Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

Categoría: Violencia de Género.

Un juez de Violencia Familiar que es «activista machista»

Por Claudia Álvarez Ferreyra, Página 12, 5 de octubre 2022

https://www.pagina12.com.ar/487357-un-juez-de-violencia-familiar-activista-machista?utm_source=FB&fbclid=IwAR3DAC5gPZZ8LFSYr4Kc3lLEfDITY0EBx_JdzCIY_CVNQpUs49J7trOSC1c

Dio por existente un falso sindrome usado para poner en duda la palabra de víctimas. Carmelo Paz, del fuero de Violencia Familiar y de Género de Metán, ya fue cuestionado en diversas oportunidades por sus fallos machistas. Ahora recomendó al Ministerio de Educación “evitar el Síndrome de Alienación Parental”.

Carmelo Paz
Carmelo Paz

El juez de violencia familiar y de género de Metán, Carmelo Paz, recomendó al Ministerio de Educación de Salta “cultivar el amor filial por ambos progenitores” con el fin de “evitar el Síndrome de Alienación Parental”. Sin embargo, este cuadro clínico carece de validez científica, como lo señalaron la directora del Servicio de Asistencia a la Víctima, Matilde Alonso; el reconocido médico psiquiatra Enrique Stola y la secretaria de las Mujeres, Género y Diversidad de la provincia, Itatí Carrique

Para lxs dos últimxs, con el oficio enviado a la cartera de Educación el magistrado evidenció su falta de perspectiva de género y de acatamiento a la legislación vigente en esta materia, requisito para su cargo. «No puede ser que un activista machista esté cumpliendo el rol de juez», añadió Stola. 

La «recomendación» de Paz fue publicitada en la página oficial del Poder Judicial. El organismo informó que en el marco de una causa por violencia de género que tramita, el juez le envió al Ministerio de Educación un oficio con la sugerencia de que «se incorpore dentro de la currícula que los menores no deben ser involucrados en los problemas de los adultos, y que deben cultivar el amor filial por ambos progenitores, ello, a fin de evitar y/o erradicar el Síndrome de Alienación Parental».

El juez sugirió también «que en casos de matrimonios o parejas desavenidas, cuyos hijos se encuentren escolarizados, los pedidos de pase sean solicitados por ambos progenitores, ya sea durante el año lectivo o al finalizar». 

Consultado por Salta/12, Stola señaló como preocupación el hecho de que el magistrado «está reconociendo el síndrome de alienación parental» que se ha usado para poner en duda la palabra de las mujeres y niños, niñas y adolescentes cuando denuncian violencia intrafamiliar y el incesto paternofilial. Además, dicho síndrome no cuenta con aval científico yha sido rechazado como entidad clínica por la Organización Mundial de la Salud y por la Asociación Americana de Psicología.

«No hay ninguna asociación científica en el mundo que haya apoyado este síndrome, pero aunque alguna asociación lo hubiere reconocido, estaríamos peleando contra eso porque va dirigido fundamentalmente contra las mujeres, contra los niños y las niñas«, explicó el psiquiatra.

«No existe el denominado ‘síndrome’ en tanto no se encuentra avalado científicamente. Diversas instituciones a nivel provincial, nacional e internacional han expresado el rechazo del llamado SAP», dijo a Salta/12 la directora del Servicio de Asistencia a la Víctima del Ministerio Público Fiscal de Salta, Matilde Alonso a Salta/12. La funcionaria también es presidenta del Consejo Federal de Oficinas de Asistencia a la Víctima del Delito.

En coincidencia con estas posturas, la secretaria de las Mujeres, Género y Diversidad, Violeta Carrique, dijo a Salta/12 que el SAP viene siendo cuestionado y «se determinó que no tiene ningún sustento científico«. Asimismo, mencionó que hay legislación internacional que contempla los derechos de niñas y niños y cuestiona este «síndrome».

Alonso sostuvo que el Ministerio de Educación «debe tener conocimiento, información y adecuado asesoramiento en relación a esa recomendación» que realizó el juez. La funcionaria recordó que «la Convención sobre los Derechos de las infancias, las leyes de protección integral de niñas, niños y adolescentes a nivel nacional y provincial son de aplicación obligatoria en el territorio provincial«. Y «estamos sujetos a esas leyes», manifestó.

También Carrique dijo que en el Ministerio de Educación «antes de tomar cualquier decisión deberían hacer un análisis completo, con consultas multidisciplinarias para ver qué es lo mejor para los chicos. Su máximo deber es cuidarlos».

«Contraofensiva machista»

Stola explicó que el sindrome de alienación parental fue inventado en los años 80 por el «psiquiatra pedófilo» Richard Gardner, «como contraofensiva machista a todos los cambios que se estaban produciendo en la sociedad norteamericana donde las mujeres comenzaron a denunciar la violencia que sufrían en sus casas y el incesto paternofilial».

De este modo, Stola señaló que el SAP se empezó a utilizar en el Poder Judicial y con él «se acusa a la madre de algo así como lavarle la cabeza al hijo (o la hija), de implantarle ideas, de construirle un discurso para que acuse al padre de agresiones sexuales». Advirtió que quienes usan ese concepto son jueces y juezas, fiscalxs «machistas» y  «abogados y abogadas que defienden a estos abusadores, a estos hombres violentos» para descalificar la palabra de la madre que es la que sostiene y protege a sus hijxs.

«Lo cierto es que está bien demostrado que niños y niñas que son agredidos sexualmente no pueden inventar eso porque son situaciones que no deberían conocer ni deberían vivir y si las relatan es porque las han vivido, y si pueden sostenerlas y se expresan en los dibujos es porque las han vivido», dijo el especialista.

«Esto se fue refinando con el paso de los años y hoy la situación es más compleja porque los jueces colocan en situación de sospecha a las mujeres que van a denunciar (…). La mujer pasa a ser algo así como la culpable de querer destruir por alguna razón al varón», dijo Stola.

Asimismo, describió al SAP como «la terapia de la amenaza», «a la madre se la amenaza con que no va a ver más a sus hijos si continúa de esa forma y a los hijos, con que no van a ver más a su madre si es que siguen denunciando». Además, señaló que aplicando el concepto del SAP en el ámbito judicial pueden llegar a sacarle «el niño, la niña a la madre» y entregarlxs «al acusado». 

«No aprendió nada»

Para el psiquiatra Stola, el hecho de que Paz produzca este tipo de resoluciones «significa que no ha cumplido con la Ley Micaela, y si es que ha hecho su formación en perspectiva de género, significa que no aprendió nada«. «Por lo tanto, ¿cómo sigue siendo juez? Está reinvindicando la existencia de un falso, inexistente, síndrome de alienación parental que es una construcción machista que se utiliza dentro del Poder Judicial, que utilizan los sectores conservadores y machistas para castigar a las mujeres, los niños y las niñas», señaló.

«No puede ser que un activista machista esté cumpliendo el rol de juez. No sabe nada de violencia de género, eso está claro, es un ignorante» consideró Stola.

Carrique consideró que es importante insistir, “teniendo este tipo de antecedentes», en la implementación de la capacitación en Ley Micaela que es «obligatoria para los tres poderes del Estado». «Digo esto porque cuando se apela a este síndrome vemos que no hay perspectiva de género en esa mirada. Tener una justicia con perspectiva de género es necesario y esto marca que ni siquiera que sea un juez de violencia (familiar) y de género garantiza que haya perspectiva de género«, manifestó la funcionaria.

Asimismo, Stola cuestionó: «¿qué pasa con el Poder Legislativo de Salta? ¿cómo no han iniciado juicio político a este juez, ignorante en perspectiva de género y de los pactos internacionales?».  

Paz fue noticia en otras oportunidades. En 2021 una mujer de 40 años denunció públicamente que el juez la envió a ver vidrieras, a relajarse y dejar de hacer denuncias contra su exconcubino porque éste ya se encontraba detenido, cumpliendo condena por abuso sexual contra la hija de ella. También le habría dicho que resultaba «poco creíble» con sus denuncias.

El año pasado, el magistrado le imponía a una mujer trans de 56 años, vulnerable por el género, la pobreza, una salud deteriorada y sin ingresos fijos, pagar un alquiler para su hermano, un hombre con patologías de salud mental que la había violentado toda la vida.

 

El mensaje que emiten quienes se suicidan luego de cometer un femicidio

Por Miranda Carrete- Página 12 – 30 de septiembre 2022

https://www.pagina12.com.ar/485620-el-mensaje-que-emiten-quienes-se-suicidan-luego-de-cometer-u

En la semana pasada se registraton cinco femicidios en la provincia de Buenos Aires, tres de ellos terminaron con los ejecutores dándose muerte con la misma arma que habían usado contra sus víctimas. El año pasado, de los 300 femicidios que se contaron, 41 concluyeron con el suicidio del agresor. ¿Qué mensaje dejan estos últimos actos? ¿A quién le hablan?

Según estadísticas del Observatorio Lucía Perez, se registraron 240 femicidios en lo que va del año. De esa cifra 41 femicidas se suicidaron luego de matar a sus víctimas. El mismo número que relevó La Casa del Encuentro, para todo el 2021 (41 de 305 crímenes de género contra mujeres, trans y travestis). No se trata de casos aislados. Para reflexionar sobre ¿qué tipo de mensaje es el suicidio? ¿Qué opera en ese último acto de violencia? y si es viable la reparación de las familias en estos casos, consultamos con profesionales y especialistas.

En Argentina se registra un femicidio cada 29 horas, la tercera semana de septiembre se sumaron a esa extensa lista que crece todos los días los nombres de María Alejandra, Esther, Agustina y Patricia. Todas mujeres asesinadas por personas de su entorno o ex parejas. Dos de los casos fueron femicidios seguidos de suicidio. La pregunta de porqué esta práctica es recurrente, surge con más fuerza. 

¿Qué es lo que lleva a un femicida a quitarse la vida? 

Es difícil determinar un motivo, ni todos los casos son similares, sin embargo a partir de los puntos en común, se desprenden varios ejes de análisis que van desde la dominación masculina, dependencia psicológica y cosificación sobre las víctimas, al temor a las consecuencias sociales que tiene hoy ser un femicida y la condena penal. 

“La mayoría de los hombres violentos en general, mucho más quiénes terminan suicidándose establecen con las mujeres victimizadas una situación de dependencia psicológica”, dice Enrique Stola, médico psiquiatra. Es la cosificación llevada al extremo, el ejercicio permanente de poder, la dominación y luego la destrucción de la mujer victimizada “el femicidio es el ante último acto de poder, el último es matarse, pero él es el que decide”, describe. 

Según los especialistas entrevistados es común que el femicidio ocurra cuando la víctima empieza a encontrar la salida a esa relación de violencia, en muchos casos el victimario da mensajes previos, es una forma de sostener y perpetuar ese vínculo de poder. Las estadísticas también hablan de esto: el lugar más inseguro continúa siendo la vivienda o la vivienda compartida con el agresor, un 60 % de los femicidios en 2022 fueron en el hogar de las víctimas y muchas habían realizado la denuncia previa. 

“El mensaje del acto suicida generalmente es que no aceptarían tener que dar cuenta de lo que hicieron delante de la ley, o ser juzgados porque la mayoría cree que lo que hicieron está bien, y tampoco se puede seguir existiendo sin ese objeto”, analiza Daiana Borquez, licenciada en psicología especializada en perspectiva de género y derechos humanos. 

