Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

Categoría: Violencia de Género.

El cuerpo de una niña expropiado

Publicado el 20 de enero de 2012.
Por Enrique Stola *

No es una historia talibán. Ocurre en Entre Ríos, Argentina, siglo XXI. Una niña de 11 años, violada y embarazada. Tempranamente ella aprende los códigos machistas: el cuerpo de las mujeres pertenece a los hombres. Su humilde mamá pide ayuda profesional. Rápidamente aparecen quienes son los guardianes de la moral, de las leyes y los representantes del Estado provincial y decretan que el cuerpo de la niña les pertenece. La niña pide “volver a ser como antes”, seguir siendo niña. Los guardianes dicen NO. El NO se ve reforzado por la presión de los aliados de la muerte, fanáticos que se llaman “pro-vida” y suspiran cada vez que una mujer pobre muere por un aborto clandestino: la muerte es la forma en que su dios hace pagar el pecado de abortar. Ningún médico/a, cuando diagnosticó el embarazo, le informó a la mamá sobre los derechos que la niña tenía (tenía, porque sus derechos fueron confiscados por el Estado). Nadie le dijo que la Organización Mundial de la Salud la tiene en cuenta y que considera que ella, con sólo 11 años, no goza de buena salud por el disparo al psiquismo sufrido y que sufrirá aún más cuando le impongan ser madre ya que no tiene autonomía para decidir. Mientras, el director del Hospital Masvernat de Concordia informó al juez que ella era un buen armario-contenedor y que podría parir sin riesgo. Sino, que no se preocupara: el ministro de Salud había pensado ya en una cesárea. ¡Todos hablan de la buena salud del armario-contenedor! Nadie le dice a esta niña que si fuera hija o nieta del juez, del ministro o de los médicos, en estos momentos estaría jugando y ya habría vuelto a ser la que era. Si ella fuera de clase media o alta no se violarían la Convención Internacional de los Derechos del Niño ni las leyes 26.061 y 26.485. El aborto no punible se habría realizado sin inconvenientes para su salud y el estrés postraumático por la violación podría resolverlo con psicoterapia.

Ella sólo es una niña pobre que sufre un atentado a su salud psicofísica, un festín para la ignorancia, la hipocresía y la cobardía social.
* Médico psiquiatra. Psicodramatista.

¿Porqué una mujer elige como pareja a un femicida? –reflexiones-

Un macho-violento que está preso asesina[1] a su pareja mujer en la cárcel.

Otro macho-asesino, también preso por matar a su pareja mujer en una cárcel, reitera la acción[2] y tenemos a otra mujer asesinada.

Sorpresa y preguntas ¿porqué una mujer que tiene la información se relaciona con un femicida?

Y me pregunto ¿hay gran diferencia entre esta mujer y aquella que está soportando todas las violencias y amenazas de muerte y no cree que puede ser asesinada?, ¿O con aquella que sí cree en que puede ser asesinada pero lleva al macho-golpeador incorporado y no puede salir del encierro?

Debemos resaltar que estamos en una sociedad patriarcal, machista y que quienes la integramos hemos configurado nuestros cuerpos dentro de la forma masculina de organizar la realidad y privilegiar, en todas las clases sociales, la palabra, el espacio y el poder masculino.

Que tenemos religiones monoteístas que cumplen órdenes directamente de su dios y que tienen una gran eficacia simbólica en la organización de la vida y conducta de millones de personas.

Que hay una socialización de género que deja muy claro lo que la visión masculina espera de una mujer: que sea amorosa, sensible, comprensiva, atenta a servir en todo a los hombres y que sepa perdonar.

Que circulan terribles creencias, como por ejemplo “una oportunidad no se le niega a nadie” “hay que saber perdonar” “si se arrepiente de sus pecados entonces ya está en el buen camino” “los milagros existen” y la más eficaz: el amor todo lo puede[3]

Que con el amplio espectro de la Violencia de género, desde la simbólica hasta la extrema, se disciplina el cuerpo y el espacio de las mujeres a la vez que se “ofrece al mercado de machos” una variada gama de hombres desde los sutilmente dominantes y controladores hasta los manifiestamente efectores de violencia de género extrema. Todos estos hombres con derechos asignados por las religiones y creencias machistas pasibles de ser comprendidos, perdonados y servidos.

 Ya he dicho[4] que “Los macho-violentos son estafadores afectivos, increíblemente egoístas que solo desean valorizarse a si mismo siendo dueños y señores de la vida de las mujeres. Ellas realmente se enamoran y los desean. Les sucede lo que a todas las personas que cuando nos enamoramos estamos sumamente vulnerables y no imaginamos que el otro puede manipularnos, generarnos culpa y confusión, agredirnos psicológicamente, sexualmente y llegar a golpearnos o matarnos.

