Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

«El abuso grupal en Palermo es parte de la cultura de la violación»

Argentina TELAM https://www.telam.com.ar/notas/202203/585103-violacion-grupal-palermo-psiquiatra-enrique-stola.html

02 de marzo 2022

El especialista en violencia y nuevas masculinidades destacó la necesidad de dar Educación Sexual Integral «en todas las escuelas públicas o privadas» y sostuvo que la sociedad «parece espasmódica: hay indignación, piden pena de muerte. Y después seguramente vendrá el silencio: gran parte de la sociedad va a oponerse a la ESI y va a tener un rol activo en el sostenimiento de la cultura de la violación».

El médico psiquiatra, especialista en violencia y nuevas masculinidades, Enrique Stola, afirmó este miércoles que el abuso en grupo a una joven en el barrio porteño de Palermo ocurrido el lunes es parte de «la cultura de la violación», en la que «gran parte de la sociedad tiene un rol activo», y destacó la necesidad de dar Educación Sexual Integral (ESI) «en todas las escuelas públicas o privadas».

«Que haya sido en Palermo, en las horas del día, son indicadores de la conciencia de impunidad que hay en gran cantidad de varones en cuanto al ejercicio de poder sobre el cuerpo de las mujeres, adolescentes, niños, niñas. Esto es parte de lo que llamamos cultura de la violación», dijo a Télam Stola.

«La sociedad parece espasmódica: hay indignación, piden pena de muerte. Y después seguramente vendrá el silencio: gran parte de la sociedad va a oponerse a la ESI y va a tener un rol activo en el sostenimiento de la cultura de la violación», continuó.

(FW)»No son monstruos, no son enfermos. El único requisito que hay que cumplir para hacerlo es ser machista, nada más»(A)
Sobre este concepto, amplió: «Las sociedades patriarcales habilitan a los varones a sentirse dueños de los cuerpos de las mujeres, niñas, niños, adolescentes, y todos aquellos cuerpos que socialmente se califican como subordinados, como pueden ser los de las personas trans, travestis, no binarias, etcétera».

Además, consideró que «hay un elemento clave» en el desarrollo de esta cultura, «que es el incesto paterno-filial».

«Si un padre biológico puede agredir sexualmente a sus hijos e hijas, eso habilita simbólicamente a los varones a que todos tenemos la posibilidad de hacerlo y que la sociedad va a darnos un gran protección para que que esto siga ocurriendo», sostuvo.

En este sentido, afirmó: «La sociedad está produciendo violadores permanentemente».

Telam SE

«No son monstruos, no son enfermos. El único requisito que hay que cumplir para hacerlo es ser machista, nada más», añadió.

Asimismo, indicó que las violaciones a veces «son correctivas», como ocurrió con «Higui» (Eva Analía de Jesús), quien sufrió un intento de violación en el 2016 en la localidad bonaerense de Bella Vista, o se realizan «en grupo para sentirse machos».

En ellas, «el cuerpo de la mujer es un cuerpo intermediario. Es un goce no tanto de estar con ellas sino del ejercicio de poder que les permite ser observados y reconocidos como machos por sus compañeros», señaló.

Sobre esto, consideró que se trata de «prácticas aprendidas».
«Las prácticas culturales las sostiene la sociedad. Así como la sociedad está preparando los próximos femicidas que van a actuar en el mes de marzo, abril, mayo, también está preparando a los violadores que van a actuar en los próximos meses o años», destacó.

Por ello consideró que «un camino fundamental es la Educación Sexual Integral dada de acuerdo a los planes que establece la ley y que el Estado debe imponer».

«Hasta el momento ningún gobierno del área dominada por Occidente se ha puesto firme ante la iglesia católica y los grupos conservadores, que impiden que la ESI se dé en todos los colegios y en todos los niveles de educación», concluyó.

La violación en grupo ocurrió el lunes pasado dentro de un automóvil estacionado en la calle Serrano al 1300, en Palermo, y seis jóvenes sospechosos de ser los abusadores quedaron detenidos, tras la intervención de los vecinos.

Stola: «La sociedad prepara a los próximos femicidas; hay un ataque fuertísimo contra derechos de mujeres, trans y disidencias»

Entrevista de Lola Sánchez 21 de febrero 2022 «El extremo sur de la Patagonia» https://www.elextremosur.com/nota/35787-stola-la-sociedad-prepara-a-los-proximos-femicidas-hay-un-ataque-fuertisimo-contra-derechos-de-mujeres-trans-y-disidencias/

Enrique Stola es médico psiquiatra, especialista en violencia y nuevas masculinidades y activista por los Derechos Humanos. Su extensa trayectoria en la defensa de sobrevivientes de abuso sexual lo llevó a enfrentarse al poder eclesiástico al brindar atención a las víctimas del cura Julio César Grassi y Eduardo Lorenzo -confesor de Grassi que se suicidó en 2019 tras varias denuncias por abuso-, entre otros. En el caso del primero, sufrió amenazas y ataques por parte de los cómplices del cura. Desde Madrid, Stola dialogó con El Extremo Sur y remarcó las violentas reacciones que se acrecentaron durante los últimos años, luego de los avances en materia de género que impulsó el primer Ni Una Menos en 2015. «Hay un retroceso, un ataque fuertísimo contra los derechos que veo con preocupación», sostuvo. Apunta a los movimientos de derecha y al control -todavía presente- de la Iglesia Católica sobre los Estados. 

El psiquiatra enumeró los distintos mecanismos que se esgrimen desde los medios de comunicación, la Justicia y el Estado para «castigar a las mujeres». Reiteró uno de los puntos centrales del paradigma feminista: los femicidas no son monstruos ni enfermos. «Tienen una creencia que está presente en el contexto social. Debemos tener en claro que nuestra sociedad está preparando a los próximos femicidas», tendencia que no se revertirá mientras «no se cumplan y ejerzan políticas para romper con los estereotipos». 

Pese a los avances, Stola reconoce que no puede dar un mensaje esperanzador y se muestra escéptico: llama a profundizar las capacitaciones y a garantizar políticas públicas que protejan de manera integral los derechos de mujeres, niñas, niños y adolescentes. 

¿Cuál es su visión sobre el contexto actual en materia de Derechos y Género? ¿Cree que hay avances o podríamos estar en un punto de retroceso?

Creo que hay más allá de que en Argentina las compañeras feministas y disidencias sexuales han logrado -gracias a su lucha- ocupar espacios institucionales. Sin embargo, lo cierto es que, en el mundo, lo que llamamos Occidente y su área de influencia, hay un retroceso y un ataque fuertísimo contra los derechos de las mujeres, disidencias sexuales, niños, niñas y adolescentes, así como al movimiento trans-travesti. Yo veo con preocupación lo que está sucediendo. Si vemos las noticias de España, por ejemplo, vemos un partido que busca la presidencia y pone como condición eliminar los espacios de derechos de las mujeres, y si vemos el avance de la derecha en la Argentina y los posicionamientos en América Latina creo que la cosa viene mal. Los derechos están siendo sostenidos por la acción de los feminismos, porque ni los partidos políticos ni los movimientos sociales han asumido ese compromiso. Hoy soy escéptico. 

Usted declaró en el juicio contra Juan Darthés, y sostuvo que allí observó una «asimetría de poder». ¿Es común ver estas prácticas dentro de los juzgados? ¿Cree que el sistema judicial desfavorece a las mujeres?

Sí. La relatora para los derechos de la mujer de Naciones Unidas hizo un recorte de observación en España hace poco donde señalaba que hay un patrón de conducta que es detectable en el poder judicial español, que tiende a desproteger a mujeres, niños, niñas y adolescentes. Eso se da también en América Latina. Gracias a la lucha de las feministas se ha producido un resquebrajamiento del sistema judicial. Hay algunos juzgados con perspectiva de género. Pero en general la dinámica que tiene el poder judicial argentino es para garantizar los intereses machistas, sexistas, racistas y garantizar la propiedad de la burguesía. Esa asimetría de poder es permanente. Recientemente, veía un caso donde un abusador logra un acuerdo para quedar libre, y a la madre protectora no le informan esto. Le dan 3 años de libertad condicional a un abusador que reconoce sus abusos. Eso es permanente. Tiene que ver con la mentalidad machista de fiscales y fiscalas, jueces y juezas.

Profesionales de diversas disciplinas están denunciando el uso de supuestas herramientas psicológicas como el Síndrome de Alineación Parental (SAP) en los casos de abuso sexual contra las infancias. ¿A pesar de que se reconoce que no hay un sustento científico su uso tiene un peso creciente dentro del proceso judicial? 

Sí, tiene muchísimo peso, porque las mujeres cuando entran al poder judicial buscando justicia ingenuamente, entran en un campo de sospecha. La misma sospecha del campo de lo social está en la mirada de gran parte de la justicia. Se utilizan diferentes estrategias como el mecanismo de contaminación, el SAP, implantación de recuerdos, otras idioteces del estilo pero que son muy efectivas para castigar a la mujer. Ese famoso síndrome -que no existe en el campo de la medicina ni de la psicología pero sí como cuestión ideológica dentro de algunas instituciones- surgió como respuesta a la lucha de las mujeres norteamericanas en la década del ‘60. El SAP se utiliza fuertemente en toda América Latina y en países de Occidente, para sacarle recursos a la madre protectora y poner a los niños en manos de violentos. 

