Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

Categoría: Dominación masculina

“El patriarcado está produciendo nuevas masculinidades permanentemente”

Publicado en Diario Femenino, Argentina, junio 6, 2020 21:19

 

El patriarcado está produciendo nuevas masculinidades

Enrique Stola reflexionó en una charla con Diario Digital Femenino sobre las nuevas masculinidades, el capitalismo y la estimulación de la práctica prostituyente como forma de reconocerse como varones, el rol de la pornografía en la educación de niños y adolescentes, y la resistencia de las instituciones a la aplicación de la ESI.

Ilustració de Portada: Luis Cruces Gómez

Lenny CáceresPara ampliar la charla de zoom propuesta por Monique Altschul de MEI (Fundación Mujeres en Igualdad), con Marta Fontenla, Susana Chiarotti, y muchas compañeras, más introdujiste una mirada distinta acerca de la masculinidad hegemónica. Vos hablas del capitalismo financiero, de cómo al salir la mujer a trabajar, más la lucha de las mujeres, al hombre le queda  un fantasma de macho y que crea la recompensa simbólica ¿Podés ampliar esa idea?

Enrique Stola: Es un aporte de Beatriz Gimeno, de España, lo del fantasma que queda en los hombres. Y lo otro  es otro aporte de Quijano, Tony Negri, etc., y de otros autores. En el año 73, en Chile se instala el golpe de Estado y todo el país avanza hacia un Estado puramente neoliberal. Tiene su contraparte con la Tacher y eso implicó dos cuestiones. Por un lado, iban cayendo los países socialistas y terminaba de caer con el muro de Berlín. El avance de la tecnología significó que fue cayendo la clase industrial. Con ellos, antes de la década del ’70,  los obreros y los capitalistas estaban localizados con sus fábricas en determinados territorios, regulaban el capitalismo y la plusvalía. A partir de que empieza a destruirse la clase obrera industrial, este avance de los que manejan el capitalismo financiero tienen mucha más ganancias. Se acabó el socialismo. Se dejan de mantener los Estados de Bienestar.  Se rompe el pacto que había en occidente  y se empieza a disminuir el salario. Y por otro lado, se busca mano de obra cada vez más barata. Las migraciones aumentan en todo el mundo, van en aumento y todo esto se empalma con la lucha de las mujeres por salir de sus casas para sostener sus hogares, con autonomía.

LCSi, el ingreso del macho proveedor no era tanto y las mujeres empiezan a ser parte de esa mano de obra barata también, ¿no?

ES: Pasan a ser parte de esa mano de obra barata, las mujeres del tercer mundo. Pasan a formar parte de lo que después se llama el Cuarto mundo en Europa, o sea, siguiendo con las actividades de cuidado y de servicio, por lo que en la década del ’70 se rompe la configuración básica del capitalismo de que a cada hombre le corresponde una mujer, entonces esto unía al macho de alta clase con el macho más marginal del mundo, porque hasta al más marginal también le correspondía una mujer. Esa configuración vincular se rompe fundamentalmente con la acción de las feministas y  la revolución sexual. Esta revolución sexual que generaron jóvenes y  jóvenas con un contenido político que le dieron ellas, las feministas. Se rompió también ese acuerdo que había entre machos, que a cada macho le correspondía una mujer y las mujeres que les servían a los machos, es decir, las mujeres en situación de prostitución.

LC: Ahí también se rompe hacia adentro de las familias, La masculinidad hegemónica necesita otras dominaciones, ¿no?

ES: Si, pero fíjate que se tienen que modificar las leyes, aparecen las leyes de divorcio en casi todos los países, cada vez la mujer conquista más derechos, dejan de estar legalmente en situación de minoridad, se rompe toda la configuración capitalista que se vivía en aquel momento. Echan mano a las mujeres, a los negros, a los pobres.

LCTambién a los niños, niñas y adolescentes por medio de la prostitución, ya sea para consumir o sea para educar

ES: Se produce otra cosa con el capitalismo. Hasta la década del 70, los militantes decíamos que los pobres eran ejército de reserva del capitalismo. Decíamos eso porque el capitalismo entraba en crisis y expulsaba gente, pero luego salía de la crisis y volvía a retomarlos. Pero a partir de esta ruptura de acuerdo en occidente, del capital y los trabajadores, y la caída de los países socialistas, etc, el capitalismo vuelve a entrar en crisis, expulsa gente pero ya no los vuelve a retomar. Con lo cual va aumentando en todo el mundo la situación de los cuerpos indeseables, de los marginados y los pobres que dejan de ser el ejército de reserva y  pasan a ser los indeseables. Aún hoy lo vemos con absoluta claridad en todo el mundo.

LC: Esta estructura capitalista y esta masculinidad hegemónica que se hace más fuerte en aquellos tiempos, siguen teniendo grandes sostenes.

ES: Las transformaciones que se van produciendo en la sociedad implican una reacomodación del dispositivo  de dominación masculina. Entonces, ellos siguen siempre dominando pero con otro marketing, digamos. En cada momento histórico con otro marketing  y tratando de reacomodarse. Esto golpeó fuertemente esa masculinidad hegemónica que no es más que un modelo machista  y patriarcal, pero también, además, hay un montón de variaciones y hay un hilo que los comunica más allá de las variaciones. Hay una complicidad que se transmite a través de los cuerpos y de las miradas de los machos que hace que  el tema siga siendo operativo para  la dominación masculina. Aquello que era muy importante para ser hombre, como el mandato de ser el proveedor que sostiene a la familia se terminó. Entonces el capitalismo y el patriarcado tienen que dar alguna compensación, porque teóricamente siempre tenemos compensaciones simbólicas a partir de los mitos de los sistemas de creencias que en cada momento histórico la sociedad tiene. Se terminó esa idea de “soy un buen hombre porque sostengo a mi familia, los proveo y nunca les hago faltar nada”, aunque no los vea nunca, aunque trabaje todo el día, aunque tenga que tener amante…

LC: Ya que mencionas lo de las creencias ¿Qué papel juegan las instituciones religiosas en estas cuestiones?

ES: Las instituciones religiosas son la expresión de la matriz cristiana que ha conformado nuestra sociedad  y que impregna la socialización de los cuerpos, ya que las mujeres en su gran mayoría, siguen siendo socializadas para la subordinación y los cuerpos de los varones en su gran mayoría siguen siendo socializados para la dominación.

LCAhí hay una gran contradicción ya que la iglesia católica, por ejemplo, tiene la idea del pecado y no entraría para los varones.

ES: Lo que pasa que el cristianismo no es para los hombres. El cristianismo es para el sometimiento de las mujeres. Esa es la matriz cristiana. Es para el sometimiento de las mujeres y  para que los varones puedan dominar con el consentimiento de un dios. Para que los capitalistas puedan explotar a los cuerpos por estar generando trabajo. Y esto tiene que ver con lo que ha sido el cristianismo o las diferentes corrientes cristianas en el desarrollo del capitalismo. Cómo rompieron a las comunidades para generar esa unidad que se llama la familia. En el comienzo de la revolución industrial, por ejemplo, en las familias antes vivían muchas personas en una casa, y se encargaron de ir imponiendo a la sociedad de que eso estaba mal. En realidad lo que necesitaban era que ese grupo familiar, de hombre y mujer, mujer totalmente sometida en el espacio doméstico que no tuviera politicidad y delegara todo su poder al hombre, y ese hombre se iba a encargar de lo público y de sostenerlo.

