Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

Mujeres y trampa patriarcal

Los fuertes prejuicios sexistas sostenidos por gran parte de los y las funcionarias judiciales hacen que cuando las mujeres-madres denuncian los ataques machistas sean inmediatamente ubicadas en el campo de la sospecha y tratadas como mentirosas. Cuando la acusación contra ellas es explícita, peritos, fiscales, jueces y juezas usan el llamado “síndrome de alienación parental” y las someten a mil vejaciones-violencias-institucionales que llevan a muchísimas madres-protectoras a arrepentirse por haber recurrido ingenuamente a la llamada justicia.
Las mujeres son objeto de una gran trampa patriarcal: en el imaginario social se sostiene y les hacen creer que la justicia realmente existe mientras al mismo tiempo son ellas las víctimas de la violencia simbólica, las que sufren los golpes y descalificaciones, las que menos dinero ganan, las que son asesinadas, a las que les matan los hijos y fundamentalmente son las sospechosas con sus denuncias de querer perjudicar a los hombres.

Caso Micaela: el dolor desnuda aún más al Poder Judicial

Publicado en TELAM 11-04-2017 Agencia Nacional de Noticias.
Micaela García desapareció cuando salió de un boliche ubicado en el centro de Gualeguay, Entre Ríos. Su asesino, Sebastián Wegner, estaba en libertad porque si bien no terminó de cumplir una condena a nueve años de prisión por dos violaciones ocurridas en Gualeguaychú, fue beneficiado por un fallo del juez de Ejecución Penal Carlos Alfredo Rossi, que desoyó un informe del Servicio Penitenciario que recomendaba que no lo liberaran. Al respecto opinó para Télam Enrique Stola, médico psiquiatra, especializado en psicología clínica.

 

La primer afirmación que puedo hacer es que todavía no hay acuerdo en la comunidad internacional sobre alguna teoría y técnica que posibilite poner un límite a las conductas destructivas de los delincuentes sexuales, por lo que hasta el momento no hay evidencia científica de recuperación de los mismos.

La respuesta más fácil que he escuchado es que hizo lo que hizo por ser un juez “garantista”. Imagino que eso dejará tranquila a esa parte de la sociedad más informada sobre diferentes posicionamientos teóricos y sus consecuencias, pues genera la boba ilusión argentina de que si echamos a todos los jueces “garantistas” entonces no habrá más fallos como el que nos ocupa.

Claro que la acusación de que hay una sola causa de todos los males no explica porqué existía en Argentina y fue abolida hace ¡tan solo 5 años! la figura del avenimiento, esa que permitía al delincuente casarse con su víctima y extinguir la acción penal. Tampoco explica por qué desde hace tantos años, jueces y juezas que colocan sus creencias religiosas por encima del derecho, dan privilegio a la palabra masculina, no le creen a las mujeres y las colocan en el espacio de la sospecha, les sacan sus hijos, se los entregan a progenitores violentos u obligan a niños y niñas abusados a relacionarse con el abusador.

Tampoco explica por qué jueces con cualquier ideología, conservadores, progres, inteligentes o mediocres, no protegen a las mujeres víctimas de violencia de género que luego de denunciar y pedir protección terminan asesinadas por sus parejas o exparejas.

Tampoco explica por qué les decimos a las mujeres que sufren violencia o a las madres protectoras de hijos e hijas abusados sexualmente, que hay que denunciar y luego el Poder Judicial, ese espacio que debería ser de alivio y protección se convierte para ellos en una trituradora de carne y de almas.

Leo un fallo de un líder de los “garantistas” y leo otro de un conservador del Opus Dei y ambos perjudican a las víctimas de abuso. Hay otros de diferentes sectores que perjudican a las madres protectoras de sus hijos e hijas. Leo a un “progre”, a un “conserva” y a un “neutral” y los tres sostienen un artefacto ideológico que llaman síndrome de alienación parental que es un instrumento de la violencia contra las mujeres y niños en el Poder Judicial.

¿Qué es lo que hay detrás de cada posición teórica sobre la criminalidad? Seguramente muchos intereses fácilmente detectables pero hay algo muy importante y que cuesta muchísimo reconocerlo: es el machismo imperante en la institución judicial.

Como toda sociedad patriarcal que sostiene los dispositivos de la dominación masculina mientras mantiene en una posición de subordinación a las mujeres, niños, niñas y cuerpos feminizados, el Poder Judicial es el recurso que la sociedad posee para lograr justicia y a la vez, paradójicamente, es un espacio en donde las víctimas no suelen encontrar el alivio de ser escuchadas, valorizadas como seres humanos, comprendidas como personas dolientes y respetadas afectivamente.

El juez que liberó a Wagner debe irse pues es inevitable que un pésimo acto judicial tenga consecuencias. Pero está lleno de “Rossis” el Poder Judicial de la República Argentina. El Estado debe hacerse presente permitiendo, entre otras tareas, que todas las agrupaciones de víctimas y de defensa de derechos de mujeres, niños y niñas tengan un rol activo en la modificación de las leyes y estructuras para garantizar mas democracia, real justicia y alivio del dolor.

(*) Feminista. Médico psiquiatra.

ENRIQUE STOLA: “EN EL MUNDO TODAVÍA NO SE SABE QUÉ HACER CON LOS QUE EJERCEN VIOLENCIA”

Publicado el 4 de marzo de 2017 por Diario Femenino

http://diariofemenino.com.ar/v2/index.php/2017/03/04/enrique-stola-en-el-mundo-todavia-no-se-sabe-que-hacer-con-los-que-ejercen-violencia/

Uno de los temas que históricamente estuvo presente en los debates dentro del campo feminista fue qué hacer con los hombres violentos. Con la intención de profundizar y aportar a la discusión, Diario Digital Femenino entrevistó al psiquiatra y feminista Enrique Stola.

Si partimos de la enseñanza de especialistas en la temática, podemos afirmar que “La violencia es una conducta aprendida, una forma de vida y tiene que ver con la socialización”. Sin embargo, hoy nos encontramos ante la sentencia “el violento no se cura”: ¿qué tan real es esta afirmación? ¿Podríamos reaprender una vida sin violencia que permita modificar esa conducta?

Con estos interrogantes como punto de partida, Stola explicó que “dentro de la estructura simbólica de dominación masculina, la violencia de género es instrumental y necesaria para mantener la subordinación y explotación de los cuerpos, por lo que los hombres reciben desde muy pequeños un entrenamiento que les posibilita creer en su superioridad de género y en que tienen otorgados privilegios (que viven como derechos) sobre los cuerpos femeninos y otros feminizados”.

En ese sentido, afirmó que los hombre muy tempranamente aprenden que en la sociedad existen millones de mujeres a las que pueden acceder y dominar sexualmente con solo decidirlo o por muy poco dinero; se les enseña que pueden ser caballeros, es decir, que tienen el poder de tratar a la mujer “como a una dama o como a una puta”. Así como bien han señalado las compañeras feministas que las mujeres se han “acostumbrado” a recibir niveles de violencia que no registran como tal, los hombres en general han sido entrenados para ejercerla. Esto no los trasforma en víctimas ni los equipara a las mujeres pues la gran diferencia es el ejercicio y goce de privilegios que tienen asignados por el solo hecho de ser machos.

