Machismo-violencia judicial.

por enriquestola

Comparto con ustedes algunos pensamientos a raíz del siguiente titular:

“La Cámara de Casación Penal[1] bonaerense le redujo la pena a un hombre condenado por abuso sexual a un niño de 6 años, argumentando la supuesta orientación sexual de la víctima”[2]

  • En Argentina nos vimos especialmente sacudidxs en este mes de mayo por este fallo sobre abuso sexual a un niño y la muerte de varias mujeres. Al igual que con la próxima manifestación del 3/6 contra la violencia hacia las mujeres, hasta los más reconocidos recalcitrantes machistas y misóginos han salido a dar su oportunistas declaraciones. Estamos tan mal en realidades como la violencia hacia mujeres y niños que creo que hasta la palabra de estos misóginos de alguna forma sirve.
  • La justicia no existe. Es un ideal regulatorio en la sociedades. Cada vez que un acusado dice “creo en la justicia” tengo pensamientos muy descalificatorios hacia él. Las víctimas no suelen creer en “la justicia”. Saben que lo mejor que pueden lograr, las pocas que lo logran, es un fallo judicial que les da un alivio espiritual, cierta necesaria reparación a tanta pérdidas y dolor vivido. Quien fue víctima carga con sus recuerdos y dolores toda la vida, mientras quien fue victimario en algún momento dice “pagué mis culpas a la sociedad” y sigue su vida. Es lo que hay, es lo que hasta el momento hemos logrado las, les y los que luchamos por sociedades justas, solidarias y libres. Está claro que en Centro y Sur América no todxs tenemos la misma responsabilidad en el actual estado del ideal de justicia y de los poderes judiciales. Los centros de dominación político-económica-ideológica-religiosa y sus intereses están bien identificados, así que la responsabilidad no es de toda la sociedad.
  • En todos nuestros países, dentro de las estructuras de los actuales estado-nación, hay juezas y jueces que trabajan muy bien, ajustadxs a derecho, con sensibilidad social y varixs además con perspectiva de género o feministas. Pero son una minoría y por supuesto ellxs no son el problema.
  • Hay que decirle a Bernardo Álvarez[3], obispo católico de Tenerife (España), a Horacio Piombo[4] y Ramón Sal Llargués, jueces de la Provincia de Buenos Aires (Argentina), que es imposible que un niño o niña pueda generar que lo abusen sexualmente. Resulta violento y es un atentado a la inteligencia el tener que aclararlo. Abusadores pedófilos, estos jueces y obispos pueden darse las manos: comparten, como mínimo, las mismas creencias.
  • En los casos de abuso sexual a niños y niñas, incesto paterno-filial y violencia contra las mujeres, la re-victimización en las instancias institucionales que deberían ser de protección es un hecho cotidiano y terriblemente desgastante para ellxs y sus familiares. Los poderes judiciales son, en general, una “picadora de carne” para las citadas denunciantes. No solo por lo burocrático, por una “justicia” que no llega nunca, sino también por la ideología machista de gran parte de lxs operadores judiciales que terminan siendo cómplices, desde sus prejuicios hacia las mujeres, prejuicios de clase, raciales o por su ideología religiosa, de los delincuentes agresores.
  • La agresión hacia las mujeres en el Poder Judicial tiene crueldades inimaginables. Una de ellas, bien yanquee-cristiana-conservadora-machista-violenta, es la que usan abogadxs, jueces y juezas, el denominado síndrome de alienación parental (sap), un instrumento de violencia contra las mujeres en el poder judicial. Muchas y muchos de los que hoy se “escandalizan” por la bestialidad del fallo Piombo-Sial Llargués o por las cotidianas muertes de mujeres, sostienen el sap. Sumamos hipocrecía.
