Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

“Somos los varones los que deberíamos ocuparnos de nuestras prácticas violentas”

Entrevista con Enrique Stola, médico psiquiatra

Por: Ana Acosta @yakuana

Enrique Stola, es médico argentino, especialista en psicología clínica y psiquiatría. Hace años está dedicado al activismo en derechos humanos y derechos de las mujeres, algo que no teme en llamar, su activismo feminista. Stola acompañó como médico psiquiatra a Gabriel*, uno de los jóvenes víctima de abuso sexual por parte del Padre Grassi, sacerdote condenado a prisión por abuso sexual en Argentina. Estuvo en Ecuador para compartir una charla en el Seminario Internacional “Criminología y Mujeres” , un espacio que reunió a cientos de abogados y abogadas del país. Stola, habla de temas que pocos médicos quieren hablar: la violencia de género como un hecho cultural e histórico, el aborto como una decisión de libertad, el papel de la Iglesia en la dominación masculina, entre otros temas, que los explica en detalle con un apasionamiento joven que contrasta con su cabello totalmente blanco.

 

¿Tú te defines como feminista?

Sí, claro.

¿Puede ser un hombre feminista?

Sonríe ante la pregunta

— A ver, Diana Maffía , filosofa argentina feminista, dice que podemos describir la situación de las mujeres en todo el mundo y darnos cuenta de que están peor que los varones en todos los ítems. Eso se puede comprobar a través del método estadístico, algo que está comprobado­. Entonces se plantea un problema ético que eso no está bien y algo hay que hacer. El hacer es una respuesta política y eso es una visión de las mujeres, por lo tanto el feminismo es una respuesta política. No es que se tenga que ser mujer para ser feminista, si no que cualquier persona, mujer, miembro del movimiento LGBTQ puede ser feminista. Pero claro esto implica un trabajo muy fuerte en la propia autopercepción personal y estar las veinte y cuatro horas del día haciendo política feminista.

Quiero hacerle una comentario pero se adelanta. Es evidente que sabe lo que iba a decir.

— Yo entiendo perfectamente que muchísimas compañeras digan que los hombres no podemos ser feministas, yo eso no lo discuto. Digo, no lo discuto, porque entiendo que la dirección política de la liberación de las mujeres y de todo el movimiento LGTBIQ no lo podemos hacer los hombres. Nosotros podemos acompañar. Yo cuando doy talleres, en general, lo hago donde compañeras feministas no han estado o donde no hay grupos feministas, para que sea un aporte.

Yo entiendo perfectamente los cuestionamientos de las compañeras feministas, entiendo la rabia y el malestar que pueden tener con los varones, sobre todo porque también están apareciendo los varones con formación universitaria, con buen discurso y que adoptan tranquilamente este discurso feminista y que en realidad no lo son. Pero las compañeras saben diferenciar perfectamente un machirulo que se hace feminista y alguien que lo es.

 

Muchas veces, de forma errada, dicen que el feminismo es algo de “mujeres contra hombres”. ¿Qué piensas de esta afirmación?

Los feminismos no plantean la lucha contra el hombre, por lo general son los machirulos y las mujeres atravesadas por el machismo quienes dicen: “ah bueno, pero se oponen a los hombres, ellos son el enemigo”. También es cierto que hay muchísimos hombres que son activos machistas y activos representantes de la dominación masculina, esos hombres sí son parte del problema.

Justificar las actitudes de los hombres, o decir que la lucha feminista está contra los hombres, proviene por un lado de la mala fe de los hombres y por otro lado de la ignorancia. Hay varones que saben que esto no es así pero lo afirman, y hay otros que son ignorantes. ¿Qué quiero decir con esto?, los niveles de violencia hacia las mujeres y la cantidad de violencia que hay hacia las mujeres son múltiples: violencia obstétrica, simbólica, física, sexual, psicológica. Hay un nivel de violencia de género que es extrema, es aquella que mata. Y ¿qué dicen los tipos en general, los machos en general?: “ah no, nosotros no estamos de acuerdo, es que los violentos son enfermos, son alcohólicos, son de clase baja, son pobres”. En realidad, los violentos están en todas las clases sociales, los que ejercen violencia de género extrema están en todas las clases sociales y la mayoría de ellos no son enfermos, si no que se creen propietarios y quieren decidir qué hay que hacer con el cuerpo de la mujer y cómo manejar los tiempos de la mujer.

Entonces solo una pequeña cantidad de varones golpeadores son sociópatas o psicópatas, y los psicópatas aún no son enfermos, puede haber psicóticos que con medicamento se resuelve y pueden tener una vida normal. Por eso, hay que luchar contra ese tipo de mandato, porque lo que están diciendo estos machos es: “no las queremos lesionadas, no las queremos asesinadas, pero queremos que sigan subordinadas, que nos sigan sirviendo en la casa, que nos sigan atendiendo, que cuando tengamos ganas de tirárnoslas, cogerlas, follarlas estén a nuestra disposición y que abran las piernas y cuando queremos prostituir a una mujer, agarrarle y hacerle lo que queremos, tenemos derecho hacerlo. Entonces no las quieren muertas, ni lesionadas, sino subordinadas. Eso es la matriz patriarcal, y contra eso lucha lucha el feminismo.

 

¿En qué consiste esa matriz patriarcal?

La cuestión es que hay una estructura patriarcal, una matriz de dominación patriarcal que se viene deformando desde hace muchísimos siglos, en todo lo que es el área dominada por Occidente. En el 2.500 antes de Cristo, se detectaron tumbas donde los hombres ya aparecen con determinadas vestimentas que muestran las jefaturas y muestran las jerarquías que tenían.

El patriarcado es una matriz de dominación, matriz de todas las dominaciones existentes, que ha ido jerarquizando la diferencia. Luego ha generado dispositivos que no son conscientes. Uno de esos dispositivos es la dominación masculina que a través de todas las estructuras: leyes, economía, arquitectura etc, lo que hace es jerarquizar la diferencia entre varones y mujeres, para seguir reproduciéndola.

Es cierto que los hombres tenemos, como dice Rita Segato, el “Mandato de Masculinidad”, que nos dice que tenemos que ser “valientes, heterosexuales, machos, reprimir la afectividad”, y a la vez hay el mandato a las mujeres de ser “suaves, amables, comprender a los varones, sostener a los varones, atender el hogar”, todas esas idioteces que tanto sufrimiento le causa a las mujeres. Todo esto se fue complejizando con la institucionalización de las religiones. En nuestro caso la Iglesia Católica, a partir del Concilio del 325 después de Cristo, empieza a participar y toma el poder político. Desde ese momento la Iglesia Católica se constituyó como el referente patriarcal y de dominación masculina.

Los cuerpos de las mujeres están atravesadas por múltiples dominaciones, el de los hombres también, pero la dominación de género atraviesa el cuerpo de las mujeres, y todos los cuerpos feminizados, que es el movimiento LGTBQ.Yo estoy de acuerdo con Rita Segato en que no se debe confiar y la mujer no debe poner tanta esperanza en el Estado, por que los Estados son patriarcales también.

 

Tú dices que la violencia de género es un práctica cultural ¿Qué implica esto?

– La matriz patriarcal y la dominación masculina ha hecho creer que la violencia de género es un problema de las mujeres y en realidad es un problema de los varones. Somos los varones los que deberíamos ocuparnos de nuestras prácticas violentas . Tenemos prácticas muy violentas, por ejemplo, definimos la política del mundo, manejamos la gestión de poder de las cosas principales en el mundo: comercio de armas, trata de personas, trata de personas con fines de explotación laboral y sexual, violaciones en masa, violaciones individuales, guerra.

La violencia es un problema de los varones, no de las mujeres. Los mensajes deberían ser dirigidos a los varones, pero ¿quién tiene el poder político, el poder religioso?: los machos. La Iglesia Católica es un grupo de machos dirigiendo con mentalidad de machos. Si ves cualquier institución religiosa o política, son machos dirigiendo. ¿Quiénes hoy emiten los mensajes? son los varones también.

Entonces la violencia no es problema de las mujeres, es un problema de los hombres. Las mujeres son víctimas, los niños son víctimas, el movimiento LGTBQ son víctimas, pero en este caso hay que diferenciar, ya que hay una cuestión de clase, porque hay sectores del movimiento gay que pertenece al gay capitalista y que son absolutamente explotadores del cuerpo de la mujer, por ejemplo, en el cuerpo de las mujeres pobres para tener hijos, con la llamada maternidad subrogada.

Por un lado, la violencia de género es una violencia instrumental, que obliga a mantener la dominación masculina y a mantener la jerarquía masculina, esto significa disciplinar los cuerpos de las mujeres y; por otro lado, como también dice Rita Segato, la violencia de género es también una violencia expresiva, que se expresa y nos muestra como machos y eso tiene que ver con el cumplimiento del mandato patriarcal.

Entonces si pensamos solamente que la violencia de género es solo la extrema –el feminicidio– entonces ya no hablamos de la dominación masculina, solo vemos el problema como el grupo de “loquitos que si reciben un poco de educación resuelven el tema”.

Hay respuestas fáciles a este problema, pero lo cierto es que la dominación masculina tiene siglos de experiencia y de expresión. En la época del feudalismo la dominación era masculina, cuando comienza el capitalismo la dominación es masculina, con el desarrollo del Estado, con los países socialistas, con el neoliberalismo la dominación es masculina, ósea hay una constante que se mantiene.

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Enrique Stola durante la entrevista en su visita a Ecuador. Foto: Ana Acosta

La visita de Enrique Stola se da un mes y medio después de dos hechos que colocaron en la discusión pública de Ecuador la brutalidad de la violencia de género. El primero fue la violación grupal a Marta, por parte de su amigos; a semana seguida, el feminicidio de Diana Carolina, ocurrido frente a la Policía y varias personas que miraron y filmaron cómo su ex pareja la acuchillaba hasta matarla. La respuesta de la sociedad se expresó en marchas en varias ciudades del país, y en los medios de comunicación con la realización de programas y debates tratando de encontrar explicaciones a lo sucedido, muchos de estos desviaron el problema hacia un tema de “presencia de extranjeros venezolanos” –ya que el asesino de Diana es venezolano–, otros hablaron de la violencia de la sociedad, evitando profundizar en la violencia de género hacia las mujeres, como algo que tiene origen en el machismo.