Antonella D’Alessio, psicóloga transfeminista e integrante de la REP (Red de Psicólogxs Feministas), considera que los victimarios se suicidan porque no quieren hacerse cargo de las consecuencias. “Piensan que tienen derecho a violentar, es un lugar que a los varones se les ha enseñado, es correrse de la posibilidad de recibir un castigo por lo que hizo. Algo que no pueden soportar”, dice Antonella. Lo relaciona con el avance del feminismo en los discursos sociales y la opinión pública “hay una sociedad que los va a condenar públicamente y ellos no están dispuestos a que eso suceda, a manchar su imagen en el mundo público por eso siempre le hechan la culpa a las víctimas”. 

En cambio Enrique Stola no coincide con esta mirada, según el médico psiquiatra se debe a la posibilidad de perder ese objeto dominado, una operación de dependencia que se traslada a la violencia más extrema que es el femicidio y luego para continuar con la situación de dominación, se suicida “el individuo pierde totalmente el sentido de su vida”. Suma a este análisis que el ejercicio de poder machista se ve reflejado, también, en el accionar del entorno de la víctima. Ejemplifica con el caso del femicida Jorge Neuss, que el 10 de octubre de 2010, asesinó a Silvia Saravia, y luego se suicidó. La negación de la violencia en su entorno llevó a que en los obituarios los despidieran juntos, como si hubiera sido un accidente y la enterraron en la misma bóveda que su victimario. “La clase alta, blanca y burguesa de nuestro país negando la violencia de género, a la que son sometidas muchas mujeres”

¿Qué pasa cuando no se puede juzgar al culpable? 


El suicidio después de un femicidio, desde lo legal y lo simbólico, abre una pregunta más amplia sobre el funcionamiento del sistema judicial penal cuando la persona ejecutora no puede ser juzgada judicialmente. Sucede también con delitos de violencia sexual, de lesa humanidad o masacres que pasaron hace muchos años. En todas esas situaciones de ausencia de condena “el mensaje fundamental que se transmite es el mensaje de la impunidad”, cuenta Luli Sanchez, abogadx lesbianx feminista. Sin embargo, aclara que la imposibilidad de una condena no impide otro tipo de reparación: “Hay dos dimensiones de las obligaciones estatales, una es llevar a juicio al autor y condenarlo. Otra, la obligación de reparar a la víctima cuando el autor no está en condiciones de reparar”, apunta lx abogadx. Histórica y culturalmente costó mucho visibilizar estos casos, como crímenes. Hace algún tiempo se lo calificaba como tragedia familiar o suicidio encubierto. 

Cristina Montserrat Hendrickse, abogada y militante trans, coincide en este punto y asegura que desde lo legal el femicidio seguido de suicidio significa la extinción de la acción penal. Para Cristina estos casos demuestran que la esperanza que generó en 2012 el reconocimiento social y legal de los femicidios, el agravante de la pena por cuestiones de género “no ha disuadido a los femicidas de cometer estos delitos. Esta situación nos empuja a replantearnos, si alcanza con el derecho penal. Si no les interesa su vida menos les va a interesar la prisión perpetua”. 

Hacia la reparación

En estos casos la falta de condena prolonga la impunidad de la pérdida, la imposibilidad de conseguir el mayor acto de justicia que conocemos desde lo legal. “Nuestra ideología punitivista se centra fundamentalmente en la condena, en el sistema penal. El Estado pone los recursos en función de la condena y también en función de la impunidad”, explica Luli Sanchez. En estos casos existen obligaciones de reparación del daño que exceden la autoría “hacerse cargo de la responsabilidad social, más allá del sobrecargar las tintas en el autor individual”. Cuando el femicida se quita la vida y la causa se cierra, además de una indemnización a la familia, o el inicio de un proceso por daños y perjuicios, algunos actos reparatorios pueden ser una fecha en el calendario escolar, el nombre de una ley, una determinada política o programa “es necesario que intervengan otros poderes del Estado”, indica. 

Luli Sanchez recupera un caso con el que está trabajando, entregan el cuerpo de la víctima al acusado, por el hecho de ser su marido, “pasa también en casos de la comunidad LGBT donde aunque seas la esposa de 20 años, si no tenes el papel que dice que estás casada, no te entregan nunca el cuerpo se lo dan a la mamá” 

Cristina opina que la pena es necesaria, pero no es suficiente, porque los números siguen creciendo y la violencia se incrementa. Ella lo relaciona con la cultura patriarcal, la construcción social de la masculinidad hegemónica “el varón debe ser el mejor, el campeón, estar primero. Esa competitividad coloca a la mujer en un lugar de objeto: si no lo tengo yo no lo tiene nadie, la matan y después se matan”, reflexiona Cristina.

Daiana trabaja en espacios comunitarios y campesinos, estuvo en contacto con muchos casos que ni siquiera fueron denunciados en el momento en el que sucedió el femicidio y fueron las nietas o hijas, quiénes rompieron el silencio. “Venía algún paciente por otra cosa y de pronto salía en su terapia que su madre o su tía o su abuela había sido asesinada en un femicidio seguido de suicidio”, comenta. Poder recuperar lo que pasó, ponerle palabras y reconstruir esa historia familiar, son factores que aportan a la reparación. 

Como psicóloga y sobreviviente de violencia machista, Antonella asegura que siempre hay reparación, desde un plano psíquico, un proceso lento para las familias pero necesario del que el Estado debería participar con herramientas para poder garantizar de forma efectiva las condiciones y los recursos.

Hablemos de violencia 

Los números indican que es necesario seguir hablando sobre los casos de violencia que se agravan y multiplican. Cristina Montserrat Hendrickse propone enfocar y abordar el tema desde lo cultural, más que en el ámbito penal, dondelas leyes ya están escritas y deberían cumplirse. El principio es la instalada cultura patriarcal, “el deber ser sobre el varón, que tiene que ser el mejor, llegar primero, nos coloca como un objeto de esa competitividad, si yo no lo tengo, no lo tiene nadie y después se matan”. 

En esa misma línea Antonella reclama el efectivo cumplimiento de la Ley de Educación Sexual Integral en las escuelas para “desarmar la idea jerárquica patriarcal binaria heterocis normada que se ha construido sobre la humanidad porque eso es lo que atenta contra la vida de tantas personas” 

Ley Brisa 

En 2018 se sancionó la Ley 27.452, conocida como Ley Brisa. La iniciativa reconoce el derecho a cobrar una suma mensual y a tener cobertura de salud para las niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia familiar o de género. Se financia con fondos públicos y estas últimas semanas estuvo en la mira porque la defensora de la Niñez, Marisa Graham, denunció un recorte presupuestario en el área que afectaría el cumplimiento de la norma. La carátula la de femicidio seguido de suicidio, no deberia afectar la aplicación de esta ley que intenta reparar a los hijxs de la víctima. 

Enrique Stola: “El poder judicial tiene una estructura muy aceitada de defensa de los abusadores de niñxs”


Publicado en «El Ciudadano», 5 de octubre 2022. Fuente «Las Brujas que Salem»

Entrevista al reconocido médico psiquiatra, especialista en psicología clínica y experto en violencia de género y agresiones sexuales contra las infancias. 

Por Gabriela Chamorro y Candela Cavenaghi.

Sol, Luna, Arco Iris, son nombres de fantasía dados a niñas abusadas para proteger su identidad y son historias de ellas y sus madres que pelean contra el sistema para que les crean sus relatos y castiguen a sus padres. A fines de octubre se realizará en la sede de la Universidad Nacional de La Plata el Primer Congreso Internacional sobre Abusos Sexuales contra las Infancias. Estas temáticas, la protección de las niñeces, la aplicación de la ley, la escucha respetuosa de las víctimas, violencia sicaria, educación y el discurso mediático frente a los abusos sexuales son algunos de los temas que se abordarán. Entre los catedráticxs estará presente, nuestro entrevistado, el psiquiatra Enrique Stola,

-Es preocupante la situación en los Juzgados de Familia donde las madres de niñxsabusadxs, piden ayuda, imploran auxilio y no la encuentran. ¿Por qué creés que se ponen tantas piedras para castigar a los abusadores de niñxs?

–Y la otra pregunta sería ¿por qué se hace tanto esfuerzo en el Poder Judicial para castigar a las mujeres madres no? 

No solo jueces y juezas, sino también peritos, peritas oficiales, psicólogas, psiquiatras, trabajadoras/es sociales, todos en conjunto hacen muchísimo esfuerzo para disciplinar a las mujeres y que no denuncien el incesto paterno/fiial.

Por esto muy bienvenido el Congreso que se va a realizar para poner sobre el tapete algo que hace años, una gran feminista, una gran investigadora de Argentina, Eva Giberti viene poniendo sobre la mesa que es esto del incesto paterno/filial de lo que no se habla, ni siquiera en el Código Penal. Al violador, si es el padre, se le da un agravamiento por el vínculo, pero es el mismo agravamiento que tiene el tío, el hermano mayor, el primo, el maestro, el cura, y la realidad que es muy diferente que una niña sea agredida por su padre biológico o adoptivo. Porque cuando el que lo comete es la figura paterna, se rompe una cuestión básica que hace a la necesidad deesa bebe del amor incondicional y del cuidado por parte del varón. Si el varón rompe esto con su propio hijx entonces simbólicamente, se traduce en el permiso que tenemos los varones para hacer cualquier cosa con los cuerpos subordinados. Después veremos, si en la praxis lo llevamos adelante o no, pero tenemos ese aval, ese sostén simbólico que implica una ruptura terrible en la conformación de los vínculos sociales. 

Por otro lado está la defensa que los abusadores y agresores sexuales tienen y que, en gran parte corresponde a aquellas instituciones, movimientos conservadores y religiosos que se oponen a la Educación Sexual Integral.  Actualmente España sacó una ley de obligatoriedad de la ESI en todos los colegios públicos y privados, vamos a ver si se cumple y hasta donde aguantan el enfrentamiento con la Iglesia, porque la realidad es que ningún gobierno se puso firme hasta ahora en esto que en definitiva representa una protección a los agresores sexuales. 

Asimismo, cuando las mujeres madres van y denuncian dentro del Poder Judicial se encuentran con una estructura muy aceitada de defensa de estos abusadores y agresores y de castigo hacia ellas mismas; y la Ley Micaela no lo ha podido remediar y yo no creo que lo remedie ni a corto ni a mediano plazo.

Si observamos por ejemplo lo que es el Poder Judicial español, después de 40 años de dictadura, de la Iglesia Católica de Franco, del conservadurismo y del Opus Dei todos ellos manejan el Poder Judicial. En nuestro país pasa lo mismo, hace poco un juez me decía que hasta hace algunos años cada juez tenía que tener un “padrino” para ser Juez de Familia, por supuesto un aval de la Iglesia Católica. Esto es lo que las mujeres argentinas y las madres protectoras están sufriendo hoy en día. 

-¿Podés explicarnos qué significa el término Síndrome de Alienación Parental o su similar “Interferencia Paternal” y por qué se sigue utilizando ilegítimamente?

-Este famoso Síndrome de Alienación parental solo existe en el Poder Judicial y es un instrumento de la violencia machista contra las madres protectoras.