No les convenía que vivieran en comunidad porque eso era político. Eso se acabó en occidente por lo menos. Esta es la resistencia que siempre hubo por suerte, en toda América Latina, en el África, pero lo cierto que como modelo la figura fundamental occidental se rompió.

LCY en estos tiempos la masculinidad hegemónica hace unos esfuerzos denodados para sostenerse ¿y qué está pasando con las nuevas masculinidades entonces? ¿Cómo se combaten?

ES: Retomo el llamado de atención que nos hizo en un panel hace un tiempo atrás la licenciada Eleonor Faur, algo que ella viene sosteniendo desde hace tiempo  es que el patriarcado está produciendo nuevas masculinidades permanentemente, entonces no se es igual que el abuelo, no se es igual que su padre, mis hijos serán diferentes. Estas son nuevas formas de ser varones y además el patriarcado propone por medio del marketing formas de masculinidades. En algún momento fue el hombre metrosexual, el hombre que se cuidaba, el que se depilaba de acuerdo a la estética pornográfica. La cuestión es que sea una masculinidad que tenga una decisión política claramente, porque hablamos de poder cuando hablamos de masculinidades. Entonces si tiene una decisión política tiene que ser anti patriarcal y cuestionar absolutamente todo el sistema de dominación que se basa en el patriarcado. Si hablamos de nuevas masculinidades tenemos que agregarle la palabrita anti patriarcal o alguna palabra que defina que es una cuestión política porque si no nuevas masculinidades puede englobar todo y nada a la vez.

LCExiste un temor desde los feminismos y es que el patriarcado se disfrace o algunos varones hegemónicos con masculinidades hegemónicas entren para seguir dominando o para inmiscuirse en las temáticas de las mujeres como es la lucha feminista.

ES: Es un temor lógico y es  algo que las mujeres tienen que prever porque el sistema de dominación masculino cambia de tácticas y de estrategias para sostenerse como tal. Cuando los compañeros dicen: en nuestro país la compañera no quiere que participemos con ella, tienen razones fuertes y justificadas en no aceptar porque no creo que nosotros tengamos que meternos en las organizaciones femeninas. Porque los hombres tenemos toda la sociedad para actuar. Abramos espacios en donde discutamos de feminismos en los lugares donde no se discute el feminismo. Vayamos a esos lugares donde el feminismo todavía no llegó  y si hay compañeras pongámosla en contacto con las compañeras feministas activistas. Tenemos mucho para hacer. También trabajemos sobre nuestra interioridad rompiendo esa unión que tenemos con el dispositivo de dominación masculina, renunciemos a dominar, renunciemos a los privilegios. Todo el cambio que se ha producido en el sistema económico, ¿qué satisfacción le puede dar a los hombres para que los hombres sigan sintiéndose hombres? Porque aún no se ha desarrollado una educación que permita la libre expresión de los  sexos y que los hombres vivan y valoricen lo que es la igualdad democrática.

LCLas herramientas las tenemos. Esta la ESI, pero hay una resistencia muy fuerte desde estas masculinidades y de estas instituciones para negarla, para no permitirla.

ES: Las herramientas las tenemos. Educación sexual  integral, tenemos una cantidad bibliográfica y de modelos que las feministas nos están ofreciendo permanentemente en todos los campos de  la vida. Es  decir, la oferta está. Las instituciones religiosas que son expresión de esta matriz cultural de dominación que es el cristianismo, el patriarcado, el capitalismo y  otras dominaciones que hay, se oponen fuertemente a la ESI porque  inevitablemente va a tener impacto en la conformación de nuevas configuraciones vinculares que van a ser igualitarias y democráticas. Y estos tipos vienen violando los cuerpos en todas las formas desde hace siglos.

LC: Prefieren que los pibes y las pibas se eduquen con pornografía y no en términos de igualdad.  Desde las emociones y los vínculos. 

ES: Exactamente. El otro día la escuchaba a la compañera Gil Lozano  que decía que el papa estaba en contra de la trata. Y es cierto. Yo sé que el papa verbaliza que está en contra de la trata y que el papa ha ayudado a muchas mujeres en situación de trata. Les ha dado una mano enorme a mujeres en situación de trata cuando él era obispo acá en Buenos Aires, es cierto. Pero también es cierto que cuando el Vaticano y el papa liberan la frase “con mis hijos no te metas”, esta consigna que recorre América latina y América central  en contra de la Educación Sexual Integral  y en contra de los Feminismos, ahí le está dando una gran mano a los sostenedores de la trata, a la prostitución  y a los hombres prostituyentes,  a los agresores sexuales, a violadores. Porque todos quedan ocultos tras las buenas familias.

LC: Y en el tema del Sistema Prostituyente hay un sostén increíble y que no viene solo de un grupito de compañeras reglamentaristas, viene de una línea política internacional tal cual vos lo decís.

ES: Queda sostenida por los machos, no por la compañeras reglamentaristas. Los hombres, como bien dice Beatriz Gimeno, cuando queda esta recompensa de ser los que sostenían el  hogar. ¿Cómo me reconozco como varón? Me reconozco como varón en muchas situaciones. Me reconozco como varón con un grupo que me reconoce como tal, cuando estamos acosando a una mujer en la calle, diciéndole los piropos y  esas idioteces que son acoso sexual. Me reconozco como varón cuando  en la cancha  canto consignas misóginas, homofóbicas.

O sea que hay una cantidad de prácticas que son infinitas en donde los varones se reconocen como varones con los varones. Pero hay una que está produciendo mucho dinero, un gran negocio del neoliberalismo y produce mucho dinero, y con solo cinco, diez, cincuenta dólares  por un completo y es la práctica prostituyente. Si siempre existió la práctica prostituyente de la alta clase media, esto incorporó a todos los pobres del mundo. Los varones de clase media baja que perdieron la posibilidad de sostener a la familia, hoy encontró un espacio donde el Feminismo todavía no entró como dice Beatriz Gimeno, esa media hora prostituyente en donde el hombre paga y  se siente dueño de esa mujer.

LCEn ese segundo, en ese cuarto, en ese momento, en ese espacio el tipo es dueño de ese cuerpo y hace lo que quiere y la mujer no tiene derecho a nada.

ES: Y sale de ahí sintiéndose macho.

LC: Y ahí vuelca toda su violencia, adicciones  y demás

ES:  Esto significa un altísimo porcentaje, se mide en término de producto bruto, el impuesto de mujeres pobres que son transferidas de países pobres a los países que son desarrollados, de tipos que consumen  prostitución, consumen mujeres y nos les interesa absolutamente nada sobre la situación de esa mujer, porque todos dicen que ellas están ahí porque les gusta.

LC: Es el discurso patriarcal, para terminar, hay una negación y nos instan a plantear el no mezclar prostitución con trata porque no es lo mismo. En los términos de explotación sexual podríamos decir que es lo mismo.