Un panelista en un debate sobre violencia de género motivado por un periodista reconocido de Ecuador dijo que hay más hombres asesinados que feminicidios. Con este argumento decía que la violencia de género hacia las mujeres era exagerada y que se debía hablar de toda la violencia en general en la sociedad. Con este mismo argumento varios grupos expresaron que no se debe decir “ni una menos”, sino “nadie menos”. ¿Qué opinas de esto?

– Lo primero que me surge cuando escucho a estos tipos decir eso, es que son ignorantes y no los soporto. Lo que hacen estos machos es decir “estamos en contra de toda violencia, somos buenos, no queremos ninguna violencia”.

En realidad si uno quiere resolver una situación de violencia y tener una buena estrategia, tiene que hacer un buen diagnóstico, una buena caracterización de esa violencia. Uno no puede resolver una violencia armada política diciendo: “estamos en contra de toda la violencia”, hay que tener una estrategia política. Uno no puede resolver una violencia obstétrica diciendo estamos en contra de toda violencia, debemos ver los mecanismos de dominación en los lugares donde las mujeres van a parir. Si vemos la violencia en las escuelas, no podemos decir estamos en contra de la violencia, hay que hacer un análisis de la institución escolar para ver cómo se expresa la violencia social en la escuela. De la misma forma si hay violencia contra las mujeres tenemos que hacer un análisis de contexto para ver cómo se produce ese tipo de violencia.

Entonces la violencia de género, es violencia machista y está dirigida hacia las mujeres, porque hay una estructura social, económica y cultural que es gestionada por los varones y avala esta violencia contra las mujeres. Las mujeres no tienen en ningún lugar del mundo una estructura social, económica, política y cultural que avale su violencia contra los hombres. No existe esa matriz y nunca ha existido.

Los hombres son asesinados por otros hombres. Los hombres son los que deciden las guerras. Los hombres son violados por otros hombres, son castigados y torturados por otros hombres. La violación es una práctica sexual masculina avalada por la cultura . Se viola en manada, individualmente y se comparte con otro para que se de cuenta qué pasó con la mujer que fue violada. Es violada esa ama de casa que está encerrada en su casa, atendiendo a sus hijos, que es católica y está con su esposo súper católico que nunca se va a fijar si ella tiene deseos o no de tener relaciones, y cuando hay sexo sin deseo –aunque haya consentimiento– es violación. Repito cuando hay sexo sin deseo es violación.

Entonces la violación es una práctica sexual masculina, que no todos los hombres la practicamos pero que nuestra cultura la sostiene.

 

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Enrique Stola, es uno de los médicos que participó activamente en el debate por el Aborto Legal en la Argentina, sus interés ha sido desmentir muchos de los argumentos de los grupos religiosos. Uno de ellos: el síndrome post aborto.

 

Quienes se oponen a la despenalización del aborto hablan de un “síndrome post aborto” que viven todas las mujeres que abortan. ¿Tú como médico puedes confirmar que este síndrome existe?

– Eso es mentira. Cuando hay sintomatología las producen ellos, hacen una presión ideológica tan fuerte, tan culpabilizante sobre las mujeres, que son ellos los que producen esto.

Cuando un embarazo no deseado concluye en un aborto, por que no es deseado y la mujer ejerce su libertad, no va a tener efectos psicológicos. No es cierto que el aborto en sí produzca efectos psicológicos negativos. Lo que produce efecto psicológicos negativos en las mujeres que quieren abortar es la represión y la terrible presión, por parte de grupos, instituciones o familiares. Si esa presión no existe, los efectos no existen.

La situación de aborto no es ninguna situación agradable, nadie va a un cirujano contento, pero los mayores efectos se dan por la presión social hacia la mujer.

 

Pero estos grupos han afirmado que es este síndrome está comprobado científicamente.

– No hay sustentos científicos para esto. Es como los que sostienen que solo hay hombre y mujer, que solo existe el binarismo y que no hay otras realidades. Esta gente es muy mentirosa, lo hemos visto en los debates por la despenalización del aborto en Argentina, esta gente miente permanentemente, falsean datos, son muy mentirosos. Así que es difícil discutir, porque no discute de buena fe, siempre están mintiendo.

 

En Ecuador hay cifras muy altas de violación sobre todo a niñas menores de 14 años y adolescentes, por lo que la Asamblea está discutiendo aumentar la causal violación para un aborto no punible. ¿Cuáles son los efectos de un embarazo que no consentiste, no deseaste?¿Cuáles son los efectos en la salud mental de una mujer un embarazo que no desea?

–Cuando se la obliga a la mujer a tener ese hijo lo vive terriblemente mal porque es una situación traumática, porque tiene que parir, por que muchas veces no está en condiciones psicológicas, ni económicas de sostenerlo, porque empieza a funcionar toda esa maquinaria ideológica que dice que si has parido tienes que ser una “buena madre”. Esa mujer siente que una parte de ella no quiere a ese hijo, que lo rechaza. Yo recuerdo una vez en Perú fui allí por una misión humanitaria y observé a una mujer con un chiquito y me sorprendió la distancia afectiva que había con su hijo. Las encargadas del área de derechos humanos me informaron que esa mujer había sido violada por las fuerzas gubernamentales y le habían obligado a tener un hijo, pero además, por tener un hijo producto de violación, había sido rechazada por su comunidad, por su familia. Así que fíjense la cantidad de castigos que recibe una mujer por quedar embarazada.

La mayor parte de estos machos violadores, que violan a las mujeres, no se hacen cargo de esos pibes , muy pocos reciben algún tipo de castigo y luego andan por la vida haciendo su vida, mientras las mujeres son las que sufren las múltiples calamidades.

 

Además de la judialización que impide que las mujeres aborten ¿Cuáles son las razones para que exista tanta oposición al aborto, por qué la sociedad condena a las mujeres que deciden abortar?

– La sociedad mira mal a las mujeres. Las mujeres están en el campo de la sospecha desde que los monoteísmos –las tres religiones monoteístas– dominan gran parte de la humanidad, y esto es entrelazado con las concepciones machistas.

Las mujeres siempre están en el campo de la sospecha y lo vemos cuando van a denunciar un abuso sexual que se ha producido contra sus hijos o hijas, y la carga de sospecha en el poder judicial es sobre la mujer. Lo vemos en las lecturas bíblicas, la mujer siempre está en el lugar de la sospecha y todo lo que haga la mujer puede ser cuestionado.

A partir del Concilio de Nicea , del año 325, la Iglesia Católica fue cada vez, reforzando el control sobre las mujeres. Este es un dato histórico, irrebatible, ningún cura pude decir que no es así. En esto está el castigo a la mujer por el placer sexual, si es que tiene relaciones, el castigo por las decisiones que puede tomar.

La condena social a las mujeres que deciden es producto de la misoginia que tiene el mundo. Contra esto, los feminismos están luchando. Cuando digo los feminismos, hablo del producto de las diferentes estrategias de acuerdo al marco cultural que se da en las mujeres para liberarse.

 

Otro tema de la despenalización del aborto es el tema del efecto que puede tener la sanción judicial ¿cuál es el efecto que tiene la sanción penal en la mente de las mujeres para tomar sus decisiones?

– No es cualquier mujer la penalizada por el aborto. Son las mujeres pobres o de clase media baja las penalizadas. Las mujeres ricas, de la burguesía del Ecuador, muy católicas y que también van a la marcha en contra del aborto, salen del país o se hacen el aborto aquí con buenos médicos y en buenas condiciones. Lo mismo pasa con las mujeres de la burguesía latinoamericana, que cruzan a otro país, se hacen el aborto y se acabó.

Entonces la penalización es para las mujeres pobres. Lo mismo que la condena a muerte por parte del Estado, porque aquí y en otros países latinoamericanos salvo en Uruguay, hay condena de muerte para las mujeres pobres que abortan en condiciones no adecuadas. Es un nivel de crueldad muy grande.

Por otro lado lo que pasan estas mujeres es un nivel estrés post traumático, depresión, se sienten culpables, son culpabilizadas por el vecindario, la comunidad. Es terrible cómo le hacen pagar a las mujeres que abortan o incluso que han tenido abortos espontáneos. Muchas veces tienen abortos espontáneos, no tienen ellas ningún control voluntario sobre el proceso de gestación, se produce el aborto espontáneo y son cuestionadas, judicializadas. Esa es la crueldad de los cristianos de hoy.

 

¿Qué implica el poder tomar una decisión para cambiar la estructura? ¿Cuál es el papel del aborto en el cambio de estructura patriarcal? ¿Por qué este tema es importante dentro de la lucha general?

– Cuando hay una ley que permite el divorcio en el matrimonio, las iglesias pierden control de cuerpos. Cuando hay una ley como, en el caso de Argentina, la Ley de Identidad de Género, donde la persona que pertenece al movimiento LGTBIQ puede cambiar su identidad, si no se siente de acuerdo con el cuerpo que tiene y necesita ser reconocido socialmente de otra forma, se presenta al registro civil, sin necesidad de hacerse operaciones, sin necesidad de pasar por el psicólogo o el psiquiatra, es ese derecho que la persona tiene para auto percibirse y que eso se exprese en un documento oficial. Cuando sale una ley como esa, la Iglesia pierde cuerpos y deja de controlar cuerpos y vidas.

Cuando el aborto es legal las mujeres tienen libertad para decidir sobre sus cuerpos. Es decir, que no es el Estado el que decide por ellas, las iglesias y la dominación masculina pierde el control del cuerpo de las mujeres. Por eso es tan importante y por eso se oponen tanto al aborto, porque tiene que ver con el control del cuerpo de las mujeres como elemento de reproducción de esta diferencia, de jerarquización, por un lado, pero también la mujer como fuerza productiva no solo de trabajo, si no también de seres humanos.

Henri Lefebre, filósofo francés, decía que todo proyecto revolucionario tiene que tener dos objetivos a los que no se puede renunciar, uno de ellos es: hay que reapropiarse del propio cuerpo. El cuerpo de las mujeres todavía hoy lo detenta el Estado y las iglesias. Reapropiarse del propio cuerpo, del propio espacio y hacer de ese espacio un lugar de placer y creo que eso están aportando los feminismos. En la medida que las mujeres se liberen, el movimiento LGTBIQ, todes, todas y todos vamos a ser más libres.

