Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

“Esta crueldad que llevan adelante los varones sostiene un sistema injusto”

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23 de enero 2020

Así lo indicó el médico, psiquiatra y socio-psicodramatista Enrique Stola, al analizar las implicancias del caso del joven asesinado a golpes en Villa Gesell

 

 

Luz Saint Phat lsaintphat@comercioyjusticia.info

El caso de Fernando Báez Sosa, el joven de 19 años asesinado a golpes en Villa Gesell por un grupo de varones también jóvenes, conmovió estos días al país por la gravedad de lo sucedido pero también porque puso en el centro del debate las múltiples formas de violencia que existen en las sociedades que habitamos.

La crueldad de esta tragedia ha provocado intensos análisis sobre la forma de socialización de los más jóvenes , en el marco de un sistema social que presenta enormes injusticias, muchas de las cuales quizás no han logrado capturar la atención masiva pero que sin duda poseen la misma gravedad.

Sobre este tema, Comercio y Justicia dialogó con el médico, psiquiatra y socio-psicodramatista Enrique Stola, quien abordó la cuestión de las violencias desde una mirada que tiene en cuenta la perspectiva de género y las formas de socialización imperantes históricas y actuales.

“Si queremos entender lo que ha sucedido en Villa Gesell -y lo que cotidianamente sucede en cuanto a ataques de grupos de hombres a otros hombres, a mujeres o a miembros del movimiento LGTBIQ+-  tenemos que tener en cuenta que están presentes prejuicios y creencias que tienen que ver con el género, la raza, la orientación sexual y la clase social”, afirmó el especialista en conversación con este medio, y agregó que “estos prejuicios y creencias siempre tienen una fuertísima carga afectiva que hacen a la idea y vivencia de una supremacía moral, de una supremacía racial que es blanca, de una supremacía de clase y de una supremacía sexual que es heterosexual en nuestras sociedades”.

“En las sociedades occidentales -explicó el médico psiquiatra- estas ideas tienen mucha historia, pero en nuestra América tenemos que contar desde la colonización porque impuso el modo de pensar europeo”.

Sobre la base de este análisis histórico, Stola señaló que en “las sociedades que actualmente vivimos, hay varios factores que influyen en la socialización de los varones”. En este sentido, precisó que “en general, los varones somos socializados en el rol del dominador porque toda la sociedad está organizada según la mirada masculina y, además de eso, poniendo siempre la figura masculina por sobre las mujeres y otros cuerpos feminizados por el patriarcado”.

En tanto, detalló que “otros hechos que aportan a la socialización de los varones -una socialización absolutamente negativa-  están relacionados con todos los rituales en donde los varones tienen que presentar su hombría, o sea la fuerza, la destreza corporal, el imponerse como machos hacia otros varones u otras mujeres, el imponerse sexualmente”.

En este sentido, el psiquiatra indicó que es fundamental también observar cómo se educa sexualmente a los varones, poniendo énfasis en que “se los educa a través de la pornografía porque no existe una educación sexual integral (ESI)  que llegue hasta la universidad”, por lo cual se forman en “un sexo que está orientado y se muestra sólo hacia la satisfacción del varón”.

A modo de ejemplo, Stola detalló que “solemos ver situaciones en donde las jovencitas, hoy mujeres adolescentes, suponen de que son libres sexualmente por llevar adelante su actividad sexual pero no tienen conciencia de que la están llevando adelante en función del interés masculino, precisamente porque no han tenido la educación sexual integral que es necesaria para entender cómo se desarrolla la sexualidad y lo que es el respeto por los cuerpos”.

En particular referencia a la práctica deportiva, tomando como contexto que quienes se encuentran imputados por el asesinato de Báez Sosa formaban parte de un equipo de rugby, Stola indicó que los factores mencionados “producen una determinada forma de ejercer el deporte”. No obstante, detalló que es importante señalar que “hay mujeres que practican rugby y no andan violando, no andan golpeando a otras mujeres, ni a los varones, no andan insultando ni mostrando poder”, lo cual revela que  “es posible jugar al rugby y sostener sus reglas de otra manera”, aunque “tal como la muestran hoy en gran parte de los equipos es de una forma absolutamente machista”.

En este marco, el entrevistado sintetizó que “la forma de comportarse hoy de los varones es un problema de esta sociedad contemporánea que tiene su historia – que esperemos que podamos modificarlo- pero que en cada acto, en cada ejercicio de su masculinidad, estos varones hacen caso a ese mandato que el patriarcado exige y cuando llevan al acto o a la acción (cuando golpean o descalifican) están todas las supremacías presentes”.

“Esta crueldad que llevan adelante los varones sostiene un sistema injusto, sostiene un sistema en donde los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez son más pobres, sostiene desigualdades y, sobre todo,  esta crueldad sirve para jerarquizar la diferencia que existe entre los cuerpos, entre varones reconocidos como heterosexuales y los demás varones feminizados por el patriarcado o las mujeres, cuerpos trans o travestis, etc”, dijo.

En relación a cómo puede pensarse a partir de estas reflexiones las políticas públicas y las políticas educativas, Stola observó que “se suele decir que la educación es la forma de modificar esto pero ¿qué educación? ¿la que estamos recibiendo hoy? Porque esta es una educación que produce este tipo de machos y produce jovencitas dependientes, niñas dependientes. Entonces necesitamos una educación sexual integral pero tenemos amplios sectores que se oponen”.

En este sentido, el médico indicó que la ESI brinda la posibilidad de que desde la infancia se aprenda a respetar el cuerpo propio y el de otros, estableciendo “relaciones democráticas” y conformando “grupos democráticos y respetuosos de los demás grupos”. “Lo cierto es que lo que pasó en Villa Gesell va a volver a ocurrir gracias a estos sectores que están horrorizados pero que no hacen absolutamente nada para modificar la educación”, aseguró.

MOVILIZACIÓN

Convocan a una sentada pacífica para pedir justicia

La familia y los amigos de Fernando Báez Sosa convocaron para hoy a una sentada pacífica en reclamo de justicia.

El encuentro, que fue difundido por el Centro de Estudiantes del Colegio Marianista a través de la red social Instagram, fue convocado para las 18 de este jueves en la puerta de la casa donde vivía el joven, en la avenida Pueyrredón al 1800, en el barrio porteño de Recoleta.

“Tratemos de estar todos ahí para seguir pidiendo justicia y memoria por Fer #JusticiaPorFer”, indicó el texto dirigido al alumnado, que se marchará desde la puerta del colegio a las 17.

En tanto, ayer a la mañana las paredes de la institución de Caballito aparecieron cubiertas de carteles con la cara del joven y la leyenda “Justicia por Fernando, asesinado en Gesell”.

Una sociedad que cuestiona a la madre pero absuelve al padre: las críticas públicas a Pampita por la crianza de sus hijos reabren el debate

El escándalo mediático por las acusaciones de su ex niñera colocó a la modelo en el centro de los cuestionamientos sobre su maternidad. Y todo esto mientras Benjamín Vicuña quedaba al amparo de cualquier crítica de la opinión pública. La doble exigencia a la mujer y la imagen de hombre proveedor. La opinión de dos especialistas.

Por Lorena Lalín. Publicado en INFOBAE, Teleshow, 9 de enero 2020.-

https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2020/01/09/una-sociedad-que-cuestiona-a-la-madre-pero-absuelve-al-padre-las-criticas-publicas-a-pampita-por-la-crianza-de-sus-hijos-reabre-el-debate/

Pampita junto a Viviana Benítez en su casamiento
Pampita junto a Viviana Benítez en su casamiento

La maternidad es la más importante de todas las profesiones. Exige más conocimientos que cualquier otro asunto relacionado con el hombre, señalaba la activista feminista estadounidense Elizabeth Cady Stanton a mediados del siglo XIX, en tiempos donde la mujer intentaba ganar mayor espacio profesional. Si bien con el paso de las décadas muchos derechos exigidos son una realidad concreta -aunque otros tantos siguen en el haber-, todavía hoy la mujer continúa bajo una sociedad patriarcal que establece en la madre la responsabilidad absoluta de crianza de sus hijos, provocando fuertes crisis profesionales en quienes también intentan desarrollar su costado laboral.

Días atrás, el caso de Carolina Ardohain abrió un debate poco antes desarrollado. Una niñera que -con sus argumentos- realiza una serie de reclamos ante su empleadora, quien además de ocuparse de tres niños sostiene una carrera profesional desde hace dos décadas.

A ella se le exige públicamente que responda sobre el tiempo que le dedica a sus hijos, que sostenga la maternidad sin errores ni espacios vacíos. Debe explicar, además, dónde se quedan sus niños cuando realiza sus viajes, ya sean por trabajo o por placer. Y por supuesto, también tiene que lidiar con los parámetros del éxito que marca su mercado laboral, tanto en su rol de modelo como conductora de televisión.

Ahora bien, esta sociedad patriarcal no le recrimina al padre de esos niños la misma responsabilidad que le endilga a la madre. Así, mientras Pampita era juzgada por millones de espectadores en pleno litigio con Viviana Benítez, Benjamín Vicuña se encontraba en Chile desde hacía varias semanas, realizando una serie en su país natal, lejos de los conflictos que pusieron en el tapete a su ex mujer, y a miles de kilómetros de sus hijos. A salvo, al fin, de cualquier reproche.  Pero entonces, ¿por qué la sociedad aún reclama que la mujer afronte las exigencias tanto en la maternidad como en su desarrollo profesional, mientras que al hombre se le permiten fallas y ausencias en la paternidad, sin reclamos ni pedido de justificaciones, a la vez que se desarrolla en el plano laboral?

