Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

Categoría: Violencia de Género.

Una historia de abandonos

Publicado el VIERNES, 4 DE ABRIL DE 2014  sección EL MEGAFONO del suplemento
LAS 12 de Página 12. Es un artículo vigente pues se sigue acusando a
madres víctimas de violencia machista, como le ocurre a VICTORIA AGUIRRE en
Misiones, que enfrenta la sostenida agresión de un machista tribunal y una fiscal
con igual ideología.

 

En Entre Ríos, los niños Hugo (5) y Rodrigo (7) fueron asesinados por su padrastro. En 2013 el jurado condenó a Víctor Alvarez a prisión perpetua por el doble homicidio, y Andrea Soledad Zapata (27), acusada por no evitar los crímenes de sus hijos, fue absuelta. La fiscalía recurrió ante el Superior Tribunal, donde insistió en acusar a la mujer. El tribunal confirmó la sentencia, afirmó que Zapata fue víctima de violencia de género y que cuando pidió ayuda a los organismos del Estado no la recibieron.

Soledad es mujer, pobre, marginal, considerada socialmente una negra, analfabeta y HIV positiva. Sólo le falta ser judía para sostener todas las discriminaciones de la sociedad blanca, concordiense y argentina. Abandonada por el Estado, que debía garantizar su escolaridad, sometida a los sistemas de creencias que jerarquizan al varón, siempre tendió a autoabastecerse y sobrevivir con actividades que la propia sociedad provee: cirujeo, prostitución, robo y mendicidad.

El analfabetismo es facilitador de cualquier conducta de dominación ejercida por un hombre. Abandonada por la seguridad social, por el Poder Judicial que entregó legalmente sus hijos a su dominador, nuevamente abandonada por el sistema de salud cuando pidió ayuda y no la recibió, reiteradamente abandonada por el Poder Judicial cuando ya detenida no se protegió su humilde vivienda, nuevamente agredida por el Poder Judicial que la detuvo y no investigó su situación de víctima de violencia. También fue discriminada por el Poder Judicial de la provincia de Entre Ríos y por el Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia, para los que no parece existir la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), de rango constitucional en Argentina.

El contexto social machista e hipócrita y su analfabetismo facilitaron su entrada, sometimiento y sostenimiento de esta trágica relación de dominación. La reacción social ante la conducta de Soledad tiene como base el prejuicio y la ignorancia que reza: “Una madre siempre debe defender a los hijos”. En sintonía resulta tragicómico leer que a Soledad se la acusó oficialmente de no ser garante de los derechos de sus niños. Mientras que ella vivía violencia sistemática, tortura cotidiana y continua durante meses, vulnerabilidad por embarazo y puerperio, con mecanismos psíquicos de sobreadaptación al sometimiento y de evitación de la violencia. El trastorno cognitivo que sufrió le impedía evaluar y dimensionar lo que iba sucediendo ante sus ojos y sobre su cuerpo, estos y otros factores produjeron un estado de parálisis, de inmovilidad psicomotriz, por lo que Soledad nada pudo hacer por sus hijos ni por sí misma.

Soledad está libre, pero con muy poca ayuda y aún sigue abandonada por la provincia de Entre Ríos.

* Médico psiquiatra y perito de Soledad Zapata.

Enrique Stola: “Higui me pareció una bellísima persona”

ENTREVISTA

Es psiquiatra y psicólogo clínico, pero Enrique Stola prefiere definirse como “feminista, activista político y de derechos humanos”. Es perito psiquiatra en la causa de Higui.

Viernes 23 de junio | Edición del día

Higui estuvo presa durante siete meses por defenderse de una patota de diez hombres que intentó violarla por su orientación sexual. “Cuando conocí a Higui me pareció una bellísima persona. Me emocioné cada vez que la entreviste y lamento esta violencia que ella viene sufriendo desde hace tantos años. Violencia que sufrió en el barrio, luego por la Institución policial y después por el Poder Judicial”, así describe Stola a una de las personas que defiende desde su rol de perito.

“Lamento que haya un fiscal machista, como tantos otros, sin ninguna formación en perspectiva de género, que no le permite entender cómo se generan los mecanismos de dominación que se producen en la sociedad. Creo que son ignorantes deliberados. Uno puede disculpar a las personas que ciertas cosas no conozca, pero alguien que es fiscal tiene la obligación de estar al tanto de toda la producción social, de cómo son los mecanismos de dominación y exclusión. Estos tipos deciden no estudiar y no conocer porque les conviene a su clase y a su ideología”, señala Stola, quien desde los años 80 se hizo feminista y lucha junto a los movimientos de mujeres por su emancipación.

Habla de la primera vez que conoció a Higui “quedé conmocionado por ver las estrategias de vida y de supervivencia de ella, y de tantas personas como ella, que viven en una gran pobreza como consecuencia de esta sociedad capitalista, y por el lugar en que las ubica el patriarcado”.

Prosigue el relato analizando cómo se expresa la homofobia y lesbofobia en nuestra sociedad. “Los talibanes tienen su policía moral que dice cómo deben ir vestidas las mujeres, pero en occidente también tenemos esas policías morales en todas las clases sociales. Esos grupos están para disciplinar los cuerpos y señalar qué deben hacer y qué no, y tienen, además, una forma de castigar esos cuerpos cuando no responden a lo que exige la ideología dominante. La violación es uno de esos modos”.

¿Cómo se logró la excarcelación de Higui?

Por la movilización de las mujeres y los movimientos de lesbianas, junto a una muy buena estrategia legal. Creo que sin el movimiento de mujeres no se hubiera logrado su libertad, pero tampoco sin una buena estrategia jurídica.

Cada vez más se conoce lo que significa la violación correctiva, una práctica sexual que tenemos los varones para dominar. No es una excepción que ocurre cada tanto y en la calle: anoche, hoy, una mujer está siendo violada, por su marido, por su pareja. Esto ocurre cada vez que una mujer es sometida a una relación sexual por miedo o por el “deber” que tiene de servir a sus maridos. La violación siempre es correctiva, le está enseñando al cuerpo de la mujer que tiene que tener determinada posición de subordinación con el varón.

