“Un peligro para el país”: el psiquiatra Enrique Stola cuestionó públicamente la salud mental de Javier Milei
En una entrevista con el programa Resumen Económico (Radio Provincia), el médico psiquiatra y activista de derechos humanos Enrique Stola analizó, a partir de sus dichos y conductas públicas, lo que definió como «una fuerte inestabilidad emocional» del presidente. Aunque remarcó que un diagnóstico clínico formal exige un consultorio y una metodología adecuada, sostuvo que «no se necesita ser psicólogo» para advertir un cuadro que, a su criterio, ameritaría tratamiento
Río Grande, 19 de agosto del 2026.-
19 AGOSTO, 2026 https://tardeperoseguro.com.ar/?p=58363

El psiquiatra Enrique Stola fue entrevistado por el programa Resumen Económico, que se emite por Radio Provincia, y allí analizó en duros términos la conducta pública del presidente Javier Milei. Stola arrancó la charla marcando un límite metodológico: dijo estar en desacuerdo con hacer diagnósticos clínicos fuera de un consultorio, y recordó que por esa misma razón había cuestionado en su momento a periodistas que hicieron, “entre comillas”, diagnósticos de figuras como Cristina Kirchner.
Sin embargo, acto seguido sostuvo que “no se necesita ser psicólogo” para advertir en Milei “una fuerte inestabilidad emocional”, a la que sumó, según su lectura, “mala agresividad” y una actitud “verbalmente violenta” que —dijo— “habilita violencias sociales”. Para Stola, la falta de empatía del Presidente “ante el sufrimiento de la población” compone, junto a esos elementos, un cuadro que en cualquier consulta particular derivaría en un tratamiento psiquiátrico y psicológico.
“Es una conducta perversa”
Consultado sobre episodios puntuales —como el anuncio de la quita de pasajes a chicos trasplantados o con cáncer por falta de fondos—, Stola calificó la actitud presidencial de “perversa”, aunque aclaró que eso no equivale a decir que la persona lo sea: “habría que investigarlo”, señaló, aunque sostuvo que la conducta en sí lo es, porque un presidente electo democráticamente “debería tener conductas que atiendan al bien común”.
El psiquiatra también apuntó contra las expresiones públicas de Milei con contenido sexual o de connotación agresiva —mencionó frases como “le vamos a dejar el traste como un mandril”— y las calificó como parte de “esta cosa tan machista, llena de agresión… con contenidos sexuales”, dirigidas incluso a mandatarios de otros países y organismos internacionales.
“Un quilombo sexual bastante importante”
Sobre esas mismas expresiones, Stola fue más allá y sostuvo que ese tipo de “fantasías” —en referencia a las frases de connotación sexual usadas por el Presidente— revelan, a su juicio, “un quilombo sexual bastante importante” que también debería abordarse en terapia.
La palabra “roto” y la infancia del Presidente
Consultado sobre las versiones que vinculan la personalidad de Milei con una infancia “compleja” —incluidos los relatos del propio Presidente sobre maltrato paterno— y sobre su vínculo con su hermana Karina, Stola recordó que el término “roto” para describir a Milei no nació en el arco progresista sino que, según su versión, fue un periodista de derecha quien lo usó primero, al preguntarse en un reportaje, tras su elección, “por qué el pueblo… había elegido a alguien que está roto”. Stola sostuvo que esa palabra —”roto”, “fisurado”— se volvió luego de uso común para calificar a personas con “algún nivel de deterioro”.
Sobre Karina Milei, el psiquiatra consideró que es cuestionada “desde un lugar muy machista” por su rol y su oficio de repostera, y planteó, en contraste, que buena parte de la dirigencia masculina de las últimas décadas —dijo, “desde Alberto Fernández hacia atrás”— podría envidiar su capacidad de ejercicio del poder, al que describió como el factor que, a su entender, “estabiliza” a su hermano en el cargo.
“Trabajan para los poderosos”
En el tramo final de la entrevista, Stola sostuvo que el Gobierno actúa “sin ningún tipo de límites” en el uso del poder y lo calificó de “un gobierno de los ricos para los ricos”, en el que —dijo— tanto el Presidente como su hermana funcionan como referentes de una clase dominante que, a su vez, según planteó, “los desprecia” pero se sirve de su gestión.
Por último, consultado sobre versiones acerca de una eventual medicación psiquiátrica del Presidente —a partir de imágenes de su reciente viaje a la asunción presidencial en Bolivia—, Stola dijo no haber visto ese material, pero sostuvo: “si es que está medicado, bienvenido”, y agregó que, de ser así, “seguramente debe ser algún profesional que lo ha evaluado”, algo que —remarcó— sería “mucho mejor” dado el nivel de responsabilidad institucional que ocupa.
Quién es Enrique Stola
El Dr. Enrique Oscar Stola (MN 50.747, MP 61.237) es médico cirujano, recibido en 1977 por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, y especialista en Psiquiatría y Psicología Médica y en Psicología Clínica —este último título obtenido en 1981 en la Pontificia Universidad Católica Argentina. Nacido y criado en Rojas, provincia de Buenos Aires, tiene una extensa trayectoria de más de cuatro décadas como médico, con una fuerte impronta en la temática de género: él mismo se define como “feminista, activista político y de derechos humanos” antes que por sus títulos clínicos.
Entre sus antecedentes profesionales figuran su formación en Psicodrama —iniciada en 1975 en Córdoba junto a referentes como Mónica Zuretti y Carlos Menegazzo—, un magíster en Psiconeuroendocrinología, estudios de doctorado en Filosofía, y su rol como profesor de Derechos Humanos y Memorias Sociales en la Universidad Autónoma de Entre Ríos. Fue también miembro de la Comisión Nacional para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género (CONSAVIG) y del Capítulo de Abordajes Grupales Comunitarios de la Asociación de Psiquiatras Argentinos.
Stola se hizo especialmente conocido por su trabajo en casos de abuso sexual infantil y violencia de género de alto perfil público: asistió a víctimas del cura Julio César Grassi y fue perito de parte en la causa de Thelma Fardin contra Juan Darthés, además de haber intervenido en el caso de Andrea Soledad Zapata. Su costado público y su exposición mediática también le valieron, según relató en una carta abierta de 2007, amenazas y ataques a raíz de su postura profesional frente a acusados de abuso y violencia de género.