Sobre el incesto paterno filial se había hablado fuertemente en el 1800 pero luego hubo un silenciamiento del tema del patriarcado. En la década del 50 y 60 las feministas norteamericanas lo hicieron visiblemente nuevamente y explicaron cómo muchas veces, para los chicos, el lugar más peligroso e inseguro era su propia casa. 

Cuando en ese momento que se hablaba de “violencia familiar”, no de “violencia machista” empezaron a aparecer las denuncias contra los varones aparece una contraofensiva por el año 82, 83 de un psiquiatra pedófilo que elabora esta teoría del Síndrome de la madre maligna, esa que mentía y utilizaba al chico, le lavaba la cabeza para que acusara al padre. La estrategia fue amenazar a la madre y al hijo. Al hijo decirle que si seguía diciendo eso nunca iba a volver a ver a la madre; y a la madre amenazarla con que la iban a separar de su hijo y se lo iban a entregar al agresor sexual. 

Esto sigue ocurriendo pero más refinadamente. Ya no se hace esa terapia de amenaza pero si existe el Ministerio Público Tutelar de la Capital Federal en donde las madres se ven sometidas a exámenes para ver si son capaces de maternar cada vez que denuncian incesto paterno filial. Ahí hay colegas, psicólogas, trabajadoras sociales que ponen la lupa en las madres y si son de bajos recursos, más todavía.  

Esto qué significa, que una mujer, cuando entra al Poder Judicial ingenuamente pensando que va a encontrar justicia, entra, en realidad a un espacio de sospecha en donde tiene que estar demostrando que en realidad quiere proteger a su hijo y no apropiarse económicamente de los bienes de su ex pareja. Esto está avalado con lo que instaló el patriarcado, esta teoría de que toda mujer quiere “joder a su ex” no?

Al aparecer los grupos feministas haciendo un fuerte cuestionamiento de estas prácticas se le comenzó a cambiar el nombre, hablar de “memoria implantada”, “coconstrucción del discurso” y otros términos. Pero lo que hay que tener claro es que lo que ellos dicen o quieren imponer es que los chicos pueden mentir, y los chicos mienten, pero por boludeces, para zafar, para manipular a mamá o papá o un hermano por un permiso, pero en hechos que significan agresiones al cuerpo, conmociones físicas y psíquicas, en eso no pueden mentir y eso cualquier psicólogo/a, psiquiatra con una mínima experiencia lo sabe. 

Por ejemplo yo estoy en este momento en España, y las estadísticas de aquí en relación a denuncias falsas de los chicos es de 0,01 % o sea, nada. 

Este Síndrome de Alienación Parental es muy sostenido por muchos jueces y juezas, por fiscales, gente ignorante de mala fe, pero sobre todo de concepción religiosa.

-Las últimas cifras del Ministerio de Justicia de Nación muestran que las denuncias de los abusos en infancia han aumentado. ¿Creés que esto puede deberse a que los familiares o algunas escuelas donde está implementada la ESI están más atentos?

Sí fijate de hecho la Ciudad de Buenos Aires dio en el 2019, antes de la pandemia, un informe en donde mostraba que el 80 % de las denuncias de agresiones sexuales a niñas, niños y niñes se habían hecho desde escuelas en donde estaban implementadas las clases de Educación Sexual Integral y que los chicos ahí, angustiados, contaron lo que habían pasado, porque se daban cuenta que eso de lo que se hablaba era lo que ellos estaban viviendo. Si esos chicos no hubiesen tenido o no hubiesen participado de esas clases hoy seguirían sufriendo agresiones sexuales.  A pesar de esto yo creo que lo que se denuncia es una parte mínima, muy pequeña de la totalidad de agresiones de incesto paterno filiales que hay porque además de ser lo más difícil de denunciar, hay, toda una estructura social que lo sostiene y que trata de evitar la denuncia a través del Poder Judicial. 

Yo me he entrevistado con pacientes que me dicen que cuando les pasó el abuso tuvieron la necesidad de separarse del mundo, de poner una distancia entre eso- el mundo- que lo estaba dañando. La sociedad condena demasiado y opina como cuando logran hablar después de mucho tiempo y son castigados por quienes cuestionan el por qué no lo dijeron antes…

Hoy estaba viendo en los medios como varios gremios docentes en La Plata hicieron paro y movilizaciones en defensa de un docente acusado por abuso sexual a niños (Lucas Puig). Sé que es una condena que no está firme aún pero es terrible que esos sindicatos se presten y activen eso porque nos muestra qué cantidad de recursos y defensas tiene la agresión sexual. 

-Mucho se ha hablado de que cuando un niñx puede poner en palabras el abuso comienza su sanación pero para la psiquis de ese niñx, mañana adulto, ¿por qué es tan necesario que haya un juicio, una pena, una resolución judicial?

-Justo hoy hablaba con una mujer que después de muchos años logró llevar a un familiar a juicio y declaró en un Tribunal. Ella se sintió muy bien tratada y contenida por parte de los tres jueces y me contaba lo bien que se había sentido. 

Yo creo que por un lado está el reconocimiento de la familia cuando lo contás y te cree y gran parte de la recuperación ahí está hecha, pero además, cuando se va a la instancia judicial esa “justicia” es un poco la representación simbólica de la sociedad en ese momento y cuando esa persona habla y se siente escuchada siente que está siendo reconocida y respetada por la sociedad, después de tanto maltrato. Si además de esto se da un castigo al agresor sexual esto actúa como una reivindicación y reparación a esa persona que, si bien se va a encontrar con el dolor de lo sucedido muchas veces en su vida y va a tener que seguir trabajando en cómo la agresión impactó en su vida y en sus vínculos esa decisión va a ser un antes y un después. Por eso es muy importante que esto ocurra y por esto molesta tanto cuando el sector hegemónico del Poder Judicial sea tan terrible para las víctimas y para las madres protectoras y las ataque y desgaste todo el proceso y no les crea y las trate como locas. 

-¿En estas temáticas en particular cómo te parece que los medios en general tratan estos temas?

-Yo creo que hay pocas feministas en los medios…

-Tenemos ley de paridad pero no la reglamentaron…

-Exactamente. Hay pocas feministas en los medios y esto hace que cuando se tratan estos temas los conductores, porque la mayoría son varones,no utilizan las palabras ni hacen una explicación adecuada, no están formados para eso y encima suelen llevar a psicólogas o psiquiatras que ven psicópatas por todos lados. Muchas veces no pueden, esos especialistas dar cuenta de las agresiones sexuales como un fenómeno social y como un producto de los modos de socialización que tenemos dentro de la sociedad patriarcal y capitalista. Porque de hecho, hay sociedades cazadoras, recolectoras donde el manejo de la sexualidad y del respeto de los cuerpo es otro muy distinto al que tenemos en nuestras sociedades.

Así que el tratamiento sigue siendo lamentable a lo que se suma también una parte media morbosa, de dar detalles innecesarios, de asociarlo con casos para espectacularizarlos, de exponer a los menores de edad, y de tratar de impactar por el rating.

-¿Qué pudiste observar respecto de los abusos que se cometen contra niños o adolescentes varones? En el último tiempo, los relatos del Colegio del Salvador, otros en el interior del país parecen mostrar que les cuesta más procesar lo que les pasó y denunciarlos…

Sí, a los varones les cuesta más procesarlo, por supuesto porque está ese mandato de que si son machos y tienen algún tipo de agresión sexual eso los coloca en una situación de poder convertirse en gays, u otro mito que hay de creer que pueden llegar a ser agresores sexuales en el futuro. He tenido posibilidades de hablar con muchos varones y varios de ellos tenían el problema de la paternidad, el deseo de ser padres. Ese mito ese discurso de que podrían convertirse ellos en agresores caló muy hondo.

Y lo cierto es que si eso, que es un mito fuera cierto estaríamos llenas de mujeres agresoras sexuales, ya que en el mayor cantidad de los casos las agredidas son ellas. 

Hay que desterrar esos mitos, son creencias nefastas que causan mucho dolor a las personas y también en muchas mujeres que han vivido agresión sexual cuando conforman la pareja y tienen hijos vuelven las escenas que vivieron y tienen mucho miedo a que el padre haga lo mismo con sus hijos. 

Es real que a los varones les cuesta mucho hablar y les cuesta mucho hablar públicamente. Algunos pueden llegar a hacer una denuncia, algunos otros lo hablan con un amigo de confianza, pero les es difícil hablarlo con la familia porque se sienten muy responsables de lo ocurrido. Lo cierto es que cuando pueden y logran hablar es muy liberador pero también es muy importante tener un sostén terapéutico atrás.  

-¿Qué dos o tres cosas elementales creés que se pueden hacer, que no son de difícil implementación y que podrían hacer la diferencia en lo que tiene que ver con la prevención y el tratamiento del abuso sexual infantil?

-Yo creo que los ministros de Educación de cada provincia deben hacer cumplir en colegios que sean de gestión privada o de gestión estatal los contenidos de la Ley de Educación Sexual Integral, eso es una decisión política. Si no lo hacen- y hasta el momento no lo vienen haciendo en ninguna provincia y no lo ha hecho ningún gobierno-están dando pasto a las fieras y les dan chicos, chicas y chiques a los agresores sexuales. Hay que entender que esa niñez, esa infancia no sabe cómo pedir ayuda, no sabe contar lo que le está pasando. 

Por otro ladolas madres protectoras se sienten muy solas, el Ministerio a nivel Nación de la mujer- porque a nivel de provincia tiene otra actitud- tiene que tener una actitud activa en todos los juicios en donde las madres protectoras están siendo agredidas y yo creo que Ministerio puede y debe cumplir una función en ese sentido. 

Lo tercero  es que  el SENAF (Secretaría Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia y quien lo preside debería tener la misma actitud activa en participación para defender a esos niñxs y sus madres. Porque parecería que está dividido por un lado las mujeres y por las otras los chicos y no es así, es un vínculo que tiene que estar apoyado por estas dos instituciones que no están participando en la protección de ellos. 

Congreso en La Plata

La Universidad Nacional de La Plata y la Asociación de Altos Estudios en Violencias y Abusos Sexuales realizarán el Primer Congreso Internacional sobre Abusos Sexuales contra las Infancias, los días 28 y 29 de octubre en la sede de la casa de altos estudios

El objetivo central de este encuentro apunta a promover un espacio de reflexión y debate que permita integrar la actividad de los diversos actores en la lucha contra las violencias, favoreciendo la articulación de intervenciones que resulten respetuosas de las víctimas.

Entre los conferencistas invitados se encuentran Sonia Vaccaro, Isabel Cuadros, Tomás Martín, Dora Barrancos, Susana Toporosi, Vita Escardó, Liliana Hendel, Irene Intebi, Adriana Puiggrós, Julieta Calmels, Enrique Stola, Marcelo Giacoia, Diana Maffía, Andrea Vázquez, Graciela Jofré, Gabriel Vitale, Thelma Fardin, Bettina Calvi, Nelly Minyersky, Natalia Amatiello y Carlos Rozanski.

Fuente: Las Brujas que Salem.

Marcha del 1 de febrero 2022

Marcho el 1 de febrero contra la Corte y la llamada “justicia” porque estoy harto del machismo, clasismo y racismo de jueces y juezas que desconocen la realidad de mujeres violentadas y de la infancia sexualmente agredida.

