Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

Categoría: Violencia institucional

Medicalizando la Violencia de Género o Machista

Un objetivo de los últimos 60 años del dispositivo de dominación masculina ha sido “medicalizar” la violencia machista extrema: “si un hombre viola, abusa o mata es un enfermo y si se comprueba que lo hizo (y que no es una falsa acusación de la mujer) entonces, nosotros, los hombres de buena familia no tenemos responsabilidad alguna sobre esos hechos criminales, porque no somos todos iguales y las mujeres deben aprender a diferenciar los enfermos de los varones normales”.
Hábilmente estos machos comenzaron a ampliar la terminología, ahora no son solo enfermos, sino que el macho que domina es una masculinidad “tóxica” con lo que desaparece la voluntad de dominio, y ese vínculo donde el macho manipula y ejerce violencia psicológica pasa a ser “vínculo tóxico” y se convierte en algo aislado sin conexión con la estructura socio-economica-cultural-racial y de género donde se juegan los vínculos, y ya que estamos nos actualizamos y a esa violencia que las feministas llaman Violencia de Género o Violencia Machista, la que hacen los hombres enfermos, de masculinidad tóxica y, por supuesto, con vínculos tóxicos (¡se encuentran con cada loca!), a esta situación la vamos a llamar Pandemia. Y con esto cerramos el círculo. “La pandemia que viven las mujeres la hacen los hombres enfermos (que se juntan con enfermas), hombres con masculinidad tóxica y en la que ambos sostienen vínculos tóxicos”.
Compañeres: los machos violentos no son enfermos. La Violencia de Género o Violencia Machista no es una enfermedad por lo tanto no es una pandemia, es una violencia que está al servicio de la estructura de dominación patriarcal, no existe la masculinidad tóxica y no existen los vínculos tóxicos. Dejemos de medicalizar, dejemos de sintonizar con el Poder médico y el Discurso-patriarcal-hegemónico. Enrique Stola.

La justicia y la revictimización continua de las mujeres

Según el Observatorio de las violencias de género “Ahora que sí nos ven”, en lo que va del año una mujer fue asesinada cada 23 horas. Sobre la cantidad de femicidios que se registraron en la última semana, cifras que no tienden a disminuir, opinó para Télam Enrique Stola, médico psiquiatra, especializado en psicología clínica.

Enrique Stola

Por Enrique Stola, TELAM, 13/03/2020 OPINIÓN

Tanto el asesinato en la provincia de Entre Ríos de Florencia Fátima Acevedo así como la desaparición de Claudia Repetto en la ciudad de Mar del Plata, son fuertes indicadores no solo de la crueldad machista sino también de la mediocridad y la falta de empatía del funcionariado judicial interviniente con la terrible realidad de la violencia de género extrema.

Todavía hoy las mujeres en situación de víctimas deben soportar cuando denuncian, ya sea en sede policial o judicial, a funcionaries (hay honrosas excepciones) que las consideran sospechosas o con una condición psicológica que las ubica casi en el papel de “cómplices” de su propio victimario.

Esta inadecuada conducta está legitimada por miembros del Poder Judicial como el Dr. Jorge García, Procurador General de la Provincia de Entre Ríos cuando dijo en su última conferencia de prensa que “cada perverso o psicópata que somete a su víctima es igual que en los casos de abuso sexual, hay víctimas que están predispuestas a estas situaciones”, afirmación que culpabiliza a las víctimas y además coloca erróneamente en el plano de la patología a esa inmensa cantidad de machos violentos, hijos sanos del patriarcado, que producimos en nuestra sociedad.

Y pregunto:

¿Qué es lo que pasa con fiscales y juezas-jueces que cuando un varón hostiga y amenaza de muerte a una mujer o a alguien integrante de LGTBIQ+ no le dan entidad a esas acciones y no toman medidas efectivas de protección sabiendo que hay grandes posibilidades que el sujeto denunciado actúe la amenaza?.

¿Es que no saben que un macho violento que viola una perimetral está dispuesto a seguir cruzando límites?.

¿No pueden establecer esa perimetral junto a otras medidas que posibiliten que haya una protección real y no la ficción de seguridad que desde sus despachos intentan crear?

¿Porqué son las mujeres amenazadas las que deben asegurarse su propia protección, dejar sus casas, usar botones antipánico, tener guardia policial que altera la vida de ellas y sus hijes y no se pone todo el peso institucional sobre los varones violentos? Que sean ellos los que usen dispositivos que permitan controlar sus movimientos para que sean detenidos al mínimo acercamiento a la zona de exclusión.

Pero estas medidas ante la emergencia no alcanzan ya que es necesario que el Poder Ejecutivo genere un dispositivo que intervenga, antes de que un posible asesinato se produzca, sobre el victimario y su red social así como con las víctimas de violencia machista.

Tenemos pactos internacionales con rango constitucional, la Ley 26.485 de “Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en lo ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales” y la Ley 26.061 “Protección Integral de los derechos de Niñas, Niños y Adolescentes”, pero a la mayoría de los funcionarios judiciales, jueces y juezas, no se les cae una idea cuando se trata de proteger a mujeres, trans, travestis y niñes ante la violencia machista.

*Médico psiquiatra (MN 50747).

VIOLENCIA MACHISTA: El inexistente síndrome de ‘la mala madre’ lleva dos décadas usándose en los juzgados españoles

Ester Ruiz e Irune Costumero tienen mucho en común. A las dos les arrancaron a sus hijas tras denunciar a sus parejas por violencia o abusos. Las dos han luchado por recuperarlas y se han enfrentado a un sistema judicial que les ha aplicado el inexistente síndrome de alienación parental. La principal diferencia es que entre ambos casos hay casi 20 años de distancia.

Por Marisa Kohan. Diario Público, Madrid, 24-02-2020

Irune Costumero y Ester Ruiz
Irune Costumero (izquierda) junto a Eter Ruiz (derecha) en Vizcaya durante unas jornada contra el SAP / Público

MARISA KOHAN

“Yo me topo con este engendro en el años 2003. Entonces descubrí lo que era el Síndrome de Alienación Parental, y soy una de las primeras ‘usuarias’ (así nos definen) de los puntos de encuentro familiares. Me ha comido todo el sistema: mediación familiar, puntos de encuentro y arrancamiento… Porque hay que llamar a las cosas por su nombre. No son retiradas de custodia, a los hijos e hijas nos los arrancan de la manera más cruel que se pueda imaginar“.

Así explicaba su caso Ester Ruiz, enfermera especialista en psiquiatría y responsable de la Plataforma Luna contra el SAP, en una jornadas multidisciplinares celebradas recientemente en Igorre (Vizcaya), para denunciar la utilización de este síndrome inexistente en juzgados, equipos psicosociales y servicios sociales de diversas comunidades.

Ella denunció a su expareja por posibles abusos y maltrato y acabó sin la custodia de su hija y peleando contra un sistema del que entonces conocía muy poco. Por eso, al cabo de los años,una vez recuperada a su hija, montó la primera asociación de ayuda y apoyo a las víctimas del SAP.

El 4 de agosto de 2017, Irune Costumero vivió una situación similar. Una llamada de los servicios sociales de Vizcaya la citó en su sede sin más explicaciones. Al llegar, una decena de policías, guardias de seguridad y Ertzainas uniformados estaban en la sala. Sin ningún tipo de advertencia una trabajadora social cogió a la niña, se la llevó entre gritos de la menor que llamaba a su madre y pedía auxilio, mientras que a ella la sujetaron para que no pudiera salir en su búsqueda.

Los audios de esta escena, a los que ha tenido acceso este diario, resultan estremecedores y han sido una de las pruebas admitidas contra los responsables de los servicios sociales de Vizcaya, cuatro de los cuales han sido imputados por la Audiencia Provincial por prevaricación y delito de lesiones y se sentarán en el banquillo en breve. Entre ellos figuran el el máximo responsable del departamento de Acción Social, Sergio Murillo; la jefa de la Sección de Recepción, Valoración y Orientación, Antonia Giner, la jefa del Servicio de Infancia, Consuelo Alonso y la trabajadora social que aplicó la orden, Maika Urrutxurtu.

“Tardé tres meses en ver a mi hija y la primera vez que la vi fue en un punto de encuentro vigilada en el que me amenazaban cada vez que le decía que consideraban dañinas”

“La orden que me leyeron esa mañana encerrada en esa sala, mientras escuchaba alejarse los gritos de mi hija, decía que la Diputación foral de Vizcaya asumía temporalmente la tutela de la niña y le cedía provisionalmente la estancia al padre. No podía tener ningún contacto con ella durante un mes y luego ya se vería. Tardé tres meses en verla y la primera vez que la vi fue en un punto de encuentro vigilada en el que me advertían y amenazaban cada vez que le decía a mi hija cosas que ellos consideraban dañinas, como que cuando viniera a casa vería a su perro”, narra Costumero.

Han pasado casi tres años y Costumero sólo ve a la niña dos veces por semana durante dos horas, sin derecho a pernoctas, fines de semana o vacaciones. Ni la denuncia a los máximos responsables de los servicios sociales de Vizcaya, ni su posterior imputación por la Audiencia han conseguido que se revierta la retirada de custodia a la madre, que se realizó sin la intervención del juzgado que había decretado una custodia compartida entre los progenitores. Su delito, según los servicios sociales que decretaron un desamparo de la menor: ser una mala influencia para su hija y no permitir la revinculación con el padre, a quién había denunciado por malos tratos y al que la niña se negaba a ver.

Lo que ha cambiado es el miedo de las madres a perder la custodia de sus hijos si denuncian las violencias y abusos sexuales

Entre el caso de Ruiz y hoy han pasado cerca de 20 años, pero las cosas han cambiado poco o nada. Tal vez, apuntan diversos expertos, lo que ha cambiado es el miedo de las madres a denunciar violencias o abusos sexuales de sus parejas hacia sus hijos e hijas por miedo a no ser creídas y acabar perdiendo la custodia tras un largo proceso judicial.

“El Síndrome de Alienación Parental no está reconocido por ninguna institución médica, y si lo llegara a estar habría que cuestionarlo como se hizo con la patologización de la homosexualidad, para sacarlo de los manuales de psicología”, afirmó durante las jornadas Enrique Stola, psiquiatra argentino especialista en violencia y género.

Este experto explica que el SAP es una reacción a los avances  y fortísimos cambios conseguidos por las mujeres en la década de los 60 y 70 en Estados Unidos, en que lograron, entre otras cosas, el aborto, la liberación sexual, pusieron de relieve que el lugar más peligroso para las mujeres era la propia casa o visibilizaron el incesto paterno-filial.

“El SAP es un instrumento dentro del poder judicial para disciplinar a las mujeres y para aterrorizar a las niños y niñas”

“El SAP es un instrumento dentro del poder judicial para disciplinar a las mujeres y para aterrorizar a las niños y niñas y con eso controlar a las mujeres. Es un instrumento terrorista, porque lo que produce es temor en muchísimas mujeres a denunciar por miedo a que les saquen a sus niños o niñas. Es un instrumento que favorece a los hombres golpeadores, maltratadores, a los abusadores sexuales y a los que cometen incesto paterno-filial”, afirma Stola.

Según este experto, a los niños y niñas se les obliga a repetir muchas veces las escenas de trauma y lo que les van haciendo sentir es que ellos no son creíbles. “Lo que se produce es un reacomodamiento en ellos porque ven que no sirve hablar. Y cuando los funcionarios comienzan a aplicar casa uno de los paso del SAP, como la teoría de la amenaza, y les dicen que si siguen diciendo lo que cuentan no verán más a su madre, los niños y niñas pasan a ser acusados y activan lo que se llama: conducta defensiva de los menores”.

“Tratan de mantener el equilibrio psíquico y tratan de decir lo que suponen que les puede atenuar la presión dentro del poder judicial. Si sienten que no los creen, repetirán ya sin carga emocional la situación traumática y hasta pueden entrar en un absoluto silencio, profundizándose la dinámica del trauma y de estigmatización porque supone un golpe a su autoestima y horada su criterio de realidad”, añade Stola.

El SAP es una tortura

La aplicación de esta inexistente patología es, según aquellas que lo viven, una auténtica tortura. Y no en sentido figurado. Es decir, un castigo físico o psíquico on el fin de que confiese algo y un sufrimiento continuado.

Tal como explica Ruiz, aunque no existen datos oficiales porque nadie los recoge, “calculamos que más del 80% de las mujeres que en nuestro país denuncian abusos sexuales o violencia de género, acaban aplicándoles este supuesto síndrome (o algunos de los eufemismos con los que se activa) y un altísimo porcentaje acaba sin la custodia de sus hijos o hijas”.

“Con lo que nos encontramos es que si denuncias violencia o abuso de tu pareja hacia tus hijos, esto se archiva. Se da por bueno que no ha existido y vas a la mediación familiar. Y si no te humillas y te sometes te tachan de no colaboradora, de obstaculizadora e instrumentalizadora y te acaban arrancando al los hijos. Y lo hacen con violencia. A ellos no los preparan, no les explican nada. Porque difícilmente se les puede explicar que se los van a llevar con el padre que los violenta porque tu madre te quiere mucho y te intenta proteger, pero vamos a decir que está loca”, afirma Ruiz.

