Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

Categoría: Masculinidades

La ideológica alienación parental es orden patriarcal por eficacia judicial” «The ideological parental alienation is patriarchal order through judicial efficiency»

Por Silvina RIVILLI  y Enrique STOLA 

https://doi.org/10.25965/trahs.6152

Publicado en línea el 26 septembre 2024

 Versión en PDF 410 koTodos los números especialesNE N° 13 | 2024ResumenÍndiceTextoReferenciasNotasOtras versionesCitasAutoresLicencia

ResumenRésuméResumoAbstract

Este artículo trata de señalar algunas variables a tener en cuenta para analizar casos de incesto-paterno-filial y otras agresiones sexuales a niños, niñas y adolescentes, las que, una vez judicializadas, generalmente colocan a las mujeres-madres-protectoras ante una realidad por ellas jamás imaginada al momento de efectuar la denuncia en sede judicial, en sus esfuerzos por encontrar contención y justicia. Veremos el papel que juega en todo el proceso esa construcción ideológica, por lo tanto inexistente y falsa, llamada alienación parental o síndrome-de-alienación-parental (SAP). 

Palabras claves

Índice

La agresión sexual

Variable: tipo de vínculo con el agresor

Variable: relación con la madre

Variable: profesionales intervinientes

Infancia arrancada del cuidado de sus madres-protectoras y la retractación como paso esperado.

Niños, Niñas y Adolescentes arrancados y que comienzan a reproducir la conducta y el discurso del agresor

¿Cómo se construye un lazo filiatorio? 

Variable: medios de comunicación

Texto completo

La agresión sexual

Note de bas de page1 :

Norma Aparicio (2021) cita en pp. 149 a Giner, C: A. (2011) “Aproximación psicológica de la victimología” en Revista del derecho y criminología, pp. 26-54 quien sostiene “que existen tres tipos de victimización. La victimización primaria es el proceso que vive una persona de modo físico o psicológico a manos de otra, sea un delito sexual o de cualquier otra índole. La secundaria incluye las consecuencias psicológicas, sociales, jurídicas y económicas negativas que la persona inmersa en un proceso judicial experimenta y que chocan muchas veces con las expectativas que la víctima tenía del proceso judicial, provocando que deje de confiar en la justicia. Así, las personas victimización secundaria se sienten indefensas ante el hecho delictivo, incomprendidas y desoladas. Por último, la victimización terciaria es el comportamiento que adopta la víctima a raíz de los hechos vivenciados. En muchas ocasiones influyen la estigmatización y la poca sensibilidad del entorno ante la problemática sufrida, lo que afecta a la víctima y a toda su familia.”

La agresión sexual es un atentado violento a la intimidad, la libertad, integridad y dignidad humana. En el caso de niños, niñas y adolescentes, el hecho se agrava en orden a la inmadurez sexual de la víctima. La Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), expresamente define el abuso sexual a la infancia, refiriendo que “implica que el niño es víctima de un adulto o de una persona sensiblemente de mayor edad con el fin de satisfacción sexual del agresor”. En la mayoría de los casos, este delito se comete en el ámbito intrafamiliar (Incesto paterno-filial) u por otro allegado de la víctima1, motivo por el cual la metodología o dinámica criminal que utiliza el agresor está caracterizada por diversas etapas o fases cronológicas que suelen terminar con la retractación. 

Niñas y niños no mienten cuando se trata de una cuestión sexual que por su momento evolutivo no deberían haber experimentado. No fantasean, sólo reflejan una situación vivida y que generalmente es precisada a través y a lo largo del tiempo. Note de bas de page2 :

Sirve para la valorización de las evaluaciones realizadas por los profesionales tratantes el dictamen de la CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL – SALA 7- Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Expte Nro. 8703 / 2019 caratulado: IMPUTADO: I. P. s/ABUSO SEXUAL – ART. 119 1° PARRAFO DENUNCIANTE: OFICINA DE VIOLENCIA DOMESTICA LEGAJO NRO. 1300/2019 Y OTROS : “En este punto, es dable resaltar lo manifestado por la Fiscalía General en esta instancia -que el Tribunal comparte-, en cuanto a que “si bien se indicó́ en el informe efectuado por la junta interdisciplinaria que debían tomarse con cautela las observaciones de los terapeutas clínicos, dado que, por la naturaleza de su intervención, éstos carecían del marco jurídico y de la controversia específica que se dirimía en la causa judicial, considero que igualmente ello no implica que sus testimonios puedan ser desdeñados de plano por esa simple circunstancia, sobre todo teniendo en cuenta que en el presente caso aportaron información que resulta fundamental. Al respecto, aun cuando no desconozco que efectivamente las intervenciones de los terapeutas oficiales y privados poseen aproximaciones y marcos diferentes, lo cierto es que no deben prevalecer únicamente las observaciones de los primeros por sobre los segundos, máxime cuando se advierte que los psicólogos y psiquiatras que atendieron a la menor la trataron de manera continuada en el tiempo y no en una única oportunidad y poseen con ella un vínculo terapéutico más profundo, en donde aquella pudo contar sus vivencias traumáticas de manera más acabada”. La resaltación y subrayado son nuestros.

Solo desde la mala fe y con una mala praxis se puede acusar a la madre de manipulación. Las pericias psicológicas y psiquiátricas, más los informes de los y las profesionales tratantes2, generalmente, demuestran la credibilidad del relato del niño.

Muchos niños, niñas y adolescentes agredidos sexualmente se retractan al testimoniar en la institución judicial, negando el abuso previamente revelado. Esto debe, en primera instancia, considerarse como un indicador que confirma lo vivido y tiene que ser exhaustivamente investigado.

La retractación de las víctimas en los casos de agresiones sexuales a la infancia aparece como una problemática que la mayoría de los operadores judiciales no evalúa adecuadamente, dificultándose entonces el proceso judicial en beneficio del agresor y en detrimento de los derechos de la víctima. 

Entonces debemos preguntarnos: 

  1. ¿Qué conocimiento tienen los operadores judiciales sobre la revelación en los casos de agresiones sexuales a la infancia? 
  2. ¿El testimonio de la víctima menor de edad es para ellos confiable o lo ubican, por el solo hecho de una corta edad en el campo de la sospecha?
  3. Ante la retractación, ¿alguna vez se preguntan e investigan las y los funcionarios judiciales sobre los factores externos o internos por los cuales una víctima puede cambiar el hecho denunciado negando el mismo?
  4. Sabemos que la retractación se constituye en un “alivio” judicial y social no sólo para el agresor, sino también para el sistema de creencias social y judicial que intenta sostener a toda costa la figura del padre como jefe del tradicional modelo de familia.
  5. ¿Por qué para gran parte de las y los operadores judiciales la retractación de la víctima pasa a ser creíble impactando rápida y negativamente en la credibilidad del relato anterior? 
  6. ¿Cuál es la capacitación que tiene el funcionariado judicial y los peritos/as oficiales para valorar los relatos y testimonios de los niños y niñas cuando se desdicen de lo que con muchísimo esfuerzo y dolor han develado previamente?

Por la agresión sexual, la víctima vive con un sentimiento de vergüenza y culpa que es estimulado y exagerado por el agresor, sintiendo limitada su voluntad de revelar lo sucedido, sumado a que la mayoría de las veces se encuentra amenazada, presionada o violentada por su medio familiar o un agresor allegado. 

Niños, niñas y adolescentes se ven impedidos, imposibilitados o atrapados por el miedo de manifestar o contar a alguien confiable la agresión sexual a la que han sido sometidos, lo cual no ayuda a la investigación y, por ende, al descubrimiento de la verdad. Desde la práctica clínica observamos variables que influyen significativamente favoreciendo el silencio y la retractación a la vez que la judicialización abre un abanico de situaciones complejas que tienen subterráneamente un hilo conductor: el orden patriarcal.

Variable: tipo de vínculo con el agresor

  • La mayor parte de los agresores son padres, padrastros o familiares que constituyen modelo masculino y protector para él o la menor. 
  • Cuando la agresión sexual fue cometida por un desconocido o alguien conocido pero que se encuentra fuera de la red familiar, las consecuencias a nivel de ésta son menos devastadoras debido fundamentalmente a que no existe una relación afectiva profunda del agresor ni con la víctima ni con la familia de ésta. 
  • En cambio, cuando el abuso es perpetuado por un conocido o familiar, las consecuencias son mucho mayores, puesto que la develación rompe la ficción de armonía familiar y cuestiona su estructura. 
  • En el caso puntual del incesto-paterno-filial, o sea que el agresor sea el progenitor o padrastro de la víctima, imputarle lo sucedido genera en el hijo o hija un sentimiento de gran ambivalencia, ya que por una parte quiere y necesita que esa figura le brinde protección, pero por otra parte es quien agrede y somete. 
  • En general, la inexistencia de violencia física manifiesta, la forma de seducir, someter, sobornar y/o amenazar al niño/a contribuyen a que éste/a no se atreva a efectuar la develación. Cuando ésta sucede en un ámbito social, muchas veces la denuncia es realizada por terceros, como por ejemplo pediatras, profesores, maestros, directores de escuela, trabajadoras/es sociales y vecinos, entre otros. 
  • La posibilidad de retractación está incrementada exponencialmente cuando la víctima convive en exclusiva con el agresor sexual, alejado o impedido de conectarse con quienes en algún momento funcionaron como su real red familiar afectiva y protectora. Esto generalmente sucede cuando el Poder Judicial arranca a la pequeña víctima de su madre y red social y se la entrega al adulto denunciado.

Variable: relación con la madre

  • Cuando el niño es arrancado de la protección de su madre, teme una posible ruptura del vínculo materno; entonces, sus posibilidades de modificar su declaración aumentan intentando ilusoriamente volver a la situación anterior al develamiento como forma de asegurarse el mantenimiento de los afectos. 
  • Cuando la madre no actúa en forma contenedora y empática, creyéndole al hijo o hija víctima, a ésta como único recurso adaptativo y de sobrevivencia sólo le queda retractarse y mantener su dolor en silencio, aún como manera de proteger a la madre, cargando en su cuerpo y en el peso de sus palabras los castigos hacia ella.
  • Por último, una situación altamente frecuente en el incesto-paterno-filial es la variable victimización secundaria por violencia institucional. Esta ocurre cuando el niño o niña se retracta y junto con sus madres y respectivas familias protectoras sufre una nueva victimización ejecutada por el Poder Judicial. Se produce en todos/as un gran desgaste psicológico, anímico, afectivo y económico dadas las medidas que jueces y juezas toman en favor de los agresores y del mantenimiento del sistema.
  • El Poder Judicial consuma con sus actos un procedimiento sistemático de tortura sobre niños, niñas y adolescentes, las mujeres-madres-protectoras y las/los profesionales intervinientes, constituyendo verdaderos delitos de Lesa Humanidad, los que se repiten, como modus operandi, en la mayoría de los países del mundo. Estas prácticas judiciales aparecen descriptas por Michel Foucault (2008) y continúan agravando el daño psicofísico de las víctimas, aumentando significativamente los riesgos de supervivencia. El Poder Judicial no solo arranca hijos/as, sino que llega a indicar como necesario “reestructurar el sistema de ideas y creencias” en las mujeres-madres, siendo esto una clásica agresión por parte de juzgados que las descalifican y las creen alienadoras. Es un indicador específico de la aplicación encubierta del inexistente “síndrome de alienación parental” (SAP), construcción ideológica que hoy usa nombres como “alienación parental”, “Co-construcción del discurso”, etc.

Variable: profesionales intervinientes

Note de bas de page3 :

Las resaltaciones son nuestras.Note de bas de page4 :

Backlash: reacción violenta, institucional o no, contra madres protectoras y profesionales que intervienen en el proceso legal protegiendo a las víctimas.

Las y los experimentados y calificados profesionales intervinientes que con sus informes ponen en evidencia la conducta de cualquier progenitor violento, generalmente sufren por parte del Poder Judicial una profunda descalificación por ajustarse a la verdad3, siendo ésta la violencia simbólica y psicológica que integran el arsenal violento del Backlash4utilizado en todo el mundo por jueces y juezas que protegen progenitores incestuosos y violentos. Sosteniendo de esta manera en forma eficaz la acción de grupos machistas y prensa conservadora.

Dado el aumento de políticas anti derechos en el mundo, en éste y en los próximos 

tiempos vamos a tener un predominio de discursos agresivos para con las madres y familias protectoras y, al mismo tiempo, encontraremos cada vez más hijos e hijas arrancados de sus madres. 

También nos encontramos el persistente uso de categorías provenientes de construcciones ideológicas machistas sobre la (inexistente) “alienación parental”, afirmamos (y lo siguiente va dirigido a las madres-protectoras) que esos niños y niñas víctimas, una vez arrancadas de sus madres, pasan en general a soportar similares condiciones de apresamiento, conductas, discursos y no están “parentalmente alienados”. Así lo afirmamos porque vemos que muchas mujeres-madres, al no comprender las reacciones de sus hijos en los encuentros para revincularse, buscan la explicación en la tradicional acusación de SAP que los agresores y el Poder Judicial hacen contra ellas, por lo que debemos tener en cuenta para el análisis de cada situación las siguientes generalidades:

  • Que los varones ejercen violencia de género contra la pareja/expareja, también en la modalidad vicaria de Violencia de Género.
  • Que los progenitores ejercen violencia física, psicológica e incesto-paterno-filial contra sus hijos/as. 
  • Que dicha violencia machista es legalmente sostenida y ejecutada través de la violencia Institucional del Poder Judicial, por abogadas/os, por jueces, juezas y demás funcionarios y por organizaciones de familiares de violentos y agresores sexuales que encubren el incesto-paterno-filial sosteniendo a la “institución” familiar como garante del orden patriarcal.

Infancia arrancada del cuidado de sus madres-protectoras y la retractación como paso esperado.

Hijas o hijos que fueron, o sean en el futuro inmediato, arrancados del cuidado de sus madres por el temido progenitor con aval judicial, sufrirán al agresor quien seguirá en esta nueva e impune etapa ejerciendo su poder de otra manera, ya sea como un brutal psicópata o, desde el otro extremo, como un progenitor condescendiente y aparentemente protector. Entre estos dos modelos hay conductas de ejercicio de poder con diferentes niveles de intensidad sobre la víctima, pero todas tienen un común denominador: 

  • extremo control emocional y conductual sobre el niño, niña o adolescente, 
  • conocimiento por parte de la víctima de que el apropiador ejerce su dominante poder, avalado por la institución judicial, lo que refuerza el poder tiránico, 
  • intento, por parte del apropiador, de lograr una sistemática descalificación de la figura materna, de las mujeres y del feminismo, 
  • se mantiene la violencia psicológica mientras que la violencia física y sexual puede continuar, en muchos casos por la vivencia de impunidad del agresor y el sentimiento de omnipotencia que el Poder Judicial les estimula.

El Poder Judicial no debería poner en duda las evaluaciones y constataciones de abuso y detección de indicadores de agresiones sexuales por parte de los/las profesionales intervinientes, por lo que la retractación del menor no exime a ese Poder de la responsabilidad que le cabe por las decisiones procesales que provoca el arrasamiento subjetivo en las víctimas. Tengamos presente las palabras de Carlos Rozanski: 

En aquellos casos como en el presente en donde las víctimas llegan al debate dando una versión significativamente diversa de la narrada al comienzo de la causa, los antecedentes que obren en el expediente permiten determinar sin dificultad tanto la veracidad de las versiones iniciales, como la existencia de razones de absoluto rigor científico para que la “nueva versión” dada en el juicio, deba ser descalificada (2003: 168). 