LINK ORIGINAL: Wambra Radio

Entornointeligente.com

La definición de patriarcado, machismo y feminismo para no confundirse más

Un especialista en género explicó qué es el machismo, el patriarcado y el feminismo. Los conceptos, uno por uno, explicados en esta nota.


 

El psiquiatra especialista en género, Enrique Stola, traza un perfil del hombre que permanece afincado en estas creencias. El patriarcado tiene sexo, es masculino y es bajo esa mirada que se organizan las diferentes sociedades en el mundo. Mientras tanto el machismo como su expresión extrema surge del sistema de creencias, actitudes y conductas que recrean el poder, la dominación masculina y la subordinación femenina. Machismo son esas conductas, mensajes y acciones cotidianas que ubican a los varones en una situación de supremacía en relaciones a las mujeres y otras personas feminizadas por el patriarcado.

El estereotipo del varón machista


El estereotipo de varón machista es occidental, blanco, heterosexual y propietario. Esas son las condiciones básicas en el imaginario social para expresar y ejercer poder. Cada día es más claro para la sociedad que son las mujeres las que lideran la lucha antipatriarcal. Ellas son las que sufren la asimetría socio-económica-cultural. Además,  sus necesidades tienen poca o nula respuesta de las instituciones republicanas de los Estados de toda América. El movimiento de mujeres viene diciendo NO y ese NO suena y resuena cada vez más fuerte. Esto produce la contraofensiva de los macho-activistas. Ya sea en Argentina o en cualquier país donde las mujeres conquistan y fortalecen derechos e irrumpen en el espacio público. Allí los machos circulaban impunemente.

A muchos varones es inútil explicarles que los derechos de las mujeres nunca pueden perjudicarlos porque ellos con su mentalidad machista evalúan como perjudicial la pérdida de sus históricos privilegios. Ese colectivo machista está conformado por los hombres que tratan consciente y activamente de sostener, cualquiera sea el costo que les imponga el patriarcado, la dominación masculina y la subordinación de las mujeres. Cuentan con el acompañamiento de esas mujeres colonizadas por el patriarcado, que gozan por extensión de los privilegios masculinos y que tienen palabras descalificatorias hacia la lucha de sus congéneres.

“A ellas no se les entiende…”


Quienes integran esos grupos machistas van desde los que con aire de ingenuidad afirman y preguntan “A ellas no se las entiende, ¿y ahora que quieren?”; o los “humoristas” que con poca inteligencia solo relatan chistes sexistas, homófobos, racistas y clasistas; o los macho-explicadores que aconsejan a las mujeres ”pará chiquita, yo te voy explicar lo que es la vida”, o intentan decirle a las feministas cómo deben comportarse mientras ponen cara de expertos en la liberación femenina, hasta los que ejercen violencia de género extrema contra las mujeres, golpeando, violando y asesinando.

“Hembristas”, “Feminazis”, “Feministas radicales”…


Encontramos también a los que intentan dividir a las feministas con el amplio movimiento de mujeres acusándolas de “hembristas”, “feminazis”, “feministas radicales”. También se usan términos como “gestapo feminista”, “fanáticas feministas”, “feministas que odian a los hombres”. Además,  aconsejan que “las feministas deben cuidar que su brazo fundamentalista no se los coma”. En general son “varoncitos” que antes no hablaban de las injusticias sufridas por las mujeres pero, desde hace un tiempo, no pierden oportunidad de intervenir. Sus afirmaciones ocultan la histórica y mundial asimetría estructural que existe en beneficio de los hombres, mientras que con sus gestos “benévolos” tratan de mostrar que quieren lo mejor para la humanidad (o sea ellos) y proponen un discurso supuestamente ético y siempre mentiroso. Queda claro que estos machos solo cambiarán o aceptarán la nueva realidad por el sostenido NO de las mujeres.

La inmensa mayoría de varones está aún muy atrás de la pacífica revolución feminista y esa lejanía mantiene la dramática realidad de la violencia hacia las mujeres y su máxima expresión, los femicidios, pues es en esa masa de hombres y de mujeres colonizadas por el patriarcado el contexto en donde se juegan las violencias contra las mujeres, niñas y niños.

También son políticamente muy fuertes los varones prostituyentes; los que alquilan cuerpos de mujeres pobres convirtiendo sus deseos de ser padres en derecho y los que con poder político y religioso impiden que las mujeres decidan sobre sus cuerpos.

En nuestra sociedad hay hombres que simpatizan con la lucha de las mujeres. Muchos profundizan esa empatía modificando creencias y conductas logrando configuraciones familiares más democráticas e igualitarias.

Tres mujeres saudíes se lanzan contra el machismo a través de la música


 

Fuente: Clarín


El 8M las mujeres conmemoran la cotidiana lucha por su liberación

“El 8 de marzo es eludía en que las mujeres conmemoran la cotidiana lucha por su liberación, no solo de la dominación masculina sino de toda estructura de dominación patriarcal, socio-económica-cultural y política. Al respecto opinó para Télam Enrique Stola, médico psiquiatra, especializado en violencia de género. Publicado el 8.03.2019 https://www.telam.com.ar/notas/201903/338925-el-8m-las-mujeres-conmemoran-la-cotidiana-lucha-por-su-liberacion.html

La agenda feminista está cargada de temas pues cada día las mujeres nos muestran nuevas afectaciones a sus vidas producto de la sociedad patriarcal, la dominación masculina y el machismo.

Todas las personas nos vamos desarrollando dentro de fuertes estereotipos sociales que sostienen a la sociedad patriarcal, siendo los varones socializados en nuestra masculinidad en el rol de dominador.

Desde pequeños estamos viendo avisos con mujeres en posiciones denigrantes con títulos como “Chicas nuevas”, “Todo servicio”, “Adolescentes traviesas”, “Excítate en Tribunales”, lo que nos estimula la creencia de que como futuros hombres vamos a tener un grupo de mujeres a nuestra disposición, que serán diferentes a las que formarán parte de nuestra red afectivo-social.

Mientras tanto la revolución tecnológica nos coloca con un solo click en contacto con la pornografía. A falta de Educación Sexual Integral ahí tenemos la poderosa forma actual de educarnos, ahí está la estética y performance machista que nos dice cómo hay que ser sexualmente con las mujeres, quedándonos mucho mas claro que ellas están a nuestro servicio y cómo podemos ejercer nuestro rol prostituyente.

Y aprenderemos a no hacernos preguntas ni cuestionamientos sobre como surge esa innumerable cantidad de servidumbre-mujeres que irán cambiando de acuerdo a las “necesidades” de nuestro mercado, el de los machos. No nos preguntamos pues ya conocemos la respuesta que nos conforma y circula: “siempre fue así”, “les gusta”, “están ahí porque lo quieren”. No nos interesa conocer nada sobre esos congéneres que nos proveerán de desconocidas mujeres a través de las redes de Trata-con-fines-de-explotación-sexual.

Pero eso no es todo. ¡Queremos ser padres! Entonces aquí está nuestra sociedad patriarcal colocando a nuestro servicio, con muy buen marketing y a precios accesibles, una cantidad de mujeres-jóvenes-pobres que podemos alquilar y luego, si somos famosos, nos permitirá aparecer como padres “amorosos”, daremos reportajes, mostraremos a nuestros hijos y nunca aparecerá la-mujer-madre-que-lo-parió, la que quizás esté siendo alquilada nuevamente, seremos entonces la imagen de la felicidad y muestra de que la vida tiene reservada cosas lindas para los hombres.

Y hay mas explotaciones del cuerpo femenino. Es en conmemoración de la lucha femenina que el 8 M existe, día en que las mujeres conmemoran la cotidiana lucha por su liberación, no solo de la dominación masculina sino además de toda estructura de dominación patriarcal, socio-económica-cultural y política. Ellas se liberarán y lo que parece que los varones no sabemos es que cuando ellas lo logren todas, todes y todos seremos libres y viviremos en una sociedad realmente democrática.

Análisis: Qué es el machismo: estereotipos, patriarcado y mujeres colonizadas

El psiquiatra especialista en género, Enrique Stola, traza un perfil del hombre que permanece afincado en estas creencias. Publicado en Clarín  8-03-.2019 https://www.clarin.com/sociedad/machismo-estereotipos-patriarcado-mujeres-colonizadas_0_8573LjaM_.html

El patriarcado tiene sexo, es masculino y es bajo esa mirada que se organizan las diferentes sociedades en el mundo. Mientras tanto el machismo como su expresión extrema surge del sistema de creencias, actitudes y conductas que recrean el poder, la dominación masculina y la subordinación femenina. Machismo son esas conductas, mensajes y acciones cotidianas que ubican a los varones en una situación de supremacía en relaciones a las mujeres y otras personas feminizadas por el patriarcado. El estereotipo de varón machista es occidental, blanco, heterosexual y propietario, condiciones básicas en el imaginario social para expresar y ejercer poder.

Cada día es más claro para la sociedad que son las mujeres las que lideran la lucha antipatriarcal porque son las que sufren la asimetría socio-económica-cultural a la vez que sus necesidades tienen poca o nula respuesta de las instituciones republicanas de los Estados de toda América.

El movimiento de mujeres viene diciendo NO y ese NO suena y resuena cada vez más fuerte, lo que produce la contraofensiva de los macho-activistas, ya sea en Argentina o en cualquier país donde las mujeres conquistan y fortalecen derechos e irrumpen en el espacio público, lugar donde hasta hace un tiempo los machos circulaban impunemente.

A muchos varones es inútil explicarles que los derechos de las mujeres nunca pueden perjudicarlos porque ellos con su mentalidad machista evalúan como perjudicial la pérdida de sus históricos privilegios. Ese colectivo machista está conformado por los hombres que tratan consciente y activamente de sostener, cualquiera sea el costo que les imponga el patriarcado, la dominación masculina y la subordinación de las mujeres. Cuentan con el acompañamiento de esas mujeres colonizadas por el patriarcado, que gozan por extensión de los privilegios masculinos y que tienen palabras descalificatorias hacia la lucha de sus congéneres.