Sin embargo, Stola resaltó que “muchísimos hombres han entrado en cierta confusión sobre sus modos de llevar adelante sus existencias pues la lucha de las mujeres y colectivo LGTBIIQ han roto esquemas y ocupado espacios en el ejercicio, reconocidos o no, de sus derechos. Pienso que los machos más inestables del sistema de dominación o fieles a las creencias machistas, sexistas y religiosas reaccionan violentamente y matan. La violencia-de-género-extrema no se expresa solo en las parejas, en las calles o allí donde es agredida una mujer. La expresa también el Estado cuando incentiva muertes de mujeres como formas de castigo por optar por abortos que desencadenan septicemias”.

Con respecto a la cuestión legislativa, Stola destacó que “en muchos países hay leyes que deben ser cumplidas, existen muchísimas recomendaciones para facilitar el acceso a la justicia de los cuerpos subordinados y sobre las formas de cuidar a las mujeres y colectivos LGTBIIQ que en general se cumplen muy limitadamente y siempre gracias a que las organizaciones feministas están ahí, exigiendo y exigiendo”.

En relación a la situación de los varones violentos, Stola trazó un panorama general en donde da cuenta de que “en el mundo todavía no se sabe qué hacer con los que ejercen violencia-de-género-extrema. Tenemos casos de hombres penalizados o que están en un proceso legal en donde se les ha indicado un tratamiento psicoterapéutico o psiquiátrico. La mayoría de aquellos no padecen enfermedad mental o trastornos de personalidad de acuerdo a los criterios diagnósticos actuales”.

En general los abordajes son psico-educativos y psicoterapéuticos, tratando de que asuman su responsabilidad ética, empaticen con las víctimas y controlen su agresividad. Stola destacó que “muchísimos de estos programas tienen una clara perspectiva de género”, sin embargo el análisis de la eficacia de estos tratamientos es confuso. “Mientras algunos investigadores dicen que la mejoría no es estadísticamente significativa otros dicen lo contrario. La eficacia suele medirse por la reincidencia, y ésta por nuevas denuncias o por el propio relato del violento. Claro que es muy difícil detectar si están ejerciendo violencia psicológica o si ejercieron la física y no fueron denunciados”, afirmó.

En cuanto al tratamiento de los violentos, Stola comentó que “algunos investigadores dicen que el Estado debe dar la oportunidad al victimario para que modifique sus creencias y conductas. También que un hombre que controle su agresividad significa muchas mujeres que no van a sufrir violencia extrema. No adhiero a la primera afirmación: es peligrosa pues refuerza la idea cultural de que las mujeres deben dar una “nueva oportunidad” al macho-violento. ¿Recuerdan eso de ‘toda persona merece una nueva oportunidad’, ‘si se arrepiente es el primer paso para el cambio’, ‘el amor todo lo puede’, ‘con paciencia y comprensión todo es posible’?”

Estas creencias cristianas, prosigue Stola, “no han impactado en los hombres que a la vez no dudan en utilizarlas a su favor y sí han sido dirigidas a los cerebros de las mujeres para ubicarlas en el rol subordinado. Las interacciones sociales siempre dan la posibilidad de interrogarse sobre las propias conductas, no es necesario que el Estado de una oportunidad. Pero creo que es cierto que si se logra que un hombre entre cien deje de ejercer violencia-de-género-extrema habrá muchas mujeres beneficiadas”.

En ese sentido, Stola acordó con que el Estado derive más recursos para tratamientos psico-educativos-terapéuticos y considero que además al mismo tiempo deben existir grupos que trabajen sobre los factores de riesgo que aumentan la violencia (alcoholismo y otras adicciones).

Femicidios

La cuestión de los femicidios se ha vuelto una temática gran presencia en la agenda de los medios de comunicación. Para Stola esto es un logro de las organizaciones que militan en la cuestión de género: “Gracias a las compañeras feministas se ha avanzado muchísimo en el lenguaje que se usa en los medios para abordar los femicidios. Es cierto que todavía encontramos afirmaciones sexistas y podemos escuchar a periodistas hacer comentarios que nos producen mucho enojo, pero creo que se ha logrado resquebrajar fuertemente el discurso hegemónico masculino”.

A su vez, la visibilización de lo que es la violencia-de-genero-extrema ha llevado a que gran parte de la sociedad considere que algo se debe hacer. “Pero no es toda –indica Stola- hay una maniobra muy lúcida y hasta el momento efectiva por parte del patriarcado que consiste en instalar la idea de que la violencia de género es solo la violencia-extrema y que los hombres también ‘la sufren’. Con esto ocultan los diferentes tipos de violencia-de-género que son instrumentales al mantenimiento de la dominación masculina”.

El cuerpo de una niña expropiado

Publicado el 20 de enero de 2012.
Por Enrique Stola *

No es una historia talibán. Ocurre en Entre Ríos, Argentina, siglo XXI. Una niña de 11 años, violada y embarazada. Tempranamente ella aprende los códigos machistas: el cuerpo de las mujeres pertenece a los hombres. Su humilde mamá pide ayuda profesional. Rápidamente aparecen quienes son los guardianes de la moral, de las leyes y los representantes del Estado provincial y decretan que el cuerpo de la niña les pertenece. La niña pide “volver a ser como antes”, seguir siendo niña. Los guardianes dicen NO. El NO se ve reforzado por la presión de los aliados de la muerte, fanáticos que se llaman “pro-vida” y suspiran cada vez que una mujer pobre muere por un aborto clandestino: la muerte es la forma en que su dios hace pagar el pecado de abortar. Ningún médico/a, cuando diagnosticó el embarazo, le informó a la mamá sobre los derechos que la niña tenía (tenía, porque sus derechos fueron confiscados por el Estado). Nadie le dijo que la Organización Mundial de la Salud la tiene en cuenta y que considera que ella, con sólo 11 años, no goza de buena salud por el disparo al psiquismo sufrido y que sufrirá aún más cuando le impongan ser madre ya que no tiene autonomía para decidir. Mientras, el director del Hospital Masvernat de Concordia informó al juez que ella era un buen armario-contenedor y que podría parir sin riesgo. Sino, que no se preocupara: el ministro de Salud había pensado ya en una cesárea. ¡Todos hablan de la buena salud del armario-contenedor! Nadie le dice a esta niña que si fuera hija o nieta del juez, del ministro o de los médicos, en estos momentos estaría jugando y ya habría vuelto a ser la que era. Si ella fuera de clase media o alta no se violarían la Convención Internacional de los Derechos del Niño ni las leyes 26.061 y 26.485. El aborto no punible se habría realizado sin inconvenientes para su salud y el estrés postraumático por la violación podría resolverlo con psicoterapia.

Ella sólo es una niña pobre que sufre un atentado a su salud psicofísica, un festín para la ignorancia, la hipocresía y la cobardía social.
* Médico psiquiatra. Psicodramatista.

