Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

Categoría: Violencia institucional

La ideológica alienación parental es orden patriarcal por eficacia judicial” «The ideological parental alienation is patriarchal order through judicial efficiency»

Por Silvina RIVILLI  y Enrique STOLA 

https://doi.org/10.25965/trahs.6152

Publicado en línea el 26 septembre 2024

 Versión en PDF 410 koTodos los números especialesNE N° 13 | 2024ResumenÍndiceTextoReferenciasNotasOtras versionesCitasAutoresLicencia

ResumenRésuméResumoAbstract

Este artículo trata de señalar algunas variables a tener en cuenta para analizar casos de incesto-paterno-filial y otras agresiones sexuales a niños, niñas y adolescentes, las que, una vez judicializadas, generalmente colocan a las mujeres-madres-protectoras ante una realidad por ellas jamás imaginada al momento de efectuar la denuncia en sede judicial, en sus esfuerzos por encontrar contención y justicia. Veremos el papel que juega en todo el proceso esa construcción ideológica, por lo tanto inexistente y falsa, llamada alienación parental o síndrome-de-alienación-parental (SAP). 

Palabras claves

Índice

La agresión sexual

Variable: tipo de vínculo con el agresor

Variable: relación con la madre

Variable: profesionales intervinientes

Infancia arrancada del cuidado de sus madres-protectoras y la retractación como paso esperado.

Niños, Niñas y Adolescentes arrancados y que comienzan a reproducir la conducta y el discurso del agresor

¿Cómo se construye un lazo filiatorio? 

Variable: medios de comunicación

Texto completo

La agresión sexual

Note de bas de page1 :

Norma Aparicio (2021) cita en pp. 149 a Giner, C: A. (2011) “Aproximación psicológica de la victimología” en Revista del derecho y criminología, pp. 26-54 quien sostiene “que existen tres tipos de victimización. La victimización primaria es el proceso que vive una persona de modo físico o psicológico a manos de otra, sea un delito sexual o de cualquier otra índole. La secundaria incluye las consecuencias psicológicas, sociales, jurídicas y económicas negativas que la persona inmersa en un proceso judicial experimenta y que chocan muchas veces con las expectativas que la víctima tenía del proceso judicial, provocando que deje de confiar en la justicia. Así, las personas victimización secundaria se sienten indefensas ante el hecho delictivo, incomprendidas y desoladas. Por último, la victimización terciaria es el comportamiento que adopta la víctima a raíz de los hechos vivenciados. En muchas ocasiones influyen la estigmatización y la poca sensibilidad del entorno ante la problemática sufrida, lo que afecta a la víctima y a toda su familia.”

La agresión sexual es un atentado violento a la intimidad, la libertad, integridad y dignidad humana. En el caso de niños, niñas y adolescentes, el hecho se agrava en orden a la inmadurez sexual de la víctima. La Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), expresamente define el abuso sexual a la infancia, refiriendo que “implica que el niño es víctima de un adulto o de una persona sensiblemente de mayor edad con el fin de satisfacción sexual del agresor”. En la mayoría de los casos, este delito se comete en el ámbito intrafamiliar (Incesto paterno-filial) u por otro allegado de la víctima1, motivo por el cual la metodología o dinámica criminal que utiliza el agresor está caracterizada por diversas etapas o fases cronológicas que suelen terminar con la retractación. 

Niñas y niños no mienten cuando se trata de una cuestión sexual que por su momento evolutivo no deberían haber experimentado. No fantasean, sólo reflejan una situación vivida y que generalmente es precisada a través y a lo largo del tiempo. Note de bas de page2 :

Sirve para la valorización de las evaluaciones realizadas por los profesionales tratantes el dictamen de la CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL – SALA 7- Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Expte Nro. 8703 / 2019 caratulado: IMPUTADO: I. P. s/ABUSO SEXUAL – ART. 119 1° PARRAFO DENUNCIANTE: OFICINA DE VIOLENCIA DOMESTICA LEGAJO NRO. 1300/2019 Y OTROS : “En este punto, es dable resaltar lo manifestado por la Fiscalía General en esta instancia -que el Tribunal comparte-, en cuanto a que “si bien se indicó́ en el informe efectuado por la junta interdisciplinaria que debían tomarse con cautela las observaciones de los terapeutas clínicos, dado que, por la naturaleza de su intervención, éstos carecían del marco jurídico y de la controversia específica que se dirimía en la causa judicial, considero que igualmente ello no implica que sus testimonios puedan ser desdeñados de plano por esa simple circunstancia, sobre todo teniendo en cuenta que en el presente caso aportaron información que resulta fundamental. Al respecto, aun cuando no desconozco que efectivamente las intervenciones de los terapeutas oficiales y privados poseen aproximaciones y marcos diferentes, lo cierto es que no deben prevalecer únicamente las observaciones de los primeros por sobre los segundos, máxime cuando se advierte que los psicólogos y psiquiatras que atendieron a la menor la trataron de manera continuada en el tiempo y no en una única oportunidad y poseen con ella un vínculo terapéutico más profundo, en donde aquella pudo contar sus vivencias traumáticas de manera más acabada”. La resaltación y subrayado son nuestros.

Solo desde la mala fe y con una mala praxis se puede acusar a la madre de manipulación. Las pericias psicológicas y psiquiátricas, más los informes de los y las profesionales tratantes2, generalmente, demuestran la credibilidad del relato del niño.

Muchos niños, niñas y adolescentes agredidos sexualmente se retractan al testimoniar en la institución judicial, negando el abuso previamente revelado. Esto debe, en primera instancia, considerarse como un indicador que confirma lo vivido y tiene que ser exhaustivamente investigado.

La retractación de las víctimas en los casos de agresiones sexuales a la infancia aparece como una problemática que la mayoría de los operadores judiciales no evalúa adecuadamente, dificultándose entonces el proceso judicial en beneficio del agresor y en detrimento de los derechos de la víctima. 

Entonces debemos preguntarnos: 

  1. ¿Qué conocimiento tienen los operadores judiciales sobre la revelación en los casos de agresiones sexuales a la infancia? 
  2. ¿El testimonio de la víctima menor de edad es para ellos confiable o lo ubican, por el solo hecho de una corta edad en el campo de la sospecha?
  3. Ante la retractación, ¿alguna vez se preguntan e investigan las y los funcionarios judiciales sobre los factores externos o internos por los cuales una víctima puede cambiar el hecho denunciado negando el mismo?
  4. Sabemos que la retractación se constituye en un “alivio” judicial y social no sólo para el agresor, sino también para el sistema de creencias social y judicial que intenta sostener a toda costa la figura del padre como jefe del tradicional modelo de familia.
  5. ¿Por qué para gran parte de las y los operadores judiciales la retractación de la víctima pasa a ser creíble impactando rápida y negativamente en la credibilidad del relato anterior? 
  6. ¿Cuál es la capacitación que tiene el funcionariado judicial y los peritos/as oficiales para valorar los relatos y testimonios de los niños y niñas cuando se desdicen de lo que con muchísimo esfuerzo y dolor han develado previamente?

Por la agresión sexual, la víctima vive con un sentimiento de vergüenza y culpa que es estimulado y exagerado por el agresor, sintiendo limitada su voluntad de revelar lo sucedido, sumado a que la mayoría de las veces se encuentra amenazada, presionada o violentada por su medio familiar o un agresor allegado. 

Niños, niñas y adolescentes se ven impedidos, imposibilitados o atrapados por el miedo de manifestar o contar a alguien confiable la agresión sexual a la que han sido sometidos, lo cual no ayuda a la investigación y, por ende, al descubrimiento de la verdad. Desde la práctica clínica observamos variables que influyen significativamente favoreciendo el silencio y la retractación a la vez que la judicialización abre un abanico de situaciones complejas que tienen subterráneamente un hilo conductor: el orden patriarcal.

Variable: tipo de vínculo con el agresor

  • La mayor parte de los agresores son padres, padrastros o familiares que constituyen modelo masculino y protector para él o la menor. 
  • Cuando la agresión sexual fue cometida por un desconocido o alguien conocido pero que se encuentra fuera de la red familiar, las consecuencias a nivel de ésta son menos devastadoras debido fundamentalmente a que no existe una relación afectiva profunda del agresor ni con la víctima ni con la familia de ésta. 
  • En cambio, cuando el abuso es perpetuado por un conocido o familiar, las consecuencias son mucho mayores, puesto que la develación rompe la ficción de armonía familiar y cuestiona su estructura. 
  • En el caso puntual del incesto-paterno-filial, o sea que el agresor sea el progenitor o padrastro de la víctima, imputarle lo sucedido genera en el hijo o hija un sentimiento de gran ambivalencia, ya que por una parte quiere y necesita que esa figura le brinde protección, pero por otra parte es quien agrede y somete. 
  • En general, la inexistencia de violencia física manifiesta, la forma de seducir, someter, sobornar y/o amenazar al niño/a contribuyen a que éste/a no se atreva a efectuar la develación. Cuando ésta sucede en un ámbito social, muchas veces la denuncia es realizada por terceros, como por ejemplo pediatras, profesores, maestros, directores de escuela, trabajadoras/es sociales y vecinos, entre otros. 
  • La posibilidad de retractación está incrementada exponencialmente cuando la víctima convive en exclusiva con el agresor sexual, alejado o impedido de conectarse con quienes en algún momento funcionaron como su real red familiar afectiva y protectora. Esto generalmente sucede cuando el Poder Judicial arranca a la pequeña víctima de su madre y red social y se la entrega al adulto denunciado.

Variable: relación con la madre

  • Cuando el niño es arrancado de la protección de su madre, teme una posible ruptura del vínculo materno; entonces, sus posibilidades de modificar su declaración aumentan intentando ilusoriamente volver a la situación anterior al develamiento como forma de asegurarse el mantenimiento de los afectos. 
  • Cuando la madre no actúa en forma contenedora y empática, creyéndole al hijo o hija víctima, a ésta como único recurso adaptativo y de sobrevivencia sólo le queda retractarse y mantener su dolor en silencio, aún como manera de proteger a la madre, cargando en su cuerpo y en el peso de sus palabras los castigos hacia ella.
  • Por último, una situación altamente frecuente en el incesto-paterno-filial es la variable victimización secundaria por violencia institucional. Esta ocurre cuando el niño o niña se retracta y junto con sus madres y respectivas familias protectoras sufre una nueva victimización ejecutada por el Poder Judicial. Se produce en todos/as un gran desgaste psicológico, anímico, afectivo y económico dadas las medidas que jueces y juezas toman en favor de los agresores y del mantenimiento del sistema.
  • El Poder Judicial consuma con sus actos un procedimiento sistemático de tortura sobre niños, niñas y adolescentes, las mujeres-madres-protectoras y las/los profesionales intervinientes, constituyendo verdaderos delitos de Lesa Humanidad, los que se repiten, como modus operandi, en la mayoría de los países del mundo. Estas prácticas judiciales aparecen descriptas por Michel Foucault (2008) y continúan agravando el daño psicofísico de las víctimas, aumentando significativamente los riesgos de supervivencia. El Poder Judicial no solo arranca hijos/as, sino que llega a indicar como necesario “reestructurar el sistema de ideas y creencias” en las mujeres-madres, siendo esto una clásica agresión por parte de juzgados que las descalifican y las creen alienadoras. Es un indicador específico de la aplicación encubierta del inexistente “síndrome de alienación parental” (SAP), construcción ideológica que hoy usa nombres como “alienación parental”, “Co-construcción del discurso”, etc.

Variable: profesionales intervinientes

Note de bas de page3 :

Las resaltaciones son nuestras.Note de bas de page4 :

Backlash: reacción violenta, institucional o no, contra madres protectoras y profesionales que intervienen en el proceso legal protegiendo a las víctimas.

Las y los experimentados y calificados profesionales intervinientes que con sus informes ponen en evidencia la conducta de cualquier progenitor violento, generalmente sufren por parte del Poder Judicial una profunda descalificación por ajustarse a la verdad3, siendo ésta la violencia simbólica y psicológica que integran el arsenal violento del Backlash4utilizado en todo el mundo por jueces y juezas que protegen progenitores incestuosos y violentos. Sosteniendo de esta manera en forma eficaz la acción de grupos machistas y prensa conservadora.

Dado el aumento de políticas anti derechos en el mundo, en éste y en los próximos 

tiempos vamos a tener un predominio de discursos agresivos para con las madres y familias protectoras y, al mismo tiempo, encontraremos cada vez más hijos e hijas arrancados de sus madres. 

También nos encontramos el persistente uso de categorías provenientes de construcciones ideológicas machistas sobre la (inexistente) “alienación parental”, afirmamos (y lo siguiente va dirigido a las madres-protectoras) que esos niños y niñas víctimas, una vez arrancadas de sus madres, pasan en general a soportar similares condiciones de apresamiento, conductas, discursos y no están “parentalmente alienados”. Así lo afirmamos porque vemos que muchas mujeres-madres, al no comprender las reacciones de sus hijos en los encuentros para revincularse, buscan la explicación en la tradicional acusación de SAP que los agresores y el Poder Judicial hacen contra ellas, por lo que debemos tener en cuenta para el análisis de cada situación las siguientes generalidades:

  • Que los varones ejercen violencia de género contra la pareja/expareja, también en la modalidad vicaria de Violencia de Género.
  • Que los progenitores ejercen violencia física, psicológica e incesto-paterno-filial contra sus hijos/as. 
  • Que dicha violencia machista es legalmente sostenida y ejecutada través de la violencia Institucional del Poder Judicial, por abogadas/os, por jueces, juezas y demás funcionarios y por organizaciones de familiares de violentos y agresores sexuales que encubren el incesto-paterno-filial sosteniendo a la “institución” familiar como garante del orden patriarcal.

Infancia arrancada del cuidado de sus madres-protectoras y la retractación como paso esperado.

Hijas o hijos que fueron, o sean en el futuro inmediato, arrancados del cuidado de sus madres por el temido progenitor con aval judicial, sufrirán al agresor quien seguirá en esta nueva e impune etapa ejerciendo su poder de otra manera, ya sea como un brutal psicópata o, desde el otro extremo, como un progenitor condescendiente y aparentemente protector. Entre estos dos modelos hay conductas de ejercicio de poder con diferentes niveles de intensidad sobre la víctima, pero todas tienen un común denominador: 

  • extremo control emocional y conductual sobre el niño, niña o adolescente, 
  • conocimiento por parte de la víctima de que el apropiador ejerce su dominante poder, avalado por la institución judicial, lo que refuerza el poder tiránico, 
  • intento, por parte del apropiador, de lograr una sistemática descalificación de la figura materna, de las mujeres y del feminismo, 
  • se mantiene la violencia psicológica mientras que la violencia física y sexual puede continuar, en muchos casos por la vivencia de impunidad del agresor y el sentimiento de omnipotencia que el Poder Judicial les estimula.