¿Qué pensás sobre el movimiento por el Ni Una menos?

Los feminismos en Argentina y en todo el mundo están produciendo un cambio cultural fuertísimo que a la vez produce reacciones de toda los que es la ideología machista y del patriarcado. Ante esto hay una maniobra muy fuerte por parte del machismo de encarcelar el concepto de violencia de género afirmando que violencia es solo la extrema. Escuchamos en la televisión una cantidad de machistas que nos están diciendo a todos, “no las queremos muertas, no las queremos asesinadas, pero por favor que sigan subordinadas”.

Lo que también me parece muy interesante es que una cantidad de hombres tengan que salir a dar explicaciones cuando antes circulaban impunemente, y ahora no saben cómo posicionarse ante los cuestionamientos de las organizaciones de mujeres. Creo que los hombres que estamos apoyando la lucha de las mujeres y estamos peleando por los cambios culturales, estamos más libres, nos sentimos contentos que esto se produzca.

Enrique Stola cuenta que ante el avance de los movimientos de mujeres, se le opone una reacción “recibimos cuestionamientos por parte de colegas, mujeres y hombres, que descalifican nuestra lucha con distintos argumentos: nos dicen feminazi, nos tratan de gay, dicen que estamos en esto por una cuestión económica o que esto que hacemos es algo que nos beneficia. Y sí, yo creo que nos beneficia. Obtenemos mayor libertad y el placer de tener vínculos igualitarios”. Y agrega que tanto el “campo de la psicología y la psiquiatría, como en el resto de las ciencias, están dominadas por la ideología patriarcales”.

El otro día escuchaba a una periodista decir que cada vez más personas tomaban los problemas de género, y aunque llevará muchos años, con estos pasos adelante se lograría la igualdad ¿crees que a través de cambios evolutivos se puede terminar con las prácticas y miradas machistas?

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No hay nada de evolutivo. Los hombres permitimos a las mujeres acceder a la lectoescritura doscientos años después que nosotros. En occidente dejamos entrar a las mujeres a la universidad ocho siglos después. Si los hombres vamos cambiando, no es por evolución, sino porque el movimiento de mujeres dice ¡no!. Son los límites que con su lucha ponen las mujeres, y no los cursos de nuevas masculinidades los que producen cambios. Es como si uno tuviera que dar las gracias a los capitalistas por las conquistas que obtuvieron los obreros con sus luchas.

El derrocamiento del patriarcado no va a ser evolutivo, es un verso que usan los tipos para justificarse. Dicen ‘bueno hace diez años atrás, cincuenta años atrás, no se sabían estas cosas’. Mentira. Hace 50 años atrás había mujeres que pensaban igual que ahora, y doscientos años atrás había mujeres que luchaban por sus derechos. No es una cuestión evolutiva, sino una lucha que enfrenta la dominación para lograr la liberación de las mujeres y cuerpos feminizados por el patriarcado.

Stola vuelve sobre el movimiento de mujeres que se apoderó de las calles reclamando por Ni Una Menos, y cómo esto impacta sobre los hombres que no ejercen violencia extrema “veo mucho interés de los varones ante esta realidad, pero también observo la reacción machista en hombres que se sienten amenazados por estos movimientos”; y agrega “hay muchas mujeres que tienen claro el lugar de subordinación que ocupan en la sociedad, mientras que los que dominan, los varones, les cuesta mucho más verlo. Los varones que empatizamos con las mujeres podemos acercarnos, pero no sentir lo mismo que sufre una mujer en su cuerpo por ser subordinada”.

Como psiquiatra y psicólogo clínico opina sobre los violadores “creo que son delincuentes, no enfermos, y aunque no lo sean, creo que deben recibir asistencia psicoeducativa. En la comunidad científica no hay acuerdo sobre la recuperación o no de estos tipos. Hay un sector de forenses que dicen que sí, que hay una baja reincidencia en estos casos, pero la reincidencia se mide por si vuelven a entrar al circuito legal y lo cierto es que ellos, los violadores, aprenden para no volver a ser capturados. En estos temas no hay posición única. Pero también creo que mayores penas para los violadores, no resuelve nada”.

Caso Micaela: el dolor desnuda aún más al Poder Judicial

Publicado en TELAM 11-04-2017 Agencia Nacional de Noticias.
Micaela García desapareció cuando salió de un boliche ubicado en el centro de Gualeguay, Entre Ríos. Su asesino, Sebastián Wegner, estaba en libertad porque si bien no terminó de cumplir una condena a nueve años de prisión por dos violaciones ocurridas en Gualeguaychú, fue beneficiado por un fallo del juez de Ejecución Penal Carlos Alfredo Rossi, que desoyó un informe del Servicio Penitenciario que recomendaba que no lo liberaran. Al respecto opinó para Télam Enrique Stola, médico psiquiatra, especializado en psicología clínica.

 

La primer afirmación que puedo hacer es que todavía no hay acuerdo en la comunidad internacional sobre alguna teoría y técnica que posibilite poner un límite a las conductas destructivas de los delincuentes sexuales, por lo que hasta el momento no hay evidencia científica de recuperación de los mismos.

La respuesta más fácil que he escuchado es que hizo lo que hizo por ser un juez “garantista”. Imagino que eso dejará tranquila a esa parte de la sociedad más informada sobre diferentes posicionamientos teóricos y sus consecuencias, pues genera la boba ilusión argentina de que si echamos a todos los jueces “garantistas” entonces no habrá más fallos como el que nos ocupa.