El periodista Alfredo Leuco y otros tantos machistas aplican la #ignorancia-deliberada contra los feminismos, teoría de género y derechos de las mujeres

No causa sorpresa que un periodista machista como Alfredo Leuco sea el portavoz de un discurso[1] que se muestra “justiciero ” siendo su real sentido y objetivo mantener prácticas sociales sexistas. En ese tipo de discurso coinciden muchos otros periodistas sin distinción de sexo y ni posiciones políticas. La dominación masculina se une, cualquiera sea la posición ideológica y política de los machos, ante un enemigo común: las acciones de liberación realizadas  mujeres para salir del lugar de subordinación y con el objetivo de lograr una sociedad justa y democrática en todas las configuraciones sociales.

No es mi objetivo darles a Alfredo Leuco, a otros machos y a mujeres colonizadas por el patriarcado una clase sobre violencia simbólica[2], feminismo y derechos de las mujeres. Hay muchísima bibliografía académica a la que ellos tienen acceso pero han decidido no hacerlo. Esto tiene un nombre y se llama ignorancia deliberada[3].

Hay muchas personas que aplauden las palabras de Leuco y sus colegas desde la ignorancia fabricada por el sentido-común-machista que nos hace creer que la realidad siempre ha sido así y que todo lo que existe es necesario para que una sociedad funcione. Sus afirmaciones obturan percepciones, producen escotomas[4]. Pero la ignorancia deliberada es una decisión consciente tendiente a obtener o mantener beneficios propios o de grupo, sean estos materiales o simbólicos y tiene el efecto de colaborar eficazmente en el sostén de los privilegios masculinos cuando se ignora deliberadamente la realidad que viven las mujeres en Argentina y en todo el mundo. El uso de la ignorancia deliberada por parte de periodistas y comunicadores sociales genera malestar y sufrimiento en miles de mujeres que diariamente enfrentan las prácticas sexistas y aporta fuertemente a dar eficacia a la dominación masculina.

 En otro ensayo[5] escribí lo siguiente y que da marco a las palabras del macho-Leuco: “Desde hace siglos el movimiento de mujeres está llevando adelante un proceso de liberación que va cobrando en los últimos años velocidad y mayor eficacia. El polo dominante masculino, aunque comienza a desestructurarse, reacciona en forma casi coordinada a partir de sus privilegios y los conocimientos que les dan sus experiencias en el ejercicio del poder socio-económico-cultural. Lo hacen con discursos adecuados al momento diciendo “#NiUnaMenos” siendo claro que la mayoría de los hombres no las quieren muertas pero sí dominadas. Para mantener esto último, periodistas e intelectuales de todos los colores políticos e ideológicos escriben sobre las violencias tratando de desdibujar la identificación específica de lo que es la violencia de género o machista mientras los líderes religiosos avanzan calificando de “ideología de género” a los conocimientos que han permitido a las mujeres identificar el porqué de su posición de subordinación. En consonancia, la mayoría del colectivo Psi integrado por profesionales de la psicología, psiquiatría, psicoanálisis y otras corrientes tratan de patologizar cada femicidio y con ello ocultar la dominación social masculina que les da sentido.

En paralelo los creativos de la publicidad y las empresas “que le hacen bien al país” generan contenidos que estimulan a las mujeres a mantenerse en los roles estereotipados que el capitalismo neoliberal-sexista-racista necesita mientras periodistas conservadores y “progres” tratan de ser políticamente correctos en los debates y a la vez limitar la discusión de cada femicidio como un hecho “aislado y lamentable” y todavía continúan usando el tan famoso “crimen pasional” para describir la agresión machista. Porque a la violencia de los machos, y esa parece ser la consigna, hay que limitarla en su tratamiento solo a la violencia de género extrema (VGE) mientras las demás violencias masculinas y especialmente la SIMBÓLICA no entran en discusión.

Y así en cada pueblo los intendentes y dirigentes de los clubes luchan para mantener los “concursos de belleza” aunque estén violando derechos de las mujeres, adolescentes y niñas por reforzar estereotipos que las sobordinan. Todo lo hacen ocultando sus miradas-pensamientos-machistas detrás de argumentos imbéciles tales como “es nuestra cultura”, “es tradición, siempre lo hicimos”, “no se les pone un revolver para que participen

El discurso sexista de Leuco y otros (nunca se ni entiendo aquello de anteponer neo, post, micro, etc., cuando de dominación masculina se trata) es parte de la contraofensiva del machismo vernáculo de clase-media-alta y alta que no quiere mujeres muertas aunque los asesinatos cotidianos les sean muy funcionales, “es un espectáculo desagradable, che”. pero desean que ellas se mantengan en una posición de subordinación a la mirada, uso y calificación masculina, que son los lentes desde cuyas percepciones históricamente se han organizado las sociedades humanas.

No vamos a derrotar hoy ese discurso dado el “poder de fuego” que estos machos de todas las ideologías y posiciones políticas tienen, pero confiemos en nuestra acción cotidiana. Reaccionan porque sienten en su piel que se están produciendo modificaciones en la percepción social por la sostenida acción de las mujeres que ellos ya no pueden controlar.

Para finalizar me pareció oportuno colocar twits de algunas mujeres feministas que apuntan al discurso de Alfredo Leuco:

La Barbie Científica ‏‪@Bcientifica 10 h  ‪@Stolae‪ acá estamos, demostrando q el machismo no existe en ausencia d brutalidad, pero no se entiende porque nuestros culos distraen mucho.

Eliana ‏‪@Eliana_Ctes 11 h ‪@AxelGxmxnxz@Stolae CÓMO se nota q no es mujer. Nos, padecemos el acoso callejero desde NIÑAS

Yazmín ‏‪@YazNYR 12 h @daniladebingen‪ A mí me siguió cuadras un chabón en bicicleta, “solamente” me decía que era muy bonita. De qué habla este Leuco lloraculos.

malena pichot ‏‪@malepichot Esto es oro! Dado que la Biblia dice que la mujer es costilla de Adán, hay que bancarse que los hombres nos punteen el orto! LEUCO SOS TODO

malena pichot ‏‪@malepichot  Te explico Leuco. No creemos que sean enfermos. Creemos que son hijos sanos de este sistema, que como vos, creen que venimos de su costilla

 

La Barbie Científica ‏‪@Bcientifica 11 h Que alguien le avise a Leuco q lo q pasó hace 2000 años fue lo de Jesús, no Adán y Eva

 

Micaela ‏‪@dylath_leen_ 11 hmQue horrible la vida de Leuco que no puede ir gritándole a los culos de las minas por la calle. Que drama, que tragedia.

malena pichot ‏‪@malepichot 11 hHace 11 horas

El capo de Leuco dice “culo bullicioso” y “piropo gentil” en la misma nota. ‪#MIEDO

malena pichot ‏‪@malepichot 11 hHace 11 horas

”Culo bullicioso” es un culo que hace ruido. Y si a Leuco le gustan las minas que se pedorrean libremente…algo feminista hay ahí ojo!