ES: Pongámonos en el lugar del macho prostituyente y desde esa mirada no existe trata ni prostitución reglamentada, existen mujeres que están a su disposición. Hablemos del macho prostituyente y dejemos de poner el acento en las mujeres. Veremos después cómo proteger a aquellas mujeres en situación de prostitución.

LC: Y poner el acento en las acciones o factores que sostienen esta masculinidad hegemónica

ES: Hoy tres factores importantes, no los únicos,  que la sostienen y es importante remarcar. La estimulación de la práctica prostituyente, la pornografía donde se educan niños y adolescentes y las instituciones religiosas, con consignas que hacen resistencia activa contra la ESI

Enrique Stola: “Hay varones que aprendieron el discurso políticamente correcto del feminismo, pero ocultan el sostenimiento del machismo”

Por Marcela Espíndola Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires. Boletín Nº 20, marzo de 2020

El Observatorio de Género de la Justicia en la Ciudad de Buenos Aires entrevistó a Enrique Stola, psiquiatra especializado en violencias. Feminismos, nuevas masculinidades y los artilugios del patriarcado para perpetuarse, fueron algunos de los tópicos de nuestra charla.

 ¿Cuál es el aporte que hace el feminismo al varón y viceversa?

En la medida que los feminismos son una perspectiva de liberación para las mujeres, las mujeres tienen un punto de vista privilegiado sobre nuestra conducta, por lo tanto los señalamientos que nos vienen haciendo, en la medida que los tomamos, lo que nos va posibilitando es que seamos cada día más libres y mejoremos nuestra calidad de vida y la calidad de los afectos.

¿Y qué aportan los varones al feminismo o a las mujeres?

La verdad que eso me cuesta encontrarlo. Algunos estudiosos varones han señalado particularidades de cómo los varones nos movemos, nos relacionamos, etc., pero eso lo han estudiado profundamente las investigadoras feministas, así que yo no encuentro los varones hagamos un aporte a la teoría feminista. Si nos remontamos a algunos filósofos y sociólogos, y tomamos a Bourdieu, Foucault, etc., de sus elaboraciones el feminismo ha tomado algunas cuestiones que le han servido pero no eran personas que se proponían aportar el feminismo, así que yo creo que hoy los varones, de alguna forma, “ganamos” porque estamos actuando y gozando de los privilegios masculinos, podemos obtener en algunos aspectos una vida más fácil que las mujeres, pero si vamos renunciando a ello porque incorporamos criterios feministas somos más libres y vivimos mejor. Así que parecería que desde el lugar donde estemos siempre “ganamos”.

Hace poco decías en una entrevista de El Ciudadano Web que “los varones te escuchan y reflexionan, pero los varones no cambian porque hagamos cursos ni seminarios, sino por los fuertes posicionamientos de las mujeres y del colectivo que generan cambios sociales”. ¿Lo seguís sosteniendo?

¡Si! Eso es lo que históricamente ha sucedido. Ahora, si miramos con microscopio, vemos a algunos individuos varones, que se mueven con buena fe y son afectuosos, y que se ponen a leer y a escuchar atentamente lo que dicen sus nietas, o sus hijas, muchos de ellos están produciendo cambios desde la mejor onda, desde la buena fe. Ahora, a otros varones, solamente uno puede atenerse a limitar daños. Son las mujeres las que dicen “No, esto hay que modificarlo”, o “Esto se debe modificar, entramos en el espacio público y le decimos NO a los acosadores”, y los acosadores que antes actuaban impunemente en el espacio público y ahora tienen miedo que cualquier mujer les haga pasar una vergüenza terrible, entonces se callan la boca. Pero no es que hayan cambiado internamente, o que estén respetando a las mujeres, solo modifican la conducta y se reacomodan.

¿Cuál es la relación entre estereotipos de género y la violencia?

Hace poco estaba leyendo un libro sobre el cuerpo en el capitalismo de una feminista y en él decía que en el desarrollo del capitalismo, los hombres poderosos y los hombres trabajadores generaron una sociedad en el que el cuerpo de la mujer era donado a cada hombre, tenía derecho a ser dueño de una mujer y esto lo que ha facilitado evidentemente es el fortalecimiento de la hermandad en el ejercicio del poder masculino y esto hace que cuando en el Poder judicial hay un tipo que está acusado de violencia, por ahí puede encontrarse con la mirada de un secretario de un juzgado o un juez y establecer un nivel de complicidad en la mirada que se da precisamente en la fratría masculina. Entonces, los estereotipos replican y mantienen cotidianamente esa jerarquización de la diferencia en relación a los machos que ejercen sus privilegios y las mujeres o los cuerpos feminizados por el patriarcado que son subestimados, como pueden ser los integrantes del movimiento LGTBIQ+. Esto es un sostenimiento de la violencia simbólica y es modelar los cuerpos y establecer una forma de relacionarse de los cuerpos en donde la violencia garantiza la dominación en sus múltiples formas.

Siempre decís públicamente que te consideras un varón feminista. ¿Los varones pueden ser feministas?

Esto lo estuve hablando con un antropólogo amigo en Madrid, y él me decía, que cuando un hombre está haciendo una acción que sostiene la violencia contra las mujeres o sostiene la estructura injusta contra las mujeres, es un sujeto del patriarcado, y cuando yo estoy actuando políticamente en función de los criterios feministas soy un sujeto del feminismo, dice. Yo no sé si es tan así. Yo creo que el feminismo es un posicionamiento político y existencial también. Es una forma de encarar la vida, los vínculos, de ver a las sociedades, de ver a la naturaleza. Entonces, desde ese punto de vista es posible que un varón sea feminista. Ahora, si un varón no puede ser feminista, esto no va a cambiar nunca. Es que si las mujeres feministas y si los hogares que están bajo esa estructura feminista, no van a producir varones feministas, y si no logramos que los varones tengan un posicionamiento político y hegemónico feminista, acá la sociedad no va a cambiar nunca. Se va a mantener siempre un grupo de mujeres que va a estar en lucha permanente y si los varones no pueden ser feministas, tengo que interrogarme sobre las reales posibilidades de cambio social.

¿No crees que esto a veces es difícil para el movimiento feminista teniendo en cuenta que hay muchos varones que adquieren el discurso feminista, sobre todo en los partidos políticos, y que sostienen prácticas machistas?

Lo vemos permanentemente. Tipos que están en función de mantener la dominación masculina. El otro día escuchaba un discurso de Malcom X, que hablaba sobre los negros y la liberación, y los negros que trabajaban para la sumisión, pero también hablaba de los blancos que codo a codo trabajaban por esa causa. Creo que cuando hay potentes alianzas, la transformación fuerte es posible, en cambio, si cada vez nos sectorizamos más, vamos mal. Es inevitable que nos encontremos con varones que sean terriblemente oportunistas. Hay varones que por el nivel cultural aprendieron el discurso políticamente correcto pero ocultan el sostenimiento del machismo. Pero ahí están las compañeras que tienen un fuerte olfato para detectarlos y bajarlos de un hondazo. A veces se generan problemas, porque he visto en algunas organizaciones, que estos tipos lo utilizan para seducir a algunas mujeres, generar conflictos en el grupo y a veces cuesta desenmascararlos.

¿Masculinidades tóxicas o violentas?