Niños, Niñas y Adolescentes arrancados y que comienzan a reproducir la conducta y el discurso del agresor

Note de bas de page5 :

La resaltación es nuestra.

Sabemos que el discurso del progenitor-apropiador repetido por la víctima5 no tiene que ver con la realidad que ha vivido el/la niño/a, pero el que la víctima lo repita no significa alienación.

Todas las personas construimos la realidad con la información que tenemos y actuamos en consecuencia. ¿Cuántas veces hemos tomado y sostenido en nuestras vidas decisiones erróneas por tener una información que creíamos completa y era solo parcial o falsa? Eso no nos constituye en alienados. Note de bas de page6 :

Es recomendable revisar los conceptos de Francoise Davoine y Jean Max Guadillier (1994).

La vivencia del trauma que han pasado estos niños y niñas interactuando con el trauma del arrancamiento y una sistemática violencia institucional, estimula en ellos/as mecanismos de defensa psíquicos a fin de mantener el equilibro psicológico-emocional, generándose tácticas de sobre adaptación y sobrevivencia o estallando en verdaderas crisis que son atribuidas al accionar de la “madre loca”6. 

El niño como cualquier persona victimizada no puede estar recordando permanentemente lo vivido. Los mecanismos psíquicos de disociación, represión, desplazamiento y amnesia selectiva se ven complementados por las historias a las que los somete el progenitor violento, cuya palabra tiene además el sello de realidad-verdad que le otorga el Poder Judicial. O sea, éste último valida la realidad que vivencia la víctima.Note de bas de page7 :

El subrayado es nuestro.

  • Resaltamos la importancia del deseo que tiene la víctima de encontrarse en su vida con ese padre que necesita. Pensemos en lo que les cuesta a personas ya adultas renunciar a un padre. Renunciar significa matar en su interior a aquél que en su desarrollo tanto necesitaron y que tantos daños les hizo. Se necesita crecer y tiempo de psicoterapia para poder hacerlo, para reconocer que el padre que necesitaron no lo van a tener jamás en su vida; que el que tienen no los quiso, solo los utilizó y sometió.
  • ¿Puede un niño agredido sexualmente, o violentado física y psicológicamente renunciar a la esperanza de encontrarse en algún momento con el padre que necesita? No, no está en condiciones. Le llevará muchas horas de terapia lograrlo siendo ya un joven adulto.
  • El/la niño/a o adolescente prisionero del poder paterno con aval de la violencia institucional judicial y también prisionero de la necesidad de un padre se sobre-adaptará, repetirá el discurso que el progenitor le diga o generará conductas y un discurso contra la madre en sintonía con lo que supone que el apropiador espera.
  • Como realidad saludable nunca olvidemos que el/la niño/a tuvo la experiencia vital del amor incondicional de su madre-protectora. La pequeña víctima o adolescente sabe que puede decir y hacer cualquier cosa contra su madre que no perderá su afecto, que siempre esa madre tenderá un puente afectivo para restablecer y sostener el vínculo. 
  • Y la pequeña o joven víctima también sabe que contradecir u oponerse al progenitor-apropiador con sostén legal7 significará perderlo, quedarse en un estado de total soledad y no está en condiciones de soportarlo.

Jueces y juezas machistas no pueden aceptar que sus decisiones nunca construirán un lazo filiatorio, que sus acciones judiciales que imponen un padre y en el mismo acto arrancan a niños/as del vínculo protector lo único que garantizan es dolor. Por eso la pregunta es: 

¿Cómo se construye un lazo filiatorio? 

Note de bas de page8 :

Reconocido Médico Psiquiatra de España.

Los progenitores agresores impuestos por el Poder Judicial tienen a los hijos en posición de objeto. Hijos e hijas que se reconocen como tales porque lo ordena la “justicia”. Conviene aquí recordar las palabras del Dr. Antonio Escudero Nafs8 en un proceso judicial llevado a cabo en España: Note de bas de page9 :

SAP es la sigla de Síndrome de Alienación Parental.

A lo largo de la lectura de distintos documentos, aparece en varias ocasiones la perspectiva de cambio de custodia como medida coercitiva para obligar al niño a que vaya con su padre. Esto es Llamativamente preocupante, sabedores que incluso llega a proponerse como supuesta medida terapéutica, bajo el término de SAP9, o, sin nombrarlo, actuando de igual forma. En nuestro Estado ya se advirtió del riesgo de esta medida sin base científica, y sí comprobado su gran daño, pues, para, restaurar coactivamente una parentificación (que fracasará de esta forma), se destruye el otro vínculo de seguridad que es el materno. En este momento, cualquier medida de cambio en la relación conviviente generará un grave daño psíquico sobre el menor, sin alcanzar ninguno de los objetivos propuestos de cara al vínculo con el padre (más perjudicado desde entonces aún si cabe)” (21/06/2016).

Variable: medios de comunicación

Los medios hegemónicos de comunicación generalmente se hacen eco del encubrimiento de los abusos contra la integridad sexual contra niños, niñas, adolescentes y de la violencia contra las mujeres, haciendo caer sobre las mujeres-madres-protectoras calificaciones tales como locura, maldad, despecho, odio, aprovechamiento; en fin, demonizadas bajo todos los conceptos, con la lógica propia de la inquisición. 

No sorprende esa alianza existente entre los medios de comunicación y la tenacidad que tienen los progenitores violentos o agresores sexuales en el sostenido esfuerzo para destruir a las madres y a los/as niño/as, acciones que al tener aval y sostén judicial se convierten en una fuerte sanción para las madres, desde la perspectiva de la Violencia de Género.

Una cuestión no menor es la exaltación de los violentos y sus familias, quienes también colaboran con el encubrimiento y la complicidad de estos aberrantes delitos, junto a la doble vara con que se mide a las mujeres pertenecientes a esos grupos familiares y ONGs.

Por último, cuando los progenitores machistas hacen hablar a los menores-arrancados a través de los medios de comunicación, o cuando el Poder Judicial les exige que, a pedido de los progenitores violentos, declaren en juicios contra sus madres, los exponen al escarnio de su derrotero traumático. Un/una menor arrancado/a está entonces en una trampa y tiene solo dos alternativas: o trata a su madre de mentirosa o debe reconocerse públicamente como un/a niño/a violentado/a y agredido/a sexualmente. Piensen en la terrible dificultad para quien es adolescente de reconocerse públicamente como agredido/a sexualmente en una relación incestuosa. 

La obligada exposición vulnera sus derechos y redobla el daño psicofísico con incremento del riesgo para su integridad. En estos casos, el sistema judicial respalda al progenitor agresor y además al sistema no le importa que ese padre mienta, como tampoco le importa lo que digan los/as prestigiosos/as y expertos/as profesionales médicos/as en sus informes, siendo muy claro que para el Poder Judicial lo que debe prevalecer es la presencia y el sometimiento al padre; no importa que éste sea violento, agresor, incestuoso, violador: es el poseedor de ese niño.

Esta es la estructura del derrotero de la mayoría de las denuncias de incesto-paterno-filial y agresiones sexuales en las infancias. Cambian las formas y las particularidades en cada causa, en cada Código Procesal Penal, en cada país o jurisdicción, pero cierto es que funciona el Falso e Inexistente Síndrome de Alienación Parental, descartado por la ciencia pero puesto a funcionar por el Poder Judicial, machista y patriarcal, que pasa a ser un eficaz instrumento de la violencia machista, disciplinadora de las mujeres-madres, para sostener el mandato de “la familia” como institución sagrada que debe respetar al pater-familia. 

De esta manera, las formas jurídicas borran las dimensiones subjetivas de sujetos de derecho de niños, niñas y adolescentes y de sus madres protectoras, enunciadas en las leyes escritas, tratados internacionales, convenciones, etc.

Existe un divorcio entre la noción de ¨sujetos de derecho” y el lugar que las víctimas ocupan en el proceso judicial, en el cual son tratados como “objeto” de estudio, de sospecha, etc. Son transformados en las prácticas judiciales, en “cosificación”, borrando la dimensión subjetiva, contribuyendo al sostenimiento del orden patriarcal.

Por último, no hacemos referencias a los casos y causas en los que intervenimos para preservar la identidad e intimidad de las víctimas y porque estos procesos siguen en curso durante innumerable cantidad de años, lo que podría afectar su devenir judicial.

Bibliographie

Aparicio, N. (2021). Una mirada integral sobre el abuso sexual infantil. San Miguel de Tucumán, Argentina: Editorial Advocatus.

Davoine, F. y Guadillier, J. M. (1994). “Locura y Lazo Social”. Córdoba, Argentina: Seminario, 31 de octubre. 

Foucault, M. (2008). La Verdad y las Formas Jurídicas. Buenos Aires: Editorial Gedisa.

Giberti, E. (2014). Incesto paterno/filial. Una visión desde el género. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Editorial Noveduc.

Hernando, A. (Coord. 2023). Edelman, L., Kordon, D., Levinton Dolman, N., Miñarro, A., Reneses Botija, M., Wikinski, M. Trauma; herencia, palabra y acción colectiva, Madrid: Editorial Traficantes de sueños.

Hernando, A. (2024). La corriente de la historia (y la contradicción de lo que somos), Madrid: Editorial Traficantes de sueños.

Rodó-Zárate, M. (2021). Interseccionalidad: desigualdades, lugares y emociones. Manresa, España: Ediciones Bellaterra.

Rozanski, C. A. (2003). Abuso sexual infantil ¿Denunciar o Silenciar? Buenos Aires: Ediciones B Argentina S. A., pág. 168.

Stola, E. (2023). “Cultura de violación: incesto paterno-filial e incesto-eclesiástico”. En La masculinidad como tema de las Ciencias Sociales. Herramientas y miradas para su intervención.” Paraná, Entre Ríos, Argentina: Sanabria, A. (compilador), Editado por Fundación La Hendija, 241-252

Notes

1Norma Aparicio (2021) cita en pp. 149 a Giner, C: A. (2011) “Aproximación psicológica de la victimología” en Revista del derecho y criminología, pp. 26-54 quien sostiene “que existen tres tipos de victimización. La victimización primaria es el proceso que vive una persona de modo físico o psicológico a manos de otra, sea un delito sexual o de cualquier otra índole. La secundaria incluye las consecuencias psicológicas, sociales, jurídicas y económicas negativas que la persona inmersa en un proceso judicial experimenta y que chocan muchas veces con las expectativas que la víctima tenía del proceso judicial, provocando que deje de confiar en la justicia. Así, las personas victimización secundaria se sienten indefensas ante el hecho delictivo, incomprendidas y desoladas. Por último, la victimización terciaria es el comportamiento que adopta la víctima a raíz de los hechos vivenciados. En muchas ocasiones influyen la estigmatización y la poca sensibilidad del entorno ante la problemática sufrida, lo que afecta a la víctima y a toda su familia.”

2Sirve para la valorización de las evaluaciones realizadas por los profesionales tratantes el dictamen de la CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL – SALA 7- Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Expte Nro. 8703 / 2019 caratulado: IMPUTADO: I. P. s/ABUSO SEXUAL – ART. 119 1° PARRAFO DENUNCIANTE: OFICINA DE VIOLENCIA DOMESTICA LEGAJO NRO. 1300/2019 Y OTROS : “En este punto, es dable resaltar lo manifestado por la Fiscalía General en esta instancia -que el Tribunal comparte-, en cuanto a que “si bien se indicó́ en el informe efectuado por la junta interdisciplinaria que debían tomarse con cautela las observaciones de los terapeutas clínicos, dado que, por la naturaleza de su intervención, éstos carecían del marco jurídico y de la controversia específica que se dirimía en la causa judicial, considero que igualmente ello no implica que sus testimonios puedan ser desdeñados de plano por esa simple circunstancia, sobre todo teniendo en cuenta que en el presente caso aportaron información que resulta fundamental. Al respecto, aun cuando no desconozco que efectivamente las intervenciones de los terapeutas oficiales y privados poseen aproximaciones y marcos diferentes, lo cierto es que no deben prevalecer únicamente las observaciones de los primeros por sobre los segundos, máxime cuando se advierte que los psicólogos y psiquiatras que atendieron a la menor la trataron de manera continuada en el tiempo y no en una única oportunidad y poseen con ella un vínculo terapéutico más profundo, en donde aquella pudo contar sus vivencias traumáticas de manera más acabada”. La resaltación y subrayado son nuestros.

3Las resaltaciones son nuestras.

4Backlash: reacción violenta, institucional o no, contra madres protectoras y profesionales que intervienen en el proceso legal protegiendo a las víctimas.

5La resaltación es nuestra.

6Es recomendable revisar los conceptos de Francoise Davoine y Jean Max Guadillier (1994).

7El subrayado es nuestro.

8Reconocido Médico Psiquiatra de España.

9SAP es la sigla de Síndrome de Alienación Parental.

Otras versiones

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410 ko

Para citar este documento

Rivilli, S. y Stola, E. (2024). “La ideológica alienación parental es orden patriarcal por eficacia judicial”.  Trayectorias Humanas Trascontinentales, (13). https://doi.org/10.25965/trahs.6152 

AutoresSilvina RIVILLIPsiquiatra psicoanalista. Acto analítico, directora. Médica especialista en Psiquiatría y Salud Mental. Directora de los Congresos de Salud Mental y DDHH de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Vicepresidenta del Consejo Consultivo Honorario de Salud Mental de la Nación (2014- 2018). Perito oficial del Ministerio Público Fiscal de la Nación (DATIP). Auxiliar técnica de las querellas en causas de abuso sexual contra las infancias y violencias de género. Miembro de la Red de Psiquiatras Feministas y de la Asociación Argentina de Psiquiatras de Argentina (APSA)Córdoba, Argentinahttps://orcid.org/0009-0006-0926-6958silvinarivilli@hotmail.comEnrique STOLAMédico Psiquiatra. Especialista en Psicología Clínica. Especialista en Metodología de la Investigación Científica. Magister en Psico neuroendocrinología. Psicodramatista. Experto en Violencia de Género, agresiones sexuales contra las infancias y Masculinidades. Miembro de la Red de psiquiatras Feministas, de Profesionales en lucha contra el Backlash y de la Asociación de Psiquiatras de Argentina (APSA).Buenos Aires, Argentinahttps://orcid.org/0009-0000-6115-8811stola.enrique@gmail.com

El Ciudadano demócrata y su juego fascista en la práctica putera.

El ciudadano que se presenta como demócrata revela su faceta fascista en el acto de prostituir. Una vez concluido, este individuo regresa al mundo como un demócrata y un hombre satisfecho. En este comportamiento se esconde un juego íntimo entre el sujeto y la estructura patriarcal que lo ampara: es el goce privado que produce el ejercicio de la dominación masculina, el cual se entrelaza con el relato internalizado de “qué es ser hombre”, que sirve de ratificación simbólica.