@jualoduca 11 h Leuco, todo lo que el feminismo necesita: un hombre hetero con privilegios que nos diga qué es correcto y qué no

Victoria Antonella♡ ‏‪@Vicky__a 11 h Como se nota que Leuco es hombre

Ela ‏‪@micaurquizaa 11 hHace 11 horas

Alfredo Leuco se droga para escribir sus notas?¿¿¿¿¿ porque posta no puedo creer que sea tan estúpid0

‏‪@AxelGxmxnxz 13 h 
Alfredo Leuco se suma a la fila de LLORONES que se quejan porque ya no está tan bien visto acosar mujeres.

Luciana Peker ‏‪@lucianapeker 14 ene. 
Leuco da lecciones de feminismo y corre x izquierda a Ni Una Menos. Pero si fuera mujer no trabajaría en la TV tps://goo.gl/73LZHi

Nati ‏‪@natipartarrieu 13 h Leuco nos ilumina y nos explica cómo debería ser el feminismo y llora porque se mató al “piropo gentil”.

Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 13 h No hay piropo gentil. Si me decís algo en la calle, te cabe un garzo en la jeta. Las mujeres tenemos derecho a circular sin que nos acosen.

  Nati ‏‪@natipartarrieu  Uno de sus argumentos es el religioso: la creación de la mujer por parte de Dios para que el hombre no esté solo. Agarrá los libros, imbécil

Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 13  
Leuco luchando por su derecho a silbar ojetes. PERO QUÉ NOBLE Y JUSTA CAUSA.

Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 13 h 
Qué suerte que Leuco nos explicó cómo ser feministas. Ahora entendimos todo y volvemos a nuestro habitat natural: la cocina.

Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 13 h Sos mujer, viviste violencia, tenés estudios, escribís. Pero siempre va a venir un PELOTUDO a querer explicarte “las cosas” ‪#Mansplaining

Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 13 h @AxelGxmxnxz‪ son una caricatura del machismo heteronormativo. Es tan de diccionario que te da pena su carencia de complejidad.

Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 13 h Sabemos muy bien que la gente que defiende el acoso callejero sólo cree que es un DERECHO NATURAL en una dirección clara.

Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 13  Imaginate la editorial que te tiraría Leuco sobre la inmoralidad antinatura de los gays si un pooto le llegara a tocar bocina a él.

Adriana Badagnani ‏‪@adrianapaulab 12 h  ‪@daniladebingen‪ fui a la carnicería. Pedí salchicha y el tipo se rió como nabo. Después apoyó sus partes en mi pedido. Leuco dejame de joder

 Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 12 h Criticamos un sistema, exponemos argumentos e intentamos no hacerlo “personal”. Es una forma de hablarle también al que nos excluye.

Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 12 h 
Muchas mujeres que escribimos sobre género y feminismo nos tomamos el trabajo de ser cautelosas p/q todxs participen de nuestras reflexiones

Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 12 hHace 12 horas

Estos tipos van y lanzan todo su sexismo en los medios sin pensar jamás en nosotras ni empatizar ni tener un mínimo de vergüenza.

 Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 13 h Leuco dice que el feminismo mató el piropo gentil. Le faltó decir “cada 30hs” para que sea completito el nivel de forréz.

Danila  📚
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‏‪@daniladebingen 13 hHace 13 horas

Leuco cree que pedir que nos respeten es una enfermedad.

[1] Alfredo leuco “La belleza no es violencia de género” http://radiomitre.cienradios.com/la-belleza-no-es-violencia-de-genero/ Última consulta 15 de enero de 2017, 12:14 Hs.

[2] Para comenzar pueden leer La dominación masculina de Pierre Bourdieu. Hay una interesante entrevista a P. Bourdieu sobre el tema en http://institutomz.com/nuevo/2013-09-20-18-23-11/coordinador-general-del-instituto-mz/3252-entrevista-pierre-bourdieu-habitus-dominacion-y-violencia-simbolica Consulta 15 de enero 2017 12:30 Hs.

Una investigación importante de teóricas feministas: E Galarza Fernández, R Cobo Bedía, M Esquembre Cerdá (2016): “Medios y violencia simbólica contra las mujeres”. Revista Latina de Comunicación Social, 71, pp. 818 a 832 http://www.revistalatinacs.org/071/paper/1122/42es.html DOI: 10.4185/RLCS-2016-1122 Consulta el 15 de enero 2017, 12:35 Hs.

[3] “La teoría o doctrina de la ignorancia deliberada o principio de indiferencia es una interpretación jurisprudencial (para quien le interese más profundidad, véanse las numerosas Sentencias de la Sala Segunda del Tribunal Supremo desde la nº 16/2000, de 16 de enero, a la nº 228/2013, de 22 de marzo, o publicaciones como las de Ramón Ragués i Vallès, Mirentxu Corcoy u otros), que se relaciona con la willfull blindnes (ceguera voluntaria) angloamericana o con propuestas de Günther Jakobs, consistente en que “quien se pone en situación de ignorancia deliberada, sin querer saber aquello que puede y debe saberse, y sin embargo se beneficia de la situación, está asumiendo y aceptando todas las consecuencias del ilícito negocio en el que voluntariamente participa” Por Xabier Etxebarria, Universidad de Deusto en http://www.huffingtonpost.es/xabier-etxebarria/ignorancia-deliberada_b_3584827.html Consulta 15 de enero de 2017, 11:48 Hs

Otro artículo que pueden leer es de María Laura Manrique, “Ignorancia deliberada y responsabilidad penal” Conicet- Argentina http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-02182014000100008 Consulta 15 enero 2017, 11:15 Hs.

[4] En psicología lo usamos para designar una ceguera parcial, transitoria o persistente, que impide por los conflictos propios o posicionamientos ideológicos ver y comprender aspectos de la realidad.

[5] Enrique Stola en “Suicidio de machos violentos” https://stolaenrique.co/2016/10/27/suicidio-de-macho-violentos/

 

 

¿Porqué una mujer elige como pareja a un femicida? –reflexiones-

Un macho-violento que está preso asesina[1] a su pareja mujer en la cárcel.

Otro macho-asesino, también preso por matar a su pareja mujer en una cárcel, reitera la acción[2] y tenemos a otra mujer asesinada.

Sorpresa y preguntas ¿porqué una mujer que tiene la información se relaciona con un femicida?

Y me pregunto ¿hay gran diferencia entre esta mujer y aquella que está soportando todas las violencias y amenazas de muerte y no cree que puede ser asesinada?, ¿O con aquella que sí cree en que puede ser asesinada pero lleva al macho-golpeador incorporado y no puede salir del encierro?

Debemos resaltar que estamos en una sociedad patriarcal, machista y que quienes la integramos hemos configurado nuestros cuerpos dentro de la forma masculina de organizar la realidad y privilegiar, en todas las clases sociales, la palabra, el espacio y el poder masculino.

Que tenemos religiones monoteístas que cumplen órdenes directamente de su dios y que tienen una gran eficacia simbólica en la organización de la vida y conducta de millones de personas.

Que hay una socialización de género que deja muy claro lo que la visión masculina espera de una mujer: que sea amorosa, sensible, comprensiva, atenta a servir en todo a los hombres y que sepa perdonar.