“Las sociedades siguen estando organizadas en función de los intereses y la mirada masculina: todavía existe la imagen de hombre proveedor, donde lo más importante es que aporte económicamente al grupo familiar -señala el médico psiquiatra Enrique Stola, especialista en temáticas de género, en diálogo con Teleshow-. Mientras tanto, hay una fuertísima exigencia a las mujeres, donde no solo deben aportar económicamente sino que además deben ser el sostén de sus hijos e hijas”.

“Hoy se exige que las mujeres cumplan ese doble rol de trabajar fuera y dentro de la casa, además de ser excelentes madres y no equivocarse en nada. Al hombre no se lo cuestiona en su rol paterno porque en una sociedad patriarcal son ellos los juzgadores que no irán en contra de sus propios intereses, ni tampoco lo van a discutir las mujeres colonizadas por el machismo que sostienen la mirada masculina. Pero en realidad, tanto la ausencia o presencia de la madre, como la del padre, son muy importantes en la educación de los hijos”.

“Hay elementos en la sociedad que estamos deconstruyendo, que todavía insisten en el imaginario. Uno de ellos es el concepto de que los hijos son de la madre, y que por ese motivo ella es la única responsable“, sostiene la psicóloga María Rosa Nicatore. Luego de advertir que este “concepto ubica a los niños en lugar de objetos, cuando la responsabilidad y su crianza del niño es compartida”, Nicatore reafirma la importancia del proceso de desconstrucción que se desarrolla en la actualidad: “Es un proceso de volver a construir con los elementos que quedaron disponibles, no es una destrucción de lo que estaba”.

La mujer está siempre en situación de examen. Como profesional, mujer o madre le van a exigir más que al hombre, incluso sexualmente se le va a exigir más. Pero quien está exigiendo es lo masculino, esta forma de organización social en función de los intereses del hombre -añade Stola-. Muchísimas mujeres logran romper con ese mandato de exigencia que la sociedad machista le impone, pero muchas veces tienen que trabajar la culpa que surge por no estar cumpliendo esta exigencia de ser supermujeres en cada uno de los momentos de la vida”.

Ambos profesionales coinciden en la obligación de que las mujeres den respuestas por todas sus decisiones, y al ser ubicada en ese lugar, queda “expuesta, juzgada y mirada”. La terapeuta señala que nadie se pregunta qué pasa con esos hijos que observan ese comportamiento hacia su madre: “Los niños son olvidados, nadie se pregunta qué han de sentir cuando lean este juzgamiento público”.

Nicatore resalta una nueva mirada, propia de estos tiempos. “En este caso (el conflicto de Pampita con su niñera) hubo pronunciamiento a favor y otro en contra, y esto es algo positivo:hace unos años hubieran sido solo críticas. Sin embargo, se pronunciaron muchas voces defendiendo el derecho a la intimidad de la modelo, aunque no tantas hablando del derecho de una mujer a compartir su tiempo con su maternidad”.

“Hay una visión de que no importa lo que pase en la vida de una mujer: tiene que sufrir como una madre, tiene que dar la vida por sus hijos, tiene que renunciar a todo por la familia. Esos mandatos siguen estando muy vigentes, y se expresan también en muchos de los cuestionamientos que le hace la sociedad a las mujeres que tienen vidas púbicas”, alerta Stola.

Muchos profesionales han intentado a lo largo de las décadas romper con los mitos de la “madre todopoderosa” y el rol de la mujer ha sido analizado desde distintas disciplinas. “Donald Winnicott -prestigioso pediatra, psicólogo y psiquiatra inglés de principios del siglo XX- sostenía que la madre tenía que ser lo suficientemente buena. Y una madre lo suficientemente buena es una madre que puede también tener un espacio entre ella y todas sus vivencias -agrega la psicóloga-. En todo caso, serán sus hijos quienes podrán pedir cuenta de eso cuando sean grandes

Nicatore enfatiza la importancia de la realización personal y profesional de las mujeres, que permitan poder sostener una vida propia más allá de la figura de sus hijos: “¿Por qué suponer que lo mejor para un niño es quedar al cuidado de su madre, bajo su ala de su madre? En realidad, un apego excesivo favorece la aparición de diversas patologías”.

Stola aporta una mirada novedosa: considera que sería importante que las mujeres con perfil público comiencen a negarse de hablar o rendir explicaciones cuando son consultadas sobre su vida privada. “Así como la lucha de las feministas ha logrado hacer que se valorice el ‘no’ en diversos aspectos de la vida social de las mujeres, aquellas que tienen una alta exposición social también deberían decir: ‘No vamos a acceder a las preguntas que nos hacen los machirulos periodistas o las periodistas que tienen una visión machista de la vida, no vamos a aceptar dar respuesta a aquellas preguntas que nos colocan en una situación de alto nivel de exigencia’”, argumenta.

Vivimos en una sociedad que en muchos aspectos sigue queriendo a la mujer en la casa, con un rol fijo y preestablecido, porque esto genera certidumbres, cuando en realidad la vida consiste en transitar incertidumbres. Es un modelo patriarcal y autoritario; así no es la vida”, afirma Nicatore: “Para deconstruir hay que derribar las certezas que a lo largo de la historia determinaron las conductas esperadas para cada uno de nosotros y para cada género en particular”.

 

Stola es determinante en su conclusión: “Ninguna mujer debe dar explicaciones sobre cómo lleva adelante su vida, cómo cría a sus hijos, cómo utiliza su tiempo, cuánto le dedica a su vida profesional, a sus hijos, a su grupo familiar, a su pareja o a su amante”.

 

Enrique Stola: “Es tradición en la Iglesia católica destruir los cuerpos”

Enrique Stola | Foto captura Youtube documental Los monstruos no existen

El psicólogo y psiquiatra que intervino en los casos Grassi y Lorenzo habla de los patrones de encubrimiento a los abusos sexuales eclesiásticos tanto de la Iglesia como del Poder Judicial. Los efectos de la impunidad en las víctimas y la doble cara de Francisco, “que es Bergoglio”

Por Estefanía Velo y Daniel Satur* 6 de enero de 2020

“Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos”, afirmó a este medio el médico psiquiatra Enrique Stola, en una extensa charla en su departamento del centro porteño.

Con una vasta trayectoria aportando sus conocimientos en favor de víctimas de abusos y maltratos, su rol fue determinante en la causa en la que se condenó a quince años de prisión al cura pedófilo Julio César Grassi y también en la causa penal por abusos sexuales y corrupción de menores contra el sacerdote recientemente suicidado Eduardo Lorenzo. Allí analizó a una de las víctimas y aportó al expediente su informe pericial.

En esta entrevista Stola remarca  cuáles son las caras de la institución milenaria que, según el activista por los derechos humanos y feminista -tal como se define él-, tiene una larga historia en la destrucción de los cuerpos y una facilidad de encubrir curas abusadores. Así lo hizo Francisco, “que es Bergoglio”, con Grassi. Así lo hacen todas las autoridades eclesiásticas porque su principal objetivo es “defender la Santa Madre Iglesia”.

P.: -Muchas veces se escucha desde el Poder Judicial, o de personas vinculadas a los abusadores para poner en duda las denuncias, que “ya pasaron muchos años, por qué vienen a denunciar ahora”. ¿Qué análisis tenés de esos comentarios? 

E.S.: -La mayoría de las víctimas tarda mucho tiempo en hablar. Porque sienten vergüenza; o porque no se dan cuenta de la gravedad de lo que han vivido y de las consecuencias que tienen para ellas; o porque se produce un mecanismo de negación automático en la mente como para poder sobrevivir y entonces no recuerdan. Y si recuerdan, aparecen algunas imágenes pero desafectivizadas, hasta que en un momento aparece el afecto, la emoción, que puede estar disparado por películas, imágenes, pesadillas que de golpe muestran lo vivido, entre otras cosas. Pero para el psiquismo no hay tiempo. Las personas hablan cuando pueden. Y eso puede durar muchísimos años, treinta, cuarenta, cincuenta.

P.: Además vivimos en una sociedad cargada de presiones, prejuicios y estigmatizaciones...

E.S.: A quienes estén leyendo les propongo que piensen en algún episodio de su vida, que no tenga que ver con abuso, que no lo han compartido con nadie y cuánto les cuesta compartirlo. Si eso, que no es abuso, les cuesta compartirlo, imagínense una situación de agresión sexual o una violación.

A eso hay que agregar todo el entramado cultural y los mandatos sociales. Es diferente que una víctima pueda hablar de un abuso en un hogar que tenga una dinámica democrática a que tenga una dinámica religiosa. En este último caso, donde hay un padre o una madre autoritaria, a la víctima le va a costar mucho más decir. Esos son aditamentos que ayudan a configurar que el abuso sea aún más grave todavía.

P.: -¿Cuesta mucho más cuando se trata de sobrevivientes varones?

E.S.: -Claro, es que los varones estamos socializados en una dinámica de dominación y de aprendizaje de la dominación. Por lo tanto estamos rindiendo pruebas permanentemente sobre la heterosexualidad obligatoria, sobre la fuerza, la destreza corporal, la lealtad a los otros hombres, etc. Entonces ahí también hay una serie de trabas culturales que dificultan hablar. Y además, para todas estas víctimas, hay una falta de educación sexual integral, que es lo que facilitaría que existan las palabras como para que empiece a circular la información.