Cuando la mujer empieza a darse cuenta de que algo está mal ya es tarde, ya se encuentra en una posición de subordinación, de dependencia del dominante macho-violento…”

Teniendo en cuenta el contexto y las necesidades afectivas que tiene una mujer como ser humano (parece que hay siempre que recordar que las mujeres son humanas) y sin entrar a valorar historias personales, podemos afirmar que una gran cantidad de mujeres están en situación de dominación extrema y que muchas otras se encuentran en permanente riesgo de resultar entrampadas por la cultura patriarcal y su violencia simbólica en relaciones con hombres que ejercen algún tipo de violencia

La mujer que se relaciona con un macho-femicida tiene la información intelectual de lo que ese macho-asesino hizo, pero para ella lo que realmente tiene peso es su propio sistema de creencias y la conexión afectiva que hace con su “arrepentido” hombre. No puede afectivamente preveer que se introduce en un espacio de sufrimiento al igual que les pasó a esas otras mujeres de cualquier clase social que hoy soportan los golpes y las amenazas de muerte.

Aclaraciones: a) El título de la nota es la pregunta que socialmente circula. Está claro en la respuesta que las mujeres no eligen porque sea asesino o violento.
b) Los mandatos religiosos cristianos son la base del “amor romántico”, eficazmente utilizado por las iglesias para someter a las mujeres en Occidente y su radio de dominación-influencia.

[1] Un preso asesinó a su esposa en la cárcel de Villa Urquiza y luego se suicidó http://www.lagaceta.com.ar/nota/712423/policiales/preso-asesino-esposa-carcel-villa-urquiza-luego-se-suicido.html

[2] http://www.infobae.com/sociedad/policiales/2017/01/06/horror-en-salta-con-su-bebe-en-brazos-salio-de-la-celda-y-dijo-que-habia-matado-a-su-mujer/

[3] Creencia fortalecida en parte de la sociedad argentina por la consigna “el amor vence al odio”.

[4] “Los macho-violentos son estafadores afectivos” https://stolaenrique.co/2016/12/25/los-macho-violentos-son-estafadores-afectivos/

 

No asesinan por celos, si por machos.

Un adolescente de 16 años asesinó a su novia de 15 años. No fue por celos sino porque ya había aprendido los códigos de la dominación masculina en nuestra sociedad patriarcal. Fue porque creció creyendo que el cuerpo de las mujeres estaba a su disposición y que el podía ser uno de los dueños; fue porque la sociedad le enseña que por un poco de dinero cualquier macho puede ser un prostituyente y aprendió que las mujeres estaban a su servicio. No eran celos, simplemente ya se sentía macho.

http://www.lanacion.com.ar/1972281-tiene-16-anos-y-por-celos-mato-de-un-tiro-a-su-novia-de-15-con-el-arma-de-su-padre

Los macho-violentos son estafadores afectivos.

Millones de mujeres, solo por serlo, están sometidas a diferentes violencias y a muchas de ellas todas las violencias les atraviesan sus cuerpos.

¿Qué es lo que dificulta que la mujer  víctima de violencia de género extrema opte rápidamente por la libertad, la tranquilidad, la alegría y la realidad de una vida sin violencias a la que tiene derecho?

No hay una respuesta única y nunca llegaremos a señalar las múltiples causas: las pautas culturales que facilitan la dominación masculina y sus violencias, la falta de protección del Estado Nacional y los provinciales, el sentimiento de profunda soledad e impotencia, el miedo y terror al violento, la depresión y el estrés postraumático crónico, la situación económica, etc.

Pero hay algo que traspasa a gran parte de ellas y es el afecto.

Los macho-violentos son estafadores afectivos, increíblemente egoístas que solo desean valorizarse a si mismo siendo dueños y señores de la vida de las mujeres. Ellas realmente se enamoran y los desean. Les sucede lo que a todas las personas que cuando nos enamoramos estamos sumamente vulnerables y no imaginamos que el otro puede manipularnos, generarnos culpa y confusión, agredirnos psicológicamente, sexualmente y llegar a golpearnos o matarnos.

Cuando la mujer empieza a darse cuenta de que algo está mal ya es tarde, ya se encuentra en una posición de subordinación, de dependencia del dominante macho-violento que ha ido horadando su autoestima y que le hace sentir que cada conflicto es por su culpa, le dice que la ama y que ella es “su vida” y que todo lo hace pensando en lo mejor para ella.

Pero lo cierto es que nada de lo que ella necesita estará presente.

El macho-dominador usará los momentos de tranquilidad para producir mas confusión y le dirá a ella frases como “¿Ves que cuando querés podemos estar bien?” “¡Es tu culpa que no estemos bien!”