Sin embargo, el uso del SAP y de otros síndromes asociados está prohibido. ¿Se mantiene presente en el paradigma judicial, aunque no sea nombrado? 

No son idiotas. En algunos juzgados saben que poner el SAP está muy mal visto por organizaciones de Derechos Humanos y de Derechos de las Mujeres. Entonces utilizan los contenidos sin ponerle nombre, y mantienen esa actitud de descalificación hacia la mujer, de sospecha, que es la que está presente cuando se aplica el SAP. No usan la terminología, pero sí usan los conceptos y las actitudes emocionales, el manejo de la legislación para lograr los objetivos que se propone el SAP que es castigar a las mujeres. El síndrome y sus sucedáneos son instrumentos de violencia machista dentro del poder judicial, es un instrumento que utiliza el Estado argentino contra las madres protectoras. 

¿Cuál es el rol de los medios de comunicación en este escenario? Especialmente ahora que vemos noticias de padres que denuncian no poder ver a sus hijos y apelan a la violencia de género «invertida»

Uno ve muchos medios donde aparecen estos hombres, y generalmente son varones los que conducen, que traen al abogado o abogada, o a individuos violentos que tienen causas para hacerse las víctimas. Pero si uno chequea se da cuenta de que muchas veces esos conductores o gente de la producción también han sido denunciados por violentos; se están defendiendo a sí mismos cuando invitan a estos personajes. Pensemos: ¿cuántas mujeres feministas hay en los medios? Muy pocas, porque dicen que van a cuestionar todo. Por supuesto que van a cuestionar el orden establecido y machista que permiten los medios. ¿Cuántos varones feministas podemos encontrar en los medios? Me sobran los dedos para señalarlos. Alguno en C5N, alguno en TN, alguno en América. Y se acabó; en medios de repercusión nacional por lo menos. Entonces hay un control ideológico en los medios que tiende a marginar a las compañeras. A lo sumo, las invitan a participar cuando hay algún caso concreto. Pero si dos mujeres lesbianas son asesinas y matan a un niño, eso se transmite en cadena durante varios días. Si un tipo, como pasó el otro día, mata a su nene de 3 años como forma de violencia vicaria para perjudicar a su ex pareja, eso se trata un día y de manera superficial. Esta es la visión machista que circula en los medios, como parte de todos los instrumentos que sostiene la sociedad patriarcal neoliberal. 

Entonces, ¿qué pueden hacer los varones para luchar contra la violencia machista, pero sin ocupar espacios que les corresponden a las mujeres?

Los hombres no se tienen que meterse para nada en las organizaciones de mujeres. Tienen que formar parte de sus organizaciones de varones o tener una conducta feminista en las organizaciones políticas-profesionales en las que se encuentren, o bien en sus prácticas cotidianas. Un varón debe revisar en sus prácticas cotidianas las formas en que ejerce la dominación masculina, los patrones de conducta, si tiene una pareja heterosexual debe tener en cuenta la co-gestión del hogar. Ese es un hombre que va a estar aportando a la causa feminista. Los varones ejercemos diferentes niveles de violencia contra las mujeres y contra las disidencias sexuales. Hay niveles de baja intensidad hasta de alta intensidad. 

¿Cómo distingue esos niveles de violencia?

Hoy los medios califican de violencia solamente al femicidio. No hablan de las violencias de baja intensidad, como la que ejercen los varones hetero cuando explotan a las mujeres y les roban horas de su vida que podrían dedicar a su propia existencia, mientras se ocupan de atender al tipo que tienen al lado. Eso es un nivel de violencia de baja intensidad, que va habilitando socialmente a otros niveles de violencia de mayor intensidad. Los varones que realmente quieren cambiar tienen que acceder a lecturas feministas y rever sus conductas cotidianas. Pero soy escéptico. Un estudio de España en noviembre del año pasado mostraba que en un grupo de jóvenes de entre 15 y 29 años de edad en 2019, el 10% creía que la violencia machista era una construcción ideológica de las feministas. A fines de 2021, tres años más tarde, era del 20%. Ha crecido la cantidad de varones que descalifica totalmente la lucha. Lo señalo especialmente para quienes dicen que ahora los jóvenes están cambiados. Sus hijos pueden ser otra cosa. Pero su mundo no es el mundo. Lo cierto es que las políticas de derecha están produciendo es eso: una mayor cantidad de varones jóvenes que ven o creen que la violencia machista no existe mientras ellos lo ejercen. 

Desde su disciplina, usted insiste en no categorizar a los femicidas como seres «monstruosos, locos o desviados de la norma social». ¿Qué implica realmente que sean descriptos de esta manera? 

Es parte de esa maniobra que se hace a través de los medios, donde se intenta crear una distancia entre lo que llamaríamos el varón común, el ciudadano común, de aquellos que aparecen en los medios asesinando a una mujer. Entonces los hombres dicen: «yo no tengo nada que ver con ese tipo». Y sí, es probable que no llegue nunca a asesinar a una mujer. Pero lo cierto es que está ejerciendo un nivel de violencia que es lo que permite también que esos otros lleguen a actuar. Estos femicidas no son enfermos, en absoluto. Parten de una concepción machista, tienen la creencia de que el cuerpo de las mujeres, niños, niñas y adolescentes les pertenece. Es una creencia presente en el contexto social, que está en el imaginario social de los varones y en gran parte de las mujeres colonizadas por el machismo. Lo que tenemos que tener en claro es que nuestra sociedad está preparando los 20, 30 femicidas que van a actuar en marzo. Está preparando los 20 femicidas que van a actuar en abril, mayo, junio. Estamos preparando a los próximos femicidas, y esto tiene que ver con que no hay políticas que se cumplan y que se ejerzan para romper los estereotipos sociales. Como la Educación Sexual Integral (ESI), que debe darse efectivamente en todos los niveles escolares y en las escuelas de gestión pública y privada. ¿Y por qué no sucede? Porque ningún gobierno se pone firme ante la Iglesia Católica y otros cultos, que tienen como objetivo de caza los cuerpos de niños y niñas y siguen protegiendo los estereotipos. Mientras se sigan repitiendo, los femicidios van a seguir existiendo. 

¿Cómo describe su camino defendiendo a las y los sobrevivientes? ¿Qué imagen tiene de la Iglesia tras esta lucha?

La Iglesia tiene toda una política de protección hacia sus curas y personal incestuoso, también tiene una política de protección hacia todos los incestuosos del mundo. Cuando la Iglesia se opone a la ESI está favoreciendo el desarrollo de la pornografía y la aparición de abusadores y violadores. No hay mejor defensor de las estructuras machistas que la Iglesia y mantiene su íntima relación desde la creación del Estado-Nación con el poder más conservador de la sociedad; que es el Poder Judicial. Desde allí se encarga de castigar a las mujeres que denuncian el pacto patriarcal y los machos violentos. Alrededor de esa estructura se mueve mucha mafia. Cuando hay que denunciar y llevar adelante un juicio -no de un cura cualquiera de estos que ellos cada tanto entregan- sino de uno muy importante que sabe cómo es la cama de los obispos y clérigos, se activan redes mafiosas. Tienen relación con los intereses políticos y económicos de esta estructura tan terrible que es la iglesia y la monarquía absolutista que es el Estado Vaticano. Después de la experiencia que tuve y otras que he observado, la recomendación que puedo darles a los profesionales que apoyan a víctimas cuyos agresores sean curas con poder, es que se cuiden, porque se están metiendo con una mafia importante. 

¿Cómo analiza el discurso actual de la Iglesia sobre la voluntad de actuar contra la impunidad de los abusos?

Es uno de los tantos versos de la iglesia. Recomiendo la película Spotlight, que muestra lo que es la estructura a partir de las agresiones sexuales de curas contra niños, niñas y niñas en Boston. Ahí lo muestran de manera clara: todos los curas y la mayoría de los curas tienen sexo. Algunos son heterosexuales, otros homosexuales, otros se masturban, otros tienen poluciones nocturnas, pero todos tienen sexo. Dentro de esa estructura hay un importante número de pedófilos. Se mueven como pez en el agua porque todos mantienen en secreto el ejercicio de su sexualidad. Ahí hay una cuestión de secreto importante. Yo no dudo de que hay algunos curas y obispos que honestamente quieren resolver esta cuestión, pero es algo que ha estado presente en la Iglesia desde el Concilio de Nicea hasta nuestros días. Es una práctica cotidiana de la iglesia, el mandato a las mujeres, las violaciones a las monjas, los abortos. No hay nada que haga pensar que eso vaya a cambiar. 

Además de las secuelas que un niño o niña sufre tras un abuso sexual, ¿cómo impacta a corto y largo plazo la revictimización que atraviesan en los juzgados?