P.: -Por tu experiencia de muchos años con el caso Grassi, ¿qué opinión tenés sobre el abordaje que hace la Iglesia en los casos de abusos sexuales eclesiásticos?

E.S.: -Las instituciones religiosas en general y la Iglesia católica en particular tienden a proteger a los abusadores sexuales. La Iglesia católica tiende a dar una gran cobertura a los abusadores porque tiene una larga historia en el maltrato de los cuerpos. Desde el Concilio de Nicea (año 325 d.c.) hasta hoy la Iglesia ha estado ligada al poder, manejando espacios políticos y cuerpos, entonces tiene una larguísima tradición en cuanto a la destrucción de los cuerpos y a la agresión sexual de los cuerpos.

P.: -¿Ves patrones comunes en los diferentes casos de curas abusadores? 

E.S.: -La cúpula eclesiástica tiene un patrón común: “nosotros tenemos que cuidar y salvar a la Santa Madre Iglesia (cuidarnos nosotros y a la institución) porque los de afuera la atacan”. A partir de ahí se justifica cualquier cosa. Puede haber algunos jerarcas un poco más sensibles que tratan de cuidar que estas cosas no ocurran. Pero son minoría. En el resto prima el ejercicio del poder y lo que tratan es de ir haciendo “cirugía”. Si hay personajes que son descubiertos y la realidad política y social no da para ocultarlos, bueno, los entregan. Pero si da para ocultarlos, los cuidan y siguen siendo parte de su comunidad. Porque en esa larga tradición de maltratar cuerpos, en última instancia un abuso sexual no es más que un simple “error”.

P.: -¿El Vaticano podría actuar de forma diferente a como lo hace?

E.S.: Todo esto ocurre porque el Vaticano es como es. No se le puede pedir que produzca algo que llevaría a la autodestrucción. Ellos están acostumbrados a la doble cara. Por ejemplo, hablan de democracia mientras el Vaticano es un Estado absolutista, así lo dice su propia constitución. Hablan de amor, pero son profundamente vengativos y odian. Allí donde la sociedad civil no es fuerte, como puede ocurrir en países de Centroamérica, son capaces de hacer cualquier cosa aliados al poder. Ciertas diferencias que se muestran en los “papeles” entre el Vaticano (como Estado) y la Iglesia católica (como institución religiosa) en la realidad no existen, son todo una misma cosa. Son un Estado y una Iglesia absolutistas, atravesados por la hipocresía y con un marketing muy bueno, sumamente eficaz.

P.: -Respecto al “amor”, es una de las instituciones que más usa ese término como parte de su propaganda...

E.S.: El “amor cristiano” es parte de ese marketing y, básicamente, está pensado para el sometimiento de las mujeres, buscando el ejercicio de la dominación de los hombres sobre los cuerpos feminizados por el patriarcado.

P.: -¿Cuál es tu opinión sobre las directivas y los discursos del papa Francisco sobre el tema de los abusos sexuales eclesiásticos?

E. S.: -Francisco, que es Bergoglio, tiene en Argentina el caso que demuestra su complicidad: el caso de Julio César Grassi, quien hoy sigue siendo cura porque Bergoglio quiere que lo siga siendo. Este es el caso que claramente demuestra la complicidad de Francisco, que es Bergoglio, con Grassi y estos mecanismos de abusos y maltratos a niños y niñas. Él es quien lidera la lucha contra los estudios de género en todo el mundo, descalificándolos hablando de “ideología de género”. Es quien se opone a la Educación Sexual Integral.

P.: -Sin embargo en Argentina (y obviamente en otros países) hay mucha gente que defiende a Bergoglio y hasta intenta mostrar un rostro suyo casi “revolucionario”...

E.S.: Yo soy peronista. Y cuando los compañeros me dicen que no se puede cuestionar a Bergoglio “en este momento que Francisco habla del capitalismo…”, yo les respondo “¡como si la Iglesia no tuviera nada que ver con el desarrollo capitalista!”. Históricamente la Iglesia tuvo que ver con el desarrollo capitalista. Tuvo que ver con la caída de los autoritarismos estalinistas. Y hoy tiene que ver con el sostenimiento del neoliberalismo. Que se dejen de joder…

El caso Lorenzo, otro caso a imagen y semejanza

P.: Vos acompañaste a dos niños denunciantes de Grassi, luego también declaraste como testigo en el juicio, y ello te costó amenazas, persecuciones y hasta una denuncia del mismo Grassi, ¿cómo vivís esa situación?

E.S.: -Lo viví muy mal, sobre todo cuando entraron tres veces a mi casa y me atacaron físicamente. Estuve con estrés postraumático. Yo viví los tiempos de la dictadura y uno está psicológicamente preparado para resistir a la dictadura, pero cuando el ataque viene en una situación de democracia uno no tiene esas defensas psicológicas. Y la pasé muy mal. Es un caso que se llevó muchos años de mi vida, donde invertí mucho tiempo asistiendo y conteniendo a la persona por la cual fue condenado el cura, destrabando y haciendo visibles maniobras judiciales que iban en contra de los derechos de mi paciente. Yo creo que Francisco, que es Bergoglio, entiende perfectamente la bronca que tengo con él.

P.: -En septiembre pasado, cuando se realizó una inspección ocular en la parroquia de Gonnet donde vivía el cura Eduardo Lorenzo, la Fiscalía permitió la presencia del abusador en el mismo sitio donde estaba el joven denunciante. ¿Cómo afecta el encuentro, después de años, entre víctima y victimario? ¿Por qué creés que el Poder Judicial permite que sucedan estas cosas?

E.S.: -Es terrible esa situación, es una revictimización. Las y los funcionarios judiciales no desconocen esa situación, no son ingenuos. Recuerdo que cuando tuve que declarar en el caso Grassi dije que hubo funcionarios judiciales que trabajaron muy bien pero también hubo otros, una increíble cantidad, que en mí generaron un prejuicio que sostengo: todo funcionario judicial es sospechoso hasta que demuestre lo contrario. Hay que verlos actuar. Eso lo dije en el juicio, se hizo un enorme silencio en la sala, y les dije a los jueces que si sabiendo lo que significan los abusos sexuales sentaron a Grassi a pocos metros de las víctimas, yo tenía que pensar que lo hacían para que esas víctimas quedaran paralizadas ante la mirada del cura.

Porque eso es lo que producen estos hechos, una parálisis, un maremoto de recuerdos, de todas las agresiones sufridas. Es una expresión del poder absoluto del agresor sexual que aparece en esos momentos, incluso en un allanamiento. Lo mismo les pasa a las mujeres cuando algún juez de familia, por el tema de alimentos, junta al golpeador con su víctima.

En el caso de Diego y Lorenzo, la fiscal y sus funcionarios debieron tomar esa previsión básica, saber dónde iba a estar el agresor en ese momento a fin de no cruzarse con la víctima. Se supone que su responsabilidad es proteger a las víctimas, pero terminan demostrando insensibilidad, falta de formación y, en definitiva, complicidad con la situación. Eso es terrible para las víctimas. Esperemos que cuando realmente se lleve adelante la Ley Micaela, estos personajes puedan aprender lo que hay que hacer.

Las dificultades que enfrentan quienes han sido víctimas de abusos sexuales con respecto al sistema judicial de conjunto (jueces, fiscales, abogados, abogadas, psiquiatras, psicólogos, psicólogas, trabajadoras sociales, etc.) son muchas y grandes. En nuestras sociedades no se facilita la llegada y la protección de las personas agredidas y eso facilita la protección de los agresores.

P.: Según el informe pericial de la Corte Suprema de Justicia Bonaerense, el cura Eduardo Lorenzo tenía una “personalidad con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo. Una organización psíquica compleja, presentación obsesiva de imagen grandilocuente de sí que encubre una estructura psicopática perversa”. Hay quienes pueden pensar, al leer eso, que Lorenzo estaba “enfermo” o “loco” ¿Quienes cometen estos delitos realmente lo están?

E.S.: -Una estructura psicopática no es una enfermedad, es algo que vino así de nacimiento y se ha ido estructurando a lo largo de la vida, sobre todo en los primeros años. Y no toda persona que tiene una estructura psicopática va a ser un agresor sexual. De hecho pueden haber psicodiagnósticos de dos personas diferentes que arrojan resultados más o menos parecidos pero resulta que uno es un agresor sexual y el otro persona no. No es una cuestión de patología, porque si no todos tendrían la misma conducta. Si fuera así, incluso se podría hacer una evaluación de gran parte de la población y determinar quiénes serán abusadores sexuales. Y eso no es posible.

P: Es decir que no son los “monstruos” que a veces pretenden construir ciertos relatos, reproducidos incluso por grandes medios de comunicación...

E.S.: -Para nada. Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos, que llevan hasta las últimas consecuencias ese tipo de instrucción y ejercicio del poder, sin límites, sobre niños, niñas, niñes, mujeres u otros hombres.

Que los casos de abusos o violaciones aparezcan cada tanto públicamente no significa que sean raros, sino que son los que se conocen. Pero todos los días hay millones de violaciones y abusos sexuales en todo el mundo.

P.: -¿Qué impresiones te dejó el suicidio (al menos eso asegura el Poder Judicial que pasó con él) de Lorenzo? ¿Es común que personalidades de este tipo se suiciden?