El Poder Judicial no debería poner en duda las evaluaciones y constataciones de abuso y detección de indicadores de agresiones sexuales por parte de los/las profesionales intervinientes, por lo que la retractación del menor no exime a ese Poder de la responsabilidad que le cabe por las decisiones procesales que provoca el arrasamiento subjetivo en las víctimas. Tengamos presente las palabras de Carlos Rozanski: 

En aquellos casos como en el presente en donde las víctimas llegan al debate dando una versión significativamente diversa de la narrada al comienzo de la causa, los antecedentes que obren en el expediente permiten determinar sin dificultad tanto la veracidad de las versiones iniciales, como la existencia de razones de absoluto rigor científico para que la “nueva versión” dada en el juicio, deba ser descalificada (2003: 168). 

Niños, Niñas y Adolescentes arrancados y que comienzan a reproducir la conducta y el discurso del agresor

Note de bas de page5 :

La resaltación es nuestra.

Sabemos que el discurso del progenitor-apropiador repetido por la víctima5 no tiene que ver con la realidad que ha vivido el/la niño/a, pero el que la víctima lo repita no significa alienación.

Todas las personas construimos la realidad con la información que tenemos y actuamos en consecuencia. ¿Cuántas veces hemos tomado y sostenido en nuestras vidas decisiones erróneas por tener una información que creíamos completa y era solo parcial o falsa? Eso no nos constituye en alienados. Note de bas de page6 :

Es recomendable revisar los conceptos de Francoise Davoine y Jean Max Guadillier (1994).

La vivencia del trauma que han pasado estos niños y niñas interactuando con el trauma del arrancamiento y una sistemática violencia institucional, estimula en ellos/as mecanismos de defensa psíquicos a fin de mantener el equilibro psicológico-emocional, generándose tácticas de sobre adaptación y sobrevivencia o estallando en verdaderas crisis que son atribuidas al accionar de la “madre loca”6. 

El niño como cualquier persona victimizada no puede estar recordando permanentemente lo vivido. Los mecanismos psíquicos de disociación, represión, desplazamiento y amnesia selectiva se ven complementados por las historias a las que los somete el progenitor violento, cuya palabra tiene además el sello de realidad-verdad que le otorga el Poder Judicial. O sea, éste último valida la realidad que vivencia la víctima.Note de bas de page7 :

El subrayado es nuestro.

  • Resaltamos la importancia del deseo que tiene la víctima de encontrarse en su vida con ese padre que necesita. Pensemos en lo que les cuesta a personas ya adultas renunciar a un padre. Renunciar significa matar en su interior a aquél que en su desarrollo tanto necesitaron y que tantos daños les hizo. Se necesita crecer y tiempo de psicoterapia para poder hacerlo, para reconocer que el padre que necesitaron no lo van a tener jamás en su vida; que el que tienen no los quiso, solo los utilizó y sometió.
  • ¿Puede un niño agredido sexualmente, o violentado física y psicológicamente renunciar a la esperanza de encontrarse en algún momento con el padre que necesita? No, no está en condiciones. Le llevará muchas horas de terapia lograrlo siendo ya un joven adulto.
  • El/la niño/a o adolescente prisionero del poder paterno con aval de la violencia institucional judicial y también prisionero de la necesidad de un padre se sobre-adaptará, repetirá el discurso que el progenitor le diga o generará conductas y un discurso contra la madre en sintonía con lo que supone que el apropiador espera.
  • Como realidad saludable nunca olvidemos que el/la niño/a tuvo la experiencia vital del amor incondicional de su madre-protectora. La pequeña víctima o adolescente sabe que puede decir y hacer cualquier cosa contra su madre que no perderá su afecto, que siempre esa madre tenderá un puente afectivo para restablecer y sostener el vínculo. 
  • Y la pequeña o joven víctima también sabe que contradecir u oponerse al progenitor-apropiador con sostén legal7 significará perderlo, quedarse en un estado de total soledad y no está en condiciones de soportarlo.

Jueces y juezas machistas no pueden aceptar que sus decisiones nunca construirán un lazo filiatorio, que sus acciones judiciales que imponen un padre y en el mismo acto arrancan a niños/as del vínculo protector lo único que garantizan es dolor. Por eso la pregunta es: 

¿Cómo se construye un lazo filiatorio? 

Note de bas de page8 :

Reconocido Médico Psiquiatra de España.

Los progenitores agresores impuestos por el Poder Judicial tienen a los hijos en posición de objeto. Hijos e hijas que se reconocen como tales porque lo ordena la “justicia”. Conviene aquí recordar las palabras del Dr. Antonio Escudero Nafs8 en un proceso judicial llevado a cabo en España: Note de bas de page9 :

SAP es la sigla de Síndrome de Alienación Parental.

A lo largo de la lectura de distintos documentos, aparece en varias ocasiones la perspectiva de cambio de custodia como medida coercitiva para obligar al niño a que vaya con su padre. Esto es Llamativamente preocupante, sabedores que incluso llega a proponerse como supuesta medida terapéutica, bajo el término de SAP9, o, sin nombrarlo, actuando de igual forma. En nuestro Estado ya se advirtió del riesgo de esta medida sin base científica, y sí comprobado su gran daño, pues, para, restaurar coactivamente una parentificación (que fracasará de esta forma), se destruye el otro vínculo de seguridad que es el materno. En este momento, cualquier medida de cambio en la relación conviviente generará un grave daño psíquico sobre el menor, sin alcanzar ninguno de los objetivos propuestos de cara al vínculo con el padre (más perjudicado desde entonces aún si cabe)” (21/06/2016).

Variable: medios de comunicación

Los medios hegemónicos de comunicación generalmente se hacen eco del encubrimiento de los abusos contra la integridad sexual contra niños, niñas, adolescentes y de la violencia contra las mujeres, haciendo caer sobre las mujeres-madres-protectoras calificaciones tales como locura, maldad, despecho, odio, aprovechamiento; en fin, demonizadas bajo todos los conceptos, con la lógica propia de la inquisición. 

No sorprende esa alianza existente entre los medios de comunicación y la tenacidad que tienen los progenitores violentos o agresores sexuales en el sostenido esfuerzo para destruir a las madres y a los/as niño/as, acciones que al tener aval y sostén judicial se convierten en una fuerte sanción para las madres, desde la perspectiva de la Violencia de Género.

Una cuestión no menor es la exaltación de los violentos y sus familias, quienes también colaboran con el encubrimiento y la complicidad de estos aberrantes delitos, junto a la doble vara con que se mide a las mujeres pertenecientes a esos grupos familiares y ONGs.

Por último, cuando los progenitores machistas hacen hablar a los menores-arrancados a través de los medios de comunicación, o cuando el Poder Judicial les exige que, a pedido de los progenitores violentos, declaren en juicios contra sus madres, los exponen al escarnio de su derrotero traumático. Un/una menor arrancado/a está entonces en una trampa y tiene solo dos alternativas: o trata a su madre de mentirosa o debe reconocerse públicamente como un/a niño/a violentado/a y agredido/a sexualmente. Piensen en la terrible dificultad para quien es adolescente de reconocerse públicamente como agredido/a sexualmente en una relación incestuosa. 

La obligada exposición vulnera sus derechos y redobla el daño psicofísico con incremento del riesgo para su integridad. En estos casos, el sistema judicial respalda al progenitor agresor y además al sistema no le importa que ese padre mienta, como tampoco le importa lo que digan los/as prestigiosos/as y expertos/as profesionales médicos/as en sus informes, siendo muy claro que para el Poder Judicial lo que debe prevalecer es la presencia y el sometimiento al padre; no importa que éste sea violento, agresor, incestuoso, violador: es el poseedor de ese niño.

Esta es la estructura del derrotero de la mayoría de las denuncias de incesto-paterno-filial y agresiones sexuales en las infancias. Cambian las formas y las particularidades en cada causa, en cada Código Procesal Penal, en cada país o jurisdicción, pero cierto es que funciona el Falso e Inexistente Síndrome de Alienación Parental, descartado por la ciencia pero puesto a funcionar por el Poder Judicial, machista y patriarcal, que pasa a ser un eficaz instrumento de la violencia machista, disciplinadora de las mujeres-madres, para sostener el mandato de “la familia” como institución sagrada que debe respetar al pater-familia. 

De esta manera, las formas jurídicas borran las dimensiones subjetivas de sujetos de derecho de niños, niñas y adolescentes y de sus madres protectoras, enunciadas en las leyes escritas, tratados internacionales, convenciones, etc.

Existe un divorcio entre la noción de ¨sujetos de derecho” y el lugar que las víctimas ocupan en el proceso judicial, en el cual son tratados como “objeto” de estudio, de sospecha, etc. Son transformados en las prácticas judiciales, en “cosificación”, borrando la dimensión subjetiva, contribuyendo al sostenimiento del orden patriarcal.

Por último, no hacemos referencias a los casos y causas en los que intervenimos para preservar la identidad e intimidad de las víctimas y porque estos procesos siguen en curso durante innumerable cantidad de años, lo que podría afectar su devenir judicial.

Bibliographie

Aparicio, N. (2021). Una mirada integral sobre el abuso sexual infantil. San Miguel de Tucumán, Argentina: Editorial Advocatus.

Davoine, F. y Guadillier, J. M. (1994). “Locura y Lazo Social”. Córdoba, Argentina: Seminario, 31 de octubre. 

Foucault, M. (2008). La Verdad y las Formas Jurídicas. Buenos Aires: Editorial Gedisa.

Giberti, E. (2014). Incesto paterno/filial. Una visión desde el género. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Editorial Noveduc.

Hernando, A. (Coord. 2023). Edelman, L., Kordon, D., Levinton Dolman, N., Miñarro, A., Reneses Botija, M., Wikinski, M. Trauma; herencia, palabra y acción colectiva, Madrid: Editorial Traficantes de sueños.

Hernando, A. (2024). La corriente de la historia (y la contradicción de lo que somos), Madrid: Editorial Traficantes de sueños.

Rodó-Zárate, M. (2021). Interseccionalidad: desigualdades, lugares y emociones. Manresa, España: Ediciones Bellaterra.

Rozanski, C. A. (2003). Abuso sexual infantil ¿Denunciar o Silenciar? Buenos Aires: Ediciones B Argentina S. A., pág. 168.

Stola, E. (2023). “Cultura de violación: incesto paterno-filial e incesto-eclesiástico”. En La masculinidad como tema de las Ciencias Sociales. Herramientas y miradas para su intervención.” Paraná, Entre Ríos, Argentina: Sanabria, A. (compilador), Editado por Fundación La Hendija, 241-252

Notes

1Norma Aparicio (2021) cita en pp. 149 a Giner, C: A. (2011) “Aproximación psicológica de la victimología” en Revista del derecho y criminología, pp. 26-54 quien sostiene “que existen tres tipos de victimización. La victimización primaria es el proceso que vive una persona de modo físico o psicológico a manos de otra, sea un delito sexual o de cualquier otra índole. La secundaria incluye las consecuencias psicológicas, sociales, jurídicas y económicas negativas que la persona inmersa en un proceso judicial experimenta y que chocan muchas veces con las expectativas que la víctima tenía del proceso judicial, provocando que deje de confiar en la justicia. Así, las personas victimización secundaria se sienten indefensas ante el hecho delictivo, incomprendidas y desoladas. Por último, la victimización terciaria es el comportamiento que adopta la víctima a raíz de los hechos vivenciados. En muchas ocasiones influyen la estigmatización y la poca sensibilidad del entorno ante la problemática sufrida, lo que afecta a la víctima y a toda su familia.”

2Sirve para la valorización de las evaluaciones realizadas por los profesionales tratantes el dictamen de la CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL – SALA 7- Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Expte Nro. 8703 / 2019 caratulado: IMPUTADO: I. P. s/ABUSO SEXUAL – ART. 119 1° PARRAFO DENUNCIANTE: OFICINA DE VIOLENCIA DOMESTICA LEGAJO NRO. 1300/2019 Y OTROS : “En este punto, es dable resaltar lo manifestado por la Fiscalía General en esta instancia -que el Tribunal comparte-, en cuanto a que “si bien se indicó́ en el informe efectuado por la junta interdisciplinaria que debían tomarse con cautela las observaciones de los terapeutas clínicos, dado que, por la naturaleza de su intervención, éstos carecían del marco jurídico y de la controversia específica que se dirimía en la causa judicial, considero que igualmente ello no implica que sus testimonios puedan ser desdeñados de plano por esa simple circunstancia, sobre todo teniendo en cuenta que en el presente caso aportaron información que resulta fundamental. Al respecto, aun cuando no desconozco que efectivamente las intervenciones de los terapeutas oficiales y privados poseen aproximaciones y marcos diferentes, lo cierto es que no deben prevalecer únicamente las observaciones de los primeros por sobre los segundos, máxime cuando se advierte que los psicólogos y psiquiatras que atendieron a la menor la trataron de manera continuada en el tiempo y no en una única oportunidad y poseen con ella un vínculo terapéutico más profundo, en donde aquella pudo contar sus vivencias traumáticas de manera más acabada”. La resaltación y subrayado son nuestros.

3Las resaltaciones son nuestras.

4Backlash: reacción violenta, institucional o no, contra madres protectoras y profesionales que intervienen en el proceso legal protegiendo a las víctimas.

5La resaltación es nuestra.

6Es recomendable revisar los conceptos de Francoise Davoine y Jean Max Guadillier (1994).

7El subrayado es nuestro.

8Reconocido Médico Psiquiatra de España.

9SAP es la sigla de Síndrome de Alienación Parental.

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Para citar este documento

Rivilli, S. y Stola, E. (2024). “La ideológica alienación parental es orden patriarcal por eficacia judicial”.  Trayectorias Humanas Trascontinentales, (13). https://doi.org/10.25965/trahs.6152 

AutoresSilvina RIVILLIPsiquiatra psicoanalista. Acto analítico, directora. Médica especialista en Psiquiatría y Salud Mental. Directora de los Congresos de Salud Mental y DDHH de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Vicepresidenta del Consejo Consultivo Honorario de Salud Mental de la Nación (2014- 2018). Perito oficial del Ministerio Público Fiscal de la Nación (DATIP). Auxiliar técnica de las querellas en causas de abuso sexual contra las infancias y violencias de género. Miembro de la Red de Psiquiatras Feministas y de la Asociación Argentina de Psiquiatras de Argentina (APSA)Córdoba, Argentinahttps://orcid.org/0009-0006-0926-6958silvinarivilli@hotmail.comEnrique STOLAMédico Psiquiatra. Especialista en Psicología Clínica. Especialista en Metodología de la Investigación Científica. Magister en Psico neuroendocrinología. Psicodramatista. Experto en Violencia de Género, agresiones sexuales contra las infancias y Masculinidades. Miembro de la Red de psiquiatras Feministas, de Profesionales en lucha contra el Backlash y de la Asociación de Psiquiatras de Argentina (APSA).Buenos Aires, Argentinahttps://orcid.org/0009-0000-6115-8811stola.enrique@gmail.com

“Un peligro para el país”: el psiquiatra Enrique Stola cuestionó públicamente la salud mental de Javier Milei 

En una entrevista con el programa Resumen Económico (Radio Provincia), el médico psiquiatra y activista de derechos humanos Enrique Stola analizó, a partir de sus dichos y conductas públicas, lo que definió como «una fuerte inestabilidad emocional» del presidente. Aunque remarcó que un diagnóstico clínico formal exige un consultorio y una metodología adecuada, sostuvo que «no se necesita ser psicólogo» para advertir un cuadro que, a su criterio, ameritaría tratamiento 

Río Grande, 19 de agosto del 2026.-

19 AGOSTO, 2026 https://tardeperoseguro.com.ar/?p=58363

El psiquiatra Enrique Stola fue entrevistado por el programa Resumen Económico, que se emite por Radio Provincia, y allí analizó en duros términos la conducta pública del presidente Javier Milei. Stola arrancó la charla marcando un límite metodológico: dijo estar en desacuerdo con hacer diagnósticos clínicos fuera de un consultorio, y recordó que por esa misma razón había cuestionado en su momento a periodistas que hicieron, “entre comillas”, diagnósticos de figuras como Cristina Kirchner.