Quienes integran esos grupos machistas van desde los que con aire de ingenuidad afirman y preguntan “A ellas no se las entiende, ¿y ahora que quieren?”; o los “humoristas” que con poca inteligencia solo relatan chistes sexistas, homófobos, racistas y clasistas; o los macho-explicadores que aconsejan a las mujeres ”pará chiquita, yo te voy explicar lo que es la vida”, o intentan decirle a las feministas cómo deben comportarse mientras ponen cara de expertos en la liberación femenina, hasta los que ejercen violencia de género extrema contra las mujeres, golpeando, violando y asesinando.

Encontramos también a los que intentan dividir a las feministas con el amplio movimiento de mujeres acusándolas de “hembristas”, “feminazis”, “feministas radicales”, “gestapo feminista”, “fanáticas feministas”, “feministas que odian a los hombres”; o aconsejan que “las feministas deben cuidar que su brazo fundamentalista no se los coma”. En general son “varoncitos” que antes no hablaban de las injusticias sufridas por las mujeres pero, desde hace un tiempo, no pierden oportunidad de intervenir. Sus afirmaciones ocultan la histórica y mundial asimetría estructural que existe en beneficio de los hombres, mientras que con sus gestos “benévolos” tratan de mostrar que quieren lo mejor para la humanidad (o sea ellos) y proponen un discurso supuestamente ético y siempre mentiroso. Queda claro que estos machos solo cambiarán o aceptarán la nueva realidad por el sostenido NO de las mujeres.

La inmensa mayoría de varones está aún muy atrás de la pacífica revolución feminista y esa lejanía mantiene la dramática realidad de la violencia hacia las mujeres y su máxima expresión, los femicidios, pues es en esa masa de hombres y de mujeres colonizadas por el patriarcado el contexto en donde se juegan las violencias contra las mujeres, niñas y niños.

También son políticamente muy fuertes los varones prostituyentes; los que alquilan cuerpos de mujeres pobres convirtiendo sus deseos de ser padres en derecho y los que con poder político y religioso impiden que las mujeres decidan sobre sus cuerpos.

En nuestra sociedad hay hombres que simpatizan con la lucha de las mujeres. Muchos profundizan esa empatía modificando creencias y conductas logrando configuraciones familiares más democráticas e igualitarias.

Enrique Stola: “El patriarcado es la matriz de todas las dominaciones”

Enrique Stola: “El patriarcado es la matriz de todas las dominaciones”

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Enrique Stola se define, desde mediados de los años 80, como feminista. Serlo, explica, “es una definición política, como muy bien lo explica la filósofa Diana Maffía, y una posición existencial”. Además siempre militó en espacios políticos y como activista por los Derechos Humanos en las cotidianas situaciones de injusticia social. Es psicoterapeuta en su trabajo profesional. Tiene la especialidad en Psicología Clínica, en Psiquiatría y usa el socio-psicodrama como un gran instrumento para trabajar en talleres y seminarios los temas que le ocupan: “Patriarcado, machismo y violencia de género contra las mujeres, niñes y LGTBIQ”. Estos días se encuentra en España y se ha tomado su tiempo para hablar con La Giganta.

–¿Qué actividades profesionales está realizando en Argentina?

–Consultorio privado y actuar solidariamente en casos de víctimas mujeres o adolescentes que luchan por justicia en el Poder Judicial.

¿Y aquí en España?

Solo el placer por reducir las exigencias cotidianas que tengo en Argentina y el encuentro con feministas y otras personas que quiero. A veces coordino algunos talleres.

FOTO: INFOBAE.

–En su trabajo perita el abuso que, según su visión, “es una práctica cultural que se produce en todo el mundo”. Aquí en España y en muchos países están los “negacionistas” que defienden que no existe una violencia estructural contra la mujer. ¿Qué les diría?

–¿Qué se les puede decir a los “negacionistas”, los que en general son activos machistas o mujeres colonizadas? Me niego a perder mi tiempo con ellos así como, por ejemplo, no respeto a los abogados-privados de machos-violentos-abusadores-o-violadores, ni de criminales de Lesa Humanidad. Sí hablo con los varones de buena fe y que empatizan con el sufrimiento y situación de mujeres y LGTBIQ.

Es muy fácil demostrar que la gestión de los poderes en el mundo lo tienen los machos, que las estructuras del Estado patriarcal responden a esa mirada masculina que organiza el mundo y que hay un sentido del “sentido común” absolutamente hegemónico el que favorece el sostenimiento de la dominación masculina.

Los machistas niegan la existencia de violencia estructural porque no aceptan reconocerse como dominadores y porque, desde su misoginia y sexismo, consideran el actual orden patriarcal como natural…

–¿Cuándo se comienza a “estudiar”, visualizar o hablar de la violación?

–Gracias a las feministas de la década de los 60 [del siglo XX] y en un contexto en donde la juventud se expresó por primera vez en el mundo como sector social, se logró visualizar la violencia que sufrían las mujeres en sus casas, la violación en el matrimonio y el incesto paterno-filial.

Puede decirse que en Argentina hubo tres casos de violencia machista que produjeron un “antes y un después”. En referencia a las agresiones sexuales tuvimos, en 1990, el “Caso María Soledad Morales”, adolescente de 17 años asesinada en la provincia de Catamarca. Este crimen permitió visibilizar a las agresiones sexuales seguidas de muerte, la complicidad de los poderes del Estado provincial y significó la caída del poder de la familia feudal gobernante.

La violencia de género se hizo visible en 1988 a partir del asesinato de Alicia Muñiz (33 años) por el excampeón mundial de boxeo Carlos Monzón.

Los casos de abuso sexual comenzaron a salir a la luz cuando en el 2002 el cura Julio César Grassi fue acusado por dos niños víctimas. Estuve en este caso desde el comienzo y se llevó mas de 10 años de mi vida. Era el cura con mayor poder político, económico y mediático de Argentina, mayor que el del presidente de la Conferencia Episcopal, el jesuita arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio, luego conocido como Francisco.

El caso dividió al país. Parte de la burguesía, junto con diarios como La Nación, Ámbito Financiero y Grupo Infobae, apoyaron económica y mediáticamente al cura; los mejores y más caros estudios de abogados penalistas actuaron en su defensa. Este caso es el que claramente demostró la complicidad de Francisco-que-es-Bergoglio en la protección de curas-abusadores-sexuales. Fui el terapeuta de “Gabriel”, víctima por el que el abusador-cura-Grassi fue condenado en todas las instancias a 15 años de prisión. El fallo quedó firme en marzo de 2017 (¡15 años después de la denuncia!) y Francisco-que-es-Bergoglio no lo pudo salvar.

Tres veces entraron personas a mi departamento en el centro de Buenos Aires y una vez recibí una golpiza (2006) que me produjo un estrés postraumático por varios años, pues las agresiones siguieron hasta finales de 2008, momento en que declaré en el juicio. He sufrido a la mafia católica y la denunciaré siempre. Grassi sigue siendo cura así como lo sigue siendo Christan Von Wernich, cura preso por ser criminal de Lesa Humanidad. Francisco-que-es-Bergoglio nunca recibió en Buenos Aires a víctimas de abuso eclesiástico.

FOTO: Grito del Sur.

–Usted afirma que los violadores no son enfermos. ¿Qué son pues?

–Es común calificarlos de enfermos, pero ese calificativo responde al discurso hegemónico machista. Lo real es que son conscientes de lo que hacen. Algunos de ellos pueden ser psicópatas –que no es un a enfermedad sino una estructura de personalidad–, otros pueden presentar indicadores de perversión, pero lo cierto es que la patologización de esa conducta no explica las miles de agresiones sexuales que se producen a toda hora y en todo el mundo, en la aparente tranquilidad del hogar hasta en los conflictos bélicos que actualmente existen.

Los machos no soportan sentirse señalados por su machismo. Ellos siempre quieren que se psicologice la vida, se psiquiatricen y privaticen las acciones contra mujeres, niños y niñas y LGTBIQ; de esa forma, para ellos el patriarcado “no existe”, habría solo individuos a los que pueden calificar de “monstruos”, alejados de la normalidad de lo que son los hombres; o los que agreden pueden ser un grupo de “monstruos”, o de “anormales”, o “loquitos”.

El patriarcado es la matriz de todas las dominaciones, dicen las compañeras del Feminismo Comunitario de Bolivia. Y cuando hablamos de patriarcado y de prácticas culturales estamos señalando la violencia instrumental que se sostiene socialmente al servicio de la dominación masculina.

–¿Por qué ese abuso de un cuerpo ajeno?

–Porque el patriarcado es dominio de cuerpos y espacios. De acuerdo a cada momento histórico, las modalidades de dominación y explotación cambian. Cambian los paradigmas, aparecen nuevas variables de dominación que cruzan los cuerpos, tecnologías al servicio del poder, pero hay una constante desde hace siglos en la mayoría de las sociedades complejas y es la dominación masculina que atraviesa todos los cuerpos existentes. Leer a Pierre Bourdieusirve para entender este proceso.

“El patriarcado es dominio de cuerpos y espacios”

–En España sabrá usted del caso “La Manada” (2016): una violación colectiva en Pamplona que, jurídicamente, no se ha visto como tal. ¿Cómo se puede “comprender”, desde el punto de vista clínico o psicológico, estos hechos? Los padres de ellos aseguraban “que eran buenos chavales…”.

–El Poder Judicial es el espacio más conservador de la estructura de los estado-nación. Son los guardianes de la forma machista de interpretar el derecho y el castigo. Claro que, gracias a las lucha de las feministas, del amplio movimiento de mujeres y LGTBIQ, hay notables resquebrajamiento en lo que antes era un bloque unificado, dogmático y machista.

Las leyes, generalmente, van por detrás del avance social. Hay violación donde hay un cuerpo sin libertad ni deseo sometido al poder y al deseo del otro. En las violaciones en grupo (dos o más personas) a los agresores los une el ejercicio del machismo lo que es decir ejercicio de poder. Los sostiene un fuerte sexismo y la misoginia.

El homoerotismo los conecta y se autoafirman y valorizan como machos e integrantes del grupo en ese repudiable acto. La mujer agredida es un objeto ritual compartido que facilita que entre ellos se encuentren con la mirada y el goce que los hace sentir poderosos. No les importa lo que siente la mujer sino ver penes erectos penetrando, observando y sintiéndose observados. No lo hacen por imitación y en algunas estructuras grupales alguno puede hacerlo por miedo al castigo del líder del grupo si desobedece. Participar da un sentimiento de pertenencia en una conducta aprobada por todos.