Ruiz admite que en los últimos tiempos se habla más sobre este síndrome inexistente y se hablará cada vez más de él, “porque las madres como yo que ya tenemos a nuestros hijos que han cumplido los 18 años, a las que no nos pueden amenazar con quitárnoslos estamos alzando la voz e incendiando las redes. Yo misma con mi nombre y apellidos estoy constantemente expuesta. No voy a dejar de hacerlo. Porque aquí no se está protegiendo a la infancia. El único objetivo que tiene este inexistente síndrome es anular y humillar a las mujeres y seguir manteniendo el sistema machista y patriarcal que durante años se ha establecido. Y no lo vamos a permitir”, concluye Ruiz.

https://www.publico.es/sociedad/violencia-machista-inexistente-sindrome-mala-madre-lleva-decadas-usandose-juzgados-espanoles.html

 

Enrique Stola: “Es tradición en la Iglesia católica destruir los cuerpos”

Enrique Stola | Foto captura Youtube documental Los monstruos no existen

El psicólogo y psiquiatra que intervino en los casos Grassi y Lorenzo habla de los patrones de encubrimiento a los abusos sexuales eclesiásticos tanto de la Iglesia como del Poder Judicial. Los efectos de la impunidad en las víctimas y la doble cara de Francisco, “que es Bergoglio”

Por Estefanía Velo y Daniel Satur* 6 de enero de 2020

“Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos”, afirmó a este medio el médico psiquiatra Enrique Stola, en una extensa charla en su departamento del centro porteño.

Con una vasta trayectoria aportando sus conocimientos en favor de víctimas de abusos y maltratos, su rol fue determinante en la causa en la que se condenó a quince años de prisión al cura pedófilo Julio César Grassi y también en la causa penal por abusos sexuales y corrupción de menores contra el sacerdote recientemente suicidado Eduardo Lorenzo. Allí analizó a una de las víctimas y aportó al expediente su informe pericial.

En esta entrevista Stola remarca  cuáles son las caras de la institución milenaria que, según el activista por los derechos humanos y feminista -tal como se define él-, tiene una larga historia en la destrucción de los cuerpos y una facilidad de encubrir curas abusadores. Así lo hizo Francisco, “que es Bergoglio”, con Grassi. Así lo hacen todas las autoridades eclesiásticas porque su principal objetivo es “defender la Santa Madre Iglesia”.

P.: -Muchas veces se escucha desde el Poder Judicial, o de personas vinculadas a los abusadores para poner en duda las denuncias, que “ya pasaron muchos años, por qué vienen a denunciar ahora”. ¿Qué análisis tenés de esos comentarios? 

E.S.: -La mayoría de las víctimas tarda mucho tiempo en hablar. Porque sienten vergüenza; o porque no se dan cuenta de la gravedad de lo que han vivido y de las consecuencias que tienen para ellas; o porque se produce un mecanismo de negación automático en la mente como para poder sobrevivir y entonces no recuerdan. Y si recuerdan, aparecen algunas imágenes pero desafectivizadas, hasta que en un momento aparece el afecto, la emoción, que puede estar disparado por películas, imágenes, pesadillas que de golpe muestran lo vivido, entre otras cosas. Pero para el psiquismo no hay tiempo. Las personas hablan cuando pueden. Y eso puede durar muchísimos años, treinta, cuarenta, cincuenta.

P.: Además vivimos en una sociedad cargada de presiones, prejuicios y estigmatizaciones...

E.S.: A quienes estén leyendo les propongo que piensen en algún episodio de su vida, que no tenga que ver con abuso, que no lo han compartido con nadie y cuánto les cuesta compartirlo. Si eso, que no es abuso, les cuesta compartirlo, imagínense una situación de agresión sexual o una violación.

A eso hay que agregar todo el entramado cultural y los mandatos sociales. Es diferente que una víctima pueda hablar de un abuso en un hogar que tenga una dinámica democrática a que tenga una dinámica religiosa. En este último caso, donde hay un padre o una madre autoritaria, a la víctima le va a costar mucho más decir. Esos son aditamentos que ayudan a configurar que el abuso sea aún más grave todavía.

P.: -¿Cuesta mucho más cuando se trata de sobrevivientes varones?

E.S.: -Claro, es que los varones estamos socializados en una dinámica de dominación y de aprendizaje de la dominación. Por lo tanto estamos rindiendo pruebas permanentemente sobre la heterosexualidad obligatoria, sobre la fuerza, la destreza corporal, la lealtad a los otros hombres, etc. Entonces ahí también hay una serie de trabas culturales que dificultan hablar. Y además, para todas estas víctimas, hay una falta de educación sexual integral, que es lo que facilitaría que existan las palabras como para que empiece a circular la información.

P.: -Por tu experiencia de muchos años con el caso Grassi, ¿qué opinión tenés sobre el abordaje que hace la Iglesia en los casos de abusos sexuales eclesiásticos?

E.S.: -Las instituciones religiosas en general y la Iglesia católica en particular tienden a proteger a los abusadores sexuales. La Iglesia católica tiende a dar una gran cobertura a los abusadores porque tiene una larga historia en el maltrato de los cuerpos. Desde el Concilio de Nicea (año 325 d.c.) hasta hoy la Iglesia ha estado ligada al poder, manejando espacios políticos y cuerpos, entonces tiene una larguísima tradición en cuanto a la destrucción de los cuerpos y a la agresión sexual de los cuerpos.

P.: -¿Ves patrones comunes en los diferentes casos de curas abusadores? 

E.S.: -La cúpula eclesiástica tiene un patrón común: “nosotros tenemos que cuidar y salvar a la Santa Madre Iglesia (cuidarnos nosotros y a la institución) porque los de afuera la atacan”. A partir de ahí se justifica cualquier cosa. Puede haber algunos jerarcas un poco más sensibles que tratan de cuidar que estas cosas no ocurran. Pero son minoría. En el resto prima el ejercicio del poder y lo que tratan es de ir haciendo “cirugía”. Si hay personajes que son descubiertos y la realidad política y social no da para ocultarlos, bueno, los entregan. Pero si da para ocultarlos, los cuidan y siguen siendo parte de su comunidad. Porque en esa larga tradición de maltratar cuerpos, en última instancia un abuso sexual no es más que un simple “error”.

P.: -¿El Vaticano podría actuar de forma diferente a como lo hace?

E.S.: Todo esto ocurre porque el Vaticano es como es. No se le puede pedir que produzca algo que llevaría a la autodestrucción. Ellos están acostumbrados a la doble cara. Por ejemplo, hablan de democracia mientras el Vaticano es un Estado absolutista, así lo dice su propia constitución. Hablan de amor, pero son profundamente vengativos y odian. Allí donde la sociedad civil no es fuerte, como puede ocurrir en países de Centroamérica, son capaces de hacer cualquier cosa aliados al poder. Ciertas diferencias que se muestran en los “papeles” entre el Vaticano (como Estado) y la Iglesia católica (como institución religiosa) en la realidad no existen, son todo una misma cosa. Son un Estado y una Iglesia absolutistas, atravesados por la hipocresía y con un marketing muy bueno, sumamente eficaz.

P.: -Respecto al “amor”, es una de las instituciones que más usa ese término como parte de su propaganda...

E.S.: El “amor cristiano” es parte de ese marketing y, básicamente, está pensado para el sometimiento de las mujeres, buscando el ejercicio de la dominación de los hombres sobre los cuerpos feminizados por el patriarcado.

P.: -¿Cuál es tu opinión sobre las directivas y los discursos del papa Francisco sobre el tema de los abusos sexuales eclesiásticos?

E. S.: -Francisco, que es Bergoglio, tiene en Argentina el caso que demuestra su complicidad: el caso de Julio César Grassi, quien hoy sigue siendo cura porque Bergoglio quiere que lo siga siendo. Este es el caso que claramente demuestra la complicidad de Francisco, que es Bergoglio, con Grassi y estos mecanismos de abusos y maltratos a niños y niñas. Él es quien lidera la lucha contra los estudios de género en todo el mundo, descalificándolos hablando de “ideología de género”. Es quien se opone a la Educación Sexual Integral.

P.: -Sin embargo en Argentina (y obviamente en otros países) hay mucha gente que defiende a Bergoglio y hasta intenta mostrar un rostro suyo casi “revolucionario”...

E.S.: Yo soy peronista. Y cuando los compañeros me dicen que no se puede cuestionar a Bergoglio “en este momento que Francisco habla del capitalismo…”, yo les respondo “¡como si la Iglesia no tuviera nada que ver con el desarrollo capitalista!”. Históricamente la Iglesia tuvo que ver con el desarrollo capitalista. Tuvo que ver con la caída de los autoritarismos estalinistas. Y hoy tiene que ver con el sostenimiento del neoliberalismo. Que se dejen de joder…

El caso Lorenzo, otro caso a imagen y semejanza

P.: Vos acompañaste a dos niños denunciantes de Grassi, luego también declaraste como testigo en el juicio, y ello te costó amenazas, persecuciones y hasta una denuncia del mismo Grassi, ¿cómo vivís esa situación?

E.S.: -Lo viví muy mal, sobre todo cuando entraron tres veces a mi casa y me atacaron físicamente. Estuve con estrés postraumático. Yo viví los tiempos de la dictadura y uno está psicológicamente preparado para resistir a la dictadura, pero cuando el ataque viene en una situación de democracia uno no tiene esas defensas psicológicas. Y la pasé muy mal. Es un caso que se llevó muchos años de mi vida, donde invertí mucho tiempo asistiendo y conteniendo a la persona por la cual fue condenado el cura, destrabando y haciendo visibles maniobras judiciales que iban en contra de los derechos de mi paciente. Yo creo que Francisco, que es Bergoglio, entiende perfectamente la bronca que tengo con él.

P.: -En septiembre pasado, cuando se realizó una inspección ocular en la parroquia de Gonnet donde vivía el cura Eduardo Lorenzo, la Fiscalía permitió la presencia del abusador en el mismo sitio donde estaba el joven denunciante. ¿Cómo afecta el encuentro, después de años, entre víctima y victimario? ¿Por qué creés que el Poder Judicial permite que sucedan estas cosas?

E.S.: -Es terrible esa situación, es una revictimización. Las y los funcionarios judiciales no desconocen esa situación, no son ingenuos. Recuerdo que cuando tuve que declarar en el caso Grassi dije que hubo funcionarios judiciales que trabajaron muy bien pero también hubo otros, una increíble cantidad, que en mí generaron un prejuicio que sostengo: todo funcionario judicial es sospechoso hasta que demuestre lo contrario. Hay que verlos actuar. Eso lo dije en el juicio, se hizo un enorme silencio en la sala, y les dije a los jueces que si sabiendo lo que significan los abusos sexuales sentaron a Grassi a pocos metros de las víctimas, yo tenía que pensar que lo hacían para que esas víctimas quedaran paralizadas ante la mirada del cura.

Porque eso es lo que producen estos hechos, una parálisis, un maremoto de recuerdos, de todas las agresiones sufridas. Es una expresión del poder absoluto del agresor sexual que aparece en esos momentos, incluso en un allanamiento. Lo mismo les pasa a las mujeres cuando algún juez de familia, por el tema de alimentos, junta al golpeador con su víctima.

En el caso de Diego y Lorenzo, la fiscal y sus funcionarios debieron tomar esa previsión básica, saber dónde iba a estar el agresor en ese momento a fin de no cruzarse con la víctima. Se supone que su responsabilidad es proteger a las víctimas, pero terminan demostrando insensibilidad, falta de formación y, en definitiva, complicidad con la situación. Eso es terrible para las víctimas. Esperemos que cuando realmente se lleve adelante la Ley Micaela, estos personajes puedan aprender lo que hay que hacer.

Las dificultades que enfrentan quienes han sido víctimas de abusos sexuales con respecto al sistema judicial de conjunto (jueces, fiscales, abogados, abogadas, psiquiatras, psicólogos, psicólogas, trabajadoras sociales, etc.) son muchas y grandes. En nuestras sociedades no se facilita la llegada y la protección de las personas agredidas y eso facilita la protección de los agresores.

P.: Según el informe pericial de la Corte Suprema de Justicia Bonaerense, el cura Eduardo Lorenzo tenía una “personalidad con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo. Una organización psíquica compleja, presentación obsesiva de imagen grandilocuente de sí que encubre una estructura psicopática perversa”. Hay quienes pueden pensar, al leer eso, que Lorenzo estaba “enfermo” o “loco” ¿Quienes cometen estos delitos realmente lo están?

E.S.: -Una estructura psicopática no es una enfermedad, es algo que vino así de nacimiento y se ha ido estructurando a lo largo de la vida, sobre todo en los primeros años. Y no toda persona que tiene una estructura psicopática va a ser un agresor sexual. De hecho pueden haber psicodiagnósticos de dos personas diferentes que arrojan resultados más o menos parecidos pero resulta que uno es un agresor sexual y el otro persona no. No es una cuestión de patología, porque si no todos tendrían la misma conducta. Si fuera así, incluso se podría hacer una evaluación de gran parte de la población y determinar quiénes serán abusadores sexuales. Y eso no es posible.

P: Es decir que no son los “monstruos” que a veces pretenden construir ciertos relatos, reproducidos incluso por grandes medios de comunicación...

E.S.: -Para nada. Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos, que llevan hasta las últimas consecuencias ese tipo de instrucción y ejercicio del poder, sin límites, sobre niños, niñas, niñes, mujeres u otros hombres.

Que los casos de abusos o violaciones aparezcan cada tanto públicamente no significa que sean raros, sino que son los que se conocen. Pero todos los días hay millones de violaciones y abusos sexuales en todo el mundo.