Sin embargo, acto seguido sostuvo que “no se necesita ser psicólogo” para advertir en Milei “una fuerte inestabilidad emocional”, a la que sumó, según su lectura, “mala agresividad” y una actitud “verbalmente violenta” que —dijo— “habilita violencias sociales”. Para Stola, la falta de empatía del Presidente “ante el sufrimiento de la población” compone, junto a esos elementos, un cuadro que en cualquier consulta particular derivaría en un tratamiento psiquiátrico y psicológico.

“Es una conducta perversa”

Consultado sobre episodios puntuales —como el anuncio de la quita de pasajes a chicos trasplantados o con cáncer por falta de fondos—, Stola calificó la actitud presidencial de “perversa”, aunque aclaró que eso no equivale a decir que la persona lo sea: “habría que investigarlo”, señaló, aunque sostuvo que la conducta en sí lo es, porque un presidente electo democráticamente “debería tener conductas que atiendan al bien común”.

El psiquiatra también apuntó contra las expresiones públicas de Milei con contenido sexual o de connotación agresiva —mencionó frases como “le vamos a dejar el traste como un mandril”— y las calificó como parte de “esta cosa tan machista, llena de agresión… con contenidos sexuales”, dirigidas incluso a mandatarios de otros países y organismos internacionales.

“Un quilombo sexual bastante importante”

Sobre esas mismas expresiones, Stola fue más allá y sostuvo que ese tipo de “fantasías” —en referencia a las frases de connotación sexual usadas por el Presidente— revelan, a su juicio, “un quilombo sexual bastante importante” que también debería abordarse en terapia.

La palabra “roto” y la infancia del Presidente

Consultado sobre las versiones que vinculan la personalidad de Milei con una infancia “compleja” —incluidos los relatos del propio Presidente sobre maltrato paterno— y sobre su vínculo con su hermana Karina, Stola recordó que el término “roto” para describir a Milei no nació en el arco progresista sino que, según su versión, fue un periodista de derecha quien lo usó primero, al preguntarse en un reportaje, tras su elección, “por qué el pueblo… había elegido a alguien que está roto”. Stola sostuvo que esa palabra —”roto”, “fisurado”— se volvió luego de uso común para calificar a personas con “algún nivel de deterioro”.

Sobre Karina Milei, el psiquiatra consideró que es cuestionada “desde un lugar muy machista” por su rol y su oficio de repostera, y planteó, en contraste, que buena parte de la dirigencia masculina de las últimas décadas —dijo, “desde Alberto Fernández hacia atrás”— podría envidiar su capacidad de ejercicio del poder, al que describió como el factor que, a su entender, “estabiliza” a su hermano en el cargo.

“Trabajan para los poderosos”

En el tramo final de la entrevista, Stola sostuvo que el Gobierno actúa “sin ningún tipo de límites” en el uso del poder y lo calificó de “un gobierno de los ricos para los ricos”, en el que —dijo— tanto el Presidente como su hermana funcionan como referentes de una clase dominante que, a su vez, según planteó, “los desprecia” pero se sirve de su gestión.

Por último, consultado sobre versiones acerca de una eventual medicación psiquiátrica del Presidente —a partir de imágenes de su reciente viaje a la asunción presidencial en Bolivia—, Stola dijo no haber visto ese material, pero sostuvo: “si es que está medicado, bienvenido”, y agregó que, de ser así, “seguramente debe ser algún profesional que lo ha evaluado”, algo que —remarcó— sería “mucho mejor” dado el nivel de responsabilidad institucional que ocupa.

Quién es Enrique Stola

El Dr. Enrique Oscar Stola (MN 50.747, MP 61.237) es médico cirujano, recibido en 1977 por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, y especialista en Psiquiatría y Psicología Médica y en Psicología Clínica —este último título obtenido en 1981 en la Pontificia Universidad Católica Argentina. Nacido y criado en Rojas, provincia de Buenos Aires, tiene una extensa trayectoria de más de cuatro décadas como médico, con una fuerte impronta en la temática de género: él mismo se define como “feminista, activista político y de derechos humanos” antes que por sus títulos clínicos.

Entre sus antecedentes profesionales figuran su formación en Psicodrama —iniciada en 1975 en Córdoba junto a referentes como Mónica Zuretti y Carlos Menegazzo—, un magíster en Psiconeuroendocrinología, estudios de doctorado en Filosofía, y su rol como profesor de Derechos Humanos y Memorias Sociales en la Universidad Autónoma de Entre Ríos. Fue también miembro de la Comisión Nacional para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género (CONSAVIG) y del Capítulo de Abordajes Grupales Comunitarios de la Asociación de Psiquiatras Argentinos.

Stola se hizo especialmente conocido por su trabajo en casos de abuso sexual infantil y violencia de género de alto perfil público: asistió a víctimas del cura Julio César Grassi y fue perito de parte en la causa de Thelma Fardin contra Juan Darthés, además de haber intervenido en el caso de Andrea Soledad Zapata. Su costado público y su exposición mediática también le valieron, según relató en una carta abierta de 2007, amenazas y ataques a raíz de su postura profesional frente a acusados de abuso y violencia de género.

Cultura de la violación, incesto paterno-filial e incesto-eclesiástico

Publicado en: Stola, Enrique (2023) “Cultura de violación: incesto paterno-filial e incesto-eclesiástico” en La masculinidad como tema de las Ciencias Sociales. Herramientas y miradas para su intervención” Ariel Sanabria (compilador), Paraná, Entre Ríos, Argentina. Editado por Fundación La Hendija, pp. 241-252

Por Enrique Stola.

La cultura de la violación es parte de la violencia machista que el Estado patriarcal necesita para sostenerse y se expresa en las principales dimensiones de la dominación social: género, raza y clase. Como toda cultura es multicausal y es uno de los eficaces instrumentos del dispositivo de dominación masculina formando parte de la degradación de la vida.

Las infancias necesitan protección y amor incondicional de sus padres, madres o personas cuidadoras y a la vez estar integrados a una vida comunitaria, pero la sistemática destrucción de ésta y la puesta en escena, desde las clases dominantes, del individualismo extremo como modelo y del egoísmo como praxis, dificulta la producción del afecto solidario y la contención que los cuerpos necesitan.

Vínculo incestuoso:

Cuando en el vínculo paterno-hija-e-o no hay un amoroso sostén sino el incesto, cuando el contacto corporal del progenitor se transforma en agresión sexual, se produce una ruptura de ese básico vínculo de las configuraciones familiares que termina simbólicamente habilitando a todo el género masculino en la creencia de que los varones pueden hacer cualquier cosa con los cuerpos socialmente  considerados subordinados, sean mujeres, adolescentes y niñas, niños o niñes; integrantes del movimiento LGTBIQ+; cuerpos racializados o provenientes de pueblos, estados o naciones discriminadas. Dice Eva Giberti[1]: “el incesto constituye un precedente de la violencia contra el género mujer cuya característica reside en que el violador es el padre de la víctima”. El incesto-paterno filial puede ser considerado como la base simbólica de la cultura de la violación, todos los hombres estamos habilitados para agredir sexualmente los cuerpos y está en cada uno no hacerlo.  Giberti critica que el incesto paterno-filial no esté como tal formando parte en Argentina del Código Penal, el que agrega para estos casos de agresión sexual las palabras “agravado por el vínculo”. Fundamenta[2] su crítica Eva Giberti en que el incesto-paterno-filial- no es igual a otras agresiones producidas por familiares cercanos o amigos de la familia ya que en la categoría que nos ocupa el “vínculo no agrava sino que define la identidad de esa violencia, para una niña no es lo mismo ser violada por cualquier hombre que por el padre…”  y amplío: para una niña, niñe, niño o adolescente no es lo ser agredida sexualmente por quien cumple el rol paterno (progenitor, adoptivo o cura) que por cualquier otra persona.

El incesto paterno-filial debe ser analizado teniendo en cuenta el valor asignado a la paternidad en la sociedad patriarcal, las cosmovisiones religiosas imperantes, las estructuras simbólicas y construcciones sociales sobre el rol y la función simbólica paterna. Teniendo en cuenta lo anterior, es entonces necesario salir de la esfera exclusivamente familiar y poner también luz sobre ese espacio de agresión sexual a la infancia que se da en las instituciones religiosas, en donde el agresor recibe el nombre de “padre” siendo además investido de un cuerpo celestial o espiritual, por ser representante de un único Dios en la tierra[3].

La iglesia española habla a través del obispo Luis Argüello[4]

En noviembre de 2021 el obispo español Luis Argüello declaraba lo siguiente en relación con los llamados abusos sexuales eclesiásticos: «Solo son pequeños casos, aunque eso no disminuye su gravedad ¿Por qué [se pone] el foco solo en la Iglesia católica?» se preguntó el portavoz de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, en rueda de prensa desde Compostela…”, «¿Por qué [se pone] el foco solo en la Iglesia católica? Hay casos en federaciones deportivas, ¿se ha pedido una investigación general al COE o a la FIFA?», recalcó Argüello, quien tuvo que admitir que la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal no ha escuchado a las víctimas: «No hemos hecho ese tipo de escuchas«.

En este análisis vamos a incluir tanto a la iglesia católica como a la monarquía absolutista del Estado Vaticano, teniendo ambas en común la producción de políticas sociales muy eficaces para lograr invisibilizar su responsabilidad en la protección de todos agresores sexuales, no sólo la de aquellos miembros directos de la iglesia o asociados por sus instituciones educativas u organizaciones no gubernamentales.

  • Incesto-eclesiástico:

¿Porqué incesto-eclesiástico? El término incesto estuvo siempre reservado para designar la relación sexual entre familiares de consanguinidad cercana o que han conformado una estructura familiar mediante adopciones. Pero en este trabajo nos restringiremos al incesto-paterno-filial incluyendo por su importancia simbólica y socio-política y por su equivalencia con el rol paterno al incesto-eclesiástico.

Existen comunes denominadores entre el incesto paterno-filial y el incesto-eclesiástico y estos son: 

a) les niñes esperan una conducta protectora y de amor incondicional, 

b) les niñes aman a ese padre biológico, adoptivo o celestial. 

c) el rol de padre, tal como se lo reconoce socialmente, es ejercido por todos ellos, 

d) por la agresión sexual hay ruptura del vínculo y traición a la incondicionalidad del amor que les niñes y adolescentes necesitan y esperan.

d) los cuerpos victimizados padecen sufrimientos, síntomas psicológicos y físicos ante la agresión sexual durante muchos años. 

Los curas, obispos y demás integrantes de la iglesia católica encuentran a sus víctimas básicamente en: 

  • A) la infancia vulnerada en situación de extrema pobreza, abandonada o producto de hogares destruidos sin red de sostén comunitaria, 
  • B) la infancia vulnerable dado su sistema de creencias, son de diferentes clases sociales, proveniente de hogares que ofrecen diferentes niveles de contención, sin educación sexual integral y definidos como católicos o cristianos.

El primer grupo lo constituyen les niñes o adolescentes totalmente desamparados los que, cobijados en las instituciones católicas que se supone protectoras para les mismos, ven y sienten en ese cura u obispo que se relaciona con ellos al que adoptan y por el que se sienten adoptados, a un padre protector, quien además representa en la tierra al “amor más poderoso que existe”: Dios.

En el segundo grupo están les niñes y adolescentes que desde muy corta edad han incorporado la mitología cristiana, tienen un “ángel de la guarda” y grupos de “angelitos”  protegiéndoles; un papá Noel o Santa Claus quien junto a los Reyes Magos los visitan anualmente; un Dios que siempre escucha sus rezos y los protege como su mamá, papá y todo su grupo familiar; niñes que van creciendo y participan de rituales religiosos [5]que fortalecen su inclusión como “hijes de Dios”. O sea que son niñes o adolescentes subjetivados por un poderoso sistema de creencias y en general sin educación sexual integral, de tal modo que al establecer la relación afectiva con quien es a la vez padre-cura y representante de ese Dios que “los ama y protege”, lo hacen en un estado de vulnerabilidad afectivo-psicológica muy similar al que tienen les hijes con su padre biológico o adoptivo en su familia de origen. 

Cuando se concreta la agresión afectivo-sexual contra ese niñe o adolescente, integrante de cualquiera de estos dos grupos, dicho acto de poder por parte del padre-cura-dios produce un impacto psicológico-afectivo que está en sintonía con el incesto paterno-filial: es el incesto-eclesiástico.

  • Defensa de la iglesia católica de sus curas y obispos incestuosos:

Abunda la bibliografía y material audiovisual que informa los diferentes modos en los que protege la iglesia y el Vaticano a sus integrantes incestuosos. Como bien se señala en la película “Spotlight”[6],  la imposición dentro de la iglesia de la castidad, la virginidad, la abstinencia, el celibato contrastan con la realidad de que la amplia mayoría de curas tiene algún tipo de actividad sexual, lo que genera una cultura de la clandestinidad[7] en donde “los pederastas se mueven como peces en el agua”. Diversos artículos aclaran sobre el ejercicio de la sexualidad dentro de la iglesia[8].

Lo que debemos visibilizar es que la iglesia protege no solo a los propios sino a todos-los-varones-incestuosos y a todos los que comenten en la sociedad agresiones sexuales, contra niñes y adolescentes, pues las mismas constituyen un temprano y efectivo método de coerción y disciplinamiento de los cuerpos necesario para el sostenimiento de la dominación masculina y de la sociedad patriarcal[9].

Así defiende la iglesia católica el incesto-paterno-filial y de las agresiones sexuales a la infancia y adolescencia.

Fueron las feministas norteamericanas en la década del 60 del siglo XX quienes hicieron visible el incesto paterno filial y la violencia machista que existía en gran cantidad de hogares. Hasta ese momento se consideraba al incesto como algo excepcional. La cultura occidental había instrumentado con habilidad su ocultamiento y, ante el desvelamiento, comenzó a preparar la contraofensiva la que fue y es creativa y efectiva ante cada avance de los feminismos y del movimiento LGTBIQ+

El Vaticano inventó en la década del 90 la consigna bajo la cual se cobijaron en este siglo una multiplicidad de organizaciones, movimientos cristianos y conservadores: la lucha contra la ideología de género[10]. Desde el Concilio de Nicea hasta la actualidad el ejercicio del poder católico fue sostenido por el cristianismo constantiniano[11], este fue y es fundamental para el sostenimiento de la sociedad patriarcal, de las agresiones sexuales a la infancia y la lucha contra los derechos humanos de las mujeres y disidencias sexuales.