Que circulan terribles creencias, como por ejemplo “una oportunidad no se le niega a nadie” “hay que saber perdonar” “si se arrepiente de sus pecados entonces ya está en el buen camino” “los milagros existen” y la más eficaz: el amor todo lo puede[3]

Que con el amplio espectro de la Violencia de género, desde la simbólica hasta la extrema, se disciplina el cuerpo y el espacio de las mujeres a la vez que se “ofrece al mercado de machos” una variada gama de hombres desde los sutilmente dominantes y controladores hasta los manifiestamente efectores de violencia de género extrema. Todos estos hombres con derechos asignados por las religiones y creencias machistas pasibles de ser comprendidos, perdonados y servidos.

 Ya he dicho[4] que “Los macho-violentos son estafadores afectivos, increíblemente egoístas que solo desean valorizarse a si mismo siendo dueños y señores de la vida de las mujeres. Ellas realmente se enamoran y los desean. Les sucede lo que a todas las personas que cuando nos enamoramos estamos sumamente vulnerables y no imaginamos que el otro puede manipularnos, generarnos culpa y confusión, agredirnos psicológicamente, sexualmente y llegar a golpearnos o matarnos.

Cuando la mujer empieza a darse cuenta de que algo está mal ya es tarde, ya se encuentra en una posición de subordinación, de dependencia del dominante macho-violento…”

Teniendo en cuenta el contexto y las necesidades afectivas que tiene una mujer como ser humano (parece que hay siempre que recordar que las mujeres son humanas) y sin entrar a valorar historias personales, podemos afirmar que una gran cantidad de mujeres están en situación de dominación extrema y que muchas otras se encuentran en permanente riesgo de resultar entrampadas por la cultura patriarcal y su violencia simbólica en relaciones con hombres que ejercen algún tipo de violencia

La mujer que se relaciona con un macho-femicida tiene la información intelectual de lo que ese macho-asesino hizo, pero para ella lo que realmente tiene peso es su propio sistema de creencias y la conexión afectiva que hace con su “arrepentido” hombre. No puede afectivamente preveer que se introduce en un espacio de sufrimiento al igual que les pasó a esas otras mujeres de cualquier clase social que hoy soportan los golpes y las amenazas de muerte.

Aclaraciones: a) El título de la nota es la pregunta que socialmente circula. Está claro en la respuesta que las mujeres no eligen porque sea asesino o violento.
b) Los mandatos religiosos cristianos son la base del “amor romántico”, eficazmente utilizado por las iglesias para someter a las mujeres en Occidente y su radio de dominación-influencia.

[1] Un preso asesinó a su esposa en la cárcel de Villa Urquiza y luego se suicidó http://www.lagaceta.com.ar/nota/712423/policiales/preso-asesino-esposa-carcel-villa-urquiza-luego-se-suicido.html

[2] http://www.infobae.com/sociedad/policiales/2017/01/06/horror-en-salta-con-su-bebe-en-brazos-salio-de-la-celda-y-dijo-que-habia-matado-a-su-mujer/

[3] Creencia fortalecida en parte de la sociedad argentina por la consigna “el amor vence al odio”.

[4] “Los macho-violentos son estafadores afectivos” https://stolaenrique.co/2016/12/25/los-macho-violentos-son-estafadores-afectivos/

 

No asesinan por celos, si por machos.

Un adolescente de 16 años asesinó a su novia de 15 años. No fue por celos sino porque ya había aprendido los códigos de la dominación masculina en nuestra sociedad patriarcal. Fue porque creció creyendo que el cuerpo de las mujeres estaba a su disposición y que el podía ser uno de los dueños; fue porque la sociedad le enseña que por un poco de dinero cualquier macho puede ser un prostituyente y aprendió que las mujeres estaban a su servicio. No eran celos, simplemente ya se sentía macho.

http://www.lanacion.com.ar/1972281-tiene-16-anos-y-por-celos-mato-de-un-tiro-a-su-novia-de-15-con-el-arma-de-su-padre

Los macho-violentos son estafadores afectivos.

Millones de mujeres, solo por serlo, están sometidas a diferentes violencias y a muchas de ellas todas las violencias les atraviesan sus cuerpos.

¿Qué es lo que dificulta que la mujer  víctima de violencia de género extrema opte rápidamente por la libertad, la tranquilidad, la alegría y la realidad de una vida sin violencias a la que tiene derecho?

No hay una respuesta única y nunca llegaremos a señalar las múltiples causas: las pautas culturales que facilitan la dominación masculina y sus violencias, la falta de protección del Estado Nacional y los provinciales, el sentimiento de profunda soledad e impotencia, el miedo y terror al violento, la depresión y el estrés postraumático crónico, la situación económica, etc.

Pero hay algo que traspasa a gran parte de ellas y es el afecto.

Los macho-violentos son estafadores afectivos, increíblemente egoístas que solo desean valorizarse a si mismo siendo dueños y señores de la vida de las mujeres. Ellas realmente se enamoran y los desean. Les sucede lo que a todas las personas que cuando nos enamoramos estamos sumamente vulnerables y no imaginamos que el otro puede manipularnos, generarnos culpa y confusión, agredirnos psicológicamente, sexualmente y llegar a golpearnos o matarnos.

Cuando la mujer empieza a darse cuenta de que algo está mal ya es tarde, ya se encuentra en una posición de subordinación, de dependencia del dominante macho-violento que ha ido horadando su autoestima y que le hace sentir que cada conflicto es por su culpa, le dice que la ama y que ella es “su vida” y que todo lo hace pensando en lo mejor para ella.

Pero lo cierto es que nada de lo que ella necesita estará presente.

El macho-dominador usará los momentos de tranquilidad para producir mas confusión y le dirá a ella frases como “¿Ves que cuando querés podemos estar bien?” “¡Es tu culpa que no estemos bien!”

“Vos sos una perra pero me quedo porque quiero a mis hijos” Muchas mujer-estafadas víctimas de violencia de género extrema son traspasadas por estas palabras, creen que a estos machos realmente les interesan sus hijos y a la vez piensan que esos hijos e hijas “necesitan” un padre. Continúan con el violento tratando de construir una imagen que hace agua por todos lados: “Tu padre tiene esas reacciones pero en el fondo es muy bueno y te quiere

Reitero: los macho-violentos son estafadores afectivos. Un hombre que golpea a una mujer es prueba de que no la ama y tampoco a hijos e hijas si los tiene. Un estafador afectivo no es un padre, no conoce el amor incondicional que es aquel vivenciado por padres, madres o personas cuidadoras cuando realmente existe.

Un macho-estafador-afectivo no ama pero quiere a su mujer e hijos como se quiere un objeto que lo hace sentir macho-poderoso, sea dinero, un auto o el prestigio en su pequeña o gran red social.

Concretar la necesaria separación del varón-dominante es en este clima un proceso  posible, necesario y difícil.

Las mujeres deben retomar los lazos afectivos con sus antiguas amigas y acercarse a grupos de mujeres que pasaron por la dolorosa experiencia de ser víctimas de violencia machista extrema.