P.: -¿Qué impresiones te dejó el suicidio (al menos eso asegura el Poder Judicial que pasó con él) de Lorenzo? ¿Es común que personalidades de este tipo se suiciden?

E.S.: -Alguna vez pensé que Grassi se iba a suicidar y no lo hizo. Fue más vivo, sigue siendo cura y tal como viene la mano hasta puede llegar a ser papa (risa irónica). A Lorenzo prácticamente no lo conocí. Pero sí hay muchos curas que se han suicidado, en el mundo, al ser descubiertos. Lo que sí aparece claro en este caso es el descuido del Poder Judicial y de sus abogados. Porque no es que se le informó, se lo detuvo y se lo metió preso para tener los cuidados correspondientes y soportar el impacto de ese golpe narcisista de que lo hayan descubierto. Hubo toda una maniobra para que el tipo quedara libre y, bueno, ahí tienen los resultados. El Poder Judicial no cuida a la víctimas y, por otro lado, por complicidad también descuida a los agresores.

P.: -¿Qué consecuencias pueden tener en las víctimas la muerte abrupta de Lorenzo, quedando en los hechos impune? 

E.S: -Lo que generalmente ocurre es que las víctimas sienten una profunda impotencia. Porque que el abusador pase por el proceso de ser juzgado, condenado y que se haga justicia, aunque es una situación muy dura para ellas es también un proceso que les permite elaborar muchas cuestiones vividas, sobre todo las culpas que suelen sentir y han introyectado. Hay víctimas que hoy están pensando “él se suicidó pero en mi mente sigue estando vivo”. Y eso es lo grave. Si la justicia hubiera actuado correctamente, en la mente de esos jóvenes esa figura se iría apagando. Pero como no ocurrió, ahora Lorenzo va a estar vivo por mucho tiempo en esas mentes.

P.: -¿Considerás que ahora otras víctimas pueden sentirse más fuertes para salir a hablar y denunciar tanto los abusos como el encubrimiento eclesiástico?

E.S.: -Es posible que, ahora que él está muerto, algunas víctimas se sientan más seguras para hablar. Pero ellas también siguieron seguramente con atención el maltrato que tuvieron quienes denunciaron por parte del Poder Judicial y debe también estar el miedo a vivir un maltrato parecido aunque esté muerto el agresor. Así que no sé hasta qué punto pueden llegar a aparecer otras víctimas y en lugar de salir públicamente dirán “ya se murió, trato de ocultar todo esto, lo hablaré con un terapeuta y punto”.

P.: -¿Qué mensaje le enviarías a esas personas?

E.S.: -Yo les sugiero que lo trabajen con un terapeuta y luego vean si hay algo que quieren compartir socialmente, cuando tengan la seguridad de que lo pueden hacer sin que signifique un daño para ellos y sí signifique un acto reparador, que lo hagan.

Las luchas sobrevivientes

P.: -¿Qué rol juegan las organizaciones de sobrevivientes que luchan contra los abusos sexuales?

E.S: -Las organizaciones de sobrevivientes en general, sean de abusos sexuales eclesiásticos o de otro tipo, son muy importantes. Hay una propaganda de Alcohólicos Anónimos que dice “nosotros estuvimos ahí”, es una frase fuerte que está diciendo sabemos de qué hablamos cuando hablamos de esto. Para las personas que han vivido la particularidad de una agresión sexual y pueden hablar entre pares, es profundamente reparador. Es cierto que para algunas personas es algo demasiado movilizador y necesitan un tiempo para poder participar. Pero esos grupos son siempre muy sanadores, ayudan mucho a la reparación.

P.: -¿Qué paralelismo podés hacer entre los casos Grassi y Lorenzo?

E.S.: -El principal paralelismo entre los casos Lorenzo y Grassi, creo, fue el de la estrategia de protección de la Iglesia hacia esos curas. Aparece muy claro en lo que es La Plata, donde dos arzobispos aparentemente en posiciones muy diferentes, Aguer y Fernández, tienen la misma actitud de protección hacia el abusador. El actual arzobispo tiene una parla más progre, en sintonía con Francisco, que es Bergoglio, pero en la práctica actúan todos iguales.

También hay una similitud en ambos casos, que es la descalificación de las víctimas, con amenazas constantes. Eso es algo que aparece muy claramente cuando se trata de agresores sexuales con mucho poder, que hacen llegar las amenazas por diferentes lugares. Eso repercute mucho en las víctimas.

P.: -¿Cómo se puede avanzar en la búsqueda de la verdad con el agresor sexual ya muerto, como es el caso de Lorenzo?

E.S.: Con Lorenzo ya muerto, creo que hay que ver el tema de la responsabilidad de la institución eclesiástica. Porque cada vez que aparece un caso de estas características, la Iglesia no puede seguir ocultándolo. Siempre tienden a decir “ah, eso no pertenece a nosotros”. En Estados Unidos aparece muy clara la responsabilidad de la Iglesia como institución y los jueces lo tienen muy claro. ¿Por qué acá los jueces y las juezas católicas evitan eso y tratan de tomar al cura abusador como alguien que se “desprendió” la de la Santa Institución que no hizo nada y no accionan contra la institución? Eso, en América Latina, es parte de una estrategia muy lúcida que “su Santidad” ha elaborado.

P.: -¿Por qué la Iglesia no piensa en las víctimas, no se da un tarea para cuidarlos y protegerlos?

E.S.: -A ellos nunca les interesaron las víctimas. Bergoglio nunca les mandó ni siquiera un abrazo a la distancia a las víctimas de Grassi. En Chile pasó lo mismo y solo se vieron obligados a darles pelota a las víctimas cuando se dieron cuenta que algunas de ellas eran de la clase alta y tenían fuerte poder económico y político. Pero a los “negritos” y a las “negritas” la Iglesia no les da pelota. A ellos les interesa solo protegerse. No les importa la gente. Los dos enviados por Francisco, que es Bergoglio, a Mendoza para actuar en el caso Provolo, fueron para defender a los curas y ni les interesaron las víctimas. Eso es verso.

P.: -¿Viste la última película Los dos papas? ¿Qué opinión tenés sobre esa producción?

E.S.: -La vi hasta la mitad, tengo que terminar de verla. Pero hasta lo que vi, me pareció terriblemente falsa.

P.: -¿Qué mensaje le dejás a las personas que están leyendo esta entrevista?

E.S.: -Que a las personas que relatan haber sufrido una situación de abuso, siempre hay que partir creyéndoles. Eso no significa que uno no vaya a buscar elementos objetivos que fortalezcan la situación, pero tiene que existir primero esa empatía emocional de creerles. Eso en sí mismo ya facilita la posibilidad de recuperación. Que te crean es un acto de reparación.

A quienes fueron víctimas de abuso sexual hay que ayudarles a elaborar una estrategia, no ir “crudos” o ingenuamente al Poder Judicial que (esto lo saben bien quienes ya lo padecieron) puede ser una trituradora de carne. Hay que partir de que la “justicia” no existe, el Poder Judicial es un regulador en la sociedad al que, por lo tanto, hay que ir con una estrategia para tratar de conseguir un acto que se considere justo.

*Una producción de La Izquierda Diario y Pulso Noticias.

El psicólogo y psiquiatra que intervino en los casos Grassi y Lorenzo habla de los patrones de encubrimiento a los abusos sexuales eclesiásticos tanto de la Iglesia como del Poder Judicial. Los efectos de la impunidad en las víctimas y la doble cara de Francisco, “que es Bergoglio”

Por Estefanía Velo y Daniel Satur*

“Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos”, afirmó a este medio el médico psiquiatra Enrique Stola, en una extensa charla en su departamento del centro porteño.

Con una vasta trayectoria aportando sus conocimientos en favor de víctimas de abusos y maltratos, su rol fue determinante en la causa en la que se condenó a quince años de prisión al cura pedófilo Julio César Grassi y también en la causa penal por abusos sexuales y corrupción de menores contra el sacerdote recientemente suicidado Eduardo Lorenzo. Allí analizó a una de las víctimas y aportó al expediente su informe pericial.

En esta entrevista Stola remarca  cuáles son las caras de la institución milenaria que, según el activista por los derechos humanos y feminista -tal como se define él-, tiene una larga historia en la destrucción de los cuerpos y una facilidad de encubrir curas abusadores. Así lo hizo Francisco, “que es Bergoglio”, con Grassi. Así lo hacen todas las autoridades eclesiásticas porque su principal objetivo es “defender la Santa Madre Iglesia”.

P.: -Muchas veces se escucha desde el Poder Judicial, o de personas vinculadas a los abusadores para poner en duda las denuncias, que “ya pasaron muchos años, por qué vienen a denunciar ahora”. ¿Qué análisis tenés de esos comentarios? 

E.S.: -La mayoría de las víctimas tarda mucho tiempo en hablar. Porque sienten vergüenza; o porque no se dan cuenta de la gravedad de lo que han vivido y de las consecuencias que tienen para ellas; o porque se produce un mecanismo de negación automático en la mente como para poder sobrevivir y entonces no recuerdan. Y si recuerdan, aparecen algunas imágenes pero desafectivizadas, hasta que en un momento aparece el afecto, la emoción, que puede estar disparado por películas, imágenes, pesadillas que de golpe muestran lo vivido, entre otras cosas. Pero para el psiquismo no hay tiempo. Las personas hablan cuando pueden. Y eso puede durar muchísimos años, treinta, cuarenta, cincuenta.

P.: Además vivimos en una sociedad cargada de presiones, prejuicios y estigmatizaciones...

E.S.: A quienes estén leyendo les propongo que piensen en algún episodio de su vida, que no tenga que ver con abuso, que no lo han compartido con nadie y cuánto les cuesta compartirlo. Si eso, que no es abuso, les cuesta compartirlo, imagínense una situación de agresión sexual o una violación.

A eso hay que agregar todo el entramado cultural y los mandatos sociales. Es diferente que una víctima pueda hablar de un abuso en un hogar que tenga una dinámica democrática a que tenga una dinámica religiosa. En este último caso, donde hay un padre o una madre autoritaria, a la víctima le va a costar mucho más decir. Esos son aditamentos que ayudan a configurar que el abuso sea aún más grave todavía.

P.: -¿Cuesta mucho más cuando se trata de sobrevivientes varones?

E.S.: -Claro, es que los varones estamos socializados en una dinámica de dominación y de aprendizaje de la dominación. Por lo tanto estamos rindiendo pruebas permanentemente sobre la heterosexualidad obligatoria, sobre la fuerza, la destreza corporal, la lealtad a los otros hombres, etc. Entonces ahí también hay una serie de trabas culturales que dificultan hablar. Y además, para todas estas víctimas, hay una falta de educación sexual integral, que es lo que facilitaría que existan las palabras como para que empiece a circular la información.

P.: -Por tu experiencia de muchos años con el caso Grassi, ¿qué opinión tenés sobre el abordaje que hace la Iglesia en los casos de abusos sexuales eclesiásticos?

E.S.: -Las instituciones religiosas en general y la Iglesia católica en particular tienden a proteger a los abusadores sexuales. La Iglesia católica tiende a dar una gran cobertura a los abusadores porque tiene una larga historia en el maltrato de los cuerpos. Desde el Concilio de Nicea (año 325 d.c.) hasta hoy la Iglesia ha estado ligada al poder, manejando espacios políticos y cuerpos, entonces tiene una larguísima tradición en cuanto a la destrucción de los cuerpos y a la agresión sexual de los cuerpos.

P.: -¿Ves patrones comunes en los diferentes casos de curas abusadores? 

E.S.: -La cúpula eclesiástica tiene un patrón común: “nosotros tenemos que cuidar y salvar a la Santa Madre Iglesia (cuidarnos nosotros y a la institución) porque los de afuera la atacan”. A partir de ahí se justifica cualquier cosa. Puede haber algunos jerarcas un poco más sensibles que tratan de cuidar que estas cosas no ocurran. Pero son minoría. En el resto prima el ejercicio del poder y lo que tratan es de ir haciendo “cirugía”. Si hay personajes que son descubiertos y la realidad política y social no da para ocultarlos, bueno, los entregan. Pero si da para ocultarlos, los cuidan y siguen siendo parte de su comunidad. Porque en esa larga tradición de maltratar cuerpos, en última instancia un abuso sexual no es más que un simple “error”.

P.: -¿El Vaticano podría actuar de forma diferente a como lo hace?

E.S.: Todo esto ocurre porque el Vaticano es como es. No se le puede pedir que produzca algo que llevaría a la autodestrucción. Ellos están acostumbrados a la doble cara. Por ejemplo, hablan de democracia mientras el Vaticano es un Estado absolutista, así lo dice su propia constitución. Hablan de amor, pero son profundamente vengativos y odian. Allí donde la sociedad civil no es fuerte, como puede ocurrir en países de Centroamérica, son capaces de hacer cualquier cosa aliados al poder. Ciertas diferencias que se muestran en los “papeles” entre el Vaticano (como Estado) y la Iglesia católica (como institución religiosa) en la realidad no existen, son todo una misma cosa. Son un Estado y una Iglesia absolutistas, atravesados por la hipocresía y con un marketing muy bueno, sumamente eficaz.

P.: -Respecto al “amor”, es una de las instituciones que más usa ese término como parte de su propaganda...

E.S.: El “amor cristiano” es parte de ese marketing y, básicamente, está pensado para el sometimiento de las mujeres, buscando el ejercicio de la dominación de los hombres sobre los cuerpos feminizados por el patriarcado.

P.: -¿Cuál es tu opinión sobre las directivas y los discursos del papa Francisco sobre el tema de los abusos sexuales eclesiásticos?