Toda la acción es un tránsito del «yo» al «nosotros»; de un acto solitario o grupal a la experiencia de la fratría. Es un «así somos los hombres» que inunda el cuerpo, inscrito en el individuo que oscila entre demócrata y fascista, dándole la vivencia una energía que identifica como  «masculina» que lo afilia a un grupo. Esta energía, sin embargo, es temporal, por lo que debe repetir el proceso una y otra vez para mantener su sentido de pertenencia. Los elementos que circulan a su alrededor—ya sea alcohol, familia, trabajo, dinero, drogas, mujeres o personas trans y travestis—son meros objetos necesarios para legitimar su posición.

Este individuo rechaza que lo llamen «putero» y argumenta: «No es mi culpa que existan ‘putas’ a las que les guste o sea su trabajo. Es un servicio para los hombres, y ellas cobran por ello». Incluso llega a ratificar su postura con afirmaciones como: «Hay putas. Si nosotros no usáramos sus servicios, se morirían de hambre. Deberían darnos las gracias».

Los «puteros» forman parte de ese amplio sector social considerado «gente de bien». Permanecen invisibilizados, incluso para un sector importante de los feminismos, a pesar de ser un pilar fundamental junto a la “gente de bien” para el sostenimiento y crecimiento de la Trata de Personas con fines de Explotación Sexual y de toda la red prostituyente institucionalizada.

Cultura de la violación, incesto paterno-filial e incesto-eclesiástico

Publicado en: Stola, Enrique (2023) “Cultura de violación: incesto paterno-filial e incesto-eclesiástico” en La masculinidad como tema de las Ciencias Sociales. Herramientas y miradas para su intervención” Ariel Sanabria (compilador), Paraná, Entre Ríos, Argentina. Editado por Fundación La Hendija, pp. 241-252

Por Enrique Stola.

La cultura de la violación es parte de la violencia machista que el Estado patriarcal necesita para sostenerse y se expresa en las principales dimensiones de la dominación social: género, raza y clase. Como toda cultura es multicausal y es uno de los eficaces instrumentos del dispositivo de dominación masculina formando parte de la degradación de la vida.

Las infancias necesitan protección y amor incondicional de sus padres, madres o personas cuidadoras y a la vez estar integrados a una vida comunitaria, pero la sistemática destrucción de ésta y la puesta en escena, desde las clases dominantes, del individualismo extremo como modelo y del egoísmo como praxis, dificulta la producción del afecto solidario y la contención que los cuerpos necesitan.

Vínculo incestuoso:

Cuando en el vínculo paterno-hija-e-o no hay un amoroso sostén sino el incesto, cuando el contacto corporal del progenitor se transforma en agresión sexual, se produce una ruptura de ese básico vínculo de las configuraciones familiares que termina simbólicamente habilitando a todo el género masculino en la creencia de que los varones pueden hacer cualquier cosa con los cuerpos socialmente  considerados subordinados, sean mujeres, adolescentes y niñas, niños o niñes; integrantes del movimiento LGTBIQ+; cuerpos racializados o provenientes de pueblos, estados o naciones discriminadas. Dice Eva Giberti[1]: “el incesto constituye un precedente de la violencia contra el género mujer cuya característica reside en que el violador es el padre de la víctima”. El incesto-paterno filial puede ser considerado como la base simbólica de la cultura de la violación, todos los hombres estamos habilitados para agredir sexualmente los cuerpos y está en cada uno no hacerlo.  Giberti critica que el incesto paterno-filial no esté como tal formando parte en Argentina del Código Penal, el que agrega para estos casos de agresión sexual las palabras “agravado por el vínculo”. Fundamenta[2] su crítica Eva Giberti en que el incesto-paterno-filial- no es igual a otras agresiones producidas por familiares cercanos o amigos de la familia ya que en la categoría que nos ocupa el “vínculo no agrava sino que define la identidad de esa violencia, para una niña no es lo mismo ser violada por cualquier hombre que por el padre…”  y amplío: para una niña, niñe, niño o adolescente no es lo ser agredida sexualmente por quien cumple el rol paterno (progenitor, adoptivo o cura) que por cualquier otra persona.

El incesto paterno-filial debe ser analizado teniendo en cuenta el valor asignado a la paternidad en la sociedad patriarcal, las cosmovisiones religiosas imperantes, las estructuras simbólicas y construcciones sociales sobre el rol y la función simbólica paterna. Teniendo en cuenta lo anterior, es entonces necesario salir de la esfera exclusivamente familiar y poner también luz sobre ese espacio de agresión sexual a la infancia que se da en las instituciones religiosas, en donde el agresor recibe el nombre de “padre” siendo además investido de un cuerpo celestial o espiritual, por ser representante de un único Dios en la tierra[3].

La iglesia española habla a través del obispo Luis Argüello[4]

En noviembre de 2021 el obispo español Luis Argüello declaraba lo siguiente en relación con los llamados abusos sexuales eclesiásticos: «Solo son pequeños casos, aunque eso no disminuye su gravedad ¿Por qué [se pone] el foco solo en la Iglesia católica?» se preguntó el portavoz de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, en rueda de prensa desde Compostela…”, «¿Por qué [se pone] el foco solo en la Iglesia católica? Hay casos en federaciones deportivas, ¿se ha pedido una investigación general al COE o a la FIFA?», recalcó Argüello, quien tuvo que admitir que la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal no ha escuchado a las víctimas: «No hemos hecho ese tipo de escuchas«.

En este análisis vamos a incluir tanto a la iglesia católica como a la monarquía absolutista del Estado Vaticano, teniendo ambas en común la producción de políticas sociales muy eficaces para lograr invisibilizar su responsabilidad en la protección de todos agresores sexuales, no sólo la de aquellos miembros directos de la iglesia o asociados por sus instituciones educativas u organizaciones no gubernamentales.

  • Incesto-eclesiástico:

¿Porqué incesto-eclesiástico? El término incesto estuvo siempre reservado para designar la relación sexual entre familiares de consanguinidad cercana o que han conformado una estructura familiar mediante adopciones. Pero en este trabajo nos restringiremos al incesto-paterno-filial incluyendo por su importancia simbólica y socio-política y por su equivalencia con el rol paterno al incesto-eclesiástico.

Existen comunes denominadores entre el incesto paterno-filial y el incesto-eclesiástico y estos son: 

a) les niñes esperan una conducta protectora y de amor incondicional, 

b) les niñes aman a ese padre biológico, adoptivo o celestial. 

c) el rol de padre, tal como se lo reconoce socialmente, es ejercido por todos ellos, 

d) por la agresión sexual hay ruptura del vínculo y traición a la incondicionalidad del amor que les niñes y adolescentes necesitan y esperan.

d) los cuerpos victimizados padecen sufrimientos, síntomas psicológicos y físicos ante la agresión sexual durante muchos años. 

Los curas, obispos y demás integrantes de la iglesia católica encuentran a sus víctimas básicamente en: 

  • A) la infancia vulnerada en situación de extrema pobreza, abandonada o producto de hogares destruidos sin red de sostén comunitaria, 
  • B) la infancia vulnerable dado su sistema de creencias, son de diferentes clases sociales, proveniente de hogares que ofrecen diferentes niveles de contención, sin educación sexual integral y definidos como católicos o cristianos.

El primer grupo lo constituyen les niñes o adolescentes totalmente desamparados los que, cobijados en las instituciones católicas que se supone protectoras para les mismos, ven y sienten en ese cura u obispo que se relaciona con ellos al que adoptan y por el que se sienten adoptados, a un padre protector, quien además representa en la tierra al “amor más poderoso que existe”: Dios.

En el segundo grupo están les niñes y adolescentes que desde muy corta edad han incorporado la mitología cristiana, tienen un “ángel de la guarda” y grupos de “angelitos”  protegiéndoles; un papá Noel o Santa Claus quien junto a los Reyes Magos los visitan anualmente; un Dios que siempre escucha sus rezos y los protege como su mamá, papá y todo su grupo familiar; niñes que van creciendo y participan de rituales religiosos [5]que fortalecen su inclusión como “hijes de Dios”. O sea que son niñes o adolescentes subjetivados por un poderoso sistema de creencias y en general sin educación sexual integral, de tal modo que al establecer la relación afectiva con quien es a la vez padre-cura y representante de ese Dios que “los ama y protege”, lo hacen en un estado de vulnerabilidad afectivo-psicológica muy similar al que tienen les hijes con su padre biológico o adoptivo en su familia de origen. 

Cuando se concreta la agresión afectivo-sexual contra ese niñe o adolescente, integrante de cualquiera de estos dos grupos, dicho acto de poder por parte del padre-cura-dios produce un impacto psicológico-afectivo que está en sintonía con el incesto paterno-filial: es el incesto-eclesiástico.

  • Defensa de la iglesia católica de sus curas y obispos incestuosos:

Abunda la bibliografía y material audiovisual que informa los diferentes modos en los que protege la iglesia y el Vaticano a sus integrantes incestuosos. Como bien se señala en la película “Spotlight”[6],  la imposición dentro de la iglesia de la castidad, la virginidad, la abstinencia, el celibato contrastan con la realidad de que la amplia mayoría de curas tiene algún tipo de actividad sexual, lo que genera una cultura de la clandestinidad[7] en donde “los pederastas se mueven como peces en el agua”. Diversos artículos aclaran sobre el ejercicio de la sexualidad dentro de la iglesia[8].

Lo que debemos visibilizar es que la iglesia protege no solo a los propios sino a todos-los-varones-incestuosos y a todos los que comenten en la sociedad agresiones sexuales, contra niñes y adolescentes, pues las mismas constituyen un temprano y efectivo método de coerción y disciplinamiento de los cuerpos necesario para el sostenimiento de la dominación masculina y de la sociedad patriarcal[9].

Así defiende la iglesia católica el incesto-paterno-filial y de las agresiones sexuales a la infancia y adolescencia.

Fueron las feministas norteamericanas en la década del 60 del siglo XX quienes hicieron visible el incesto paterno filial y la violencia machista que existía en gran cantidad de hogares. Hasta ese momento se consideraba al incesto como algo excepcional. La cultura occidental había instrumentado con habilidad su ocultamiento y, ante el desvelamiento, comenzó a preparar la contraofensiva la que fue y es creativa y efectiva ante cada avance de los feminismos y del movimiento LGTBIQ+

El Vaticano inventó en la década del 90 la consigna bajo la cual se cobijaron en este siglo una multiplicidad de organizaciones, movimientos cristianos y conservadores: la lucha contra la ideología de género[10]. Desde el Concilio de Nicea hasta la actualidad el ejercicio del poder católico fue sostenido por el cristianismo constantiniano[11], este fue y es fundamental para el sostenimiento de la sociedad patriarcal, de las agresiones sexuales a la infancia y la lucha contra los derechos humanos de las mujeres y disidencias sexuales.

En occidente, el estado Vaticano, su iglesia católica y su cristianismo constantiniano estuvieron desde los inicios en la construcción de los estado-nación-poscoloniales. Dentro de la llamada estructura republicana, los poderes judiciales fueron y son la garantía material y simbólica de la dominación instaurada por las incipientes o desarrolladas burguesías, según el desarrollo de fuerzas productivas existente. En las repúblicas, la institución judicial es el más conservador de los poderes. La iglesia tuvo y tiene políticas reaccionarias destinadas al control de la “justicia” y la educación, cuya efectividad tiene algún límite o se resquebraja por las luchas de los feminismos, las disidencias sexuales y los movimientos sociales y políticos que mantienen el valor de la alteridad[12].

De acuerdo con cada momento histórico, la justicia es un ideal regulatorio en cualquier sociedad con un contenido simbólico en sintonía con la moral dominante. La lucha de quienes están en posición subordinada produce una ética que inevitablemente cuestiona esa moral y al ideal de justicia.

Dentro de la institución judicial, la iglesia tiene directa relación con los sectores más conservadores quienes son los que se van a encargar de producir conductas e instrumentos para silenciar, disciplinar y castigar a las mujeres-madres-protectoras que denuncian incesto-paterno-filial o violencia de los progenitores hacia ellas e hijes. Así encontramos el uso cotidiano por parte del funcionariado católico o conservador de una construcción ideológica llamado síndrome-de-alienación-parental[13] (sap), también la aplicación de las ideas de “co-construcción”, “implantación de memoria falsa” y la afirmación de que existe una gran cantidad de denuncias falsas contra los varones padres o abuelos. Todo lo anterior es parte del arsenal sexista con el que cuentan abogades, psicólogues, psiquiatras, trabajadoras sociales, fiscales/as, jueces y juezas para atacar y desmoralizar a las denunciantes, la mayoría de las cuales se acerca al Poder Judicial con gran ingenuidad esperando encontrar justicia.

Es frecuente escuchar frases como “el sistema de justicia está fallando”. Lo real es que hasta el momento el sistema no falla pues desde su creación tienen la hegemonía política quienes sostienen el ideario institucional de garantizar la supremacía blanca, burguesa y sexista. 

De ahí que es necesario que las mujeres-madres no se acerquen ingenuamente al Poder Judicial pensando que van a encontrar justicia. Tener la actitud de acudir a “la justicia” en forma no-ingenua significa darle igual importancia a una sólida estrategia desde el campo del Derecho junto a una correcta evaluación política de los poderes existentes en el espacio judicial para lograr un acto justo. Cuando esto acontece, cuando logramos un acto justo entonces el sistema de dominación se debilita.

Por otro lado, la iglesia ejerce su máxima presión política en los parlamentos y poderes ejecutivos para impedir que los cuerpos sean libres boicoteando las leyes que aumentan derechos mientras tratan de evitar que la Educación Sexual Integral (ESI) se desarrolle plenamente en nuestras sociedades. 

El control de la educación les resulta clave para privar a la infancia y adolescencia de los conocimientos y palabras que les permitirían entender cuando los agreden sexualmente y a quien pedir ayuda, mientras desarrollan una sexualidad responsable y libre. A la vez, el desconocimiento que existe y propician de las formas de coerción social les permite sostener los estereotipos sociales varón/mujer y el modelo de familia cristiana, tan útil en su momento para el control de las mujeres[14], les niñes y el desarrollo capitalista. 

Ningún gobierno en NuestraAmérica ha logrado, tampoco hay pruebas de que lo hayan intentado, que la ESI se de plenamente en escuelas de gestión estatal y/o confesionales, teniendo en la derecha[15] política y en el poder del cristianismo constantiniano sus principales escollos. 

Que no se aplique la ESI significa que, en sociedades con rápida transformación por la revolución en tecnologías aplicadas a redes sociales y conexiones audiovisuales, los contenidos machistas de la pornografía se constituyen en fuente de modelamiento de las actitudes y conductas sexuales, manteniéndose de esa manera la asimetría entre lo que por un lado se vivencia como privilegios masculinos y por el otro como “obligaciones” para con ellos de las mujeres y disidencias sexuales. 

Pero el Vaticano no actúa solo en las instituciones republicanas, también lo hace en la calle[16].