Hay niños y niñas que atraviesan estos procesos judiciales en algunos juzgados donde más o menos se los cuida y declaran una o dos veces. Sin embargo, en otros -cuando hay intereses ideológicos, políticos y económicos fuertes- llegan a declarar una increíble cantidad de veces. Tienen que presentarse 10, 15 veces en instituciones judiciales. Esos niños crecen con una profunda decepción y rechazo al sistema judicial, siendo muy conscientes de que la justicia no existe. Cuando son adultos pueden darse cuenta de que es cierto que la justicia no existe, pero que es posible dentro de esa institución lograr actos justos. Eso se logra con una buena estrategia judicial y una buena evaluación política de cómo se mueven los mecanismos de poder, la lucha que hay que dar en relación a eso. Lo cierto es que cada vez que logramos un acto justo el sistema judicial se debilita para el fin con que fue creado, y se fortalece una visión de justicia diferente, que es la reforma que proponen los feminismos. 

¿Cómo podemos crear un entorno más seguro para las infancias en tanto sujetos de derecho?

Necesitamos políticas públicas. Con el esfuerzo individual o grupal no alcanza, no alcanza con la buena voluntad de algunos funcionarios, de algunos padres o cuidadores. Necesitamos políticas públicas. Necesitamos facilitar el acceso a la llamada justicia para niños y niñas, mejorar los órganos de control y de protección, necesitamos profundizar la capacitación. La Ley Micaela es una base. Lo cierto es que para ver los efectos hacen falta años. Se calcula que los procesos de formación dan resultado en diez años. El proceso de formación que se inició en Argentina coincidió con la pandemia, así que fue todo vía internet. Los funcionarios judiciales hicieron un proceso donde no han puesto el cuerpo. No sé qué resultado va a dar, pero hay que profundizar esos cursos. Debemos lograr que la Educación Sexual Integral realmente se efectivice en todo el país. Pensemos que la corte aún no ha hecho su formación en perspectiva de género. Estamos mal: hoy no puedo dar un mensaje esperanzador.

Declarando en el juicio de Thelma Fardín contra Juan Darthés, 27 de enero 2022

El jueves 27/01/2022 declaré vía internet desde la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) en el juicio contra Juan Darthes que se realiza en Brasil.

La pantalla estaba dividida en cuatro partes. En una veía al Sr. Juez Ali Mazloum, en la otra a funcionarias/os o al intérprete, en la tercera al Sr. Fiscal y en la cuarta a Juan Darthes y sus tres abogades (2 varones y una mujer).

A mi alrededor había funcionariado local y en un momento reconocí al abogado Fernando Burlando. Busqué a les abogades de Thelma Fardín pero no había, ni en Brasil ni en la sala. Luego supe que no los tenía, que no era querellante, que no se le había permitido por algún tecnicismo estar en la sala allí en Brasil o en la UFEM de Buenos Aires. Que tampoco podía decir nada sobre el juicio ni saber lo que está sucediendo en él. Si esto no es asimetría de poder no se qué otro nombre tiene. Espero que el Sr. Juez tenga la intención de nivelar esa desigualdad de poder.

El acusado es un hombre mayor con fuertes recursos económicos, con una costosa defensa allí en Brasil y otra, también costosa, aquí en Buenos Aires con Fernando Burlando, personaje mimado del establishment machista y farandulero.

La con semi-plena prueba víctima está obligada a una actitud pasiva, por no tener poder ni dinero, por no tener ninguna protección. Burlando puede estar, ella NO.

¿Cómo no estuvo garantizada la presencia de la víctima en el juicio?

Mucho hemos luchado porque puedan tener un rol activo en un juicio. Si todo lo anterior no es asimetría de poder, no se qué otra cosa puede ser.

Marcha del 1 de febrero 2022

Marcho el 1 de febrero contra la Corte y la llamada “justicia” porque estoy harto del machismo, clasismo y racismo de jueces y juezas que desconocen la realidad de mujeres violentadas y de la infancia sexualmente agredida.

Harto por la imposición de “custodia”-cuidados-compartidos- dándole a golpeadores y agresores sexuales la tenencia de sus niñas/niños víctimas.

Harto de fiscalas/es de género que no tienen formación, no escuchan a mujeres ni a sus hijes. Harto de los juzgados de familia que llevan expedientes durante años sin estrategias adecuadas, con una lentitud y un desinterés que abruma.

Harto de que apliquen ese instrumento de violencia machista que es el falso-inexistente-en-la-psicología-psiquiatría “síndrome de alienación parental” y sus sucedáneos, construcciones ideológicas para castigar a las madres-protectoras que denuncian a padres-abuelos violentos o incesto-paterno-filial.

Harto de médicos que no “ven” los indicadores de abuso sexual, de psicólogues que atacan a las mujeres, de “defensores de menores” que no actúan.

Harto de que citen a audiencias a las mujeres-madres sin preocuparse donde dejan sus hijos, de la escolaridad de estos, de cómo los alimentan, nada les interesa.

Harto de la insensibilidad de gran parte del funcionariado, especialmente entre juezas y jueces. Harto de que no hayan terminado los juicios de Lesa Humanidad en Argentina, de la ineficiencia de esta Corte.

Harto de que haya dos cortesanos que no vacilaron en aceptar su cargo violando la Constitución Nacional y del Senado que le dio su OK.

Y por último, harto de los ataques en sede judicial a las colegas psicólogas que trabajan con la niñez sexualmente agredida con el objetivo de desalentar su atención terapéutica y dejar los pequeños cuerpos en manos de los abusadores.

Por Michelle, carta en francés, inglés y castellano

Pour Michelle : une demande aux féministes de France. (Français, anglais et espagnol)

Michelle est une femme, noire, pauvre, mère protectrice et migrante. Elle s’est rendue en Argentine en 2016 avec ses deux jeunes enfants après que le Pouvoir Judiciaire de France machiste a rejeté sa plainte contre le progéniteur-macho des enfants.

Immédiatement après, le Pouvoir Judiciaire machiste d’Argentine a donné lieu à la demande française de retourner vivre avec l’accusé.

C’est ainsi que les forces de sécurité argentines et Interpol les ont arrêtés en mai 2019, les enfants ont été violemment séparés de leur mère, qui a été emprisonnée dans une prison (Ezeiza) pendant deux semaines.

Depuis mai 2019, Michelle est à Buenos Aires sans papiers pour travailler, dans l’attente d’un procès sans date ; sans aucun contact avec ses enfants, impuissante, sans avocat en France alors que des actes juridiques qui nuisent aux enfants et à leur mère continuent à s’y mettre en place.

Le consulat de France paie une chambre mensuellement. Les militantes féministes la soutiennent avec ce qu’elles peuvent. Elles ont déjà fait le tour des bureaux officiels sans obtenir aucun soutien. Une avocate blanche a même affirmé que Michelle souffrait d’une maladie mentale.

En tant que psychiatre et psychothérapeute je peux affirmer que Michelle souffre d’un trouble de stress post-traumatique dû à la séparation brutale et au manque de communication avec ses enfants ; à tout ce que ses enfants ont souffert de la part de leur père; aux violences sexistes de son ex-partenaire ; au déracinement ; aux violences institutionnelles racistes / sexistes / des pouvoirs judiciaires de France et d’Argentine ; à la négligence et au manque d’attention des avocats et à la négligence des organes officiels du pouvoir exécutif de notre pays.

Michelle est soumise à la 50e Cour pénale et correctionnelle nationale pour signaler qu’elle n’a pas fui. Son séjour en Argentine ne peut être qualifié que de purger une peine sans jugement préalable.

  • Et voici la demande : nous avons besoin de confrères féministes de France pour jouer un rôle actif dans la défense de Michelle et de ses enfants.
  • Nous avons besoin d’une avocate féministe française pour travailler gratuitement. (contactez-moi par twitter MD-direct-message ou Facebook Messenger).

Pouvez-vous vous mettre à la place de Michelle ?

Ceux d’entre nous qui vivent en Argentine et en France doivent s’excuser auprès de cette femme pour les misérables institutions judiciaires que nous avons.

For Michelle: a call to France’s feminists (French, English and Spanish)

Michelle is a woman. She is black, she is poor, she is a protective mother, and she is a migrant. She travelled to Argentina in 2016 with his two young children after the French (macho) Courts disregarded her complaint against the male-parent of the children.

Immediately afterwards, the Argentinean (macho) Judicial Power accepted the French request that the children return to live with the accused.

This is how the Argentine security forces and Interpol arrested her in May 2019. The children were violently separated from their mother, who was imprisoned in jail (Ezeiza) for two weeks.

Since May 2019, Michelle has been in Buenos Aires without working papers, awaiting for a trial that has no date; without any contact with her children, helpless, without a lawyer in France, while legal acts that harm the children and their mother take place there.

The French consulate pays for a monthly room for her. Feminist activists support her with what they can. They have already made several request to the government without getting any minimal support. A white lawyer even claimed that Michelle suffered from mental illness.

I am her psychiatrist and psychotherapist, and I am able to confirm that the only thing Michelle suffers from is a Post-Traumatic Stress Disorder (PTSD) due to the abrupt separation and isolation with her children. A  PTSD also explained by what those children have gone through with their father; by the sexist violence of his ex-partner; by her being away her home, by the racist / sexist institutional violence of the French and Argentinean judicial powers; by the inattention of lawyers and official bodies of Argentina’s executive power.