Harto por la imposición de “custodia”-cuidados-compartidos- dándole a golpeadores y agresores sexuales la tenencia de sus niñas/niños víctimas.

Harto de fiscalas/es de género que no tienen formación, no escuchan a mujeres ni a sus hijes. Harto de los juzgados de familia que llevan expedientes durante años sin estrategias adecuadas, con una lentitud y un desinterés que abruma.

Harto de que apliquen ese instrumento de violencia machista que es el falso-inexistente-en-la-psicología-psiquiatría “síndrome de alienación parental” y sus sucedáneos, construcciones ideológicas para castigar a las madres-protectoras que denuncian a padres-abuelos violentos o incesto-paterno-filial.

Harto de médicos que no “ven” los indicadores de abuso sexual, de psicólogues que atacan a las mujeres, de “defensores de menores” que no actúan.

Harto de que citen a audiencias a las mujeres-madres sin preocuparse donde dejan sus hijos, de la escolaridad de estos, de cómo los alimentan, nada les interesa.

Harto de la insensibilidad de gran parte del funcionariado, especialmente entre juezas y jueces. Harto de que no hayan terminado los juicios de Lesa Humanidad en Argentina, de la ineficiencia de esta Corte.

Harto de que haya dos cortesanos que no vacilaron en aceptar su cargo violando la Constitución Nacional y del Senado que le dio su OK.

Y por último, harto de los ataques en sede judicial a las colegas psicólogas que trabajan con la niñez sexualmente agredida con el objetivo de desalentar su atención terapéutica y dejar los pequeños cuerpos en manos de los abusadores.

Sin la transformación de los varones el resultado seguirá siendo una mujer asesinada cada día. No alcanza con espantarnos ante cada femicidio. No alcanza el repudio público. El feminismo nos muestra (aunque no queramos ver) que el cambio debe ser mucho más profundo, revolucionario diría yo. ¿De qué parte nos tenemos que hacer cargo? El médico psiquiatra Enrique Stola nos ayuda a entender un poco más de qué se trata todo esto.

06 de marzo de 2021 – 19:41 El próximo 3 de junio se cumplen siete años del primer «Ni una menos»; hoy, matan a una mujer por razones de género cada 23 horas Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidades

Por Luciano Peralta

Pensar el feminismo como cosa de mujeres es el primer gran error. Tanto como pensar la pobreza como cosa de pobres o la corrupción como cosa de corruptos. No digo que sea un ejercicio fácil, porque no lo es, pero el presente nos interpela a todos, y particularmente a los varones heterosexuales, a animarnos a repensarnos, a poner en crisis los valores y las creencias con las que crecimos, y a actuar en consecuencia.

En eso andamos una marcada minoría, aunque cada vez más grande en número y más consciente de las enormes diferencias que existen entre mujeres y varones. Lo que (nos guste o no, muchachos) nos convierte en privilegiados. Y acá hago un primer aporte: tratemos, los varones heterosexuales, de no enojarnos y seguir leyendo. Porque el enojo, además de ser lógico y entendible, es un mecanismo de defensa.

¡Listo, este ya empezó atacándome, no leo más!, podría ser una respuesta esperable a estos dos primeros párrafos. Pero no, hagamos el esfuerzo y no nos enojemos. Puede ser un buen principio al desafío de entender por qué somos privilegiados y de qué nos tenemos que hacer cargo, como nos reclaman las mujeres a diario, sobre todo después de algún femicidio de esos a los que, lamentablemente, la realidad nos empuja a acostumbrarnos.

Cuestionar los discursos circulantes en la sociedad es parte, o debería serlo al menos, del trabajo de comunicadores y comunicadoras. La palabra es el campo de batalla en el que se da la cotidiana lucha por la construcción de sentido. En el capitalismo, esa disputa ha sido largamente ganada por hombres heterosexuales, dueños del poder económico, político y judicial.

El siglo XX nos enseñó que para ser un “hombre de bien” había que trabajar todo el día (siendo dueño, jefe o simple empleado, es indiferente) y llevar el sustento a casa, sin que importe pasar tiempo con nuestros hijos. Y les enseño a ellas que para ser “una mujer respetada” (por los hombres, claro) debía ocuparse de los niños, de su educación y cuidado, y de los quehaceres hogareños.

Las distintas crisis del capitalismo y las luchas feministas pusieron en jaque ese cuentito, una y otra vez. Pero el poder de reconfiguración es grande. Entonces, si bien se lograron conquistas, como el voto femenino o, más recientemente, el reconocimiento jurídico de figuras como la “violencia de género” o el “femicidio”, lo cierto es que vivimos en una sociedad que somete a las mujeres, que las mata cada 23 horas.

Ahora bien, ¿de todo eso nos tenemos que hacer cargo los varones? Yo, que me considero un buen padre, un buen hijo y un buen esposo, ¿también entro en la lista? La respuesta es: sí. Porque, justamente, se trata de repensar ¿qué es ser un buen padre? ¿cómo se es buen hijo? ¿cómo debería ser un buen esposo?

Abro el juego y pregunto: ¿Por qué me enojo si mi hijo se pinta las uñas? ¿dónde dice que “es cosa de nenas”? ¿qué nos pasa con las “cosas de nena”? ¿Por qué los nenes no lloran? ¿Por qué hay tantos padres separados que no se hacen cargo de los hijos que traen al mundo? ¿Por qué los otros padres no decimos nada? ¿Por qué es la madre la que “tiene” que asumir esa responsabilidad? ¿Por qué no cambian los pañales? ¿Por qué la infidelidad nuestra sigue teniendo cierta aceptación, pero si te encuentro con otro te mato?

Los disparadores para repensar nuestras prácticas de “buen hombre” son infinitos y, por otro lado, es cierto, también, que es imposible cambiar todo de un día para el otro. Pero, por algún lugar hay que empezar. Y entender que las cosas nos son iguales para varones que para mujeres puede ser un gran comienzo.

Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

A eso apunta esta nota. El entrevistado fue el médico psiquiatra feminista Enrique Stola. Se trata de un especialista en psicología clínica, doctorando en filosofía, profesor, experto en género, violencias y abuso sexual, entre otros títulos. El currículum y la trayectoria de Stola son mucho más amplios, pero, sin lugar a dudas, es su capacidad de trasmitir ideas la que lo ha puesto en el lugar de referente al momento de hablar de violencias y “nuevas masculinidades”.

– LP: ¿Por dónde empezamos a hacernos cargo los varones?

ES: No existe una solución, pero sí existen algunos conocimientos que si se ponen en práctica pueden producir algunos cambios. Por ejemplo, es importante que comunicadores sociales, que saben cómo hacerlo, hablen. Como lo hizo Lalo Mir, bienvenido Lalo, pero se tienen que sumar más. Porque lo que ocurre en los medios de comunicación es que, por un lado, hay pocos varones que entiendan qué es la violencia de género. Entonces, en general, cunado hablan de violencia de género se refieren a casos extremos. Segundo, hay pocas mujeres feministas en los medios de comunicación y, en tercer término, no tienen lugar los varones que están trabajando en diferentes partes del país para modificar esta situación. Entonces, los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son. Aunque colegas psiquiatras, sin formación en perspectiva de género ni en el campo de las ciencias sociales, los califiquen como tales. Estos psiquiatras no hacen más que psiquiatrizar las conductas de los varones que, en realidad, son conductas sociales, culturales. Y en ese ida y vuelta entre sociedad y medios se activa el mecanismo que sostiene: “qué horror es todo esto, pero nosotros no tenemos nada que ver; son ellos, los repudiamos”.

«Los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son»

– LP: ¿Por qué eso no alcanza?

ES: Si uno analiza lo que es la violencia de género como sistema de dominación, junto a otras dimensiones, como raza y clase, te das cuenta que el sustento de esto es “no las queremos golpeadas”, “no las queremos asesinadas, nos horroriza eso”, pero que sigan subordinadas. Entonces, ese buen hombre que está mirando televisión en su casa mientras su esposa trabaja, está ejerciendo violencia y no lo sabe; no piensa que su pareja no igualitaria -la que no co-gestiona el hogar, si no que esta responsabilidad recae sobre la mujer- tiene que trabajar, como mínimo, tres horas más por día en las tareas de cuidado, entre ellas la de atenderlo a él. Lo que digo es que si este buen hombre se haría cargo de la hora y media que le corresponde, la mujer podría ocupar su tiempo en su propio proyecto personal. Esto, que se multiplica por millones de hogares, es parte del sostén de la dominación masculina.

-LP: ¿La tarea es desnaturalizar lo que para muchos es lo que está bien?

ES: La mayoría de las mujeres, y acá incluyo a otros cuerpos, como trans, trasvestis y no binaries, sufren lo que se llama violencia de baja intensidad, y están acostumbradas. Pero esta violencia va creciendo y, en muchos casos, llega a la violación, a la tortura o al femicidio. Y lo cierto es que esa otra violencia, que sostenemos los buenos hombres, es la que da marco y sostiene la violencia de género extrema.

-LP: Apuntás a la raza y a la clase ¿por qué?

-ES: Nancy Fraser, que es una filósofa de la izquierda norteamericana, en un texto de 1984, habla de dominación de clase y dominación de género, y entre paréntesis dice “posiblemente de raza”. Otras teóricas profundizaron en el tema, y hoy sabemos que esta dominación de clase, género y raza que se expresa en el capitalismo son dimensiones diferentes de una misma conformación social. A veces puede estar más privilegiada la dominación de género, otras la de raza, y así. Fijate lo que pasa con los pobre migrantes africanos que mueren ahogados intentando llegar a Europa, escapando de las guerras y de la miseria generada por Estados Unidos y los propios europeos. Por otro lado, respecto a la clase, uno de los problemas que tienen las mujeres es el acceso a la Justicia. Pero una cosa es una mujer blanca de clase alta y otra aquella que es negra de clase baja, lesbiana o trans. Para esta última es casi imposible ese acceso. La diferencia aquí es de raza y de clase.

-LP: ¿La violencia actual contra la mujer es una reacción al feminismo?

ES: Creo que hay dos variables fuertes que estimulan la violencia contra las mujeres. Una es la pérdida de la calidad de vida. En todo el mundo, desde la década del 70 hasta ahora, ha aumentado la desigualdad, los salarios reales han bajado considerablemente. Antes, en los 40, 50, ser hombre era poder mantener una familia, ser proveedor. Por ahí, el hombre trabajaba 15 horas por día y no veía a su familia, pero se sentía satisfecho porque la mantenía económicamente, se sentía realizado como hombre. Y la mujer trabajaba en la casa y se bancaba las infidelidades porque “sea lo que sea, es un hombre bueno y nunca nos hizo faltar nada”.