Entiendo que el término “tóxico” le puede servir a algunas personas para describir algunas situaciones, pero yo me opongo a ese término, porque es un término que acá en Argentina lo comenzó a utilizar Stamateas, que de feminista no tiene nada. Débora Tajer hace un análisis sobre eso muy interesante. Yo no lo uso, me parece feo, y oculta la dominación masculina. Pareciera que un macho se acerca a otro y lo intoxica de cosas que no quiere hacer, y no, hay historia, formación de estructuras, fuertes intereses, y no tienen que ver con ese término médico de toxicidad. Hay un aprendizaje de masculinidad que nuestras sociedades patriarcales lo ofrece como modelo y es violenta, y a veces, no es violenta en términos físicos, pero que es violenta en términos psicológicos o de sostenimiento de los estereotipos. El patriarcado siempre lo reproduce. Las masculinidades que debemos generar tienen que ser contrahegemónicas, anti patriarcales y con lectura feminista. Sobre todo porque la lectura feminista es fresca, creativa, y va denunciando y mostrando los permanentes reacomodamientos de la dominación masculina, por eso es sumamente creativa. Y no sólo denuncia esa dominación de género sino las múltiples dominaciones sobre los cuerpos de las mujeres, dentro de la cuestión capitalista, lo que es el trato que reciben las mujeres, en cuanto a lo laboral, a lo salarial, derechos que no se reconocen. En fin, una multiplicidad de lecturas sobre la realidad que hacen las feministas, que realmente enriquecen. Las lecturas de los machos sobre las masculinidades que no tienen feminismo, es muy notable, son aburridas y en realidad ocultan el tema de la dominación masculina.

Sin entrar en detalles del Caso Báez Sosa (caso que conmocionó a la opinión pública argentina en el que un joven murió producto de la golpiza que recibió por un grupo de varones) ¿podríamos hacer un análisis desde la perspectiva feminista?

Por supuesto que este es un caso terrible, pero si tomamos el mes de enero, en ese mes hubo 34 femicidios en Argentina, directos y/o vinculados, y los medios de comunicación sólo hablan de este grupo. Y creo que hablan sólo de esto, porque este grupo rompió ciertas normas morales que la élite blanca viene tratando de sostener desde 1492 hasta la fecha, tratando de mostrarse como el ejemplo de la moral, buenas costumbres, etc. Creo que esto ha impactado y ha monopolizado, porque en el fondo está respondiendo a un reacomodamiento de fuerzas masculinas y de miradas masculinas. Me impacta y me duele que pibes tan jóvenes estén ejecutando este crimen, pero también me duele el ocultamiento en la agenda de lo que pasan las familias de estas mujeres que fueron asesinadas y sus hijos. La agenda de las noticias es masculina, los medios y las instituciones están respondiendo a esa agenda masculina y de clase.

Hace poco escribí un pequeño artículo sobre esto. No es el deporte el responsable sino la masculinidad hegemónica que le da al rugby cierta identidad ligada a la violencia, a las clases sociales altas y a la indiferencia sobre el sufrimiento. Allí donde pueda expresarse la masculinidad hegemónica lo va a hacer de forma violenta, dominante hacia todos los que estén en una posición de subordinación, incluso sus congéneres. Y leyendo los comentarios en las redes sociales, y según la clase social de la que venían, por un lado, cuestionaban la supuesta pertenencia de clase de los rugbiers, y por el otro, cuestionaban al grupo de machos blancos que estando alguien en el suelo le patean la cabeza cuando se sabe que “los grupos de machos blancos no hacen eso”.

Marcela Espíndola es Licenciada en Comunicación Social (UCSE). Diplomada en Género y Comunicación. Diplomada en Asesoría Parlamentaria (UTN). Se especializó en comunicación política con perspectiva de género y en comunicación institucional multimedia. Fue asesora parlamentaria, de prensa y comunicación en el Congreso de la Nación y en la Legislatura de Ciudad de Buenos Aires. Integra desde su fundación Periodistas de Argentina en Red – Por una Comunicación No Sexista (PAR). Desde 2015 hasta la fecha es la Directora Ejecutiva de Ciclofamilia (www.ciclofamilia.com.ar) organización que trabaja en temas de movilidad familiar, género y equidad vial, y de la que es co-fundadora.

 

Medicalizando la Violencia de Género o Machista

Un objetivo de los últimos 60 años del dispositivo de dominación masculina ha sido “medicalizar” la violencia machista extrema: “si un hombre viola, abusa o mata es un enfermo y si se comprueba que lo hizo (y que no es una falsa acusación de la mujer) entonces, nosotros, los hombres de buena familia no tenemos responsabilidad alguna sobre esos hechos criminales, porque no somos todos iguales y las mujeres deben aprender a diferenciar los enfermos de los varones normales”.
Hábilmente estos machos comenzaron a ampliar la terminología, ahora no son solo enfermos, sino que el macho que domina es una masculinidad “tóxica” con lo que desaparece la voluntad de dominio, y ese vínculo donde el macho manipula y ejerce violencia psicológica pasa a ser “vínculo tóxico” y se convierte en algo aislado sin conexión con la estructura socio-economica-cultural-racial y de género donde se juegan los vínculos, y ya que estamos nos actualizamos y a esa violencia que las feministas llaman Violencia de Género o Violencia Machista, la que hacen los hombres enfermos, de masculinidad tóxica y, por supuesto, con vínculos tóxicos (¡se encuentran con cada loca!), a esta situación la vamos a llamar Pandemia. Y con esto cerramos el círculo. “La pandemia que viven las mujeres la hacen los hombres enfermos (que se juntan con enfermas), hombres con masculinidad tóxica y en la que ambos sostienen vínculos tóxicos”.
Compañeres: los machos violentos no son enfermos. La Violencia de Género o Violencia Machista no es una enfermedad por lo tanto no es una pandemia, es una violencia que está al servicio de la estructura de dominación patriarcal, no existe la masculinidad tóxica y no existen los vínculos tóxicos. Dejemos de medicalizar, dejemos de sintonizar con el Poder médico y el Discurso-patriarcal-hegemónico. Enrique Stola.

Devenir mujeres: el aporte delas teóricas feministas para los varones.

Publicado en “Ciudad Violeta”, revista digital de la Defensoría del Pueblo de CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), Edición 1, 2020, página 15-16, defensoria.org.ar

Un 8 de marzo de 1910 y por propuesta de Clara Zetkin, gran activista feminista, se proclamó en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas el Día Internacional de la Mujer y recién en 1975 la ONU celebró el Año Internacional de la Mujer.

La resistencia y lucha de las mujeres contra el orden patriarcal, la dominación masculina, la explotación laboral, sexual, el racismo, el sexismo y todas las formas de violencia machista estuvo y está activa, produciendo cada día nuevos reclamos y propuestas que siempre mejoran la vida humana y el buen vivir.

¿Que podemos decir muchos hombres en éste día celebrando a este resistente y desobediente movimiento?

Las historias personales de mujeres de diferentes latitudes nos hablan de los obstáculos para sostener una vida satisfactoria e inevitablemente, en relación a sus dolores, aparecen los privilegios masculinos que cercenan sus derechos.