En occidente, el estado Vaticano, su iglesia católica y su cristianismo constantiniano estuvieron desde los inicios en la construcción de los estado-nación-poscoloniales. Dentro de la llamada estructura republicana, los poderes judiciales fueron y son la garantía material y simbólica de la dominación instaurada por las incipientes o desarrolladas burguesías, según el desarrollo de fuerzas productivas existente. En las repúblicas, la institución judicial es el más conservador de los poderes. La iglesia tuvo y tiene políticas reaccionarias destinadas al control de la “justicia” y la educación, cuya efectividad tiene algún límite o se resquebraja por las luchas de los feminismos, las disidencias sexuales y los movimientos sociales y políticos que mantienen el valor de la alteridad[12].

De acuerdo con cada momento histórico, la justicia es un ideal regulatorio en cualquier sociedad con un contenido simbólico en sintonía con la moral dominante. La lucha de quienes están en posición subordinada produce una ética que inevitablemente cuestiona esa moral y al ideal de justicia.

Dentro de la institución judicial, la iglesia tiene directa relación con los sectores más conservadores quienes son los que se van a encargar de producir conductas e instrumentos para silenciar, disciplinar y castigar a las mujeres-madres-protectoras que denuncian incesto-paterno-filial o violencia de los progenitores hacia ellas e hijes. Así encontramos el uso cotidiano por parte del funcionariado católico o conservador de una construcción ideológica llamado síndrome-de-alienación-parental[13] (sap), también la aplicación de las ideas de “co-construcción”, “implantación de memoria falsa” y la afirmación de que existe una gran cantidad de denuncias falsas contra los varones padres o abuelos. Todo lo anterior es parte del arsenal sexista con el que cuentan abogades, psicólogues, psiquiatras, trabajadoras sociales, fiscales/as, jueces y juezas para atacar y desmoralizar a las denunciantes, la mayoría de las cuales se acerca al Poder Judicial con gran ingenuidad esperando encontrar justicia.

Es frecuente escuchar frases como “el sistema de justicia está fallando”. Lo real es que hasta el momento el sistema no falla pues desde su creación tienen la hegemonía política quienes sostienen el ideario institucional de garantizar la supremacía blanca, burguesa y sexista. 

De ahí que es necesario que las mujeres-madres no se acerquen ingenuamente al Poder Judicial pensando que van a encontrar justicia. Tener la actitud de acudir a “la justicia” en forma no-ingenua significa darle igual importancia a una sólida estrategia desde el campo del Derecho junto a una correcta evaluación política de los poderes existentes en el espacio judicial para lograr un acto justo. Cuando esto acontece, cuando logramos un acto justo entonces el sistema de dominación se debilita.

Por otro lado, la iglesia ejerce su máxima presión política en los parlamentos y poderes ejecutivos para impedir que los cuerpos sean libres boicoteando las leyes que aumentan derechos mientras tratan de evitar que la Educación Sexual Integral (ESI) se desarrolle plenamente en nuestras sociedades. 

El control de la educación les resulta clave para privar a la infancia y adolescencia de los conocimientos y palabras que les permitirían entender cuando los agreden sexualmente y a quien pedir ayuda, mientras desarrollan una sexualidad responsable y libre. A la vez, el desconocimiento que existe y propician de las formas de coerción social les permite sostener los estereotipos sociales varón/mujer y el modelo de familia cristiana, tan útil en su momento para el control de las mujeres[14], les niñes y el desarrollo capitalista. 

Ningún gobierno en NuestraAmérica ha logrado, tampoco hay pruebas de que lo hayan intentado, que la ESI se de plenamente en escuelas de gestión estatal y/o confesionales, teniendo en la derecha[15] política y en el poder del cristianismo constantiniano sus principales escollos. 

Que no se aplique la ESI significa que, en sociedades con rápida transformación por la revolución en tecnologías aplicadas a redes sociales y conexiones audiovisuales, los contenidos machistas de la pornografía se constituyen en fuente de modelamiento de las actitudes y conductas sexuales, manteniéndose de esa manera la asimetría entre lo que por un lado se vivencia como privilegios masculinos y por el otro como “obligaciones” para con ellos de las mujeres y disidencias sexuales. 

Pero el Vaticano no actúa solo en las instituciones republicanas, también lo hace en la calle[16].

A través de la iglesia, sus ONG[17] y movimientos de base, junto a otras iglesias cristianas, grupos conservadores[18]y partidos de derecha[19], han organizado en América Central y del Sur movilizaciones contra la “ideología de género[20]”, la ley de divorcio, la ESI, el matrimonio igualitario, los derechos LGTBIQ+, la despenalización y legalización del aborto, las leyes contra la Violencia machista[21], la ley de Identidad de Género, con consignas como “con mis hijos NO”, “no te metas con mis hijos”, “salvemos a la familia”, “por los derechos de los niños: no a la adopción por homosexuales”

Así, por su política anti derechos[22] y el ataque a la Educación Sexual Integral, la iglesia católica se constituye en la mejor defensa de la pornografía como modelo educativo[23]. de las relaciones incestuosas, de la prostitución y de la trata de personas con fines de explotación sexual.

A modo de conclusión:

Estamos atravesando momentos difíciles en el mundo con una derecha conservadora, antiderechos y muy violenta que ataca en forma coordinada y globalizada como jamás lo había hecho precarizando día a día la vida. 

El camino ganado por los feminismos, los movimientos sociales, antirracistas, indigenistas, anticapitalistas y ecológicos debe ser profundizado, generando un marco de alianzas que permita avanzar en la protección de la niñez y adolescencia y de las formas comunitarias de vida.

Es necesario que las organizaciones del campo popular pongan entre paréntesis sus conflictos y profundicen algunos puntos de acuerdo que permitan la acción coordinada y efectiva. Esa unidad en la acción, la acción contra la desesperanza, es lo temido por el patriarcado y sus imbricadas matrices de dominación, es nuestra apuesta hacia el buen vivir.


[1] Giberti, Eva, Incesto paterno-filial. Una visión desde el género, Centro de Publicaciones Educativas y Material Didáctico, 1º edición, Buenos Aires, 2014, pp. 10

[2] Op. Cit., pp. 22

[3] El “doble cuerpo del Rey (físico y metafísico) antes de la Revolución Francesa y el doble cuerpo de la mercancía (valor de uso-valor de cambio) a partir de instalación de la nueva síntesis social. 

[4] “Los obispos españoles, ante la pederastia clerical: «Son pequeños casos, ¿por qué se pone el foco solo en la Iglesia católica?» 19 de noviembre 2021, en http://www.eldiario.es https://www.eldiario.es/sociedad/obispos-espanoles-pederastia-clerical-son-pequenos-casos-pone-foco-iglesia-catolica_1_8506254.html

[5] Dice el excura Adrián Vitali: “Que un niño tenga que confesar, en secreto, sus culpas a una persona desconocida, sin poder contarle a sus padres qué le dijo el sacerdote, porque si lo hace cae en pecado mortal por violar el sigilo sacramental, es un mensaje cruel en la formación de su psiquismo. Lo que nunca se puede contar a los padres siempre es algo malo que merece ser castigado” Vitali, Adrián, El secreto pontificio. La ley del silencio. Zoegroup, Córdoba, Argentina, mayo 2021pp. 14 

[6] Película “Spotlight” https://es.wikipedia.org/wiki/Spotlight

[7] “Yo tuve contacto y sexo con cardenales y obispos y sé que algún abusador les llegó a decir «si vos me jodés con esto, yo tengo pruebas que vos sos homosexual». Tiene que ver con una institución que silencia y niega todo tipo de sexualidad. En definitiva, si se puede reconocer un vínculo entre abuso y la homosexualidad en el seno de la institución, es éste. Toda esa maraña de silencios, protecciones e influencias que hay dentro de la iglesia y que oculta todos los vínculos amorosos y sexuales colaboran y permiten el manto de silencio sobre los abusos y también sobre la pedofilia. Porque tenemos doble vida, porque se calla, porque hay relaciones de poder y de chantaje. Yo me callo y todos lo hacemos. Nadie “levanta la perdiz” porque no sabemos dónde puede terminar el escándalo” Reportaje al ex cura Julio César Boffano, “Un ex sacerdote cuenta su historia: la iglesia es un mundo lleno de gays que condena la homosexualidad” autor de Conocerme me hizo libre, Página 12, 21/01/2021 https://www.pagina12.com.ar/396546-un-ex-sacerdote-cuenta-su-historia-la-iglesia-es-un-mundo-ll

[8] Claudio Ibañez S., Iglesia y sexualidad: los graves efectos del celibato y la abstinencia, 21.08.2018,https://www.ciperchile.cl/2018/08/21/iglesia-y-sexualidad-los-graves-efectos-del-celibato-y-la-abstinencia/

[9] Dice Adrián Vitali: “La Iglesia descubrió la importancia y la necesidad de desarrollar una teología del poder mediante el sufrimiento y el miedo, como instrumentos de control para garantizar a sus fieles la purificación y la salvación del alma”

[10] “¿De dónde viene la ideología de género?” 16/11/2018 por Soledad Deza,  https://mujeresxmujeres.org.ar/de-donde-viene-la-ideologia-de-genero/

“La ideología de género es un término que se utiliza de manera negativa y despectiva para cancelar o desestimar la diversidad sexual y de género a la que se han ido abriendo las sociedades, las culturas y las naciones. Al denominarla ideología se hace referencia al carácter dogmático que se presupone respecto a las ideas de igualdad, empoderamiento y respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad. Se rechazan los movimientos feministas y de la diversidad argumentando que van en contra de la naturaleza y de la familia y que operan poniendo en peligro el orden social establecido. La ideología de género no existe como categoría dentro de las ciencias sociales, es un constructo que busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual.” En Glosario para la igualdad, México https://campusgenero.inmujeres.gob.mx/glosario/terminos/ideologia-de-genero

[11] Ajari, Norman, Dignidad o muerte: ética y política de la raza, Traductora Cristina Lizarbe Ruiz, Editorial Txalaparta, Navarra, España 2021 “… y un cristianismo constantiniano que pone la religión al servicio del imperialismo y del poder del Estado”…, “La conversión de Constantino marca la institucionalización de la terrible connivencia entre la Iglesia y el Estado” “… el cristianismo constantiniano ha desplegado sobre el imperio un aura de universalidad moral que todavía reivindica el Estado moderno”

[12] “Una millonaria ofensiva ultracatólica busca mermar en Europa los derechos de las mujeres y LGTBI” 10/07/2022https://www.eldiario.es/sociedad/millonaria-ofensiva-ultracatolica-busca-mermar-europa-derechos-mujeres-lgtbi_1_9154554.html?utm_source=adelanto&utm_medium=email&utm_content=Usuario&utm_campaign=10/07/2022-adelanto&goal=0_10e11ebad6-ef50f83eb8-57182757&mc_cid=ef50f83eb8&mc_eid=f226b64875

[13] Construcción ideológica producida por el psiquiatra pedófilo Richard Gardner, que fue parte de la ofensiva machista contra los derechos ganados por las mujeres en la década del 60 del siglo XX. Se usa en el Poder Judicial como instrumento de violencia de género contra las mujeres-madres-protectoras.

[14] “Cómo operan los grupos antiderechos, encubiertos y financiados por secretarías de culto”, 06/0972022 

https://www.pagina12.com.ar/477982-como-operan-los-grupos-antiderechos-encubiertos-y-financiado?utm_source=Página12+-+Socios+%28Unite+a+Página%2F12%29&utm_campaign=c5881daf27-EMAIL_CAMPAIGN_2022_09_02_01_38&utm_medium=email&utm_term=0_3ca132062a-c5881daf27-54400205

[15] “Extrema derecha política y grupos cristianos conservadores” Por José A. Amesty R., 05/03/2021 https://www.nodal.am/2021/03/extrema-derecha-politica-y-grupos-cristianos-conservadores-por-jose-a-amesty-r/

[16] ¿Cómo se construye y se destruye el odio? por Jaume Carbonell 9 junio, 2021, en El diario de la educación, Pedagogías del Siglo XXI https://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2021/06/09/como-se-construye-y-se-destruye-el-odio/

[17] “Se desvelan las conexiones de Citizen Go, el brazo internacional de Hazte Oír, en Europa, América Latina y EEUU” Por Luna Izquierdo, 19/11/2021 en www.contrainformacion.es  https://contrainformacion.es/brazo-internacional-hazte-oir-citizen-go-conexiones-europa-america-latina-estados-unidos/

[18] “Hazte Oír y el resurgir del internacionalismo ultraconservador” 11/11/2021  https://www.eulixe.com/articulo/reportajes/hazte-oir-resurgir-internacionalismo-ultraconservador/20211111091912024585.html

[19] “Los imitadores de VOX: la conexión española en Argentina” 13/06/2021 en www.eldiario.eshttps://www.eldiario.es/internacional/imitadores-vox-conexion-espanola-argentina_1_8032390.html

[20] “Ideología de género, un término para desinformar sobre derechos de las mujeres y personas LGBTI+” por Yuriría Ávila, 03/08/2019, en Animal Político. “A diferencia de lo que aseguran los grupos antiderechos, el término ideología de género no surge del feminismo, pues es un concepto que surgió en 1995 como una estrategia discursiva del Vaticano durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing. El Consejo Pontificio para la familia afirmó entonces que “la ideología de género era una idea feminista” con la que se buscaba argumentar que la heterosexualidad no es obligatoria. En 2016, el papa Francisco dijo que la ideología de género se relacionaba con “procesos de enseñanza para que los niños puedan elegir su género”. Es en este momento cuando el concepto se popularizó y viralizó y fue retomado por diferentes iglesias”https://www.animalpolitico.com/elsabueso/ideologia-de-genero-desinformacion-derechos-mujeres-lgbti/  

[21] “Uno de cada cinco hombres jóvenes ve la violencia de género como un invento ideológico, el doble que hace cuatro años” Diario Público, 29/09/2021  https://www.publico.es/sociedad/cinco-hombres-jovenes-ve-violencia-genero-invento-ideologico-doble-cuatro-anos.html

[22]  “El momento dulce de El Yunque en España” por Pablo Elorduy y Ter García en www.elsaltodiario.comhttps://www.elsaltodiario.com/extrema-derecha/el-momento-dulce-de-el-yunque-en-espana

[23] “El 30% de los niños entre 8 y 12 años solo tienen la pornografía como educación sexual” https://www.publico.es/sociedad/30-ninos-8-y-12-anos-pornografia-educacion-sexual.html

Mi sorpresa al declarar en un juicio penal en el Departamento Judicial de Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, Argentina 08/08/23

Acabo de declarar por internet en el juicio que se lleva adelante en Lomas de Zamora y que tiene a la Dra. Andrea Vázquez como madre-protectora denunciante.
Una vez finalizadas las preguntas de una de las abogadas de Vázquez, la Dra. Verónica Heredia, el Presidente del Tribunal le dio la palabra a alguien que no identifiqué.