“Las leyes, generalmente, van por detrás del avance social”

–Usted habla de la “sociabilización del varón”. ¿En qué consiste?

–Se habla de masculinidad y feminidad. Las intelectuales feministas han analizado muy bien los mecanismos de subjetivación y producción de estereotipos sociales. Los hombres somos socializados generándonos, desde el nacimiento, actitudes y conductas en consonancia con lo que sabemos que el hombre dominante debe poseer. No cualquier hombre ni cualquier dominio.

El prototipo en Occidente y sus cuerpos-territorios dominados es el de macho blanco, heterosexual, con capacidades físicas a destacar, individualista, cristiano y, como dice Rita Segato, portador de un mandato de masculinidad que debe ser cumplido. Con capacidad de ser dueño de cuerpos y espacios, jefe de hogar en lo privado y macho-circulando en el espacio público.

FOTO: Grito del Sur.

–La mujer parece que es un sujeto pasivo que solo puede esperar benevolencia por parte del hombre. ¿Está también socializada?

–Las mujeres y LGTBIQ son socializadas para la subordinación. La feminidad es fundamentalmente una creación patriarcal, es el producto de la acción simbólica que produce materialidad sobre el cuerpo de las mujeres y que, durante siglos, las llevó a responder a las necesidades físicas, afectivas, económicas y estéticas de la mirada y el orden masculino. Cuerpos y tiempos coaptados por la dominación que se autoadjudicaron con el nombre de derechos lo que eran y son privilegios, e impregnó de virtud lo que fue y es el sometimiento y domesticación de las mujeres.

Por otro lado, el orden patriarcal descalificó, trató y trata como mujeres a los cuerpos y sexualidades disidentes, a aquellas y aquellos que no se ajustaban ni ajustan a la heterosexualidad obligatoria ni a la identidad y expresión de género que todo macho suponía y supone como “natural”. Pero en todas las culturas siempre hubo mujeres que se resistieron y resisten, que no aceptaron ni aceptan ese mandato de subordinación y que están llevando a cabo junto a sus congéneres, junto a cuerpos y sexualidades diversas, una acción revolucionaria y pacífica.

Soy optimista y me adhiero totalmente a la consigna que señala que “el patriarcado va a caer”. Henri Lefebvre dice que todo proyecto revolucionario debe tener varias condiciones, entre ellas hay dos básicas: apropiarse del propio cuerpo, apropiarse del propio espacio y constituirlos en un espacio de placer. Eso están haciendo las feministas y nos lo están enseñando para la vida.

“Las mujeres y LGTBIQ son socializadas para la subordinación”

–Quizá la sociedad tiene que ser la que comience a denigrar estos comportamientos tajantemente. En ese supuesto, ¿se dejarían de cometer violaciones?

–Mientras persista el individualismo y se entronice el egoísmo; mientras domine el actual paradigma-civilizatorio-neoliberal precarizando la vida; mientras que la etnia blanca siga decidiendo que un cuerpo de mujer o persona gestante (me refiero como persona gestante a hombre trans o travesti) pueda ser alquilado o prostituido por otro cuerpo dominante, las violaciones podrán disminuir gracias a la lucha feminista y a la Educación Sexual Integral, pero no terminar.

–Aquí en España existe la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. ¿Qué legislación existe en su país? Desde algunos sectores consideran que no es necesario y que estas normativas perjudica al hombre… ¿Qué opina usted?

–Argentina tiene una serie de leyes que apunta a garantizar derechos: la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres (2009), especifica tipos de violencia: física, psicológica, sexual, económica, patrimonial, simbólica y sus modalidades, doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica y mediática. La Ley de Identidad de Género (2012) es la primera de identidad de género del mundo que, conforme las tendencias en la materia, no patologiza la condición ‘Trans’ (género autopercibido).

La Ley de Matrimonio Igualitaria (2010) también permite la adopción monoparental o en pareja, cualquiera que sea la identidad sexual del adoptante.

La Ley Micaela (2018) establece el Programa Nacional Permanente de Capacitación en Género y Violencia contra las Mujeres con el objetivo de “capacitar y sensibilizar” a todos los funcionarios públicos. Abarca los tres poderes del Estado, desde el presidente hasta toda la Administración pública.

En fin, buenas leyes gracias a la lucha feminista y LGTBIQ, pero en un Estado patriarcal con su justicia hegemónicamente machista. Es claro que el macho-activismo se queja en Argentina, como en España o cualquier país donde las mujeres conquisten derechos. Es inútil explicarles que los derechos de las otras nunca pueden perjudicarlos, porque ellos evalúan como perjudicial el perder históricos privilegios. Ningún dominador renuncia a serlo por hacer cursos sobre género o por participar en clases de ética. Estos machos solo cambiarán o aceptarán la nueva realidad por el sostenido NO de las mujeres. Con ellos es un tema de poder, no de educación.

–Precisamente, las mujeres de su país han dado una lección al heteropatriarcado luchando por su derecho al aborto que, finalmente, a nivel legal, no ha llegado a materializarse… ¿Por qué ese empecinamiento por infantilizar a la mujer y no permitir que ella decida sobre su propio cuerpo y circunstancias?

–Las feministas argentinas, el amplio movimiento de mujeres y LGTBIQ (excluyo aquí al llamado gay capitalismo) tienen una gran historia de lucha, organización y producción teórica. Desde 1986 se realiza anualmente el Encuentro Nacional de Mujeres. Representa un espacio de encuentro y discusión sobre valores, principios y formas de organización por y para mujeres.

Este espacio permite a las participantes tener acceso a herramientas de aprendizaje, empoderamiento, articulación y retroalimentación, para lograr trasladar la práctica y conocimientos adquiridos a sus respectivas comunidades. Son encuentros autónomos, autoconvocados, democráticos, plurales, autofinanciados, federales y horizontales.

Se ha realizado hasta la fecha 33 encuentros, el último en Trelew, una ciudad de 100.000 habitantes de la Patagonia, adonde asistieron 60.000 mujeres de todo el país. Manifestaciones por el “Ni-una-Menos”, por las huelgas internacionales de mujeres y por la despenalización y legalización del aborto movilizaron a cientos de miles de mujeres en el país. Pero todavía el peso de la terrible iglesia católica es muy fuerte con un Gobierno que, si bien abrió el debate, no lideró la posición en defensa de los derechos de las mujeres, lo que permitió que ganara el conservadurismo.

Pero se está dando en Argentina lo que se llama “la revolución de las hijas”, miles de adolescentes y jóvenes que crecieron ganando derechos, que incorporaron las enseñanzas y experiencia de las feministas y que, por primera vez, sintieron en sus cuerpos lo que es el peso institucional del patriarcado y el rol de la iglesia católica. Veremos en los próximos tiempos profundos cambios.

“Donde hay una mujer luchando por mejorar sus condiciones y las de sus compañeras, esa mujer es una feminista”

–La violencia contra la mujer ¿es “igual” en todas partes?

–Los patriarcados no se manifiestan de la misma forma en todos lados por lo que la violencia tiene modalidades diferentes y, por lo tanto, la resistencia de las mujeres, cuerpos y sexualidades disidentes genera disímiles estrategias y objetivos a corto, mediano y largo plazo, lo que da lugar a diferentes feminismos. Julieta Paredes y Cristina Guzmán dicen que allí donde hay una mujer luchando por mejorar sus condiciones y las de sus compañeras, esa mujer es una feminista.

Creo que la mayoría de los feminismos desean que se concrete para las mujeres la posibilidad de una vida sin violencia en una vida social comunitaria y justa. Aquí es importante leer a Almudena Hernando en La fantasía de la individualidad; es lo que considero el estudio antropológico feminista más sólido sobre qué es el patriarcado y cómo afecta el ser y estar de hombres, mujeres y otres.

–Como periodista me he encontrado con titulares que victimizan todavía más y dudan, incluso, de las propias víctimas. ¿Cuál es la responsabilidad de los medios de comunicación?

–Los medios de comunicación le deben a la sociedad un gran debate en el que sí o sí deben participar las feministas, ya sea como periodistas, comunicadoras sociales, psicólogas, filósofas, criminólogas, y de todas las profesiones que abordan la problemática de violencia de género.

Son necesarios sólidos criterios y protocolos sobre cómo comunicar en casos relacionados a las diferentes violencias que sufren mujeres y LGTBIQ. Actualmente muy pocos medios son cuidadosos, la agresión afecta a la víctima y a la totalidad de sus relaciones afectivas. La mayoría no tiene en cuenta a la familia y amigues.

“Los medios de comunicación le deben a la sociedad un gran debate en el que sí o sí deben participar las feministas, ya sea como periodistas, comunicadoras sociales, psicólogas, filósofas, criminólogas, y de todas las profesiones que abordan la problemática de violencia de género”

–Para usted, los piropos y el acoso ¿también son un instrumento de poder?

–Los piropos y el acoso hacia las mujeres son instrumentos de control y sometimiento. Muchos hombres viven esta calificación y el límite que las mujeres vienen poniendo como un atentado a su “caballerosidad”, cuando en realidad es un límite a la impunidad con la que ellos circulaban en el espacio público.

Hay que recordarles que la amabilidad, la solidaridad, los gestos cordiales, la gentileza, la sonrisa y la palabra de halago en un vínculo existente no tienen género y lo puede realizar cualquier persona. ¿Porqué si la concreta un hombre a otro hombre o a una mujer se llama “caballero”? ¿Alguna palabra designa la acción de una mujer dejando paso al hombre?

Con el término caballero ya los machos se autootorgaron un plus de superioridad. En realidad en nuestras sociedades patriarcales esa palabra significa “yo sé tratar a la mujeres, a ella como una dama o a aquella como lo que es, una puta”. Los caballeros designan el lugar de la mujer, o es dama o es puta; o es dama por lo tanto blanca, burguesa o pequeño-burguesa, o es una negra y puta. Hay que desconfiar de los autodenominados caballeros. He trabajado toda mi vida para no serlo.

