Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

Mes: marzo, 2022

Ni monstruos, ni enfermos: detrás del fenómeno de las violaciones grupales

Por Camila Betancor Santana, Sputnik, Uruguay, https://mundo.sputniknews.com/20220307/ni-monstruos-ni-enfermos-detras-del-fenomeno-de-las-violaciones-grupales-1122751426.html

Con una cultura de la violación que los avala, los abusos en grupo han existido a lo largo de la historia en la medida que se fueron conformando las sociedades patriarcales. En diálogo con Sputnik, el psiquiatra Enrique Stola dijo que los abusadores sienten goce por el ejercicio del poder y buscan la validación entre sus pares.

«No es un grupito de locos, de enfermos, sino que son varones socializados así en nuestras sociedades patriarcales», dijo a Sputnik el médico psiquiatra argentino Enrique Stola, experto en violencias, agresiones sexuales y masculinidades.

Pese a los logros y la lucha de colectivos feministas y contrario a la convicción de que las nuevas generaciones de varones han modificado su forma de relacionarse, «siguen respondiendo a las pautas patriarcales y a la supremacía masculina y la tratan de ejercer ahí donde la pueden ejercer», sostuvo.

El especialista subrayó que «muchos hombres pueden haber incorporado un discurso políticamente correcto pero su habitus, su forma de estar existiendo, sus emociones y sentimientos, responden a las prácticas machistas y patriarcales, responden a las forma en que venimos siendo educados, no solo por la familia, sino por la cultura, la cultura de la violación, por los medios de comunicación, por la pornografia, por la crueldad hacia los cuerpos, por la supremacía blanca, por el neoliberalismo».

Validación entre hombres y ejercicio del poder

El 28 de febrero de 2022, seis varones violaron en grupo a una joven de 20 años dentro de un automóvil en el barrio Palermo de Argentina y los vecinos fueron los que intervinieron para frenar el abuso.

Días antes, en el vecino Uruguay, una mujer de Montevideo denunció una violación grupal tras conocer a un hombre en un local bailable y acceder a ir a su casa, a pocas cuadras de la discoteca. Mientras ambos mantenían relaciones sexuales, otras tres personas ingresaron a la habitación y la violaron.

Ambos casos escandalizaron a la región en las primeras semanas de 2022, aunque el fenómeno no es nuevo y trasciende fronteras. Las fiscalías a cargo de delitos sexuales reciben cientos de denuncias similares, solo que no todos los casos adquieren tanta repercusión pública. Incluso muchos no son denunciados por las víctimas por vergüenza, miedo, poca confianza en el proceso, entre otros factores.

Este tipo de prácticas persigue una validación entre los agresores. De acuerdo a Stola, «la validación que buscan los varones cuando hacen una violación grupal es ser validados como machos por otros machos».

«La mujer violada (…) solamente es un objeto intermediario porque ninguno de ellos piensa en el goce sexual sino en el goce que sienten por el ejercicio de poder sobre ese cuerpo y en el goce que sienten por ser mirados por los otros machos», precisó.

Para el experto, este fenómeno no se da por una atracción hacia la mujer. Por el contrario, los varones se sienten atraídos entre ellos. Interviene incluso una cuestión «homoerótica».

Una cultura de la violación que persiste con impunidad

Stola advirtió que conductas que hace 30 o 40 años se encontraban dentro de la norma hoy se consideran inaceptables.

«Lo que hoy denominamos acoso, sobre el cuerpo de las mujeres, acoso sexual, era la conducta esperada», dijo Stola, que agregó que pese a la condena social, «todos esos mensajes que tienen que ver con el machismo y la cultura de la violación siguen estando presentes».

Los medios cobran un papel de suma importancia. Las decisiones en cuanto a la denominación de los agresores para Stola son políticas.

Colocar a los agresores como «monstruos» o «enfermos» fortalece la creencia social de que la violencia de género solo se reduce a femicidios o violaciones y «eso sirve para ocultar la multiplicidad de violencias que viven las mujeres, en diferentes niveles de intensidad y a la vez para fortalecer esa disociación que sienten la mayoría de los varones diciendo ‘yo no tengo nada que ver con eso'».