A través de la iglesia, sus ONG[17] y movimientos de base, junto a otras iglesias cristianas, grupos conservadores[18]y partidos de derecha[19], han organizado en América Central y del Sur movilizaciones contra la “ideología de género[20]”, la ley de divorcio, la ESI, el matrimonio igualitario, los derechos LGTBIQ+, la despenalización y legalización del aborto, las leyes contra la Violencia machista[21], la ley de Identidad de Género, con consignas como “con mis hijos NO”, “no te metas con mis hijos”, “salvemos a la familia”, “por los derechos de los niños: no a la adopción por homosexuales”

Así, por su política anti derechos[22] y el ataque a la Educación Sexual Integral, la iglesia católica se constituye en la mejor defensa de la pornografía como modelo educativo[23]. de las relaciones incestuosas, de la prostitución y de la trata de personas con fines de explotación sexual.

A modo de conclusión:

Estamos atravesando momentos difíciles en el mundo con una derecha conservadora, antiderechos y muy violenta que ataca en forma coordinada y globalizada como jamás lo había hecho precarizando día a día la vida. 

El camino ganado por los feminismos, los movimientos sociales, antirracistas, indigenistas, anticapitalistas y ecológicos debe ser profundizado, generando un marco de alianzas que permita avanzar en la protección de la niñez y adolescencia y de las formas comunitarias de vida.

Es necesario que las organizaciones del campo popular pongan entre paréntesis sus conflictos y profundicen algunos puntos de acuerdo que permitan la acción coordinada y efectiva. Esa unidad en la acción, la acción contra la desesperanza, es lo temido por el patriarcado y sus imbricadas matrices de dominación, es nuestra apuesta hacia el buen vivir.


[1] Giberti, Eva, Incesto paterno-filial. Una visión desde el género, Centro de Publicaciones Educativas y Material Didáctico, 1º edición, Buenos Aires, 2014, pp. 10

[2] Op. Cit., pp. 22

[3] El “doble cuerpo del Rey (físico y metafísico) antes de la Revolución Francesa y el doble cuerpo de la mercancía (valor de uso-valor de cambio) a partir de instalación de la nueva síntesis social. 

[4] “Los obispos españoles, ante la pederastia clerical: «Son pequeños casos, ¿por qué se pone el foco solo en la Iglesia católica?» 19 de noviembre 2021, en http://www.eldiario.es https://www.eldiario.es/sociedad/obispos-espanoles-pederastia-clerical-son-pequenos-casos-pone-foco-iglesia-catolica_1_8506254.html

[5] Dice el excura Adrián Vitali: “Que un niño tenga que confesar, en secreto, sus culpas a una persona desconocida, sin poder contarle a sus padres qué le dijo el sacerdote, porque si lo hace cae en pecado mortal por violar el sigilo sacramental, es un mensaje cruel en la formación de su psiquismo. Lo que nunca se puede contar a los padres siempre es algo malo que merece ser castigado” Vitali, Adrián, El secreto pontificio. La ley del silencio. Zoegroup, Córdoba, Argentina, mayo 2021pp. 14 

[6] Película “Spotlight” https://es.wikipedia.org/wiki/Spotlight

[7] “Yo tuve contacto y sexo con cardenales y obispos y sé que algún abusador les llegó a decir «si vos me jodés con esto, yo tengo pruebas que vos sos homosexual». Tiene que ver con una institución que silencia y niega todo tipo de sexualidad. En definitiva, si se puede reconocer un vínculo entre abuso y la homosexualidad en el seno de la institución, es éste. Toda esa maraña de silencios, protecciones e influencias que hay dentro de la iglesia y que oculta todos los vínculos amorosos y sexuales colaboran y permiten el manto de silencio sobre los abusos y también sobre la pedofilia. Porque tenemos doble vida, porque se calla, porque hay relaciones de poder y de chantaje. Yo me callo y todos lo hacemos. Nadie “levanta la perdiz” porque no sabemos dónde puede terminar el escándalo” Reportaje al ex cura Julio César Boffano, “Un ex sacerdote cuenta su historia: la iglesia es un mundo lleno de gays que condena la homosexualidad” autor de Conocerme me hizo libre, Página 12, 21/01/2021 https://www.pagina12.com.ar/396546-un-ex-sacerdote-cuenta-su-historia-la-iglesia-es-un-mundo-ll

[8] Claudio Ibañez S., Iglesia y sexualidad: los graves efectos del celibato y la abstinencia, 21.08.2018,https://www.ciperchile.cl/2018/08/21/iglesia-y-sexualidad-los-graves-efectos-del-celibato-y-la-abstinencia/

[9] Dice Adrián Vitali: “La Iglesia descubrió la importancia y la necesidad de desarrollar una teología del poder mediante el sufrimiento y el miedo, como instrumentos de control para garantizar a sus fieles la purificación y la salvación del alma”

[10] “¿De dónde viene la ideología de género?” 16/11/2018 por Soledad Deza,  https://mujeresxmujeres.org.ar/de-donde-viene-la-ideologia-de-genero/

“La ideología de género es un término que se utiliza de manera negativa y despectiva para cancelar o desestimar la diversidad sexual y de género a la que se han ido abriendo las sociedades, las culturas y las naciones. Al denominarla ideología se hace referencia al carácter dogmático que se presupone respecto a las ideas de igualdad, empoderamiento y respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad. Se rechazan los movimientos feministas y de la diversidad argumentando que van en contra de la naturaleza y de la familia y que operan poniendo en peligro el orden social establecido. La ideología de género no existe como categoría dentro de las ciencias sociales, es un constructo que busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual.” En Glosario para la igualdad, México https://campusgenero.inmujeres.gob.mx/glosario/terminos/ideologia-de-genero

[11] Ajari, Norman, Dignidad o muerte: ética y política de la raza, Traductora Cristina Lizarbe Ruiz, Editorial Txalaparta, Navarra, España 2021 “… y un cristianismo constantiniano que pone la religión al servicio del imperialismo y del poder del Estado”…, “La conversión de Constantino marca la institucionalización de la terrible connivencia entre la Iglesia y el Estado” “… el cristianismo constantiniano ha desplegado sobre el imperio un aura de universalidad moral que todavía reivindica el Estado moderno”

[12] “Una millonaria ofensiva ultracatólica busca mermar en Europa los derechos de las mujeres y LGTBI” 10/07/2022https://www.eldiario.es/sociedad/millonaria-ofensiva-ultracatolica-busca-mermar-europa-derechos-mujeres-lgtbi_1_9154554.html?utm_source=adelanto&utm_medium=email&utm_content=Usuario&utm_campaign=10/07/2022-adelanto&goal=0_10e11ebad6-ef50f83eb8-57182757&mc_cid=ef50f83eb8&mc_eid=f226b64875

[13] Construcción ideológica producida por el psiquiatra pedófilo Richard Gardner, que fue parte de la ofensiva machista contra los derechos ganados por las mujeres en la década del 60 del siglo XX. Se usa en el Poder Judicial como instrumento de violencia de género contra las mujeres-madres-protectoras.

[14] “Cómo operan los grupos antiderechos, encubiertos y financiados por secretarías de culto”, 06/0972022 

https://www.pagina12.com.ar/477982-como-operan-los-grupos-antiderechos-encubiertos-y-financiado?utm_source=Página12+-+Socios+%28Unite+a+Página%2F12%29&utm_campaign=c5881daf27-EMAIL_CAMPAIGN_2022_09_02_01_38&utm_medium=email&utm_term=0_3ca132062a-c5881daf27-54400205

[15] “Extrema derecha política y grupos cristianos conservadores” Por José A. Amesty R., 05/03/2021 https://www.nodal.am/2021/03/extrema-derecha-politica-y-grupos-cristianos-conservadores-por-jose-a-amesty-r/

[16] ¿Cómo se construye y se destruye el odio? por Jaume Carbonell 9 junio, 2021, en El diario de la educación, Pedagogías del Siglo XXI https://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2021/06/09/como-se-construye-y-se-destruye-el-odio/

[17] “Se desvelan las conexiones de Citizen Go, el brazo internacional de Hazte Oír, en Europa, América Latina y EEUU” Por Luna Izquierdo, 19/11/2021 en www.contrainformacion.es  https://contrainformacion.es/brazo-internacional-hazte-oir-citizen-go-conexiones-europa-america-latina-estados-unidos/

[18] “Hazte Oír y el resurgir del internacionalismo ultraconservador” 11/11/2021  https://www.eulixe.com/articulo/reportajes/hazte-oir-resurgir-internacionalismo-ultraconservador/20211111091912024585.html

[19] “Los imitadores de VOX: la conexión española en Argentina” 13/06/2021 en www.eldiario.eshttps://www.eldiario.es/internacional/imitadores-vox-conexion-espanola-argentina_1_8032390.html

[20] “Ideología de género, un término para desinformar sobre derechos de las mujeres y personas LGBTI+” por Yuriría Ávila, 03/08/2019, en Animal Político. “A diferencia de lo que aseguran los grupos antiderechos, el término ideología de género no surge del feminismo, pues es un concepto que surgió en 1995 como una estrategia discursiva del Vaticano durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing. El Consejo Pontificio para la familia afirmó entonces que “la ideología de género era una idea feminista” con la que se buscaba argumentar que la heterosexualidad no es obligatoria. En 2016, el papa Francisco dijo que la ideología de género se relacionaba con “procesos de enseñanza para que los niños puedan elegir su género”. Es en este momento cuando el concepto se popularizó y viralizó y fue retomado por diferentes iglesias”https://www.animalpolitico.com/elsabueso/ideologia-de-genero-desinformacion-derechos-mujeres-lgbti/  

[21] “Uno de cada cinco hombres jóvenes ve la violencia de género como un invento ideológico, el doble que hace cuatro años” Diario Público, 29/09/2021  https://www.publico.es/sociedad/cinco-hombres-jovenes-ve-violencia-genero-invento-ideologico-doble-cuatro-anos.html

[22]  “El momento dulce de El Yunque en España” por Pablo Elorduy y Ter García en www.elsaltodiario.comhttps://www.elsaltodiario.com/extrema-derecha/el-momento-dulce-de-el-yunque-en-espana

[23] “El 30% de los niños entre 8 y 12 años solo tienen la pornografía como educación sexual” https://www.publico.es/sociedad/30-ninos-8-y-12-anos-pornografia-educacion-sexual.html

Una mujer drogada o alcoholizada debe ser cuidada, no violada

Por Enrique Stola.

La justicia comenzó a juzgar a los seis detenidos por la violación grupal de una joven de 21 años ocurrida hace un año y medio en el barrio porteño de Palermo y todos enfrentarán como coautores una imputación por «abuso sexual agravado», por la que podrían terminar condenados con hasta 20 años de cárcel. 
Comenzó el juicio a seis jóvenes acusados de violación grupal a una joven de 21 años en el barrio de Palermo.

La denunciante, quien según los medios habría consumido alcohol y sustancias, siempre declaró que nunca consintió la relación sexual.

Con respecto a los imputados la fiscalía adjudica igual grado de responsabilidad pues se habrían dividido cumpliendo diferentes roles.

¿Qué les sucede a las mujeres alcoholizadas y/o drogadas en cualquier reunión donde haya hombres?: las drogas las colocan en un estado de vulnerabilidad y riesgo que puede ser aprovechada por cualquier varón o grupo de ellos. Y un grupo de varones sin conciencia del cuidado que deben brindar a una mujer en ese estado, que pueden haber consumido o no, se conozcan o no, si coinciden en actuar el mandato patriarcal de ejercer poder sobre el cuerpo femenino sabrán inmediatamente qué hacer para lograr su objetivo: erotizarse grupalmente y someter a la mujer.

Algunos acusados aseguran que no participaron de la agresión sexual. Lo único claro es que nunca hicieron nada para impedirla.

Seguramente, será tema de debate el consentimiento, ya que este punto es clave en las relaciones sexuales entre las personas. Como señala Beatriz Gimeno “para determinar si hay o no agresión sexual, el consentimiento tiene que ser el centro y no hay otra manera de plantearlo”.

La imagen de un grupo de varones con intenciones sexuales alrededor de una mujer nos muestra la asimetría existente entre los varones y esa joven, en sintonía con lo que sucede en la estructura social.

Reiteradamente, tenemos información sobre violaciones que se producen luego de que la víctima fue reducida con drogas. En este caso, el consumo colocó a la denunciante en la clásica situación de vulnerabilidad, pero no le hizo perder el conocimiento y pudo en varios momentos oponerse, hasta que la ayuda apareció por acción de vecinos y la policía.

Hay altas posibilidades de que algunos o todos los participantes reciban alguna condena. La misma no detendrá la práctica machista de agredir sexualmente a las mujeres, pero seguramente estimulará el debate acerca del necesario cumplimiento de la Educación Sexual Integral en todos los niveles educativos. La E.S.I., tan resistida por los sectores que desean y necesitan seguir manteniendo la asimetría entre los géneros, proteger a los agresores sexuales y mantener la coercitiva violencia de la dominación masculina en nuestras sociedades patriarcales.

Enrique Stola es médico psiquiatra, experto en violencia de género y masculinidades. 

https://www.telam.com.ar/notas/202308/638610-opinion-violacion-palermo.html

30/08/2023

“Lo que excita a los abusadores y violadores es el ejercicio del poder”

El prestigio médico psiquiatra, activista feminista y de los Derechos Humanos, concedió una esclarecedora entrevista a Radio Rojas en la que, con su proverbial claridad, analizó temas de candente actualidad – Abuso sexual en las infancias, el rol de la justicia y la mirada de la sociedad

El prestigio médico psiquiatra, activista feminista y de los Derechos Humanos Enrique Stola, concedió una esclarecedora entrevista a Radio Rojas en la que, con su proverbial claridad, analizó temas de candente actualidad.

En El Nuevo en Radio, el reconocido profesional rojense sostuvo que “estamos en un momento donde hay un resquebrajamiento de las masculinidades tradicionales. Quizás se habla de nueva masculinidad, pero en realidad siempre hubo nuevas masculinidades, porque nuestros abuelos fueron diferentes a nuestros padres en su forma de ejercer la masculinidad. Hay cambios que se van produciendo a nivel cultural, económico, que van modificando la forma de ser, y lo que se trata es de tener masculinidades críticas, que sean críticas a las diversas formas de dominación masculina”.

En esa línea, precisó que los feminismos han cuestionado este modo de dominación de género, pero también han hecho visible el modo de dominación neoliberal, y también el modo de dominación racial de la etnia blanca. También habla de cómo se configura esto y traspasa los cuerpos. Pero si nos fijamos en lo que son los discursos de la derecha y la ultraderecha, como los del imbécil de Milei aquí en la Argentina, apuntan fundamentalmente a los derechos conquistados por las mujeres y a limitar esos derechos, y también los de niños y niñas. Son posiciones antiderechos y además claramente antifeministas”.

Por ello, subrayó que “algo a lo cual tenemos que apuntar es a cómo votamos en la democracia, en estas democracias tan limitadas que tenemos, donde en general se vota por cuestiones afectivas, por identificaciones, o sea que puedo decir que los políticos son todos una porquería, y lo peor de todo es que terminan representando a cierta parte de la sociedad, que no se pone a pensar cuál es el programa que tiene para ofrecer y qué es lo que realmente hará. Por eso es que terminamos escuchando cosas terribles”.