Agruparse es el trampolín que permite sortear con mayor velocidad las trampas del violento y de las instituciones de la cultura patriarcal.

En el camino a la igualdad

Reportaje realizado para Cuarto Poder, Salta, por Andrea Sztychmasjter.

¿Puede un hombre ser feminista? Para responder algunos interrogantes sobre el rol de los varones en la búsqueda de sociedades más igualitarias hablamos con el médico Enrique Stola, quien se define como feminista.

Hace unas semanas el diario El Tribuno difundía el caso de un hombre: “Denuncia a su esposa por violencia de género”. Ante reiterados titulares de medios argentinos de ese tipo, el psiquiatra Enrique Stola quien se define como feminista y psicodramatista, fue muy claro al explicar por qué los hombres no pueden sufrir violencia de género aunque existan hombres que sufran violencia y mujeres violentas.

“Las mujeres pertenecen al género humano por lo que tienen todos los atributos del ser humano. Lo que no tienen las mujeres es un sistema socio-económico-cultural que privilegie la figura femenina por sobre la masculina. Las mujeres están en una posición de subordinación respecto a los varones y, por lo tanto, las violencias machistas simbólica, psicológica, física, económica, contra ellas tiene aval social: eso es violencia de género, eso es violencia machista al servicio de disciplinar a las mujeres y mantenerlas en situación de subordinación. La violencia que ejerce la mujer contra un varón, de acuerdo a su intensidad, está tipificada en el código penal pero no es violencia de género”.

A pesar de abordajes mediáticos como los antes mencionados, en el último tiempo vimos una mayor visibilización de la lucha contra la violencia hacia las mujeres que se ha materializado en leyes y difusión de derechos femeninos, sin embargo los casos de extrema violencia de género no han mermado. Para Stola tanto las leyes de protección de los derechos humanos de las mujeres como la visibilización son necesarias pero no suficientes. Es evidente que miles de hombres no quieren mujeres asesinadas, pero sí esclavizadas.

“Debemos producir un cambio cultural, económico y social para que las mujeres y otros cuerpos feminizados por el poder masculino dejen de estar en una situación de subordinación. Miles de varones no quieren mujeres asesinadas, pero si esclavizadas. No quieren mujeres en las redes de trata, pero sí que continúen en situación de prostitución y al servicio de cualquier hombre en el espacio público o privado. La matanza de mujeres parece ser el terrible precio que las mujeres están pagando por liberarse de la dominación de género en el patriarcado capitalista”.

Enrique Stola señala que para él ser feminista es una posición política. El feminismo, describe, es un movimiento de liberación que no ha producido muertos ni guerras, y al valerse de las palabras de la filósofa feminista Diana Maffía, Stola menciona que con un criterio científico podemos demostrar que las mujeres están peor que los varones en todos los países.

“Esa situación no es justa, es inmoral, por lo tanto algo tenemos que hacer. Y la orientación de qué hacer la dan los feminismos. Las mujeres vienen luchando desde hace siglos y a la vez produciendo teoría filosófica, sociológica, económica y otras que los varones y el colectivo LGTBIIQ es útil que conozcamos. Ellas van señalando los caminos.”, señaló.

Para Stola el hombre feminista no sólo debe registrar el conocimiento que las mujeres han producido a lo largo de la historia sino que además debe revisar cotidianamente su forma de estar y ser en la sociedad capitalista patriarcal: “debe generar espacios igualitarios y democráticos sosteniendo y apoyando la lucha de las mujeres”.

Despatriarcando

Enrique Stola quien fue el terapeuta de “Gabriel”, el joven por cuyo caso fue condenado el sacerdote Julio César Grassi, conoce muy bien “las bestialidades que comete el sistema judicial”.

Para Stola el poder judicial es hegemónicamente machista y patriarcal: “Son un número limitado las y los funcionarios que trabajan bien, que están formados en género, que saben de qué se trata la violencia de género y abuso sexual contra niños y niñas. Uno escucha el padecimiento de las mujeres en la llamada justicia, judicializadas por sobrevivir a la violencia de género extrema o que son madres sobrevivientes del abuso sexual de sus hijas e hijos, y solo puede sentir una profunda pena unida a una gran rabia. ¡Hay tanto macho-juez-jueza poderosos e insensibles!”, resalta el médico y explica los daños emocionales de la violencia de género y abusos sexuales en la infancia en las niñas y mujeres:

“Los abusos sexuales, las violaciones y todo lo que comprende la violencia sexual tienen consecuencias siempre graves para niños, niñas, adolescentes y mujeres. Nuestras sociedades sostienen una cultura de la violación y del maltrato de género sobre el cuerpo femenino y aquellos cuerpos que no se corresponden con la heterosexualidad obligatoria. Es tan poderosa esta cultura que las instituciones que deberían proteger a las víctimas se ocupan de descalificarlas y a la vez de proteger a los progenitores abusadores y a los machos que ejercen violencia de género extrema”.

Para Stola niñas y niños que han sido abusados y no logran justicia (la mayoría está en esta situación) pueden tener serios problemas para desarrollarse socialmente y ejercer satisfactoriamente su sexualidad. Las mujeres que sufren violencia padecen de estrés postraumático crónico, depresión u otras enfermedades crónicas.

“No basta con declamaciones políticas ni la selfie con el apoyo al #NiUnaMenos para detener la violencia de género extrema. Debemos desactivar los diferentes modos en que la dominación masculina se expresa, fundamentalmente la violencia simbólica y las categorías masculinas de valorización social”, señaló.

Ante la consulta si a través de psicodiagnóstico se puede detectar a un potencial violento, Stola respondió que sí, que existen técnicas que muestran las formas inadecuadas de manejar la agresión y la existencia de lábiles mecanismos inhibitorios. Sin embargo explica estos diagnósticos no son cien por ciento certeros:

“Esto no define a un asesino o a un macho-violento. Pueden dar mal las pruebas y no haber ejercido nunca violencia de género. Quien ejerce la violencia machista no es un enfermo. Dominan, golpean y matan porque lo sienten un derecho pues tienen la creencia que las mujeres le pertenecen”.

Para el caso de los hombres abusadores, Stola recordó que hasta el momento no hay evidencia científica de que los agresores sexuales sometidos a tratamiento no reiteren su conducta, algo importante que la justicia debe tener en cuenta al emitir sus sentencias.

Reconociendo a los sexistas

Recientemente se conoció una encuesta que da cuenta que el acoso de las salteñas empieza desde los 8 años, aunque las voces reaccionarias de hombres no tardaron en llegar para desmentir que esto sea cierto o tratar de minimizar el peso que los acosos de diversos tipos significan para la vida de las mujeres, Stola fue muy concreto al afirmar que: “A los boludos machistas se los reconoce, entre otros síntomas, por las idioteces sexistas que dicen en las calles y que ellos llaman ‘piropos’”.

Para Enrique “el patriarcado enseña tempranamente a las mujeres que el espacio público es masculino y que los hombres, en el ejercicio de su dominación, son los jueces disciplinadores de esos cuerpos”.

