Señoras abogadas y señores abogados

¿Tomarían ustedes un caso de Derecho Internacional sin tener formación en la materia?. ¿Se harían cargo un caso de impuestos ante el Gobierno Nacional sin ser especialistas en la temática?; ¿Defenderían a un cliente por una acusación penal sin tener un acabado conocimiento del Código que rige y de los instrumentos periciales adecuados para esos casos? Ustedes podrán poner más ejemplos sobre situaciones en las que no se involucrarían por no tener una sólida formación.

Si lo anterior es así, pueden decirme ¿porqué diablos –estoy usando un término débil- toman como clientas a mujeres que son víctimas de violencia machista si ustedes no tiene idea de qué es la violencia de género ni el abuso sexual contra niños y niñas?

Ustedes desconocen cómo opera la institución judicial en términos patriarcales y no saben cuestiones básicas acerca de la dominación masculina. No pueden detectar- porque se identifican y tienen los mismos códigos– las conductas machistas de fiscales, jueces y juezas. Se involucran desconociendo la complejidades de los abusos sexuales contra niños y niñas y como el abuso es usado también para agredir-castigar a las madres. No tienen la más pálida idea de cómo opera la violencia institucional y la sospecha sobre la palabra y la conducta de las mujeres porque ustedes también sospechan sobre ellas.

Se podría hacer un gran listado de todo lo que desconocen y el sufrimiento que ustedes producen en las víctimas-clientas cuando como abogados y abogadas negocian con la parte agresora tratando de quedar bien con jueces y juezas entregando para ello la dignidad, el tiempo y los hijos e hijas de quienes ingenuamente los contrataron.

Realmente son ustedes malas personas, tan malas como esos macho-abogados y macho-abogadas que defienden a los macho-violentos o macho-abusadores y cuya estrategia es tratar de destruir a las mujeres, niñas y niños.