EL ABUSO SEXUAL

“¿Cuántos casos conocemos públicamente o que han ido al poder judicial, por abuso sexual, en 2021 y 2022? A lo sumo se conocerán uno o dos, y la cuestión es que, tanto en Rojas como en cualquier ciudad, hay una agresión sexual que se oculta profundamente, que es el incesto paternofilial, que ocurre dentro de las familias, dentro de las buenas familias, ocurre en cualquier clase social, en cualquier sector social. Muestran las estadísticas que más o menos de cien casos denunciados, solo tres de ellos llegan a juicio y uno es condenado. Se calcula además que de veinte casos que pueden ocurrir solamente uno se llega a denunciar. Entonces hay una cifra oculta que es terrible, porque las agresiones sexuales forman parte de la cultura de la violación y el lugar donde mayor cantidad de agresiones sexuales existen es en la propia casa”.

EL ROL DE LA JUSTICIA

“Primero quiero rescatar a aquella gente que trabaja y pertenece al Poder Judicial y lo hace con honestidad, con entrega, con empatía, con cuidado de las personas, que hacen todo lo posible para que funcione este espacio en donde está la ilusión de que uno va a encontrar justicia. Pero ese sector es minoritario, porque el sector mayoritario se mueve dentro del Poder Judicial más o menos como Gasalla parodiaba a la empleada pública: con falta de empatía, con desinterés. Eso por un lado, pero por otro está lo que es el poder hegemónico. Los que tienen la manija dentro del Poder Judicial están fundamentalmente para garantizar algo que dijo, en otras palabras, el presidente de la Corte Suprema en su momento: que nuestra constitución, no está en contradicción y facilita la acción del mercado, o sea que garantiza la dominación de clases, luego también garantiza la dominación de género porque no facilitan para nada todo lo que es la investigación y denuncias de agresiones sexuales, e incluso tienen instrumentos de castigo contra madres que denuncian estos incestos paternos filiales. O sea que las acusan de falsa denuncia y las castigan, y hasta le sacan a los hijos”.

CRIMEN Y CASTIGO

“En el caso de Fernando (Báez Sosa), ese terrible asesinato que se produjo en la Costa Atlántica, lo que me impactaba es que tanta gente se sintiera bien pidiendo la pena de muerte o que los manden a la cárcel (a los imputados) como escribían en los periódicos, o como algún periodista mostraba un frasquito de vaselina para que los violen. Me parece terrible que se utilice como castigo la violación, algo que a su vez era sostenido por miles de personas que a su vez eran consideradas como muy buenos ciudadanos. Así que, cuando fueron condenados, con una altísima pena, mucha gente sintió que eran los buenos ciudadanos de Argentina y los malos estaban ahí, cuando en realidad la cantidad de agresiones sexuales o agresiones en grupo, es algo que se está produciendo permanentemente en el país. Después, que no se conozcan, es otra historia. En España, por ejemplo, país con el cual tenemos bastantes afinidades, donde hay medios económicos para realizar estadísticas, se está demostrando que están aumentando las agresiones sexuales en grupo de adolescentes contra niños y niñas y contra otras adolescentes, y esto es por efecto de la pornografía, ya que, cuando no hay educación sexual, la que educa es la pornografía”.

EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL

“En el 2019 el 80 por ciento de las denuncias que se hicieron en Capital Federal de agresiones sexuales a niños y niñas las hicieron docentes, porque esos chicos y chicas entraron en crisis y contaron lo que les estaba pasando en sus casas, es decir que le pudieron poner palabras a lo que les sucedía. Por otro lado tenés un montón de buenos padres y madres que dicen “con mis hijos no” y con esta consigna de que los chicos no tienen que ser educados sexualmente lo que están haciendo es proteger a los agresores sexuales y a los abusadores. Hay estudios que indican que chicos y chicas de 5 a 8 años se ponen en contacto con producciones pornográficas en forma casual o no tan casual, no porque ellos lo busquen, sino porque existen algoritmos que los inducen a encontrarse con esos contenidos; por otro lado tenemos una cuestión que cambiará nuestras vidas, que es el tema de la Inteligencia Artificial, algo que a los y las docentes les va a romper la cabeza, porque no van a poder tomar tan fácilmente exámenes escritos, ya que una pregunta puesta en un teléfono en pocos segundos tendrá la respuestas, o sea que el pibe la copia y se acabó. En otro marco, cada vez más los agresores sexuales están utilizando internet para contactar a niños, niñas y adolescentes, a mujeres, y atraparlas para objetivos que están dentro de la connotación sexual y se está haciendo poco en contra de eso, en todo el mundo, se está haciendo poco para formar a los docentes en estos temas”.

ABUSO Y SOCIEDAD

“En cuanto a los grupos de prostitución infantil, que tanta relevancia ha tomado en los últimos tiempos, tiene que quedar claro que la pedofilia no es una orientación sexual, más allá de que existen algunos chantas que lo relacionan con el amor por el significado de las palabras. Pero la realidad es que las investigaciones muestran es que a los tipos que agreden sexualmente a niños y a niños, o que hay una marcadísima diferencia de edad, lo que les excita es el ejercicio de poder sobre esa persona, como al violador lo que le excita es el ejercicio de poder, como al progenitor que es un incestuoso y ejerce el poder sobre su hijo lo que le excita es el ejercicio de ese poder, dominarlo con su cuerpo. Por eso lejos está de ser una orientación sexual. Tenemos que tomar a la gran maestra Eva Giberti, que dice que no es abuso sexual infantil, sino que es abuso sexual contra las infancias, porque de infantil no tiene nada este abuso, entonces hay que cambiar ese concepto. En el caso de la iglesia católica no ha cambiado nada, es más, hasta el momento Bergoglio todavía no recibió a los agredidos sexualmente por curas de Argentina, y esto es porque sigue protegiendo al cura Grassi, que sigue siendo cura a pesar que no tiene instancias para revertir su condena. Mientras tanto tiene que estar en la cárcel hasta el 2028, y sé que se ha recibido de abogado, o sea que cuando salga seguirá ligado a la iglesia, hará una serie en Netflix para promocionarse, buscando este pedófilo que todos se olviden lo que hizo. Por eso me siento frustrado muchas veces, sobre todo cuando hay casos tan terribles en Argentina, donde a las mujeres madres protectoras les sacan los chicos, se los arrancan jueces perversos y perversas que hay en todas las provincias y en la Capital Federal, y por más que uno pelee, haga informes y conferencias de prensa, no se modifica la situación. Eso es algo que me frustra bastante”.

“Lo que excita a los abusadores y violadores es el ejercicio del poder”

01/05/2023

Con relación al crimen de Fernando Báez Sosa, aquí van mis respuestas completas al reportaje publicado el 15/01/2023 por «El Editor», dado que en la edición eliminaron nociones y conceptos que considero importantes.

Periodista Fernanda Sandez. (al final de mi publicación está el link de El Editor)

1.- Desde el punto de vista de las masculinidades, ¿cómo podemos leer el crimen de Fernando Báez Sosa? 

Desde que surge el conflicto dentro del local Le brique hasta este momento del juicio (12 de enero) los acusados vienen cumpliendo con lo que se espera de un macho en nuestras sociedades: varones que atacan con violencia física y verbal, gritos descalificatorios de contenido clasista-racista y la expresión de emociones y sentimientos que tienen que ver con el sentirse machos. Se identifican como grupo y cada uno con el grupo, debiendo mantenerse la lealtad y no expresar otras emociones y sentimientos que demuestren “debilidad” a la mirada de los demás. Agredir violentamente, vencer al otro y sentir que individualmente y como grupo son poderosos es parte de los rituales de reconfirmación de la propia masculinidad, tal como lo exige la sociedad patriarcal.

    2- ¿Cuánto se avanzó en el combate de estos estereotipos? Porque uno de los agresores, de hecho, en uno de sus chats, comentó «sin piñas no hay alta noche».

    La expresión es asumida por miles de pibes en nuestro país, que consideran que la pelea y el sometimiento de otros es parte del divertimento. Debemos considerarlo una práctica masculina que además ratifica su idea de qué es ser hombre: “somos machos”. Es parte de la socialización masculina y, aunque un porcentaje de varones ha roto con esos patrones, lo cierto es que la sociedad sigue produciendo, recreando y sosteniendo la mentalidad patriarcal, la dominación masculina y la hegemonía de estereotipos que siguen colocando en situación de subordinación a las mujeres y a las personas trans-travestis y no binaries. ¿Conocemos políticas del Estado dirigidas a modificar la mentalidad machista, que apunten fundamentalmente a los varones y que sean sostenida por todos los ministerios? No existen. En la actualidad ni siquiera se cumple en todas las escuelas con la Educación Sexual Integral (ESI) mientras la perspectiva de género es desconocida por la mayoría de les profesionales que producen las universidades.

    3- Usted intervino como perito en el juicio político al juez Carlos Rossi que liberó a quien finalmente termino siendo el femicida de Micaela García. ¿Podemos ver sesgos patriarcales también aquí? ¿En qué detalles? 

    El juez, como era de esperar, fue absuelto por la defensa corporativa de la institución judicial. Lo patriarcal se expresa en la estructura socioeconómico-cultural, instituciones estatales y no estatales, prácticas sociales y en los vínculos afectivos. La gran lucha que vienen sosteniendo los feminismos ha permeado los discursos sociales y producido fisuras en lo patriarcal de las instituciones, pero sólo ha modificado las practicas sociales en un amplio segmento de mujeres, en porción menor en el sector LGTBIQ+ y muy poco en la estructura ideológica que sostiene el sistema de creencias masculinas. Los femicidios, transfemicidios, travesticidios, el altísimo nivel de violencias machistas, la trata de personas con fines de explotación sexual de mujeres, niñes, trans-travestis, la pornografía como educación sexual, la explotación reproductiva (alquiler de vientres), la cultura prostituyente, el racismo y el clasismo, son indicadores de lo mal que estamos. Además, estamos viviendo una época de ataque de los sectores reaccionarios a las conquistas logradas y a los derechos humanos de mujeres, niñes, trans-travestis-no binaries, movimientos sociales, pueblos indígenas y pobres. 

    El asesinato por la acción violenta de un grupo de varones, como el que nos ocupa, es la consecuencia de la acción extrema de formas de reafirmación de la masculinidad y nos muestra el riesgo que corren muchísimos adolescentes y jóvenes adultos cada semana. Se ha calificado en varios medios de comunicación este asesinato como clasista y racista. Estoy de acuerdo con el uso de esas categorías para analizar lo sucedido. No importa la clase social a la que pertenecen los rugbiers, lo que importa son los calificativos racistas usados como el “negro de mierda”, que como señala Achille Mbembe va más allá del color de la piel, se extiende a todos lo que son pobres y en nuestro país a quienes pertenecen a determinada posición política. En ese acto de agresión, ellos actuaron en sintonía con el disciplinamiento clasista y el supremacismo blanco que atraviesa a nuestra sociedad.

    4- Se ha construido, en espacial desde los medios, la idea de estos asesinos como «monstruos», «lobos», «manada. Al animalizarlos, los convertimos en algo que nada tiene que ver con nosotros. ¿Cómo es ese mecanismo? 

    Mientras los ricos o las clases dominantes tienen afinados mecanismos de ocultamiento de las violencias que ejercen, por el contrario, vemos muchas veces que en un barrio al ser descubierto un agresor sexual los vecinos tratan de hacer justicia por mano propia, entonces suelen quemar la casa donde el acusado vive o donde se refugió. La rebelión y el fuego actúan como un “purificador” social, una performance que los hace sentir diferentes y ratifica la idea de que quienes castigan no tienen ninguna responsabilidad en la violencia sexual machista y que sus conductas no tienen nada que ver con ese personaje calificado de monstruo, que es lo diferente y que no integra un nosotros. Lo mismo parece estar ocurriendo aquí y ahora con gran parte de les periodistas y la población que están siguiendo el juicio: mientras se espera de los acusados gestos que paradójicamente la sociedad les enseñó que no debían hacer si eran “hombres”, a la vez en las redes y en comentarios informales se les desea y pronostica que nada bien la van a pasar en la cárcel mientras otros dicen que se merecen que les “rompan sus blancos culos” o “le hagan sangrar el orto”. Llegamos a ver en Crónica TV a un periodista, corresponsal para el juicio, mostrando un frasquito de vaselina diciendo que los acusados debían prepararse para ir a la cárcel (11/01 emisión horario nocturno), todas afirmaciones que son la expresión vulgar del sostenimiento de la cultura de la violación. En un mismo acto, la mayoría siente que no tiene ninguna responsabilidad, desde sus creencias y prácticas cotidianas, de las conductas agresivas ejecutadas por el grupo juzgado, aunque gran parte de esos observadores se opongan a la Educación Sexual Integral, a los derechos de las mujeres y LGTBIQ+, aunque diariamente hablen de “los negros de mierda, planeros y vagos”, o exploten a mujeres o le expropien el tiempo a su pareja que se hace cargo de los cuidados en el hogar. El juicio ha permitido que durante varias horas al día gran parte de los televidentes sientan que son las y los buenos, se sienten modelos de ciudadanía en la sociedad argentina.

    5– Dos crímenes, dos víctimas y dos desenlaces: Nahir Galarza -sentenciada a perpetua velozmente- y ocho criminales sin condena luego de tres años. ¿Cómo podríamos entender eso?

    Cada vez que una mujer comete un delito que normalmente realizan los varones, los dispositivos que garantizan la dominación masculina se activan al máximo, la publicidad y el sensacionalismo destrozan la vida de la mujer, la que es expuesta como si estuviera en la Edad Media y la hicieran caminar desnuda rumbo al cadalso. Cuando llega al Poder Judicial tiene altísimas posibilidades de ser procesada y juzgada, que es lo que ocurrió con Nahir, por funcionarios de mentalidad machista aunque éstos estén legal y éticamente obligados a tener perspectiva de género. 

    Un juicio con sesgo machista y rápida condena dejó la sensación a quienes participaron de que eran eficaces agentes de justicia y a la sociedad patriarcal que era un justo acto de disciplinamiento a esa mujer y a todas aquellas a “las que se les va la mano con el feminismo”. Si bien fue llamativa la rapidez en el juicio a Nahir y aunque para el tribunal Superior de Justicia de Entre Ríos es una muestra de lo bien que ellos trabajan (¡!), también hay otros casos de mujeres donde se alargan la posibilidad de ser juzgadas a límites insoportables para ellas, como es el caso de Michelle Youayou en Ciudad de Buenos Aires, madre protectora, mujer pobrísima, negra, francesa y sin recursos ni ayuda en Argentina mientras el  juez Paduczak, del TOC 22, no concreta su juicio sin importarle su situación vital lo que ya constituye una pena accesoria previa.

    6- ¿Por qué nadie intervino? ¿Cómo nadie pudo organizar algo y meterse a frenarlos?

    No tengo una respuesta a esta pregunta. He visto videos de otros grupos de machitos agrediendo y las escenas son confusas cuando otras personas tratan de detener las agresiones. De igual manera, especialmente entre adolescentes, hay otros de su edad suelen estimular la pelea. Desconozco qué pasó con cada observador/a en esa trágica noche, más allá de lo que se conoce sobre el rol de algunos integrantes del grupo controlando para que los amigos de Fernando no intervinieran.

    7- Mataron en banda a una persona indefensa. ¿Por qué creemos que de la cárcel saldrán mejores?