La consecuencia de estos acosos para Stola son preocupantes no sólo para las mujeres sino también cuando nos referimos a la educación de niñas y niños: “A través de ese ritual que se multiplica diariamente, las niñas sienten la superioridad masculina e incorporan lo que los varones exigen de ellas, y para los niños testigos es un ejercicio temprano a imitar de lo que es ser considerado macho”.

Hombre, haz algo al respecto

Está claro que existen hombres feministas y son aquellos que consideran que tanto hombres y mujeres deben tener los mismos derechos, las mismas oportunidades y posibilidades, y sobre todo son los que hacen o están dispuestos a hacer algo al respecto.

Para Stola los hombres gozan en todas las clases sociales de beneficios que devienen de pertenecer al género dominador y según su visión los hombres sólo han cambiado históricamente y lo hacen actualmente a partir de que las mujeres dicen NO.

Es la lucha que realiza el grupo dominado lo que modifica el espacio y la conducta del grupo dominador. Así los hombres de buena fe comienzan a rever su modo de ser y estar en las configuraciones vinculares, lo que da lugar a novedosos posicionamientos masculinos. Esperemos que los varones que están en ese proceso de cambio lo profundicen, pues esto abre una brecha en el grupo dominador. Seguramente en algún momento las organizaciones de mujeres se darán estrategias para sumar a su lucha a los varones”, señaló a Cuarto Poder en referencia al aporte que las consideradas “nuevas masculinidades” dan a la lucha en la búsqueda de sociedades más igualitarias.

Andrea Sztychmasjter, publicado por Cuarto Poder, Salta, República Argentina.

http://www.cuartopodersalta.com.ar/en-el-camino-a-la-igualdad/ 17.12.2016

¿POR QUÉ EL PODER MACHISTA MATA?

http://www.unidiversidad.com.ar/como-se-cobra-el-poder-machista-los-cuerpos-de-las-mujeres Castellano-ingles

¿POR QUÉ EL PODER MACHISTA MATA?
Reportaje de Natalia Bulacio

09 OCT 2014, 07:50. Por: Natalia Bulacio.

“El colectivo machista se encuentra inquieto, temeroso de perder sus privilegios”, dice el médico psiquiatra Enrique Stola, y agrega que algunos varones matan a la que no se resiste y también a la que dice que “NO”. No son enfermos, solo ejercen al máximo su poder.

¿Por qué el poder machista mata?

Los diarios renunciaron a hablar de “crimen pasional” cuando una mujer moría a manos de su pareja. Ya se ve más usual la sanción al patriarcado cuando se habla de feminicidio. Hay algunas campañas viralizadas por las redes sociales y algunas capacitaciones en los centros públicos con las que se busca sensibilizar al personal. Pero los horrores no cesan. Todo esfuerzo por parte de organizaciones y del Estado mismo es bien visto, pero no siempre contemplado en los presupuestos de las áreas sociales, nunca como prioridad de las gestiones.

En Mendoza se visibilizaron mediáticamente tres casos muy llamativos en apenas cuatro meses. El primero: un policía que mata a la madre y al sobrino de su exmujer, previa amenaza y acoso. El segundo: un hombre que mata a su exmujer en su espacio de trabajo y luego se suicida (ella quería divorciarse, él no). El tercero: un juez le da una feroz golpiza a su pareja porque dudó al responder si lo seguiría amando con el paso de los años. Ejemplos de que la violencia atraviesa cualquier capa social, oficio o profesión.

Pero no son sólo casos. Detrás de ellos hay historias y una trama social que denuncia la urgencia en la concientización de la sociedad sobre la violencia hacia las mujeres, además de poner a la luz las falencias de los mecanismos que buscan proteger sus vidas, a veces –la mayoría de las veces– sin éxito.

Enrique Stola es médico cirujano, psiquiatra, psicólogo clínico y psicodramatista (MN 50747, MP 61237). Intervino en numerosos casos de abusos sexuales infantiles y fue perito de parte en el caso de Andrea Soledad Zapata. Comprometido con las causas que involucran los derechos vulnerados de las mujeres, el especialista echa luz sobre la necesidad de repensar las acciones de los varones y sus imposibilidades de frenar los instintos de muerte. Ellos buscan disciplinar con violencia. Cuando los golpes (verbales o físicos) no alcanzan para ese fin, sobreviene la muerte.

¿Qué les pasa a algunos varones que no soportan el rechazo de una mujer?

El marco de las relaciones humanas es la sociedad patriarcal, en donde toda la estructura social y cultural sostiene y privilegia la figura masculina por sobre la femenina y otros cuerpos feminizados. Esto implica poder masculino, dominación masculina, machismo cotidiano, o sea una multiplicidad de gestos, lenguaje, creencias, conductas, avisos publicitarios y hábitos que nos recuerdan que la mujer es heterodesignada (los hombres hemos definido cuál es el lugar que debe ocupar) y que los hombres nos designamos a nosotros mismos.

Los últimos 200 años han sido muy fuertes, gracias a las luchas de las mujeres feministas, en cambios sociales y culturales pacíficos (sin hombres muertos), que han producido mujeres que ocupan o quieren ocupar el espacio público y ejercer sus derechos humanos y civiles sin tutelas machistas. Es ahí donde actualmente el colectivo machista se encuentra inquieto, temeroso de perder sus privilegios. Así, los integrantes más desestabilizados aparecen como emergentes del grupo y sostienen una violencia de género extrema con la que intentan disciplinar a las mujeres víctimas. No son enfermos, solo ejercen al máximo su poder, su creencia (creencia social) de que el cuerpo de niños, niñas y mujeres les pertenece. Terminan matando a la que no se resiste y también matan a la que dice “no”.

¿Cuánto hay de patológico en estos hombres que deciden matar a esas mujeres que los rechazan?

No son enfermos. No son monstruos. Solo varones que tienen aval social para ejercer su poder y que lo hacen hasta el extremo de matar a su pareja.

¿Cuánto hay de formación, de crianza autoritaria, que se ejerce diariamente para someter al otro?

La humanidad vive en sociedades en las que el ejercicio de la dominación modela la matriz social. En esa gran matriz se van dando diferentes configuraciones vinculares, todas condicionadas por un aprendizaje social del rol dominador-dominado.

La educación formal nos mantiene en la ilusión de la igualdad, mientras que la práctica cotidiana y las configuraciones familiares facilitan la estereotipia de roles sociales, el cómo deben ser la mujer y el hombre, el sexismo cotidiano.

Complejos sistemas interrelacionados en donde el cuerpo de las mujeres es atravesado por una multiplicidad de discursos y acciones condicionantes y subordinantes de la figura masculina. Revisar permanentemente los propios posicionamientos y ejercer la libertad e igualdad es un camino posible para desplazarse a lugares que permitan construir una sólida identidad y subjetividad independiente.

Hemos escuchado que algunos varones se suicidaron “por amor” o porque “no soportaban la soledad”. ¿Por qué algunos matan y otros “deciden” morir?