E. S.: -Francisco, que es Bergoglio, tiene en Argentina el caso que demuestra su complicidad: el caso de Julio César Grassi, quien hoy sigue siendo cura porque Bergoglio quiere que lo siga siendo. Este es el caso que claramente demuestra la complicidad de Francisco, que es Bergoglio, con Grassi y estos mecanismos de abusos y maltratos a niños y niñas. Él es quien lidera la lucha contra los estudios de género en todo el mundo, descalificándolos hablando de “ideología de género”. Es quien se opone a la Educación Sexual Integral.

P.: -Sin embargo en Argentina (y obviamente en otros países) hay mucha gente que defiende a Bergoglio y hasta intenta mostrar un rostro suyo casi “revolucionario”...

E.S.: Yo soy peronista. Y cuando los compañeros me dicen que no se puede cuestionar a Bergoglio “en este momento que Francisco habla del capitalismo…”, yo les respondo “¡como si la Iglesia no tuviera nada que ver con el desarrollo capitalista!”. Históricamente la Iglesia tuvo que ver con el desarrollo capitalista. Tuvo que ver con la caída de los autoritarismos estalinistas. Y hoy tiene que ver con el sostenimiento del neoliberalismo. Que se dejen de joder…

El caso Lorenzo, otro caso a imagen y semejanza

P.: Vos acompañaste a dos niños denunciantes de Grassi, luego también declaraste como testigo en el juicio, y ello te costó amenazas, persecuciones y hasta una denuncia del mismo Grassi, ¿cómo vivís esa situación?

E.S.: -Lo viví muy mal, sobre todo cuando entraron tres veces a mi casa y me atacaron físicamente. Estuve con estrés postraumático. Yo viví los tiempos de la dictadura y uno está psicológicamente preparado para resistir a la dictadura, pero cuando el ataque viene en una situación de democracia uno no tiene esas defensas psicológicas. Y la pasé muy mal. Es un caso que se llevó muchos años de mi vida, donde invertí mucho tiempo asistiendo y conteniendo a la persona por la cual fue condenado el cura, destrabando y haciendo visibles maniobras judiciales que iban en contra de los derechos de mi paciente. Yo creo que Francisco, que es Bergoglio, entiende perfectamente la bronca que tengo con él.

P.: -En septiembre pasado, cuando se realizó una inspección ocular en la parroquia de Gonnet donde vivía el cura Eduardo Lorenzo, la Fiscalía permitió la presencia del abusador en el mismo sitio donde estaba el joven denunciante. ¿Cómo afecta el encuentro, después de años, entre víctima y victimario? ¿Por qué creés que el Poder Judicial permite que sucedan estas cosas?

E.S.: -Es terrible esa situación, es una revictimización. Las y los funcionarios judiciales no desconocen esa situación, no son ingenuos. Recuerdo que cuando tuve que declarar en el caso Grassi dije que hubo funcionarios judiciales que trabajaron muy bien pero también hubo otros, una increíble cantidad, que en mí generaron un prejuicio que sostengo: todo funcionario judicial es sospechoso hasta que demuestre lo contrario. Hay que verlos actuar. Eso lo dije en el juicio, se hizo un enorme silencio en la sala, y les dije a los jueces que si sabiendo lo que significan los abusos sexuales sentaron a Grassi a pocos metros de las víctimas, yo tenía que pensar que lo hacían para que esas víctimas quedaran paralizadas ante la mirada del cura.

Porque eso es lo que producen estos hechos, una parálisis, un maremoto de recuerdos, de todas las agresiones sufridas. Es una expresión del poder absoluto del agresor sexual que aparece en esos momentos, incluso en un allanamiento. Lo mismo les pasa a las mujeres cuando algún juez de familia, por el tema de alimentos, junta al golpeador con su víctima.

En el caso de Diego y Lorenzo, la fiscal y sus funcionarios debieron tomar esa previsión básica, saber dónde iba a estar el agresor en ese momento a fin de no cruzarse con la víctima. Se supone que su responsabilidad es proteger a las víctimas, pero terminan demostrando insensibilidad, falta de formación y, en definitiva, complicidad con la situación. Eso es terrible para las víctimas. Esperemos que cuando realmente se lleve adelante la Ley Micaela, estos personajes puedan aprender lo que hay que hacer.

Las dificultades que enfrentan quienes han sido víctimas de abusos sexuales con respecto al sistema judicial de conjunto (jueces, fiscales, abogados, abogadas, psiquiatras, psicólogos, psicólogas, trabajadoras sociales, etc.) son muchas y grandes. En nuestras sociedades no se facilita la llegada y la protección de las personas agredidas y eso facilita la protección de los agresores.

P.: Según el informe pericial de la Corte Suprema de Justicia Bonaerense, el cura Eduardo Lorenzo tenía una “personalidad con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo. Una organización psíquica compleja, presentación obsesiva de imagen grandilocuente de sí que encubre una estructura psicopática perversa”. Hay quienes pueden pensar, al leer eso, que Lorenzo estaba “enfermo” o “loco” ¿Quienes cometen estos delitos realmente lo están?

E.S.: -Una estructura psicopática no es una enfermedad, es algo que vino así de nacimiento y se ha ido estructurando a lo largo de la vida, sobre todo en los primeros años. Y no toda persona que tiene una estructura psicopática va a ser un agresor sexual. De hecho pueden haber psicodiagnósticos de dos personas diferentes que arrojan resultados más o menos parecidos pero resulta que uno es un agresor sexual y el otro persona no. No es una cuestión de patología, porque si no todos tendrían la misma conducta. Si fuera así, incluso se podría hacer una evaluación de gran parte de la población y determinar quiénes serán abusadores sexuales. Y eso no es posible.

P: Es decir que no son los “monstruos” que a veces pretenden construir ciertos relatos, reproducidos incluso por grandes medios de comunicación...

E.S.: -Para nada. Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos, que llevan hasta las últimas consecuencias ese tipo de instrucción y ejercicio del poder, sin límites, sobre niños, niñas, niñes, mujeres u otros hombres.

Que los casos de abusos o violaciones aparezcan cada tanto públicamente no significa que sean raros, sino que son los que se conocen. Pero todos los días hay millones de violaciones y abusos sexuales en todo el mundo.

P.: -¿Qué impresiones te dejó el suicidio (al menos eso asegura el Poder Judicial que pasó con él) de Lorenzo? ¿Es común que personalidades de este tipo se suiciden?

E.S.: -Alguna vez pensé que Grassi se iba a suicidar y no lo hizo. Fue más vivo, sigue siendo cura y tal como viene la mano hasta puede llegar a ser papa (risa irónica). A Lorenzo prácticamente no lo conocí. Pero sí hay muchos curas que se han suicidado, en el mundo, al ser descubiertos. Lo que sí aparece claro en este caso es el descuido del Poder Judicial y de sus abogados. Porque no es que se le informó, se lo detuvo y se lo metió preso para tener los cuidados correspondientes y soportar el impacto de ese golpe narcisista de que lo hayan descubierto. Hubo toda una maniobra para que el tipo quedara libre y, bueno, ahí tienen los resultados. El Poder Judicial no cuida a la víctimas y, por otro lado, por complicidad también descuida a los agresores.

P.: -¿Qué consecuencias pueden tener en las víctimas la muerte abrupta de Lorenzo, quedando en los hechos impune? 

E.S: -Lo que generalmente ocurre es que las víctimas sienten una profunda impotencia. Porque que el abusador pase por el proceso de ser juzgado, condenado y que se haga justicia, aunque es una situación muy dura para ellas es también un proceso que les permite elaborar muchas cuestiones vividas, sobre todo las culpas que suelen sentir y han introyectado. Hay víctimas que hoy están pensando “él se suicidó pero en mi mente sigue estando vivo”. Y eso es lo grave. Si la justicia hubiera actuado correctamente, en la mente de esos jóvenes esa figura se iría apagando. Pero como no ocurrió, ahora Lorenzo va a estar vivo por mucho tiempo en esas mentes.

P.: -¿Considerás que ahora otras víctimas pueden sentirse más fuertes para salir a hablar y denunciar tanto los abusos como el encubrimiento eclesiástico?

E.S.: -Es posible que, ahora que él está muerto, algunas víctimas se sientan más seguras para hablar. Pero ellas también siguieron seguramente con atención el maltrato que tuvieron quienes denunciaron por parte del Poder Judicial y debe también estar el miedo a vivir un maltrato parecido aunque esté muerto el agresor. Así que no sé hasta qué punto pueden llegar a aparecer otras víctimas y en lugar de salir públicamente dirán “ya se murió, trato de ocultar todo esto, lo hablaré con un terapeuta y punto”.

P.: -¿Qué mensaje le enviarías a esas personas?

E.S.: -Yo les sugiero que lo trabajen con un terapeuta y luego vean si hay algo que quieren compartir socialmente, cuando tengan la seguridad de que lo pueden hacer sin que signifique un daño para ellos y sí signifique un acto reparador, que lo hagan.

Las luchas sobrevivientes

P.: -¿Qué rol juegan las organizaciones de sobrevivientes que luchan contra los abusos sexuales?

E.S: -Las organizaciones de sobrevivientes en general, sean de abusos sexuales eclesiásticos o de otro tipo, son muy importantes. Hay una propaganda de Alcohólicos Anónimos que dice “nosotros estuvimos ahí”, es una frase fuerte que está diciendo sabemos de qué hablamos cuando hablamos de esto. Para las personas que han vivido la particularidad de una agresión sexual y pueden hablar entre pares, es profundamente reparador. Es cierto que para algunas personas es algo demasiado movilizador y necesitan un tiempo para poder participar. Pero esos grupos son siempre muy sanadores, ayudan mucho a la reparación.

P.: -¿Qué paralelismo podés hacer entre los casos Grassi y Lorenzo?

E.S.: -El principal paralelismo entre los casos Lorenzo y Grassi, creo, fue el de la estrategia de protección de la Iglesia hacia esos curas. Aparece muy claro en lo que es La Plata, donde dos arzobispos aparentemente en posiciones muy diferentes, Aguer y Fernández, tienen la misma actitud de protección hacia el abusador. El actual arzobispo tiene una parla más progre, en sintonía con Francisco, que es Bergoglio, pero en la práctica actúan todos iguales.

También hay una similitud en ambos casos, que es la descalificación de las víctimas, con amenazas constantes. Eso es algo que aparece muy claramente cuando se trata de agresores sexuales con mucho poder, que hacen llegar las amenazas por diferentes lugares. Eso repercute mucho en las víctimas.

P.: -¿Cómo se puede avanzar en la búsqueda de la verdad con el agresor sexual ya muerto, como es el caso de Lorenzo?

E.S.: Con Lorenzo ya muerto, creo que hay que ver el tema de la responsabilidad de la institución eclesiástica. Porque cada vez que aparece un caso de estas características, la Iglesia no puede seguir ocultándolo. Siempre tienden a decir “ah, eso no pertenece a nosotros”. En Estados Unidos aparece muy clara la responsabilidad de la Iglesia como institución y los jueces lo tienen muy claro. ¿Por qué acá los jueces y las juezas católicas evitan eso y tratan de tomar al cura abusador como alguien que se “desprendió” la de la Santa Institución que no hizo nada y no accionan contra la institución? Eso, en América Latina, es parte de una estrategia muy lúcida que “su Santidad” ha elaborado.

P.: -¿Por qué la Iglesia no piensa en las víctimas, no se da un tarea para cuidarlos y protegerlos?

E.S.: -A ellos nunca les interesaron las víctimas. Bergoglio nunca les mandó ni siquiera un abrazo a la distancia a las víctimas de Grassi. En Chile pasó lo mismo y solo se vieron obligados a darles pelota a las víctimas cuando se dieron cuenta que algunas de ellas eran de la clase alta y tenían fuerte poder económico y político. Pero a los “negritos” y a las “negritas” la Iglesia no les da pelota. A ellos les interesa solo protegerse. No les importa la gente. Los dos enviados por Francisco, que es Bergoglio, a Mendoza para actuar en el caso Provolo, fueron para defender a los curas y ni les interesaron las víctimas. Eso es verso.

P.: -¿Viste la última película Los dos papas? ¿Qué opinión tenés sobre esa producción?

E.S.: -La vi hasta la mitad, tengo que terminar de verla. Pero hasta lo que vi, me pareció terriblemente falsa.

P.: -¿Qué mensaje le dejás a las personas que están leyendo esta entrevista?

E.S.: -Que a las personas que relatan haber sufrido una situación de abuso, siempre hay que partir creyéndoles. Eso no significa que uno no vaya a buscar elementos objetivos que fortalezcan la situación, pero tiene que existir primero esa empatía emocional de creerles. Eso en sí mismo ya facilita la posibilidad de recuperación. Que te crean es un acto de reparación.

A quienes fueron víctimas de abuso sexual hay que ayudarles a elaborar una estrategia, no ir “crudos” o ingenuamente al Poder Judicial que (esto lo saben bien quienes ya lo padecieron) puede ser una trituradora de carne. Hay que partir de que la “justicia” no existe, el Poder Judicial es un regulador en la sociedad al que, por lo tanto, hay que ir con una estrategia para tratar de conseguir un acto que se considere justo.

*Una producción de La Izquierda Diario y Pulso Noticias.