Un método científico como es el estadístico nos muestra que en todos los ítems las mujeres están peor que los varones en todo el mundo y, en aquellas posiciones en donde parecen liderar (tener mayor formación universitaria) esa realidad se diluye cuando se insertan en las estructuras laborales en donde por el mismo trabajo pasan a ganar menos que los varones, además de que para obtener trabajos deben soportar preguntas que nunca nos harán a nosotros, como por ejemplo “¿pensás tener hijos?”

La democratización de la sociedades que todes gozamos está directamente ligada a los avances que las mujeres han logrado. Ese gran movimiento feminista conformado de varias corrientes y perspectivas, resulta una interpelación permanente a las políticas que aplican los machos, que son quienes dominan en esta sociedad patriarcal-capitalista.

En Argentina las mujeres vienen ocupando ciudades con multitudinarias asambleas e irrumpieron con fuerza en el espacio público con sus reclamos y sus fuertes NO a las conductas intrusivas masculinas, generando un clima de cambio social que impregna cualquier espacio vincular, resultando así un alivio para la vida de todes aquelles que sienten placer por el ejercicio de la libertad y las relaciones saludables.

A los varones nos queda una gran posibilidad y es devenir mujeres, devenir en esa minoría política que cuestiona el orden patriarcal establecido, y debemos reconocer que han sido las teóricas feministas las que nos facilitaron la comprensión sobre cómo ese orden también nos perjudica.

Devenir mujeres es sumarse activamente como varones al análisis y el cuestionamiento de los modos en que dominamos, de los privilegios que nos adjudicamos y a la vez sostener un activo renunciamiento a los roles que la matriz de dominación masculina nos ha inculcado.

Devenir mujeres es denunciar y modificar cotidianamente la jerarquización de la diferencia entre nosotros y las .mujeres + cuerpos disidentes.

Devenir mujeres es hacernos cargo de nuestra afectividad, generar políticas y roles de cuidado que por lo menos en Nuestra-América hemos delegado en las mujeres desde el 1492 a la fecha.

Devenir mujeres es optar políticamente por relaciones igualitarias, por relaciones humanas democráticas y respetuosas del deseo de cada una de las personas y de sus decisiones.

El gran movimiento que las mujeres han generado es una revolución social increíblemente novedosa pues no lleva a la eliminación de los dominadores sino a generar la posibilidad también para ellos (nosotros) de una existencia afectivamente satisfactoria y socialmente digna por lo que en este día solo nos resta dar un infinito agradecimiento a cada mujer que lucha por sus derechos.

 

Femicidio en Catamarca: “No es gente enferma, sino que tiene una formación machista importante” Dos médicos psiquiatras consultados por Clarín reflexionan sobre los femicidios luego del crimen que se conoció este lunes.

Clarín, 2 de marzo de 2020

Naim Vera, de 19 años, asesinó a su novia Brenda Micaela Gordillo.

La mayoría de los asesinos es gente normal, que está entre nosotros, en una conferencia, en el supermercado, en una heladería”, afirma el médico psiquiatra Enrique Stola. “Se trata de gente normal, que no es enferma ni psicótica, sino que tiene una formación machista importante, que siente que el cuerpo de la mujer les pertenece“.

¿Cómo explicar un crimen en el que un joven de 19 años asfixió a su novia y quemó sus restos en una parrilla? “Habla de la juventud, inmadurez e ignorancia de un pibe violento que no tuvo tiempo de desarrollarse, de crecer y que, de repente, se vio desbordado por la situación, pero no por haberla matado, sino por querer salvarse“.

El profesional hace foco en el femicidio de Brenda Micaela Gordillo, de 24 años, a manos de su novio Naim Vera, de 19, que confesó haber quemado en una parrilla los restos de la víctima antes de arrojar algunas partes del cuerpo en un contenedor de basura y otras, a la ruta.

Los padres del femicida Naim Vera pidieron perdón a la familia de la joven asesinada

Stola piensa que estamos equivocados “si pensamos que violentos así no nos podemos cruzar en cada momento en nuestra vida diaria. Yo vengo de una conferencia de cien personas, por ejemplo, y las estadísticas indican que en un grupo que asiste a una charla como ésa, entre el 30 y el 60 por ciento de las mujeres asistentes sufrió alguna agresión, acoso o abuso sexual“.

El especialista, que señala que se vive en una sociedad patriarcal y machista, está convencido de que no se detecta al violento o al acosador a simple vista. “Podemos ser engañados, sino basta con leer en las noticias recientes sobre el comportamiento de un acosador serial como es el cantante Plácido Domingo quien, detrás de su imagen señorial esconde a un ser horrible“.

Casos como el que conmocionó a la provincia de Catamarca “tiene como responsables a gente de a pie, no son monstruos, ni bestias, ni enfermos -enfatiza-, se trata de los machos que nuestra sociedad está produciendo cada día“.

Pero, ¿cómo se llega a semejante nivel de violencia?, se le vuelve a consultar, a lo que Stola responde que tiene que ver con “la precarización de la vida producto de las frustraciones personales,que generan primero impotencia y luego una violencia inusitada”.

Los tiempos de empoderamientos femenino, del lugar que la mujer fue ganando y recuperando en estos tiempos “no es bienvenido por los hombres violentos, que no soportan que la mujer sienta que tiene los mismos derechos, o que tenga conciencia de su posibilidad de decir que no, o advierta que ya no necesita estar atada a un hombre”.

Asiente Nora Leal Marchena, médica psiquiatra que, en sintonía con Stola, subraya en la peligrosidad del hombre inseguro, “al que le brota un nivel de violencia desmesurada cuando le cambian los roles y surge el disciplinamiento social. Es decir que, cada vez que aparezca una mujer asesinada, aparecerá un macho que en su casa dice ‘Te va a pasar lo mismo’.“.

Leal Marchena remarca “el altísimo nivel de violencia, pero hasta en lo más sencillo y cotidiana, como es frenar cuando el semáforo pasa de amarillo a rojo y vemos todos los días cómo se acelera para ganar un segundo. Tenemos que preguntarnos qué pasa con los vínculos sociales o en qué quedaron“.

Puntualmente en el caso de Catamarca, “cuesta entender una reacción atroz sin conocer a la persona, pero acá hubo bronca, saña, celos y lo que viene después es ‘cómo hago para salvarme‘, para intentar entender que el asesino podía deshacerse de un cuerpo quemándolo en la parrilla”.

La profesional hace foco en lo infrecuente de que “un joven de 19 años mate y mate de esa forma, con semejante nivel de violencia. ¿Qué habrá pasado por la cabeza de ese chico? ¿Qué nivel de frustración arrastra? Y también es importante destacar el instante de lucidez de su entorno, aparentemente de su padre y abogado, quienes lo llevaron a la comisaría para que confiese”.