    Las cárceles de Argentina no son para recuperar a nadie sino para el castigo, según la concepción reinante desde hace siglos y que atraviesa estas instituciones de encierro. Los avances sobre Derechos Humanos no alcanzan a la población carcelaria, ocupada como en todo el mundo capitalista fundamentalmente por pobres, negros, marrones, gitanos, etc. 

    No se conocen públicamente evaluaciones periciales psiquiátricas ni psicológicas de “los rugbiers” y desconocemos los recursos congnitivo-afectivos y materiales que tienen, por lo que es difícil hacer un pronóstico. Hay colegas que están hablando sobre sus estructuras de personalidad y/o patología mental, lo que me parece lamentable. No es ético hacer diagnósticos clínicos de las personas sin evaluarlas con las metodologías adecuadas en la práctica psicológica y psiquiátrica. Decir públicamente que son psicópatas o perversos es tirarles por la cabeza teorías sin el menor anclaje en la realidad psíquica de los acusados. Situación diferente tienen las y los criminólogos, cuyos criterios les permiten hacer evaluaciones con la información existente. En general las conductas violentas se pueden desaprender o controlar, hay que apostar a brindar los recursos para que eso suceda.

    8- ¿Qué lectura hace de esos padres y madres que hablan de «tragedia» o de «desgracia».

    Me es casi imposible explicar sus conductas (explicar no es justificar) sin conocerles. Sí me atrevo a inferir que ninguno/a de ellos/as cree que su hijo agredió con el fin de asesinar, de allí que hablen de tragedia o desgracia. 

    Sobre lo que sí puedo opinar es acerca de los cuestionamientos que se le hacen a las familias cómo responsables de la educación de los acusados. 

    El culpar al grupo familiar o personas cuidadoras de la conducta de sus hijos es producto de una concepción que ve la red familiar como algo desconectado del entramado social y de los discursos dominantes. Esta perspectiva es muchas veces producto de una ideología conservadora y en otros de la ignorancia. 

    Hay una multitud de factores y posibilidades que se dan en cada persona, en cada singularidad y que explican su conducta. Observemos la edad que tienen los integrantes del grupo y qué ha sucedido en nuestras sociedades en este siglo. 

    A pesar de la resistencia de muchas personas y grupos solidarios, cada día se fracturan más los lazos comunitarios mientras el neoliberalismo como paradigma civilizatorio entroniza el individualismo, el egoísmo, la competencia y la meritocracia. Hubo en los últimos veinte años un profundo cambio en el proceso de subjetivación social producto de internet y la cultura material, por lo que les niñes y jóvenes tienen una multiplicidad de estímulos y opciones de diferentes creencias y valores/disvalores que pueden alejarlos totalmente de las creencias que sostienen sus madres y padres.

    Entonces, culpar a las familias de los agresores me parece un acto de discriminación, de castigo social hacia ellas y de un “lavado de manos” del grado de responsabilidad que todes tenemos en nuestra sociedad de acuerdo con el lugar que ocupamos, cuando sostenemos creencias y prácticas sociales que mantienen las estructuras de dominación social produciendo dolor y desesperanza.

    9- ¿Por qué después de lo de Fernando nadie se siente a salvo?

    Por qué el asesinato de Fernando se constituyó en un caso paradigmático y de alto impacto social requiere un estudio pormenorizado desde las ciencias sociales. Han sucedido y suceden diariamente hechos que nos deberían conmover, pero no ocurre así. En estos días hay información de ataques en patota a jóvenes en Córdoba, Cañuelas, Gral. Villegas y seguramente deben existir más hechos no denunciados ni publicados en redes. 

    Es cierto que las familias con adolescentes y jóvenes adultos tienen suficientes motivos para tener miedo de que sus hijos vivan una experiencia límite. El Estado tiene aquí una tarea que cumplir y los ministerios de seguridad deben darse una estrategia ante esta realidad. Son necesarias políticas sostenibles en el tiempo que tiendan a modificar comportamientos violentos, sexistas y racistas.

    10- A poco del crimen, el boliche reabrió y la gente fue a bailar, ¿Como se compatibiliza la solidaridad con gestos de indiferencia como éste?

    No se compatibilizan y eso es lo que sucede diariamente con todas las dolorosas situaciones que no impactan socialmente. El asesinato de Fernando y el retorno de jóvenes para bailar en el mismo boliche, cosa luego imposible por la clausura del local por el impacto afectivo que el hecho provocó en la población, fue un indicador de cómo estamos como sociedad. Nos “acostumbramos” a las diferentes violencias cotidianas; no nos indignamos ante la situación de los cuerpos que no importan, las personas desechables; dejamos por ejemplo que el Poder Judicial sea un espacio de alto riesgo para madres-protectoras y sus hijes; aceptamos que la posibilidad de justicia no exista para les pobres; nos parece natural que el sexismo, el clasismo y el racismo se desplieguen casi sin límites. A veces somos solidarios y otras veces nos disociamos y somos indiferentes. Estamos diariamente sobreexigidos para sobrevivir. Nuestras conductas en general son contradictorias, los grises de diferente intensidad nos impregnan.

    «Enrique Stola: la sociedad sigue produciendo y sosteniendo la mentalidad patriarcal»  Publicado por El Editor, 15 de enero 2023. Periodista Fernanda Sánchez.

    https://www.eleditor.com.ar/nota-enrique-stola-la-sociedad-sigue-produciendo-y-sosteniendo-la-mentalidad-patriarcal-1644

    El mensaje que emiten quienes se suicidan luego de cometer un femicidio

    Por Miranda Carrete- Página 12 – 30 de septiembre 2022

    https://www.pagina12.com.ar/485620-el-mensaje-que-emiten-quienes-se-suicidan-luego-de-cometer-u

    En la semana pasada se registraton cinco femicidios en la provincia de Buenos Aires, tres de ellos terminaron con los ejecutores dándose muerte con la misma arma que habían usado contra sus víctimas. El año pasado, de los 300 femicidios que se contaron, 41 concluyeron con el suicidio del agresor. ¿Qué mensaje dejan estos últimos actos? ¿A quién le hablan?

    Según estadísticas del Observatorio Lucía Perez, se registraron 240 femicidios en lo que va del año. De esa cifra 41 femicidas se suicidaron luego de matar a sus víctimas. El mismo número que relevó La Casa del Encuentro, para todo el 2021 (41 de 305 crímenes de género contra mujeres, trans y travestis). No se trata de casos aislados. Para reflexionar sobre ¿qué tipo de mensaje es el suicidio? ¿Qué opera en ese último acto de violencia? y si es viable la reparación de las familias en estos casos, consultamos con profesionales y especialistas.

    En Argentina se registra un femicidio cada 29 horas, la tercera semana de septiembre se sumaron a esa extensa lista que crece todos los días los nombres de María Alejandra, Esther, Agustina y Patricia. Todas mujeres asesinadas por personas de su entorno o ex parejas. Dos de los casos fueron femicidios seguidos de suicidio. La pregunta de porqué esta práctica es recurrente, surge con más fuerza. 

    ¿Qué es lo que lleva a un femicida a quitarse la vida? 

    Es difícil determinar un motivo, ni todos los casos son similares, sin embargo a partir de los puntos en común, se desprenden varios ejes de análisis que van desde la dominación masculina, dependencia psicológica y cosificación sobre las víctimas, al temor a las consecuencias sociales que tiene hoy ser un femicida y la condena penal. 

    “La mayoría de los hombres violentos en general, mucho más quiénes terminan suicidándose establecen con las mujeres victimizadas una situación de dependencia psicológica”, dice Enrique Stola, médico psiquiatra. Es la cosificación llevada al extremo, el ejercicio permanente de poder, la dominación y luego la destrucción de la mujer victimizada “el femicidio es el ante último acto de poder, el último es matarse, pero él es el que decide”, describe. 

    Según los especialistas entrevistados es común que el femicidio ocurra cuando la víctima empieza a encontrar la salida a esa relación de violencia, en muchos casos el victimario da mensajes previos, es una forma de sostener y perpetuar ese vínculo de poder. Las estadísticas también hablan de esto: el lugar más inseguro continúa siendo la vivienda o la vivienda compartida con el agresor, un 60 % de los femicidios en 2022 fueron en el hogar de las víctimas y muchas habían realizado la denuncia previa. 

    “El mensaje del acto suicida generalmente es que no aceptarían tener que dar cuenta de lo que hicieron delante de la ley, o ser juzgados porque la mayoría cree que lo que hicieron está bien, y tampoco se puede seguir existiendo sin ese objeto”, analiza Daiana Borquez, licenciada en psicología especializada en perspectiva de género y derechos humanos. 

    Antonella D’Alessio, psicóloga transfeminista e integrante de la REP (Red de Psicólogxs Feministas), considera que los victimarios se suicidan porque no quieren hacerse cargo de las consecuencias. “Piensan que tienen derecho a violentar, es un lugar que a los varones se les ha enseñado, es correrse de la posibilidad de recibir un castigo por lo que hizo. Algo que no pueden soportar”, dice Antonella. Lo relaciona con el avance del feminismo en los discursos sociales y la opinión pública “hay una sociedad que los va a condenar públicamente y ellos no están dispuestos a que eso suceda, a manchar su imagen en el mundo público por eso siempre le hechan la culpa a las víctimas”. 

    En cambio Enrique Stola no coincide con esta mirada, según el médico psiquiatra se debe a la posibilidad de perder ese objeto dominado, una operación de dependencia que se traslada a la violencia más extrema que es el femicidio y luego para continuar con la situación de dominación, se suicida “el individuo pierde totalmente el sentido de su vida”. Suma a este análisis que el ejercicio de poder machista se ve reflejado, también, en el accionar del entorno de la víctima. Ejemplifica con el caso del femicida Jorge Neuss, que el 10 de octubre de 2010, asesinó a Silvia Saravia, y luego se suicidó. La negación de la violencia en su entorno llevó a que en los obituarios los despidieran juntos, como si hubiera sido un accidente y la enterraron en la misma bóveda que su victimario. “La clase alta, blanca y burguesa de nuestro país negando la violencia de género, a la que son sometidas muchas mujeres”

    ¿Qué pasa cuando no se puede juzgar al culpable? 


    El suicidio después de un femicidio, desde lo legal y lo simbólico, abre una pregunta más amplia sobre el funcionamiento del sistema judicial penal cuando la persona ejecutora no puede ser juzgada judicialmente. Sucede también con delitos de violencia sexual, de lesa humanidad o masacres que pasaron hace muchos años. En todas esas situaciones de ausencia de condena “el mensaje fundamental que se transmite es el mensaje de la impunidad”, cuenta Luli Sanchez, abogadx lesbianx feminista. Sin embargo, aclara que la imposibilidad de una condena no impide otro tipo de reparación: “Hay dos dimensiones de las obligaciones estatales, una es llevar a juicio al autor y condenarlo. Otra, la obligación de reparar a la víctima cuando el autor no está en condiciones de reparar”, apunta lx abogadx. Histórica y culturalmente costó mucho visibilizar estos casos, como crímenes. Hace algún tiempo se lo calificaba como tragedia familiar o suicidio encubierto. 

    Cristina Montserrat Hendrickse, abogada y militante trans, coincide en este punto y asegura que desde lo legal el femicidio seguido de suicidio significa la extinción de la acción penal. Para Cristina estos casos demuestran que la esperanza que generó en 2012 el reconocimiento social y legal de los femicidios, el agravante de la pena por cuestiones de género “no ha disuadido a los femicidas de cometer estos delitos. Esta situación nos empuja a replantearnos, si alcanza con el derecho penal. Si no les interesa su vida menos les va a interesar la prisión perpetua”. 

    Hacia la reparación

    En estos casos la falta de condena prolonga la impunidad de la pérdida, la imposibilidad de conseguir el mayor acto de justicia que conocemos desde lo legal. “Nuestra ideología punitivista se centra fundamentalmente en la condena, en el sistema penal. El Estado pone los recursos en función de la condena y también en función de la impunidad”, explica Luli Sanchez. En estos casos existen obligaciones de reparación del daño que exceden la autoría “hacerse cargo de la responsabilidad social, más allá del sobrecargar las tintas en el autor individual”. Cuando el femicida se quita la vida y la causa se cierra, además de una indemnización a la familia, o el inicio de un proceso por daños y perjuicios, algunos actos reparatorios pueden ser una fecha en el calendario escolar, el nombre de una ley, una determinada política o programa “es necesario que intervengan otros poderes del Estado”, indica. 

    Luli Sanchez recupera un caso con el que está trabajando, entregan el cuerpo de la víctima al acusado, por el hecho de ser su marido, “pasa también en casos de la comunidad LGBT donde aunque seas la esposa de 20 años, si no tenes el papel que dice que estás casada, no te entregan nunca el cuerpo se lo dan a la mamá” 

    Cristina opina que la pena es necesaria, pero no es suficiente, porque los números siguen creciendo y la violencia se incrementa. Ella lo relaciona con la cultura patriarcal, la construcción social de la masculinidad hegemónica “el varón debe ser el mejor, el campeón, estar primero. Esa competitividad coloca a la mujer en un lugar de objeto: si no lo tengo yo no lo tiene nadie, la matan y después se matan”, reflexiona Cristina.

    Daiana trabaja en espacios comunitarios y campesinos, estuvo en contacto con muchos casos que ni siquiera fueron denunciados en el momento en el que sucedió el femicidio y fueron las nietas o hijas, quiénes rompieron el silencio. “Venía algún paciente por otra cosa y de pronto salía en su terapia que su madre o su tía o su abuela había sido asesinada en un femicidio seguido de suicidio”, comenta. Poder recuperar lo que pasó, ponerle palabras y reconstruir esa historia familiar, son factores que aportan a la reparación. 

    Como psicóloga y sobreviviente de violencia machista, Antonella asegura que siempre hay reparación, desde un plano psíquico, un proceso lento para las familias pero necesario del que el Estado debería participar con herramientas para poder garantizar de forma efectiva las condiciones y los recursos.

    Hablemos de violencia 

    Los números indican que es necesario seguir hablando sobre los casos de violencia que se agravan y multiplican. Cristina Montserrat Hendrickse propone enfocar y abordar el tema desde lo cultural, más que en el ámbito penal, dondelas leyes ya están escritas y deberían cumplirse. El principio es la instalada cultura patriarcal, “el deber ser sobre el varón, que tiene que ser el mejor, llegar primero, nos coloca como un objeto de esa competitividad, si yo no lo tengo, no lo tiene nadie y después se matan”. 

    En esa misma línea Antonella reclama el efectivo cumplimiento de la Ley de Educación Sexual Integral en las escuelas para “desarmar la idea jerárquica patriarcal binaria heterocis normada que se ha construido sobre la humanidad porque eso es lo que atenta contra la vida de tantas personas” 

    Ley Brisa 

    En 2018 se sancionó la Ley 27.452, conocida como Ley Brisa. La iniciativa reconoce el derecho a cobrar una suma mensual y a tener cobertura de salud para las niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia familiar o de género. Se financia con fondos públicos y estas últimas semanas estuvo en la mira porque la defensora de la Niñez, Marisa Graham, denunció un recorte presupuestario en el área que afectaría el cumplimiento de la norma. La carátula la de femicidio seguido de suicidio, no deberia afectar la aplicación de esta ley que intenta reparar a los hijxs de la víctima. 