Enrique Stola: “Es tradición en la Iglesia católica destruir los cuerpos”

http://www.laizquierdadiario.com/Enrique-Stola-Es-tradicion-en-la-Iglesia-catolica-destruir-los-cuerpos?fbclid=IwAR2EsWSv5RoFIDWTK7MG6w73ECkOefXL0It107_X_cACHtGheWpVx_2cDNw

Debo clarar que no soy psicólogo sino Especialista en Psicología Clínica. Enrique Stola

 

Entrevista a Enrique Stola “El feminismo es un movimiento de liberación para toda la sociedad”

El reconocido psiquiatra visitó Rosario y habló con El Ciudadano sobre el lugar del hombre en la lucha del movimiento de mujeres. Acompañó a adolescentes que denunciaron al padre Grassi y a la actriz Thelma Fardín
15 de diciembre de 2019. elciudadanoweb.com Por Lucía Mangó

Desde mediados de los 80 el psiquiatra Enrique Stola es feminista. Su trabajo con víctimas de abuso y violencia de la última dictadura cívico militar terminó de confirmar lo que las lecturas le venían sugiriendo. “El feminismo es una respuesta política que amplía las libertades no sólo de las mujeres, sino también de los varones y del colectivo LGTBI”, asegura.

Desde su profesión analiza las prácticas machistas, asesora a quienes sufren violencia y es consultado por quienes buscan denunciar en la Justicia. Acompañó como terapeuta a dos adolescentes que denunciaron por abuso al padre Grassi y fue uno de los peritos que entrevistó a Thelma Fardín cuando llevó a Juan Darthes a la Justicia.

Stola visitó Rosario para dar una charla en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario y en diálogo con El Ciudadano habló sobre su militancia, la violencia machista en Latinoamérica, la importancia de la Educación Sexual Integral en la prevención de abusos y el rol de los hombres en las luchas de género.

-¿Cuál fue el motivo de su visita a Rosario?

-Vine invitado por la cátedra a dar mi perspectiva como psiquiatra y varón feminista historiando cómo se llegó a esta situación con un paradigma neoliberal desde 1900 hasta la actualidad. La sociedad tiene un dispositivo de dominación masculina que jerarquiza y subordina la figura de las mujeres y el movimiento LGTBIQ. El machismo atraviesa todos los cerebros. Las conductas cotidianas reproducen la jerarquización de la diferencia entre la figura valorizada del hombre y los cuerpos subordinados.

-¿Cuándo se convirtió en feminista?

-En la década del 80 me definí feminista. Venía trabajando con víctimas de la última dictadura cívico militar que sufrieron abuso y lo que entonces denominaban violencia doméstica. Las lecturas y producciones teóricas de feministas me llevaron a definirme así. La filósofa Diana Maffía dice que la situación de las mujeres en el mundo está peor que la de los varones y eso lo comprobamos científicamente a través de las estadísticas. Plantea un problema ético y requiere de una respuesta política para transformar la sociedad. Eso hace el feminismo y puede ser asumido por cualquier persona.

-¿Qué respuestas recibió desde los feminismos?

-Hay un sector de compañeras que no acepta que puedan existir hombres feministas y no acuerda con la hipótesis. No entro en discusión. Soy activista feminista y sufrí las consecuencias. Es mi forma de ser y estar en el mundo.

-¿Cómo lo tomaron los varones?

-En los 80 y 90 lo veían como la locura de un psiquiatra. Ahora el pensamiento cambió gracias al gran movimiento de mujeres y colectivo LGTBIQ. Hoy me escuchan y reflexionan, pero los varones no cambian porque hagamos cursos ni seminarios, sino por los fuertes posicionamientos de las mujeres y del colectivo que generan cambios sociales.

-¿Cómo fue trabajar con víctimas de la dictadura?

-En aquel momento trabajé con varones y mujeres que sufrieron todo tipo de torturas en la dictadura y con personas que iban a ir al exilio. También con familiares de detenidos o desaparecidos. Por mi forma de trabajar, fueron apareciendo situaciones de mujeres que sufrían lo que llamaban violencia doméstica y abusos. Ese trabajo me permitió entrar en el caso del padre Grassi y fui terapeuta de Gabriel, el chico que lo denunció y por el cual el cura recibió una condena. Dediqué más de 10 años de mi vida a ese caso y sufrí las consecuencias ya que me amenazaron y entraron tres veces a mi casa.

-También participó como profesional de la denuncia de Thelma Fardín…

-Me pidieron hacer una evaluación psiquiátrica de Thelma para hacer un informe y presentarlo en la Justicia. Estuvimos trabajando muchas horas con ella.

-¿Cree que la mediatización de estos casos ayudó a que otras víctimas denuncien?

-El patriarcado y el dispositivo de discriminación masculina utilizan la educación y los medios de comunicación masivos para sostener el dominio. Tenemos que hacer visible lo que le sucede a las mujeres, sus historias, sus luchas y, en lo posible, utilizar los medios de comunicación. La lucha produjo resquebrajamientos en la sociedad hacia arriba y permitió que haya espacios que las compañeras pueden utilizar para difundir la perspectiva de género y feminista.

-¿Cómo analiza la violencia machista en las protestas de Chile y Bolivia?

-La etnia blanca dominante sostiene el neoliberalismo como proyecto económico y mundial. La crueldad es contra todos los cuerpos pero hacia las mujeres es con violaciones en Chile y los abusos sexuales como muestra de la crueldad machista.

-¿Ve una relación entre los modelos neoliberales y el patriarcado?

-Las compañeras del feminismo comunitario de América latina afirman que el patriarcado es la matriz de todas las dominaciones. Si miramos la evolución de las estructuras económicas del occidente, desde el feudalismo, el mercantilismo hasta las diferentes formas del capitalismo vemos que hubo una constante que fue la dominación de género. Los estudios de Bourdieu dan cuenta de eso. La raza como creación a partir de los siglos XV o XVI como forma de organizar los cuerpos y espacios en función de intereses dominantes y explotación de los cuerpos, el concepto de clase social y explotación de clase, la heterosexualidad obligatoria son variables que van configurando quiénes dominan y quiénes son dominados. El aquí y ahora atravesado por la dominación de clase, de género, por la dominación de raza, la etnia de los blancos con total poder por la situación de negritud de la población, los sectores sociales amplios llevados a una situación sin salida en el mundo al igual que los negros esclavos en la esclavitud.

-¿Cuál es la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) en la prevención de abusos?

-La ESI es necesaria porque le enseñaría a niñas, niños y niñes a respetar sus cuerpos y el de los otros porque es la base de nuevas configuraciones democráticas. Se oponen las instituciones religiosas que hablan de ideología de género y bajo el slogan “Con mis hijos no te metas” garantizan la protección de abusadores, les dejan espacios de libertad, y desprotegen la infancia porque estas personas no tienen palabras ni elementos para pedir ayuda en caso de abuso. Pero además porque las infancias acceden a la pornografía que circula por Internet y los educa desde el goce machista. La ESI evitaría los escraches. El daño que produjeron en las sociedades y en los cuerpos las instituciones cristianas es terrible.
-¿Cuál es el lugar de los varones en la lucha de género?

-Veo varones que se están agrupando bajo una propuesta antipatriarcal. Me consultaron por una nota sobre un hombre que se había hecho una vasectomía y recibió rechazos de parte de otros hombres. Es una conducta antipatriarcal: inscribir en el cuerpo la decisión de no llevar adelante el modo machista de reproducción. Hay varones que por el nivel cultural aprendieron el discurso políticamente correcto pero ocultan el sostenimiento del machismo. Hablan de nuevas masculinidades, pero el patriarcado siempre las reproduce. Tienen que ser anti hegemónicas y anti patriarcales y con lectura feminista. Las mujeres son las que tienen un punto de vista epistemológicamente privilegiado porque son quienes ven los mecanismos de dominación masculina. Con la revolución de las hijes, el término que inauguró Luciana Peker, se produjeron cambios en los padres, abuelos y tíos ante los posicionamientos de los adolescentes. Es muy saludable. El feminismo es un movimiento de liberaciones para toda sociedad y no produjo ninguna muerte. Los cambios sociales son la consecuencia de la lucha de las mujeres y de ocupar el espacio público en la calle.

-¿Cómo se interesó por estos temas?

-Viví la discriminación por ser peronista, por ser de un sector económicamente bajo, y por otros temas lo que me ubicó en sintonía de empatía con cualquier otra persona. No me fue difícil ver lo que les pasaba a las mujeres. Con las lecturas feministas y con la escucha de su sufrimiento mi posición avanzó rápidamente.
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Opinión: “Es necesario que se respete el derecho al tiempo”(abusos sexuales)

“¿Por qué no lo dijo antes?”, “Hablan ahora porque quieren perjudicar a la institución”, “¿No tenía entonces una amiga en quien confiar?”, “¿Qué está buscando diciéndolo ahora?”, “Me suena algo raro que recién ahora lo cuente ¡luego de 20 años!”. Son expresiones de periodistas al conocer el relato de mujeres sobre la agresión sexual sufrida en otros momentos de sus vidas, o de jóvenes abusados cuando niños en instituciones religiosas.

Poderosas organizaciones niegan que el lugar más peligroso para niños y niñas es su propio hogar o también para los menores las instituciones que tienen total control sobre sus cuerpos.

Las agresiones sexuales producen un profundo impacto psico-biológico que obliga al psiquismo a reprimir recuerdos para mantener la estabilidad psíquica con la menores consecuencias en el cotidiano vivir. Algunas personas recuerdan imágenes de la agresión y otras acceden a recuerdos por un estímulo, por ejemplo, escuchar una música o percibir un olor.

Re-encontrarse con la experiencia traumática no es nada fácil pues obliga a ver el contexto del “allá y entonces”, aceptar los abandonos afectivos, la soledad de esos momentos, la falta de palabras para explicar lo que sucedía y la imposibilidades de compartir, ya que es frecuente que los adultos o cuidadores no quieran escuchar. Están presentes las amenazas del agresor, la culpa por la imposibilidad de detener la acción depredadora, la profunda vergüenza y la dificultad para entender lo sucedido. Re-encontrarse con el trauma muchas veces es además enfrentar poderosas organizaciones religiosas.

Quienes fueron agredidos sexualmente sólo hablan cuando están en condiciones de hacerlo y no por la imposición de la ley o del funcionario judicial.

El sufrimiento personal no puede ser regulado desde fuera por un almanaque. Es necesario que se respete el derecho al tiempo, el que se puede tomar la persona que fue víctima. Tiempo para poder hablar, para poder reparar y sanar.

Enrique Stola Médico Psiquiatra

Mi opinión en la nota realizada por Mariana Iglesias y publicada por Clarín el  20-07-2014

“Testimonios del horror: recién de adultos pudieron denunciar a un cura por abusos, pero para la justicia el delito prescribió”

La definición de patriarcado, machismo y feminismo para no confundirse más

Un especialista en género explicó qué es el machismo, el patriarcado y el feminismo. Los conceptos, uno por uno, explicados en esta nota.


 

El psiquiatra especialista en género, Enrique Stola, traza un perfil del hombre que permanece afincado en estas creencias. El patriarcado tiene sexo, es masculino y es bajo esa mirada que se organizan las diferentes sociedades en el mundo. Mientras tanto el machismo como su expresión extrema surge del sistema de creencias, actitudes y conductas que recrean el poder, la dominación masculina y la subordinación femenina. Machismo son esas conductas, mensajes y acciones cotidianas que ubican a los varones en una situación de supremacía en relaciones a las mujeres y otras personas feminizadas por el patriarcado.

El estereotipo del varón machista


El estereotipo de varón machista es occidental, blanco, heterosexual y propietario. Esas son las condiciones básicas en el imaginario social para expresar y ejercer poder. Cada día es más claro para la sociedad que son las mujeres las que lideran la lucha antipatriarcal. Ellas son las que sufren la asimetría socio-económica-cultural. Además,  sus necesidades tienen poca o nula respuesta de las instituciones republicanas de los Estados de toda América. El movimiento de mujeres viene diciendo NO y ese NO suena y resuena cada vez más fuerte. Esto produce la contraofensiva de los macho-activistas. Ya sea en Argentina o en cualquier país donde las mujeres conquistan y fortalecen derechos e irrumpen en el espacio público. Allí los machos circulaban impunemente.

A muchos varones es inútil explicarles que los derechos de las mujeres nunca pueden perjudicarlos porque ellos con su mentalidad machista evalúan como perjudicial la pérdida de sus históricos privilegios. Ese colectivo machista está conformado por los hombres que tratan consciente y activamente de sostener, cualquiera sea el costo que les imponga el patriarcado, la dominación masculina y la subordinación de las mujeres. Cuentan con el acompañamiento de esas mujeres colonizadas por el patriarcado, que gozan por extensión de los privilegios masculinos y que tienen palabras descalificatorias hacia la lucha de sus congéneres.

“A ellas no se les entiende…”


Quienes integran esos grupos machistas van desde los que con aire de ingenuidad afirman y preguntan “A ellas no se las entiende, ¿y ahora que quieren?”; o los “humoristas” que con poca inteligencia solo relatan chistes sexistas, homófobos, racistas y clasistas; o los macho-explicadores que aconsejan a las mujeres ”pará chiquita, yo te voy explicar lo que es la vida”, o intentan decirle a las feministas cómo deben comportarse mientras ponen cara de expertos en la liberación femenina, hasta los que ejercen violencia de género extrema contra las mujeres, golpeando, violando y asesinando.