Claro que la acusación de que hay una sola causa de todos los males no explica porqué existía en Argentina y fue abolida hace ¡tan solo 5 años! la figura del avenimiento, esa que permitía al delincuente casarse con su víctima y extinguir la acción penal. Tampoco explica por qué desde hace tantos años, jueces y juezas que colocan sus creencias religiosas por encima del derecho, dan privilegio a la palabra masculina, no le creen a las mujeres y las colocan en el espacio de la sospecha, les sacan sus hijos, se los entregan a progenitores violentos u obligan a niños y niñas abusados a relacionarse con el abusador.

Tampoco explica por qué jueces con cualquier ideología, conservadores, progres, inteligentes o mediocres, no protegen a las mujeres víctimas de violencia de género que luego de denunciar y pedir protección terminan asesinadas por sus parejas o exparejas.

Tampoco explica por qué les decimos a las mujeres que sufren violencia o a las madres protectoras de hijos e hijas abusados sexualmente, que hay que denunciar y luego el Poder Judicial, ese espacio que debería ser de alivio y protección se convierte para ellos en una trituradora de carne y de almas.

Leo un fallo de un líder de los “garantistas” y leo otro de un conservador del Opus Dei y ambos perjudican a las víctimas de abuso. Hay otros de diferentes sectores que perjudican a las madres protectoras de sus hijos e hijas. Leo a un “progre”, a un “conserva” y a un “neutral” y los tres sostienen un artefacto ideológico que llaman síndrome de alienación parental que es un instrumento de la violencia contra las mujeres y niños en el Poder Judicial.

¿Qué es lo que hay detrás de cada posición teórica sobre la criminalidad? Seguramente muchos intereses fácilmente detectables pero hay algo muy importante y que cuesta muchísimo reconocerlo: es el machismo imperante en la institución judicial.

Como toda sociedad patriarcal que sostiene los dispositivos de la dominación masculina mientras mantiene en una posición de subordinación a las mujeres, niños, niñas y cuerpos feminizados, el Poder Judicial es el recurso que la sociedad posee para lograr justicia y a la vez, paradójicamente, es un espacio en donde las víctimas no suelen encontrar el alivio de ser escuchadas, valorizadas como seres humanos, comprendidas como personas dolientes y respetadas afectivamente.

El juez que liberó a Wagner debe irse pues es inevitable que un pésimo acto judicial tenga consecuencias. Pero está lleno de “Rossis” el Poder Judicial de la República Argentina. El Estado debe hacerse presente permitiendo, entre otras tareas, que todas las agrupaciones de víctimas y de defensa de derechos de mujeres, niños y niñas tengan un rol activo en la modificación de las leyes y estructuras para garantizar mas democracia, real justicia y alivio del dolor.

(*) Feminista. Médico psiquiatra.

ENRIQUE STOLA: “EN EL MUNDO TODAVÍA NO SE SABE QUÉ HACER CON LOS QUE EJERCEN VIOLENCIA”

Publicado el 4 de marzo de 2017 por Diario Femenino

http://diariofemenino.com.ar/v2/index.php/2017/03/04/enrique-stola-en-el-mundo-todavia-no-se-sabe-que-hacer-con-los-que-ejercen-violencia/

Uno de los temas que históricamente estuvo presente en los debates dentro del campo feminista fue qué hacer con los hombres violentos. Con la intención de profundizar y aportar a la discusión, Diario Digital Femenino entrevistó al psiquiatra y feminista Enrique Stola.

Si partimos de la enseñanza de especialistas en la temática, podemos afirmar que “La violencia es una conducta aprendida, una forma de vida y tiene que ver con la socialización”. Sin embargo, hoy nos encontramos ante la sentencia “el violento no se cura”: ¿qué tan real es esta afirmación? ¿Podríamos reaprender una vida sin violencia que permita modificar esa conducta?

Con estos interrogantes como punto de partida, Stola explicó que “dentro de la estructura simbólica de dominación masculina, la violencia de género es instrumental y necesaria para mantener la subordinación y explotación de los cuerpos, por lo que los hombres reciben desde muy pequeños un entrenamiento que les posibilita creer en su superioridad de género y en que tienen otorgados privilegios (que viven como derechos) sobre los cuerpos femeninos y otros feminizados”.

En ese sentido, afirmó que los hombre muy tempranamente aprenden que en la sociedad existen millones de mujeres a las que pueden acceder y dominar sexualmente con solo decidirlo o por muy poco dinero; se les enseña que pueden ser caballeros, es decir, que tienen el poder de tratar a la mujer “como a una dama o como a una puta”. Así como bien han señalado las compañeras feministas que las mujeres se han “acostumbrado” a recibir niveles de violencia que no registran como tal, los hombres en general han sido entrenados para ejercerla. Esto no los trasforma en víctimas ni los equipara a las mujeres pues la gran diferencia es el ejercicio y goce de privilegios que tienen asignados por el solo hecho de ser machos.

Sin embargo, Stola resaltó que “muchísimos hombres han entrado en cierta confusión sobre sus modos de llevar adelante sus existencias pues la lucha de las mujeres y colectivo LGTBIIQ han roto esquemas y ocupado espacios en el ejercicio, reconocidos o no, de sus derechos. Pienso que los machos más inestables del sistema de dominación o fieles a las creencias machistas, sexistas y religiosas reaccionan violentamente y matan. La violencia-de-género-extrema no se expresa solo en las parejas, en las calles o allí donde es agredida una mujer. La expresa también el Estado cuando incentiva muertes de mujeres como formas de castigo por optar por abortos que desencadenan septicemias”.

Con respecto a la cuestión legislativa, Stola destacó que “en muchos países hay leyes que deben ser cumplidas, existen muchísimas recomendaciones para facilitar el acceso a la justicia de los cuerpos subordinados y sobre las formas de cuidar a las mujeres y colectivos LGTBIIQ que en general se cumplen muy limitadamente y siempre gracias a que las organizaciones feministas están ahí, exigiendo y exigiendo”.

En relación a la situación de los varones violentos, Stola trazó un panorama general en donde da cuenta de que “en el mundo todavía no se sabe qué hacer con los que ejercen violencia-de-género-extrema. Tenemos casos de hombres penalizados o que están en un proceso legal en donde se les ha indicado un tratamiento psicoterapéutico o psiquiátrico. La mayoría de aquellos no padecen enfermedad mental o trastornos de personalidad de acuerdo a los criterios diagnósticos actuales”.