En referencia al caso argentino, en el que la violación se produjo a plena luz del día y ante la mirada desconcertada de los vecinos, Stola comentó que fue un «indicador del nivel de impunidad que sienten amplios sectores de varones».

Problema estructural que atraviesa clases y generaciones

En el caso argentino, uno de los elementos que más llamó la atención es que varios agresores tenían formación terciaria e incluso uno de ellos había recibido clases en materia de género. «Los violadores, los abusadores, el incesto paterno filial se da en todas las clases por igual y con todos los niveles de instrucción», manifestó Stola.

«Hay una gran cantidad de varones que con un mínimo de instrucción pueden incorporar palabras, frases y discursos verbales que parece que fueran progresistas o profeministas o feministas pero emocional y psicológicamente siguen respondiendo a las pautas patriarcales», explicó.

En cada oportunidad donde se produzca una asimetría, aplican el poder.

Lejos de considerar que las nuevas generaciones cambian sus prácticas, Stola afirmó que «la proliferación y el poder que van tomando los grupos de ultraderecha y de derecha que plantean eliminar leyes de defensa de derechos de las mujeres» y de la comunidad LGTBQ+, brindan resistencia a los reclamos feministas.

«No pensemos que porque son jóvenes están cambiando, a medida que el neoliberalismo, los sectores libertarios, la ultraderecha avanza con sus consignas anti derechos, tiene impacto», profundizó.

La culpa

Las víctimas de estos hechos son continuamente señaladas por la mirada ajena e incluso, la propia. «En el imaginario social, las mujeres siempre son las culpables», indicó el especialista.

Tras ser rescatada, la joven de 20 años que había sido abusada en Palermo pedía disculpas. «Repetía que no sabía cómo había terminado allí, que no conocía a esos jóvenes y que no entendía cómo había terminado dentro del auto», según declaró a la prensa la comerciante que intervino y alertó a la Policía.ultura de la violación

En Uruguay, un programa radial fue criticado por darle voz a la versión de los acusados de la violación en el barrio céntrico de Cordón. Durante la transmisión, la víctima fue señalada, juzgada por salir frecuentemente a locales bailables teniendo hijos, y responsalizada de la violación.

Stola apuntó sobre la responsabilidad de «las instituciones que tendrían que proteger a las víctimas como el Poder Judicial». Según el psiquiatra, «salvo un pequeño sector que tiene formación en género o es un sector sensible a esta problemática, el sector hegemónico garantiza la supremacía blanca, la supremacía sexista y la propiedad de los sectores dominantes».

«El sector hegemónico sospecha de las mujeres», afirmó, señalando que cuando las mujeres denuncian ante la Justicia, «son sospechadas de querer joderle la vida al hombre» y parte de esa creencia ha sido apropiada culturalmente.

De acuerdo a Stola, «cuando la sospecha la usan los oprimidos es un instrumento de alerta y sirve para la liberación pero cuando la sospecha la utiliza el opresor, como en el caso del Poder Judicial que sospecha de las mujeres, es un instrumento de opresión», finalizó.

Cómo pueden involucrarse los varones

Los varones deben reflexionar sobre el rol y las conductas aprehendidas.

Si bien no tienen por qué involucrarse en las organizaciones de mujeres, pueden formar sus propios colectivos o habitar espacios que brinda la sociedad para que actúen de otra manera. Además, pueden poner límites o hacer llamados de atención a otros varones sobre conductas machistas.

«El varón puede y tiene la obligación de reveer cómo se comporta las 24 horas del día, de reflexionar sobre cómo ejerce la dominación».

«Parece que los violadores de las mujeres son seres imaginarios porque nosotros los varones no los conocemos entonces para usar un término argentino, más bien porteño, ‘los varones tenemos que dejar de hacernos los boludos» ante esta situación, no tenemos derecho a la ingenuidad'», finalizó el psiquiatra.