Pero, a partir del desarrollo del neoliberalismo como paradigma civilizatorio esto se derrumbó. Hoy ningún hombre, a excepción de las clases altas, puede sostener solo un hogar. Entonces se necesita que la mujer aporte lo mismo o más que el hombre, por lo cual ese varón siente que no puede cumplir el mandato de hombre. Beatriz Gimeno (escritora española) dice que ya no puede ser proveedor, pero le quedó el fantasma. O sea, le quedó un vacío que tiene que llenar para convalidarse como varón en la sociedad patriarcal. Te pongo un ejemplo: como puede ser que hoy, habiéndose roto tantos tabúes, prejuicios, avanzada la revolución sexual, cuando es tan fácil tener relaciones sin pagar a nadie, haya aumentado tanto la trata de personas con fines de explotación sexual y la prostitución. ¿Por qué pasa esto? Porque el hombre, en ese consumo de sexo suspende los derechos de la mujer, porque en ese cuarto se hace lo que el varón quiere y cuando sale lo hace sintiéndose macho. Esta es una de las recompensas simbólicas del patriarcado. Pero hay otra, que es el aumento del control sobre el cuerpo de las mujeres. La idea es: “yo puedo ser propietario de cualquier cosa, tengo en el mercado acceso a cualquier tipo de cosas, entre ellas los cuerpos de las mujeres, niños y niñas. Entonces, mi pareja me pertenece, porque yo soy el dueño y puedo hacer lo que quiera con ese cuerpo. Los machos más inseguros del sistema, siguiendo el mandato social que les dice que tiene que ser más machos, empiezan a ejercer violencia contra la mujer hasta matarla. Esto es así porque las luchas de las mujeres han avanzado tanto y han permeado a toda la sociedad que la que pone distancia o dice “basta” sufre las consecuencias. O, si no lo hace, por miedo, suele pasar que el tipo fantasea que en algún momento lo va a dejar y, entonces, la mata.

«Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía»

– LP: Te escucho y pienso en la figura del tío que te lleva a debutar a un quilombo…

ES: Sí, de una manera totalmente simpática y naturalizada. Y, muchas veces, el chico se sacaba una mochila de encima porque debía cumplir con este mandato, esto de ser macho. Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía. Los adolescentes ven pornografía porque quieren saber cómo se tienen que comportar, y las chicas ven pornografía para saber cómo tienen que responder. Entonces, te encontrás con chicas que ejercen su sexualidad pensando que son absolutamente libres, cuando en realidad la forma en que la ejercen está subordinada a los intereses masculinos. Y a nosotros no entrenan en una sexualidad en la que el otro cuerpo está subordinado. Entonces vemos grupos de varones que violan a una mujer, total “ellas se quejan, pero les gusta”. Bueno, esa violencia es aprendida en la pornografía. Y los grandes protectores de esta realidad son quienes se oponen a la Educación Sexual Integral (ESI).

LP: Y eso que hay una ley que establece la ESI como obligatoria…

ES: Sí, está la ley, pero los Estados son patriarcales. Todavía ningún gobierno ha tomado la firme decisión política de que la educación sexual se cumpla en todas las escuelas, desde el primer nivel hasta el final de la universidad. Y no lo han hecho porque estos señores de la iglesia se ponen muy nerviosos. Como relata la película Spotlight (ganadora del Oscar), que cuenta sobre los abusos de los sacerdotes de Boston. La iglesia habla de castidad, pero lo cierto es que todos tienen sexo. Unos porque se masturban, otros porque tienen relaciones con varones, otros con mujeres, y otros porque abusan de niños y niñas. Pero todos rechazan en bloque a la ESI, con lo cual terminan protegiendo a la pornografía y a la mala educación.

LP: ¿Qué mecanismo opera en el enojo del varón ante las consignas feministas?

ES: Creo que opera un gran miedo a abrirse a un mundo desconocido. Se toma una actitud conservadora, para que todo siga estando más o menos igual; “que no nos jodan a nosotros y que resuelvan esta cuestión estos loquitos, como les parezca”. Pero también hay una cuestión de ignorancia deliberada por parte de los funcionarios. Se niegan a conocer esta realidad que está transformado el mundo, este proceso revolucionario que están llevando a cabo mujeres, trans, travestis, lesbianas y no bianries. Ellos tienen responsabilidades muy grandes, y son un aparte importante del problema que vivimos hoy.

https://www.eldiaonline.com/sin-la-transformacion-los-varones-elresultado-seguira-siendo-una-mujer-asesinada-cada-dia-n1020270

“¿Qué tienen en la mente los femicidas?”

Opinión

Es un error tratarlos de “enfermos mentales” o “monstruos”. Los varones violentos pueden ser re-educados.

Asistencia a varones adultos violentos en la provincia de Neuquén, dentro del aislamiento social obligatorio por el corona virus. Foto: Ministerio de Ciudadanía Neuquén

Por Enrique Stola 08/03/2021

Un interrogante recurrente es ¿Qué piensa-siente un femicida? Lo real es que nos encontramos con algunas dificultades culturales para entender el proceso de construcción del varón que ejerce violencia-de-género-o-machista-extrema pues se sostienen afirmaciones equivocadas y no ingenuas.

1)La calificación de “enfermos mentales” a los violentos-extremos expresada por inexpertos es una creencia alimentada por algunos/as psiquiatras y psicólogos/as sin formación en Ciencias Sociales y menos en Perspectiva de género, fortaleciendo la estigmatización de las enfermedades mentales que quedan ligadas a la delincuencia.

2)La astuta maniobra de medios de comunicación con hegemonía masculinista que encapsula a la violencia-machista-extrema y a sus ejecutores como si fueran “monstruos” que nada tienen que ver con el contexto socio-económico-cultural que los constituyó.

3) La reiteración de mensajes de “opinólogos” que responden ¡no todos los hombres!, cuando las mujeres feministas señalan a la violencia machista como una estructura de dominación de género junto a otras dimensiones de la dominación masculina. ¡No todos! gritan, como si mujeres, lesbianas, trans, travestis y no-binaries no supieran diferenciar conductas, grupos y singularidades.

4) Todo lo anterior tiende a exculpar de responsabilidad a esa masa de varones que no ejerce violencia-machista-extrema pero que con su praxis cotidiana sostiene múltiples niveles de violencias de baja a alta intensidad sobre los cuerpos que el imaginario social considera pasibles de ser de su propiedad, jerarquizando la figura masculina y manteniendo la asimetría.

Los femicidas son varones autodefinidos como heterosexuales, que como todos han sido socializados sintiendo que el poder masculino es una realidad y que, por el solo hecho de estar incluidos en este género, tenemos privilegios que nos diferencian de mujeres, lesbianas, trans, travestis y no-binares.

Es cierto que “no todos” los varones llegaremos a ejercer violencia-extrema, pero todos hemos recibido mandatos sociales y habilitaciones para hacerlo. Quienes maximizan esa violencia viven intensamente ese sentimiento de propiedad sobre la vida y acciones de “su” mujer, sienten el goce del ejercicio de poder y cumplen con el mandato de ser dueños, no importa su clase social, de un cuerpo femenino o feminizado.

Tratar de “enfermos” a los femicidas es una mirada estrecha que no sirve a la lucha feminista así como tampoco es útil para diseñar políticas públicas que favorezcan el ejercicio de la ciudadanía plena a mujeres y LGTBIQ.

Generar masculinidades no violentas y re-educar agresores es posible, para ello un mayor número de varones deben involucrarse, la Educación Sexual Integral debe cumplirse y las políticas no sexistas del Estado hacia el género masculino deben generarse.

*Psiquiatra, especialista en género.

https://www.clarin.com/sociedad/-mente-femicidas-_0_rny-dlamO.html

Sin la transformación de los varones el resultado seguirá siendo una mujer asesinada cada día

No alcanza con espantarnos ante cada femicidio. No alcanza el repudio público. El feminismo nos muestra (aunque no queramos ver) que el cambio debe ser mucho más profundo, revolucionario diría yo. ¿De qué parte nos tenemos que hacer cargo? El médico psiquiatra Enrique Stola nos ayuda a entender un poco más de qué se trata todo esto.

06 de marzo de 2021 – 19:41 Por Luciano Peralta http://www.eldiaonline.com Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina

https://www.eldiaonline.com/sin-la-transformacion-los-varones-elresultado-seguira-siendo-una-mujer-asesinada-cada-dia-n1020270

Pensar el feminismo como cosa de mujeres es el primer gran error. Tanto como pensar la pobreza como cosa de pobres o la corrupción como cosa de corruptos. No digo que sea un ejercicio fácil, porque no lo es, pero el presente nos interpela a todos, y particularmente a los varones heterosexuales, a animarnos a repensarnos, a poner en crisis los valores y las creencias con las que crecimos, y a actuar en consecuencia.

En eso andamos una marcada minoría, aunque cada vez más grande en número y más consciente de las enormes diferencias que existen entre mujeres y varones. Lo que (nos guste o no, muchachos) nos convierte en privilegiados. Y acá hago un primer aporte: tratemos, los varones heterosexuales, de no enojarnos y seguir leyendo. Porque el enojo, además de ser lógico y entendible, es un mecanismo de defensa.

¡Listo, este ya empezó atacándome, no leo más!, podría ser una respuesta esperable a estos dos primeros párrafos. Pero no, hagamos el esfuerzo y no nos enojemos. Puede ser un buen principio al desafío de entender por qué somos privilegiados y de qué nos tenemos que hacer cargo, como nos reclaman las mujeres a diario, sobre todo después de algún femicidio de esos a los que, lamentablemente, la realidad nos empuja a acostumbrarnos.

Cuestionar los discursos circulantes en la sociedad es parte, o debería serlo al menos, del trabajo de comunicadores y comunicadoras. La palabra es el campo de batalla en el que se da la cotidiana lucha por la construcción de sentido. En el capitalismo, esa disputa ha sido largamente ganada por hombres heterosexuales, dueños del poder económico, político y judicial.

El siglo XX nos enseñó que para ser un “hombre de bien” había que trabajar todo el día (siendo dueño, jefe o simple empleado, es indiferente) y llevar el sustento a casa, sin que importe pasar tiempo con nuestros hijos. Y les enseño a ellas que para ser “una mujer respetada” (por los hombres, claro) debía ocuparse de los niños, de su educación y cuidado, y de los quehaceres hogareños.

Las distintas crisis del capitalismo y las luchas feministas pusieron en jaque ese cuentito, una y otra vez. Pero el poder de reconfiguración es grande. Entonces, si bien se lograron conquistas, como el voto femenino o, más recientemente, el reconocimiento jurídico de figuras como la “violencia de género” o el “femicidio”, lo cierto es que vivimos en una sociedad que somete a las mujeres, que las mata cada 23 horas.

Ahora bien, ¿de todo eso nos tenemos que hacer cargo los varones? Yo, que me considero un buen padre, un buen hijo y un buen esposo, ¿también entro en la lista? La respuesta es: sí. Porque, justamente, se trata de repensar ¿qué es ser un buen padre? ¿cómo se es buen hijo? ¿cómo debería ser un buen esposo?

Abro el juego y pregunto: ¿Por qué me enojo si mi hijo se pinta las uñas? ¿dónde dice que “es cosa de nenas”? ¿qué nos pasa con las “cosas de nena”? ¿Por qué los nenes no lloran? ¿Por qué hay tantos padres separados que no se hacen cargo de los hijos que traen al mundo? ¿Por qué los otros padres no decimos nada? ¿Por qué es la madre la que “tiene” que asumir esa responsabilidad? ¿Por qué no cambian los pañales? ¿Por qué la infidelidad nuestra sigue teniendo cierta aceptación, pero si te encuentro con otro te mato?

Los disparadores para repensar nuestras prácticas de “buen hombre” son infinitos y, por otro lado, es cierto, también, que es imposible cambiar todo de un día para el otro. Pero, por algún lugar hay que empezar. Y entender que las cosas nos son iguales para varones que para mujeres puede ser un gran comienzo.

Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

A eso apunta esta nota. El entrevistado fue el médico psiquiatra feminista Enrique Stola. Se trata de un especialista en psicología clínica, doctorando en filosofía, profesor, experto en género, violencias y abuso sexual, entre otros títulos. El currículum y la trayectoria de Stola son mucho más amplios, pero, sin lugar a dudas, es su capacidad de trasmitir ideas la que lo ha puesto en el lugar de referente al momento de hablar de violencias y “nuevas masculinidades”.

– LP: ¿Por dónde empezamos a hacernos cargo los varones?

ES: No existe una solución, pero sí existen algunos conocimientos que si se ponen en práctica pueden producir algunos cambios. Por ejemplo, es importante que comunicadores sociales, que saben cómo hacerlo, hablen. Como lo hizo Lalo Mir, bienvenido Lalo, pero se tienen que sumar más. Porque lo que ocurre en los medios de comunicación es que, por un lado, hay pocos varones que entiendan qué es la violencia de género. Entonces, en general, cunado hablan de violencia de género se refieren a casos extremos. Segundo, hay pocas mujeres feministas en los medios de comunicación y, en tercer término, no tienen lugar los varones que están trabajando en diferentes partes del país para modificar esta situación. Entonces, los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son. Aunque colegas psiquiatras, sin formación en perspectiva de género ni en el campo de las ciencias sociales, los califiquen como tales. Estos psiquiatras no hacen más que psiquiatrizar las conductas de los varones que, en realidad, son conductas sociales, culturales. Y en ese ida y vuelta entre sociedad y medios se activa el mecanismo que sostiene: “qué horror es todo esto, pero nosotros no tenemos nada que ver; son ellos, los repudiamos”.

«Los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son»

– LP: ¿Por qué eso no alcanza?

ES: Si uno analiza lo que es la violencia de género como sistema de dominación, junto a otras dimensiones, como raza y clase, te das cuenta que el sustento de esto es “no las queremos golpeadas”, “no las queremos asesinadas, nos horroriza eso”, pero que sigan subordinadas. Entonces, ese buen hombre que está mirando televisión en su casa mientras su esposa trabaja, está ejerciendo violencia y no lo sabe; no piensa que su pareja no igualitaria -la que no co-gestiona el hogar, si no que esta responsabilidad recae sobre la mujer- tiene que trabajar, como mínimo, tres horas más por día en las tareas de cuidado, entre ellas la de atenderlo a él. Lo que digo es que si este buen hombre se haría cargo de la hora y media que le corresponde, la mujer podría ocupar su tiempo en su propio proyecto personal. Esto, que se multiplica por millones de hogares, es parte del sostén de la dominación masculina.

-LP: ¿La tarea es desnaturalizar lo que para muchos es lo que está bien?

ES: La mayoría de las mujeres, y acá incluyo a otros cuerpos, como trans, trasvestis y no binaries, sufren lo que se llama violencia de baja intensidad, y están acostumbradas. Pero esta violencia va creciendo y, en muchos casos, llega a la violación, a la tortura o al femicidio. Y lo cierto es que esa otra violencia, que sostenemos los buenos hombres, es la que da marco y sostiene la violencia de género extrema.

-LP: Apuntás a la raza y a la clase ¿por qué?

-ES: Nancy Fraser, que es una filósofa de la izquierda norteamericana, en un texto de 1984, habla de dominación de clase y dominación de género, y entre paréntesis dice “posiblemente de raza”. Otras teóricas profundizaron en el tema, y hoy sabemos que esta dominación de clase, género y raza que se expresa en el capitalismo son dimensiones diferentes de una misma conformación social. A veces puede estar más privilegiada la dominación de género, otras la de raza, y así. Fijate lo que pasa con los pobre migrantes africanos que mueren ahogados intentando llegar a Europa, escapando de las guerras y de la miseria generada por Estados Unidos y los propios europeos. Por otro lado, respecto a la clase, uno de los problemas que tienen las mujeres es el acceso a la Justicia. Pero una cosa es una mujer blanca de clase alta y otra aquella que es negra de clase baja, lesbiana o trans. Para esta última es casi imposible ese acceso. La diferencia aquí es de raza y de clase.

-LP: ¿La violencia actual contra la mujer es una reacción al feminismo?

ES: Creo que hay dos variables fuertes que estimulan la violencia contra las mujeres. Una es la pérdida de la calidad de vida. En todo el mundo, desde la década del 70 hasta ahora, ha aumentado la desigualdad, los salarios reales han bajado considerablemente. Antes, en los 40, 50, ser hombre era poder mantener una familia, ser proveedor. Por ahí, el hombre trabajaba 15 horas por día y no veía a su familia, pero se sentía satisfecho porque la mantenía económicamente, se sentía realizado como hombre. Y la mujer trabajaba en la casa y se bancaba las infidelidades porque “sea lo que sea, es un hombre bueno y nunca nos hizo faltar nada”.

Pero, a partir del desarrollo del neoliberalismo como paradigma civilizatorio esto se derrumbó. Hoy ningún hombre, a excepción de las clases altas, puede sostener solo un hogar. Entonces se necesita que la mujer aporte lo mismo o más que el hombre, por lo cual ese varón siente que no puede cumplir el mandato de hombre. Beatriz Gimeno (escritora española) dice que ya no puede ser proveedor, pero le quedó el fantasma. O sea, le quedó un vacío que tiene que llenar para convalidarse como varón en la sociedad patriarcal. Te pongo un ejemplo: como puede ser que hoy, habiéndose roto tantos tabúes, prejuicios, avanzada la revolución sexual, cuando es tan fácil tener relaciones sin pagar a nadie, haya aumentado tanto la trata de personas con fines de explotación sexual y la prostitución. ¿Por qué pasa esto? Porque el hombre, en ese consumo de sexo suspende los derechos de la mujer, porque en ese cuarto se hace lo que el varón quiere y cuando sale lo hace sintiéndose macho. Esta es una de las recompensas simbólicas del patriarcado. Pero hay otra, que es el aumento del control sobre el cuerpo de las mujeres. La idea es: “yo puedo ser propietario de cualquier cosa, tengo en el mercado acceso a cualquier tipo de cosas, entre ellas los cuerpos de las mujeres, niños y niñas. Entonces, mi pareja me pertenece, porque yo soy el dueño y puedo hacer lo que quiera con ese cuerpo. Los machos más inseguros del sistema, siguiendo el mandato social que les dice que tiene que ser más machos, empiezan a ejercer violencia contra la mujer hasta matarla. Esto es así porque las luchas de las mujeres han avanzado tanto y han permeado a toda la sociedad que la que pone distancia o dice “basta” sufre las consecuencias. O, si no lo hace, por miedo, suele pasar que el tipo fantasea que en algún momento lo va a dejar y, entonces, la mata.

«Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía»

– LP: Te escucho y pienso en la figura del tío que te lleva a debutar a un quilombo…

ES: Sí, de una manera totalmente simpática y naturalizada. Y, muchas veces, el chico se sacaba una mochila de encima porque debía cumplir con este mandato, esto de ser macho. Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía. Los adolescentes ven pornografía porque quieren saber cómo se tienen que comportar, y las chicas ven pornografía para saber cómo tienen que responder. Entonces, te encontrás con chicas que ejercen su sexualidad pensando que son absolutamente libres, cuando en realidad la forma en que la ejercen está subordinada a los intereses masculinos. Y a nosotros no entrenan en una sexualidad en la que el otro cuerpo está subordinado. Entonces vemos grupos de varones que violan a una mujer, total “ellas se quejan, pero les gusta”. Bueno, esa violencia es aprendida en la pornografía. Y los grandes protectores de esta realidad son quienes se oponen a la Educación Sexual Integral (ESI).

LP: Y eso que hay una ley que establece la ESI como obligatoria…

ES: Sí, está la ley, pero los Estados son patriarcales. Todavía ningún gobierno ha tomado la firme decisión política de que la educación sexual se cumpla en todas las escuelas, desde el primer nivel hasta el final de la universidad. Y no lo han hecho porque estos señores de la iglesia se ponen muy nerviosos. Como relata la película Spotlight (ganadora del Oscar), que cuenta sobre los abusos de los sacerdotes de Boston. La iglesia habla de castidad, pero lo cierto es que todos tienen sexo. Unos porque se masturban, otros porque tienen relaciones con varones, otros con mujeres, y otros porque abusan de niños y niñas. Pero todos rechazan en bloque a la ESI, con lo cual terminan protegiendo a la pornografía y a la mala educación.

LP: ¿Qué mecanismo opera en el enojo del varón ante las consignas feministas?

ES: Creo que opera un gran miedo a abrirse a un mundo desconocido. Se toma una actitud conservadora, para que todo siga estando más o menos igual; “que no nos jodan a nosotros y que resuelvan esta cuestión estos loquitos, como les parezca”. Pero también hay una cuestión de ignorancia deliberada por parte de los funcionarios. Se niegan a conocer esta realidad que está transformado el mundo, este proceso revolucionario que están llevando a cabo mujeres, trans, travestis, lesbianas y no bianries. Ellos tienen responsabilidades muy grandes, y son un aparte importante del problema que vivimos hoy.

Lalo Mir: “Estoy consternado con los femicidios… los varones no somos parte del problema, somos el problema” En un video que se volvió viral, el locutor les pide a los varones que cuestionen sus conductas y se involucren.

Violencia de género

Por Mariana Iglesia 20/02/2021

«Estoy consternado con los femicidios, 48 en lo que va el año, más de uno por día. Y el femicidio de Ursula -Bahillo, asesinada por su ex, al que ella había denunciado- es múltiplemente vergonzoso por lo anunciado y por lo previsible». Inconfundible, la voz de Lalo MIr en este video casero es de enojo. El locutor les habla a los varones, a su violencia, y los invita a reflexionar, a modificar sus conductas. 

«Y ahí están las mujeres manifestándose, y pidiendo a los gritos… y los hombres les tiran balas de goma. Es desgarrador», dice Lalo en el video que se volvió viral. Habla de la ciudad de Rojas, donde vivía Ursula, que protestó frente a la comisaría, que no sólo no hizo nada para defender a la joven de 18 años sino que reprimió la protesta,

«Está claro que al sistema lo manejamos los hombres. Las Madres del Dolor, las Madres del Paco, Mamá cultiva, Ni Una Menos, las Madres de Plaza de Mayo, antes las Abuelas…. madres, siempre mujeres… ¿Dónde estamos los padres, los hombres? ¿Qué nos pasa? No tengo respuestas… ¿Qué sentimos? ¿Cómo nos podemos involucrar?», se pregunta el locutor.

Nuevas masculinidades. Hay varones que debaten su nuevo rol ante el avance del feminismo.

Nuevas masculinidades. Hay varones que debaten su nuevo rol ante el avance del feminismo.

Desde hace unos años a esta parte, son cada vez más los varones que hablan de nuevas masculinidades, que se plantean y cuestionan sus lugares de privilegio, las actitudes y acciones de sus pares. Las desigualdades de género son por demás evidentes: los varones tienen mejores trabajos, mejores sueldos, son los que llegan a puestos de mayor decisión, mientras las mujeres son las que históricamente se ocupan de las tareas domésticas no remuneradas que les quitan tiempo para su propio desarrollo.