En general los abordajes son psico-educativos y psicoterapéuticos, tratando de que asuman su responsabilidad ética, empaticen con las víctimas y controlen su agresividad. Stola destacó que “muchísimos de estos programas tienen una clara perspectiva de género”, sin embargo el análisis de la eficacia de estos tratamientos es confuso. “Mientras algunos investigadores dicen que la mejoría no es estadísticamente significativa otros dicen lo contrario. La eficacia suele medirse por la reincidencia, y ésta por nuevas denuncias o por el propio relato del violento. Claro que es muy difícil detectar si están ejerciendo violencia psicológica o si ejercieron la física y no fueron denunciados”, afirmó.

En cuanto al tratamiento de los violentos, Stola comentó que “algunos investigadores dicen que el Estado debe dar la oportunidad al victimario para que modifique sus creencias y conductas. También que un hombre que controle su agresividad significa muchas mujeres que no van a sufrir violencia extrema. No adhiero a la primera afirmación: es peligrosa pues refuerza la idea cultural de que las mujeres deben dar una “nueva oportunidad” al macho-violento. ¿Recuerdan eso de ‘toda persona merece una nueva oportunidad’, ‘si se arrepiente es el primer paso para el cambio’, ‘el amor todo lo puede’, ‘con paciencia y comprensión todo es posible’?”

Estas creencias cristianas, prosigue Stola, “no han impactado en los hombres que a la vez no dudan en utilizarlas a su favor y sí han sido dirigidas a los cerebros de las mujeres para ubicarlas en el rol subordinado. Las interacciones sociales siempre dan la posibilidad de interrogarse sobre las propias conductas, no es necesario que el Estado de una oportunidad. Pero creo que es cierto que si se logra que un hombre entre cien deje de ejercer violencia-de-género-extrema habrá muchas mujeres beneficiadas”.

En ese sentido, Stola acordó con que el Estado derive más recursos para tratamientos psico-educativos-terapéuticos y considero que además al mismo tiempo deben existir grupos que trabajen sobre los factores de riesgo que aumentan la violencia (alcoholismo y otras adicciones).

Femicidios

La cuestión de los femicidios se ha vuelto una temática gran presencia en la agenda de los medios de comunicación. Para Stola esto es un logro de las organizaciones que militan en la cuestión de género: “Gracias a las compañeras feministas se ha avanzado muchísimo en el lenguaje que se usa en los medios para abordar los femicidios. Es cierto que todavía encontramos afirmaciones sexistas y podemos escuchar a periodistas hacer comentarios que nos producen mucho enojo, pero creo que se ha logrado resquebrajar fuertemente el discurso hegemónico masculino”.

A su vez, la visibilización de lo que es la violencia-de-genero-extrema ha llevado a que gran parte de la sociedad considere que algo se debe hacer. “Pero no es toda –indica Stola- hay una maniobra muy lúcida y hasta el momento efectiva por parte del patriarcado que consiste en instalar la idea de que la violencia de género es solo la violencia-extrema y que los hombres también ‘la sufren’. Con esto ocultan los diferentes tipos de violencia-de-género que son instrumentales al mantenimiento de la dominación masculina”.

El cuerpo de una niña expropiado

Publicado el 20 de enero de 2012.
Por Enrique Stola *

No es una historia talibán. Ocurre en Entre Ríos, Argentina, siglo XXI. Una niña de 11 años, violada y embarazada. Tempranamente ella aprende los códigos machistas: el cuerpo de las mujeres pertenece a los hombres. Su humilde mamá pide ayuda profesional. Rápidamente aparecen quienes son los guardianes de la moral, de las leyes y los representantes del Estado provincial y decretan que el cuerpo de la niña les pertenece. La niña pide “volver a ser como antes”, seguir siendo niña. Los guardianes dicen NO. El NO se ve reforzado por la presión de los aliados de la muerte, fanáticos que se llaman “pro-vida” y suspiran cada vez que una mujer pobre muere por un aborto clandestino: la muerte es la forma en que su dios hace pagar el pecado de abortar. Ningún médico/a, cuando diagnosticó el embarazo, le informó a la mamá sobre los derechos que la niña tenía (tenía, porque sus derechos fueron confiscados por el Estado). Nadie le dijo que la Organización Mundial de la Salud la tiene en cuenta y que considera que ella, con sólo 11 años, no goza de buena salud por el disparo al psiquismo sufrido y que sufrirá aún más cuando le impongan ser madre ya que no tiene autonomía para decidir. Mientras, el director del Hospital Masvernat de Concordia informó al juez que ella era un buen armario-contenedor y que podría parir sin riesgo. Sino, que no se preocupara: el ministro de Salud había pensado ya en una cesárea. ¡Todos hablan de la buena salud del armario-contenedor! Nadie le dice a esta niña que si fuera hija o nieta del juez, del ministro o de los médicos, en estos momentos estaría jugando y ya habría vuelto a ser la que era. Si ella fuera de clase media o alta no se violarían la Convención Internacional de los Derechos del Niño ni las leyes 26.061 y 26.485. El aborto no punible se habría realizado sin inconvenientes para su salud y el estrés postraumático por la violación podría resolverlo con psicoterapia.

Ella sólo es una niña pobre que sufre un atentado a su salud psicofísica, un festín para la ignorancia, la hipocresía y la cobardía social.
* Médico psiquiatra. Psicodramatista.

¿Porqué una mujer elige como pareja a un femicida? –reflexiones-

Un macho-violento que está preso asesina[1] a su pareja mujer en la cárcel.

Otro macho-asesino, también preso por matar a su pareja mujer en una cárcel, reitera la acción[2] y tenemos a otra mujer asesinada.

Sorpresa y preguntas ¿porqué una mujer que tiene la información se relaciona con un femicida?