  • No uso el término “ofensor” en el caso de los delitos sexuales. Es un término que viene de la lengua anglosajona y pierde fuerza en el castellano. Es un término débil para calificar a quien es un machista agresor sexual y, por lo tanto, Las ofensas se disculpan, y así tenemos una gran cantidad de jueces, juezas, psiquiatras, psicólogxs, trabajadorxs sociales y otrxs operadorxs del campo de la “justicia” que se la pasan presionando a víctimas para que perdonen a sus abusadores sexuales, violadores, golpeadores, torturadores. Todxs ellxs vibran en la misma sintonía: nada mejor que lxs niñxs tengan la presencia del padre, no importa que se los coja, no importa que se los folle, no importa que los masturbe, es el padre y tiene que estar. Todo lo anterior puede ser perdonado, la “unidad” de la familia es lo primero. ¡Tan hipócrita y perverso!
  • El niño puede estar en un buen grupo familiar, tener una buena red social o una comunidad protectora. Pero si hay un depredador sexual cerca se las ingeniará para acercarse y tratar de abusar. Lo que sirve es que los niños y niñas tengan una mínima capacitación e información para pedir ayuda ante el peligro. De ahí que es tan necesaria la formación y educación sexual. Por supuesto ¡NO como la propone la iglesia!, que solo produce culpas y no le sirve operativamente a lxs pequeñxs ante un abusador. Claro que si la red social del niño está deteriorada (niños y niñas en situación de calle), entonces aumentan las posibilidades de abuso y otros peligros por estar vulneradxs socialmente.
  • Nunca la agresión sexual pasa sin consecuencias. Hay niños y niñas a los que el padre abusador les ha dicho que “eso” lo hacen todos los padres, pero esa transitoria creencia no evita el sufrimiento y la profunda vivencia de abandono que tiene con cada agresión de quien debería cuidarlx. Niños o niñas abusadas están con un nivel de erotización que no pueden manejar. Han sido corrompidos, ultrajados. Nunca puede decirse que su identidad sexual está definida a esa edad o que los juegos que realizan están indicando una identidad. ¡Que machistas violentos e irresponsables al dictar un fallo así!
  • Hay niñas y niños que no tienen a quien recurrir pues saben que no van a ser escuchados; otros que cuentan que han sido abusados por un familiar pero no les creen; otros a los que la madre o toda la familia les creen pero los destrozan operadores en el plano judicial o lxs abogadxs del victimario. A niños y niñas abusadas se las ayuda creyéndoles. Cuando una de las personas cuidadoras les cree, gran parte del camino de recuperación está concretado. La denuncia penal debe ser parte de una estrategia que, cuando se puede, hay que evaluar muy bien con abogadxs y terapeutas en qué momento hacerla. Otras veces es imposible, no se pueden tomar medidas de protección y no hay tiempo, hay que hacer la denuncia como sea. Solo estoy alertando en cuanto a no ir ingenuamente al Poder Judicial.
  • Las y los operadores judiciales inteligentes y ajustados a derecho realizan todas las preguntas necesarias sobre psicología y psiquiatría para llegar a un buen fallo, ya que son conscientes que son solo abogadxs y que no tienen formación alguna en esas disciplinas. Las y los jueces soberbios-violentos-machistas no lo hacen: aplican sus prejuicios de clase y creencias religiosas. Podría decir que son unos ignorantes, pero no tienen derecho a serlo ya que por su rol tienen una gran responsabilidad social. Estos jueces y juezas machistas, son terriblemente soberbios con sus mediocres creencias y por lo tanto no protegen a las víctimas. Terminan constituyendo en víctimas a los victimarios.

[1] http://www.infobae.com/2015/05/18/1729436-la-tutela-del-chiquito-no-nos-importa-dijo-uno-los-jueces-que-redujo-la-pena-del-abusador-un-nene-6-anos

[2] http://www.clarin.com/sociedad/Violador-Camara_de_Casacion_Penal_Bonaerense-Fallo_Polemico-Horacio_Piombo_0_1359464251.html)

[3] http://www.elmundo.es/elmundo/2007/12/27/espana/1198760752.html El obispo de Tenerife: ‘Hay menores que desean el abuso e incluso te provocan

[4] http://cosecharoja.org/doble-violacion-los-jueces-que-convirtieron-a-un-nino-abusado-en-el-victimario/   Doble violación: los jueces que convirtieron a un niño abusado en el victimario