Leal Marchena concluye que “el asesinato de esta jovencita, como el de Fernando Báez Sosa, sólo hablan del desastre fenomenal que estamos atravesando, donde el espiral de violencia aumenta porque el Estado está ausente y se incrementa la violencia por mano propia y, también, por la anulación de la persona. No existe la persona, se la atropella

 

https://www.clarin.com/sociedad/femicidio-catamarca-gente-enferma-formacion-machista-importante-_0_6u0ZA5uG.html?fbclid=IwAR1HvlwxP-GVJyuoq0JGpyEsmyP0u4JFlsgmAwdApjlXuJIYLotCu7hP3-Y

VIOLENCIA MACHISTA: El inexistente síndrome de ‘la mala madre’ lleva dos décadas usándose en los juzgados españoles

Ester Ruiz e Irune Costumero tienen mucho en común. A las dos les arrancaron a sus hijas tras denunciar a sus parejas por violencia o abusos. Las dos han luchado por recuperarlas y se han enfrentado a un sistema judicial que les ha aplicado el inexistente síndrome de alienación parental. La principal diferencia es que entre ambos casos hay casi 20 años de distancia.

Por Marisa Kohan. Diario Público, Madrid, 24-02-2020

Irune Costumero y Ester Ruiz
Irune Costumero (izquierda) junto a Eter Ruiz (derecha) en Vizcaya durante unas jornada contra el SAP / Público

MARISA KOHAN

“Yo me topo con este engendro en el años 2003. Entonces descubrí lo que era el Síndrome de Alienación Parental, y soy una de las primeras ‘usuarias’ (así nos definen) de los puntos de encuentro familiares. Me ha comido todo el sistema: mediación familiar, puntos de encuentro y arrancamiento… Porque hay que llamar a las cosas por su nombre. No son retiradas de custodia, a los hijos e hijas nos los arrancan de la manera más cruel que se pueda imaginar“.

Así explicaba su caso Ester Ruiz, enfermera especialista en psiquiatría y responsable de la Plataforma Luna contra el SAP, en una jornadas multidisciplinares celebradas recientemente en Igorre (Vizcaya), para denunciar la utilización de este síndrome inexistente en juzgados, equipos psicosociales y servicios sociales de diversas comunidades.

Ella denunció a su expareja por posibles abusos y maltrato y acabó sin la custodia de su hija y peleando contra un sistema del que entonces conocía muy poco. Por eso, al cabo de los años,una vez recuperada a su hija, montó la primera asociación de ayuda y apoyo a las víctimas del SAP.

El 4 de agosto de 2017, Irune Costumero vivió una situación similar. Una llamada de los servicios sociales de Vizcaya la citó en su sede sin más explicaciones. Al llegar, una decena de policías, guardias de seguridad y Ertzainas uniformados estaban en la sala. Sin ningún tipo de advertencia una trabajadora social cogió a la niña, se la llevó entre gritos de la menor que llamaba a su madre y pedía auxilio, mientras que a ella la sujetaron para que no pudiera salir en su búsqueda.

Los audios de esta escena, a los que ha tenido acceso este diario, resultan estremecedores y han sido una de las pruebas admitidas contra los responsables de los servicios sociales de Vizcaya, cuatro de los cuales han sido imputados por la Audiencia Provincial por prevaricación y delito de lesiones y se sentarán en el banquillo en breve. Entre ellos figuran el el máximo responsable del departamento de Acción Social, Sergio Murillo; la jefa de la Sección de Recepción, Valoración y Orientación, Antonia Giner, la jefa del Servicio de Infancia, Consuelo Alonso y la trabajadora social que aplicó la orden, Maika Urrutxurtu.

“Tardé tres meses en ver a mi hija y la primera vez que la vi fue en un punto de encuentro vigilada en el que me amenazaban cada vez que le decía que consideraban dañinas”

“La orden que me leyeron esa mañana encerrada en esa sala, mientras escuchaba alejarse los gritos de mi hija, decía que la Diputación foral de Vizcaya asumía temporalmente la tutela de la niña y le cedía provisionalmente la estancia al padre. No podía tener ningún contacto con ella durante un mes y luego ya se vería. Tardé tres meses en verla y la primera vez que la vi fue en un punto de encuentro vigilada en el que me advertían y amenazaban cada vez que le decía a mi hija cosas que ellos consideraban dañinas, como que cuando viniera a casa vería a su perro”, narra Costumero.

Han pasado casi tres años y Costumero sólo ve a la niña dos veces por semana durante dos horas, sin derecho a pernoctas, fines de semana o vacaciones. Ni la denuncia a los máximos responsables de los servicios sociales de Vizcaya, ni su posterior imputación por la Audiencia han conseguido que se revierta la retirada de custodia a la madre, que se realizó sin la intervención del juzgado que había decretado una custodia compartida entre los progenitores. Su delito, según los servicios sociales que decretaron un desamparo de la menor: ser una mala influencia para su hija y no permitir la revinculación con el padre, a quién había denunciado por malos tratos y al que la niña se negaba a ver.

Lo que ha cambiado es el miedo de las madres a perder la custodia de sus hijos si denuncian las violencias y abusos sexuales

Entre el caso de Ruiz y hoy han pasado cerca de 20 años, pero las cosas han cambiado poco o nada. Tal vez, apuntan diversos expertos, lo que ha cambiado es el miedo de las madres a denunciar violencias o abusos sexuales de sus parejas hacia sus hijos e hijas por miedo a no ser creídas y acabar perdiendo la custodia tras un largo proceso judicial.

“El Síndrome de Alienación Parental no está reconocido por ninguna institución médica, y si lo llegara a estar habría que cuestionarlo como se hizo con la patologización de la homosexualidad, para sacarlo de los manuales de psicología”, afirmó durante las jornadas Enrique Stola, psiquiatra argentino especialista en violencia y género.

Este experto explica que el SAP es una reacción a los avances  y fortísimos cambios conseguidos por las mujeres en la década de los 60 y 70 en Estados Unidos, en que lograron, entre otras cosas, el aborto, la liberación sexual, pusieron de relieve que el lugar más peligroso para las mujeres era la propia casa o visibilizaron el incesto paterno-filial.

“El SAP es un instrumento dentro del poder judicial para disciplinar a las mujeres y para aterrorizar a las niños y niñas”

“El SAP es un instrumento dentro del poder judicial para disciplinar a las mujeres y para aterrorizar a las niños y niñas y con eso controlar a las mujeres. Es un instrumento terrorista, porque lo que produce es temor en muchísimas mujeres a denunciar por miedo a que les saquen a sus niños o niñas. Es un instrumento que favorece a los hombres golpeadores, maltratadores, a los abusadores sexuales y a los que cometen incesto paterno-filial”, afirma Stola.

Según este experto, a los niños y niñas se les obliga a repetir muchas veces las escenas de trauma y lo que les van haciendo sentir es que ellos no son creíbles. “Lo que se produce es un reacomodamiento en ellos porque ven que no sirve hablar. Y cuando los funcionarios comienzan a aplicar casa uno de los paso del SAP, como la teoría de la amenaza, y les dicen que si siguen diciendo lo que cuentan no verán más a su madre, los niños y niñas pasan a ser acusados y activan lo que se llama: conducta defensiva de los menores”.

“Tratan de mantener el equilibrio psíquico y tratan de decir lo que suponen que les puede atenuar la presión dentro del poder judicial. Si sienten que no los creen, repetirán ya sin carga emocional la situación traumática y hasta pueden entrar en un absoluto silencio, profundizándose la dinámica del trauma y de estigmatización porque supone un golpe a su autoestima y horada su criterio de realidad”, añade Stola.