Y me pregunto ¿hay gran diferencia entre esta mujer y aquella que está soportando todas las violencias y amenazas de muerte y no cree que puede ser asesinada?, ¿O con aquella que sí cree en que puede ser asesinada pero lleva al macho-golpeador incorporado y no puede salir del encierro?

Debemos resaltar que estamos en una sociedad patriarcal, machista y que quienes la integramos hemos configurado nuestros cuerpos dentro de la forma masculina de organizar la realidad y privilegiar, en todas las clases sociales, la palabra, el espacio y el poder masculino.

Que tenemos religiones monoteístas que cumplen órdenes directamente de su dios y que tienen una gran eficacia simbólica en la organización de la vida y conducta de millones de personas.

Que hay una socialización de género que deja muy claro lo que la visión masculina espera de una mujer: que sea amorosa, sensible, comprensiva, atenta a servir en todo a los hombres y que sepa perdonar.

Que circulan terribles creencias, como por ejemplo “una oportunidad no se le niega a nadie” “hay que saber perdonar” “si se arrepiente de sus pecados entonces ya está en el buen camino” “los milagros existen” y la más eficaz: el amor todo lo puede[3]

Que con el amplio espectro de la Violencia de género, desde la simbólica hasta la extrema, se disciplina el cuerpo y el espacio de las mujeres a la vez que se “ofrece al mercado de machos” una variada gama de hombres desde los sutilmente dominantes y controladores hasta los manifiestamente efectores de violencia de género extrema. Todos estos hombres con derechos asignados por las religiones y creencias machistas pasibles de ser comprendidos, perdonados y servidos.

 Ya he dicho[4] que “Los macho-violentos son estafadores afectivos, increíblemente egoístas que solo desean valorizarse a si mismo siendo dueños y señores de la vida de las mujeres. Ellas realmente se enamoran y los desean. Les sucede lo que a todas las personas que cuando nos enamoramos estamos sumamente vulnerables y no imaginamos que el otro puede manipularnos, generarnos culpa y confusión, agredirnos psicológicamente, sexualmente y llegar a golpearnos o matarnos.

Cuando la mujer empieza a darse cuenta de que algo está mal ya es tarde, ya se encuentra en una posición de subordinación, de dependencia del dominante macho-violento…”

Teniendo en cuenta el contexto y las necesidades afectivas que tiene una mujer como ser humano (parece que hay siempre que recordar que las mujeres son humanas) y sin entrar a valorar historias personales, podemos afirmar que una gran cantidad de mujeres están en situación de dominación extrema y que muchas otras se encuentran en permanente riesgo de resultar entrampadas por la cultura patriarcal y su violencia simbólica en relaciones con hombres que ejercen algún tipo de violencia

La mujer que se relaciona con un macho-femicida tiene la información intelectual de lo que ese macho-asesino hizo, pero para ella lo que realmente tiene peso es su propio sistema de creencias y la conexión afectiva que hace con su “arrepentido” hombre. No puede afectivamente preveer que se introduce en un espacio de sufrimiento al igual que les pasó a esas otras mujeres de cualquier clase social que hoy soportan los golpes y las amenazas de muerte.

Aclaraciones: a) El título de la nota es la pregunta que socialmente circula. Está claro en la respuesta que las mujeres no eligen porque sea asesino o violento.
b) Los mandatos religiosos cristianos son la base del “amor romántico”, eficazmente utilizado por las iglesias para someter a las mujeres en Occidente y su radio de dominación-influencia.

[1] Un preso asesinó a su esposa en la cárcel de Villa Urquiza y luego se suicidó http://www.lagaceta.com.ar/nota/712423/policiales/preso-asesino-esposa-carcel-villa-urquiza-luego-se-suicido.html

[2] http://www.infobae.com/sociedad/policiales/2017/01/06/horror-en-salta-con-su-bebe-en-brazos-salio-de-la-celda-y-dijo-que-habia-matado-a-su-mujer/

[3] Creencia fortalecida en parte de la sociedad argentina por la consigna “el amor vence al odio”.

[4] “Los macho-violentos son estafadores afectivos” https://stolaenrique.co/2016/12/25/los-macho-violentos-son-estafadores-afectivos/

 

No asesinan por celos, si por machos.

Un adolescente de 16 años asesinó a su novia de 15 años. No fue por celos sino porque ya había aprendido los códigos de la dominación masculina en nuestra sociedad patriarcal. Fue porque creció creyendo que el cuerpo de las mujeres estaba a su disposición y que el podía ser uno de los dueños; fue porque la sociedad le enseña que por un poco de dinero cualquier macho puede ser un prostituyente y aprendió que las mujeres estaban a su servicio. No eran celos, simplemente ya se sentía macho.

http://www.lanacion.com.ar/1972281-tiene-16-anos-y-por-celos-mato-de-un-tiro-a-su-novia-de-15-con-el-arma-de-su-padre

Los macho-violentos son estafadores afectivos.

Millones de mujeres, solo por serlo, están sometidas a diferentes violencias y a muchas de ellas todas las violencias les atraviesan sus cuerpos.

¿Qué es lo que dificulta que la mujer  víctima de violencia de género extrema opte rápidamente por la libertad, la tranquilidad, la alegría y la realidad de una vida sin violencias a la que tiene derecho?

No hay una respuesta única y nunca llegaremos a señalar las múltiples causas: las pautas culturales que facilitan la dominación masculina y sus violencias, la falta de protección del Estado Nacional y los provinciales, el sentimiento de profunda soledad e impotencia, el miedo y terror al violento, la depresión y el estrés postraumático crónico, la situación económica, etc.

Pero hay algo que traspasa a gran parte de ellas y es el afecto.

Los macho-violentos son estafadores afectivos, increíblemente egoístas que solo desean valorizarse a si mismo siendo dueños y señores de la vida de las mujeres. Ellas realmente se enamoran y los desean. Les sucede lo que a todas las personas que cuando nos enamoramos estamos sumamente vulnerables y no imaginamos que el otro puede manipularnos, generarnos culpa y confusión, agredirnos psicológicamente, sexualmente y llegar a golpearnos o matarnos.