E.S.: -Alguna vez pensé que Grassi se iba a suicidar y no lo hizo. Fue más vivo, sigue siendo cura y tal como viene la mano hasta puede llegar a ser papa (risa irónica). A Lorenzo prácticamente no lo conocí. Pero sí hay muchos curas que se han suicidado, en el mundo, al ser descubiertos. Lo que sí aparece claro en este caso es el descuido del Poder Judicial y de sus abogados. Porque no es que se le informó, se lo detuvo y se lo metió preso para tener los cuidados correspondientes y soportar el impacto de ese golpe narcisista de que lo hayan descubierto. Hubo toda una maniobra para que el tipo quedara libre y, bueno, ahí tienen los resultados. El Poder Judicial no cuida a la víctimas y, por otro lado, por complicidad también descuida a los agresores.

P.: -¿Qué consecuencias pueden tener en las víctimas la muerte abrupta de Lorenzo, quedando en los hechos impune? 

E.S: -Lo que generalmente ocurre es que las víctimas sienten una profunda impotencia. Porque que el abusador pase por el proceso de ser juzgado, condenado y que se haga justicia, aunque es una situación muy dura para ellas es también un proceso que les permite elaborar muchas cuestiones vividas, sobre todo las culpas que suelen sentir y han introyectado. Hay víctimas que hoy están pensando “él se suicidó pero en mi mente sigue estando vivo”. Y eso es lo grave. Si la justicia hubiera actuado correctamente, en la mente de esos jóvenes esa figura se iría apagando. Pero como no ocurrió, ahora Lorenzo va a estar vivo por mucho tiempo en esas mentes.

P.: -¿Considerás que ahora otras víctimas pueden sentirse más fuertes para salir a hablar y denunciar tanto los abusos como el encubrimiento eclesiástico?

E.S.: -Es posible que, ahora que él está muerto, algunas víctimas se sientan más seguras para hablar. Pero ellas también siguieron seguramente con atención el maltrato que tuvieron quienes denunciaron por parte del Poder Judicial y debe también estar el miedo a vivir un maltrato parecido aunque esté muerto el agresor. Así que no sé hasta qué punto pueden llegar a aparecer otras víctimas y en lugar de salir públicamente dirán “ya se murió, trato de ocultar todo esto, lo hablaré con un terapeuta y punto”.

P.: -¿Qué mensaje le enviarías a esas personas?

E.S.: -Yo les sugiero que lo trabajen con un terapeuta y luego vean si hay algo que quieren compartir socialmente, cuando tengan la seguridad de que lo pueden hacer sin que signifique un daño para ellos y sí signifique un acto reparador, que lo hagan.

Las luchas sobrevivientes

P.: -¿Qué rol juegan las organizaciones de sobrevivientes que luchan contra los abusos sexuales?

E.S: -Las organizaciones de sobrevivientes en general, sean de abusos sexuales eclesiásticos o de otro tipo, son muy importantes. Hay una propaganda de Alcohólicos Anónimos que dice “nosotros estuvimos ahí”, es una frase fuerte que está diciendo sabemos de qué hablamos cuando hablamos de esto. Para las personas que han vivido la particularidad de una agresión sexual y pueden hablar entre pares, es profundamente reparador. Es cierto que para algunas personas es algo demasiado movilizador y necesitan un tiempo para poder participar. Pero esos grupos son siempre muy sanadores, ayudan mucho a la reparación.

P.: -¿Qué paralelismo podés hacer entre los casos Grassi y Lorenzo?

E.S.: -El principal paralelismo entre los casos Lorenzo y Grassi, creo, fue el de la estrategia de protección de la Iglesia hacia esos curas. Aparece muy claro en lo que es La Plata, donde dos arzobispos aparentemente en posiciones muy diferentes, Aguer y Fernández, tienen la misma actitud de protección hacia el abusador. El actual arzobispo tiene una parla más progre, en sintonía con Francisco, que es Bergoglio, pero en la práctica actúan todos iguales.

También hay una similitud en ambos casos, que es la descalificación de las víctimas, con amenazas constantes. Eso es algo que aparece muy claramente cuando se trata de agresores sexuales con mucho poder, que hacen llegar las amenazas por diferentes lugares. Eso repercute mucho en las víctimas.

P.: -¿Cómo se puede avanzar en la búsqueda de la verdad con el agresor sexual ya muerto, como es el caso de Lorenzo?

E.S.: Con Lorenzo ya muerto, creo que hay que ver el tema de la responsabilidad de la institución eclesiástica. Porque cada vez que aparece un caso de estas características, la Iglesia no puede seguir ocultándolo. Siempre tienden a decir “ah, eso no pertenece a nosotros”. En Estados Unidos aparece muy clara la responsabilidad de la Iglesia como institución y los jueces lo tienen muy claro. ¿Por qué acá los jueces y las juezas católicas evitan eso y tratan de tomar al cura abusador como alguien que se “desprendió” la de la Santa Institución que no hizo nada y no accionan contra la institución? Eso, en América Latina, es parte de una estrategia muy lúcida que “su Santidad” ha elaborado.

P.: -¿Por qué la Iglesia no piensa en las víctimas, no se da un tarea para cuidarlos y protegerlos?

E.S.: -A ellos nunca les interesaron las víctimas. Bergoglio nunca les mandó ni siquiera un abrazo a la distancia a las víctimas de Grassi. En Chile pasó lo mismo y solo se vieron obligados a darles pelota a las víctimas cuando se dieron cuenta que algunas de ellas eran de la clase alta y tenían fuerte poder económico y político. Pero a los “negritos” y a las “negritas” la Iglesia no les da pelota. A ellos les interesa solo protegerse. No les importa la gente. Los dos enviados por Francisco, que es Bergoglio, a Mendoza para actuar en el caso Provolo, fueron para defender a los curas y ni les interesaron las víctimas. Eso es verso.

P.: -¿Viste la última película Los dos papas? ¿Qué opinión tenés sobre esa producción?

E.S.: -La vi hasta la mitad, tengo que terminar de verla. Pero hasta lo que vi, me pareció terriblemente falsa.

P.: -¿Qué mensaje le dejás a las personas que están leyendo esta entrevista?

E.S.: -Que a las personas que relatan haber sufrido una situación de abuso, siempre hay que partir creyéndoles. Eso no significa que uno no vaya a buscar elementos objetivos que fortalezcan la situación, pero tiene que existir primero esa empatía emocional de creerles. Eso en sí mismo ya facilita la posibilidad de recuperación. Que te crean es un acto de reparación.

A quienes fueron víctimas de abuso sexual hay que ayudarles a elaborar una estrategia, no ir “crudos” o ingenuamente al Poder Judicial que (esto lo saben bien quienes ya lo padecieron) puede ser una trituradora de carne. Hay que partir de que la “justicia” no existe, el Poder Judicial es un regulador en la sociedad al que, por lo tanto, hay que ir con una estrategia para tratar de conseguir un acto que se considere justo.

*Una producción de La Izquierda Diario y Pulso Noticias.

El psicólogo y psiquiatra que intervino en los casos Grassi y Lorenzo habla de los patrones de encubrimiento a los abusos sexuales eclesiásticos tanto de la Iglesia como del Poder Judicial. Los efectos de la impunidad en las víctimas y la doble cara de Francisco, “que es Bergoglio”

Por Estefanía Velo y Daniel Satur*

“Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos”, afirmó a este medio el médico psiquiatra Enrique Stola, en una extensa charla en su departamento del centro porteño.

Con una vasta trayectoria aportando sus conocimientos en favor de víctimas de abusos y maltratos, su rol fue determinante en la causa en la que se condenó a quince años de prisión al cura pedófilo Julio César Grassi y también en la causa penal por abusos sexuales y corrupción de menores contra el sacerdote recientemente suicidado Eduardo Lorenzo. Allí analizó a una de las víctimas y aportó al expediente su informe pericial.

En esta entrevista Stola remarca  cuáles son las caras de la institución milenaria que, según el activista por los derechos humanos y feminista -tal como se define él-, tiene una larga historia en la destrucción de los cuerpos y una facilidad de encubrir curas abusadores. Así lo hizo Francisco, “que es Bergoglio”, con Grassi. Así lo hacen todas las autoridades eclesiásticas porque su principal objetivo es “defender la Santa Madre Iglesia”.

P.: -Muchas veces se escucha desde el Poder Judicial, o de personas vinculadas a los abusadores para poner en duda las denuncias, que “ya pasaron muchos años, por qué vienen a denunciar ahora”. ¿Qué análisis tenés de esos comentarios? 

E.S.: -La mayoría de las víctimas tarda mucho tiempo en hablar. Porque sienten vergüenza; o porque no se dan cuenta de la gravedad de lo que han vivido y de las consecuencias que tienen para ellas; o porque se produce un mecanismo de negación automático en la mente como para poder sobrevivir y entonces no recuerdan. Y si recuerdan, aparecen algunas imágenes pero desafectivizadas, hasta que en un momento aparece el afecto, la emoción, que puede estar disparado por películas, imágenes, pesadillas que de golpe muestran lo vivido, entre otras cosas. Pero para el psiquismo no hay tiempo. Las personas hablan cuando pueden. Y eso puede durar muchísimos años, treinta, cuarenta, cincuenta.

P.: Además vivimos en una sociedad cargada de presiones, prejuicios y estigmatizaciones...

E.S.: A quienes estén leyendo les propongo que piensen en algún episodio de su vida, que no tenga que ver con abuso, que no lo han compartido con nadie y cuánto les cuesta compartirlo. Si eso, que no es abuso, les cuesta compartirlo, imagínense una situación de agresión sexual o una violación.