El señor comenzó a preguntarme en forma bastante confusa, e imaginé que, por el tono y el énfasis en defender usado un espantoso informe pericial de dos psicólogas, era un contratado por la defensa del imputado.
Me cansó su «dureza de entendederas» y creo que cansó a los jueces. Él estaba obstinado en darle validez al informe psicológico basura que calificaba de personalidad psicopática a la madre-protectora denunciante y le costaba entender, o no quería entender, mis respuestas. Paralelamente el señor no tenía en cuenta otro informe legal, una pericia psiquiátrica concretada una semana después de la psicológica y cuyo diagnóstico era totalmente diferente.
La otra parte presente, que supuse era la fiscalía, no hizo preguntas.
Mi sorpresa, mi gran sorpresa, ¡es que acabo de enterarme que el que me preguntaba es el fiscal de juicio, el Dr. Bettini Sansoni!
¡Y quienes no me hicieron preguntas fueron los de la defensa del imputado!
Clarísimo: no hubo en este episodio mejor defensor del imputado que el Sr. Fiscal Bettini Sansoni.
Firmado: Enrique Stola, Médico Psiquiatra. Madrid, 8 de agosto de 2023, a las 23:55 Hs.

«Hay mujeres que son acusadas de malas madres cuando el Estado no ha hecho nada para contenerlas»

Enrique Stola, médico psiquiatra perteneciente a la Red de Psiquiatras Feministas, ha estado en la provincia de Misiones para hacer una evaluación psiquiátrica del caso María Ovando

jueves 01 de diciembre de 2022 | 11:17hs.

El caso de María Ovando, ha despertado distintos puntos de vista tanto a nivel provincial como a nivel país por lo que en los últimos días Enrique Stola, médico psiquiatra perteneciente a la Red de Psiquiatras Feministas, ha estado en la provincia de Misiones para hacer una evaluación psiquiátrica al respecto.

El profesional dialogó con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7 y contó que fue lo que lo motivó a llevar a cabo esta investigación: “Vine porque pertenezco también a una Red de Psiquiatras Feministas y a un capítulo en la Asociación de Psiquiatras de Argentina que es de derechos humanos y a nosotros nos preocupa muchísimo esta situación que se da con mujeres en todo el país que son acusadas de malas madres cuando el Estado no ha hecho absolutamente nada para contenerlas y además no tienen recursos para tener buenos abogados, no tienen los elementos como para aportar a su defensa y terminan siendo sus hijos repartidos”.

“Esa red social afectiva que ellas construyen termina siendo destruida y esto es porque hay un Poder Judicial que mira desde su visión de clase y para ellos todos deberían criarse como los de clase media-alta y no son capaces de ponerse en el lugar de estas mujeres y de exigir desde su sentencia al Poder Ejecutivo que tome medidas para acompañar a que las familias se mantengan constituidas”, agregó.

A continuación destacó que a los hombres no se los imputa por malos padres, “las estadísticas muestran que los jueces suelen tomar a varones de bajos recursos que han cometido incesto, agresores sexuales para meteros a la cárcel pero cuando son de clase media media-alta, safan por la red de complicidad y porque pueden pagar costosos abogados. Todo es una cuestión cultural que está en todo Occidente, pero siempre hay una coincidencia en todas las sociedades patriarcales y es de que la mujer está en situación de subordinación y eso hay que desterrar”

https://www.elterritorio.com.ar/noticias/2022/12/01/771661-hay-mujeres-que-son-acusadas-de-malas-madres-cuando-el-estado-no-ha-hecho-nada-para-contenerlas

«Las red institucional y social que Úrsula no tuvo»

El psiquiatra Enrique Stola nació en Rojas y habla de una red de complicidades machistas de juecxs, fiscalxs, abogadxs y fuerzas de seguridad que hace que para las víctimas de violencia sea mejor irse de la ciudad que vivir en ella.

Publicado en Cosecha Roja, 10 de febrero de 2021,

http://www.cosecharoja.org/la-red-institucional-y-social-que-ursula-no-tuvo/

Nací en Rojas y ya como psiquiatra atendí en la zona varios años, continuando mi trabajo desde la Capital Federal, por lo que conozco bastante la realidad de esos pequeños pueblos de la Provincia.

Impactado por el asesinato de Ursula pienso que es raro que no haya más femicidios, pues, salvo excepciones, jueces/zas de paz, jueces/zas de Junín (B), fiscales, fuerzas de seguridad y abogadxs, carecen de formación en género, en violencia de género extrema y de sensibilidad para asistir a las mujeres agredidas.

A lo largo de los años he recomendado a varias mujeres irse a vivir a otros lugares poniendo así distancia con el macho violento porque jamás iban a tener protección, no solo de las instituciones sino tampoco de la población que con la matriz machista que les caracteriza están siempre dispuestos a tratar de loca y mentirosa las mujeres que denuncian. Esto explica que los violentos circulen tanto tiempo sin sanción social, disculpados por redes de amigos y vecinos, por profesionales, políticos y curas.

En un caso dramático tuve que impulsar una red de apoyo con compañeras feministas de varias ciudades para lograr que una joven y sus hijos huyeran desde Rojas a vivir a otra provincia. El macho-juez de paz protegía al violento junto con la policía y una prestigiosa-machista abogada local. Cuando critiqué al funcionariado y abogados muchas voces salieron en defensa de lo indefendible atacando a la víctima. Ésta joven mujer pudo rehacer su vida libre de violencia.

Lo que le pasó a Úrsula puede volver a suceder en Junín, Colón, Rojas, General Arenales, Salto o Pergamino, ya que los violentos han sido socialmente cobijados hasta el momento mientras la policía y la llamada justicia están siempre dispuestas a sospechar de las víctimas. No sólo las instituciones deben hacer una autocrítica.

Para las mujeres bonaerenses acceder a la Justicia de la Provincia de Buenos Aires es un proceso difícil y doloroso, ya sea que denuncien violencia machista contra ellas o incesto paterno-filial.

El asesinato de Ursula, como la mayoría de los asesinatos machistas, podría haberse evitado.

http://www.perfil.com/noticias/policia/el-femicida-de-ursula-la-mato-de-quince-puñaladas-quiso-escapar-pero-la-acuchillo-en-torso-y-cuello.phtml

Medicalizando la Violencia de Género o Machista

Un objetivo de los últimos 60 años del dispositivo de dominación masculina ha sido «medicalizar» la violencia machista extrema: «si un hombre viola, abusa o mata es un enfermo y si se comprueba que lo hizo (y que no es una falsa acusación de la mujer) entonces, nosotros, los hombres de buena familia no tenemos responsabilidad alguna sobre esos hechos criminales, porque no somos todos iguales y las mujeres deben aprender a diferenciar los enfermos de los varones normales».
Hábilmente estos machos comenzaron a ampliar la terminología, ahora no son solo enfermos, sino que el macho que domina es una masculinidad «tóxica» con lo que desaparece la voluntad de dominio, y ese vínculo donde el macho manipula y ejerce violencia psicológica pasa a ser «vínculo tóxico» y se convierte en algo aislado sin conexión con la estructura socio-economica-cultural-racial y de género donde se juegan los vínculos, y ya que estamos nos actualizamos y a esa violencia que las feministas llaman Violencia de Género o Violencia Machista, la que hacen los hombres enfermos, de masculinidad tóxica y, por supuesto, con vínculos tóxicos (¡se encuentran con cada loca!), a esta situación la vamos a llamar Pandemia. Y con esto cerramos el círculo. «La pandemia que viven las mujeres la hacen los hombres enfermos (que se juntan con enfermas), hombres con masculinidad tóxica y en la que ambos sostienen vínculos tóxicos».
Compañeres: los machos violentos no son enfermos. La Violencia de Género o Violencia Machista no es una enfermedad por lo tanto no es una pandemia, es una violencia que está al servicio de la estructura de dominación patriarcal, no existe la masculinidad tóxica y no existen los vínculos tóxicos. Dejemos de medicalizar, dejemos de sintonizar con el Poder médico y el Discurso-patriarcal-hegemónico. Enrique Stola.

La justicia y la revictimización continua de las mujeres

Según el Observatorio de las violencias de género «Ahora que sí nos ven», en lo que va del año una mujer fue asesinada cada 23 horas. Sobre la cantidad de femicidios que se registraron en la última semana, cifras que no tienden a disminuir, opinó para Télam Enrique Stola, médico psiquiatra, especializado en psicología clínica.

Enrique Stola

Por Enrique Stola, TELAM, 13/03/2020 OPINIÓN

Tanto el asesinato en la provincia de Entre Ríos de Florencia Fátima Acevedo así como la desaparición de Claudia Repetto en la ciudad de Mar del Plata, son fuertes indicadores no solo de la crueldad machista sino también de la mediocridad y la falta de empatía del funcionariado judicial interviniente con la terrible realidad de la violencia de género extrema.

Todavía hoy las mujeres en situación de víctimas deben soportar cuando denuncian, ya sea en sede policial o judicial, a funcionaries (hay honrosas excepciones) que las consideran sospechosas o con una condición psicológica que las ubica casi en el papel de «cómplices» de su propio victimario.

Esta inadecuada conducta está legitimada por miembros del Poder Judicial como el Dr. Jorge García, Procurador General de la Provincia de Entre Ríos cuando dijo en su última conferencia de prensa que «cada perverso o psicópata que somete a su víctima es igual que en los casos de abuso sexual, hay víctimas que están predispuestas a estas situaciones», afirmación que culpabiliza a las víctimas y además coloca erróneamente en el plano de la patología a esa inmensa cantidad de machos violentos, hijos sanos del patriarcado, que producimos en nuestra sociedad.

Y pregunto:

¿Qué es lo que pasa con fiscales y juezas-jueces que cuando un varón hostiga y amenaza de muerte a una mujer o a alguien integrante de LGTBIQ+ no le dan entidad a esas acciones y no toman medidas efectivas de protección sabiendo que hay grandes posibilidades que el sujeto denunciado actúe la amenaza?.

¿Es que no saben que un macho violento que viola una perimetral está dispuesto a seguir cruzando límites?.

¿No pueden establecer esa perimetral junto a otras medidas que posibiliten que haya una protección real y no la ficción de seguridad que desde sus despachos intentan crear?

¿Porqué son las mujeres amenazadas las que deben asegurarse su propia protección, dejar sus casas, usar botones antipánico, tener guardia policial que altera la vida de ellas y sus hijes y no se pone todo el peso institucional sobre los varones violentos? Que sean ellos los que usen dispositivos que permitan controlar sus movimientos para que sean detenidos al mínimo acercamiento a la zona de exclusión.

Pero estas medidas ante la emergencia no alcanzan ya que es necesario que el Poder Ejecutivo genere un dispositivo que intervenga, antes de que un posible asesinato se produzca, sobre el victimario y su red social así como con las víctimas de violencia machista.

Tenemos pactos internacionales con rango constitucional, la Ley 26.485 de «Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en lo ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales» y la Ley 26.061 «Protección Integral de los derechos de Niñas, Niños y Adolescentes», pero a la mayoría de los funcionarios judiciales, jueces y juezas, no se les cae una idea cuando se trata de proteger a mujeres, trans, travestis y niñes ante la violencia machista.

*Médico psiquiatra (MN 50747).

VIOLENCIA MACHISTA: El inexistente síndrome de ‘la mala madre’ lleva dos décadas usándose en los juzgados españoles

Ester Ruiz e Irune Costumero tienen mucho en común. A las dos les arrancaron a sus hijas tras denunciar a sus parejas por violencia o abusos. Las dos han luchado por recuperarlas y se han enfrentado a un sistema judicial que les ha aplicado el inexistente síndrome de alienación parental. La principal diferencia es que entre ambos casos hay casi 20 años de distancia.

Por Marisa Kohan. Diario Público, Madrid, 24-02-2020

Irune Costumero y Ester Ruiz
Irune Costumero (izquierda) junto a Eter Ruiz (derecha) en Vizcaya durante unas jornada contra el SAP / Público

MARISA KOHAN

«Yo me topo con este engendro en el años 2003. Entonces descubrí lo que era el Síndrome de Alienación Parental, y soy una de las primeras ‘usuarias’ (así nos definen) de los puntos de encuentro familiares. Me ha comido todo el sistema: mediación familiar, puntos de encuentro y arrancamiento… Porque hay que llamar a las cosas por su nombre. No son retiradas de custodia, a los hijos e hijas nos los arrancan de la manera más cruel que se pueda imaginar«.

Así explicaba su caso Ester Ruiz, enfermera especialista en psiquiatría y responsable de la Plataforma Luna contra el SAP, en una jornadas multidisciplinares celebradas recientemente en Igorre (Vizcaya), para denunciar la utilización de este síndrome inexistente en juzgados, equipos psicosociales y servicios sociales de diversas comunidades.

Ella denunció a su expareja por posibles abusos y maltrato y acabó sin la custodia de su hija y peleando contra un sistema del que entonces conocía muy poco. Por eso, al cabo de los años,una vez recuperada a su hija, montó la primera asociación de ayuda y apoyo a las víctimas del SAP.

El 4 de agosto de 2017, Irune Costumero vivió una situación similar. Una llamada de los servicios sociales de Vizcaya la citó en su sede sin más explicaciones. Al llegar, una decena de policías, guardias de seguridad y Ertzainas uniformados estaban en la sala. Sin ningún tipo de advertencia una trabajadora social cogió a la niña, se la llevó entre gritos de la menor que llamaba a su madre y pedía auxilio, mientras que a ella la sujetaron para que no pudiera salir en su búsqueda.

Los audios de esta escena, a los que ha tenido acceso este diario, resultan estremecedores y han sido una de las pruebas admitidas contra los responsables de los servicios sociales de Vizcaya, cuatro de los cuales han sido imputados por la Audiencia Provincial por prevaricación y delito de lesiones y se sentarán en el banquillo en breve. Entre ellos figuran el el máximo responsable del departamento de Acción Social, Sergio Murillo; la jefa de la Sección de Recepción, Valoración y Orientación, Antonia Giner, la jefa del Servicio de Infancia, Consuelo Alonso y la trabajadora social que aplicó la orden, Maika Urrutxurtu.

«Tardé tres meses en ver a mi hija y la primera vez que la vi fue en un punto de encuentro vigilada en el que me amenazaban cada vez que le decía que consideraban dañinas»

«La orden que me leyeron esa mañana encerrada en esa sala, mientras escuchaba alejarse los gritos de mi hija, decía que la Diputación foral de Vizcaya asumía temporalmente la tutela de la niña y le cedía provisionalmente la estancia al padre. No podía tener ningún contacto con ella durante un mes y luego ya se vería. Tardé tres meses en verla y la primera vez que la vi fue en un punto de encuentro vigilada en el que me advertían y amenazaban cada vez que le decía a mi hija cosas que ellos consideraban dañinas, como que cuando viniera a casa vería a su perro», narra Costumero.