El SAP es una tortura

La aplicación de esta inexistente patología es, según aquellas que lo viven, una auténtica tortura. Y no en sentido figurado. Es decir, un castigo físico o psíquico on el fin de que confiese algo y un sufrimiento continuado.

Tal como explica Ruiz, aunque no existen datos oficiales porque nadie los recoge, “calculamos que más del 80% de las mujeres que en nuestro país denuncian abusos sexuales o violencia de género, acaban aplicándoles este supuesto síndrome (o algunos de los eufemismos con los que se activa) y un altísimo porcentaje acaba sin la custodia de sus hijos o hijas”.

“Con lo que nos encontramos es que si denuncias violencia o abuso de tu pareja hacia tus hijos, esto se archiva. Se da por bueno que no ha existido y vas a la mediación familiar. Y si no te humillas y te sometes te tachan de no colaboradora, de obstaculizadora e instrumentalizadora y te acaban arrancando al los hijos. Y lo hacen con violencia. A ellos no los preparan, no les explican nada. Porque difícilmente se les puede explicar que se los van a llevar con el padre que los violenta porque tu madre te quiere mucho y te intenta proteger, pero vamos a decir que está loca”, afirma Ruiz.

Ruiz admite que en los últimos tiempos se habla más sobre este síndrome inexistente y se hablará cada vez más de él, “porque las madres como yo que ya tenemos a nuestros hijos que han cumplido los 18 años, a las que no nos pueden amenazar con quitárnoslos estamos alzando la voz e incendiando las redes. Yo misma con mi nombre y apellidos estoy constantemente expuesta. No voy a dejar de hacerlo. Porque aquí no se está protegiendo a la infancia. El único objetivo que tiene este inexistente síndrome es anular y humillar a las mujeres y seguir manteniendo el sistema machista y patriarcal que durante años se ha establecido. Y no lo vamos a permitir”, concluye Ruiz.

https://www.publico.es/sociedad/violencia-machista-inexistente-sindrome-mala-madre-lleva-decadas-usandose-juzgados-espanoles.html

 

Vínculos peligrosos ¿Relaciones “tóxicas”? Cómo detectar manipulación en la pareja

El psiquiatra especialista en género Enrique Stola, dice que nuestra cultura, de manipulación y sometimiento, condiciona la manera de relacionarnos.

Manipular es someter a la otra persona a los intereses propios, haciéndole sentir y creer que son suyos, o de los dos. El psiquiatra especialista en género Enrique Stola explica que no es fácil darse cuenta: “Cuando hay implicación afectiva también hay mucha confianza depositada en la pareja​. Generalmente pasa tiempo hasta que la persona manipulada sienta que hay algo que ‘no cierra’, que confunde mientras el displacer crece”.

Detrás del aparente consenso, las decisiones arbitrarias y frases como “es lo mejor para los dos” pueden hacernos reflexionar sobre si realmente decidimos las cosas o si nuestras prioridades y opiniones cuentan (¿alguna vez lo hicieron?), desde cuestiones mínimas como qué comer, hasta las más importantes, como en qué destinar los ahorros comunes.

De todos modos, y según el psiquiatra, todos estamos entrenados socialmente para dominar y manipular, por lo que podemos encontrarnos con dos tipos (como mínimo) de personas en el ejercicio de la manipulación:

  1. Personas que no tienen conciencia del grado de manipulación que ejercen. Buscan ser protectoras y creen de buena fe que cada acción que realizan es para el bienestar de su pareja o familia. Reaccionan al ponerles límites.
  2. Personas con plena conciencia sobre su manipulación que son peligrosas para el desarrollo de una vida saludable y feliz.

Según Stola, lo primero es tener muy en claro nuestros propios deseos e intereses, analizar la historia del vínculo y evaluar si los cambios que experimentamos a lo largo del tiempo fueron lo que nosotros esperábamos, y no el cumplimiento del deseo del otro.

El especialista cuenta que estar junto a una persona manipuladorasuele ser resultado de un proceso de creciente malestar y el análisis de una sensación repetida: “¿por qué me siento tan mal si parece que todo está bien?”

“Si no podemos poner distancia porque la implicación afectiva lo dificulta, lo mejor es hablar con otras personas que hayan pasado por lo mismo o comenzar una terapia personal a fin de fortalecernos y poder poner límites. La terapia de pareja no es lo indicado en estos casos dada la asimetría de poder que se ha construido entre dominador y dominado. Algunos dominadores ejercen su manipulación haciéndose las víctimas (de enfermedades, o de injusticias laborales o familiares). Frente a él, hay que buscar la manera de fortalecerse, analizar sus mecanismos de dominación, el por qué logra manipularnos y tomar una decisión en cuanto a un nuevo contrato de pareja o una separación”, concluye.

Estamos "entrenados socialmente" para dominar y manipular, según el psiquiatra. Foto: Shutterstock

Estamos “entrenados socialmente” para dominar y manipular, según el psiquiatra. Foto: Shutterstock

Relaciones ¿tóxicas?

“Hay términos que califican fuertemente, pero impiden la comprensión de los fenómenos que debemos analizar, y toxicidad es uno de ellos”, dice Enrique Stola.

La “toxicidad” es un término usado popularmente y en libros de autoayuda y superación personal para hacer referencia a la “masculinidad” y los “vínculos tóxicos”. El psiquiatra especialista en género cuenta a Entremujeres Clarín que está en desacuerdo con su uso porque considera que invisibiliza los procesos socio-culturales, las construcciones grupales y las historias personales detrás de la problemática.

La manipulación existe en cualquier pareja, pero en las heterosexuales predomina en el ejercicio de poder masculino. No hay una ‘masculinidad tóxica’, lo que hay es un dispositivo social de dominación masculina que opera en la sociedad patriarcal, se relaciona con el desarrollo de la estructura económica, la segregación por clases sociales, la valorización de la heterosexualidad y la descalificación de cualquier otra orientación. Produce machos dominantes y una exigencia de subordinación en las mujeres e integrantes del movimiento LGTBIQ+, los pueblos originarios y las minorías étnicas”, reflexiona.

Consecuencias de ser manipulado

El especialista lista algunas consecuencias que genera la manipulación:

  • Disminución o aniquilación de la autoestima.
  • ​Disminución de la atención.
  • Pérdida de vínculos sociales, laborales, amistades y familiares.
  • ​Trastorno del estado de ánimo.
  • ​Depresión.
  • Problemas físicos.