“Vos sos una perra pero me quedo porque quiero a mis hijos” Muchas mujer-estafadas víctimas de violencia de género extrema son traspasadas por estas palabras, creen que a estos machos realmente les interesan sus hijos y a la vez piensan que esos hijos e hijas “necesitan” un padre. Continúan con el violento tratando de construir una imagen que hace agua por todos lados: “Tu padre tiene esas reacciones pero en el fondo es muy bueno y te quiere

Reitero: los macho-violentos son estafadores afectivos. Un hombre que golpea a una mujer es prueba de que no la ama y tampoco a hijos e hijas si los tiene. Un estafador afectivo no es un padre, no conoce el amor incondicional que es aquel vivenciado por padres, madres o personas cuidadoras cuando realmente existe.

Un macho-estafador-afectivo no ama pero quiere a su mujer e hijos como se quiere un objeto que lo hace sentir macho-poderoso, sea dinero, un auto o el prestigio en su pequeña o gran red social.

Concretar la necesaria separación del varón-dominante es en este clima un proceso  posible, necesario y difícil.

Las mujeres deben retomar los lazos afectivos con sus antiguas amigas y acercarse a grupos de mujeres que pasaron por la dolorosa experiencia de ser víctimas de violencia machista extrema.

Agruparse es el trampolín que permite sortear con mayor velocidad las trampas del violento y de las instituciones de la cultura patriarcal.

En el camino a la igualdad

Reportaje realizado para Cuarto Poder, Salta, por Andrea Sztychmasjter.

¿Puede un hombre ser feminista? Para responder algunos interrogantes sobre el rol de los varones en la búsqueda de sociedades más igualitarias hablamos con el médico Enrique Stola, quien se define como feminista.

Hace unas semanas el diario El Tribuno difundía el caso de un hombre: “Denuncia a su esposa por violencia de género”. Ante reiterados titulares de medios argentinos de ese tipo, el psiquiatra Enrique Stola quien se define como feminista y psicodramatista, fue muy claro al explicar por qué los hombres no pueden sufrir violencia de género aunque existan hombres que sufran violencia y mujeres violentas.

“Las mujeres pertenecen al género humano por lo que tienen todos los atributos del ser humano. Lo que no tienen las mujeres es un sistema socio-económico-cultural que privilegie la figura femenina por sobre la masculina. Las mujeres están en una posición de subordinación respecto a los varones y, por lo tanto, las violencias machistas simbólica, psicológica, física, económica, contra ellas tiene aval social: eso es violencia de género, eso es violencia machista al servicio de disciplinar a las mujeres y mantenerlas en situación de subordinación. La violencia que ejerce la mujer contra un varón, de acuerdo a su intensidad, está tipificada en el código penal pero no es violencia de género”.

A pesar de abordajes mediáticos como los antes mencionados, en el último tiempo vimos una mayor visibilización de la lucha contra la violencia hacia las mujeres que se ha materializado en leyes y difusión de derechos femeninos, sin embargo los casos de extrema violencia de género no han mermado. Para Stola tanto las leyes de protección de los derechos humanos de las mujeres como la visibilización son necesarias pero no suficientes. Es evidente que miles de hombres no quieren mujeres asesinadas, pero sí esclavizadas.

“Debemos producir un cambio cultural, económico y social para que las mujeres y otros cuerpos feminizados por el poder masculino dejen de estar en una situación de subordinación. Miles de varones no quieren mujeres asesinadas, pero si esclavizadas. No quieren mujeres en las redes de trata, pero sí que continúen en situación de prostitución y al servicio de cualquier hombre en el espacio público o privado. La matanza de mujeres parece ser el terrible precio que las mujeres están pagando por liberarse de la dominación de género en el patriarcado capitalista”.

Enrique Stola señala que para él ser feminista es una posición política. El feminismo, describe, es un movimiento de liberación que no ha producido muertos ni guerras, y al valerse de las palabras de la filósofa feminista Diana Maffía, Stola menciona que con un criterio científico podemos demostrar que las mujeres están peor que los varones en todos los países.

“Esa situación no es justa, es inmoral, por lo tanto algo tenemos que hacer. Y la orientación de qué hacer la dan los feminismos. Las mujeres vienen luchando desde hace siglos y a la vez produciendo teoría filosófica, sociológica, económica y otras que los varones y el colectivo LGTBIIQ es útil que conozcamos. Ellas van señalando los caminos.”, señaló.

Para Stola el hombre feminista no sólo debe registrar el conocimiento que las mujeres han producido a lo largo de la historia sino que además debe revisar cotidianamente su forma de estar y ser en la sociedad capitalista patriarcal: “debe generar espacios igualitarios y democráticos sosteniendo y apoyando la lucha de las mujeres”.