Cuando la mujer empieza a darse cuenta de que algo está mal ya es tarde, ya se encuentra en una posición de subordinación, de dependencia del dominante macho-violento que ha ido horadando su autoestima y que le hace sentir que cada conflicto es por su culpa, le dice que la ama y que ella es “su vida” y que todo lo hace pensando en lo mejor para ella.

Pero lo cierto es que nada de lo que ella necesita estará presente.

El macho-dominador usará los momentos de tranquilidad para producir mas confusión y le dirá a ella frases como “¿Ves que cuando querés podemos estar bien?” “¡Es tu culpa que no estemos bien!”

“Vos sos una perra pero me quedo porque quiero a mis hijos” Muchas mujer-estafadas víctimas de violencia de género extrema son traspasadas por estas palabras, creen que a estos machos realmente les interesan sus hijos y a la vez piensan que esos hijos e hijas “necesitan” un padre. Continúan con el violento tratando de construir una imagen que hace agua por todos lados: “Tu padre tiene esas reacciones pero en el fondo es muy bueno y te quiere

Reitero: los macho-violentos son estafadores afectivos. Un hombre que golpea a una mujer es prueba de que no la ama y tampoco a hijos e hijas si los tiene. Un estafador afectivo no es un padre, no conoce el amor incondicional que es aquel vivenciado por padres, madres o personas cuidadoras cuando realmente existe.

Un macho-estafador-afectivo no ama pero quiere a su mujer e hijos como se quiere un objeto que lo hace sentir macho-poderoso, sea dinero, un auto o el prestigio en su pequeña o gran red social.

Concretar la necesaria separación del varón-dominante es en este clima un proceso  posible, necesario y difícil.

Las mujeres deben retomar los lazos afectivos con sus antiguas amigas y acercarse a grupos de mujeres que pasaron por la dolorosa experiencia de ser víctimas de violencia machista extrema.

Agruparse es el trampolín que permite sortear con mayor velocidad las trampas del violento y de las instituciones de la cultura patriarcal.

En el camino a la igualdad

Reportaje realizado para Cuarto Poder, Salta, por Andrea Sztychmasjter.

¿Puede un hombre ser feminista? Para responder algunos interrogantes sobre el rol de los varones en la búsqueda de sociedades más igualitarias hablamos con el médico Enrique Stola, quien se define como feminista.

Hace unas semanas el diario El Tribuno difundía el caso de un hombre: “Denuncia a su esposa por violencia de género”. Ante reiterados titulares de medios argentinos de ese tipo, el psiquiatra Enrique Stola quien se define como feminista y psicodramatista, fue muy claro al explicar por qué los hombres no pueden sufrir violencia de género aunque existan hombres que sufran violencia y mujeres violentas.

“Las mujeres pertenecen al género humano por lo que tienen todos los atributos del ser humano. Lo que no tienen las mujeres es un sistema socio-económico-cultural que privilegie la figura femenina por sobre la masculina. Las mujeres están en una posición de subordinación respecto a los varones y, por lo tanto, las violencias machistas simbólica, psicológica, física, económica, contra ellas tiene aval social: eso es violencia de género, eso es violencia machista al servicio de disciplinar a las mujeres y mantenerlas en situación de subordinación. La violencia que ejerce la mujer contra un varón, de acuerdo a su intensidad, está tipificada en el código penal pero no es violencia de género”.

A pesar de abordajes mediáticos como los antes mencionados, en el último tiempo vimos una mayor visibilización de la lucha contra la violencia hacia las mujeres que se ha materializado en leyes y difusión de derechos femeninos, sin embargo los casos de extrema violencia de género no han mermado. Para Stola tanto las leyes de protección de los derechos humanos de las mujeres como la visibilización son necesarias pero no suficientes. Es evidente que miles de hombres no quieren mujeres asesinadas, pero sí esclavizadas.

“Debemos producir un cambio cultural, económico y social para que las mujeres y otros cuerpos feminizados por el poder masculino dejen de estar en una situación de subordinación. Miles de varones no quieren mujeres asesinadas, pero si esclavizadas. No quieren mujeres en las redes de trata, pero sí que continúen en situación de prostitución y al servicio de cualquier hombre en el espacio público o privado. La matanza de mujeres parece ser el terrible precio que las mujeres están pagando por liberarse de la dominación de género en el patriarcado capitalista”.

Enrique Stola señala que para él ser feminista es una posición política. El feminismo, describe, es un movimiento de liberación que no ha producido muertos ni guerras, y al valerse de las palabras de la filósofa feminista Diana Maffía, Stola menciona que con un criterio científico podemos demostrar que las mujeres están peor que los varones en todos los países.

“Esa situación no es justa, es inmoral, por lo tanto algo tenemos que hacer. Y la orientación de qué hacer la dan los feminismos. Las mujeres vienen luchando desde hace siglos y a la vez produciendo teoría filosófica, sociológica, económica y otras que los varones y el colectivo LGTBIIQ es útil que conozcamos. Ellas van señalando los caminos.”, señaló.

Para Stola el hombre feminista no sólo debe registrar el conocimiento que las mujeres han producido a lo largo de la historia sino que además debe revisar cotidianamente su forma de estar y ser en la sociedad capitalista patriarcal: “debe generar espacios igualitarios y democráticos sosteniendo y apoyando la lucha de las mujeres”.

Despatriarcando

Enrique Stola quien fue el terapeuta de “Gabriel”, el joven por cuyo caso fue condenado el sacerdote Julio César Grassi, conoce muy bien “las bestialidades que comete el sistema judicial”.