A eso hay que agregar todo el entramado cultural y los mandatos sociales. Es diferente que una víctima pueda hablar de un abuso en un hogar que tenga una dinámica democrática a que tenga una dinámica religiosa. En este último caso, donde hay un padre o una madre autoritaria, a la víctima le va a costar mucho más decir. Esos son aditamentos que ayudan a configurar que el abuso sea aún más grave todavía.

P.: -¿Cuesta mucho más cuando se trata de sobrevivientes varones?

E.S.: -Claro, es que los varones estamos socializados en una dinámica de dominación y de aprendizaje de la dominación. Por lo tanto estamos rindiendo pruebas permanentemente sobre la heterosexualidad obligatoria, sobre la fuerza, la destreza corporal, la lealtad a los otros hombres, etc. Entonces ahí también hay una serie de trabas culturales que dificultan hablar. Y además, para todas estas víctimas, hay una falta de educación sexual integral, que es lo que facilitaría que existan las palabras como para que empiece a circular la información.

P.: -Por tu experiencia de muchos años con el caso Grassi, ¿qué opinión tenés sobre el abordaje que hace la Iglesia en los casos de abusos sexuales eclesiásticos?

E.S.: -Las instituciones religiosas en general y la Iglesia católica en particular tienden a proteger a los abusadores sexuales. La Iglesia católica tiende a dar una gran cobertura a los abusadores porque tiene una larga historia en el maltrato de los cuerpos. Desde el Concilio de Nicea (año 325 d.c.) hasta hoy la Iglesia ha estado ligada al poder, manejando espacios políticos y cuerpos, entonces tiene una larguísima tradición en cuanto a la destrucción de los cuerpos y a la agresión sexual de los cuerpos.

P.: -¿Ves patrones comunes en los diferentes casos de curas abusadores? 

E.S.: -La cúpula eclesiástica tiene un patrón común: “nosotros tenemos que cuidar y salvar a la Santa Madre Iglesia (cuidarnos nosotros y a la institución) porque los de afuera la atacan”. A partir de ahí se justifica cualquier cosa. Puede haber algunos jerarcas un poco más sensibles que tratan de cuidar que estas cosas no ocurran. Pero son minoría. En el resto prima el ejercicio del poder y lo que tratan es de ir haciendo “cirugía”. Si hay personajes que son descubiertos y la realidad política y social no da para ocultarlos, bueno, los entregan. Pero si da para ocultarlos, los cuidan y siguen siendo parte de su comunidad. Porque en esa larga tradición de maltratar cuerpos, en última instancia un abuso sexual no es más que un simple “error”.

P.: -¿El Vaticano podría actuar de forma diferente a como lo hace?

E.S.: Todo esto ocurre porque el Vaticano es como es. No se le puede pedir que produzca algo que llevaría a la autodestrucción. Ellos están acostumbrados a la doble cara. Por ejemplo, hablan de democracia mientras el Vaticano es un Estado absolutista, así lo dice su propia constitución. Hablan de amor, pero son profundamente vengativos y odian. Allí donde la sociedad civil no es fuerte, como puede ocurrir en países de Centroamérica, son capaces de hacer cualquier cosa aliados al poder. Ciertas diferencias que se muestran en los “papeles” entre el Vaticano (como Estado) y la Iglesia católica (como institución religiosa) en la realidad no existen, son todo una misma cosa. Son un Estado y una Iglesia absolutistas, atravesados por la hipocresía y con un marketing muy bueno, sumamente eficaz.

P.: -Respecto al “amor”, es una de las instituciones que más usa ese término como parte de su propaganda...

E.S.: El “amor cristiano” es parte de ese marketing y, básicamente, está pensado para el sometimiento de las mujeres, buscando el ejercicio de la dominación de los hombres sobre los cuerpos feminizados por el patriarcado.

P.: -¿Cuál es tu opinión sobre las directivas y los discursos del papa Francisco sobre el tema de los abusos sexuales eclesiásticos?

E. S.: -Francisco, que es Bergoglio, tiene en Argentina el caso que demuestra su complicidad: el caso de Julio César Grassi, quien hoy sigue siendo cura porque Bergoglio quiere que lo siga siendo. Este es el caso que claramente demuestra la complicidad de Francisco, que es Bergoglio, con Grassi y estos mecanismos de abusos y maltratos a niños y niñas. Él es quien lidera la lucha contra los estudios de género en todo el mundo, descalificándolos hablando de “ideología de género”. Es quien se opone a la Educación Sexual Integral.

P.: -Sin embargo en Argentina (y obviamente en otros países) hay mucha gente que defiende a Bergoglio y hasta intenta mostrar un rostro suyo casi “revolucionario”...

E.S.: Yo soy peronista. Y cuando los compañeros me dicen que no se puede cuestionar a Bergoglio “en este momento que Francisco habla del capitalismo…”, yo les respondo “¡como si la Iglesia no tuviera nada que ver con el desarrollo capitalista!”. Históricamente la Iglesia tuvo que ver con el desarrollo capitalista. Tuvo que ver con la caída de los autoritarismos estalinistas. Y hoy tiene que ver con el sostenimiento del neoliberalismo. Que se dejen de joder…

El caso Lorenzo, otro caso a imagen y semejanza

P.: Vos acompañaste a dos niños denunciantes de Grassi, luego también declaraste como testigo en el juicio, y ello te costó amenazas, persecuciones y hasta una denuncia del mismo Grassi, ¿cómo vivís esa situación?

E.S.: -Lo viví muy mal, sobre todo cuando entraron tres veces a mi casa y me atacaron físicamente. Estuve con estrés postraumático. Yo viví los tiempos de la dictadura y uno está psicológicamente preparado para resistir a la dictadura, pero cuando el ataque viene en una situación de democracia uno no tiene esas defensas psicológicas. Y la pasé muy mal. Es un caso que se llevó muchos años de mi vida, donde invertí mucho tiempo asistiendo y conteniendo a la persona por la cual fue condenado el cura, destrabando y haciendo visibles maniobras judiciales que iban en contra de los derechos de mi paciente. Yo creo que Francisco, que es Bergoglio, entiende perfectamente la bronca que tengo con él.

P.: -En septiembre pasado, cuando se realizó una inspección ocular en la parroquia de Gonnet donde vivía el cura Eduardo Lorenzo, la Fiscalía permitió la presencia del abusador en el mismo sitio donde estaba el joven denunciante. ¿Cómo afecta el encuentro, después de años, entre víctima y victimario? ¿Por qué creés que el Poder Judicial permite que sucedan estas cosas?

E.S.: -Es terrible esa situación, es una revictimización. Las y los funcionarios judiciales no desconocen esa situación, no son ingenuos. Recuerdo que cuando tuve que declarar en el caso Grassi dije que hubo funcionarios judiciales que trabajaron muy bien pero también hubo otros, una increíble cantidad, que en mí generaron un prejuicio que sostengo: todo funcionario judicial es sospechoso hasta que demuestre lo contrario. Hay que verlos actuar. Eso lo dije en el juicio, se hizo un enorme silencio en la sala, y les dije a los jueces que si sabiendo lo que significan los abusos sexuales sentaron a Grassi a pocos metros de las víctimas, yo tenía que pensar que lo hacían para que esas víctimas quedaran paralizadas ante la mirada del cura.

Porque eso es lo que producen estos hechos, una parálisis, un maremoto de recuerdos, de todas las agresiones sufridas. Es una expresión del poder absoluto del agresor sexual que aparece en esos momentos, incluso en un allanamiento. Lo mismo les pasa a las mujeres cuando algún juez de familia, por el tema de alimentos, junta al golpeador con su víctima.

En el caso de Diego y Lorenzo, la fiscal y sus funcionarios debieron tomar esa previsión básica, saber dónde iba a estar el agresor en ese momento a fin de no cruzarse con la víctima. Se supone que su responsabilidad es proteger a las víctimas, pero terminan demostrando insensibilidad, falta de formación y, en definitiva, complicidad con la situación. Eso es terrible para las víctimas. Esperemos que cuando realmente se lleve adelante la Ley Micaela, estos personajes puedan aprender lo que hay que hacer.

Las dificultades que enfrentan quienes han sido víctimas de abusos sexuales con respecto al sistema judicial de conjunto (jueces, fiscales, abogados, abogadas, psiquiatras, psicólogos, psicólogas, trabajadoras sociales, etc.) son muchas y grandes. En nuestras sociedades no se facilita la llegada y la protección de las personas agredidas y eso facilita la protección de los agresores.

P.: Según el informe pericial de la Corte Suprema de Justicia Bonaerense, el cura Eduardo Lorenzo tenía una “personalidad con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo. Una organización psíquica compleja, presentación obsesiva de imagen grandilocuente de sí que encubre una estructura psicopática perversa”. Hay quienes pueden pensar, al leer eso, que Lorenzo estaba “enfermo” o “loco” ¿Quienes cometen estos delitos realmente lo están?

E.S.: -Una estructura psicopática no es una enfermedad, es algo que vino así de nacimiento y se ha ido estructurando a lo largo de la vida, sobre todo en los primeros años. Y no toda persona que tiene una estructura psicopática va a ser un agresor sexual. De hecho pueden haber psicodiagnósticos de dos personas diferentes que arrojan resultados más o menos parecidos pero resulta que uno es un agresor sexual y el otro persona no. No es una cuestión de patología, porque si no todos tendrían la misma conducta. Si fuera así, incluso se podría hacer una evaluación de gran parte de la población y determinar quiénes serán abusadores sexuales. Y eso no es posible.