Han pasado casi tres años y Costumero sólo ve a la niña dos veces por semana durante dos horas, sin derecho a pernoctas, fines de semana o vacaciones. Ni la denuncia a los máximos responsables de los servicios sociales de Vizcaya, ni su posterior imputación por la Audiencia han conseguido que se revierta la retirada de custodia a la madre, que se realizó sin la intervención del juzgado que había decretado una custodia compartida entre los progenitores. Su delito, según los servicios sociales que decretaron un desamparo de la menor: ser una mala influencia para su hija y no permitir la revinculación con el padre, a quién había denunciado por malos tratos y al que la niña se negaba a ver.

Lo que ha cambiado es el miedo de las madres a perder la custodia de sus hijos si denuncian las violencias y abusos sexuales

Entre el caso de Ruiz y hoy han pasado cerca de 20 años, pero las cosas han cambiado poco o nada. Tal vez, apuntan diversos expertos, lo que ha cambiado es el miedo de las madres a denunciar violencias o abusos sexuales de sus parejas hacia sus hijos e hijas por miedo a no ser creídas y acabar perdiendo la custodia tras un largo proceso judicial.

«El Síndrome de Alienación Parental no está reconocido por ninguna institución médica, y si lo llegara a estar habría que cuestionarlo como se hizo con la patologización de la homosexualidad, para sacarlo de los manuales de psicología», afirmó durante las jornadas Enrique Stola, psiquiatra argentino especialista en violencia y género.

Este experto explica que el SAP es una reacción a los avances  y fortísimos cambios conseguidos por las mujeres en la década de los 60 y 70 en Estados Unidos, en que lograron, entre otras cosas, el aborto, la liberación sexual, pusieron de relieve que el lugar más peligroso para las mujeres era la propia casa o visibilizaron el incesto paterno-filial.

«El SAP es un instrumento dentro del poder judicial para disciplinar a las mujeres y para aterrorizar a las niños y niñas»

«El SAP es un instrumento dentro del poder judicial para disciplinar a las mujeres y para aterrorizar a las niños y niñas y con eso controlar a las mujeres. Es un instrumento terrorista, porque lo que produce es temor en muchísimas mujeres a denunciar por miedo a que les saquen a sus niños o niñas. Es un instrumento que favorece a los hombres golpeadores, maltratadores, a los abusadores sexuales y a los que cometen incesto paterno-filial», afirma Stola.

Según este experto, a los niños y niñas se les obliga a repetir muchas veces las escenas de trauma y lo que les van haciendo sentir es que ellos no son creíbles. «Lo que se produce es un reacomodamiento en ellos porque ven que no sirve hablar. Y cuando los funcionarios comienzan a aplicar casa uno de los paso del SAP, como la teoría de la amenaza, y les dicen que si siguen diciendo lo que cuentan no verán más a su madre, los niños y niñas pasan a ser acusados y activan lo que se llama: conducta defensiva de los menores».

«Tratan de mantener el equilibrio psíquico y tratan de decir lo que suponen que les puede atenuar la presión dentro del poder judicial. Si sienten que no los creen, repetirán ya sin carga emocional la situación traumática y hasta pueden entrar en un absoluto silencio, profundizándose la dinámica del trauma y de estigmatización porque supone un golpe a su autoestima y horada su criterio de realidad», añade Stola.

El SAP es una tortura

La aplicación de esta inexistente patología es, según aquellas que lo viven, una auténtica tortura. Y no en sentido figurado. Es decir, un castigo físico o psíquico on el fin de que confiese algo y un sufrimiento continuado.

Tal como explica Ruiz, aunque no existen datos oficiales porque nadie los recoge, «calculamos que más del 80% de las mujeres que en nuestro país denuncian abusos sexuales o violencia de género, acaban aplicándoles este supuesto síndrome (o algunos de los eufemismos con los que se activa) y un altísimo porcentaje acaba sin la custodia de sus hijos o hijas».

«Con lo que nos encontramos es que si denuncias violencia o abuso de tu pareja hacia tus hijos, esto se archiva. Se da por bueno que no ha existido y vas a la mediación familiar. Y si no te humillas y te sometes te tachan de no colaboradora, de obstaculizadora e instrumentalizadora y te acaban arrancando al los hijos. Y lo hacen con violencia. A ellos no los preparan, no les explican nada. Porque difícilmente se les puede explicar que se los van a llevar con el padre que los violenta porque tu madre te quiere mucho y te intenta proteger, pero vamos a decir que está loca», afirma Ruiz.

Ruiz admite que en los últimos tiempos se habla más sobre este síndrome inexistente y se hablará cada vez más de él, «porque las madres como yo que ya tenemos a nuestros hijos que han cumplido los 18 años, a las que no nos pueden amenazar con quitárnoslos estamos alzando la voz e incendiando las redes. Yo misma con mi nombre y apellidos estoy constantemente expuesta. No voy a dejar de hacerlo. Porque aquí no se está protegiendo a la infancia. El único objetivo que tiene este inexistente síndrome es anular y humillar a las mujeres y seguir manteniendo el sistema machista y patriarcal que durante años se ha establecido. Y no lo vamos a permitir», concluye Ruiz.

https://www.publico.es/sociedad/violencia-machista-inexistente-sindrome-mala-madre-lleva-decadas-usandose-juzgados-espanoles.html

 

Enrique Stola: “Es tradición en la Iglesia católica destruir los cuerpos”

Enrique Stola | Foto captura Youtube documental Los monstruos no existen

El psicólogo y psiquiatra que intervino en los casos Grassi y Lorenzo habla de los patrones de encubrimiento a los abusos sexuales eclesiásticos tanto de la Iglesia como del Poder Judicial. Los efectos de la impunidad en las víctimas y la doble cara de Francisco, “que es Bergoglio”

Por Estefanía Velo y Daniel Satur* 6 de enero de 2020

“Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos”, afirmó a este medio el médico psiquiatra Enrique Stola, en una extensa charla en su departamento del centro porteño.

Con una vasta trayectoria aportando sus conocimientos en favor de víctimas de abusos y maltratos, su rol fue determinante en la causa en la que se condenó a quince años de prisión al cura pedófilo Julio César Grassi y también en la causa penal por abusos sexuales y corrupción de menores contra el sacerdote recientemente suicidado Eduardo Lorenzo. Allí analizó a una de las víctimas y aportó al expediente su informe pericial.

En esta entrevista Stola remarca  cuáles son las caras de la institución milenaria que, según el activista por los derechos humanos y feminista -tal como se define él-, tiene una larga historia en la destrucción de los cuerpos y una facilidad de encubrir curas abusadores. Así lo hizo Francisco, “que es Bergoglio”, con Grassi. Así lo hacen todas las autoridades eclesiásticas porque su principal objetivo es “defender la Santa Madre Iglesia”.

P.: -Muchas veces se escucha desde el Poder Judicial, o de personas vinculadas a los abusadores para poner en duda las denuncias, que “ya pasaron muchos años, por qué vienen a denunciar ahora”. ¿Qué análisis tenés de esos comentarios? 

E.S.: -La mayoría de las víctimas tarda mucho tiempo en hablar. Porque sienten vergüenza; o porque no se dan cuenta de la gravedad de lo que han vivido y de las consecuencias que tienen para ellas; o porque se produce un mecanismo de negación automático en la mente como para poder sobrevivir y entonces no recuerdan. Y si recuerdan, aparecen algunas imágenes pero desafectivizadas, hasta que en un momento aparece el afecto, la emoción, que puede estar disparado por películas, imágenes, pesadillas que de golpe muestran lo vivido, entre otras cosas. Pero para el psiquismo no hay tiempo. Las personas hablan cuando pueden. Y eso puede durar muchísimos años, treinta, cuarenta, cincuenta.

P.: Además vivimos en una sociedad cargada de presiones, prejuicios y estigmatizaciones...

E.S.: A quienes estén leyendo les propongo que piensen en algún episodio de su vida, que no tenga que ver con abuso, que no lo han compartido con nadie y cuánto les cuesta compartirlo. Si eso, que no es abuso, les cuesta compartirlo, imagínense una situación de agresión sexual o una violación.

A eso hay que agregar todo el entramado cultural y los mandatos sociales. Es diferente que una víctima pueda hablar de un abuso en un hogar que tenga una dinámica democrática a que tenga una dinámica religiosa. En este último caso, donde hay un padre o una madre autoritaria, a la víctima le va a costar mucho más decir. Esos son aditamentos que ayudan a configurar que el abuso sea aún más grave todavía.

P.: -¿Cuesta mucho más cuando se trata de sobrevivientes varones?

E.S.: -Claro, es que los varones estamos socializados en una dinámica de dominación y de aprendizaje de la dominación. Por lo tanto estamos rindiendo pruebas permanentemente sobre la heterosexualidad obligatoria, sobre la fuerza, la destreza corporal, la lealtad a los otros hombres, etc. Entonces ahí también hay una serie de trabas culturales que dificultan hablar. Y además, para todas estas víctimas, hay una falta de educación sexual integral, que es lo que facilitaría que existan las palabras como para que empiece a circular la información.

P.: -Por tu experiencia de muchos años con el caso Grassi, ¿qué opinión tenés sobre el abordaje que hace la Iglesia en los casos de abusos sexuales eclesiásticos?

E.S.: -Las instituciones religiosas en general y la Iglesia católica en particular tienden a proteger a los abusadores sexuales. La Iglesia católica tiende a dar una gran cobertura a los abusadores porque tiene una larga historia en el maltrato de los cuerpos. Desde el Concilio de Nicea (año 325 d.c.) hasta hoy la Iglesia ha estado ligada al poder, manejando espacios políticos y cuerpos, entonces tiene una larguísima tradición en cuanto a la destrucción de los cuerpos y a la agresión sexual de los cuerpos.

P.: -¿Ves patrones comunes en los diferentes casos de curas abusadores? 

E.S.: -La cúpula eclesiástica tiene un patrón común: “nosotros tenemos que cuidar y salvar a la Santa Madre Iglesia (cuidarnos nosotros y a la institución) porque los de afuera la atacan”. A partir de ahí se justifica cualquier cosa. Puede haber algunos jerarcas un poco más sensibles que tratan de cuidar que estas cosas no ocurran. Pero son minoría. En el resto prima el ejercicio del poder y lo que tratan es de ir haciendo “cirugía”. Si hay personajes que son descubiertos y la realidad política y social no da para ocultarlos, bueno, los entregan. Pero si da para ocultarlos, los cuidan y siguen siendo parte de su comunidad. Porque en esa larga tradición de maltratar cuerpos, en última instancia un abuso sexual no es más que un simple “error”.

P.: -¿El Vaticano podría actuar de forma diferente a como lo hace?

E.S.: Todo esto ocurre porque el Vaticano es como es. No se le puede pedir que produzca algo que llevaría a la autodestrucción. Ellos están acostumbrados a la doble cara. Por ejemplo, hablan de democracia mientras el Vaticano es un Estado absolutista, así lo dice su propia constitución. Hablan de amor, pero son profundamente vengativos y odian. Allí donde la sociedad civil no es fuerte, como puede ocurrir en países de Centroamérica, son capaces de hacer cualquier cosa aliados al poder. Ciertas diferencias que se muestran en los “papeles” entre el Vaticano (como Estado) y la Iglesia católica (como institución religiosa) en la realidad no existen, son todo una misma cosa. Son un Estado y una Iglesia absolutistas, atravesados por la hipocresía y con un marketing muy bueno, sumamente eficaz.

P.: -Respecto al “amor”, es una de las instituciones que más usa ese término como parte de su propaganda...

E.S.: El “amor cristiano” es parte de ese marketing y, básicamente, está pensado para el sometimiento de las mujeres, buscando el ejercicio de la dominación de los hombres sobre los cuerpos feminizados por el patriarcado.

P.: -¿Cuál es tu opinión sobre las directivas y los discursos del papa Francisco sobre el tema de los abusos sexuales eclesiásticos?

E. S.: -Francisco, que es Bergoglio, tiene en Argentina el caso que demuestra su complicidad: el caso de Julio César Grassi, quien hoy sigue siendo cura porque Bergoglio quiere que lo siga siendo. Este es el caso que claramente demuestra la complicidad de Francisco, que es Bergoglio, con Grassi y estos mecanismos de abusos y maltratos a niños y niñas. Él es quien lidera la lucha contra los estudios de género en todo el mundo, descalificándolos hablando de “ideología de género”. Es quien se opone a la Educación Sexual Integral.

P.: -Sin embargo en Argentina (y obviamente en otros países) hay mucha gente que defiende a Bergoglio y hasta intenta mostrar un rostro suyo casi “revolucionario”...

E.S.: Yo soy peronista. Y cuando los compañeros me dicen que no se puede cuestionar a Bergoglio “en este momento que Francisco habla del capitalismo…”, yo les respondo “¡como si la Iglesia no tuviera nada que ver con el desarrollo capitalista!”. Históricamente la Iglesia tuvo que ver con el desarrollo capitalista. Tuvo que ver con la caída de los autoritarismos estalinistas. Y hoy tiene que ver con el sostenimiento del neoliberalismo. Que se dejen de joder…

El caso Lorenzo, otro caso a imagen y semejanza

P.: Vos acompañaste a dos niños denunciantes de Grassi, luego también declaraste como testigo en el juicio, y ello te costó amenazas, persecuciones y hasta una denuncia del mismo Grassi, ¿cómo vivís esa situación?

E.S.: -Lo viví muy mal, sobre todo cuando entraron tres veces a mi casa y me atacaron físicamente. Estuve con estrés postraumático. Yo viví los tiempos de la dictadura y uno está psicológicamente preparado para resistir a la dictadura, pero cuando el ataque viene en una situación de democracia uno no tiene esas defensas psicológicas. Y la pasé muy mal. Es un caso que se llevó muchos años de mi vida, donde invertí mucho tiempo asistiendo y conteniendo a la persona por la cual fue condenado el cura, destrabando y haciendo visibles maniobras judiciales que iban en contra de los derechos de mi paciente. Yo creo que Francisco, que es Bergoglio, entiende perfectamente la bronca que tengo con él.

P.: -En septiembre pasado, cuando se realizó una inspección ocular en la parroquia de Gonnet donde vivía el cura Eduardo Lorenzo, la Fiscalía permitió la presencia del abusador en el mismo sitio donde estaba el joven denunciante. ¿Cómo afecta el encuentro, después de años, entre víctima y victimario? ¿Por qué creés que el Poder Judicial permite que sucedan estas cosas?

E.S.: -Es terrible esa situación, es una revictimización. Las y los funcionarios judiciales no desconocen esa situación, no son ingenuos. Recuerdo que cuando tuve que declarar en el caso Grassi dije que hubo funcionarios judiciales que trabajaron muy bien pero también hubo otros, una increíble cantidad, que en mí generaron un prejuicio que sostengo: todo funcionario judicial es sospechoso hasta que demuestre lo contrario. Hay que verlos actuar. Eso lo dije en el juicio, se hizo un enorme silencio en la sala, y les dije a los jueces que si sabiendo lo que significan los abusos sexuales sentaron a Grassi a pocos metros de las víctimas, yo tenía que pensar que lo hacían para que esas víctimas quedaran paralizadas ante la mirada del cura.