    Sin la transformación de los varones el resultado seguirá siendo una mujer asesinada cada día. No alcanza con espantarnos ante cada femicidio. No alcanza el repudio público. El feminismo nos muestra (aunque no queramos ver) que el cambio debe ser mucho más profundo, revolucionario diría yo. ¿De qué parte nos tenemos que hacer cargo? El médico psiquiatra Enrique Stola nos ayuda a entender un poco más de qué se trata todo esto.

    06 de marzo de 2021 – 19:41 El próximo 3 de junio se cumplen siete años del primer «Ni una menos»; hoy, matan a una mujer por razones de género cada 23 horas Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidades

    Por Luciano Peralta

    Pensar el feminismo como cosa de mujeres es el primer gran error. Tanto como pensar la pobreza como cosa de pobres o la corrupción como cosa de corruptos. No digo que sea un ejercicio fácil, porque no lo es, pero el presente nos interpela a todos, y particularmente a los varones heterosexuales, a animarnos a repensarnos, a poner en crisis los valores y las creencias con las que crecimos, y a actuar en consecuencia.

    En eso andamos una marcada minoría, aunque cada vez más grande en número y más consciente de las enormes diferencias que existen entre mujeres y varones. Lo que (nos guste o no, muchachos) nos convierte en privilegiados. Y acá hago un primer aporte: tratemos, los varones heterosexuales, de no enojarnos y seguir leyendo. Porque el enojo, además de ser lógico y entendible, es un mecanismo de defensa.

    ¡Listo, este ya empezó atacándome, no leo más!, podría ser una respuesta esperable a estos dos primeros párrafos. Pero no, hagamos el esfuerzo y no nos enojemos. Puede ser un buen principio al desafío de entender por qué somos privilegiados y de qué nos tenemos que hacer cargo, como nos reclaman las mujeres a diario, sobre todo después de algún femicidio de esos a los que, lamentablemente, la realidad nos empuja a acostumbrarnos.

    Cuestionar los discursos circulantes en la sociedad es parte, o debería serlo al menos, del trabajo de comunicadores y comunicadoras. La palabra es el campo de batalla en el que se da la cotidiana lucha por la construcción de sentido. En el capitalismo, esa disputa ha sido largamente ganada por hombres heterosexuales, dueños del poder económico, político y judicial.

    El siglo XX nos enseñó que para ser un “hombre de bien” había que trabajar todo el día (siendo dueño, jefe o simple empleado, es indiferente) y llevar el sustento a casa, sin que importe pasar tiempo con nuestros hijos. Y les enseño a ellas que para ser “una mujer respetada” (por los hombres, claro) debía ocuparse de los niños, de su educación y cuidado, y de los quehaceres hogareños.

    Las distintas crisis del capitalismo y las luchas feministas pusieron en jaque ese cuentito, una y otra vez. Pero el poder de reconfiguración es grande. Entonces, si bien se lograron conquistas, como el voto femenino o, más recientemente, el reconocimiento jurídico de figuras como la “violencia de género” o el “femicidio”, lo cierto es que vivimos en una sociedad que somete a las mujeres, que las mata cada 23 horas.

    Ahora bien, ¿de todo eso nos tenemos que hacer cargo los varones? Yo, que me considero un buen padre, un buen hijo y un buen esposo, ¿también entro en la lista? La respuesta es: sí. Porque, justamente, se trata de repensar ¿qué es ser un buen padre? ¿cómo se es buen hijo? ¿cómo debería ser un buen esposo?

    Abro el juego y pregunto: ¿Por qué me enojo si mi hijo se pinta las uñas? ¿dónde dice que “es cosa de nenas”? ¿qué nos pasa con las “cosas de nena”? ¿Por qué los nenes no lloran? ¿Por qué hay tantos padres separados que no se hacen cargo de los hijos que traen al mundo? ¿Por qué los otros padres no decimos nada? ¿Por qué es la madre la que “tiene” que asumir esa responsabilidad? ¿Por qué no cambian los pañales? ¿Por qué la infidelidad nuestra sigue teniendo cierta aceptación, pero si te encuentro con otro te mato?

    Los disparadores para repensar nuestras prácticas de “buen hombre” son infinitos y, por otro lado, es cierto, también, que es imposible cambiar todo de un día para el otro. Pero, por algún lugar hay que empezar. Y entender que las cosas nos son iguales para varones que para mujeres puede ser un gran comienzo.

    Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

    Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

    A eso apunta esta nota. El entrevistado fue el médico psiquiatra feminista Enrique Stola. Se trata de un especialista en psicología clínica, doctorando en filosofía, profesor, experto en género, violencias y abuso sexual, entre otros títulos. El currículum y la trayectoria de Stola son mucho más amplios, pero, sin lugar a dudas, es su capacidad de trasmitir ideas la que lo ha puesto en el lugar de referente al momento de hablar de violencias y “nuevas masculinidades”.

    – LP: ¿Por dónde empezamos a hacernos cargo los varones?

    – ES: No existe una solución, pero sí existen algunos conocimientos que si se ponen en práctica pueden producir algunos cambios. Por ejemplo, es importante que comunicadores sociales, que saben cómo hacerlo, hablen. Como lo hizo Lalo Mir, bienvenido Lalo, pero se tienen que sumar más. Porque lo que ocurre en los medios de comunicación es que, por un lado, hay pocos varones que entiendan qué es la violencia de género. Entonces, en general, cunado hablan de violencia de género se refieren a casos extremos. Segundo, hay pocas mujeres feministas en los medios de comunicación y, en tercer término, no tienen lugar los varones que están trabajando en diferentes partes del país para modificar esta situación. Entonces, los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son. Aunque colegas psiquiatras, sin formación en perspectiva de género ni en el campo de las ciencias sociales, los califiquen como tales. Estos psiquiatras no hacen más que psiquiatrizar las conductas de los varones que, en realidad, son conductas sociales, culturales. Y en ese ida y vuelta entre sociedad y medios se activa el mecanismo que sostiene: “qué horror es todo esto, pero nosotros no tenemos nada que ver; son ellos, los repudiamos”.

    «Los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son»

    – LP: ¿Por qué eso no alcanza?

    – ES: Si uno analiza lo que es la violencia de género como sistema de dominación, junto a otras dimensiones, como raza y clase, te das cuenta que el sustento de esto es “no las queremos golpeadas”, “no las queremos asesinadas, nos horroriza eso”, pero que sigan subordinadas. Entonces, ese buen hombre que está mirando televisión en su casa mientras su esposa trabaja, está ejerciendo violencia y no lo sabe; no piensa que su pareja no igualitaria -la que no co-gestiona el hogar, si no que esta responsabilidad recae sobre la mujer- tiene que trabajar, como mínimo, tres horas más por día en las tareas de cuidado, entre ellas la de atenderlo a él. Lo que digo es que si este buen hombre se haría cargo de la hora y media que le corresponde, la mujer podría ocupar su tiempo en su propio proyecto personal. Esto, que se multiplica por millones de hogares, es parte del sostén de la dominación masculina.

    -LP: ¿La tarea es desnaturalizar lo que para muchos es lo que está bien?

    –ES: La mayoría de las mujeres, y acá incluyo a otros cuerpos, como trans, trasvestis y no binaries, sufren lo que se llama violencia de baja intensidad, y están acostumbradas. Pero esta violencia va creciendo y, en muchos casos, llega a la violación, a la tortura o al femicidio. Y lo cierto es que esa otra violencia, que sostenemos los buenos hombres, es la que da marco y sostiene la violencia de género extrema.

    -LP: Apuntás a la raza y a la clase ¿por qué?

    -ES: Nancy Fraser, que es una filósofa de la izquierda norteamericana, en un texto de 1984, habla de dominación de clase y dominación de género, y entre paréntesis dice “posiblemente de raza”. Otras teóricas profundizaron en el tema, y hoy sabemos que esta dominación de clase, género y raza que se expresa en el capitalismo son dimensiones diferentes de una misma conformación social. A veces puede estar más privilegiada la dominación de género, otras la de raza, y así. Fijate lo que pasa con los pobre migrantes africanos que mueren ahogados intentando llegar a Europa, escapando de las guerras y de la miseria generada por Estados Unidos y los propios europeos. Por otro lado, respecto a la clase, uno de los problemas que tienen las mujeres es el acceso a la Justicia. Pero una cosa es una mujer blanca de clase alta y otra aquella que es negra de clase baja, lesbiana o trans. Para esta última es casi imposible ese acceso. La diferencia aquí es de raza y de clase.

    -LP: ¿La violencia actual contra la mujer es una reacción al feminismo?

    –ES: Creo que hay dos variables fuertes que estimulan la violencia contra las mujeres. Una es la pérdida de la calidad de vida. En todo el mundo, desde la década del 70 hasta ahora, ha aumentado la desigualdad, los salarios reales han bajado considerablemente. Antes, en los 40, 50, ser hombre era poder mantener una familia, ser proveedor. Por ahí, el hombre trabajaba 15 horas por día y no veía a su familia, pero se sentía satisfecho porque la mantenía económicamente, se sentía realizado como hombre. Y la mujer trabajaba en la casa y se bancaba las infidelidades porque “sea lo que sea, es un hombre bueno y nunca nos hizo faltar nada”.

    Pero, a partir del desarrollo del neoliberalismo como paradigma civilizatorio esto se derrumbó. Hoy ningún hombre, a excepción de las clases altas, puede sostener solo un hogar. Entonces se necesita que la mujer aporte lo mismo o más que el hombre, por lo cual ese varón siente que no puede cumplir el mandato de hombre. Beatriz Gimeno (escritora española) dice que ya no puede ser proveedor, pero le quedó el fantasma. O sea, le quedó un vacío que tiene que llenar para convalidarse como varón en la sociedad patriarcal. Te pongo un ejemplo: como puede ser que hoy, habiéndose roto tantos tabúes, prejuicios, avanzada la revolución sexual, cuando es tan fácil tener relaciones sin pagar a nadie, haya aumentado tanto la trata de personas con fines de explotación sexual y la prostitución. ¿Por qué pasa esto? Porque el hombre, en ese consumo de sexo suspende los derechos de la mujer, porque en ese cuarto se hace lo que el varón quiere y cuando sale lo hace sintiéndose macho. Esta es una de las recompensas simbólicas del patriarcado. Pero hay otra, que es el aumento del control sobre el cuerpo de las mujeres. La idea es: “yo puedo ser propietario de cualquier cosa, tengo en el mercado acceso a cualquier tipo de cosas, entre ellas los cuerpos de las mujeres, niños y niñas. Entonces, mi pareja me pertenece, porque yo soy el dueño y puedo hacer lo que quiera con ese cuerpo. Los machos más inseguros del sistema, siguiendo el mandato social que les dice que tiene que ser más machos, empiezan a ejercer violencia contra la mujer hasta matarla. Esto es así porque las luchas de las mujeres han avanzado tanto y han permeado a toda la sociedad que la que pone distancia o dice “basta” sufre las consecuencias. O, si no lo hace, por miedo, suele pasar que el tipo fantasea que en algún momento lo va a dejar y, entonces, la mata.

    «Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía»

    – LP: Te escucho y pienso en la figura del tío que te lleva a debutar a un quilombo…

    –ES: Sí, de una manera totalmente simpática y naturalizada. Y, muchas veces, el chico se sacaba una mochila de encima porque debía cumplir con este mandato, esto de ser macho. Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía. Los adolescentes ven pornografía porque quieren saber cómo se tienen que comportar, y las chicas ven pornografía para saber cómo tienen que responder. Entonces, te encontrás con chicas que ejercen su sexualidad pensando que son absolutamente libres, cuando en realidad la forma en que la ejercen está subordinada a los intereses masculinos. Y a nosotros no entrenan en una sexualidad en la que el otro cuerpo está subordinado. Entonces vemos grupos de varones que violan a una mujer, total “ellas se quejan, pero les gusta”. Bueno, esa violencia es aprendida en la pornografía. Y los grandes protectores de esta realidad son quienes se oponen a la Educación Sexual Integral (ESI).

    LP: Y eso que hay una ley que establece la ESI como obligatoria…

    ES: Sí, está la ley, pero los Estados son patriarcales. Todavía ningún gobierno ha tomado la firme decisión política de que la educación sexual se cumpla en todas las escuelas, desde el primer nivel hasta el final de la universidad. Y no lo han hecho porque estos señores de la iglesia se ponen muy nerviosos. Como relata la película Spotlight (ganadora del Oscar), que cuenta sobre los abusos de los sacerdotes de Boston. La iglesia habla de castidad, pero lo cierto es que todos tienen sexo. Unos porque se masturban, otros porque tienen relaciones con varones, otros con mujeres, y otros porque abusan de niños y niñas. Pero todos rechazan en bloque a la ESI, con lo cual terminan protegiendo a la pornografía y a la mala educación.

    LP: ¿Qué mecanismo opera en el enojo del varón ante las consignas feministas?

    ES: Creo que opera un gran miedo a abrirse a un mundo desconocido. Se toma una actitud conservadora, para que todo siga estando más o menos igual; “que no nos jodan a nosotros y que resuelvan esta cuestión estos loquitos, como les parezca”. Pero también hay una cuestión de ignorancia deliberada por parte de los funcionarios. Se niegan a conocer esta realidad que está transformado el mundo, este proceso revolucionario que están llevando a cabo mujeres, trans, travestis, lesbianas y no bianries. Ellos tienen responsabilidades muy grandes, y son un aparte importante del problema que vivimos hoy.

    https://www.eldiaonline.com/sin-la-transformacion-los-varones-elresultado-seguira-siendo-una-mujer-asesinada-cada-dia-n1020270

    “¿Qué tienen en la mente los femicidas?”

    Opinión

    Es un error tratarlos de “enfermos mentales” o “monstruos”. Los varones violentos pueden ser re-educados.

    Asistencia a varones adultos violentos en la provincia de Neuquén, dentro del aislamiento social obligatorio por el corona virus. Foto: Ministerio de Ciudadanía Neuquén

    Por Enrique Stola 08/03/2021

    Un interrogante recurrente es ¿Qué piensa-siente un femicida? Lo real es que nos encontramos con algunas dificultades culturales para entender el proceso de construcción del varón que ejerce violencia-de-género-o-machista-extrema pues se sostienen afirmaciones equivocadas y no ingenuas.

    1)La calificación de “enfermos mentales” a los violentos-extremos expresada por inexpertos es una creencia alimentada por algunos/as psiquiatras y psicólogos/as sin formación en Ciencias Sociales y menos en Perspectiva de género, fortaleciendo la estigmatización de las enfermedades mentales que quedan ligadas a la delincuencia.

    2)La astuta maniobra de medios de comunicación con hegemonía masculinista que encapsula a la violencia-machista-extrema y a sus ejecutores como si fueran “monstruos” que nada tienen que ver con el contexto socio-económico-cultural que los constituyó.

    3) La reiteración de mensajes de “opinólogos” que responden ¡no todos los hombres!, cuando las mujeres feministas señalan a la violencia machista como una estructura de dominación de género junto a otras dimensiones de la dominación masculina. ¡No todos! gritan, como si mujeres, lesbianas, trans, travestis y no-binaries no supieran diferenciar conductas, grupos y singularidades.