Michelle’s case is in the 50th National Criminal and Correctional Court. Her current situation in Argentina can only be qualified as serving a sentence without prior trial.

And here is my request:

  • We need fellow feminists from France to take an active role in the defense of Michelle and her children.
  • We need a French feminist lawyer who works for free (contact me by twitter MD-direct-message or Facebook Messenger).

Can you put yourself in Michelle’s shoes?

Those of us who live in Argentina and France must apologize to this woman for the miserable judicial institutions that we have.

Para Michelle: un pedido a las feministas de Francia. (francés, inglés y castellano)

Michelle es mujer, negra, pobre, madre-protectora y migrante. Viajó a Argentina en 2016 con sus dos pequeños hijos luego que el machista Poder Judicial de Francia descalificara su denuncia contra el macho-progenitor de los niños.

Acto seguido, el machista Poder Judicial de Argentina dio lugar al pedido francés de que los niños regresaran a vivir con el acusado.

Así fue como las fuerzas de seguridad argentinas e Interpol los detuvieron en mayo de 2019 siendo los niños separados violentamente de su madre, quien estuvo presa en una cárcel (Ezeiza) durante dos semanas. 

Desde mayo de 2019 Michelle está en Buenos Aires sin documentación para trabajar, esperando un juicio que no tiene fecha; sin ningún contacto con sus hijos, desamparada, sin abogado/a en Francia mientras se suceden allí actos judiciales que perjudican a los niños y a su madre.

El consulado francés paga mensualmente una habitación. Activistas feministas apoyan con lo que pueden. Ya han recorrido despachos oficiales y no han conseguido el mínimo apoyo. Una abogada blanca llegó a asegurar que Michelle padecía enfermedades mentales.

Soy su psiquiatra y psicoterapeuta pudiendo afirmar que lo único que padece Michelle es un Trastorno de Estrés Postraumático por la abrupta separación e incomunicación con sus hijos; por lo que han pasado esos niños con su progenitor; por la violencia machista de su expareja; por el desarraigo; por la violencia institucional racista/sexista/ de los poderes judiciales de Francia y Argentina; por el abandono y mala atención de abogados y por la desatención de los organismos oficiales del Poder Ejecutivo de nuestro país.

Michelle está sujeta al Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 50 para informar que no ha huido.

Su estar en Argentina solo puede ser calificada como el cumplimiento de una condena sin juicio previo.

  • Y aquí la solicitud: necesitamos que compañeras feministas de Francia tomen un rol activo en la defensa de Michelle y sus hijos.
  •  Necesitamos una abogada feminista francesa que trabaje gratuitamente. (contactarse conmigo por twitter MD-mensaje-directo o Facebook Messenger).

¿Pueden ustedes ponerse en el lugar de Michelle?

Quienes habitamos Argentina y Francia le debemos disculpas a esta mujer por las miserables instituciones judiciales que tenemos.

Semanario Tiempo Argentino. “Michelle y su lucha contra la justicia patriarcal” 02/02/2020 https://www.tiempoar.com.ar/informacion-general/michelle-y-su-lucha-contra-la-justicia-patriarcal/

Diario Página 12: “Justicia patriarcal: la denunciaron por sustracción y desobediencia. La historia de Michelle Youayou: vino a la Argentina con sus hijos tras haber denunciado por abuso sexual al progenitor y ahora enfrenta un juicio” https://www.pagina12.com.ar/246108-la-historia-de-michelle-youayou-vino-a-la-argentina-con-sus-

“El caso Michelle”:  http://www.medioslentos.com/el-caso-de-michelle/

“El drama de una mujer francesa. Denunció el abuso de sus hijos pero quedó detenida en Argentina acusada de secuestro”  https://www.clarin.com/sociedad/denuncio-abuso-hijos-quedo-detenida-argentina-acusada-secuestro_0_4uPSRTJK.html

Buenos Aires, 17 de octubre de 2021.-

Enrique Stola

Médico Psiquiatra

Facebook: Enrique Stola

Twitter: @stolae

Instagram: @stolae

e.mail: enriquestola@hotmail.com

Sin la transformación de los varones el resultado seguirá siendo una mujer asesinada cada día. No alcanza con espantarnos ante cada femicidio. No alcanza el repudio público. El feminismo nos muestra (aunque no queramos ver) que el cambio debe ser mucho más profundo, revolucionario diría yo. ¿De qué parte nos tenemos que hacer cargo? El médico psiquiatra Enrique Stola nos ayuda a entender un poco más de qué se trata todo esto.

06 de marzo de 2021 – 19:41 El próximo 3 de junio se cumplen siete años del primer «Ni una menos»; hoy, matan a una mujer por razones de género cada 23 horas Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidades

Por Luciano Peralta

Pensar el feminismo como cosa de mujeres es el primer gran error. Tanto como pensar la pobreza como cosa de pobres o la corrupción como cosa de corruptos. No digo que sea un ejercicio fácil, porque no lo es, pero el presente nos interpela a todos, y particularmente a los varones heterosexuales, a animarnos a repensarnos, a poner en crisis los valores y las creencias con las que crecimos, y a actuar en consecuencia.

En eso andamos una marcada minoría, aunque cada vez más grande en número y más consciente de las enormes diferencias que existen entre mujeres y varones. Lo que (nos guste o no, muchachos) nos convierte en privilegiados. Y acá hago un primer aporte: tratemos, los varones heterosexuales, de no enojarnos y seguir leyendo. Porque el enojo, además de ser lógico y entendible, es un mecanismo de defensa.

¡Listo, este ya empezó atacándome, no leo más!, podría ser una respuesta esperable a estos dos primeros párrafos. Pero no, hagamos el esfuerzo y no nos enojemos. Puede ser un buen principio al desafío de entender por qué somos privilegiados y de qué nos tenemos que hacer cargo, como nos reclaman las mujeres a diario, sobre todo después de algún femicidio de esos a los que, lamentablemente, la realidad nos empuja a acostumbrarnos.

Cuestionar los discursos circulantes en la sociedad es parte, o debería serlo al menos, del trabajo de comunicadores y comunicadoras. La palabra es el campo de batalla en el que se da la cotidiana lucha por la construcción de sentido. En el capitalismo, esa disputa ha sido largamente ganada por hombres heterosexuales, dueños del poder económico, político y judicial.

El siglo XX nos enseñó que para ser un “hombre de bien” había que trabajar todo el día (siendo dueño, jefe o simple empleado, es indiferente) y llevar el sustento a casa, sin que importe pasar tiempo con nuestros hijos. Y les enseño a ellas que para ser “una mujer respetada” (por los hombres, claro) debía ocuparse de los niños, de su educación y cuidado, y de los quehaceres hogareños.

Las distintas crisis del capitalismo y las luchas feministas pusieron en jaque ese cuentito, una y otra vez. Pero el poder de reconfiguración es grande. Entonces, si bien se lograron conquistas, como el voto femenino o, más recientemente, el reconocimiento jurídico de figuras como la “violencia de género” o el “femicidio”, lo cierto es que vivimos en una sociedad que somete a las mujeres, que las mata cada 23 horas.

Ahora bien, ¿de todo eso nos tenemos que hacer cargo los varones? Yo, que me considero un buen padre, un buen hijo y un buen esposo, ¿también entro en la lista? La respuesta es: sí. Porque, justamente, se trata de repensar ¿qué es ser un buen padre? ¿cómo se es buen hijo? ¿cómo debería ser un buen esposo?

Abro el juego y pregunto: ¿Por qué me enojo si mi hijo se pinta las uñas? ¿dónde dice que “es cosa de nenas”? ¿qué nos pasa con las “cosas de nena”? ¿Por qué los nenes no lloran? ¿Por qué hay tantos padres separados que no se hacen cargo de los hijos que traen al mundo? ¿Por qué los otros padres no decimos nada? ¿Por qué es la madre la que “tiene” que asumir esa responsabilidad? ¿Por qué no cambian los pañales? ¿Por qué la infidelidad nuestra sigue teniendo cierta aceptación, pero si te encuentro con otro te mato?

Los disparadores para repensar nuestras prácticas de “buen hombre” son infinitos y, por otro lado, es cierto, también, que es imposible cambiar todo de un día para el otro. Pero, por algún lugar hay que empezar. Y entender que las cosas nos son iguales para varones que para mujeres puede ser un gran comienzo.

Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

A eso apunta esta nota. El entrevistado fue el médico psiquiatra feminista Enrique Stola. Se trata de un especialista en psicología clínica, doctorando en filosofía, profesor, experto en género, violencias y abuso sexual, entre otros títulos. El currículum y la trayectoria de Stola son mucho más amplios, pero, sin lugar a dudas, es su capacidad de trasmitir ideas la que lo ha puesto en el lugar de referente al momento de hablar de violencias y “nuevas masculinidades”.

– LP: ¿Por dónde empezamos a hacernos cargo los varones?