Despatriarcando

Enrique Stola quien fue el terapeuta de “Gabriel”, el joven por cuyo caso fue condenado el sacerdote Julio César Grassi, conoce muy bien “las bestialidades que comete el sistema judicial”.

Para Stola el poder judicial es hegemónicamente machista y patriarcal: “Son un número limitado las y los funcionarios que trabajan bien, que están formados en género, que saben de qué se trata la violencia de género y abuso sexual contra niños y niñas. Uno escucha el padecimiento de las mujeres en la llamada justicia, judicializadas por sobrevivir a la violencia de género extrema o que son madres sobrevivientes del abuso sexual de sus hijas e hijos, y solo puede sentir una profunda pena unida a una gran rabia. ¡Hay tanto macho-juez-jueza poderosos e insensibles!”, resalta el médico y explica los daños emocionales de la violencia de género y abusos sexuales en la infancia en las niñas y mujeres:

“Los abusos sexuales, las violaciones y todo lo que comprende la violencia sexual tienen consecuencias siempre graves para niños, niñas, adolescentes y mujeres. Nuestras sociedades sostienen una cultura de la violación y del maltrato de género sobre el cuerpo femenino y aquellos cuerpos que no se corresponden con la heterosexualidad obligatoria. Es tan poderosa esta cultura que las instituciones que deberían proteger a las víctimas se ocupan de descalificarlas y a la vez de proteger a los progenitores abusadores y a los machos que ejercen violencia de género extrema”.

Para Stola niñas y niños que han sido abusados y no logran justicia (la mayoría está en esta situación) pueden tener serios problemas para desarrollarse socialmente y ejercer satisfactoriamente su sexualidad. Las mujeres que sufren violencia padecen de estrés postraumático crónico, depresión u otras enfermedades crónicas.

“No basta con declamaciones políticas ni la selfie con el apoyo al #NiUnaMenos para detener la violencia de género extrema. Debemos desactivar los diferentes modos en que la dominación masculina se expresa, fundamentalmente la violencia simbólica y las categorías masculinas de valorización social”, señaló.

Ante la consulta si a través de psicodiagnóstico se puede detectar a un potencial violento, Stola respondió que sí, que existen técnicas que muestran las formas inadecuadas de manejar la agresión y la existencia de lábiles mecanismos inhibitorios. Sin embargo explica estos diagnósticos no son cien por ciento certeros:

“Esto no define a un asesino o a un macho-violento. Pueden dar mal las pruebas y no haber ejercido nunca violencia de género. Quien ejerce la violencia machista no es un enfermo. Dominan, golpean y matan porque lo sienten un derecho pues tienen la creencia que las mujeres le pertenecen”.

Para el caso de los hombres abusadores, Stola recordó que hasta el momento no hay evidencia científica de que los agresores sexuales sometidos a tratamiento no reiteren su conducta, algo importante que la justicia debe tener en cuenta al emitir sus sentencias.

Reconociendo a los sexistas

Recientemente se conoció una encuesta que da cuenta que el acoso de las salteñas empieza desde los 8 años, aunque las voces reaccionarias de hombres no tardaron en llegar para desmentir que esto sea cierto o tratar de minimizar el peso que los acosos de diversos tipos significan para la vida de las mujeres, Stola fue muy concreto al afirmar que: “A los boludos machistas se los reconoce, entre otros síntomas, por las idioteces sexistas que dicen en las calles y que ellos llaman ‘piropos’”.

Para Enrique “el patriarcado enseña tempranamente a las mujeres que el espacio público es masculino y que los hombres, en el ejercicio de su dominación, son los jueces disciplinadores de esos cuerpos”.

La consecuencia de estos acosos para Stola son preocupantes no sólo para las mujeres sino también cuando nos referimos a la educación de niñas y niños: “A través de ese ritual que se multiplica diariamente, las niñas sienten la superioridad masculina e incorporan lo que los varones exigen de ellas, y para los niños testigos es un ejercicio temprano a imitar de lo que es ser considerado macho”.

Hombre, haz algo al respecto

Está claro que existen hombres feministas y son aquellos que consideran que tanto hombres y mujeres deben tener los mismos derechos, las mismas oportunidades y posibilidades, y sobre todo son los que hacen o están dispuestos a hacer algo al respecto.

Para Stola los hombres gozan en todas las clases sociales de beneficios que devienen de pertenecer al género dominador y según su visión los hombres sólo han cambiado históricamente y lo hacen actualmente a partir de que las mujeres dicen NO.

Es la lucha que realiza el grupo dominado lo que modifica el espacio y la conducta del grupo dominador. Así los hombres de buena fe comienzan a rever su modo de ser y estar en las configuraciones vinculares, lo que da lugar a novedosos posicionamientos masculinos. Esperemos que los varones que están en ese proceso de cambio lo profundicen, pues esto abre una brecha en el grupo dominador. Seguramente en algún momento las organizaciones de mujeres se darán estrategias para sumar a su lucha a los varones”, señaló a Cuarto Poder en referencia al aporte que las consideradas “nuevas masculinidades” dan a la lucha en la búsqueda de sociedades más igualitarias.