P: Es decir que no son los “monstruos” que a veces pretenden construir ciertos relatos, reproducidos incluso por grandes medios de comunicación...

E.S.: -Para nada. Los abusadores no son personajes siniestros, no son monstruos, no son enfermos. Son los machos socializados de estas sociedades patriarcales, donde prima la cultura de la violación sobre los cuerpos, que llevan hasta las últimas consecuencias ese tipo de instrucción y ejercicio del poder, sin límites, sobre niños, niñas, niñes, mujeres u otros hombres.

Que los casos de abusos o violaciones aparezcan cada tanto públicamente no significa que sean raros, sino que son los que se conocen. Pero todos los días hay millones de violaciones y abusos sexuales en todo el mundo.

P.: -¿Qué impresiones te dejó el suicidio (al menos eso asegura el Poder Judicial que pasó con él) de Lorenzo? ¿Es común que personalidades de este tipo se suiciden?

E.S.: -Alguna vez pensé que Grassi se iba a suicidar y no lo hizo. Fue más vivo, sigue siendo cura y tal como viene la mano hasta puede llegar a ser papa (risa irónica). A Lorenzo prácticamente no lo conocí. Pero sí hay muchos curas que se han suicidado, en el mundo, al ser descubiertos. Lo que sí aparece claro en este caso es el descuido del Poder Judicial y de sus abogados. Porque no es que se le informó, se lo detuvo y se lo metió preso para tener los cuidados correspondientes y soportar el impacto de ese golpe narcisista de que lo hayan descubierto. Hubo toda una maniobra para que el tipo quedara libre y, bueno, ahí tienen los resultados. El Poder Judicial no cuida a la víctimas y, por otro lado, por complicidad también descuida a los agresores.

P.: -¿Qué consecuencias pueden tener en las víctimas la muerte abrupta de Lorenzo, quedando en los hechos impune? 

E.S: -Lo que generalmente ocurre es que las víctimas sienten una profunda impotencia. Porque que el abusador pase por el proceso de ser juzgado, condenado y que se haga justicia, aunque es una situación muy dura para ellas es también un proceso que les permite elaborar muchas cuestiones vividas, sobre todo las culpas que suelen sentir y han introyectado. Hay víctimas que hoy están pensando “él se suicidó pero en mi mente sigue estando vivo”. Y eso es lo grave. Si la justicia hubiera actuado correctamente, en la mente de esos jóvenes esa figura se iría apagando. Pero como no ocurrió, ahora Lorenzo va a estar vivo por mucho tiempo en esas mentes.

P.: -¿Considerás que ahora otras víctimas pueden sentirse más fuertes para salir a hablar y denunciar tanto los abusos como el encubrimiento eclesiástico?

E.S.: -Es posible que, ahora que él está muerto, algunas víctimas se sientan más seguras para hablar. Pero ellas también siguieron seguramente con atención el maltrato que tuvieron quienes denunciaron por parte del Poder Judicial y debe también estar el miedo a vivir un maltrato parecido aunque esté muerto el agresor. Así que no sé hasta qué punto pueden llegar a aparecer otras víctimas y en lugar de salir públicamente dirán “ya se murió, trato de ocultar todo esto, lo hablaré con un terapeuta y punto”.

P.: -¿Qué mensaje le enviarías a esas personas?

E.S.: -Yo les sugiero que lo trabajen con un terapeuta y luego vean si hay algo que quieren compartir socialmente, cuando tengan la seguridad de que lo pueden hacer sin que signifique un daño para ellos y sí signifique un acto reparador, que lo hagan.

Las luchas sobrevivientes

P.: -¿Qué rol juegan las organizaciones de sobrevivientes que luchan contra los abusos sexuales?

E.S: -Las organizaciones de sobrevivientes en general, sean de abusos sexuales eclesiásticos o de otro tipo, son muy importantes. Hay una propaganda de Alcohólicos Anónimos que dice “nosotros estuvimos ahí”, es una frase fuerte que está diciendo sabemos de qué hablamos cuando hablamos de esto. Para las personas que han vivido la particularidad de una agresión sexual y pueden hablar entre pares, es profundamente reparador. Es cierto que para algunas personas es algo demasiado movilizador y necesitan un tiempo para poder participar. Pero esos grupos son siempre muy sanadores, ayudan mucho a la reparación.

P.: -¿Qué paralelismo podés hacer entre los casos Grassi y Lorenzo?

E.S.: -El principal paralelismo entre los casos Lorenzo y Grassi, creo, fue el de la estrategia de protección de la Iglesia hacia esos curas. Aparece muy claro en lo que es La Plata, donde dos arzobispos aparentemente en posiciones muy diferentes, Aguer y Fernández, tienen la misma actitud de protección hacia el abusador. El actual arzobispo tiene una parla más progre, en sintonía con Francisco, que es Bergoglio, pero en la práctica actúan todos iguales.

También hay una similitud en ambos casos, que es la descalificación de las víctimas, con amenazas constantes. Eso es algo que aparece muy claramente cuando se trata de agresores sexuales con mucho poder, que hacen llegar las amenazas por diferentes lugares. Eso repercute mucho en las víctimas.

P.: -¿Cómo se puede avanzar en la búsqueda de la verdad con el agresor sexual ya muerto, como es el caso de Lorenzo?

E.S.: Con Lorenzo ya muerto, creo que hay que ver el tema de la responsabilidad de la institución eclesiástica. Porque cada vez que aparece un caso de estas características, la Iglesia no puede seguir ocultándolo. Siempre tienden a decir “ah, eso no pertenece a nosotros”. En Estados Unidos aparece muy clara la responsabilidad de la Iglesia como institución y los jueces lo tienen muy claro. ¿Por qué acá los jueces y las juezas católicas evitan eso y tratan de tomar al cura abusador como alguien que se “desprendió” la de la Santa Institución que no hizo nada y no accionan contra la institución? Eso, en América Latina, es parte de una estrategia muy lúcida que “su Santidad” ha elaborado.

P.: -¿Por qué la Iglesia no piensa en las víctimas, no se da un tarea para cuidarlos y protegerlos?

E.S.: -A ellos nunca les interesaron las víctimas. Bergoglio nunca les mandó ni siquiera un abrazo a la distancia a las víctimas de Grassi. En Chile pasó lo mismo y solo se vieron obligados a darles pelota a las víctimas cuando se dieron cuenta que algunas de ellas eran de la clase alta y tenían fuerte poder económico y político. Pero a los “negritos” y a las “negritas” la Iglesia no les da pelota. A ellos les interesa solo protegerse. No les importa la gente. Los dos enviados por Francisco, que es Bergoglio, a Mendoza para actuar en el caso Provolo, fueron para defender a los curas y ni les interesaron las víctimas. Eso es verso.

P.: -¿Viste la última película Los dos papas? ¿Qué opinión tenés sobre esa producción?

E.S.: -La vi hasta la mitad, tengo que terminar de verla. Pero hasta lo que vi, me pareció terriblemente falsa.

P.: -¿Qué mensaje le dejás a las personas que están leyendo esta entrevista?

E.S.: -Que a las personas que relatan haber sufrido una situación de abuso, siempre hay que partir creyéndoles. Eso no significa que uno no vaya a buscar elementos objetivos que fortalezcan la situación, pero tiene que existir primero esa empatía emocional de creerles. Eso en sí mismo ya facilita la posibilidad de recuperación. Que te crean es un acto de reparación.

A quienes fueron víctimas de abuso sexual hay que ayudarles a elaborar una estrategia, no ir “crudos” o ingenuamente al Poder Judicial que (esto lo saben bien quienes ya lo padecieron) puede ser una trituradora de carne. Hay que partir de que la “justicia” no existe, el Poder Judicial es un regulador en la sociedad al que, por lo tanto, hay que ir con una estrategia para tratar de conseguir un acto que se considere justo.

*Una producción de La Izquierda Diario y Pulso Noticias.

Enrique Stola: “Es tradición en la Iglesia católica destruir los cuerpos”

http://www.laizquierdadiario.com/Enrique-Stola-Es-tradicion-en-la-Iglesia-catolica-destruir-los-cuerpos?fbclid=IwAR2EsWSv5RoFIDWTK7MG6w73ECkOefXL0It107_X_cACHtGheWpVx_2cDNw

Debo clarar que no soy psicólogo sino Especialista en Psicología Clínica. Enrique Stola

 

Entrevista a Enrique Stola “El feminismo es un movimiento de liberación para toda la sociedad”

El reconocido psiquiatra visitó Rosario y habló con El Ciudadano sobre el lugar del hombre en la lucha del movimiento de mujeres. Acompañó a adolescentes que denunciaron al padre Grassi y a la actriz Thelma Fardín
15 de diciembre de 2019. elciudadanoweb.com Por Lucía Mangó

Desde mediados de los 80 el psiquiatra Enrique Stola es feminista. Su trabajo con víctimas de abuso y violencia de la última dictadura cívico militar terminó de confirmar lo que las lecturas le venían sugiriendo. “El feminismo es una respuesta política que amplía las libertades no sólo de las mujeres, sino también de los varones y del colectivo LGTBI”, asegura.

Desde su profesión analiza las prácticas machistas, asesora a quienes sufren violencia y es consultado por quienes buscan denunciar en la Justicia. Acompañó como terapeuta a dos adolescentes que denunciaron por abuso al padre Grassi y fue uno de los peritos que entrevistó a Thelma Fardín cuando llevó a Juan Darthes a la Justicia.