ES: No existe una solución, pero sí existen algunos conocimientos que si se ponen en práctica pueden producir algunos cambios. Por ejemplo, es importante que comunicadores sociales, que saben cómo hacerlo, hablen. Como lo hizo Lalo Mir, bienvenido Lalo, pero se tienen que sumar más. Porque lo que ocurre en los medios de comunicación es que, por un lado, hay pocos varones que entiendan qué es la violencia de género. Entonces, en general, cunado hablan de violencia de género se refieren a casos extremos. Segundo, hay pocas mujeres feministas en los medios de comunicación y, en tercer término, no tienen lugar los varones que están trabajando en diferentes partes del país para modificar esta situación. Entonces, los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son. Aunque colegas psiquiatras, sin formación en perspectiva de género ni en el campo de las ciencias sociales, los califiquen como tales. Estos psiquiatras no hacen más que psiquiatrizar las conductas de los varones que, en realidad, son conductas sociales, culturales. Y en ese ida y vuelta entre sociedad y medios se activa el mecanismo que sostiene: “qué horror es todo esto, pero nosotros no tenemos nada que ver; son ellos, los repudiamos”.

«Los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son»

– LP: ¿Por qué eso no alcanza?

ES: Si uno analiza lo que es la violencia de género como sistema de dominación, junto a otras dimensiones, como raza y clase, te das cuenta que el sustento de esto es “no las queremos golpeadas”, “no las queremos asesinadas, nos horroriza eso”, pero que sigan subordinadas. Entonces, ese buen hombre que está mirando televisión en su casa mientras su esposa trabaja, está ejerciendo violencia y no lo sabe; no piensa que su pareja no igualitaria -la que no co-gestiona el hogar, si no que esta responsabilidad recae sobre la mujer- tiene que trabajar, como mínimo, tres horas más por día en las tareas de cuidado, entre ellas la de atenderlo a él. Lo que digo es que si este buen hombre se haría cargo de la hora y media que le corresponde, la mujer podría ocupar su tiempo en su propio proyecto personal. Esto, que se multiplica por millones de hogares, es parte del sostén de la dominación masculina.

-LP: ¿La tarea es desnaturalizar lo que para muchos es lo que está bien?

ES: La mayoría de las mujeres, y acá incluyo a otros cuerpos, como trans, trasvestis y no binaries, sufren lo que se llama violencia de baja intensidad, y están acostumbradas. Pero esta violencia va creciendo y, en muchos casos, llega a la violación, a la tortura o al femicidio. Y lo cierto es que esa otra violencia, que sostenemos los buenos hombres, es la que da marco y sostiene la violencia de género extrema.

-LP: Apuntás a la raza y a la clase ¿por qué?

-ES: Nancy Fraser, que es una filósofa de la izquierda norteamericana, en un texto de 1984, habla de dominación de clase y dominación de género, y entre paréntesis dice “posiblemente de raza”. Otras teóricas profundizaron en el tema, y hoy sabemos que esta dominación de clase, género y raza que se expresa en el capitalismo son dimensiones diferentes de una misma conformación social. A veces puede estar más privilegiada la dominación de género, otras la de raza, y así. Fijate lo que pasa con los pobre migrantes africanos que mueren ahogados intentando llegar a Europa, escapando de las guerras y de la miseria generada por Estados Unidos y los propios europeos. Por otro lado, respecto a la clase, uno de los problemas que tienen las mujeres es el acceso a la Justicia. Pero una cosa es una mujer blanca de clase alta y otra aquella que es negra de clase baja, lesbiana o trans. Para esta última es casi imposible ese acceso. La diferencia aquí es de raza y de clase.

-LP: ¿La violencia actual contra la mujer es una reacción al feminismo?

ES: Creo que hay dos variables fuertes que estimulan la violencia contra las mujeres. Una es la pérdida de la calidad de vida. En todo el mundo, desde la década del 70 hasta ahora, ha aumentado la desigualdad, los salarios reales han bajado considerablemente. Antes, en los 40, 50, ser hombre era poder mantener una familia, ser proveedor. Por ahí, el hombre trabajaba 15 horas por día y no veía a su familia, pero se sentía satisfecho porque la mantenía económicamente, se sentía realizado como hombre. Y la mujer trabajaba en la casa y se bancaba las infidelidades porque “sea lo que sea, es un hombre bueno y nunca nos hizo faltar nada”.

Pero, a partir del desarrollo del neoliberalismo como paradigma civilizatorio esto se derrumbó. Hoy ningún hombre, a excepción de las clases altas, puede sostener solo un hogar. Entonces se necesita que la mujer aporte lo mismo o más que el hombre, por lo cual ese varón siente que no puede cumplir el mandato de hombre. Beatriz Gimeno (escritora española) dice que ya no puede ser proveedor, pero le quedó el fantasma. O sea, le quedó un vacío que tiene que llenar para convalidarse como varón en la sociedad patriarcal. Te pongo un ejemplo: como puede ser que hoy, habiéndose roto tantos tabúes, prejuicios, avanzada la revolución sexual, cuando es tan fácil tener relaciones sin pagar a nadie, haya aumentado tanto la trata de personas con fines de explotación sexual y la prostitución. ¿Por qué pasa esto? Porque el hombre, en ese consumo de sexo suspende los derechos de la mujer, porque en ese cuarto se hace lo que el varón quiere y cuando sale lo hace sintiéndose macho. Esta es una de las recompensas simbólicas del patriarcado. Pero hay otra, que es el aumento del control sobre el cuerpo de las mujeres. La idea es: “yo puedo ser propietario de cualquier cosa, tengo en el mercado acceso a cualquier tipo de cosas, entre ellas los cuerpos de las mujeres, niños y niñas. Entonces, mi pareja me pertenece, porque yo soy el dueño y puedo hacer lo que quiera con ese cuerpo. Los machos más inseguros del sistema, siguiendo el mandato social que les dice que tiene que ser más machos, empiezan a ejercer violencia contra la mujer hasta matarla. Esto es así porque las luchas de las mujeres han avanzado tanto y han permeado a toda la sociedad que la que pone distancia o dice “basta” sufre las consecuencias. O, si no lo hace, por miedo, suele pasar que el tipo fantasea que en algún momento lo va a dejar y, entonces, la mata.

«Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía»

– LP: Te escucho y pienso en la figura del tío que te lleva a debutar a un quilombo…

ES: Sí, de una manera totalmente simpática y naturalizada. Y, muchas veces, el chico se sacaba una mochila de encima porque debía cumplir con este mandato, esto de ser macho. Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía. Los adolescentes ven pornografía porque quieren saber cómo se tienen que comportar, y las chicas ven pornografía para saber cómo tienen que responder. Entonces, te encontrás con chicas que ejercen su sexualidad pensando que son absolutamente libres, cuando en realidad la forma en que la ejercen está subordinada a los intereses masculinos. Y a nosotros no entrenan en una sexualidad en la que el otro cuerpo está subordinado. Entonces vemos grupos de varones que violan a una mujer, total “ellas se quejan, pero les gusta”. Bueno, esa violencia es aprendida en la pornografía. Y los grandes protectores de esta realidad son quienes se oponen a la Educación Sexual Integral (ESI).

LP: Y eso que hay una ley que establece la ESI como obligatoria…

ES: Sí, está la ley, pero los Estados son patriarcales. Todavía ningún gobierno ha tomado la firme decisión política de que la educación sexual se cumpla en todas las escuelas, desde el primer nivel hasta el final de la universidad. Y no lo han hecho porque estos señores de la iglesia se ponen muy nerviosos. Como relata la película Spotlight (ganadora del Oscar), que cuenta sobre los abusos de los sacerdotes de Boston. La iglesia habla de castidad, pero lo cierto es que todos tienen sexo. Unos porque se masturban, otros porque tienen relaciones con varones, otros con mujeres, y otros porque abusan de niños y niñas. Pero todos rechazan en bloque a la ESI, con lo cual terminan protegiendo a la pornografía y a la mala educación.

LP: ¿Qué mecanismo opera en el enojo del varón ante las consignas feministas?

ES: Creo que opera un gran miedo a abrirse a un mundo desconocido. Se toma una actitud conservadora, para que todo siga estando más o menos igual; “que no nos jodan a nosotros y que resuelvan esta cuestión estos loquitos, como les parezca”. Pero también hay una cuestión de ignorancia deliberada por parte de los funcionarios. Se niegan a conocer esta realidad que está transformado el mundo, este proceso revolucionario que están llevando a cabo mujeres, trans, travestis, lesbianas y no bianries. Ellos tienen responsabilidades muy grandes, y son un aparte importante del problema que vivimos hoy.

https://www.eldiaonline.com/sin-la-transformacion-los-varones-elresultado-seguira-siendo-una-mujer-asesinada-cada-dia-n1020270

El ataque a las defensoras de mujeres-madres y sus hijxs. (Necesitamos una reforma judicial feminista)

Hace tiempo que las feministas vienen denunciando que lo justo no se juega solo dentro de las paredes de los edificios del Poder Judicial, sino que hay actores visibles u ocultos que inciden directa o indirectamente en los resultados de cada denuncia o juicio. 

Mucho se sabe y se ha escrito sobre las dificultades del acceso  a la justicia, ya sea por motivos de pertenencia de clase (pregúntenle a las personas en situación de pobreza), por motivos de género (pregúntele a mujeres-madres-protectoras, infancias, personas trans, travestis y lesbianas) o por motivos de raza (pregúntenle a los no-blancos/as).