En las sociedades machistas y patriarcales los varones son los que tienen más poder y dinero, los que controlan, los que someten, y esa es la causa principal de la violencia de géneros. Cada día hay un femicidio en Argentina desde hace al menos una década. Los asesinos son siempre varones, sus parejas, sus ex. La violencia de género les pertenece. 

«¿Qué onda los amigos de los asesinos? ¿Los del grupo del whatsapp, los del picado, los de la pizza y la cerveza? ¿Seguiremos mandándonos memes y chistes estúpidos que denostan a las mujeres? ¿Qué onda si te llama y te dice ‘me mandé una macana’… Esa es la frase recurrente de los femicidas denunciados, protegidos… ¿Una macana? Como si fuera la travesura de un pendejo…», sigue Lalo Mir.

¿Qué pueden hacer los varones para poner fin a las violencias contra niñas y mujeres? Bajo esta consigna, la Iniciativa Spotlight, una alianza de las Naciones Unidas y la Unión Europea contra los femicidios, en 2020 lanzó la campaña #AmigoDateCuenta.

Campaña Amigo Date Cuenta

Campaña Amigo Date Cuenta

“Tenemos que animarnos a cuestionar el machismo que circula entre nosotros. Romper con las violencias, no con la amistad”, era justamente el lema de la campaña: es que hay amigos que son testigos de esas situaciones y por no romper los “códigos de la amistad” no intervienen.

«Hubo un tiempo en que las mujeres eran sólo máquinas de parir, la fábrica que aseguraba soldados a la guerra y mano de obra a las industrias ¿Lo sigue siendo? Yo creía que habíamos llegado a un punto más evolucionado, pero parece que no. Si no damos ese paso nosotros los varones, el asunto no tiene ni tendrá solución. No somos parte del problema, somos el problema -concluye Lalo MIr-. Prometo seguir pensando y actuando y los invito a formar parte de esta avanzada que solo lucha por un poco más de amor y de humanidad, es posible, lástima tanto dolor y necedad».     

«Es excelente que Lalo Mir haya salido con esa posición y esperemos que se sumen otros comunicadores sociales», dice a Clarín el psiquiatra Enrique Stola, especialista en género e impulsor de iniciativas que apuntan al trabajo con varones. 

«En general, los varones heterosexuales y parte de los varones gay se sienten muy alejados cognitivamente y afectivamente de quienes ejercen violencia de género extrema. Y no visualizan, no reconocen ni se ponen a pensar la violencia cotidiana que estos varones heterosexuales y gays sostienen. Esas violencias cotidianas son sostén y combustible ideológico de la violencia de género extrema«, explica.

«Si uno interpreta esa conducta cuando los ve horrorizados por los femicidios o las torturas que se realizan contra las mujeres, trans, travestis, es como si dijeran ‘no las queremos golpeadas, no las queremos asesinadas, pero que sigan subordinadas’ -sigue Stola-. La mayoría de los varones cis y parte de la comunidad gay no se plantea transformar la relación vincular y social que implica la subordinación de las mujeres, trans y travestis. Las compañeras feministas hacen un correcto cuestionamiento ético a los varones: les dicen ‘Háganse cargo, modifiquen su conducta’. Ese cuestionamiento apunta a lo racional, pero en la práctica cotidiana lo que viven es el goce por el ejercicio del poder y la dominación».

"Los ayudadores"

«Los ayudadores»

Stola pone como ejemplo otra campaña de la Iniciativa Spotlight de 2020: #YoMeOcupo, que con mucha ironía plantea que los varones deben asumir su responsabilidad en las tareas del hogar y de cuidado: «Los ayudadores, esos buenos tipos que dicen ‘¿Por qué no me lo dijiste? Me lo hubieras pedido…’. Es lo que ocurre en los hogares heterosexuales: el hombre expropia a la mujer su tiempo, porque la mujer es la que se hace cargo de las tareas de cuidado. Y al hacerse cargo de esas tareas no puede ocupar su tiempo en su carrera personal y eso es violencia. Esa violencia es uno de los pilares de este entramado social que da sostén al patriarcado a través de múltiples acciones del dispositivo de dominación masculina».

Campaña YO ME Ocupo.

Campaña YO ME Ocupo.

¿Qué se puede hacer? Desde el Estado y algunas organizaciones no gubernamentales hay un puñado de iniciativas. Incluso durante la pandemia y el aislamiento aumentaron las consultas de los varones que piden ayuda o que son enviados por la Justicia a hacer talleres.

«Es necesario que haya una política hacia los varones para que dejen de ser patriarcales y que sean estimulados en otras prácticas -asegura Stola-. El Estado tiene que colaborar para que todos los grupos que están diseminados en el país y que son activistas de cambio pero que no tienen voz en los medios empiecen a tenerla y así ver que se forma un activo de varones que puede impactar culturalmente y producir transformaciones. Un instrumento fundamental es la Educación Sexual Integral, que por eso es resistida por todos los grupos machistas».  

https://www.clarin.com/sociedad/lalo-mir-consternado-femicidios-varones-parte-problema-problema-_0_1NKcu0TDo.html

«Las red institucional y social que Úrsula no tuvo»

El psiquiatra Enrique Stola nació en Rojas y habla de una red de complicidades machistas de juecxs, fiscalxs, abogadxs y fuerzas de seguridad que hace que para las víctimas de violencia sea mejor irse de la ciudad que vivir en ella.

Publicado en Cosecha Roja, 10 de febrero de 2021,

http://www.cosecharoja.org/la-red-institucional-y-social-que-ursula-no-tuvo/

Nací en Rojas y ya como psiquiatra atendí en la zona varios años, continuando mi trabajo desde la Capital Federal, por lo que conozco bastante la realidad de esos pequeños pueblos de la Provincia.

Impactado por el asesinato de Ursula pienso que es raro que no haya más femicidios, pues, salvo excepciones, jueces/zas de paz, jueces/zas de Junín (B), fiscales, fuerzas de seguridad y abogadxs, carecen de formación en género, en violencia de género extrema y de sensibilidad para asistir a las mujeres agredidas.

A lo largo de los años he recomendado a varias mujeres irse a vivir a otros lugares poniendo así distancia con el macho violento porque jamás iban a tener protección, no solo de las instituciones sino tampoco de la población que con la matriz machista que les caracteriza están siempre dispuestos a tratar de loca y mentirosa las mujeres que denuncian. Esto explica que los violentos circulen tanto tiempo sin sanción social, disculpados por redes de amigos y vecinos, por profesionales, políticos y curas.

En un caso dramático tuve que impulsar una red de apoyo con compañeras feministas de varias ciudades para lograr que una joven y sus hijos huyeran desde Rojas a vivir a otra provincia. El macho-juez de paz protegía al violento junto con la policía y una prestigiosa-machista abogada local. Cuando critiqué al funcionariado y abogados muchas voces salieron en defensa de lo indefendible atacando a la víctima. Ésta joven mujer pudo rehacer su vida libre de violencia.

Lo que le pasó a Úrsula puede volver a suceder en Junín, Colón, Rojas, General Arenales, Salto o Pergamino, ya que los violentos han sido socialmente cobijados hasta el momento mientras la policía y la llamada justicia están siempre dispuestas a sospechar de las víctimas. No sólo las instituciones deben hacer una autocrítica.

Para las mujeres bonaerenses acceder a la Justicia de la Provincia de Buenos Aires es un proceso difícil y doloroso, ya sea que denuncien violencia machista contra ellas o incesto paterno-filial.

El asesinato de Ursula, como la mayoría de los asesinatos machistas, podría haberse evitado.

http://www.perfil.com/noticias/policia/el-femicida-de-ursula-la-mato-de-quince-puñaladas-quiso-escapar-pero-la-acuchillo-en-torso-y-cuello.phtml

“El patriarcado está produciendo nuevas masculinidades permanentemente”

Publicado en Diario Femenino, Argentina, junio 6, 2020 21:19

 

El patriarcado está produciendo nuevas masculinidades

Enrique Stola reflexionó en una charla con Diario Digital Femenino sobre las nuevas masculinidades, el capitalismo y la estimulación de la práctica prostituyente como forma de reconocerse como varones, el rol de la pornografía en la educación de niños y adolescentes, y la resistencia de las instituciones a la aplicación de la ESI.

Ilustració de Portada: Luis Cruces Gómez

Lenny CáceresPara ampliar la charla de zoom propuesta por Monique Altschul de MEI (Fundación Mujeres en Igualdad), con Marta Fontenla, Susana Chiarotti, y muchas compañeras, más introdujiste una mirada distinta acerca de la masculinidad hegemónica. Vos hablas del capitalismo financiero, de cómo al salir la mujer a trabajar, más la lucha de las mujeres, al hombre le queda  un fantasma de macho y que crea la recompensa simbólica ¿Podés ampliar esa idea?

Enrique Stola: Es un aporte de Beatriz Gimeno, de España, lo del fantasma que queda en los hombres. Y lo otro  es otro aporte de Quijano, Tony Negri, etc., y de otros autores. En el año 73, en Chile se instala el golpe de Estado y todo el país avanza hacia un Estado puramente neoliberal. Tiene su contraparte con la Tacher y eso implicó dos cuestiones. Por un lado, iban cayendo los países socialistas y terminaba de caer con el muro de Berlín. El avance de la tecnología significó que fue cayendo la clase industrial. Con ellos, antes de la década del ’70,  los obreros y los capitalistas estaban localizados con sus fábricas en determinados territorios, regulaban el capitalismo y la plusvalía. A partir de que empieza a destruirse la clase obrera industrial, este avance de los que manejan el capitalismo financiero tienen mucha más ganancias. Se acabó el socialismo. Se dejan de mantener los Estados de Bienestar.  Se rompe el pacto que había en occidente  y se empieza a disminuir el salario. Y por otro lado, se busca mano de obra cada vez más barata. Las migraciones aumentan en todo el mundo, van en aumento y todo esto se empalma con la lucha de las mujeres por salir de sus casas para sostener sus hogares, con autonomía.

LCSi, el ingreso del macho proveedor no era tanto y las mujeres empiezan a ser parte de esa mano de obra barata también, ¿no?

ES: Pasan a ser parte de esa mano de obra barata, las mujeres del tercer mundo. Pasan a formar parte de lo que después se llama el Cuarto mundo en Europa, o sea, siguiendo con las actividades de cuidado y de servicio, por lo que en la década del ’70 se rompe la configuración básica del capitalismo de que a cada hombre le corresponde una mujer, entonces esto unía al macho de alta clase con el macho más marginal del mundo, porque hasta al más marginal también le correspondía una mujer. Esa configuración vincular se rompe fundamentalmente con la acción de las feministas y  la revolución sexual. Esta revolución sexual que generaron jóvenes y  jóvenas con un contenido político que le dieron ellas, las feministas. Se rompió también ese acuerdo que había entre machos, que a cada macho le correspondía una mujer y las mujeres que les servían a los machos, es decir, las mujeres en situación de prostitución.

LC: Ahí también se rompe hacia adentro de las familias, La masculinidad hegemónica necesita otras dominaciones, ¿no?