Stola visitó Rosario para dar una charla en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario y en diálogo con El Ciudadano habló sobre su militancia, la violencia machista en Latinoamérica, la importancia de la Educación Sexual Integral en la prevención de abusos y el rol de los hombres en las luchas de género.

-¿Cuál fue el motivo de su visita a Rosario?

-Vine invitado por la cátedra a dar mi perspectiva como psiquiatra y varón feminista historiando cómo se llegó a esta situación con un paradigma neoliberal desde 1900 hasta la actualidad. La sociedad tiene un dispositivo de dominación masculina que jerarquiza y subordina la figura de las mujeres y el movimiento LGTBIQ. El machismo atraviesa todos los cerebros. Las conductas cotidianas reproducen la jerarquización de la diferencia entre la figura valorizada del hombre y los cuerpos subordinados.

-¿Cuándo se convirtió en feminista?

-En la década del 80 me definí feminista. Venía trabajando con víctimas de la última dictadura cívico militar que sufrieron abuso y lo que entonces denominaban violencia doméstica. Las lecturas y producciones teóricas de feministas me llevaron a definirme así. La filósofa Diana Maffía dice que la situación de las mujeres en el mundo está peor que la de los varones y eso lo comprobamos científicamente a través de las estadísticas. Plantea un problema ético y requiere de una respuesta política para transformar la sociedad. Eso hace el feminismo y puede ser asumido por cualquier persona.

-¿Qué respuestas recibió desde los feminismos?

-Hay un sector de compañeras que no acepta que puedan existir hombres feministas y no acuerda con la hipótesis. No entro en discusión. Soy activista feminista y sufrí las consecuencias. Es mi forma de ser y estar en el mundo.

-¿Cómo lo tomaron los varones?

-En los 80 y 90 lo veían como la locura de un psiquiatra. Ahora el pensamiento cambió gracias al gran movimiento de mujeres y colectivo LGTBIQ. Hoy me escuchan y reflexionan, pero los varones no cambian porque hagamos cursos ni seminarios, sino por los fuertes posicionamientos de las mujeres y del colectivo que generan cambios sociales.

-¿Cómo fue trabajar con víctimas de la dictadura?

-En aquel momento trabajé con varones y mujeres que sufrieron todo tipo de torturas en la dictadura y con personas que iban a ir al exilio. También con familiares de detenidos o desaparecidos. Por mi forma de trabajar, fueron apareciendo situaciones de mujeres que sufrían lo que llamaban violencia doméstica y abusos. Ese trabajo me permitió entrar en el caso del padre Grassi y fui terapeuta de Gabriel, el chico que lo denunció y por el cual el cura recibió una condena. Dediqué más de 10 años de mi vida a ese caso y sufrí las consecuencias ya que me amenazaron y entraron tres veces a mi casa.

-También participó como profesional de la denuncia de Thelma Fardín…

-Me pidieron hacer una evaluación psiquiátrica de Thelma para hacer un informe y presentarlo en la Justicia. Estuvimos trabajando muchas horas con ella.

-¿Cree que la mediatización de estos casos ayudó a que otras víctimas denuncien?

-El patriarcado y el dispositivo de discriminación masculina utilizan la educación y los medios de comunicación masivos para sostener el dominio. Tenemos que hacer visible lo que le sucede a las mujeres, sus historias, sus luchas y, en lo posible, utilizar los medios de comunicación. La lucha produjo resquebrajamientos en la sociedad hacia arriba y permitió que haya espacios que las compañeras pueden utilizar para difundir la perspectiva de género y feminista.

-¿Cómo analiza la violencia machista en las protestas de Chile y Bolivia?

-La etnia blanca dominante sostiene el neoliberalismo como proyecto económico y mundial. La crueldad es contra todos los cuerpos pero hacia las mujeres es con violaciones en Chile y los abusos sexuales como muestra de la crueldad machista.

-¿Ve una relación entre los modelos neoliberales y el patriarcado?

-Las compañeras del feminismo comunitario de América latina afirman que el patriarcado es la matriz de todas las dominaciones. Si miramos la evolución de las estructuras económicas del occidente, desde el feudalismo, el mercantilismo hasta las diferentes formas del capitalismo vemos que hubo una constante que fue la dominación de género. Los estudios de Bourdieu dan cuenta de eso. La raza como creación a partir de los siglos XV o XVI como forma de organizar los cuerpos y espacios en función de intereses dominantes y explotación de los cuerpos, el concepto de clase social y explotación de clase, la heterosexualidad obligatoria son variables que van configurando quiénes dominan y quiénes son dominados. El aquí y ahora atravesado por la dominación de clase, de género, por la dominación de raza, la etnia de los blancos con total poder por la situación de negritud de la población, los sectores sociales amplios llevados a una situación sin salida en el mundo al igual que los negros esclavos en la esclavitud.

-¿Cuál es la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) en la prevención de abusos?

-La ESI es necesaria porque le enseñaría a niñas, niños y niñes a respetar sus cuerpos y el de los otros porque es la base de nuevas configuraciones democráticas. Se oponen las instituciones religiosas que hablan de ideología de género y bajo el slogan “Con mis hijos no te metas” garantizan la protección de abusadores, les dejan espacios de libertad, y desprotegen la infancia porque estas personas no tienen palabras ni elementos para pedir ayuda en caso de abuso. Pero además porque las infancias acceden a la pornografía que circula por Internet y los educa desde el goce machista. La ESI evitaría los escraches. El daño que produjeron en las sociedades y en los cuerpos las instituciones cristianas es terrible.
-¿Cuál es el lugar de los varones en la lucha de género?

-Veo varones que se están agrupando bajo una propuesta antipatriarcal. Me consultaron por una nota sobre un hombre que se había hecho una vasectomía y recibió rechazos de parte de otros hombres. Es una conducta antipatriarcal: inscribir en el cuerpo la decisión de no llevar adelante el modo machista de reproducción. Hay varones que por el nivel cultural aprendieron el discurso políticamente correcto pero ocultan el sostenimiento del machismo. Hablan de nuevas masculinidades, pero el patriarcado siempre las reproduce. Tienen que ser anti hegemónicas y anti patriarcales y con lectura feminista. Las mujeres son las que tienen un punto de vista epistemológicamente privilegiado porque son quienes ven los mecanismos de dominación masculina. Con la revolución de las hijes, el término que inauguró Luciana Peker, se produjeron cambios en los padres, abuelos y tíos ante los posicionamientos de los adolescentes. Es muy saludable. El feminismo es un movimiento de liberaciones para toda sociedad y no produjo ninguna muerte. Los cambios sociales son la consecuencia de la lucha de las mujeres y de ocupar el espacio público en la calle.

-¿Cómo se interesó por estos temas?

-Viví la discriminación por ser peronista, por ser de un sector económicamente bajo, y por otros temas lo que me ubicó en sintonía de empatía con cualquier otra persona. No me fue difícil ver lo que les pasaba a las mujeres. Con las lecturas feministas y con la escucha de su sufrimiento mi posición avanzó rápidamente.
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Si va a utilizar este texto cite la fuente: elciudadanoweb.com
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Opinión: “Es necesario que se respete el derecho al tiempo”(abusos sexuales)

“¿Por qué no lo dijo antes?”, “Hablan ahora porque quieren perjudicar a la institución”, “¿No tenía entonces una amiga en quien confiar?”, “¿Qué está buscando diciéndolo ahora?”, “Me suena algo raro que recién ahora lo cuente ¡luego de 20 años!”. Son expresiones de periodistas al conocer el relato de mujeres sobre la agresión sexual sufrida en otros momentos de sus vidas, o de jóvenes abusados cuando niños en instituciones religiosas.

Poderosas organizaciones niegan que el lugar más peligroso para niños y niñas es su propio hogar o también para los menores las instituciones que tienen total control sobre sus cuerpos.

Las agresiones sexuales producen un profundo impacto psico-biológico que obliga al psiquismo a reprimir recuerdos para mantener la estabilidad psíquica con la menores consecuencias en el cotidiano vivir. Algunas personas recuerdan imágenes de la agresión y otras acceden a recuerdos por un estímulo, por ejemplo, escuchar una música o percibir un olor.

Re-encontrarse con la experiencia traumática no es nada fácil pues obliga a ver el contexto del “allá y entonces”, aceptar los abandonos afectivos, la soledad de esos momentos, la falta de palabras para explicar lo que sucedía y la imposibilidades de compartir, ya que es frecuente que los adultos o cuidadores no quieran escuchar. Están presentes las amenazas del agresor, la culpa por la imposibilidad de detener la acción depredadora, la profunda vergüenza y la dificultad para entender lo sucedido. Re-encontrarse con el trauma muchas veces es además enfrentar poderosas organizaciones religiosas.

Quienes fueron agredidos sexualmente sólo hablan cuando están en condiciones de hacerlo y no por la imposición de la ley o del funcionario judicial.

El sufrimiento personal no puede ser regulado desde fuera por un almanaque. Es necesario que se respete el derecho al tiempo, el que se puede tomar la persona que fue víctima. Tiempo para poder hablar, para poder reparar y sanar.