Andrea Sztychmasjter, publicado por Cuarto Poder, Salta, República Argentina.

http://www.cuartopodersalta.com.ar/en-el-camino-a-la-igualdad/ 17.12.2016

“No son monstruos”

UNA MIRADA DESDE EL MUNDO PSI AL CASO DE LA PERIODISTA DE CORONEL SUAREZ
Entrevista realzada por Mariana Carbajal. 18.11.2012 Página 12

El psiquiatra Enrique Stola combate los lugares comunes en torno de la historia de la mujer cautiva y abusada. Las motivaciones, el lavado de cerebro, las similitudes con las víctimas de trata o los presos en cárceles.

Por Mariana Carbajal
El caso de Coronel Suárez puso en primer plano los alcances de la crueldad humana. Tal vez, generó mayor conmoción porque una de las involucradas es una periodista, cara famosa de un canal local. Pero los tormentos a los que fue sometida Sonia Marisol Molina durante su cautiverio en la casa de Jesús Olivera y su esposa, Estefanía Heit, no distan mucho de los que sufren diariamente las víctimas de trata para la explotación sexual o presos en cárceles del país: torturas, malos tratos, violaciones y falta de comida. Esa es la mirada que aporta el psiquiatra y psicodramatista Enrique Stola, al reflexionar sobre los hechos de Coronel Suárez, en una entrevista de Página/12. “Hay que asumir que muchísima gente de todas las clases sociales, con presiones siniestras pueden tener este tipo de conducta. En la estructura patriarcal hasta el hombre más miserable de la tierra posee algo que lo hace sentir y ser: es dueño de una mujer. Miremos las cárceles, donde a los presos se los mata de hambre y se los tortura, esas monstruosidades son parte de nuestras sociedades también. No nos extrañemos de que surjan personajes como estos que están detenidos por el cautiverio de esta mujer en Coronel Suárez. Nuestras sociedades son terriblemente agresivas, violadoras, expropiadoras. No hay que pensar que nosotros somos los buenos y ellos los monstruos”, dice Stola, casi como una provocación.

Profesor de Derechos Humanos y Memorias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, Stola analiza también las motivaciones que pueden mover a una pareja, como la de Coronel Suárez, a llevar adelante las acciones por las cuales ahora están detenidos, las personalidades en juego, y los procesos de lavado de cerebro que pueden darse para reclutar a sus víctimas.

–¿Se puede hacer lo que se conoce como un lavado de cerebro a una persona para someterla, como aparentemente ocurrió con la mujer mantenida en cautiverio durante tres meses en la casa del matrimonio de Coronel Suárez?

–Cuando una persona quiere dominar generalmente encuentra personas que cumplen roles complementarios. A veces son vínculos de baja intensidad en cuanto a la autonomía que pierde el dominado, a cambio de la ilusoria seguridad –podemos verlo en nuestra sociedad en cómo se dan gran parte de los vínculos de pareja–. Cuando esa intensidad vincular en el marco del rol dominador-dominada aumenta, disminuye drásticamente la autonomía y la capacidad de decisión de las personas, se producen distorsiones cognitivo-afectivas y la persona dominada pasa a ser un apéndice del dominador. Estamos aquí hablando de vínculos que comienzan con una implicación afectiva: confianza en el dominador, confianza en la creencia que propone, en sus cuidados y propuesta de protección. Por otro camino se pueden lograr similares niveles de sometimiento, es el caso de las víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual, que sufren un “ablande” que puede durar varios días hasta llegar a someterlas totalmente. También se usan la tortura, violaciones, descalificaciones, privación de comida, denigración, humillación, etc.

–¿Qué tipo de personalidades son más proclives a caer bajo del dominio de este tipo de gente?

–Personalidades abandónicas con fuertes carencias afectivas. Personalidades borderline.

–Se presume que Olivera conducía una supuesta secta y se creía un mesías. ¿Hay ahí un trastorno de la personalidad?

–No se puede definir un trastorno por el tipo de creencia religiosa o ideológica. Puede ocurrir que tenga un delirio místico, puede ser una personalidad paranoide o ser un psicópata. O tener una X personalidad con mecanismos psicopáticos.

–¿Qué los mueve a someter y humillar a otra persona?

–Las personas psicópatas o las personas con X personalidad con trastornos psicopáticos gozan con el ejercicio del poder en forma destructiva, con la manipulación, humillación y aniquilación de la víctima.