Cuando las mujeres denuncian y buscan justicia por incesto-paterno-filial contra sus hijos o hijas, en general no tienen idea acerca de las medidas de disciplinamiento y castigo  que desde el Poder Judicial pueden generarse contra ellas. Muchísimos operadores judiciales (jueces y juezas, fiscalas/les, trabajadoras/es sociales, psicólogos/as y psiquiatras)  accionan desde su ideología machista contra aquellas que osan denunciar a los varones, pues parten del prejuicio cultural que sostiene que “esas madres le meten ideas falsas a sus hijos” o “no hay nada peor que una mujer despechada”

En el campo judicial usan construcciones ideológicas llamadas “sindrome de alienación parental”, “implantación de ideas”, “co-construcción del discurso”, «contaminación del discurso» y otras frases y términos similares. Su uso tiene como objetivo encubrir y proteger a varones que ejercen violencia machista y a agresores sexuales de las infancias, pero su acción no termina ahí, sino que organizaciones de varones machistas, abogados/as, psiquiatras psicólogos avanzan contra las mujeres profesionales que defienden legalmente., sostienen terapéuticamente y otras como peritos de parte a esta niñez agredida y a sus madres, presentando contra aquellas denuncias penales, acosándolas en las redes sociales y hasta llegando a atacarlas físicamente mientras la mayoría de los Colegios de Psicólogos nada hace por las colegas agredidas.

El Estado Argentino nos exige a les profresionales denunciar los abusos sexuales y, cuando lo hacemos, quedamos a merced de un Poder Judicial machista y de organizaciones de varones violentos. #ProfesionalesContraelBacklash

“¿Qué tienen en la mente los femicidas?”

Opinión

Es un error tratarlos de “enfermos mentales” o “monstruos”. Los varones violentos pueden ser re-educados.

Asistencia a varones adultos violentos en la provincia de Neuquén, dentro del aislamiento social obligatorio por el corona virus. Foto: Ministerio de Ciudadanía Neuquén

Por Enrique Stola 08/03/2021

Un interrogante recurrente es ¿Qué piensa-siente un femicida? Lo real es que nos encontramos con algunas dificultades culturales para entender el proceso de construcción del varón que ejerce violencia-de-género-o-machista-extrema pues se sostienen afirmaciones equivocadas y no ingenuas.

1)La calificación de “enfermos mentales” a los violentos-extremos expresada por inexpertos es una creencia alimentada por algunos/as psiquiatras y psicólogos/as sin formación en Ciencias Sociales y menos en Perspectiva de género, fortaleciendo la estigmatización de las enfermedades mentales que quedan ligadas a la delincuencia.

2)La astuta maniobra de medios de comunicación con hegemonía masculinista que encapsula a la violencia-machista-extrema y a sus ejecutores como si fueran “monstruos” que nada tienen que ver con el contexto socio-económico-cultural que los constituyó.

3) La reiteración de mensajes de “opinólogos” que responden ¡no todos los hombres!, cuando las mujeres feministas señalan a la violencia machista como una estructura de dominación de género junto a otras dimensiones de la dominación masculina. ¡No todos! gritan, como si mujeres, lesbianas, trans, travestis y no-binaries no supieran diferenciar conductas, grupos y singularidades.

4) Todo lo anterior tiende a exculpar de responsabilidad a esa masa de varones que no ejerce violencia-machista-extrema pero que con su praxis cotidiana sostiene múltiples niveles de violencias de baja a alta intensidad sobre los cuerpos que el imaginario social considera pasibles de ser de su propiedad, jerarquizando la figura masculina y manteniendo la asimetría.

Los femicidas son varones autodefinidos como heterosexuales, que como todos han sido socializados sintiendo que el poder masculino es una realidad y que, por el solo hecho de estar incluidos en este género, tenemos privilegios que nos diferencian de mujeres, lesbianas, trans, travestis y no-binares.

Es cierto que “no todos” los varones llegaremos a ejercer violencia-extrema, pero todos hemos recibido mandatos sociales y habilitaciones para hacerlo. Quienes maximizan esa violencia viven intensamente ese sentimiento de propiedad sobre la vida y acciones de “su” mujer, sienten el goce del ejercicio de poder y cumplen con el mandato de ser dueños, no importa su clase social, de un cuerpo femenino o feminizado.

Tratar de “enfermos” a los femicidas es una mirada estrecha que no sirve a la lucha feminista así como tampoco es útil para diseñar políticas públicas que favorezcan el ejercicio de la ciudadanía plena a mujeres y LGTBIQ.

Generar masculinidades no violentas y re-educar agresores es posible, para ello un mayor número de varones deben involucrarse, la Educación Sexual Integral debe cumplirse y las políticas no sexistas del Estado hacia el género masculino deben generarse.

*Psiquiatra, especialista en género.

https://www.clarin.com/sociedad/-mente-femicidas-_0_rny-dlamO.html

Sin la transformación de los varones el resultado seguirá siendo una mujer asesinada cada día

No alcanza con espantarnos ante cada femicidio. No alcanza el repudio público. El feminismo nos muestra (aunque no queramos ver) que el cambio debe ser mucho más profundo, revolucionario diría yo. ¿De qué parte nos tenemos que hacer cargo? El médico psiquiatra Enrique Stola nos ayuda a entender un poco más de qué se trata todo esto.

06 de marzo de 2021 – 19:41 Por Luciano Peralta http://www.eldiaonline.com Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina

https://www.eldiaonline.com/sin-la-transformacion-los-varones-elresultado-seguira-siendo-una-mujer-asesinada-cada-dia-n1020270

Pensar el feminismo como cosa de mujeres es el primer gran error. Tanto como pensar la pobreza como cosa de pobres o la corrupción como cosa de corruptos. No digo que sea un ejercicio fácil, porque no lo es, pero el presente nos interpela a todos, y particularmente a los varones heterosexuales, a animarnos a repensarnos, a poner en crisis los valores y las creencias con las que crecimos, y a actuar en consecuencia.

En eso andamos una marcada minoría, aunque cada vez más grande en número y más consciente de las enormes diferencias que existen entre mujeres y varones. Lo que (nos guste o no, muchachos) nos convierte en privilegiados. Y acá hago un primer aporte: tratemos, los varones heterosexuales, de no enojarnos y seguir leyendo. Porque el enojo, además de ser lógico y entendible, es un mecanismo de defensa.

¡Listo, este ya empezó atacándome, no leo más!, podría ser una respuesta esperable a estos dos primeros párrafos. Pero no, hagamos el esfuerzo y no nos enojemos. Puede ser un buen principio al desafío de entender por qué somos privilegiados y de qué nos tenemos que hacer cargo, como nos reclaman las mujeres a diario, sobre todo después de algún femicidio de esos a los que, lamentablemente, la realidad nos empuja a acostumbrarnos.

Cuestionar los discursos circulantes en la sociedad es parte, o debería serlo al menos, del trabajo de comunicadores y comunicadoras. La palabra es el campo de batalla en el que se da la cotidiana lucha por la construcción de sentido. En el capitalismo, esa disputa ha sido largamente ganada por hombres heterosexuales, dueños del poder económico, político y judicial.

El siglo XX nos enseñó que para ser un “hombre de bien” había que trabajar todo el día (siendo dueño, jefe o simple empleado, es indiferente) y llevar el sustento a casa, sin que importe pasar tiempo con nuestros hijos. Y les enseño a ellas que para ser “una mujer respetada” (por los hombres, claro) debía ocuparse de los niños, de su educación y cuidado, y de los quehaceres hogareños.

Las distintas crisis del capitalismo y las luchas feministas pusieron en jaque ese cuentito, una y otra vez. Pero el poder de reconfiguración es grande. Entonces, si bien se lograron conquistas, como el voto femenino o, más recientemente, el reconocimiento jurídico de figuras como la “violencia de género” o el “femicidio”, lo cierto es que vivimos en una sociedad que somete a las mujeres, que las mata cada 23 horas.

Ahora bien, ¿de todo eso nos tenemos que hacer cargo los varones? Yo, que me considero un buen padre, un buen hijo y un buen esposo, ¿también entro en la lista? La respuesta es: sí. Porque, justamente, se trata de repensar ¿qué es ser un buen padre? ¿cómo se es buen hijo? ¿cómo debería ser un buen esposo?

Abro el juego y pregunto: ¿Por qué me enojo si mi hijo se pinta las uñas? ¿dónde dice que “es cosa de nenas”? ¿qué nos pasa con las “cosas de nena”? ¿Por qué los nenes no lloran? ¿Por qué hay tantos padres separados que no se hacen cargo de los hijos que traen al mundo? ¿Por qué los otros padres no decimos nada? ¿Por qué es la madre la que “tiene” que asumir esa responsabilidad? ¿Por qué no cambian los pañales? ¿Por qué la infidelidad nuestra sigue teniendo cierta aceptación, pero si te encuentro con otro te mato?