Para Stola el poder judicial es hegemónicamente machista y patriarcal: “Son un número limitado las y los funcionarios que trabajan bien, que están formados en género, que saben de qué se trata la violencia de género y abuso sexual contra niños y niñas. Uno escucha el padecimiento de las mujeres en la llamada justicia, judicializadas por sobrevivir a la violencia de género extrema o que son madres sobrevivientes del abuso sexual de sus hijas e hijos, y solo puede sentir una profunda pena unida a una gran rabia. ¡Hay tanto macho-juez-jueza poderosos e insensibles!”, resalta el médico y explica los daños emocionales de la violencia de género y abusos sexuales en la infancia en las niñas y mujeres:

“Los abusos sexuales, las violaciones y todo lo que comprende la violencia sexual tienen consecuencias siempre graves para niños, niñas, adolescentes y mujeres. Nuestras sociedades sostienen una cultura de la violación y del maltrato de género sobre el cuerpo femenino y aquellos cuerpos que no se corresponden con la heterosexualidad obligatoria. Es tan poderosa esta cultura que las instituciones que deberían proteger a las víctimas se ocupan de descalificarlas y a la vez de proteger a los progenitores abusadores y a los machos que ejercen violencia de género extrema”.

Para Stola niñas y niños que han sido abusados y no logran justicia (la mayoría está en esta situación) pueden tener serios problemas para desarrollarse socialmente y ejercer satisfactoriamente su sexualidad. Las mujeres que sufren violencia padecen de estrés postraumático crónico, depresión u otras enfermedades crónicas.

“No basta con declamaciones políticas ni la selfie con el apoyo al #NiUnaMenos para detener la violencia de género extrema. Debemos desactivar los diferentes modos en que la dominación masculina se expresa, fundamentalmente la violencia simbólica y las categorías masculinas de valorización social”, señaló.

Ante la consulta si a través de psicodiagnóstico se puede detectar a un potencial violento, Stola respondió que sí, que existen técnicas que muestran las formas inadecuadas de manejar la agresión y la existencia de lábiles mecanismos inhibitorios. Sin embargo explica estos diagnósticos no son cien por ciento certeros:

“Esto no define a un asesino o a un macho-violento. Pueden dar mal las pruebas y no haber ejercido nunca violencia de género. Quien ejerce la violencia machista no es un enfermo. Dominan, golpean y matan porque lo sienten un derecho pues tienen la creencia que las mujeres le pertenecen”.

Para el caso de los hombres abusadores, Stola recordó que hasta el momento no hay evidencia científica de que los agresores sexuales sometidos a tratamiento no reiteren su conducta, algo importante que la justicia debe tener en cuenta al emitir sus sentencias.

Reconociendo a los sexistas

Recientemente se conoció una encuesta que da cuenta que el acoso de las salteñas empieza desde los 8 años, aunque las voces reaccionarias de hombres no tardaron en llegar para desmentir que esto sea cierto o tratar de minimizar el peso que los acosos de diversos tipos significan para la vida de las mujeres, Stola fue muy concreto al afirmar que: “A los boludos machistas se los reconoce, entre otros síntomas, por las idioteces sexistas que dicen en las calles y que ellos llaman ‘piropos’”.

Para Enrique “el patriarcado enseña tempranamente a las mujeres que el espacio público es masculino y que los hombres, en el ejercicio de su dominación, son los jueces disciplinadores de esos cuerpos”.

La consecuencia de estos acosos para Stola son preocupantes no sólo para las mujeres sino también cuando nos referimos a la educación de niñas y niños: “A través de ese ritual que se multiplica diariamente, las niñas sienten la superioridad masculina e incorporan lo que los varones exigen de ellas, y para los niños testigos es un ejercicio temprano a imitar de lo que es ser considerado macho”.

Hombre, haz algo al respecto

Está claro que existen hombres feministas y son aquellos que consideran que tanto hombres y mujeres deben tener los mismos derechos, las mismas oportunidades y posibilidades, y sobre todo son los que hacen o están dispuestos a hacer algo al respecto.

Para Stola los hombres gozan en todas las clases sociales de beneficios que devienen de pertenecer al género dominador y según su visión los hombres sólo han cambiado históricamente y lo hacen actualmente a partir de que las mujeres dicen NO.

Es la lucha que realiza el grupo dominado lo que modifica el espacio y la conducta del grupo dominador. Así los hombres de buena fe comienzan a rever su modo de ser y estar en las configuraciones vinculares, lo que da lugar a novedosos posicionamientos masculinos. Esperemos que los varones que están en ese proceso de cambio lo profundicen, pues esto abre una brecha en el grupo dominador. Seguramente en algún momento las organizaciones de mujeres se darán estrategias para sumar a su lucha a los varones”, señaló a Cuarto Poder en referencia al aporte que las consideradas “nuevas masculinidades” dan a la lucha en la búsqueda de sociedades más igualitarias.

Andrea Sztychmasjter, publicado por Cuarto Poder, Salta, República Argentina.

http://www.cuartopodersalta.com.ar/en-el-camino-a-la-igualdad/ 17.12.2016

“No son monstruos”

UNA MIRADA DESDE EL MUNDO PSI AL CASO DE LA PERIODISTA DE CORONEL SUAREZ
Entrevista realzada por Mariana Carbajal. 18.11.2012 Página 12

El psiquiatra Enrique Stola combate los lugares comunes en torno de la historia de la mujer cautiva y abusada. Las motivaciones, el lavado de cerebro, las similitudes con las víctimas de trata o los presos en cárceles.