Porque eso es lo que producen estos hechos, una parálisis, un maremoto de recuerdos, de todas las agresiones sufridas. Es una expresión del poder absoluto del agresor sexual que aparece en esos momentos, incluso en un allanamiento. Lo mismo les pasa a las mujeres cuando algún juez de familia, por el tema de alimentos, junta al golpeador con su víctima.

En el caso de Diego y Lorenzo, la fiscal y sus funcionarios debieron tomar esa previsión básica, saber dónde iba a estar el agresor en ese momento a fin de no cruzarse con la víctima. Se supone que su responsabilidad es proteger a las víctimas, pero terminan demostrando insensibilidad, falta de formación y, en definitiva, complicidad con la situación. Eso es terrible para las víctimas. Esperemos que cuando realmente se lleve adelante la Ley Micaela, estos personajes puedan aprender lo que hay que hacer.

Las dificultades que enfrentan quienes han sido víctimas de abusos sexuales con respecto al sistema judicial de conjunto (jueces, fiscales, abogados, abogadas, psiquiatras, psicólogos, psicólogas, trabajadoras sociales, etc.) son muchas y grandes. En nuestras sociedades no se facilita la llegada y la protección de las personas agredidas y eso facilita la protección de los agresores.

P.: Según el informe pericial de la Corte Suprema de Justicia Bonaerense, el cura Eduardo Lorenzo tenía una “personalidad con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo. Una organización psíquica compleja, presentación obsesiva de imagen grandilocuente de sí que encubre una estructura psicopática perversa”. Hay quienes pueden pensar, al leer eso, que Lorenzo estaba “enfermo” o “loco” ¿Quienes cometen estos delitos realmente lo están?

E.S.: -Una estructura psicopática no es una enfermedad, es algo que vino así de nacimiento y se ha ido estructurando a lo largo de la vida, sobre todo en los primeros años. Y no toda persona que tiene una estructura psicopática va a ser un agresor sexual. De hecho pueden haber psicodiagnósticos de dos personas diferentes que arrojan resultados más o menos parecidos pero resulta que uno es un agresor sexual y el otro persona no. No es una cuestión de patología, porque si no todos tendrían la misma conducta. Si fuera así, incluso se podría hacer una evaluación de gran parte de la población y determinar quiénes serán abusadores sexuales. Y eso no es posible.

P: Es decir que no son los “monstruos” que a veces pretenden construir ciertos relatos, reproducidos incluso por grandes medios de comunicación...

E.S.: -Para nada. Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos, que llevan hasta las últimas consecuencias ese tipo de instrucción y ejercicio del poder, sin límites, sobre niños, niñas, niñes, mujeres u otros hombres.

Que los casos de abusos o violaciones aparezcan cada tanto públicamente no significa que sean raros, sino que son los que se conocen. Pero todos los días hay millones de violaciones y abusos sexuales en todo el mundo.

P.: -¿Qué impresiones te dejó el suicidio (al menos eso asegura el Poder Judicial que pasó con él) de Lorenzo? ¿Es común que personalidades de este tipo se suiciden?

E.S.: -Alguna vez pensé que Grassi se iba a suicidar y no lo hizo. Fue más vivo, sigue siendo cura y tal como viene la mano hasta puede llegar a ser papa (risa irónica). A Lorenzo prácticamente no lo conocí. Pero sí hay muchos curas que se han suicidado, en el mundo, al ser descubiertos. Lo que sí aparece claro en este caso es el descuido del Poder Judicial y de sus abogados. Porque no es que se le informó, se lo detuvo y se lo metió preso para tener los cuidados correspondientes y soportar el impacto de ese golpe narcisista de que lo hayan descubierto. Hubo toda una maniobra para que el tipo quedara libre y, bueno, ahí tienen los resultados. El Poder Judicial no cuida a la víctimas y, por otro lado, por complicidad también descuida a los agresores.

P.: -¿Qué consecuencias pueden tener en las víctimas la muerte abrupta de Lorenzo, quedando en los hechos impune? 

E.S: -Lo que generalmente ocurre es que las víctimas sienten una profunda impotencia. Porque que el abusador pase por el proceso de ser juzgado, condenado y que se haga justicia, aunque es una situación muy dura para ellas es también un proceso que les permite elaborar muchas cuestiones vividas, sobre todo las culpas que suelen sentir y han introyectado. Hay víctimas que hoy están pensando “él se suicidó pero en mi mente sigue estando vivo”. Y eso es lo grave. Si la justicia hubiera actuado correctamente, en la mente de esos jóvenes esa figura se iría apagando. Pero como no ocurrió, ahora Lorenzo va a estar vivo por mucho tiempo en esas mentes.

P.: -¿Considerás que ahora otras víctimas pueden sentirse más fuertes para salir a hablar y denunciar tanto los abusos como el encubrimiento eclesiástico?

E.S.: -Es posible que, ahora que él está muerto, algunas víctimas se sientan más seguras para hablar. Pero ellas también siguieron seguramente con atención el maltrato que tuvieron quienes denunciaron por parte del Poder Judicial y debe también estar el miedo a vivir un maltrato parecido aunque esté muerto el agresor. Así que no sé hasta qué punto pueden llegar a aparecer otras víctimas y en lugar de salir públicamente dirán “ya se murió, trato de ocultar todo esto, lo hablaré con un terapeuta y punto”.

P.: -¿Qué mensaje le enviarías a esas personas?

E.S.: -Yo les sugiero que lo trabajen con un terapeuta y luego vean si hay algo que quieren compartir socialmente, cuando tengan la seguridad de que lo pueden hacer sin que signifique un daño para ellos y sí signifique un acto reparador, que lo hagan.

Las luchas sobrevivientes

P.: -¿Qué rol juegan las organizaciones de sobrevivientes que luchan contra los abusos sexuales?

E.S: -Las organizaciones de sobrevivientes en general, sean de abusos sexuales eclesiásticos o de otro tipo, son muy importantes. Hay una propaganda de Alcohólicos Anónimos que dice “nosotros estuvimos ahí”, es una frase fuerte que está diciendo sabemos de qué hablamos cuando hablamos de esto. Para las personas que han vivido la particularidad de una agresión sexual y pueden hablar entre pares, es profundamente reparador. Es cierto que para algunas personas es algo demasiado movilizador y necesitan un tiempo para poder participar. Pero esos grupos son siempre muy sanadores, ayudan mucho a la reparación.

P.: -¿Qué paralelismo podés hacer entre los casos Grassi y Lorenzo?

E.S.: -El principal paralelismo entre los casos Lorenzo y Grassi, creo, fue el de la estrategia de protección de la Iglesia hacia esos curas. Aparece muy claro en lo que es La Plata, donde dos arzobispos aparentemente en posiciones muy diferentes, Aguer y Fernández, tienen la misma actitud de protección hacia el abusador. El actual arzobispo tiene una parla más progre, en sintonía con Francisco, que es Bergoglio, pero en la práctica actúan todos iguales.

También hay una similitud en ambos casos, que es la descalificación de las víctimas, con amenazas constantes. Eso es algo que aparece muy claramente cuando se trata de agresores sexuales con mucho poder, que hacen llegar las amenazas por diferentes lugares. Eso repercute mucho en las víctimas.

P.: -¿Cómo se puede avanzar en la búsqueda de la verdad con el agresor sexual ya muerto, como es el caso de Lorenzo?

E.S.: Con Lorenzo ya muerto, creo que hay que ver el tema de la responsabilidad de la institución eclesiástica. Porque cada vez que aparece un caso de estas características, la Iglesia no puede seguir ocultándolo. Siempre tienden a decir “ah, eso no pertenece a nosotros”. En Estados Unidos aparece muy clara la responsabilidad de la Iglesia como institución y los jueces lo tienen muy claro. ¿Por qué acá los jueces y las juezas católicas evitan eso y tratan de tomar al cura abusador como alguien que se “desprendió” la de la Santa Institución que no hizo nada y no accionan contra la institución? Eso, en América Latina, es parte de una estrategia muy lúcida que “su Santidad” ha elaborado.

P.: -¿Por qué la Iglesia no piensa en las víctimas, no se da un tarea para cuidarlos y protegerlos?

E.S.: -A ellos nunca les interesaron las víctimas. Bergoglio nunca les mandó ni siquiera un abrazo a la distancia a las víctimas de Grassi. En Chile pasó lo mismo y solo se vieron obligados a darles pelota a las víctimas cuando se dieron cuenta que algunas de ellas eran de la clase alta y tenían fuerte poder económico y político. Pero a los “negritos” y a las “negritas” la Iglesia no les da pelota. A ellos les interesa solo protegerse. No les importa la gente. Los dos enviados por Francisco, que es Bergoglio, a Mendoza para actuar en el caso Provolo, fueron para defender a los curas y ni les interesaron las víctimas. Eso es verso.

P.: -¿Viste la última película Los dos papas? ¿Qué opinión tenés sobre esa producción?

E.S.: -La vi hasta la mitad, tengo que terminar de verla. Pero hasta lo que vi, me pareció terriblemente falsa.

P.: -¿Qué mensaje le dejás a las personas que están leyendo esta entrevista?

E.S.: -Que a las personas que relatan haber sufrido una situación de abuso, siempre hay que partir creyéndoles. Eso no significa que uno no vaya a buscar elementos objetivos que fortalezcan la situación, pero tiene que existir primero esa empatía emocional de creerles. Eso en sí mismo ya facilita la posibilidad de recuperación. Que te crean es un acto de reparación.

A quienes fueron víctimas de abuso sexual hay que ayudarles a elaborar una estrategia, no ir “crudos” o ingenuamente al Poder Judicial que (esto lo saben bien quienes ya lo padecieron) puede ser una trituradora de carne. Hay que partir de que la “justicia” no existe, el Poder Judicial es un regulador en la sociedad al que, por lo tanto, hay que ir con una estrategia para tratar de conseguir un acto que se considere justo.

*Una producción de La Izquierda Diario y Pulso Noticias.

El psicólogo y psiquiatra que intervino en los casos Grassi y Lorenzo habla de los patrones de encubrimiento a los abusos sexuales eclesiásticos tanto de la Iglesia como del Poder Judicial. Los efectos de la impunidad en las víctimas y la doble cara de Francisco, “que es Bergoglio”

Por Estefanía Velo y Daniel Satur*

“Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos”, afirmó a este medio el médico psiquiatra Enrique Stola, en una extensa charla en su departamento del centro porteño.

Con una vasta trayectoria aportando sus conocimientos en favor de víctimas de abusos y maltratos, su rol fue determinante en la causa en la que se condenó a quince años de prisión al cura pedófilo Julio César Grassi y también en la causa penal por abusos sexuales y corrupción de menores contra el sacerdote recientemente suicidado Eduardo Lorenzo. Allí analizó a una de las víctimas y aportó al expediente su informe pericial.

En esta entrevista Stola remarca  cuáles son las caras de la institución milenaria que, según el activista por los derechos humanos y feminista -tal como se define él-, tiene una larga historia en la destrucción de los cuerpos y una facilidad de encubrir curas abusadores. Así lo hizo Francisco, “que es Bergoglio”, con Grassi. Así lo hacen todas las autoridades eclesiásticas porque su principal objetivo es “defender la Santa Madre Iglesia”.

P.: -Muchas veces se escucha desde el Poder Judicial, o de personas vinculadas a los abusadores para poner en duda las denuncias, que “ya pasaron muchos años, por qué vienen a denunciar ahora”. ¿Qué análisis tenés de esos comentarios? 

E.S.: -La mayoría de las víctimas tarda mucho tiempo en hablar. Porque sienten vergüenza; o porque no se dan cuenta de la gravedad de lo que han vivido y de las consecuencias que tienen para ellas; o porque se produce un mecanismo de negación automático en la mente como para poder sobrevivir y entonces no recuerdan. Y si recuerdan, aparecen algunas imágenes pero desafectivizadas, hasta que en un momento aparece el afecto, la emoción, que puede estar disparado por películas, imágenes, pesadillas que de golpe muestran lo vivido, entre otras cosas. Pero para el psiquismo no hay tiempo. Las personas hablan cuando pueden. Y eso puede durar muchísimos años, treinta, cuarenta, cincuenta.

P.: Además vivimos en una sociedad cargada de presiones, prejuicios y estigmatizaciones...

E.S.: A quienes estén leyendo les propongo que piensen en algún episodio de su vida, que no tenga que ver con abuso, que no lo han compartido con nadie y cuánto les cuesta compartirlo. Si eso, que no es abuso, les cuesta compartirlo, imagínense una situación de agresión sexual o una violación.

A eso hay que agregar todo el entramado cultural y los mandatos sociales. Es diferente que una víctima pueda hablar de un abuso en un hogar que tenga una dinámica democrática a que tenga una dinámica religiosa. En este último caso, donde hay un padre o una madre autoritaria, a la víctima le va a costar mucho más decir. Esos son aditamentos que ayudan a configurar que el abuso sea aún más grave todavía.

P.: -¿Cuesta mucho más cuando se trata de sobrevivientes varones?

E.S.: -Claro, es que los varones estamos socializados en una dinámica de dominación y de aprendizaje de la dominación. Por lo tanto estamos rindiendo pruebas permanentemente sobre la heterosexualidad obligatoria, sobre la fuerza, la destreza corporal, la lealtad a los otros hombres, etc. Entonces ahí también hay una serie de trabas culturales que dificultan hablar. Y además, para todas estas víctimas, hay una falta de educación sexual integral, que es lo que facilitaría que existan las palabras como para que empiece a circular la información.

P.: -Por tu experiencia de muchos años con el caso Grassi, ¿qué opinión tenés sobre el abordaje que hace la Iglesia en los casos de abusos sexuales eclesiásticos?

E.S.: -Las instituciones religiosas en general y la Iglesia católica en particular tienden a proteger a los abusadores sexuales. La Iglesia católica tiende a dar una gran cobertura a los abusadores porque tiene una larga historia en el maltrato de los cuerpos. Desde el Concilio de Nicea (año 325 d.c.) hasta hoy la Iglesia ha estado ligada al poder, manejando espacios políticos y cuerpos, entonces tiene una larguísima tradición en cuanto a la destrucción de los cuerpos y a la agresión sexual de los cuerpos.

P.: -¿Ves patrones comunes en los diferentes casos de curas abusadores? 

E.S.: -La cúpula eclesiástica tiene un patrón común: “nosotros tenemos que cuidar y salvar a la Santa Madre Iglesia (cuidarnos nosotros y a la institución) porque los de afuera la atacan”. A partir de ahí se justifica cualquier cosa. Puede haber algunos jerarcas un poco más sensibles que tratan de cuidar que estas cosas no ocurran. Pero son minoría. En el resto prima el ejercicio del poder y lo que tratan es de ir haciendo “cirugía”. Si hay personajes que son descubiertos y la realidad política y social no da para ocultarlos, bueno, los entregan. Pero si da para ocultarlos, los cuidan y siguen siendo parte de su comunidad. Porque en esa larga tradición de maltratar cuerpos, en última instancia un abuso sexual no es más que un simple “error”.