“Hembristas”, “Feminazis”, “Feministas radicales”…


Encontramos también a los que intentan dividir a las feministas con el amplio movimiento de mujeres acusándolas de “hembristas”, “feminazis”, “feministas radicales”. También se usan términos como “gestapo feminista”, “fanáticas feministas”, “feministas que odian a los hombres”. Además,  aconsejan que “las feministas deben cuidar que su brazo fundamentalista no se los coma”. En general son “varoncitos” que antes no hablaban de las injusticias sufridas por las mujeres pero, desde hace un tiempo, no pierden oportunidad de intervenir. Sus afirmaciones ocultan la histórica y mundial asimetría estructural que existe en beneficio de los hombres, mientras que con sus gestos “benévolos” tratan de mostrar que quieren lo mejor para la humanidad (o sea ellos) y proponen un discurso supuestamente ético y siempre mentiroso. Queda claro que estos machos solo cambiarán o aceptarán la nueva realidad por el sostenido NO de las mujeres.

La inmensa mayoría de varones está aún muy atrás de la pacífica revolución feminista y esa lejanía mantiene la dramática realidad de la violencia hacia las mujeres y su máxima expresión, los femicidios, pues es en esa masa de hombres y de mujeres colonizadas por el patriarcado el contexto en donde se juegan las violencias contra las mujeres, niñas y niños.

También son políticamente muy fuertes los varones prostituyentes; los que alquilan cuerpos de mujeres pobres convirtiendo sus deseos de ser padres en derecho y los que con poder político y religioso impiden que las mujeres decidan sobre sus cuerpos.

En nuestra sociedad hay hombres que simpatizan con la lucha de las mujeres. Muchos profundizan esa empatía modificando creencias y conductas logrando configuraciones familiares más democráticas e igualitarias.

Tres mujeres saudíes se lanzan contra el machismo a través de la música


 

Fuente: Clarín


El 8M las mujeres conmemoran la cotidiana lucha por su liberación

“El 8 de marzo es eludía en que las mujeres conmemoran la cotidiana lucha por su liberación, no solo de la dominación masculina sino de toda estructura de dominación patriarcal, socio-económica-cultural y política. Al respecto opinó para Télam Enrique Stola, médico psiquiatra, especializado en violencia de género. Publicado el 8.03.2019 https://www.telam.com.ar/notas/201903/338925-el-8m-las-mujeres-conmemoran-la-cotidiana-lucha-por-su-liberacion.html

La agenda feminista está cargada de temas pues cada día las mujeres nos muestran nuevas afectaciones a sus vidas producto de la sociedad patriarcal, la dominación masculina y el machismo.

Todas las personas nos vamos desarrollando dentro de fuertes estereotipos sociales que sostienen a la sociedad patriarcal, siendo los varones socializados en nuestra masculinidad en el rol de dominador.

Desde pequeños estamos viendo avisos con mujeres en posiciones denigrantes con títulos como “Chicas nuevas”, “Todo servicio”, “Adolescentes traviesas”, “Excítate en Tribunales”, lo que nos estimula la creencia de que como futuros hombres vamos a tener un grupo de mujeres a nuestra disposición, que serán diferentes a las que formarán parte de nuestra red afectivo-social.

Mientras tanto la revolución tecnológica nos coloca con un solo click en contacto con la pornografía. A falta de Educación Sexual Integral ahí tenemos la poderosa forma actual de educarnos, ahí está la estética y performance machista que nos dice cómo hay que ser sexualmente con las mujeres, quedándonos mucho mas claro que ellas están a nuestro servicio y cómo podemos ejercer nuestro rol prostituyente.

Y aprenderemos a no hacernos preguntas ni cuestionamientos sobre como surge esa innumerable cantidad de servidumbre-mujeres que irán cambiando de acuerdo a las “necesidades” de nuestro mercado, el de los machos. No nos preguntamos pues ya conocemos la respuesta que nos conforma y circula: “siempre fue así”, “les gusta”, “están ahí porque lo quieren”. No nos interesa conocer nada sobre esos congéneres que nos proveerán de desconocidas mujeres a través de las redes de Trata-con-fines-de-explotación-sexual.

Pero eso no es todo. ¡Queremos ser padres! Entonces aquí está nuestra sociedad patriarcal colocando a nuestro servicio, con muy buen marketing y a precios accesibles, una cantidad de mujeres-jóvenes-pobres que podemos alquilar y luego, si somos famosos, nos permitirá aparecer como padres “amorosos”, daremos reportajes, mostraremos a nuestros hijos y nunca aparecerá la-mujer-madre-que-lo-parió, la que quizás esté siendo alquilada nuevamente, seremos entonces la imagen de la felicidad y muestra de que la vida tiene reservada cosas lindas para los hombres.

Y hay mas explotaciones del cuerpo femenino. Es en conmemoración de la lucha femenina que el 8 M existe, día en que las mujeres conmemoran la cotidiana lucha por su liberación, no solo de la dominación masculina sino además de toda estructura de dominación patriarcal, socio-económica-cultural y política. Ellas se liberarán y lo que parece que los varones no sabemos es que cuando ellas lo logren todas, todes y todos seremos libres y viviremos en una sociedad realmente democrática.

Enrique Stola: “El patriarcado es la matriz de todas las dominaciones”

Enrique Stola: “El patriarcado es la matriz de todas las dominaciones”

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Enrique Stola se define, desde mediados de los años 80, como feminista. Serlo, explica, “es una definición política, como muy bien lo explica la filósofa Diana Maffía, y una posición existencial”. Además siempre militó en espacios políticos y como activista por los Derechos Humanos en las cotidianas situaciones de injusticia social. Es psicoterapeuta en su trabajo profesional. Tiene la especialidad en Psicología Clínica, en Psiquiatría y usa el socio-psicodrama como un gran instrumento para trabajar en talleres y seminarios los temas que le ocupan: “Patriarcado, machismo y violencia de género contra las mujeres, niñes y LGTBIQ”. Estos días se encuentra en España y se ha tomado su tiempo para hablar con La Giganta.

–¿Qué actividades profesionales está realizando en Argentina?

–Consultorio privado y actuar solidariamente en casos de víctimas mujeres o adolescentes que luchan por justicia en el Poder Judicial.

¿Y aquí en España?

Solo el placer por reducir las exigencias cotidianas que tengo en Argentina y el encuentro con feministas y otras personas que quiero. A veces coordino algunos talleres.

FOTO: INFOBAE.

–En su trabajo perita el abuso que, según su visión, “es una práctica cultural que se produce en todo el mundo”. Aquí en España y en muchos países están los “negacionistas” que defienden que no existe una violencia estructural contra la mujer. ¿Qué les diría?

–¿Qué se les puede decir a los “negacionistas”, los que en general son activos machistas o mujeres colonizadas? Me niego a perder mi tiempo con ellos así como, por ejemplo, no respeto a los abogados-privados de machos-violentos-abusadores-o-violadores, ni de criminales de Lesa Humanidad. Sí hablo con los varones de buena fe y que empatizan con el sufrimiento y situación de mujeres y LGTBIQ.

Es muy fácil demostrar que la gestión de los poderes en el mundo lo tienen los machos, que las estructuras del Estado patriarcal responden a esa mirada masculina que organiza el mundo y que hay un sentido del “sentido común” absolutamente hegemónico el que favorece el sostenimiento de la dominación masculina.

Los machistas niegan la existencia de violencia estructural porque no aceptan reconocerse como dominadores y porque, desde su misoginia y sexismo, consideran el actual orden patriarcal como natural…

–¿Cuándo se comienza a “estudiar”, visualizar o hablar de la violación?

–Gracias a las feministas de la década de los 60 [del siglo XX] y en un contexto en donde la juventud se expresó por primera vez en el mundo como sector social, se logró visualizar la violencia que sufrían las mujeres en sus casas, la violación en el matrimonio y el incesto paterno-filial.

Puede decirse que en Argentina hubo tres casos de violencia machista que produjeron un “antes y un después”. En referencia a las agresiones sexuales tuvimos, en 1990, el “Caso María Soledad Morales”, adolescente de 17 años asesinada en la provincia de Catamarca. Este crimen permitió visibilizar a las agresiones sexuales seguidas de muerte, la complicidad de los poderes del Estado provincial y significó la caída del poder de la familia feudal gobernante.

La violencia de género se hizo visible en 1988 a partir del asesinato de Alicia Muñiz (33 años) por el excampeón mundial de boxeo Carlos Monzón.

Los casos de abuso sexual comenzaron a salir a la luz cuando en el 2002 el cura Julio César Grassi fue acusado por dos niños víctimas. Estuve en este caso desde el comienzo y se llevó mas de 10 años de mi vida. Era el cura con mayor poder político, económico y mediático de Argentina, mayor que el del presidente de la Conferencia Episcopal, el jesuita arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio, luego conocido como Francisco.

El caso dividió al país. Parte de la burguesía, junto con diarios como La Nación, Ámbito Financiero y Grupo Infobae, apoyaron económica y mediáticamente al cura; los mejores y más caros estudios de abogados penalistas actuaron en su defensa. Este caso es el que claramente demostró la complicidad de Francisco-que-es-Bergoglio en la protección de curas-abusadores-sexuales. Fui el terapeuta de “Gabriel”, víctima por el que el abusador-cura-Grassi fue condenado en todas las instancias a 15 años de prisión. El fallo quedó firme en marzo de 2017 (¡15 años después de la denuncia!) y Francisco-que-es-Bergoglio no lo pudo salvar.

Tres veces entraron personas a mi departamento en el centro de Buenos Aires y una vez recibí una golpiza (2006) que me produjo un estrés postraumático por varios años, pues las agresiones siguieron hasta finales de 2008, momento en que declaré en el juicio. He sufrido a la mafia católica y la denunciaré siempre. Grassi sigue siendo cura así como lo sigue siendo Christan Von Wernich, cura preso por ser criminal de Lesa Humanidad. Francisco-que-es-Bergoglio nunca recibió en Buenos Aires a víctimas de abuso eclesiástico.

FOTO: Grito del Sur.

–Usted afirma que los violadores no son enfermos. ¿Qué son pues?

–Es común calificarlos de enfermos, pero ese calificativo responde al discurso hegemónico machista. Lo real es que son conscientes de lo que hacen. Algunos de ellos pueden ser psicópatas –que no es un a enfermedad sino una estructura de personalidad–, otros pueden presentar indicadores de perversión, pero lo cierto es que la patologización de esa conducta no explica las miles de agresiones sexuales que se producen a toda hora y en todo el mundo, en la aparente tranquilidad del hogar hasta en los conflictos bélicos que actualmente existen.

Los machos no soportan sentirse señalados por su machismo. Ellos siempre quieren que se psicologice la vida, se psiquiatricen y privaticen las acciones contra mujeres, niños y niñas y LGTBIQ; de esa forma, para ellos el patriarcado “no existe”, habría solo individuos a los que pueden calificar de “monstruos”, alejados de la normalidad de lo que son los hombres; o los que agreden pueden ser un grupo de “monstruos”, o de “anormales”, o “loquitos”.

El patriarcado es la matriz de todas las dominaciones, dicen las compañeras del Feminismo Comunitario de Bolivia. Y cuando hablamos de patriarcado y de prácticas culturales estamos señalando la violencia instrumental que se sostiene socialmente al servicio de la dominación masculina.

–¿Por qué ese abuso de un cuerpo ajeno?

–Porque el patriarcado es dominio de cuerpos y espacios. De acuerdo a cada momento histórico, las modalidades de dominación y explotación cambian. Cambian los paradigmas, aparecen nuevas variables de dominación que cruzan los cuerpos, tecnologías al servicio del poder, pero hay una constante desde hace siglos en la mayoría de las sociedades complejas y es la dominación masculina que atraviesa todos los cuerpos existentes. Leer a Pierre Bourdieusirve para entender este proceso.

“El patriarcado es dominio de cuerpos y espacios”

–En España sabrá usted del caso “La Manada” (2016): una violación colectiva en Pamplona que, jurídicamente, no se ha visto como tal. ¿Cómo se puede “comprender”, desde el punto de vista clínico o psicológico, estos hechos? Los padres de ellos aseguraban “que eran buenos chavales…”.

–El Poder Judicial es el espacio más conservador de la estructura de los estado-nación. Son los guardianes de la forma machista de interpretar el derecho y el castigo. Claro que, gracias a las lucha de las feministas, del amplio movimiento de mujeres y LGTBIQ, hay notables resquebrajamiento en lo que antes era un bloque unificado, dogmático y machista.

Las leyes, generalmente, van por detrás del avance social. Hay violación donde hay un cuerpo sin libertad ni deseo sometido al poder y al deseo del otro. En las violaciones en grupo (dos o más personas) a los agresores los une el ejercicio del machismo lo que es decir ejercicio de poder. Los sostiene un fuerte sexismo y la misoginia.

El homoerotismo los conecta y se autoafirman y valorizan como machos e integrantes del grupo en ese repudiable acto. La mujer agredida es un objeto ritual compartido que facilita que entre ellos se encuentren con la mirada y el goce que los hace sentir poderosos. No les importa lo que siente la mujer sino ver penes erectos penetrando, observando y sintiéndose observados. No lo hacen por imitación y en algunas estructuras grupales alguno puede hacerlo por miedo al castigo del líder del grupo si desobedece. Participar da un sentimiento de pertenencia en una conducta aprobada por todos.

“Las leyes, generalmente, van por detrás del avance social”

–Usted habla de la “sociabilización del varón”. ¿En qué consiste?