Los disparadores para repensar nuestras prácticas de “buen hombre” son infinitos y, por otro lado, es cierto, también, que es imposible cambiar todo de un día para el otro. Pero, por algún lugar hay que empezar. Y entender que las cosas nos son iguales para varones que para mujeres puede ser un gran comienzo.

Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

Enrique Stola es psiquiatra, especialista en violencias y nuevas masculinidade

A eso apunta esta nota. El entrevistado fue el médico psiquiatra feminista Enrique Stola. Se trata de un especialista en psicología clínica, doctorando en filosofía, profesor, experto en género, violencias y abuso sexual, entre otros títulos. El currículum y la trayectoria de Stola son mucho más amplios, pero, sin lugar a dudas, es su capacidad de trasmitir ideas la que lo ha puesto en el lugar de referente al momento de hablar de violencias y “nuevas masculinidades”.

– LP: ¿Por dónde empezamos a hacernos cargo los varones?

ES: No existe una solución, pero sí existen algunos conocimientos que si se ponen en práctica pueden producir algunos cambios. Por ejemplo, es importante que comunicadores sociales, que saben cómo hacerlo, hablen. Como lo hizo Lalo Mir, bienvenido Lalo, pero se tienen que sumar más. Porque lo que ocurre en los medios de comunicación es que, por un lado, hay pocos varones que entiendan qué es la violencia de género. Entonces, en general, cunado hablan de violencia de género se refieren a casos extremos. Segundo, hay pocas mujeres feministas en los medios de comunicación y, en tercer término, no tienen lugar los varones que están trabajando en diferentes partes del país para modificar esta situación. Entonces, los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son. Aunque colegas psiquiatras, sin formación en perspectiva de género ni en el campo de las ciencias sociales, los califiquen como tales. Estos psiquiatras no hacen más que psiquiatrizar las conductas de los varones que, en realidad, son conductas sociales, culturales. Y en ese ida y vuelta entre sociedad y medios se activa el mecanismo que sostiene: “qué horror es todo esto, pero nosotros no tenemos nada que ver; son ellos, los repudiamos”.

«Los medios fortalecen la idea de que aquellos varones que ejercen violencia extrema son todos loquitos o enfermos. Y no lo son»

– LP: ¿Por qué eso no alcanza?

ES: Si uno analiza lo que es la violencia de género como sistema de dominación, junto a otras dimensiones, como raza y clase, te das cuenta que el sustento de esto es “no las queremos golpeadas”, “no las queremos asesinadas, nos horroriza eso”, pero que sigan subordinadas. Entonces, ese buen hombre que está mirando televisión en su casa mientras su esposa trabaja, está ejerciendo violencia y no lo sabe; no piensa que su pareja no igualitaria -la que no co-gestiona el hogar, si no que esta responsabilidad recae sobre la mujer- tiene que trabajar, como mínimo, tres horas más por día en las tareas de cuidado, entre ellas la de atenderlo a él. Lo que digo es que si este buen hombre se haría cargo de la hora y media que le corresponde, la mujer podría ocupar su tiempo en su propio proyecto personal. Esto, que se multiplica por millones de hogares, es parte del sostén de la dominación masculina.

-LP: ¿La tarea es desnaturalizar lo que para muchos es lo que está bien?

ES: La mayoría de las mujeres, y acá incluyo a otros cuerpos, como trans, trasvestis y no binaries, sufren lo que se llama violencia de baja intensidad, y están acostumbradas. Pero esta violencia va creciendo y, en muchos casos, llega a la violación, a la tortura o al femicidio. Y lo cierto es que esa otra violencia, que sostenemos los buenos hombres, es la que da marco y sostiene la violencia de género extrema.

-LP: Apuntás a la raza y a la clase ¿por qué?

-ES: Nancy Fraser, que es una filósofa de la izquierda norteamericana, en un texto de 1984, habla de dominación de clase y dominación de género, y entre paréntesis dice “posiblemente de raza”. Otras teóricas profundizaron en el tema, y hoy sabemos que esta dominación de clase, género y raza que se expresa en el capitalismo son dimensiones diferentes de una misma conformación social. A veces puede estar más privilegiada la dominación de género, otras la de raza, y así. Fijate lo que pasa con los pobre migrantes africanos que mueren ahogados intentando llegar a Europa, escapando de las guerras y de la miseria generada por Estados Unidos y los propios europeos. Por otro lado, respecto a la clase, uno de los problemas que tienen las mujeres es el acceso a la Justicia. Pero una cosa es una mujer blanca de clase alta y otra aquella que es negra de clase baja, lesbiana o trans. Para esta última es casi imposible ese acceso. La diferencia aquí es de raza y de clase.

-LP: ¿La violencia actual contra la mujer es una reacción al feminismo?

ES: Creo que hay dos variables fuertes que estimulan la violencia contra las mujeres. Una es la pérdida de la calidad de vida. En todo el mundo, desde la década del 70 hasta ahora, ha aumentado la desigualdad, los salarios reales han bajado considerablemente. Antes, en los 40, 50, ser hombre era poder mantener una familia, ser proveedor. Por ahí, el hombre trabajaba 15 horas por día y no veía a su familia, pero se sentía satisfecho porque la mantenía económicamente, se sentía realizado como hombre. Y la mujer trabajaba en la casa y se bancaba las infidelidades porque “sea lo que sea, es un hombre bueno y nunca nos hizo faltar nada”.

Pero, a partir del desarrollo del neoliberalismo como paradigma civilizatorio esto se derrumbó. Hoy ningún hombre, a excepción de las clases altas, puede sostener solo un hogar. Entonces se necesita que la mujer aporte lo mismo o más que el hombre, por lo cual ese varón siente que no puede cumplir el mandato de hombre. Beatriz Gimeno (escritora española) dice que ya no puede ser proveedor, pero le quedó el fantasma. O sea, le quedó un vacío que tiene que llenar para convalidarse como varón en la sociedad patriarcal. Te pongo un ejemplo: como puede ser que hoy, habiéndose roto tantos tabúes, prejuicios, avanzada la revolución sexual, cuando es tan fácil tener relaciones sin pagar a nadie, haya aumentado tanto la trata de personas con fines de explotación sexual y la prostitución. ¿Por qué pasa esto? Porque el hombre, en ese consumo de sexo suspende los derechos de la mujer, porque en ese cuarto se hace lo que el varón quiere y cuando sale lo hace sintiéndose macho. Esta es una de las recompensas simbólicas del patriarcado. Pero hay otra, que es el aumento del control sobre el cuerpo de las mujeres. La idea es: “yo puedo ser propietario de cualquier cosa, tengo en el mercado acceso a cualquier tipo de cosas, entre ellas los cuerpos de las mujeres, niños y niñas. Entonces, mi pareja me pertenece, porque yo soy el dueño y puedo hacer lo que quiera con ese cuerpo. Los machos más inseguros del sistema, siguiendo el mandato social que les dice que tiene que ser más machos, empiezan a ejercer violencia contra la mujer hasta matarla. Esto es así porque las luchas de las mujeres han avanzado tanto y han permeado a toda la sociedad que la que pone distancia o dice “basta” sufre las consecuencias. O, si no lo hace, por miedo, suele pasar que el tipo fantasea que en algún momento lo va a dejar y, entonces, la mata.

«Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía»

– LP: Te escucho y pienso en la figura del tío que te lleva a debutar a un quilombo…

ES: Sí, de una manera totalmente simpática y naturalizada. Y, muchas veces, el chico se sacaba una mochila de encima porque debía cumplir con este mandato, esto de ser macho. Otro de los elementos con los que nos van preparando a los hombres para ejercer la dominación masculina es la falta de educación sexual y el ser educados por la pornografía. Los adolescentes ven pornografía porque quieren saber cómo se tienen que comportar, y las chicas ven pornografía para saber cómo tienen que responder. Entonces, te encontrás con chicas que ejercen su sexualidad pensando que son absolutamente libres, cuando en realidad la forma en que la ejercen está subordinada a los intereses masculinos. Y a nosotros no entrenan en una sexualidad en la que el otro cuerpo está subordinado. Entonces vemos grupos de varones que violan a una mujer, total “ellas se quejan, pero les gusta”. Bueno, esa violencia es aprendida en la pornografía. Y los grandes protectores de esta realidad son quienes se oponen a la Educación Sexual Integral (ESI).

LP: Y eso que hay una ley que establece la ESI como obligatoria…

ES: Sí, está la ley, pero los Estados son patriarcales. Todavía ningún gobierno ha tomado la firme decisión política de que la educación sexual se cumpla en todas las escuelas, desde el primer nivel hasta el final de la universidad. Y no lo han hecho porque estos señores de la iglesia se ponen muy nerviosos. Como relata la película Spotlight (ganadora del Oscar), que cuenta sobre los abusos de los sacerdotes de Boston. La iglesia habla de castidad, pero lo cierto es que todos tienen sexo. Unos porque se masturban, otros porque tienen relaciones con varones, otros con mujeres, y otros porque abusan de niños y niñas. Pero todos rechazan en bloque a la ESI, con lo cual terminan protegiendo a la pornografía y a la mala educación.

LP: ¿Qué mecanismo opera en el enojo del varón ante las consignas feministas?