–Llamó mucho la atención a los habitantes de Coronel Suárez que la periodista, cara de un canal de cable local, estuviera involucrada en este terrible hecho. ¿Cómo se puede explicar ese tipo de conducta, donde aparentemente mostraba una doble personalidad, que hace que cueste asociarla con tanta barbarie?

–Ahí anda mucha gente de Coronel Suárez calificándola de monstruo y supongo que queriendo lincharla. Calificarla de monstruo significa que es algo anómalo a lo que calificamos como ser humano. Hay que asumir que muchísima gente de todas las clases sociales, con presiones siniestras pueden tener este tipo de conducta. En la estructura patriarcal, hasta el hombre más miserable de la tierra posee algo que lo hace sentir y ser: es dueño de una mujer. Miremos las cárceles, donde a los presos se los mata de hambre y se los tortura, esas monstruosidades son parte de nuestras sociedades también. No nos extrañemos de que surjan personajes como estos que están detenidos por el cautiverio de esta mujer en Coronel Suárez. Nuestras sociedades son terriblemente agresivas, violadoras, expropiadoras. No hay que pensar que nosotros somos los buenos y ellos los monstruos.

–En otros casos donde hay supuestas sectas, han salido a la luz abusos sexuales de por medio. ¿Tienen un significado especial ese tipo de agresiones brutales?

–Estos grupos que ejercen poder o dominación terminan muchas veces abusando a mujeres, varones y niñas y niños. Se juega ahí el poder sexual. Como también se usa la violación de las mujeres en las guerras. Es una estrategia de destrucción. Es parte del sometimiento. También en los centros clandestinos de detención de la última dictadura militar se violaron mujeres y también a los varones.

–También sorprenden las condiciones en que la mantenían secuestrada a la mujer, casi sin alimentación. Su grado de desnutrición era elevado, al parecer. ¿Qué buscaban?

–Matarla, descuartizarla, quemarla, comerla, cualquier cosa puede ocurrir en ese contexto. Si es un psicópata no resuena con el sufrimiento, sólo goza destruyendo. Si no es un psicópata, puede tener argumentos ideológicos o religiosos que justifiquen su conducta. ¿Acaso prestigiosos académicos católicos no se autoflagelan? o ¿cuántos obispos han dicho ante una niña embarazada y con riesgo de muerte que es preferible eso a que se realice un aborto? La maldad siempre encuentra justificativos morales.

–Se tiende a catalogar a estas personas como “monstruos”…

–No son monstruos. La maldad existe también mezclada con la bondad. Y en cuanto a la periodista, supongamos que no sea víctima de este hombre, entonces tampoco es un monstruo. Como dice Amelia Varcarcel, las mujeres tienen derecho a la maldad. No es privativa de los hombres. Pero la mayoría de las estructuras más terribles de dominación las dirigen hombres.

https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-208058-2012-11-18.html

¿Tanto cuesta entender que los hombres NO sufren violencia de género?

Es muy claro que las organizaciones machistas, al servicio de la dominación masculina, quieren instalar la creencia de que “ellos también” sufren violencia de género.

¿Hay hombres que sufren violencia? SI.

¿Hay mujeres violentas? SI. ¿Y cuál es la novedad?.

Las mujeres pertenecen al género humano por lo que tienen todos los atributos del ser humano. Lo que ellas no tienen en ninguna parte del mundo es un sistema socio-económico-cultural que privilegie la figura femenina por sobre la masculina. Solo existen sociedades patriarcales en donde las mujeres y otros cuerpos feminizados están en una posición de subordinación respecto de los varones y, por lo tanto, las violencias machistas simbólica, psicológica, física, económica, etc., que se ejercen contra ellas tienen aval social: eso es la violencia de género, violencia machista al servicio de disciplinar a las mujeres y mantenerlas en situación de subordinación.

La violencia que ejerce una mujer contra un varón, de acuerdo a su intensidad y daño, está tipificada en el código penal, pero no es violencia de género.

¡Los hombres NO sufren violencia de género!

Cualquier situación de violencia que querramos resolver implica caracterizar adecuadamente a la misma. Afirmar que “toda violencia es igual” o la moralina de “toda violencia es mala” es no tener un correcto diagnóstico y conocimiento de qué tipo de violencia nos ocupa, lo que va a impedir la elaboración de certeras estrategias para resolverlas.

No es lo mismo trabajar para evitar la violencia institucional en una cárcel que tomar medidas para erradicar la violencia obstétrica, o idear un plan para eliminar la violencia en los eventos deportivos, el bullying, o la violencia contra las mujeres o hacia el colectivo LGTBII

Es muy claro que las organizaciones machistas-masculinistas con sus consignas de adhesión a la dominación masculina quieren instalar la creencia de que los hombres también sufren violencia de género:

Es frecuente la pregunta ¿Hay hombres que sufren violencia por parte de mujeres? La respuesta es Si. ¿Hay mujeres violentas? Si. ¿Y que tiene de raro o cuál es la noticia de que haya mujeres violentas? Ninguna. Reconocerlo es romper estereotipos macho-sexistas que nos dicen que una mujer debe ser “delicada, comprensiva, no violenta, no agresiva, sensible” y algunas idioteces más.