«El abuso grupal en Palermo es parte de la cultura de la violación»

Argentina TELAM https://www.telam.com.ar/notas/202203/585103-violacion-grupal-palermo-psiquiatra-enrique-stola.html

02 de marzo 2022

El especialista en violencia y nuevas masculinidades destacó la necesidad de dar Educación Sexual Integral «en todas las escuelas públicas o privadas» y sostuvo que la sociedad «parece espasmódica: hay indignación, piden pena de muerte. Y después seguramente vendrá el silencio: gran parte de la sociedad va a oponerse a la ESI y va a tener un rol activo en el sostenimiento de la cultura de la violación».

El médico psiquiatra, especialista en violencia y nuevas masculinidades, Enrique Stola, afirmó este miércoles que el abuso en grupo a una joven en el barrio porteño de Palermo ocurrido el lunes es parte de «la cultura de la violación», en la que «gran parte de la sociedad tiene un rol activo», y destacó la necesidad de dar Educación Sexual Integral (ESI) «en todas las escuelas públicas o privadas».

«Que haya sido en Palermo, en las horas del día, son indicadores de la conciencia de impunidad que hay en gran cantidad de varones en cuanto al ejercicio de poder sobre el cuerpo de las mujeres, adolescentes, niños, niñas. Esto es parte de lo que llamamos cultura de la violación», dijo a Télam Stola.

«La sociedad parece espasmódica: hay indignación, piden pena de muerte. Y después seguramente vendrá el silencio: gran parte de la sociedad va a oponerse a la ESI y va a tener un rol activo en el sostenimiento de la cultura de la violación», continuó.

(FW)»No son monstruos, no son enfermos. El único requisito que hay que cumplir para hacerlo es ser machista, nada más»(A)
Sobre este concepto, amplió: «Las sociedades patriarcales habilitan a los varones a sentirse dueños de los cuerpos de las mujeres, niñas, niños, adolescentes, y todos aquellos cuerpos que socialmente se califican como subordinados, como pueden ser los de las personas trans, travestis, no binarias, etcétera».

Además, consideró que «hay un elemento clave» en el desarrollo de esta cultura, «que es el incesto paterno-filial».

«Si un padre biológico puede agredir sexualmente a sus hijos e hijas, eso habilita simbólicamente a los varones a que todos tenemos la posibilidad de hacerlo y que la sociedad va a darnos un gran protección para que que esto siga ocurriendo», sostuvo.

En este sentido, afirmó: «La sociedad está produciendo violadores permanentemente».

Telam SE

«No son monstruos, no son enfermos. El único requisito que hay que cumplir para hacerlo es ser machista, nada más», añadió.

Asimismo, indicó que las violaciones a veces «son correctivas», como ocurrió con «Higui» (Eva Analía de Jesús), quien sufrió un intento de violación en el 2016 en la localidad bonaerense de Bella Vista, o se realizan «en grupo para sentirse machos».

En ellas, «el cuerpo de la mujer es un cuerpo intermediario. Es un goce no tanto de estar con ellas sino del ejercicio de poder que les permite ser observados y reconocidos como machos por sus compañeros», señaló.

Sobre esto, consideró que se trata de «prácticas aprendidas».
«Las prácticas culturales las sostiene la sociedad. Así como la sociedad está preparando los próximos femicidas que van a actuar en el mes de marzo, abril, mayo, también está preparando a los violadores que van a actuar en los próximos meses o años», destacó.

Por ello consideró que «un camino fundamental es la Educación Sexual Integral dada de acuerdo a los planes que establece la ley y que el Estado debe imponer».

«Hasta el momento ningún gobierno del área dominada por Occidente se ha puesto firme ante la iglesia católica y los grupos conservadores, que impiden que la ESI se dé en todos los colegios y en todos los niveles de educación», concluyó.

La violación en grupo ocurrió el lunes pasado dentro de un automóvil estacionado en la calle Serrano al 1300, en Palermo, y seis jóvenes sospechosos de ser los abusadores quedaron detenidos, tras la intervención de los vecinos.

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