En los hombres violentos el suicidio altruista, el suicidarse para no matar a alguien, no abunda. Lo frecuente es que asesinen a su pareja o expareja y traten de sobrevivir. O maten a los hijos de la mujer (sean propios o no) como forma de dañarla en lo que más ama. ¿Morir por amor? Un mito del amor romántico, esa gran trampa cultural para las mujeres. Si mueren es por otra serie de conflictos que no pueden resolver, entre los cuales el vincular es solo uno.

Algunos varones reconocen con preocupación el aumento en las cifras por feminicidio. ¿Existe algo así como “la vergüenza de género”?

Creo que lo que llamamos tener “vergüenza ajena”, vergüenza por la conducta de los otros, es un sentimiento que puede aparecer ante la intuición honesta pero que no es privativo de un género determinado. Me parece un buen síntoma que algunos hombres la sientan, pero sería mejor que dedicaran su tiempo a reflexionar sobre sus propias conductas machistas en lo cotidiano, en el hogar, en sus relaciones vinculares, etcétera.

¿Cómo llegaste a ser un médico psiquiatra y feminista?

La formación médica es técnica. Me formé también en el campo de las ciencias sociales, la psicología y actualmente curso mi doctorado en Filosofía.

Definirme como feminista fue un largo proceso de cambios internos y ejercicio de la libertad hasta conceptualizar que, como militante político y de derechos humanos, era en el feminismo en donde me sentía con todas las posibilidades de desarrollo pleno en una práctica de vida y social igualitaria y libre.

El aporte teórico de las mujeres feministas me resulta apasionante y, como contrapartida, los aportes teóricos de varones que no tienen lectura ni mirada feminista me aburren soberanamente. La reacción del colectivo de hombres machistas y mujeres colonizadas hacia los feminismos es para mí un indicador de por dónde es posible vivir la libertad e igualdad. Soy, en primera instancia, un hombre feminista y, a partir de ese lugar, la igualdad y libertad no admiten negociación alguna.

Why does male chauvinistic power kill?                                                                                                    09th October 2014, 07.50 / By Natalia Bulacio

‘’Collective male chauvinism is ill at ease, afraid of losing its privileges ‘’, says psychiatry Enrique Stola, and adds that that some men kill those women who do not fight back and those ones who say ‘’no’’. They are not ill, they just exercise their power to the most.

Newspapers refused to speak about crime of passion when a woman died in the hands of her partner. Penalties to patriarchy are more common now when talking about femicide. Some campaigns are viralised by both social networks and some training in public centers by which they try to raise awareness among their staff. Horror does not stop, though. All the effort made by the organization and the state itself is considered acceptable, but it is not always contemplated in social areas budgets and never as priority of public managements.

Three highly striking cases were viralised by the media in only four months in Mendoza. The first one was the case of a policeman who murdered his mother-in-law and his ex-wife’s nephew before threatening to do so and harrying. In the second case a man murdered his wife in her work place and then, he committed suicide (she wanted to divorce him but he did not). In the third case a judge beat his partner strongly because she hesitated when responding if she still loved him with the passing of time. These cases exemplify that violence goes through any social class or profession.

But these are not only cases. A social correlation and stories that reveal the urgency of the society’s awareness of violence to women lie behind them. Besides, this sheds light on the failures of the mechanisms that try to protect their lives, sometimes –most of the times- unsuccessfully.

Enrique Stola is a surgeon, a psychiatrist, a clinic psychologist and a psychodramatist (MN 50747, MP 61237). He intervened in numerous cases of child abuse and was Party Expert in the case of Andrea Soledad Zapata. Involved in causes regarding violated women’s rights, Enrique Stola shows the need of rethinking men’s actions and their inability to stop death instincts. They try to discipline with violence and when physical or verbal blows do not meet this purpose, death comes.

What happens to those men who cannot stand being rejected by a woman?

The frame of human relationships is the patriarchal society in which the social and cultural structure supports and grants a privilege to the masculine figure over both the feminine one and other feminised bodies. This implies male power , male domination, daily male chauvinism – in other words- a multiplicity of gestures, language, beliefs, behaviours, advertisements and habits that remind us that women are ‘hetero-designated’ (we men have decided what place they have to take ) and that we men designate ourselves.

Thank to the feministic women’s fight, the past 200 years have been very hard regarding peaceful social and cultural changes (with no dead men). This has produced women who occupy or want to occupy the public space and want to exert their human and civil rights without male chauvinistic guardianship. It is there where the collective male chauvinism finds itself ill at ease at present and scared of losing its privileges. And so, the most destabilised members appear as group resultants and hold extreme gender violence with which they try to discipline female victims. They are not ill, they just exert their power to the most and also their belief (social belief) that boys, girls and women’s belong to them. They end up murdering not only the woman who does not resist but also the one who says ‘no’.

How much pathology is there in these men who decide to kill those women who reject them?

They are not ill. They are not monsters. They are just men who have a social guarantee to exert their power and do it to the extent of killing their partners.

How much is there of background, of outhoritarian upbringing which is daily exerted to submit the other?

Humanity lives in societies in which   exercising domination shapes the social matrix. In that big matrix, different link configurations appear. They are all   conditioned by social learning of dominant-dominated roles.

Formal education maintains the illusion of equality in people while daily practice and family configurations favour stereotypes of social roles, the what men and women must be like, daily sexism. Consequently, complex interrelated systems in which the female body is pierced by a multiplicity of not only discourses but also conditioning and subordinating actions of the masculine figure. Constantly reviewing our own positions and exerting freedom and equality is a possible way to reach places which allow us to construct a solid identity and independent subjectivity.

We have heard that some men committed suicide’ because of love’ or because ‘they could not stand loneliness ‘. Why is it that some become murderers and others ‘decide’ to die?

Altruistic suicide among violent men (committing suicide so as not murdering someone) do not abound. They frequently murder their partners or ex-partners and then, they try to survive. Or they can murder their wives’ children (who are also their own children or not) with the aim of hurting these women in what they love the most. Dying for love? That huge cultural trick for women is a myth of romantic love. If they die is due to other kind of conflicts they cannot resolve, among which the link thing is just one.

It is said that some men admit with concern the increase in the number of femicide. Does something like ‘gender shame’ exist?

I believe that what we call ‘vicarious shame’, the shame caused by other people’s behaviour , is a feeling that can appear due to honest intuition but it is not only associated to a certain gender. I think it is a good symptom that some men feel it, but it would be better if they devoted their time to reflect on their own daily male chauvinist behaviour, at home, in their link relationships, etc.

How do you end up being a feministic psychiatrist?

Medical training is technical. I was also trained in the field of social sciences, psychology and currently I am taking my Doctorate in Philosophy.

Defining myself as feminist has been a long process of internal changes and practice of freedom till becoming aware that as a political and human rights activist, it was in feminism where I felt myself with all the possibilities of whole development in a social, egalitarian and free life practice.

I found the theoretical contribution of feminist women fascinating while technical contributions of men who have neither reading nor feminist view bore me to death. The reaction of the collective of sexist men and women colonised to feminism is for me an indicator of where it is possible to live freedom and equality. I am firstly a feminist man and, from there, equality and freedom admit no negotiation.

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