Al pertenecer las mujeres al género humano tienen todos los atributos del llamado ser humano, por lo que mujeres, hombres y otras identidades pueden ejercer la misma intensidad de violencia, pero NO ejercer ni sufrir las mismas violencias.

¿Puede un hombre sufrir violencia obstétrica? No. ¿Puede un hombre sufrir violencia política por ser hombre? No. Y así con otras violencias. Pero siendo las mujeres pertenecientes al mismo género humano, hay un conjunto de variables que ellas no poseen por el solo hecho de ser mujeres.

Lo que no tienen las mujeres en ninguna parte del mundo es un sistema socio-económico-cultural que privilegie la figura femenina por sobre la masculina. Ellas carecen de una estructura mundial desde la cual gerenciar todos los poderes y riquezas por propio derecho. Tampoco poseen el poder de imponer una visión femenina y organización del mundo, designar el lugar que deben ocupar los hombres, sentirse sus dueñas y contar con una organización del tiempo y espacio que privilegie sus intereses. Más aún, no pueden disponer del cuerpo de los hombres, violarlos masivamente, dictaminar cómo deben ir vestidos, las limitaciones que los machos tendrían en el espacio público femenino y tampoco poseen una justicia con “valores universales” que las beneficien. Por eso cuando una mujer ejerce violencia contra un hombre solo se usa la categoría que prescribe el código penal pues no hay contexto socio-económico-cultural que de apoyo y sostén a la violencia femenina.

En nuestro mundo solo existen sociedades patriarcales con ejercicio de la dominación masculina en donde las mujeres están en una posición de subordinación respecto a los varones y, por lo tanto, desde el sistema simbólico patriarcal las violencias machistas simbólica, psicológica, física, económica, etc., ejercida contra ellas tienen aval social: eso es la violencia de género, eso es la violencia machista al servicio de disciplinar a las mujeres y mantenerlas en situación de subordinación.

La narrativa que el sistema simbólico patriarcal y el pensamiento hegemónico androcéntrico han impuesto hasta el momento es establecer una analogía entre violencia de género (VG) y violencia de género extrema (VGE), siendo que ésta última es sólo un instrumento de la primera. Esa maniobra patriarcal oculta las otras violencias contra las mujeres y fundamentalmente hace muy difícil detectar los indicadores de la violencia simbólica que es el más eficaz de los instrumentos de la dominación masculina.

Machos, mujeres y otras personas colonizadas por el machismo, ya es hora de que acepten lo que los feminismos hicieron evidente: desde su nacimiento las mujeres son las que sufren Violencia de Género y millones de ellas no llegan a la vejez por el solo hecho de ser mujeres.

¡Que difícil es separarse de un hombre violento!

La mayoría de las personas que hemos vivido el deseo o la experiencia de separarnos de alguien, podemos recordar las idas y vueltas en la decisión de hacerlo, las culpas, la angustia por la ruptura del vínculo y por todas las variables que teníamos que tener en cuenta: presencia o no de hijas e hijos, lugar donde vivir, reacción de nuestra red afectiva y social, impacto económico, evaluación del afecto, sexualidad, etc.

Lo anterior se complejiza cuando en la pareja heterosexual la mujer sufre violencia de género extrema. La sociedad es rápida en juzgar negativamente a la mujer que siendo victima de violencia de género extrema no pone distancia del macho-golpeador. Para entender esta realidad hay que conocer los estudios de género feministas los que, aunque son descalificados ponen muy nerviosos a los líderes religiosos y al Polo Dominante Machista (PDM) en general.

Las sociedades humanas son patriarcales con dominación masculina donde ellos gestionan los poderes existentes.

Las mujeres y LGTBII están en una posición de asimetría y subordinación en relación a los macho-dominantes. Como dice Almudena Hernando, el orden patriarcal se fue construyendo en base a la disociación razón-emoción dando diferentes modos de construir la identidad y subjetividad según sea hombre o mujer. Así éstas han sido especializadas como sostenedoras afectivas de los hombres, la diferencia se ha jerarquizado y la dominación masculina ha puesto los cuerpos femeninos al servicio de los deseos del dominador.

La violencia simbólica es la que ordena la realidad de nuestro mundo de acuerdo a la visión masculina y es la primer violencia que sufren las mujeres en su socialización.