ES: Si, pero fíjate que se tienen que modificar las leyes, aparecen las leyes de divorcio en casi todos los países, cada vez la mujer conquista más derechos, dejan de estar legalmente en situación de minoridad, se rompe toda la configuración capitalista que se vivía en aquel momento. Echan mano a las mujeres, a los negros, a los pobres.

LCTambién a los niños, niñas y adolescentes por medio de la prostitución, ya sea para consumir o sea para educar

ES: Se produce otra cosa con el capitalismo. Hasta la década del 70, los militantes decíamos que los pobres eran ejército de reserva del capitalismo. Decíamos eso porque el capitalismo entraba en crisis y expulsaba gente, pero luego salía de la crisis y volvía a retomarlos. Pero a partir de esta ruptura de acuerdo en occidente, del capital y los trabajadores, y la caída de los países socialistas, etc, el capitalismo vuelve a entrar en crisis, expulsa gente pero ya no los vuelve a retomar. Con lo cual va aumentando en todo el mundo la situación de los cuerpos indeseables, de los marginados y los pobres que dejan de ser el ejército de reserva y  pasan a ser los indeseables. Aún hoy lo vemos con absoluta claridad en todo el mundo.

LC: Esta estructura capitalista y esta masculinidad hegemónica que se hace más fuerte en aquellos tiempos, siguen teniendo grandes sostenes.

ES: Las transformaciones que se van produciendo en la sociedad implican una reacomodación del dispositivo  de dominación masculina. Entonces, ellos siguen siempre dominando pero con otro marketing, digamos. En cada momento histórico con otro marketing  y tratando de reacomodarse. Esto golpeó fuertemente esa masculinidad hegemónica que no es más que un modelo machista  y patriarcal, pero también, además, hay un montón de variaciones y hay un hilo que los comunica más allá de las variaciones. Hay una complicidad que se transmite a través de los cuerpos y de las miradas de los machos que hace que  el tema siga siendo operativo para  la dominación masculina. Aquello que era muy importante para ser hombre, como el mandato de ser el proveedor que sostiene a la familia se terminó. Entonces el capitalismo y el patriarcado tienen que dar alguna compensación, porque teóricamente siempre tenemos compensaciones simbólicas a partir de los mitos de los sistemas de creencias que en cada momento histórico la sociedad tiene. Se terminó esa idea de “soy un buen hombre porque sostengo a mi familia, los proveo y nunca les hago faltar nada”, aunque no los vea nunca, aunque trabaje todo el día, aunque tenga que tener amante…

LC: Ya que mencionas lo de las creencias ¿Qué papel juegan las instituciones religiosas en estas cuestiones?

ES: Las instituciones religiosas son la expresión de la matriz cristiana que ha conformado nuestra sociedad  y que impregna la socialización de los cuerpos, ya que las mujeres en su gran mayoría, siguen siendo socializadas para la subordinación y los cuerpos de los varones en su gran mayoría siguen siendo socializados para la dominación.

LCAhí hay una gran contradicción ya que la iglesia católica, por ejemplo, tiene la idea del pecado y no entraría para los varones.

ES: Lo que pasa que el cristianismo no es para los hombres. El cristianismo es para el sometimiento de las mujeres. Esa es la matriz cristiana. Es para el sometimiento de las mujeres y  para que los varones puedan dominar con el consentimiento de un dios. Para que los capitalistas puedan explotar a los cuerpos por estar generando trabajo. Y esto tiene que ver con lo que ha sido el cristianismo o las diferentes corrientes cristianas en el desarrollo del capitalismo. Cómo rompieron a las comunidades para generar esa unidad que se llama la familia. En el comienzo de la revolución industrial, por ejemplo, en las familias antes vivían muchas personas en una casa, y se encargaron de ir imponiendo a la sociedad de que eso estaba mal. En realidad lo que necesitaban era que ese grupo familiar, de hombre y mujer, mujer totalmente sometida en el espacio doméstico que no tuviera politicidad y delegara todo su poder al hombre, y ese hombre se iba a encargar de lo público y de sostenerlo.

No les convenía que vivieran en comunidad porque eso era político. Eso se acabó en occidente por lo menos. Esta es la resistencia que siempre hubo por suerte, en toda América Latina, en el África, pero lo cierto que como modelo la figura fundamental occidental se rompió.

LCY en estos tiempos la masculinidad hegemónica hace unos esfuerzos denodados para sostenerse ¿y qué está pasando con las nuevas masculinidades entonces? ¿Cómo se combaten?

ES: Retomo el llamado de atención que nos hizo en un panel hace un tiempo atrás la licenciada Eleonor Faur, algo que ella viene sosteniendo desde hace tiempo  es que el patriarcado está produciendo nuevas masculinidades permanentemente, entonces no se es igual que el abuelo, no se es igual que su padre, mis hijos serán diferentes. Estas son nuevas formas de ser varones y además el patriarcado propone por medio del marketing formas de masculinidades. En algún momento fue el hombre metrosexual, el hombre que se cuidaba, el que se depilaba de acuerdo a la estética pornográfica. La cuestión es que sea una masculinidad que tenga una decisión política claramente, porque hablamos de poder cuando hablamos de masculinidades. Entonces si tiene una decisión política tiene que ser anti patriarcal y cuestionar absolutamente todo el sistema de dominación que se basa en el patriarcado. Si hablamos de nuevas masculinidades tenemos que agregarle la palabrita anti patriarcal o alguna palabra que defina que es una cuestión política porque si no nuevas masculinidades puede englobar todo y nada a la vez.

LCExiste un temor desde los feminismos y es que el patriarcado se disfrace o algunos varones hegemónicos con masculinidades hegemónicas entren para seguir dominando o para inmiscuirse en las temáticas de las mujeres como es la lucha feminista.

ES: Es un temor lógico y es  algo que las mujeres tienen que prever porque el sistema de dominación masculino cambia de tácticas y de estrategias para sostenerse como tal. Cuando los compañeros dicen: en nuestro país la compañera no quiere que participemos con ella, tienen razones fuertes y justificadas en no aceptar porque no creo que nosotros tengamos que meternos en las organizaciones femeninas. Porque los hombres tenemos toda la sociedad para actuar. Abramos espacios en donde discutamos de feminismos en los lugares donde no se discute el feminismo. Vayamos a esos lugares donde el feminismo todavía no llegó  y si hay compañeras pongámosla en contacto con las compañeras feministas activistas. Tenemos mucho para hacer. También trabajemos sobre nuestra interioridad rompiendo esa unión que tenemos con el dispositivo de dominación masculina, renunciemos a dominar, renunciemos a los privilegios. Todo el cambio que se ha producido en el sistema económico, ¿qué satisfacción le puede dar a los hombres para que los hombres sigan sintiéndose hombres? Porque aún no se ha desarrollado una educación que permita la libre expresión de los  sexos y que los hombres vivan y valoricen lo que es la igualdad democrática.

LCLas herramientas las tenemos. Esta la ESI, pero hay una resistencia muy fuerte desde estas masculinidades y de estas instituciones para negarla, para no permitirla.

ES: Las herramientas las tenemos. Educación sexual  integral, tenemos una cantidad bibliográfica y de modelos que las feministas nos están ofreciendo permanentemente en todos los campos de  la vida. Es  decir, la oferta está. Las instituciones religiosas que son expresión de esta matriz cultural de dominación que es el cristianismo, el patriarcado, el capitalismo y  otras dominaciones que hay, se oponen fuertemente a la ESI porque  inevitablemente va a tener impacto en la conformación de nuevas configuraciones vinculares que van a ser igualitarias y democráticas. Y estos tipos vienen violando los cuerpos en todas las formas desde hace siglos.

LC: Prefieren que los pibes y las pibas se eduquen con pornografía y no en términos de igualdad.  Desde las emociones y los vínculos. 

ES: Exactamente. El otro día la escuchaba a la compañera Gil Lozano  que decía que el papa estaba en contra de la trata. Y es cierto. Yo sé que el papa verbaliza que está en contra de la trata y que el papa ha ayudado a muchas mujeres en situación de trata. Les ha dado una mano enorme a mujeres en situación de trata cuando él era obispo acá en Buenos Aires, es cierto. Pero también es cierto que cuando el Vaticano y el papa liberan la frase “con mis hijos no te metas”, esta consigna que recorre América latina y América central  en contra de la Educación Sexual Integral  y en contra de los Feminismos, ahí le está dando una gran mano a los sostenedores de la trata, a la prostitución  y a los hombres prostituyentes,  a los agresores sexuales, a violadores. Porque todos quedan ocultos tras las buenas familias.

LC: Y en el tema del Sistema Prostituyente hay un sostén increíble y que no viene solo de un grupito de compañeras reglamentaristas, viene de una línea política internacional tal cual vos lo decís.

ES: Queda sostenida por los machos, no por la compañeras reglamentaristas. Los hombres, como bien dice Beatriz Gimeno, cuando queda esta recompensa de ser los que sostenían el  hogar. ¿Cómo me reconozco como varón? Me reconozco como varón en muchas situaciones. Me reconozco como varón con un grupo que me reconoce como tal, cuando estamos acosando a una mujer en la calle, diciéndole los piropos y  esas idioteces que son acoso sexual. Me reconozco como varón cuando  en la cancha  canto consignas misóginas, homofóbicas.

O sea que hay una cantidad de prácticas que son infinitas en donde los varones se reconocen como varones con los varones. Pero hay una que está produciendo mucho dinero, un gran negocio del neoliberalismo y produce mucho dinero, y con solo cinco, diez, cincuenta dólares  por un completo y es la práctica prostituyente. Si siempre existió la práctica prostituyente de la alta clase media, esto incorporó a todos los pobres del mundo. Los varones de clase media baja que perdieron la posibilidad de sostener a la familia, hoy encontró un espacio donde el Feminismo todavía no entró como dice Beatriz Gimeno, esa media hora prostituyente en donde el hombre paga y  se siente dueño de esa mujer.

LCEn ese segundo, en ese cuarto, en ese momento, en ese espacio el tipo es dueño de ese cuerpo y hace lo que quiere y la mujer no tiene derecho a nada.

ES: Y sale de ahí sintiéndose macho.

LC: Y ahí vuelca toda su violencia, adicciones  y demás

ES:  Esto significa un altísimo porcentaje, se mide en término de producto bruto, el impuesto de mujeres pobres que son transferidas de países pobres a los países que son desarrollados, de tipos que consumen  prostitución, consumen mujeres y nos les interesa absolutamente nada sobre la situación de esa mujer, porque todos dicen que ellas están ahí porque les gusta.

LC: Es el discurso patriarcal, para terminar, hay una negación y nos instan a plantear el no mezclar prostitución con trata porque no es lo mismo. En los términos de explotación sexual podríamos decir que es lo mismo.

ES: Pongámonos en el lugar del macho prostituyente y desde esa mirada no existe trata ni prostitución reglamentada, existen mujeres que están a su disposición. Hablemos del macho prostituyente y dejemos de poner el acento en las mujeres. Veremos después cómo proteger a aquellas mujeres en situación de prostitución.

LC: Y poner el acento en las acciones o factores que sostienen esta masculinidad hegemónica

ES: Hoy tres factores importantes, no los únicos,  que la sostienen y es importante remarcar. La estimulación de la práctica prostituyente, la pornografía donde se educan niños y adolescentes y las instituciones religiosas, con consignas que hacen resistencia activa contra la ESI

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