–Se habla de masculinidad y feminidad. Las intelectuales feministas han analizado muy bien los mecanismos de subjetivación y producción de estereotipos sociales. Los hombres somos socializados generándonos, desde el nacimiento, actitudes y conductas en consonancia con lo que sabemos que el hombre dominante debe poseer. No cualquier hombre ni cualquier dominio.

El prototipo en Occidente y sus cuerpos-territorios dominados es el de macho blanco, heterosexual, con capacidades físicas a destacar, individualista, cristiano y, como dice Rita Segato, portador de un mandato de masculinidad que debe ser cumplido. Con capacidad de ser dueño de cuerpos y espacios, jefe de hogar en lo privado y macho-circulando en el espacio público.

FOTO: Grito del Sur.

–La mujer parece que es un sujeto pasivo que solo puede esperar benevolencia por parte del hombre. ¿Está también socializada?

–Las mujeres y LGTBIQ son socializadas para la subordinación. La feminidad es fundamentalmente una creación patriarcal, es el producto de la acción simbólica que produce materialidad sobre el cuerpo de las mujeres y que, durante siglos, las llevó a responder a las necesidades físicas, afectivas, económicas y estéticas de la mirada y el orden masculino. Cuerpos y tiempos coaptados por la dominación que se autoadjudicaron con el nombre de derechos lo que eran y son privilegios, e impregnó de virtud lo que fue y es el sometimiento y domesticación de las mujeres.

Por otro lado, el orden patriarcal descalificó, trató y trata como mujeres a los cuerpos y sexualidades disidentes, a aquellas y aquellos que no se ajustaban ni ajustan a la heterosexualidad obligatoria ni a la identidad y expresión de género que todo macho suponía y supone como “natural”. Pero en todas las culturas siempre hubo mujeres que se resistieron y resisten, que no aceptaron ni aceptan ese mandato de subordinación y que están llevando a cabo junto a sus congéneres, junto a cuerpos y sexualidades diversas, una acción revolucionaria y pacífica.

Soy optimista y me adhiero totalmente a la consigna que señala que “el patriarcado va a caer”. Henri Lefebvre dice que todo proyecto revolucionario debe tener varias condiciones, entre ellas hay dos básicas: apropiarse del propio cuerpo, apropiarse del propio espacio y constituirlos en un espacio de placer. Eso están haciendo las feministas y nos lo están enseñando para la vida.

“Las mujeres y LGTBIQ son socializadas para la subordinación”

–Quizá la sociedad tiene que ser la que comience a denigrar estos comportamientos tajantemente. En ese supuesto, ¿se dejarían de cometer violaciones?

–Mientras persista el individualismo y se entronice el egoísmo; mientras domine el actual paradigma-civilizatorio-neoliberal precarizando la vida; mientras que la etnia blanca siga decidiendo que un cuerpo de mujer o persona gestante (me refiero como persona gestante a hombre trans o travesti) pueda ser alquilado o prostituido por otro cuerpo dominante, las violaciones podrán disminuir gracias a la lucha feminista y a la Educación Sexual Integral, pero no terminar.

–Aquí en España existe la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. ¿Qué legislación existe en su país? Desde algunos sectores consideran que no es necesario y que estas normativas perjudica al hombre… ¿Qué opina usted?

–Argentina tiene una serie de leyes que apunta a garantizar derechos: la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres (2009), especifica tipos de violencia: física, psicológica, sexual, económica, patrimonial, simbólica y sus modalidades, doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica y mediática. La Ley de Identidad de Género (2012) es la primera de identidad de género del mundo que, conforme las tendencias en la materia, no patologiza la condición ‘Trans’ (género autopercibido).

La Ley de Matrimonio Igualitaria (2010) también permite la adopción monoparental o en pareja, cualquiera que sea la identidad sexual del adoptante.

La Ley Micaela (2018) establece el Programa Nacional Permanente de Capacitación en Género y Violencia contra las Mujeres con el objetivo de “capacitar y sensibilizar” a todos los funcionarios públicos. Abarca los tres poderes del Estado, desde el presidente hasta toda la Administración pública.

En fin, buenas leyes gracias a la lucha feminista y LGTBIQ, pero en un Estado patriarcal con su justicia hegemónicamente machista. Es claro que el macho-activismo se queja en Argentina, como en España o cualquier país donde las mujeres conquisten derechos. Es inútil explicarles que los derechos de las otras nunca pueden perjudicarlos, porque ellos evalúan como perjudicial el perder históricos privilegios. Ningún dominador renuncia a serlo por hacer cursos sobre género o por participar en clases de ética. Estos machos solo cambiarán o aceptarán la nueva realidad por el sostenido NO de las mujeres. Con ellos es un tema de poder, no de educación.

–Precisamente, las mujeres de su país han dado una lección al heteropatriarcado luchando por su derecho al aborto que, finalmente, a nivel legal, no ha llegado a materializarse… ¿Por qué ese empecinamiento por infantilizar a la mujer y no permitir que ella decida sobre su propio cuerpo y circunstancias?

–Las feministas argentinas, el amplio movimiento de mujeres y LGTBIQ (excluyo aquí al llamado gay capitalismo) tienen una gran historia de lucha, organización y producción teórica. Desde 1986 se realiza anualmente el Encuentro Nacional de Mujeres. Representa un espacio de encuentro y discusión sobre valores, principios y formas de organización por y para mujeres.

Este espacio permite a las participantes tener acceso a herramientas de aprendizaje, empoderamiento, articulación y retroalimentación, para lograr trasladar la práctica y conocimientos adquiridos a sus respectivas comunidades. Son encuentros autónomos, autoconvocados, democráticos, plurales, autofinanciados, federales y horizontales.

Se ha realizado hasta la fecha 33 encuentros, el último en Trelew, una ciudad de 100.000 habitantes de la Patagonia, adonde asistieron 60.000 mujeres de todo el país. Manifestaciones por el “Ni-una-Menos”, por las huelgas internacionales de mujeres y por la despenalización y legalización del aborto movilizaron a cientos de miles de mujeres en el país. Pero todavía el peso de la terrible iglesia católica es muy fuerte con un Gobierno que, si bien abrió el debate, no lideró la posición en defensa de los derechos de las mujeres, lo que permitió que ganara el conservadurismo.

Pero se está dando en Argentina lo que se llama “la revolución de las hijas”, miles de adolescentes y jóvenes que crecieron ganando derechos, que incorporaron las enseñanzas y experiencia de las feministas y que, por primera vez, sintieron en sus cuerpos lo que es el peso institucional del patriarcado y el rol de la iglesia católica. Veremos en los próximos tiempos profundos cambios.

“Donde hay una mujer luchando por mejorar sus condiciones y las de sus compañeras, esa mujer es una feminista”

–La violencia contra la mujer ¿es “igual” en todas partes?

–Los patriarcados no se manifiestan de la misma forma en todos lados por lo que la violencia tiene modalidades diferentes y, por lo tanto, la resistencia de las mujeres, cuerpos y sexualidades disidentes genera disímiles estrategias y objetivos a corto, mediano y largo plazo, lo que da lugar a diferentes feminismos. Julieta Paredes y Cristina Guzmán dicen que allí donde hay una mujer luchando por mejorar sus condiciones y las de sus compañeras, esa mujer es una feminista.

Creo que la mayoría de los feminismos desean que se concrete para las mujeres la posibilidad de una vida sin violencia en una vida social comunitaria y justa. Aquí es importante leer a Almudena Hernando en La fantasía de la individualidad; es lo que considero el estudio antropológico feminista más sólido sobre qué es el patriarcado y cómo afecta el ser y estar de hombres, mujeres y otres.

–Como periodista me he encontrado con titulares que victimizan todavía más y dudan, incluso, de las propias víctimas. ¿Cuál es la responsabilidad de los medios de comunicación?

–Los medios de comunicación le deben a la sociedad un gran debate en el que sí o sí deben participar las feministas, ya sea como periodistas, comunicadoras sociales, psicólogas, filósofas, criminólogas, y de todas las profesiones que abordan la problemática de violencia de género.

Son necesarios sólidos criterios y protocolos sobre cómo comunicar en casos relacionados a las diferentes violencias que sufren mujeres y LGTBIQ. Actualmente muy pocos medios son cuidadosos, la agresión afecta a la víctima y a la totalidad de sus relaciones afectivas. La mayoría no tiene en cuenta a la familia y amigues.

“Los medios de comunicación le deben a la sociedad un gran debate en el que sí o sí deben participar las feministas, ya sea como periodistas, comunicadoras sociales, psicólogas, filósofas, criminólogas, y de todas las profesiones que abordan la problemática de violencia de género”

–Para usted, los piropos y el acoso ¿también son un instrumento de poder?

–Los piropos y el acoso hacia las mujeres son instrumentos de control y sometimiento. Muchos hombres viven esta calificación y el límite que las mujeres vienen poniendo como un atentado a su “caballerosidad”, cuando en realidad es un límite a la impunidad con la que ellos circulaban en el espacio público.

Hay que recordarles que la amabilidad, la solidaridad, los gestos cordiales, la gentileza, la sonrisa y la palabra de halago en un vínculo existente no tienen género y lo puede realizar cualquier persona. ¿Porqué si la concreta un hombre a otro hombre o a una mujer se llama “caballero”? ¿Alguna palabra designa la acción de una mujer dejando paso al hombre?

Con el término caballero ya los machos se autootorgaron un plus de superioridad. En realidad en nuestras sociedades patriarcales esa palabra significa “yo sé tratar a la mujeres, a ella como una dama o a aquella como lo que es, una puta”. Los caballeros designan el lugar de la mujer, o es dama o es puta; o es dama por lo tanto blanca, burguesa o pequeño-burguesa, o es una negra y puta. Hay que desconfiar de los autodenominados caballeros. He trabajado toda mi vida para no serlo.

–Ha defendido que, gracias a teóricas feministas, como por ejemplo Rita Segato, se han realizado estudios y conceptos que, sin ellas, no se habrían visualizado. ¿Cuáles son esos conceptos? ¿Y esas mujeres indispensables?

–Nuestra-América es un continente que, desde 1492, viene sufriendo la matriz colonial de poder, la explotación del viejo mundo y nunca dejó de resistirse, a pesar de que las clases dominantes con mentalidad europea siguen su tarea de expoliación, hoy con criterios e intereses neoliberales. El cristianismo, como religión, y la lustración, con sus complementarios rostros de conocimientos y muerte, produjeron lo que se llama colonización del ser y del saber.

Las mujeres, el movimiento LGTBIQ, los pueblos y naciones indígenas, los movimientos sociales, las y los desheredados de la tierra, han generado espacios de lucha y resistencia, con algunos hombres y muchas mujeres que están produciendo teoría y generando nuevas categorías de conocimiento.

Dentro de esa revitalizante corriente que recorre de norte a sur nuestro continente tenemos, entre muchas otras, a teóricas y/o militantes como Diana Maffía, María Luisa Femenías, Yuderkys Espinosa Miñoso, Rita Segato, Julieta Paredes, Marcela Lagarde, María Galindo, Breny Mendoza, María Lugones, Alba Carosio, Sonia Sánchez, Silvia Rivera Cusicanqui, Elena Moncada, Dora Barrancos, Ochy Curiel, Ángela Davis, etc.

“No tengo respuesta a cómo lograr que el dolor producido por la injusticia social, de género, de raza y sexual termine ni cuando puede eso acontecer, si es que es posible”

–¿Y qué lecturas o trabajos recomendaría?

–Si tengo que recomendar lectura a alguien que recién se acerca a hacer un abordaje teórico diría, para comenzar: La dominación masculina, de Pierre Bourdieu; La fantasía de la individualidad: la construcción socio-histórica del sujeto moderno, de Almudena Hernando Gonzalo; La colonialidad: la cara oculta de la modernidad, de Walter D. Mignolo; Sexualidades migrantes: género y transgénero, de Diana Maffía; La prostitución, de Beatriz Gimeno; Crítica de la colonialidad en ocho ensayos, de Rita Segato.

–¿Cuándo se acabará –o los hombres estarán preparados– para que acabe este despropósito contra las mujeres?

–Si bien los estados son patriarcales y la dominación masculina, lo cual facilita el goce de privilegios a los hombres, el problema no son en sí ellos sino la actual estructura-patriarcal-neoliberal y el racismo-género-clase-sexismo-sexualidad como categorías organizadoras de las sociedades complejas.

La existencia de poderes tan grandes, corruptos y criminales (como ejemplo, el capitalismo financiero) que operan como espacios de decisión política, ocultos a la visión común, deben hacernos reflexionar sobre si nuestra confianza en el Estado tiene sustento material o solo es la creencia en que, desde esa estructura, se puede dar respuesta al dolor y a la vida.

“Mi proyección de futuro es seguir colaborando con las mujeres feministas y movimiento LGTBIQ”

Quizás debamos recorrer también otros caminos, no solo revisar nuestras creencias y subjetividad sino fortalecer los espacios grupales e incentivar el debate sobre cómo queremos lograr un buen vivir. No tengo respuesta a cómo lograr que el dolor producido por la injusticia social, de género, de raza y sexual termine ni cuando puede eso acontecer, si es que es posible.

¿Y qué falta para que los hombres se unan al camino de la igualdad?

–La dominación masculina ya no tiene la solidez de años atrás. Esto permite que haya hombres o grupos de hombres que, de buena fe, empatizan con los cambios sociales y la lucha de las mujeres. Algunos pocos profundizan esa empatía leyendo textos feministas y modifican creencias, actitudes y conductas que expresan el sostenimiento de los estereotipos sexistas impuestos por la cultura. Pero, lamentablemente, la inmensa mayoría de varones están aún muy atrás de la revolución pacífica feminista y eso es un serio problema, pues es esa masa de hombres y de mujeres colonizadas por las creencias machistas el contexto en donde se juegan las violencias.