ES: Creo que opera un gran miedo a abrirse a un mundo desconocido. Se toma una actitud conservadora, para que todo siga estando más o menos igual; “que no nos jodan a nosotros y que resuelvan esta cuestión estos loquitos, como les parezca”. Pero también hay una cuestión de ignorancia deliberada por parte de los funcionarios. Se niegan a conocer esta realidad que está transformado el mundo, este proceso revolucionario que están llevando a cabo mujeres, trans, travestis, lesbianas y no bianries. Ellos tienen responsabilidades muy grandes, y son un aparte importante del problema que vivimos hoy.

Lalo Mir: “Estoy consternado con los femicidios… los varones no somos parte del problema, somos el problema” En un video que se volvió viral, el locutor les pide a los varones que cuestionen sus conductas y se involucren.

Violencia de género

Por Mariana Iglesia 20/02/2021

«Estoy consternado con los femicidios, 48 en lo que va el año, más de uno por día. Y el femicidio de Ursula -Bahillo, asesinada por su ex, al que ella había denunciado- es múltiplemente vergonzoso por lo anunciado y por lo previsible». Inconfundible, la voz de Lalo MIr en este video casero es de enojo. El locutor les habla a los varones, a su violencia, y los invita a reflexionar, a modificar sus conductas. 

«Y ahí están las mujeres manifestándose, y pidiendo a los gritos… y los hombres les tiran balas de goma. Es desgarrador», dice Lalo en el video que se volvió viral. Habla de la ciudad de Rojas, donde vivía Ursula, que protestó frente a la comisaría, que no sólo no hizo nada para defender a la joven de 18 años sino que reprimió la protesta,

«Está claro que al sistema lo manejamos los hombres. Las Madres del Dolor, las Madres del Paco, Mamá cultiva, Ni Una Menos, las Madres de Plaza de Mayo, antes las Abuelas…. madres, siempre mujeres… ¿Dónde estamos los padres, los hombres? ¿Qué nos pasa? No tengo respuestas… ¿Qué sentimos? ¿Cómo nos podemos involucrar?», se pregunta el locutor.

Nuevas masculinidades. Hay varones que debaten su nuevo rol ante el avance del feminismo.

Nuevas masculinidades. Hay varones que debaten su nuevo rol ante el avance del feminismo.

Desde hace unos años a esta parte, son cada vez más los varones que hablan de nuevas masculinidades, que se plantean y cuestionan sus lugares de privilegio, las actitudes y acciones de sus pares. Las desigualdades de género son por demás evidentes: los varones tienen mejores trabajos, mejores sueldos, son los que llegan a puestos de mayor decisión, mientras las mujeres son las que históricamente se ocupan de las tareas domésticas no remuneradas que les quitan tiempo para su propio desarrollo.

En las sociedades machistas y patriarcales los varones son los que tienen más poder y dinero, los que controlan, los que someten, y esa es la causa principal de la violencia de géneros. Cada día hay un femicidio en Argentina desde hace al menos una década. Los asesinos son siempre varones, sus parejas, sus ex. La violencia de género les pertenece. 

«¿Qué onda los amigos de los asesinos? ¿Los del grupo del whatsapp, los del picado, los de la pizza y la cerveza? ¿Seguiremos mandándonos memes y chistes estúpidos que denostan a las mujeres? ¿Qué onda si te llama y te dice ‘me mandé una macana’… Esa es la frase recurrente de los femicidas denunciados, protegidos… ¿Una macana? Como si fuera la travesura de un pendejo…», sigue Lalo Mir.

¿Qué pueden hacer los varones para poner fin a las violencias contra niñas y mujeres? Bajo esta consigna, la Iniciativa Spotlight, una alianza de las Naciones Unidas y la Unión Europea contra los femicidios, en 2020 lanzó la campaña #AmigoDateCuenta.

Campaña Amigo Date Cuenta

Campaña Amigo Date Cuenta

“Tenemos que animarnos a cuestionar el machismo que circula entre nosotros. Romper con las violencias, no con la amistad”, era justamente el lema de la campaña: es que hay amigos que son testigos de esas situaciones y por no romper los “códigos de la amistad” no intervienen.

«Hubo un tiempo en que las mujeres eran sólo máquinas de parir, la fábrica que aseguraba soldados a la guerra y mano de obra a las industrias ¿Lo sigue siendo? Yo creía que habíamos llegado a un punto más evolucionado, pero parece que no. Si no damos ese paso nosotros los varones, el asunto no tiene ni tendrá solución. No somos parte del problema, somos el problema -concluye Lalo MIr-. Prometo seguir pensando y actuando y los invito a formar parte de esta avanzada que solo lucha por un poco más de amor y de humanidad, es posible, lástima tanto dolor y necedad».     

«Es excelente que Lalo Mir haya salido con esa posición y esperemos que se sumen otros comunicadores sociales», dice a Clarín el psiquiatra Enrique Stola, especialista en género e impulsor de iniciativas que apuntan al trabajo con varones. 

«En general, los varones heterosexuales y parte de los varones gay se sienten muy alejados cognitivamente y afectivamente de quienes ejercen violencia de género extrema. Y no visualizan, no reconocen ni se ponen a pensar la violencia cotidiana que estos varones heterosexuales y gays sostienen. Esas violencias cotidianas son sostén y combustible ideológico de la violencia de género extrema«, explica.

«Si uno interpreta esa conducta cuando los ve horrorizados por los femicidios o las torturas que se realizan contra las mujeres, trans, travestis, es como si dijeran ‘no las queremos golpeadas, no las queremos asesinadas, pero que sigan subordinadas’ -sigue Stola-. La mayoría de los varones cis y parte de la comunidad gay no se plantea transformar la relación vincular y social que implica la subordinación de las mujeres, trans y travestis. Las compañeras feministas hacen un correcto cuestionamiento ético a los varones: les dicen ‘Háganse cargo, modifiquen su conducta’. Ese cuestionamiento apunta a lo racional, pero en la práctica cotidiana lo que viven es el goce por el ejercicio del poder y la dominación».

"Los ayudadores"

«Los ayudadores»

Stola pone como ejemplo otra campaña de la Iniciativa Spotlight de 2020: #YoMeOcupo, que con mucha ironía plantea que los varones deben asumir su responsabilidad en las tareas del hogar y de cuidado: «Los ayudadores, esos buenos tipos que dicen ‘¿Por qué no me lo dijiste? Me lo hubieras pedido…’. Es lo que ocurre en los hogares heterosexuales: el hombre expropia a la mujer su tiempo, porque la mujer es la que se hace cargo de las tareas de cuidado. Y al hacerse cargo de esas tareas no puede ocupar su tiempo en su carrera personal y eso es violencia. Esa violencia es uno de los pilares de este entramado social que da sostén al patriarcado a través de múltiples acciones del dispositivo de dominación masculina».

Campaña YO ME Ocupo.

Campaña YO ME Ocupo.

¿Qué se puede hacer? Desde el Estado y algunas organizaciones no gubernamentales hay un puñado de iniciativas. Incluso durante la pandemia y el aislamiento aumentaron las consultas de los varones que piden ayuda o que son enviados por la Justicia a hacer talleres.

«Es necesario que haya una política hacia los varones para que dejen de ser patriarcales y que sean estimulados en otras prácticas -asegura Stola-. El Estado tiene que colaborar para que todos los grupos que están diseminados en el país y que son activistas de cambio pero que no tienen voz en los medios empiecen a tenerla y así ver que se forma un activo de varones que puede impactar culturalmente y producir transformaciones. Un instrumento fundamental es la Educación Sexual Integral, que por eso es resistida por todos los grupos machistas».  

https://www.clarin.com/sociedad/lalo-mir-consternado-femicidios-varones-parte-problema-problema-_0_1NKcu0TDo.html

Cuestionando(nos) El Patriarcado

Un espacio para reflexionar sobre el patriarcado que nos habita

Resistir-Desobedecer-Participar-Transformar

Este blog es un espacio de compatir, reflexionar y proponer modos de pensar, sentir y actuar desde una concepción de ciudadanía comprometida y transformadora socialmente.

afribuku

cultura africana contemporánea

El Quinto Patio

Un vistazo a la realidad, en pocas palabras...

Proyecto Brandaris

Por una cultura más crítica y plural.

Orbita Diversa

Asociación feminista, intercultural, arcoíris. Promovemos la diversidad de forma integral a través del intercambio.

Tres Esperanzas

La mejor excusa para compartir al respecto de las artes que giran en torno a la creación literaria y la ficción.

Dos cafés...

Eres tú para ser otros y eres otros para ser tú

THE REBEL PIXIES

cuerpo rebelde, corazón rebelde, mente rebelde, espíritu rebelde

Antigloria

Just another WordPress.com site

BodhiRoots

articulando el porvenir en base al pasado

Mujeres sabias y brujas

Las militancias no se predican, se practican

AFROFÉMINAS

REVISTA ANTIRRACISTA

Francesca Gargallo

La calle es de quien la camina, las fronteras son asesinas

El derecho y el revés

El objetivo de este blog es contribuir al debate jurídico con personas que no están seguras de tener razón.

Red Internacional de Mujeres Periodistas Madrid

Comunicación con visión de género