El psicólogo explica que la manipulación se hace evidente en nuestro cuerpo: “Muchas veces éste ‘denuncia’ y ‘se queja’ del malestar ante la dominación antes de ser consciente de la situación que vive. La dominación como objetivo y la manipulación como instrumento siempre lesionan derechos, atentan contra la salud psicofísica, contra el buen vivir y nuestra libertad”.

https://www.clarin.com/entremujeres/pareja/-relaciones-toxicas-detectar-manipulacion-pareja_0_irhL9QPg.html

 

No discuto con machistas

En lo personal no discuto con machistas. Es una pérdida de tiempo. La vida es muy valiosa como para gastarla en debates con representantes y activistas del poder patriarcal. En la historia no hay ejemplos de clases sociales o grupos dominantes que hayan renunciado a tal estatus por solidaridad o cuestiones éticas hacia las, les y los dominados, por lo tanto no podemos esperar que el colectivo machista comparta los poderes y redistribuya los bienes por el diálogo y su buena voluntad. Como grupo o sector social, los varones hemos cambiado y cedido parte de nuestro poder solo por el fuerte NO de las mujeres. Siempre luchando ellas han logrado la legalización de cada derecho y su propia habilitación en cada nuevo espacio. Las feministas lo hacen a su manera, cuando y cómo pueden, concientes de que el poder no se pide sino que se ejerce y que cada conquista mejora la vida y las posibilidades todas las mujeres, los varones y del movimiento LGTBIQ+. Recuerdo como ejemplo la lucha de las sufragistas: el colectivo machista (CM) que en su momento se opuso a las exigencias feministas hoy solo es recordado por su crueldad y sus ridículas intervenciones. Dentro de cien años ocurrirá lo mismo con el actual CM: las mujeres estarán viviendo lo conquistado y los varones descendientes de los actuales tratando de no recordar las imbecibilidades que sus bisabuelos y abuelos sostenían.

Patriarcado, dominación masculina y asesinato en grupo

Por Enrique Stola. Publicado en Diario Femenino el 5 de febrero de 2020

Patriarcado, dominación masculina y asesinato en grupo

Patriarcado, dominación masculina y asesinato en grupo

El psiquiatra feminista Enrique Stola reflexiona sobre la mirada de la sociedad, especialmente de los varones, sobre las violencias

En Argentina el dispositivo de dominación masculina ha dado claros indicadores de su existencia durante enero de 2020 a raíz del asesinato de Fernando Báez Sosa, cometido por un grupo de varones blancos, heterosexuales, de clase media y jugadores de rugby. La pertenencia a ese deporte,  muchas veces asociada con agresiones clasistas-sexistas-racistas en el espacio público, ha sido junto al acto cometido el tema hegemónico de los medios de comunicación y en la sociedad en general.

Hacía tiempo que no leíamos y escuchábamos a tal cantidad de varones expresándose en duros términos sobre sus congéneres. Opinaron acerca de sus reglas morales, manifestaron con agresión sus enojos e hicieron propuestas de castigos para el grupo agresor. Las sugerencias punitivas eran diferentes según la clase social de donde provenían, algunos apuntaban a que por ser los agresores miembros de la etnia blanca y pequeño-burguesa o burguesa “que se pudran en la cárcel” o que sus “colas-blancas” iban a sufrir allí el castigo merecido, sustentando así la cultura de la violación. Otros machos-blancos-de-buenas-familias  pedían pena de muerte o cárcel de por vida.

A veces en forma explícita y otras implícita, los cuestionamientos contra los imputados por el asesinato apuntaban a que rompieron ciertas reglas que deben cumplir en sus peleas los machos-blancos-hetero-burgueses-sexistas: si la víctima está ya en el suelo y derrotado no se lo debe matar, aunque sea “un negro o puto de mierda”. Que un grupo de varones jugadores de rugby representativos de la blanquitud haya roto esa norma,  pone en riesgo la imagen de supremacía moral que viene construyendo la etnia blanca, sexista y burguesa desde 1492 a la fecha y que es un fuerte instrumento de la violencia simbólica operando en el orden social, de ahí la necesidad de castigo y diferenciación.

Claro que esa moral no vale para los varones asesinados por las fuerzas represivas del Estado patriarcal en el llamado “gatillo fácil” ni tampoco cuando el grupo y la víctima son de clase “baja” y  calificada como de “negros”, “putos” o “travestis”. Todas estas muertes se ven como normales, inevitables y en gran medida necesarias para mantener el orden social, de género, racial y capitalista.

Desde el polo macho-dominante intentaron hacer un “control de daños” calificando a los agresores como “un grupo de loquitos”, “adolescentes borrachos”, “quien no se peleó en la juventud”, “los jóvenes en la noche se descontrolan”, “esos rugbier son hijos del poder, los otros rugbier somos diferentes”, “solo son chicos bien y muy unidos que se equivocaron” hasta calificarlos como “intoxicados o portadores de masculinidad tóxica”, todas afirmaciones  que claramente ocultan los mecanismos de dominación masculina.

Patriarcado, dominación masculina y asesinato en grupo

En síntesis, el asesinato de Fernando desencadenó una crisis política en la red de fuerzas machistas dominante y generó un intenso debate sobre el comportamiento de los machos con los otros machos. Quedó claro que los discursos punitivistas y los análisis de los hechos sin perspectiva de género feminista jamás cuestionaron los roles masculinos en relación a las mujeres o al movimiento LGTBIQ+, ni tampoco su relación con la estructura socio-económica-cultural.

Esta crisis política se produjo porque la masculinidad hegemónica está jaqueada por la persistente lucha de las feministas, la precarización de la vida en el contexto liberal-capitalista, la acción de los movimientos sociales, antirracistas, antisexistas y sexualidades disidentes, lo que ha producido resquebrajamientos en varias de sus instituciones machistas que los mantiene en un necesario y permanente reacomodamiento para sostener la eficacia del dispositivo de dominación.

Mientras eso ocurría, las teóricas y activistas feministas estuvieron como siempre muy activas y reconfirmaban la existencia del poder patriarcal, producían textos en el intento de que la población saliera del amarillismo periodístico y comprendiera cómo se expresan los vínculos sociales en la actual relación y entrecruzamiento de las fuerzas dominantes.

Como siempre las feministas intentaron hacer visible que el patriarcado, matriz de todas las dominaciones, no es bueno para nadie y que se debatiera sobre las masculinidades; alertaron sobre cada uno de los ¡34 femicidios! del mes de enero y los nuevos intentos de asesinato de mujeres; lograron hacer visible el asesinato de Roberta, mujer trans en La Plata y el suicidio de Sathya Aldana, de 19 años, abusada por su progenitor desde la edad de 8 años y desprotegida por el Poder Judicial de la provincia de Córdoba; alertaron sobre las nuevas violaciones grupales y la banalización de las mismas en las fiestas de carnaval por parte del gobierno de la Provincia de Corrientes.

¿Ha cambiado algo en nuestra sociedad durante enero 2020? 

Es muy probable que muches mapadres y personas cuidadoras presten ahora atención a juegos y rituales violentos que hasta el momento  no parecían tales y que hacían al entrenamiento del rol masculino en modo dominación, uno de las maneras de integrar de la masculinidad hegemónica. Puede ser que algunas personas hayan tomado conciencia acerca de la violencia intragénero que como forma de disciplinamiento de los cuerpos ejerce la masculinidad patriarcal y también se haya generado una mayor conciencia acerca de la crueldad de la violencia de género o machista extrema.

Mientras tanto la contraofensiva machista tratará de que las relaciones de poder continúen igual, seguirán dificultando la implementación de la Educación Sexual Integral, continuarán con el fortalecimiento del sexismo, del racismo y del odio a lxs pobres, a los pueblos originarios y a las minorías étnicas y a las sexualidades disidentes, pero no podrán  detener el persistente avance de los feminismos ni el fortalecimiento de la democracia, la libertad de les cuerpes y la vida.

 

 

 

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