P.: -¿El Vaticano podría actuar de forma diferente a como lo hace?

E.S.: Todo esto ocurre porque el Vaticano es como es. No se le puede pedir que produzca algo que llevaría a la autodestrucción. Ellos están acostumbrados a la doble cara. Por ejemplo, hablan de democracia mientras el Vaticano es un Estado absolutista, así lo dice su propia constitución. Hablan de amor, pero son profundamente vengativos y odian. Allí donde la sociedad civil no es fuerte, como puede ocurrir en países de Centroamérica, son capaces de hacer cualquier cosa aliados al poder. Ciertas diferencias que se muestran en los “papeles” entre el Vaticano (como Estado) y la Iglesia católica (como institución religiosa) en la realidad no existen, son todo una misma cosa. Son un Estado y una Iglesia absolutistas, atravesados por la hipocresía y con un marketing muy bueno, sumamente eficaz.

P.: -Respecto al “amor”, es una de las instituciones que más usa ese término como parte de su propaganda...

E.S.: El “amor cristiano” es parte de ese marketing y, básicamente, está pensado para el sometimiento de las mujeres, buscando el ejercicio de la dominación de los hombres sobre los cuerpos feminizados por el patriarcado.

P.: -¿Cuál es tu opinión sobre las directivas y los discursos del papa Francisco sobre el tema de los abusos sexuales eclesiásticos?

E. S.: -Francisco, que es Bergoglio, tiene en Argentina el caso que demuestra su complicidad: el caso de Julio César Grassi, quien hoy sigue siendo cura porque Bergoglio quiere que lo siga siendo. Este es el caso que claramente demuestra la complicidad de Francisco, que es Bergoglio, con Grassi y estos mecanismos de abusos y maltratos a niños y niñas. Él es quien lidera la lucha contra los estudios de género en todo el mundo, descalificándolos hablando de “ideología de género”. Es quien se opone a la Educación Sexual Integral.

P.: -Sin embargo en Argentina (y obviamente en otros países) hay mucha gente que defiende a Bergoglio y hasta intenta mostrar un rostro suyo casi “revolucionario”...

E.S.: Yo soy peronista. Y cuando los compañeros me dicen que no se puede cuestionar a Bergoglio “en este momento que Francisco habla del capitalismo…”, yo les respondo “¡como si la Iglesia no tuviera nada que ver con el desarrollo capitalista!”. Históricamente la Iglesia tuvo que ver con el desarrollo capitalista. Tuvo que ver con la caída de los autoritarismos estalinistas. Y hoy tiene que ver con el sostenimiento del neoliberalismo. Que se dejen de joder…

El caso Lorenzo, otro caso a imagen y semejanza

P.: Vos acompañaste a dos niños denunciantes de Grassi, luego también declaraste como testigo en el juicio, y ello te costó amenazas, persecuciones y hasta una denuncia del mismo Grassi, ¿cómo vivís esa situación?

E.S.: -Lo viví muy mal, sobre todo cuando entraron tres veces a mi casa y me atacaron físicamente. Estuve con estrés postraumático. Yo viví los tiempos de la dictadura y uno está psicológicamente preparado para resistir a la dictadura, pero cuando el ataque viene en una situación de democracia uno no tiene esas defensas psicológicas. Y la pasé muy mal. Es un caso que se llevó muchos años de mi vida, donde invertí mucho tiempo asistiendo y conteniendo a la persona por la cual fue condenado el cura, destrabando y haciendo visibles maniobras judiciales que iban en contra de los derechos de mi paciente. Yo creo que Francisco, que es Bergoglio, entiende perfectamente la bronca que tengo con él.

P.: -En septiembre pasado, cuando se realizó una inspección ocular en la parroquia de Gonnet donde vivía el cura Eduardo Lorenzo, la Fiscalía permitió la presencia del abusador en el mismo sitio donde estaba el joven denunciante. ¿Cómo afecta el encuentro, después de años, entre víctima y victimario? ¿Por qué creés que el Poder Judicial permite que sucedan estas cosas?

E.S.: -Es terrible esa situación, es una revictimización. Las y los funcionarios judiciales no desconocen esa situación, no son ingenuos. Recuerdo que cuando tuve que declarar en el caso Grassi dije que hubo funcionarios judiciales que trabajaron muy bien pero también hubo otros, una increíble cantidad, que en mí generaron un prejuicio que sostengo: todo funcionario judicial es sospechoso hasta que demuestre lo contrario. Hay que verlos actuar. Eso lo dije en el juicio, se hizo un enorme silencio en la sala, y les dije a los jueces que si sabiendo lo que significan los abusos sexuales sentaron a Grassi a pocos metros de las víctimas, yo tenía que pensar que lo hacían para que esas víctimas quedaran paralizadas ante la mirada del cura.

Porque eso es lo que producen estos hechos, una parálisis, un maremoto de recuerdos, de todas las agresiones sufridas. Es una expresión del poder absoluto del agresor sexual que aparece en esos momentos, incluso en un allanamiento. Lo mismo les pasa a las mujeres cuando algún juez de familia, por el tema de alimentos, junta al golpeador con su víctima.

En el caso de Diego y Lorenzo, la fiscal y sus funcionarios debieron tomar esa previsión básica, saber dónde iba a estar el agresor en ese momento a fin de no cruzarse con la víctima. Se supone que su responsabilidad es proteger a las víctimas, pero terminan demostrando insensibilidad, falta de formación y, en definitiva, complicidad con la situación. Eso es terrible para las víctimas. Esperemos que cuando realmente se lleve adelante la Ley Micaela, estos personajes puedan aprender lo que hay que hacer.

Las dificultades que enfrentan quienes han sido víctimas de abusos sexuales con respecto al sistema judicial de conjunto (jueces, fiscales, abogados, abogadas, psiquiatras, psicólogos, psicólogas, trabajadoras sociales, etc.) son muchas y grandes. En nuestras sociedades no se facilita la llegada y la protección de las personas agredidas y eso facilita la protección de los agresores.

P.: Según el informe pericial de la Corte Suprema de Justicia Bonaerense, el cura Eduardo Lorenzo tenía una “personalidad con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo. Una organización psíquica compleja, presentación obsesiva de imagen grandilocuente de sí que encubre una estructura psicopática perversa”. Hay quienes pueden pensar, al leer eso, que Lorenzo estaba “enfermo” o “loco” ¿Quienes cometen estos delitos realmente lo están?

E.S.: -Una estructura psicopática no es una enfermedad, es algo que vino así de nacimiento y se ha ido estructurando a lo largo de la vida, sobre todo en los primeros años. Y no toda persona que tiene una estructura psicopática va a ser un agresor sexual. De hecho pueden haber psicodiagnósticos de dos personas diferentes que arrojan resultados más o menos parecidos pero resulta que uno es un agresor sexual y el otro persona no. No es una cuestión de patología, porque si no todos tendrían la misma conducta. Si fuera así, incluso se podría hacer una evaluación de gran parte de la población y determinar quiénes serán abusadores sexuales. Y eso no es posible.

P: Es decir que no son los “monstruos” que a veces pretenden construir ciertos relatos, reproducidos incluso por grandes medios de comunicación...

E.S.: -Para nada. Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos, que llevan hasta las últimas consecuencias ese tipo de instrucción y ejercicio del poder, sin límites, sobre niños, niñas, niñes, mujeres u otros hombres.

Que los casos de abusos o violaciones aparezcan cada tanto públicamente no significa que sean raros, sino que son los que se conocen. Pero todos los días hay millones de violaciones y abusos sexuales en todo el mundo.

P.: -¿Qué impresiones te dejó el suicidio (al menos eso asegura el Poder Judicial que pasó con él) de Lorenzo? ¿Es común que personalidades de este tipo se suiciden?

E.S.: -Alguna vez pensé que Grassi se iba a suicidar y no lo hizo. Fue más vivo, sigue siendo cura y tal como viene la mano hasta puede llegar a ser papa (risa irónica). A Lorenzo prácticamente no lo conocí. Pero sí hay muchos curas que se han suicidado, en el mundo, al ser descubiertos. Lo que sí aparece claro en este caso es el descuido del Poder Judicial y de sus abogados. Porque no es que se le informó, se lo detuvo y se lo metió preso para tener los cuidados correspondientes y soportar el impacto de ese golpe narcisista de que lo hayan descubierto. Hubo toda una maniobra para que el tipo quedara libre y, bueno, ahí tienen los resultados. El Poder Judicial no cuida a la víctimas y, por otro lado, por complicidad también descuida a los agresores.

P.: -¿Qué consecuencias pueden tener en las víctimas la muerte abrupta de Lorenzo, quedando en los hechos impune? 

E.S: -Lo que generalmente ocurre es que las víctimas sienten una profunda impotencia. Porque que el abusador pase por el proceso de ser juzgado, condenado y que se haga justicia, aunque es una situación muy dura para ellas es también un proceso que les permite elaborar muchas cuestiones vividas, sobre todo las culpas que suelen sentir y han introyectado. Hay víctimas que hoy están pensando “él se suicidó pero en mi mente sigue estando vivo”. Y eso es lo grave. Si la justicia hubiera actuado correctamente, en la mente de esos jóvenes esa figura se iría apagando. Pero como no ocurrió, ahora Lorenzo va a estar vivo por mucho tiempo en esas mentes.

P.: -¿Considerás que ahora otras víctimas pueden sentirse más fuertes para salir a hablar y denunciar tanto los abusos como el encubrimiento eclesiástico?

E.S.: -Es posible que, ahora que él está muerto, algunas víctimas se sientan más seguras para hablar. Pero ellas también siguieron seguramente con atención el maltrato que tuvieron quienes denunciaron por parte del Poder Judicial y debe también estar el miedo a vivir un maltrato parecido aunque esté muerto el agresor. Así que no sé hasta qué punto pueden llegar a aparecer otras víctimas y en lugar de salir públicamente dirán “ya se murió, trato de ocultar todo esto, lo hablaré con un terapeuta y punto”.

P.: -¿Qué mensaje le enviarías a esas personas?

E.S.: -Yo les sugiero que lo trabajen con un terapeuta y luego vean si hay algo que quieren compartir socialmente, cuando tengan la seguridad de que lo pueden hacer sin que signifique un daño para ellos y sí signifique un acto reparador, que lo hagan.

Las luchas sobrevivientes

P.: -¿Qué rol juegan las organizaciones de sobrevivientes que luchan contra los abusos sexuales?

E.S: -Las organizaciones de sobrevivientes en general, sean de abusos sexuales eclesiásticos o de otro tipo, son muy importantes. Hay una propaganda de Alcohólicos Anónimos que dice “nosotros estuvimos ahí”, es una frase fuerte que está diciendo sabemos de qué hablamos cuando hablamos de esto. Para las personas que han vivido la particularidad de una agresión sexual y pueden hablar entre pares, es profundamente reparador. Es cierto que para algunas personas es algo demasiado movilizador y necesitan un tiempo para poder participar. Pero esos grupos son siempre muy sanadores, ayudan mucho a la reparación.

P.: -¿Qué paralelismo podés hacer entre los casos Grassi y Lorenzo?

E.S.: -El principal paralelismo entre los casos Lorenzo y Grassi, creo, fue el de la estrategia de protección de la Iglesia hacia esos curas. Aparece muy claro en lo que es La Plata, donde dos arzobispos aparentemente en posiciones muy diferentes, Aguer y Fernández, tienen la misma actitud de protección hacia el abusador. El actual arzobispo tiene una parla más progre, en sintonía con Francisco, que es Bergoglio, pero en la práctica actúan todos iguales.

También hay una similitud en ambos casos, que es la descalificación de las víctimas, con amenazas constantes. Eso es algo que aparece muy claramente cuando se trata de agresores sexuales con mucho poder, que hacen llegar las amenazas por diferentes lugares. Eso repercute mucho en las víctimas.

P.: -¿Cómo se puede avanzar en la búsqueda de la verdad con el agresor sexual ya muerto, como es el caso de Lorenzo?

E.S.: Con Lorenzo ya muerto, creo que hay que ver el tema de la responsabilidad de la institución eclesiástica. Porque cada vez que aparece un caso de estas características, la Iglesia no puede seguir ocultándolo. Siempre tienden a decir “ah, eso no pertenece a nosotros”. En Estados Unidos aparece muy clara la responsabilidad de la Iglesia como institución y los jueces lo tienen muy claro. ¿Por qué acá los jueces y las juezas católicas evitan eso y tratan de tomar al cura abusador como alguien que se “desprendió” la de la Santa Institución que no hizo nada y no accionan contra la institución? Eso, en América Latina, es parte de una estrategia muy lúcida que “su Santidad” ha elaborado.

P.: -¿Por qué la Iglesia no piensa en las víctimas, no se da un tarea para cuidarlos y protegerlos?

E.S.: -A ellos nunca les interesaron las víctimas. Bergoglio nunca les mandó ni siquiera un abrazo a la distancia a las víctimas de Grassi. En Chile pasó lo mismo y solo se vieron obligados a darles pelota a las víctimas cuando se dieron cuenta que algunas de ellas eran de la clase alta y tenían fuerte poder económico y político. Pero a los “negritos” y a las “negritas” la Iglesia no les da pelota. A ellos les interesa solo protegerse. No les importa la gente. Los dos enviados por Francisco, que es Bergoglio, a Mendoza para actuar en el caso Provolo, fueron para defender a los curas y ni les interesaron las víctimas. Eso es verso.

P.: -¿Viste la última película Los dos papas? ¿Qué opinión tenés sobre esa producción?

E.S.: -La vi hasta la mitad, tengo que terminar de verla. Pero hasta lo que vi, me pareció terriblemente falsa.

P.: -¿Qué mensaje le dejás a las personas que están leyendo esta entrevista?

E.S.: -Que a las personas que relatan haber sufrido una situación de abuso, siempre hay que partir creyéndoles. Eso no significa que uno no vaya a buscar elementos objetivos que fortalezcan la situación, pero tiene que existir primero esa empatía emocional de creerles. Eso en sí mismo ya facilita la posibilidad de recuperación. Que te crean es un acto de reparación.

A quienes fueron víctimas de abuso sexual hay que ayudarles a elaborar una estrategia, no ir “crudos” o ingenuamente al Poder Judicial que (esto lo saben bien quienes ya lo padecieron) puede ser una trituradora de carne. Hay que partir de que la “justicia” no existe, el Poder Judicial es un regulador en la sociedad al que, por lo tanto, hay que ir con una estrategia para tratar de conseguir un acto que se considere justo.

*Una producción de La Izquierda Diario y Pulso Noticias.

Enrique Stola: “Es tradición en la Iglesia católica destruir los cuerpos”

http://www.laizquierdadiario.com/Enrique-Stola-Es-tradicion-en-la-Iglesia-catolica-destruir-los-cuerpos?fbclid=IwAR2EsWSv5RoFIDWTK7MG6w73ECkOefXL0It107_X_cACHtGheWpVx_2cDNw

Debo clarar que no soy psicólogo sino Especialista en Psicología Clínica. Enrique Stola

 

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