–Ha defendido que, gracias a teóricas feministas, como por ejemplo Rita Segato, se han realizado estudios y conceptos que, sin ellas, no se habrían visualizado. ¿Cuáles son esos conceptos? ¿Y esas mujeres indispensables?

–Nuestra-América es un continente que, desde 1492, viene sufriendo la matriz colonial de poder, la explotación del viejo mundo y nunca dejó de resistirse, a pesar de que las clases dominantes con mentalidad europea siguen su tarea de expoliación, hoy con criterios e intereses neoliberales. El cristianismo, como religión, y la lustración, con sus complementarios rostros de conocimientos y muerte, produjeron lo que se llama colonización del ser y del saber.

Las mujeres, el movimiento LGTBIQ, los pueblos y naciones indígenas, los movimientos sociales, las y los desheredados de la tierra, han generado espacios de lucha y resistencia, con algunos hombres y muchas mujeres que están produciendo teoría y generando nuevas categorías de conocimiento.

Dentro de esa revitalizante corriente que recorre de norte a sur nuestro continente tenemos, entre muchas otras, a teóricas y/o militantes como Diana Maffía, María Luisa Femenías, Yuderkys Espinosa Miñoso, Rita Segato, Julieta Paredes, Marcela Lagarde, María Galindo, Breny Mendoza, María Lugones, Alba Carosio, Sonia Sánchez, Silvia Rivera Cusicanqui, Elena Moncada, Dora Barrancos, Ochy Curiel, Ángela Davis, etc.

“No tengo respuesta a cómo lograr que el dolor producido por la injusticia social, de género, de raza y sexual termine ni cuando puede eso acontecer, si es que es posible”

–¿Y qué lecturas o trabajos recomendaría?

–Si tengo que recomendar lectura a alguien que recién se acerca a hacer un abordaje teórico diría, para comenzar: La dominación masculina, de Pierre Bourdieu; La fantasía de la individualidad: la construcción socio-histórica del sujeto moderno, de Almudena Hernando Gonzalo; La colonialidad: la cara oculta de la modernidad, de Walter D. Mignolo; Sexualidades migrantes: género y transgénero, de Diana Maffía; La prostitución, de Beatriz Gimeno; Crítica de la colonialidad en ocho ensayos, de Rita Segato.

–¿Cuándo se acabará –o los hombres estarán preparados– para que acabe este despropósito contra las mujeres?

–Si bien los estados son patriarcales y la dominación masculina, lo cual facilita el goce de privilegios a los hombres, el problema no son en sí ellos sino la actual estructura-patriarcal-neoliberal y el racismo-género-clase-sexismo-sexualidad como categorías organizadoras de las sociedades complejas.

La existencia de poderes tan grandes, corruptos y criminales (como ejemplo, el capitalismo financiero) que operan como espacios de decisión política, ocultos a la visión común, deben hacernos reflexionar sobre si nuestra confianza en el Estado tiene sustento material o solo es la creencia en que, desde esa estructura, se puede dar respuesta al dolor y a la vida.

“Mi proyección de futuro es seguir colaborando con las mujeres feministas y movimiento LGTBIQ”

Quizás debamos recorrer también otros caminos, no solo revisar nuestras creencias y subjetividad sino fortalecer los espacios grupales e incentivar el debate sobre cómo queremos lograr un buen vivir. No tengo respuesta a cómo lograr que el dolor producido por la injusticia social, de género, de raza y sexual termine ni cuando puede eso acontecer, si es que es posible.

¿Y qué falta para que los hombres se unan al camino de la igualdad?

–La dominación masculina ya no tiene la solidez de años atrás. Esto permite que haya hombres o grupos de hombres que, de buena fe, empatizan con los cambios sociales y la lucha de las mujeres. Algunos pocos profundizan esa empatía leyendo textos feministas y modifican creencias, actitudes y conductas que expresan el sostenimiento de los estereotipos sexistas impuestos por la cultura. Pero, lamentablemente, la inmensa mayoría de varones están aún muy atrás de la revolución pacífica feminista y eso es un serio problema, pues es esa masa de hombres y de mujeres colonizadas por las creencias machistas el contexto en donde se juegan las violencias.

FOTO: Grito del Sur.

Enrique Stola “Cuando no hay educación sexual integral a los chicos los educa la pornografía”

Enrique Stola, médico, psiquiatra, psicoanalista y especialista en casos de violencia de género habló con El Grito del Sur sobre las violaciones grupales, la importancia de la educación sexual integral y la complicidad de la Iglesia con los curas violadores.

Cada uno de los ambientes del estudio está pintado de otro color en composé con el decorado puntilloso. La charla sucede en el ambiente amarillo donde las cortinas naranjas filtran el sol agobiante del mediodía de enero. En un paneo general destaca la cantidad de libros, las butacas combinadas y sus títulos, enmarcados y colgados en la pared. En este cuarto ocre, Enrique Stola, médico, psiquiatra, psicoanalista y especialista en casos de violencia de género hablará con El Grito del Sur sobre las violaciones grupales, la importancia de la educación sexual integral y la complicidad de la iglesia con los curas violadores.

¿Cómo empezaste a trabajar con casos de género?

Cuando me recibí, en dictadura, comencé a trabajar con víctimas de torturas, compañeros que tenían que irse al exilio o familiares de detenidos desaparecidos. Ya al regreso de la democracia empezó a aparecer lo que en ese momento se llamaba “violencia familiar”. Yo tenía claros algunos aspectos del machismo y desde ese entonces ya me empecé a definir como feminista. En el 2002 participé en el caso Grassi, donde había testimonios de abuso sexual. Todo eso fue un entrenamiento que varió mi perspectiva como psiquiatra.

Respecto al caso Grassi, ¿creés que la sociedad justifica más los abusos dentro de la iglesia?

La sociedad, desde diferentes lugares, sostiene todas la violencia contra las mujeres, niños niñas y el colectivo LGTBIQ y dentro de ello las violaciones, sino no ocurrirían. Cuando se supo que el Bambino Veira había violado un chico en las canchas se cantaba a favor de él: eso es apoyo social. En los abusos intrafamiliares pasa lo mismo. Cuando se “parte” una familia significa que hay un grupo de personas que están sosteniendo culturalmente una violación, aunque nunca lo van a reconocer.

¿Hay una diferencia entre las violaciones a hombres y a mujeres?

No, en general las mujeres son más violadas. En los casos de los varones se trata de ámbitos intrafamiliares o en instituciones eclesiásticas, que son muy protectoras de abusadores y machos violentos

¿Crees que el régimen del celibato propicia la violencia sexual ?

La iglesia es una institución criminal y sostiene el celibato, pero no es el celibato el problema en sí. El celibato prohíbe la genitalidad pero todos ejercen su sexualidad igual , con mujeres, con varones, se masturban, pero en secreto. Se genera una cultura de la clandestinidad en la que los pedófilos se mueven como pez en el agua.

Planteás que no existe un perfil psicológico específico por el cual los violadores puedan distinguirse de otras personas antes de cometer el crimen ¿Eso significa que en esta sociedad cualquier hombre es un potencial violador

Si haces un psicodiagnóstico de alguien que cometió un delito sexual pueden saltar una serie de componentes – una sexualidad inmadura, mal manejo de los impulsos- que también pueden estar en el de alguien que no violó. Yo creo que los hombres violadores son aquellos que llevan el mandato de una forma de ser macho al extremo. Hay gente que se enoja porque yo digo que el violador no es un enfermo, pero se olvidan que al ponerlo en la posición de enfermo lo vuelve in imputable.

¿Cuales son las diferencias de los ataques sexuales grupales y los realizados por un solo individuo?

La violación es siempre una conducta moralizante. Una característica de los violadores es que quieren compartir lo que hicieron, ya sea en la cárcel o con algún amigo: lo van a hacer y van a erotizarse de eso. Cuando ocurre en grupo, todos son espectadores y participantes, es ahí donde se refuerza la pertenencia de grupo, la complicidad del acto compartido y la posición de machos.

Muchos chicos son escrachados en redes porque ejercen violencia simbólica, o se propasan y aprovechan de situaciones que comenzaron siendo consentidas ¿Esto supone que ese chico es un potencial violador? ¿Hay una conducta reiterada ?

No. En Alemania hay un programa que trabaja con chicos de entre 8 y 17 años y el porcentaje de recuperación es altísimo solamente con psicoeducación.  Lo que pasa es que cuando no hay educación sexual integral a los chicos los educa la pornografía. La tecnología hace que chicos y chicas muy pequeños tengan acceso a la pornografía. Entonces nos encontramos con chicas de 13, 14, 15 años que denuncian a compañeros que han tenido conductas abusivas pero con psicoeducación esto se resuelve y no van a ser abusadores. Lo que falta es educación sexual integral. Estructuralmente los mismos que se benefician de la estructura social machista se oponen a que se aplique la ESI.

¿Por que en los delitos sexuales se duda de la víctima?

Se duda de la víctima si es mujer, porque si es varón se le cree. La palabra del varón no se cuestiona, la que está siempre en sospecha es la mujer, incluso para la justicia. Por eso se hace hincapié en la víctima: es la mujer juzgada desde la mirada masculina y el mundo está organizado en base a esa mirada. Aparte, en temas de género, muchas veces los jueces califican en base a su experiencia personal. Si se cae un puente van a recurrir a ingenieros e ingenieras, pero si es un tema de abuso sexual o violencia contra la mujer anteponen su subjetividad y no recurren a los estudios de psicología y psiquiatría.

¿Es posible recuperarse de un abuso sexual?

Si, se tienen que dar muchas condiciones. Es fundamental que se les crea a las víctimas cuando hablan, que haya contención familiar, tratamiento y justicia. También tiene que ver con las condiciones personales de cada uno. Lo que es real es que varias veces durante su vida la persona se va a reconectar con esta situación dolorosa, como pasa con todo hecho traumático. Hay que desterrar el concepto de “le cagó la vida” y trabajar para que la víctima perciba que puede construir un presente diferente permanentemente.