Por Mariana Carbajal
El caso de Coronel Suárez puso en primer plano los alcances de la crueldad humana. Tal vez, generó mayor conmoción porque una de las involucradas es una periodista, cara famosa de un canal local. Pero los tormentos a los que fue sometida Sonia Marisol Molina durante su cautiverio en la casa de Jesús Olivera y su esposa, Estefanía Heit, no distan mucho de los que sufren diariamente las víctimas de trata para la explotación sexual o presos en cárceles del país: torturas, malos tratos, violaciones y falta de comida. Esa es la mirada que aporta el psiquiatra y psicodramatista Enrique Stola, al reflexionar sobre los hechos de Coronel Suárez, en una entrevista de Página/12. “Hay que asumir que muchísima gente de todas las clases sociales, con presiones siniestras pueden tener este tipo de conducta. En la estructura patriarcal hasta el hombre más miserable de la tierra posee algo que lo hace sentir y ser: es dueño de una mujer. Miremos las cárceles, donde a los presos se los mata de hambre y se los tortura, esas monstruosidades son parte de nuestras sociedades también. No nos extrañemos de que surjan personajes como estos que están detenidos por el cautiverio de esta mujer en Coronel Suárez. Nuestras sociedades son terriblemente agresivas, violadoras, expropiadoras. No hay que pensar que nosotros somos los buenos y ellos los monstruos”, dice Stola, casi como una provocación.

Profesor de Derechos Humanos y Memorias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, Stola analiza también las motivaciones que pueden mover a una pareja, como la de Coronel Suárez, a llevar adelante las acciones por las cuales ahora están detenidos, las personalidades en juego, y los procesos de lavado de cerebro que pueden darse para reclutar a sus víctimas.

–¿Se puede hacer lo que se conoce como un lavado de cerebro a una persona para someterla, como aparentemente ocurrió con la mujer mantenida en cautiverio durante tres meses en la casa del matrimonio de Coronel Suárez?

–Cuando una persona quiere dominar generalmente encuentra personas que cumplen roles complementarios. A veces son vínculos de baja intensidad en cuanto a la autonomía que pierde el dominado, a cambio de la ilusoria seguridad –podemos verlo en nuestra sociedad en cómo se dan gran parte de los vínculos de pareja–. Cuando esa intensidad vincular en el marco del rol dominador-dominada aumenta, disminuye drásticamente la autonomía y la capacidad de decisión de las personas, se producen distorsiones cognitivo-afectivas y la persona dominada pasa a ser un apéndice del dominador. Estamos aquí hablando de vínculos que comienzan con una implicación afectiva: confianza en el dominador, confianza en la creencia que propone, en sus cuidados y propuesta de protección. Por otro camino se pueden lograr similares niveles de sometimiento, es el caso de las víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual, que sufren un “ablande” que puede durar varios días hasta llegar a someterlas totalmente. También se usan la tortura, violaciones, descalificaciones, privación de comida, denigración, humillación, etc.

–¿Qué tipo de personalidades son más proclives a caer bajo del dominio de este tipo de gente?

–Personalidades abandónicas con fuertes carencias afectivas. Personalidades borderline.

–Se presume que Olivera conducía una supuesta secta y se creía un mesías. ¿Hay ahí un trastorno de la personalidad?

–No se puede definir un trastorno por el tipo de creencia religiosa o ideológica. Puede ocurrir que tenga un delirio místico, puede ser una personalidad paranoide o ser un psicópata. O tener una X personalidad con mecanismos psicopáticos.

–¿Qué los mueve a someter y humillar a otra persona?

–Las personas psicópatas o las personas con X personalidad con trastornos psicopáticos gozan con el ejercicio del poder en forma destructiva, con la manipulación, humillación y aniquilación de la víctima.

–Llamó mucho la atención a los habitantes de Coronel Suárez que la periodista, cara de un canal de cable local, estuviera involucrada en este terrible hecho. ¿Cómo se puede explicar ese tipo de conducta, donde aparentemente mostraba una doble personalidad, que hace que cueste asociarla con tanta barbarie?

–Ahí anda mucha gente de Coronel Suárez calificándola de monstruo y supongo que queriendo lincharla. Calificarla de monstruo significa que es algo anómalo a lo que calificamos como ser humano. Hay que asumir que muchísima gente de todas las clases sociales, con presiones siniestras pueden tener este tipo de conducta. En la estructura patriarcal, hasta el hombre más miserable de la tierra posee algo que lo hace sentir y ser: es dueño de una mujer. Miremos las cárceles, donde a los presos se los mata de hambre y se los tortura, esas monstruosidades son parte de nuestras sociedades también. No nos extrañemos de que surjan personajes como estos que están detenidos por el cautiverio de esta mujer en Coronel Suárez. Nuestras sociedades son terriblemente agresivas, violadoras, expropiadoras. No hay que pensar que nosotros somos los buenos y ellos los monstruos.

–En otros casos donde hay supuestas sectas, han salido a la luz abusos sexuales de por medio. ¿Tienen un significado especial ese tipo de agresiones brutales?

–Estos grupos que ejercen poder o dominación terminan muchas veces abusando a mujeres, varones y niñas y niños. Se juega ahí el poder sexual. Como también se usa la violación de las mujeres en las guerras. Es una estrategia de destrucción. Es parte del sometimiento. También en los centros clandestinos de detención de la última dictadura militar se violaron mujeres y también a los varones.

–También sorprenden las condiciones en que la mantenían secuestrada a la mujer, casi sin alimentación. Su grado de desnutrición era elevado, al parecer. ¿Qué buscaban?

–Matarla, descuartizarla, quemarla, comerla, cualquier cosa puede ocurrir en ese contexto. Si es un psicópata no resuena con el sufrimiento, sólo goza destruyendo. Si no es un psicópata, puede tener argumentos ideológicos o religiosos que justifiquen su conducta. ¿Acaso prestigiosos académicos católicos no se autoflagelan? o ¿cuántos obispos han dicho ante una niña embarazada y con riesgo de muerte que es preferible eso a que se realice un aborto? La maldad siempre encuentra justificativos morales.

–Se tiende a catalogar a estas personas como “monstruos”…

–No son monstruos. La maldad existe también mezclada con la bondad. Y en cuanto a la periodista, supongamos que no sea víctima de este hombre, entonces tampoco es un monstruo. Como dice Amelia Varcarcel, las mujeres tienen derecho a la maldad. No es privativa de los hombres. Pero la mayoría de las estructuras más terribles de dominación las dirigen hombres.

https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-208058-2012-11-18.html

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