Las mujeres que sufren violencia de género extrema, ya sea psicológica, física, económica, sexual, etc., que desean, necesitan y deben separarse, padecen de agravantes que dificultan las adecuadas tomas de decisiones. En general sufren un desgaste psico-físico de meses y años. El ataque persistente del macho-violento con la existencia intercalada de momentos de paz que refuerzan los miedos, la baja en la autoestima y dudas en el propio criterio de realidad, van agotando los mecanismos de alerta y configurando un cuadro de Estrés Postraumático Crónico (EPC) que tiene serias consecuencias en la salud física y mental. Muchas veces el EPC se asocia Depresión. Las mujeres sienten que todo el poder lo tiene su dominador, que ellas como personas no tienen ningún valor, muchas están anestesiadas afectivamente, con la idea de “por mi no me importa, que me haga lo que quiera, solo quiero que mis hijos puedan estar bien”, otras le pedirán al golpeador “solo te pido que no me pegues en la cabeza” o ”no me pegues delante de los chicos” o “cuando me mates no lo hagas con…”, o relatan “cada vez que llego de trabajar a mi casa estoy entregada, si quiere puede matarme, no me importa” o “mi familia ya se cansó de mi, ya no me creen que es cierto que me quiero separar, que esto no va, pero no puedo”. Inducidas al suicidio, llegan a concretarlo creyendo que es lo mejor para sus hijos e hijas.

Las mujeres tienen miedo, una profunda soledad e impotencia, una ilusoria luz de esperanza en que el dominante puede cambiar –cosa que nunca va a suceder- y se sienten totalmente culpables de la violencia que padecen sufriéndola con mucha vergüenza.

El Estrés Postraumático Crónico, la desesperanza, la dependencia psíquica y/o económica les impide tomar decisiones rápidas y sostenidas en el tiempo. No las condenemos por su sufrimiento

La mayoría de ellas no tiene contención económica, afectiva, social ni legal.

Las mujeres asesinadas y suicidadas parecerían ser los cuerpos que el Polo Dominante Masculino sacrifica para enseñarle a la mitad de la sociedad, o sea a las mujeres y colectivo LGTBII, que los machos no renuncian a la dominación y que la igualdad no es posible. Pero todas y todos sabemos que las estrategias y acciones liberadoras del movimiento de mujeres son imparables.

Publicado por la agencia TELAM 11.11.2016 

http://www.telam.com.ar/notas/201611/170073-que-dificil-es-separarse-de-un-hombre-violento.html

Niñas y niños víctimas-testigos de la violencia de género.

Niños y niñas son víctimas de violencia del progenitor o padrastro y testigos de la violencia contra la madre. Generalmente están presentes cuando la madre es sometida a agresiones verbales o violencia física por parte de su pareja.

Ya sea que exista violencia dirigida a esos pequeños cuerpos, o presencien la agresión verbal y la violencia física contra su mamá, la escuchen en su dolor e imaginen si se están en otra habitación, se producirá inevitablemente tensión corporal en los niños. Es un estado de alerta que expresa la puesta en acción de los mecanismos normales del estrés. Si las escenas se repiten se va constituyendo un estrés postraumático, primero agudo y luego crónico.

Niñas y niños sienten un profundo dolor cuando su madre es atacada. La angustia los inunda junto con la sensación de soledad y desamparo pues el hombre que dice quererlos ataca al ser que aman y a la vez son abandonados afectivamente por él. Nadie los contiene en esos momentos. El macho-violento se mueve en el espacio pisando la alegría y la vida, inyectando terror y soledad.

Reitero: aunque la violencia no vaya dirigida a niños y niñas, estos no saben lo que puede suceder, cuales son los límites y a la vez temen que esa terrible energía que sostiene los gritos, amenazas, insultos y golpes se desencadene sobre sus cuerpos.

¿Los hombres violentos que agreden a las madres aman a sus hijos e hijas? NO: los macho-golpeadores no aman incondicionalmente a sus hijxs. No saben de qué se trata el amor incondicional y por lo tanto jamás pueden sentir-vivirlo. Sin embargo, religiones, juezas, jueces y funcionariado judicial sostienen el prejuicio machista que dice que un macho-progenitor “siempre es un padre que quiere lo mejor para sus hijxs” En el plano judicial estos hombres seguirán tratando de someter a su ex pareja, hijos e hijas con la complicidad de abogadxs y funcionarixs judiciales. Estxs dejan de lado los Derechos del Niño cuando sólo los califican de “testigos de violencia” como si lo fueran de un choque  entre autos. Borran de un plumazo el historial de sufrimiento que tienen los niños y niñas y los obligan a revinculaciones forzadas con el macho-progenitor-violento. Quizás sea ésta la pedagogía que el Estado aplica para que niños y niñas aprehendan lo que es vivir en una sociedad patriarcal y machista.

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