Enrique Stola: “Los violadores no son enfermos, la violación es una práctica cultural que se produce en todo el mundo”

El reconocido médico psiquiatra alertó sobre las dificultades con las que se encuentran las mujeres que denuncian abusos y analizó el fenómeno de los ataques sexuales grupales. Por Gisela Marziotta, publicado el 13 de enero de 2017

Stola destaca al movimiento de mujeres en todo el mundo como “un cambio revolucionario, sin muertos ni heridos” (Santiago Saferstein)

Stola destaca al movimiento de mujeres en todo el mundo como “un cambio revolucionario, sin muertos ni heridos” (Santiago Saferstein)

En los últimos días se conocieron diversos casos de violaciones grupales en diferentes puntos del país que conmovieron a la Argentina. Para el médico psiquiatra Enrique Stola, se trata de una práctica en la que los hombres por lo general “se miran entre sí”.

El experto, que es psiquiatra y psicólogo clínico y suele definirse como “feminista, activista político y de derechos humanos”, actuó en varios casos de abuso como perito, intenta dar un marco a un fenómeno que, según su visión, “es una práctica cultural que se produce en todo el mundo”.

“Los machos se miran entre sí, no les importa lo que sienta la mujer”, afirma en diálogo con Infobae y agrega: “Sí les importa que haya humillación, aplaudirse entre sí, contarlo, que puedan volver a repetirlo porque es un ritual que lo fortalece a ellos como grupo”.

 

-¿Desde qué momento, históricamente, se empieza a hablar de violación?
-Creo que es un término que cobra trascendencia gracias a las feministas en el mundo. En la década del ’60 fueron las mujeres feministas, las compañeras norteamericanas las que hicieron visible cómo la violencia hacia las mujeres sucedía adentro de sus propias casas, y además hicieron visible lo que era el abuso sexual y la violación de las amas de casa, de las mujeres confinadas en sus casas para atender a la familia, ese gran proyecto de los monoteísmos, y del capitalismo. A partir de eso, de la revolución sexual, comienza a hacerse muy notable la violación como práctica sexual masculina y se comenzó a hablar de la cultura de la violación.

-Pero la violación no es pura y exclusivamente sexual.
-En la medida en que los varones hemos sido sociabilizados de tal forma que suponemos que tenemos que tener el control de todos los espacios y los cuerpos pasamos gran parte de nuestras vidas controlando cuerpos y violando sus espacios. Hay una inmensa cantidad de varones que, además de violar espacios con el control, violan cuerpos, de mujeres, de niños, niñas, y también de otros hombres.

 

-¿Es una patología, un trastorno psicológico?
-No es una patología. Si lo fuera, a través de test podríamos hacer diagnóstico preventivo y decir: “es un abusador”. Cuando se descubre un violador, porque es una mínima cantidad la que se descubre, se puede hacer una evaluación diagnóstica y se dice que no hay control en los impulsos, canaliza la angustia de esta forma, etcétera. Pero otra persona con ese mismo resultado en un psicodiagnóstico no es violador. No son enfermos y es una práctica cultural que se produce en todo el mundo.

En la medida en que los varones hemos sido sociabilizados de tal forma que suponemos que tenemos que tener el control de todos los espacios y los cuerpos pasamos gran parte de nuestras vidas controlando cuerpos y violando sus espacios

-¿Episodios concretos?
-Los soldados, cuando avanzan sobre un territorio, saben que perjudicar a otros hombres es violando a las mujeres. Lo hicieron los yanquis, los rusos, en la guerra de los Balcanes, se siguen produciendo en todos los conflictos como método de tortura. Lo sufrieron las presas políticas en Argentina. La sociedad patriarcal nos produce como hombres, como mujeres y otros cuerpos disidentes LGTBIQ. Modela nuestro cerebro, enseña cómo son las jerarquías y cómo hay cuerpos privilegiados, que son los de los hombres, y cuerpos subordinados, que son los de las mujeres y los del movimiento LGTBIQ que son feminizados por el patriarcado.

 

-¿Cómo se expresa?
-En la socialización de cada varón, en la educación, en que los espacios y los poderes son gestionados por los varones. Hablamos de dominación masculina que viene desde hace mucho tiempo porque si tomamos la sociedad occidental y los cambios socioeconómicos, en el feudalismo, la dominación era masculina. En el capitalismo de estado era masculino, en el capitalismo de estado de bienestar era masculina, en los estados socialistas era masculina y en el neoliberalismo es masculina. Los hombres manejamos, gestionamos todos los espacios de poder.

 

-¿Y la socialización cómo opera?
-Una cantidad de hombres muy importantes en el mundo avanza en esa socialización y dice “estos cuerpos nos pertenecen totalmente y podemos hacer lo que se nos antoja”. Entonces castigamos y nos divertimos. Puede ocurrir como ese violador solitario que hace unos meses atrás violó a una jovencita y dijo “para que aprenda a que no tiene que estar sola a estas horas de la noche”.

La sociedad patriarcal nos produce como hombres, como mujeres y otros cuerpos disidentes LGTBIQ. Modela nuestro cerebro, enseña cómo son las jerarquías y cómo hay cuerpos privilegiados, que son los de los hombres, y cuerpos subordinados, que son los de las mujeres y los del movimiento LGTBIQ que son feminizados por el patriarcado

-Aleccionando.

-Aleccionando, moralizando, como investigó Rita Segato y otras investigadoras feministas. Porque todo lo hemos aprendido gracias a ellas, no a los investigadores hombres. Hay otro tipo de violaciones, las correctivas, para “enseñarle” que se goza con la heterosexualidad obligatoria que existe en todo el mundo. Y violaciones como las que van detrás del comentario “ésta dice que no le gusta, pero bien que le gusta que nosotros estemos sobre ella”. Mientras tanto, los machos se miran entre sí, no les importa lo que sienta la mujer. Sí les importa que haya humillación, aplaudirse entre sí, contarlo, que puedan volver a repetirlo porque es un ritual que lo fortalece a ellos como grupo.

(Santiago Saferstein)

(Santiago Saferstein)

-Rita Segato habla mucho de eso y de cómo la violación es un juego de machos entre machos.
-Exacto. Lo que pasa es que se da en la violación pero también en la práctica cultural cotidiana. Cuando vemos un grupo entre tres o cuatro hombres o dos en donde pasa una mujer y le dicen cualquier cosa, no les importa lo que siente la mujer, lo que importa es que el otro macho responda y se sonría. Y se sienta creativo y vivo como macho y ahí están demostrando su potencia ellos.

 

-¿En qué generación se empezará a desarmar esto?
-Por un lado se viene desarmando, gracias al amplio movimiento de mujeres y a los feminismos, y también a la lucha del movimiento LGTBIQ, porque eso produce resquebrajamiento y somos muchos los hombres que no adherimos a ese tipo de visión. Pero hacia las nuevas generaciones uno tiene que preguntarse ¿a quién beneficia que todo siga como está? Beneficia a los sectores que tienen el poder.

 

-¿Cuáles son esos sectores?
-Los que tienen el poder de la dominación masculina y sus instituciones, las religiosas, políticas, los diferentes tipos de iglesias, y en occidente a la iglesia católica con su poder político. Estas organizaciones de machos son las beneficiadas, que se oponen a la educación sexual integral, a que a niños y niñas puedan ponerle palabras a su crecimiento, a su cuerpo, y que puede generar nuevas configuraciones sociales y nuevas formas democráticas de estar con otros cuerpos y respetarlos.

Stola destaca al movimiento de mujeres en todo el mundo como “un cambio revolucionario, sin muertos ni heridos” (Santiago Saferstein)

Stola destaca al movimiento de mujeres en todo el mundo como “un cambio revolucionario, sin muertos ni heridos” (Santiago Saferstein)

-¿Esa ruptura puede empezar con la Ley de Educación Sexual Integral, que no se aplica?
– Con la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral y con la continuidad de lo que está produciendo el movimiento de mujeres. Hay algunos filósofos europeos que dicen que la revolución no es posible, algún filósofo especialista en Heggel que anda por Alemania. Esto lo puede decir gente que no tiene idea de lo que son los movimientos sociales, ni de lo que está produciendo el movimiento de mujeres en el mundo, que es un cambio revolucionario sin muertos, sin heridos. Están modificando las relaciones sociales, las formas de relacionarse entre hombres y mujeres y LGTBIQ.

 

-¿Cómo se puede graficar esa modificación?
-Los hombres no hemos cambiado haciendo cursos ni leyendo libros. Hemos cambiado históricamente porque las mujeres dijeron “no” y “basta”.

Lo que está produciendo el movimiento de mujeres en el mundo es un cambio revolucionario sin muertos y sin heridos

-¿Qué lugar tiene el punitivismo y qué pasa con la justicia en el caso de las violaciones?
-Está claro que el aumento de penas no sirve para nada. Supongamos que de cien violaciones y abusos sexuales, solamente se esclarecen cinco por ciento. Si aumentás las penas en ese cinco por ciento, no modifica el panorama. Solamente a muchos que piden ojo por ojo y diente por diente los deja tranquilos. El Poder Judicial, que es el más conservador en todos los países, lo que conserva es el poder masculino. Si bien se rige por las leyes que se producen en el Congreso, todavía seguimos eligiendo varones que son conservadores y machistas y mujeres, muchas de ellas absolutamente colonizadas por el patriarcado, que responden a esos patrones.

 

-¿Por ejemplo?
-A las compañeras feministas, los partidos, por más “progres” que parezcan, les dan muy poco espacio. Pero aún así necesitamos que haya más mujeres en el Congreso y en esta democracia que tenemos, y que se produzca mayor resquebrajamiento dentro del poder judicial porque es hegemónicamente machista pero hay algunos sectores que trabajan bien, que tienen una perspectiva de género y empatizan con la víctima y tratan de ajustarse a derecho. Lo que llamamos Justicia normalmente, que es hegemónicamente patriarcal, lo que hace es aplicar sus conceptos religiosos y su visión machista de lo que son las relaciones entre hombres y mujeres.

 

-¿Cómo ve el rol de los medios de comunicación en el tratamiento de los temas como la violación? ¿Existe la posibilidad de contagio?
-No creo que haya contagio, lo que creo es que las mujeres cada vez están más fortalecidas, y las víctimas tienen un contexto en donde se dan cuenta de que van a ser escuchadas por otras mujeres, y por organizaciones de mujeres. Hoy se atreven a denunciar más. Lo que pasa es que nos encontramos con un Poder Judicial que no ha cambiado lo que tiene que cambiar. Y no facilita que todas las mujeres que han denunciado y que vienen denunciando en las redes sociales se acerquen al poder judicial y denuncien.