    4) Todo lo anterior tiende a exculpar de responsabilidad a esa masa de varones que no ejerce violencia-machista-extrema pero que con su praxis cotidiana sostiene múltiples niveles de violencias de baja a alta intensidad sobre los cuerpos que el imaginario social considera pasibles de ser de su propiedad, jerarquizando la figura masculina y manteniendo la asimetría.

    Los femicidas son varones autodefinidos como heterosexuales, que como todos han sido socializados sintiendo que el poder masculino es una realidad y que, por el solo hecho de estar incluidos en este género, tenemos privilegios que nos diferencian de mujeres, lesbianas, trans, travestis y no-binares.

    Es cierto que “no todos” los varones llegaremos a ejercer violencia-extrema, pero todos hemos recibido mandatos sociales y habilitaciones para hacerlo. Quienes maximizan esa violencia viven intensamente ese sentimiento de propiedad sobre la vida y acciones de “su” mujer, sienten el goce del ejercicio de poder y cumplen con el mandato de ser dueños, no importa su clase social, de un cuerpo femenino o feminizado.

    Tratar de “enfermos” a los femicidas es una mirada estrecha que no sirve a la lucha feminista así como tampoco es útil para diseñar políticas públicas que favorezcan el ejercicio de la ciudadanía plena a mujeres y LGTBIQ.

    Generar masculinidades no violentas y re-educar agresores es posible, para ello un mayor número de varones deben involucrarse, la Educación Sexual Integral debe cumplirse y las políticas no sexistas del Estado hacia el género masculino deben generarse.

    *Psiquiatra, especialista en género.

    https://www.clarin.com/sociedad/-mente-femicidas-_0_rny-dlamO.html

    Sin la transformación de los varones el resultado seguirá siendo una mujer asesinada cada día

    No alcanza con espantarnos ante cada femicidio. No alcanza el repudio público. El feminismo nos muestra (aunque no queramos ver) que el cambio debe ser mucho más profundo, revolucionario diría yo. ¿De qué parte nos tenemos que hacer cargo? El médico psiquiatra Enrique Stola nos ayuda a entender un poco más de qué se trata todo esto.

    06 de marzo de 2021 – 19:41 Por Luciano Peralta http://www.eldiaonline.com Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina

    https://www.eldiaonline.com/sin-la-transformacion-los-varones-elresultado-seguira-siendo-una-mujer-asesinada-cada-dia-n1020270

    Pensar el feminismo como cosa de mujeres es el primer gran error. Tanto como pensar la pobreza como cosa de pobres o la corrupción como cosa de corruptos. No digo que sea un ejercicio fácil, porque no lo es, pero el presente nos interpela a todos, y particularmente a los varones heterosexuales, a animarnos a repensarnos, a poner en crisis los valores y las creencias con las que crecimos, y a actuar en consecuencia.

    En eso andamos una marcada minoría, aunque cada vez más grande en número y más consciente de las enormes diferencias que existen entre mujeres y varones. Lo que (nos guste o no, muchachos) nos convierte en privilegiados. Y acá hago un primer aporte: tratemos, los varones heterosexuales, de no enojarnos y seguir leyendo. Porque el enojo, además de ser lógico y entendible, es un mecanismo de defensa.

    ¡Listo, este ya empezó atacándome, no leo más!, podría ser una respuesta esperable a estos dos primeros párrafos. Pero no, hagamos el esfuerzo y no nos enojemos. Puede ser un buen principio al desafío de entender por qué somos privilegiados y de qué nos tenemos que hacer cargo, como nos reclaman las mujeres a diario, sobre todo después de algún femicidio de esos a los que, lamentablemente, la realidad nos empuja a acostumbrarnos.

    Cuestionar los discursos circulantes en la sociedad es parte, o debería serlo al menos, del trabajo de comunicadores y comunicadoras. La palabra es el campo de batalla en el que se da la cotidiana lucha por la construcción de sentido. En el capitalismo, esa disputa ha sido largamente ganada por hombres heterosexuales, dueños del poder económico, político y judicial.

    El siglo XX nos enseñó que para ser un “hombre de bien” había que trabajar todo el día (siendo dueño, jefe o simple empleado, es indiferente) y llevar el sustento a casa, sin que importe pasar tiempo con nuestros hijos. Y les enseño a ellas que para ser “una mujer respetada” (por los hombres, claro) debía ocuparse de los niños, de su educación y cuidado, y de los quehaceres hogareños.

    Las distintas crisis del capitalismo y las luchas feministas pusieron en jaque ese cuentito, una y otra vez. Pero el poder de reconfiguración es grande. Entonces, si bien se lograron conquistas, como el voto femenino o, más recientemente, el reconocimiento jurídico de figuras como la “violencia de género” o el “femicidio”, lo cierto es que vivimos en una sociedad que somete a las mujeres, que las mata cada 23 horas.

    Ahora bien, ¿de todo eso nos tenemos que hacer cargo los varones? Yo, que me considero un buen padre, un buen hijo y un buen esposo, ¿también entro en la lista? La respuesta es: sí. Porque, justamente, se trata de repensar ¿qué es ser un buen padre? ¿cómo se es buen hijo? ¿cómo debería ser un buen esposo?

    Abro el juego y pregunto: ¿Por qué me enojo si mi hijo se pinta las uñas? ¿dónde dice que “es cosa de nenas”? ¿qué nos pasa con las “cosas de nena”? ¿Por qué los nenes no lloran? ¿Por qué hay tantos padres separados que no se hacen cargo de los hijos que traen al mundo? ¿Por qué los otros padres no decimos nada? ¿Por qué es la madre la que “tiene” que asumir esa responsabilidad? ¿Por qué no cambian los pañales? ¿Por qué la infidelidad nuestra sigue teniendo cierta aceptación, pero si te encuentro con otro te mato?

    Los disparadores para repensar nuestras prácticas de “buen hombre” son infinitos y, por otro lado, es cierto, también, que es imposible cambiar todo de un día para el otro. Pero, por algún lugar hay que empezar. Y entender que las cosas nos son iguales para varones que para mujeres puede ser un gran comienzo.

    Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

    Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

    A eso apunta esta nota. El entrevistado fue el médico psiquiatra feminista Enrique Stola. Se trata de un especialista en psicología clínica, doctorando en filosofía, profesor, experto en género, violencias y abuso sexual, entre otros títulos. El currículum y la trayectoria de Stola son mucho más amplios, pero, sin lugar a dudas, es su capacidad de trasmitir ideas la que lo ha puesto en el lugar de referente al momento de hablar de violencias y “nuevas masculinidades”.

    – LP: ¿Por dónde empezamos a hacernos cargo los varones?

    – ES: No existe una solución, pero sí existen algunos conocimientos que si se ponen en práctica pueden producir algunos cambios. Por ejemplo, es importante que comunicadores sociales, que saben cómo hacerlo, hablen. Como lo hizo Lalo Mir, bienvenido Lalo, pero se tienen que sumar más. Porque lo que ocurre en los medios de comunicación es que, por un lado, hay pocos varones que entiendan qué es la violencia de género. Entonces, en general, cunado hablan de violencia de género se refieren a casos extremos. Segundo, hay pocas mujeres feministas en los medios de comunicación y, en tercer término, no tienen lugar los varones que están trabajando en diferentes partes del país para modificar esta situación. Entonces, los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son. Aunque colegas psiquiatras, sin formación en perspectiva de género ni en el campo de las ciencias sociales, los califiquen como tales. Estos psiquiatras no hacen más que psiquiatrizar las conductas de los varones que, en realidad, son conductas sociales, culturales. Y en ese ida y vuelta entre sociedad y medios se activa el mecanismo que sostiene: “qué horror es todo esto, pero nosotros no tenemos nada que ver; son ellos, los repudiamos”.

    «Los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son»

    – LP: ¿Por qué eso no alcanza?

    – ES: Si uno analiza lo que es la violencia de género como sistema de dominación, junto a otras dimensiones, como raza y clase, te das cuenta que el sustento de esto es “no las queremos golpeadas”, “no las queremos asesinadas, nos horroriza eso”, pero que sigan subordinadas. Entonces, ese buen hombre que está mirando televisión en su casa mientras su esposa trabaja, está ejerciendo violencia y no lo sabe; no piensa que su pareja no igualitaria -la que no co-gestiona el hogar, si no que esta responsabilidad recae sobre la mujer- tiene que trabajar, como mínimo, tres horas más por día en las tareas de cuidado, entre ellas la de atenderlo a él. Lo que digo es que si este buen hombre se haría cargo de la hora y media que le corresponde, la mujer podría ocupar su tiempo en su propio proyecto personal. Esto, que se multiplica por millones de hogares, es parte del sostén de la dominación masculina.

    -LP: ¿La tarea es desnaturalizar lo que para muchos es lo que está bien?

    –ES: La mayoría de las mujeres, y acá incluyo a otros cuerpos, como trans, trasvestis y no binaries, sufren lo que se llama violencia de baja intensidad, y están acostumbradas. Pero esta violencia va creciendo y, en muchos casos, llega a la violación, a la tortura o al femicidio. Y lo cierto es que esa otra violencia, que sostenemos los buenos hombres, es la que da marco y sostiene la violencia de género extrema.

    -LP: Apuntás a la raza y a la clase ¿por qué?

    -ES: Nancy Fraser, que es una filósofa de la izquierda norteamericana, en un texto de 1984, habla de dominación de clase y dominación de género, y entre paréntesis dice “posiblemente de raza”. Otras teóricas profundizaron en el tema, y hoy sabemos que esta dominación de clase, género y raza que se expresa en el capitalismo son dimensiones diferentes de una misma conformación social. A veces puede estar más privilegiada la dominación de género, otras la de raza, y así. Fijate lo que pasa con los pobre migrantes africanos que mueren ahogados intentando llegar a Europa, escapando de las guerras y de la miseria generada por Estados Unidos y los propios europeos. Por otro lado, respecto a la clase, uno de los problemas que tienen las mujeres es el acceso a la Justicia. Pero una cosa es una mujer blanca de clase alta y otra aquella que es negra de clase baja, lesbiana o trans. Para esta última es casi imposible ese acceso. La diferencia aquí es de raza y de clase.

    -LP: ¿La violencia actual contra la mujer es una reacción al feminismo?

    –ES: Creo que hay dos variables fuertes que estimulan la violencia contra las mujeres. Una es la pérdida de la calidad de vida. En todo el mundo, desde la década del 70 hasta ahora, ha aumentado la desigualdad, los salarios reales han bajado considerablemente. Antes, en los 40, 50, ser hombre era poder mantener una familia, ser proveedor. Por ahí, el hombre trabajaba 15 horas por día y no veía a su familia, pero se sentía satisfecho porque la mantenía económicamente, se sentía realizado como hombre. Y la mujer trabajaba en la casa y se bancaba las infidelidades porque “sea lo que sea, es un hombre bueno y nunca nos hizo faltar nada”.

    Pero, a partir del desarrollo del neoliberalismo como paradigma civilizatorio esto se derrumbó. Hoy ningún hombre, a excepción de las clases altas, puede sostener solo un hogar. Entonces se necesita que la mujer aporte lo mismo o más que el hombre, por lo cual ese varón siente que no puede cumplir el mandato de hombre. Beatriz Gimeno (escritora española) dice que ya no puede ser proveedor, pero le quedó el fantasma. O sea, le quedó un vacío que tiene que llenar para convalidarse como varón en la sociedad patriarcal. Te pongo un ejemplo: como puede ser que hoy, habiéndose roto tantos tabúes, prejuicios, avanzada la revolución sexual, cuando es tan fácil tener relaciones sin pagar a nadie, haya aumentado tanto la trata de personas con fines de explotación sexual y la prostitución. ¿Por qué pasa esto? Porque el hombre, en ese consumo de sexo suspende los derechos de la mujer, porque en ese cuarto se hace lo que el varón quiere y cuando sale lo hace sintiéndose macho. Esta es una de las recompensas simbólicas del patriarcado. Pero hay otra, que es el aumento del control sobre el cuerpo de las mujeres. La idea es: “yo puedo ser propietario de cualquier cosa, tengo en el mercado acceso a cualquier tipo de cosas, entre ellas los cuerpos de las mujeres, niños y niñas. Entonces, mi pareja me pertenece, porque yo soy el dueño y puedo hacer lo que quiera con ese cuerpo. Los machos más inseguros del sistema, siguiendo el mandato social que les dice que tiene que ser más machos, empiezan a ejercer violencia contra la mujer hasta matarla. Esto es así porque las luchas de las mujeres han avanzado tanto y han permeado a toda la sociedad que la que pone distancia o dice “basta” sufre las consecuencias. O, si no lo hace, por miedo, suele pasar que el tipo fantasea que en algún momento lo va a dejar y, entonces, la mata.

    «Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía»

    – LP: Te escucho y pienso en la figura del tío que te lleva a debutar a un quilombo…

    –ES: Sí, de una manera totalmente simpática y naturalizada. Y, muchas veces, el chico se sacaba una mochila de encima porque debía cumplir con este mandato, esto de ser macho. Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía. Los adolescentes ven pornografía porque quieren saber cómo se tienen que comportar, y las chicas ven pornografía para saber cómo tienen que responder. Entonces, te encontrás con chicas que ejercen su sexualidad pensando que son absolutamente libres, cuando en realidad la forma en que la ejercen está subordinada a los intereses masculinos. Y a nosotros no entrenan en una sexualidad en la que el otro cuerpo está subordinado. Entonces vemos grupos de varones que violan a una mujer, total “ellas se quejan, pero les gusta”. Bueno, esa violencia es aprendida en la pornografía. Y los grandes protectores de esta realidad son quienes se oponen a la Educación Sexual Integral (ESI).

    LP: Y eso que hay una ley que establece la ESI como obligatoria…

    ES: Sí, está la ley, pero los Estados son patriarcales. Todavía ningún gobierno ha tomado la firme decisión política de que la educación sexual se cumpla en todas las escuelas, desde el primer nivel hasta el final de la universidad. Y no lo han hecho porque estos señores de la iglesia se ponen muy nerviosos. Como relata la película Spotlight (ganadora del Oscar), que cuenta sobre los abusos de los sacerdotes de Boston. La iglesia habla de castidad, pero lo cierto es que todos tienen sexo. Unos porque se masturban, otros porque tienen relaciones con varones, otros con mujeres, y otros porque abusan de niños y niñas. Pero todos rechazan en bloque a la ESI, con lo cual terminan protegiendo a la pornografía y a la mala educación.

    LP: ¿Qué mecanismo opera en el enojo del varón ante las consignas feministas?

    ES: Creo que opera un gran miedo a abrirse a un mundo desconocido. Se toma una actitud conservadora, para que todo siga estando más o menos igual; “que no nos jodan a nosotros y que resuelvan esta cuestión estos loquitos, como les parezca”. Pero también hay una cuestión de ignorancia deliberada por parte de los funcionarios. Se niegan a conocer esta realidad que está transformado el mundo, este proceso revolucionario que están llevando a cabo mujeres, trans, travestis, lesbianas y no bianries. Ellos tienen responsabilidades muy grandes, y son un aparte importante del problema que vivimos hoy.

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