FOTO: Grito del Sur.

Enrique Stola: “Los violadores no son enfermos, la violación es una práctica cultural que se produce en todo el mundo”

El reconocido médico psiquiatra alertó sobre las dificultades con las que se encuentran las mujeres que denuncian abusos y analizó el fenómeno de los ataques sexuales grupales. Por Gisela Marziotta, publicado el 13 de enero de 2017

Stola destaca al movimiento de mujeres en todo el mundo como “un cambio revolucionario, sin muertos ni heridos” (Santiago Saferstein)

Stola destaca al movimiento de mujeres en todo el mundo como “un cambio revolucionario, sin muertos ni heridos” (Santiago Saferstein)

En los últimos días se conocieron diversos casos de violaciones grupales en diferentes puntos del país que conmovieron a la Argentina. Para el médico psiquiatra Enrique Stola, se trata de una práctica en la que los hombres por lo general “se miran entre sí”.

El experto, que es psiquiatra y psicólogo clínico y suele definirse como “feminista, activista político y de derechos humanos”, actuó en varios casos de abuso como perito, intenta dar un marco a un fenómeno que, según su visión, “es una práctica cultural que se produce en todo el mundo”.

“Los machos se miran entre sí, no les importa lo que sienta la mujer”, afirma en diálogo con Infobae y agrega: “Sí les importa que haya humillación, aplaudirse entre sí, contarlo, que puedan volver a repetirlo porque es un ritual que lo fortalece a ellos como grupo”.

 

-¿Desde qué momento, históricamente, se empieza a hablar de violación?
-Creo que es un término que cobra trascendencia gracias a las feministas en el mundo. En la década del ’60 fueron las mujeres feministas, las compañeras norteamericanas las que hicieron visible cómo la violencia hacia las mujeres sucedía adentro de sus propias casas, y además hicieron visible lo que era el abuso sexual y la violación de las amas de casa, de las mujeres confinadas en sus casas para atender a la familia, ese gran proyecto de los monoteísmos, y del capitalismo. A partir de eso, de la revolución sexual, comienza a hacerse muy notable la violación como práctica sexual masculina y se comenzó a hablar de la cultura de la violación.

-Pero la violación no es pura y exclusivamente sexual.
-En la medida en que los varones hemos sido sociabilizados de tal forma que suponemos que tenemos que tener el control de todos los espacios y los cuerpos pasamos gran parte de nuestras vidas controlando cuerpos y violando sus espacios. Hay una inmensa cantidad de varones que, además de violar espacios con el control, violan cuerpos, de mujeres, de niños, niñas, y también de otros hombres.

 

-¿Es una patología, un trastorno psicológico?
-No es una patología. Si lo fuera, a través de test podríamos hacer diagnóstico preventivo y decir: “es un abusador”. Cuando se descubre un violador, porque es una mínima cantidad la que se descubre, se puede hacer una evaluación diagnóstica y se dice que no hay control en los impulsos, canaliza la angustia de esta forma, etcétera. Pero otra persona con ese mismo resultado en un psicodiagnóstico no es violador. No son enfermos y es una práctica cultural que se produce en todo el mundo.

En la medida en que los varones hemos sido sociabilizados de tal forma que suponemos que tenemos que tener el control de todos los espacios y los cuerpos pasamos gran parte de nuestras vidas controlando cuerpos y violando sus espacios

-¿Episodios concretos?
-Los soldados, cuando avanzan sobre un territorio, saben que perjudicar a otros hombres es violando a las mujeres. Lo hicieron los yanquis, los rusos, en la guerra de los Balcanes, se siguen produciendo en todos los conflictos como método de tortura. Lo sufrieron las presas políticas en Argentina. La sociedad patriarcal nos produce como hombres, como mujeres y otros cuerpos disidentes LGTBIQ. Modela nuestro cerebro, enseña cómo son las jerarquías y cómo hay cuerpos privilegiados, que son los de los hombres, y cuerpos subordinados, que son los de las mujeres y los del movimiento LGTBIQ que son feminizados por el patriarcado.

 

-¿Cómo se expresa?
-En la socialización de cada varón, en la educación, en que los espacios y los poderes son gestionados por los varones. Hablamos de dominación masculina que viene desde hace mucho tiempo porque si tomamos la sociedad occidental y los cambios socioeconómicos, en el feudalismo, la dominación era masculina. En el capitalismo de estado era masculino, en el capitalismo de estado de bienestar era masculina, en los estados socialistas era masculina y en el neoliberalismo es masculina. Los hombres manejamos, gestionamos todos los espacios de poder.

 

-¿Y la socialización cómo opera?
-Una cantidad de hombres muy importantes en el mundo avanza en esa socialización y dice “estos cuerpos nos pertenecen totalmente y podemos hacer lo que se nos antoja”. Entonces castigamos y nos divertimos. Puede ocurrir como ese violador solitario que hace unos meses atrás violó a una jovencita y dijo “para que aprenda a que no tiene que estar sola a estas horas de la noche”.

La sociedad patriarcal nos produce como hombres, como mujeres y otros cuerpos disidentes LGTBIQ. Modela nuestro cerebro, enseña cómo son las jerarquías y cómo hay cuerpos privilegiados, que son los de los hombres, y cuerpos subordinados, que son los de las mujeres y los del movimiento LGTBIQ que son feminizados por el patriarcado

-Aleccionando.

-Aleccionando, moralizando, como investigó Rita Segato y otras investigadoras feministas. Porque todo lo hemos aprendido gracias a ellas, no a los investigadores hombres. Hay otro tipo de violaciones, las correctivas, para “enseñarle” que se goza con la heterosexualidad obligatoria que existe en todo el mundo. Y violaciones como las que van detrás del comentario “ésta dice que no le gusta, pero bien que le gusta que nosotros estemos sobre ella”. Mientras tanto, los machos se miran entre sí, no les importa lo que sienta la mujer. Sí les importa que haya humillación, aplaudirse entre sí, contarlo, que puedan volver a repetirlo porque es un ritual que lo fortalece a ellos como grupo.

(Santiago Saferstein)

(Santiago Saferstein)

-Rita Segato habla mucho de eso y de cómo la violación es un juego de machos entre machos.
-Exacto. Lo que pasa es que se da en la violación pero también en la práctica cultural cotidiana. Cuando vemos un grupo entre tres o cuatro hombres o dos en donde pasa una mujer y le dicen cualquier cosa, no les importa lo que siente la mujer, lo que importa es que el otro macho responda y se sonría. Y se sienta creativo y vivo como macho y ahí están demostrando su potencia ellos.

 

-¿En qué generación se empezará a desarmar esto?
-Por un lado se viene desarmando, gracias al amplio movimiento de mujeres y a los feminismos, y también a la lucha del movimiento LGTBIQ, porque eso produce resquebrajamiento y somos muchos los hombres que no adherimos a ese tipo de visión. Pero hacia las nuevas generaciones uno tiene que preguntarse ¿a quién beneficia que todo siga como está? Beneficia a los sectores que tienen el poder.

 

-¿Cuáles son esos sectores?
-Los que tienen el poder de la dominación masculina y sus instituciones, las religiosas, políticas, los diferentes tipos de iglesias, y en occidente a la iglesia católica con su poder político. Estas organizaciones de machos son las beneficiadas, que se oponen a la educación sexual integral, a que a niños y niñas puedan ponerle palabras a su crecimiento, a su cuerpo, y que puede generar nuevas configuraciones sociales y nuevas formas democráticas de estar con otros cuerpos y respetarlos.

Stola destaca al movimiento de mujeres en todo el mundo como “un cambio revolucionario, sin muertos ni heridos” (Santiago Saferstein)

Stola destaca al movimiento de mujeres en todo el mundo como “un cambio revolucionario, sin muertos ni heridos” (Santiago Saferstein)

-¿Esa ruptura puede empezar con la Ley de Educación Sexual Integral, que no se aplica?
– Con la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral y con la continuidad de lo que está produciendo el movimiento de mujeres. Hay algunos filósofos europeos que dicen que la revolución no es posible, algún filósofo especialista en Heggel que anda por Alemania. Esto lo puede decir gente que no tiene idea de lo que son los movimientos sociales, ni de lo que está produciendo el movimiento de mujeres en el mundo, que es un cambio revolucionario sin muertos, sin heridos. Están modificando las relaciones sociales, las formas de relacionarse entre hombres y mujeres y LGTBIQ.

 

-¿Cómo se puede graficar esa modificación?
-Los hombres no hemos cambiado haciendo cursos ni leyendo libros. Hemos cambiado históricamente porque las mujeres dijeron “no” y “basta”.

Lo que está produciendo el movimiento de mujeres en el mundo es un cambio revolucionario sin muertos y sin heridos

-¿Qué lugar tiene el punitivismo y qué pasa con la justicia en el caso de las violaciones?
-Está claro que el aumento de penas no sirve para nada. Supongamos que de cien violaciones y abusos sexuales, solamente se esclarecen cinco por ciento. Si aumentás las penas en ese cinco por ciento, no modifica el panorama. Solamente a muchos que piden ojo por ojo y diente por diente los deja tranquilos. El Poder Judicial, que es el más conservador en todos los países, lo que conserva es el poder masculino. Si bien se rige por las leyes que se producen en el Congreso, todavía seguimos eligiendo varones que son conservadores y machistas y mujeres, muchas de ellas absolutamente colonizadas por el patriarcado, que responden a esos patrones.

 

-¿Por ejemplo?
-A las compañeras feministas, los partidos, por más “progres” que parezcan, les dan muy poco espacio. Pero aún así necesitamos que haya más mujeres en el Congreso y en esta democracia que tenemos, y que se produzca mayor resquebrajamiento dentro del poder judicial porque es hegemónicamente machista pero hay algunos sectores que trabajan bien, que tienen una perspectiva de género y empatizan con la víctima y tratan de ajustarse a derecho. Lo que llamamos Justicia normalmente, que es hegemónicamente patriarcal, lo que hace es aplicar sus conceptos religiosos y su visión machista de lo que son las relaciones entre hombres y mujeres.

 

-¿Cómo ve el rol de los medios de comunicación en el tratamiento de los temas como la violación? ¿Existe la posibilidad de contagio?
-No creo que haya contagio, lo que creo es que las mujeres cada vez están más fortalecidas, y las víctimas tienen un contexto en donde se dan cuenta de que van a ser escuchadas por otras mujeres, y por organizaciones de mujeres. Hoy se atreven a denunciar más. Lo que pasa es que nos encontramos con un Poder Judicial que no ha cambiado lo que tiene que cambiar. Y no facilita que todas las mujeres que han denunciado y que vienen denunciando en las redes sociales se acerquen al poder judicial y denuncien.

-¿Por qué?
-Porque el acceso a la Justicia por parte de las mujeres está limitadísimo. Si sos de clase media alta o clase alta, podés pagar un buen abogado y tenés necesidades básicas satisfechas, podés acceder mucho más rápidamente. Pero aquellas que son de otro sector social, no. O sea: hay un problema de clase, hay un problema de racismo, hay varios problemas que impiden a las mujeres acceder a la Justicia.

Los hombres no hemos cambiado haciendo cursos ni leyendo libros. Hemos cambiado históricamente porque las mujeres dijeron ‘no’ y ‘basta’

-El punitivismo en sí mismo no mejora la condición de lo que está pasando.
-No mejora la condición, pero no tengo muy claro debería estudiar un poco más el tema. Pero me parece que la punición que hay al acoso callejero es súper suave, casi un tirón de orejas y un llamado de atención. Eso no le va a joder la vida a nadie.

Para el experto, hasta los partidos más progresistas suelen darle poco espacio en sus filas a las mujeres feministas (Santiago Saferstein)

Para el experto, hasta los partidos más progresistas suelen darle poco espacio en sus filas a las mujeres feministas (Santiago Saferstein)

-Nadie va a dejar de instrumentar el acoso callejero por la pena que se le va a aplicar.
-Más bien pienso que es un llamado de atención que instala el tema. Pero, sobre todo, las mujeres se sienten con mayor empoderamiento, saben que eso está mal y que hay una legislación que las protege, pero además, los machos saben que ya no pueden acosar impunemente.

 

-¿Algún momento que recuerde en torno a ese debate?
-Cuando surge la primera manifestación de Ni una menos y los debates que se daban, estábamos hablando en varios programas sobre los asesinatos machistas y saltaba el tema del piropo. Yo me preguntaba: ¿por qué razón pasarán de ahí al piropo? Y me sorprendía en que algunos periodistas de distintas ideologías coincidían en que “una palabra agradable no la tiene que ofender a una mujer”. Ahí me di cuenta cómo el piropo y el acoso callejero es un instrumento de control de los varones.

 

-Es una violación, también.
-Claro, como lo ejercían en el espacio público que era masculino y se daban cuenta de que ya no iban a poder circular impunemente como jueces que dicen cualquier idiotez sobre la mujer. Lo pueden hacer pero como pasó en Tucumán que una jovencita paró su bicicleta frente a un taxista y le dijo “chabón, repetí lo que estás diciendo”. Estos tipos que circulan impunemente le tienen pánico al ridículo, son muy machos en la medida en que el cuerpo está sometido, pero si pierden un poco de poder, se asustan.

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