-¿Por qué?
-Porque el acceso a la Justicia por parte de las mujeres está limitadísimo. Si sos de clase media alta o clase alta, podés pagar un buen abogado y tenés necesidades básicas satisfechas, podés acceder mucho más rápidamente. Pero aquellas que son de otro sector social, no. O sea: hay un problema de clase, hay un problema de racismo, hay varios problemas que impiden a las mujeres acceder a la Justicia.

Los hombres no hemos cambiado haciendo cursos ni leyendo libros. Hemos cambiado históricamente porque las mujeres dijeron ‘no’ y ‘basta’

-El punitivismo en sí mismo no mejora la condición de lo que está pasando.
-No mejora la condición, pero no tengo muy claro debería estudiar un poco más el tema. Pero me parece que la punición que hay al acoso callejero es súper suave, casi un tirón de orejas y un llamado de atención. Eso no le va a joder la vida a nadie.

Para el experto, hasta los partidos más progresistas suelen darle poco espacio en sus filas a las mujeres feministas (Santiago Saferstein)

Para el experto, hasta los partidos más progresistas suelen darle poco espacio en sus filas a las mujeres feministas (Santiago Saferstein)

-Nadie va a dejar de instrumentar el acoso callejero por la pena que se le va a aplicar.
-Más bien pienso que es un llamado de atención que instala el tema. Pero, sobre todo, las mujeres se sienten con mayor empoderamiento, saben que eso está mal y que hay una legislación que las protege, pero además, los machos saben que ya no pueden acosar impunemente.

 

-¿Algún momento que recuerde en torno a ese debate?
-Cuando surge la primera manifestación de Ni una menos y los debates que se daban, estábamos hablando en varios programas sobre los asesinatos machistas y saltaba el tema del piropo. Yo me preguntaba: ¿por qué razón pasarán de ahí al piropo? Y me sorprendía en que algunos periodistas de distintas ideologías coincidían en que “una palabra agradable no la tiene que ofender a una mujer”. Ahí me di cuenta cómo el piropo y el acoso callejero es un instrumento de control de los varones.

 

-Es una violación, también.
-Claro, como lo ejercían en el espacio público que era masculino y se daban cuenta de que ya no iban a poder circular impunemente como jueces que dicen cualquier idiotez sobre la mujer. Lo pueden hacer pero como pasó en Tucumán que una jovencita paró su bicicleta frente a un taxista y le dijo “chabón, repetí lo que estás diciendo”. Estos tipos que circulan impunemente le tienen pánico al ridículo, son muy machos en la medida en que el cuerpo está sometido, pero si pierden un poco de poder, se asustan.

Opinión: La violación en manada: un “espectáculo” que dan hombres para otros hombres Para el psiquiatra Enrique Stola, las violaciones en grupo son una muestra de poder de los varones sobre las mujeres.

Varias investigadoras feministas -entre ellas la antropóloga Rita Segato- afirman que las violaciones que hacen los hombres son espectáculos para otros hombres. Este es un dato muy clave cuando se viola en manada, porque tiene que ver con el hecho de mostrarse como machos ante otros machos con la idea presente que ellos pueden hacer cualquier cosa con la mujer.

He leído en varios sitios por estas horas que se trata de justificar que este grupo de varones podrían haber estado alcoholizados. La frase se dice como a modo de disculpas, pero lo cierto es que no todo varón alcoholizado sale y viola a una mujer.

Lo que sí es cierto que los varones que violan al tomar alcohol tienen menos frenos inhibitorios. Pero debe quedar bien en claro que no es el alcohol lo que los hace violar sino que son varones que ya tienen la característica de descalificar y usar a la mujer. Esa descalificación y el uso de la mujer es previa a tomar alcohol.

También es verdad que hay millones de hombres en todo el mundo que violan. Los vemos en los ejércitos que invaden países y van violando poblaciones enteras. Pero hay que aclarar que si bien es una práctica muy frecuente que hacen los hombres en general, esto no quiere decir que todos los varones violan, muchos ni siquiera ante determinadas situaciones. Y esto es así: hay hombres que nunca van a agredir sexualmente a nadie. 

¿Qué une a estas manadas? ¿Qué une a estos grupos de varones? Los une al machismo, el homoerotismo, que es el erotismo que circula entre los machos y en donde las figuras valorizadas son ellos mismos, los machos, y no las mujeres. Las mujeres son usadas pata ser abordadas como a ellos se les ocurra. Lo que hacen estos varones es un ejercicio de poder. 

Cada uno de estos varones que viola en manada podría violar por separado: lo que brinda el grupo es lograr una mayor excitación. En estos grupos hay un sentimiento de pertenencia, y lo que se busca también es la aprobación de los compañeros.Las víctimas elegidas siempre son personas a las que buscan doblegar. El grupo tiene que lograr eso, y lo logra mediante el ejercicio del poder físico, bruto, o a veces recurren a las drogas o el alcohol. 

Estos casos indignan a todo el mundo, pero pensemos en algo de lo más común, como son las despedidas de solteros. En estas despedidas es una práctica habitual que estos grupos de varones contraten mujeres en situación de prostitución y lo que hacen es tener relaciones sexuales delante de los otros machos. Esa es la diversión, es el mayor placer.

https://www.clarin.com/sociedad/violacion-manada-espectaculo-dan-hombres-hombres_0_PAqmVTFE1.html

 

Al ir a la vía judicial, mujeres sólo encuentran obstáculos

Enrique Stola, referente feminista, advirtió que las víctimas recurren a escraches porque las autoridades no brindan una respuesta rápida. Consideró que la campaña de Actrices Argentinas “puede marcar un antes y un después”

Describir el proceso de una víctima de abuso sexual o violencia de género que quiere ir a Tribunales es pintar un panorama agotador, doloroso y con obstáculos. Por eso, el referente feminista Enrique Stola advirtió que “la justicia es machista y patriarcal”, motivo por el cual las mujeres no encuentran respuestas en el Poder Judicial.

 

“Recibí varios llamados de mujeres que han vivido estas situaciones y se encuentran con el tema de denunciar. Hacerlo judicialmente implica contratar un abogado que pueda garantizarles sus derechos y los penalistas no son baratos. Por otro lado, las fiscalías no tienen una estructura armada para una respuesta rápida. En algunas te pueden atender bien y en otras, no”, sentenció el especialista sobre el sinuoso camino de las víctimas.

Y fustigó a los funcionarios judiciales: “No hay un cambio en ese sentido. Hay un porcentaje en los juzgados que son personas sensibles y que se forman, estudian y han cambiado. Pero gran parte de los integrantes del Poder Judicial tienen una ignorancia deliberada. No quieren saber, no quieren conocer, porque basta con buscar en Google. Se mueven por sus preceptos religiosos y prejuicios machistas”.

Es por esto que el referente feminista valoró la denuncia de Fardín a Darthés. “Lo que produjeron las actrices fortaleció a tantas mujeres y varones que va a tener un fuerte impacto político, pero también cultural y social. Cada vez va a ser más fuerte la ofensiva de las mujeres”, aventuró.

No obstante, indicó que “hoy no les queda otra a las mujeres que hacer marchas e ir por el camino del escrache”, pero de todos modos advirtió: “Cuando el Estado genere las vías rápidas para dar respuesta a las mujeres, ellas no van a necesitar hacer esto”.

Stola advirtió que “los abogados machistas les hacen juicio a las denunciantes, que por el miedo se terminan bajando. Eso se da por la falta de protección hacia las mujeres desde la Justicia”.

Los “macho-hermanos” Darthes y Eguillor

#MiraComoNosPonemos es el claro posicionamiento de las actrices feministas, los feminismos y el amplio movimiento de mujeres que vienen diciendo NO a las diferentes formas que adopta la dominación masculina en el ordenamiento patriarcal de las sociedades.

El macho Rodrigo Eguillor, de 24 años de edad, logró como pocos machistas hacer visible esa cosmovisión que une la violación, el abuso, el acoso sexual y las conductas sexistas todavía aceptadas socialmente. También mostró la imbricación que el machismo tiene con el racismo, lo que une sus declaraciones a la conducta activamente sostenida por la burguesía blanca de Nordelta que discrimina a “sus” mujeres-empleadas-domésticas.

Por otro lado, el macho Juan Darthes de 54 años de edad se topó con la valiente Thelma Fardín y el colectivo Actrices Argentinas que le levantaron el telón y sobre el escenario aparecieron su rostro violador y la necesaria red de complicidades que le permitieron circular impune durante muchísimos años. Hombres del espectáculo, periodistas, algunas mujeres y productoras televisivas, hoy se desgarran las vestiduras pues fueron “engañadxs en su buena fe” por este macho-de-familia, pero no olvidemos que en su momento fueron crueles con Calu Rivero, Ana Coacci y Natalia Juncos, actrices que denunciaron a este violador.

Eguillor tiene solo 24 años y Darthes 54. Diferentes generaciones y estilos pero patriarcalmente hermanados en la acción depredadora contra las mujeres. No son “loquitos”, no son enfermos, saben lo que hacen y gozan con ello. A través de sus propias palabras, la de quienes los sostuvieron y del relato de las víctimas podemos imaginarnos con claridad cómo es el ejercicio de poder machista que presiona para mantener subordinadas a las mujeres y cuerpos disidentes.

Hoy, en los medios de comunicación, hasta los machistas más recalcitrantes han adoptado un lenguaje políticamente correcto. Estemos alertas pues en pocos días comenzará la contraofensiva del retrógrado activismo patriarcal. La dominación masculina siempre es ingeniosa para intentar mantener el poder.

Recuerdo que una actriz calificó a Darthes como “un caballero”. En la sociedad patriarcal el caballero es el que designa el lugar de cada mujer, “te trato como una dama o como a las putas” .

Los Eguillor y Darthes no son una excepción sino que abundan en el mercado y las mujeres tienen altas probabilidades de encontrarse con alguno.

 

Dr. Enrique Stola. Feminista. Médico Psiquiatra.

Publicado en TELAM http://www.telam.com.ar/notas/201812/314043-los-macho-hermanos-darthes-y-eguillor.html 12/12/2018

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