Enrique Stola Médico Psiquiatra

Mi opinión en la nota realizada por Mariana Iglesias y publicada por Clarín el  20-07-2014

“Testimonios del horror: recién de adultos pudieron denunciar a un cura por abusos, pero para la justicia el delito prescribió”

“Somos los varones los que deberíamos ocuparnos de nuestras prácticas violentas”

Entrevista con Enrique Stola, médico psiquiatra

Por: Ana Acosta @yakuana

Enrique Stola, es médico argentino, especialista en psicología clínica y psiquiatría. Hace años está dedicado al activismo en derechos humanos y derechos de las mujeres, algo que no teme en llamar, su activismo feminista. Stola acompañó como médico psiquiatra a Gabriel*, uno de los jóvenes víctima de abuso sexual por parte del Padre Grassi, sacerdote condenado a prisión por abuso sexual en Argentina. Estuvo en Ecuador para compartir una charla en el Seminario Internacional “Criminología y Mujeres” , un espacio que reunió a cientos de abogados y abogadas del país. Stola, habla de temas que pocos médicos quieren hablar: la violencia de género como un hecho cultural e histórico, el aborto como una decisión de libertad, el papel de la Iglesia en la dominación masculina, entre otros temas, que los explica en detalle con un apasionamiento joven que contrasta con su cabello totalmente blanco.

 

¿Tú te defines como feminista?

Sí, claro.

¿Puede ser un hombre feminista?

Sonríe ante la pregunta

— A ver, Diana Maffía , filosofa argentina feminista, dice que podemos describir la situación de las mujeres en todo el mundo y darnos cuenta de que están peor que los varones en todos los ítems. Eso se puede comprobar a través del método estadístico, algo que está comprobado­. Entonces se plantea un problema ético que eso no está bien y algo hay que hacer. El hacer es una respuesta política y eso es una visión de las mujeres, por lo tanto el feminismo es una respuesta política. No es que se tenga que ser mujer para ser feminista, si no que cualquier persona, mujer, miembro del movimiento LGBTQ puede ser feminista. Pero claro esto implica un trabajo muy fuerte en la propia autopercepción personal y estar las veinte y cuatro horas del día haciendo política feminista.

Quiero hacerle una comentario pero se adelanta. Es evidente que sabe lo que iba a decir.

— Yo entiendo perfectamente que muchísimas compañeras digan que los hombres no podemos ser feministas, yo eso no lo discuto. Digo, no lo discuto, porque entiendo que la dirección política de la liberación de las mujeres y de todo el movimiento LGTBIQ no lo podemos hacer los hombres. Nosotros podemos acompañar. Yo cuando doy talleres, en general, lo hago donde compañeras feministas no han estado o donde no hay grupos feministas, para que sea un aporte.

Yo entiendo perfectamente los cuestionamientos de las compañeras feministas, entiendo la rabia y el malestar que pueden tener con los varones, sobre todo porque también están apareciendo los varones con formación universitaria, con buen discurso y que adoptan tranquilamente este discurso feminista y que en realidad no lo son. Pero las compañeras saben diferenciar perfectamente un machirulo que se hace feminista y alguien que lo es.

 

Muchas veces, de forma errada, dicen que el feminismo es algo de “mujeres contra hombres”. ¿Qué piensas de esta afirmación?

Los feminismos no plantean la lucha contra el hombre, por lo general son los machirulos y las mujeres atravesadas por el machismo quienes dicen: “ah bueno, pero se oponen a los hombres, ellos son el enemigo”. También es cierto que hay muchísimos hombres que son activos machistas y activos representantes de la dominación masculina, esos hombres sí son parte del problema.

Justificar las actitudes de los hombres, o decir que la lucha feminista está contra los hombres, proviene por un lado de la mala fe de los hombres y por otro lado de la ignorancia. Hay varones que saben que esto no es así pero lo afirman, y hay otros que son ignorantes. ¿Qué quiero decir con esto?, los niveles de violencia hacia las mujeres y la cantidad de violencia que hay hacia las mujeres son múltiples: violencia obstétrica, simbólica, física, sexual, psicológica. Hay un nivel de violencia de género que es extrema, es aquella que mata. Y ¿qué dicen los tipos en general, los machos en general?: “ah no, nosotros no estamos de acuerdo, es que los violentos son enfermos, son alcohólicos, son de clase baja, son pobres”. En realidad, los violentos están en todas las clases sociales, los que ejercen violencia de género extrema están en todas las clases sociales y la mayoría de ellos no son enfermos, si no que se creen propietarios y quieren decidir qué hay que hacer con el cuerpo de la mujer y cómo manejar los tiempos de la mujer.

Entonces solo una pequeña cantidad de varones golpeadores son sociópatas o psicópatas, y los psicópatas aún no son enfermos, puede haber psicóticos que con medicamento se resuelve y pueden tener una vida normal. Por eso, hay que luchar contra ese tipo de mandato, porque lo que están diciendo estos machos es: “no las queremos lesionadas, no las queremos asesinadas, pero queremos que sigan subordinadas, que nos sigan sirviendo en la casa, que nos sigan atendiendo, que cuando tengamos ganas de tirárnoslas, cogerlas, follarlas estén a nuestra disposición y que abran las piernas y cuando queremos prostituir a una mujer, agarrarle y hacerle lo que queremos, tenemos derecho hacerlo. Entonces no las quieren muertas, ni lesionadas, sino subordinadas. Eso es la matriz patriarcal, y contra eso lucha lucha el feminismo.

 

¿En qué consiste esa matriz patriarcal?

La cuestión es que hay una estructura patriarcal, una matriz de dominación patriarcal que se viene deformando desde hace muchísimos siglos, en todo lo que es el área dominada por Occidente. En el 2.500 antes de Cristo, se detectaron tumbas donde los hombres ya aparecen con determinadas vestimentas que muestran las jefaturas y muestran las jerarquías que tenían.

El patriarcado es una matriz de dominación, matriz de todas las dominaciones existentes, que ha ido jerarquizando la diferencia. Luego ha generado dispositivos que no son conscientes. Uno de esos dispositivos es la dominación masculina que a través de todas las estructuras: leyes, economía, arquitectura etc, lo que hace es jerarquizar la diferencia entre varones y mujeres, para seguir reproduciéndola.

Es cierto que los hombres tenemos, como dice Rita Segato, el “Mandato de Masculinidad”, que nos dice que tenemos que ser “valientes, heterosexuales, machos, reprimir la afectividad”, y a la vez hay el mandato a las mujeres de ser “suaves, amables, comprender a los varones, sostener a los varones, atender el hogar”, todas esas idioteces que tanto sufrimiento le causa a las mujeres. Todo esto se fue complejizando con la institucionalización de las religiones. En nuestro caso la Iglesia Católica, a partir del Concilio del 325 después de Cristo, empieza a participar y toma el poder político. Desde ese momento la Iglesia Católica se constituyó como el referente patriarcal y de dominación masculina.

Los cuerpos de las mujeres están atravesadas por múltiples dominaciones, el de los hombres también, pero la dominación de género atraviesa el cuerpo de las mujeres, y todos los cuerpos feminizados, que es el movimiento LGTBQ.Yo estoy de acuerdo con Rita Segato en que no se debe confiar y la mujer no debe poner tanta esperanza en el Estado, por que los Estados son patriarcales también.

 

Tú dices que la violencia de género es un práctica cultural ¿Qué implica esto?

– La matriz patriarcal y la dominación masculina ha hecho creer que la violencia de género es un problema de las mujeres y en realidad es un problema de los varones. Somos los varones los que deberíamos ocuparnos de nuestras prácticas violentas . Tenemos prácticas muy violentas, por ejemplo, definimos la política del mundo, manejamos la gestión de poder de las cosas principales en el mundo: comercio de armas, trata de personas, trata de personas con fines de explotación laboral y sexual, violaciones en masa, violaciones individuales, guerra.

La violencia es un problema de los varones, no de las mujeres. Los mensajes deberían ser dirigidos a los varones, pero ¿quién tiene el poder político, el poder religioso?: los machos. La Iglesia Católica es un grupo de machos dirigiendo con mentalidad de machos. Si ves cualquier institución religiosa o política, son machos dirigiendo. ¿Quiénes hoy emiten los mensajes? son los varones también.

Entonces la violencia no es problema de las mujeres, es un problema de los hombres. Las mujeres son víctimas, los niños son víctimas, el movimiento LGTBQ son víctimas, pero en este caso hay que diferenciar, ya que hay una cuestión de clase, porque hay sectores del movimiento gay que pertenece al gay capitalista y que son absolutamente explotadores del cuerpo de la mujer, por ejemplo, en el cuerpo de las mujeres pobres para tener hijos, con la llamada maternidad subrogada.

Por un lado, la violencia de género es una violencia instrumental, que obliga a mantener la dominación masculina y a mantener la jerarquía masculina, esto significa disciplinar los cuerpos de las mujeres y; por otro lado, como también dice Rita Segato, la violencia de género es también una violencia expresiva, que se expresa y nos muestra como machos y eso tiene que ver con el cumplimiento del mandato patriarcal.

Entonces si pensamos solamente que la violencia de género es solo la extrema –el feminicidio– entonces ya no hablamos de la dominación masculina, solo vemos el problema como el grupo de “loquitos que si reciben un poco de educación resuelven el tema”.

Hay respuestas fáciles a este problema, pero lo cierto es que la dominación masculina tiene siglos de experiencia y de expresión. En la época del feudalismo la dominación era masculina, cuando comienza el capitalismo la dominación es masculina, con el desarrollo del Estado, con los países socialistas, con el neoliberalismo la dominación es masculina, ósea hay una constante que se mantiene.

***

 

Enrique Stola durante la entrevista en su visita a Ecuador. Foto: Ana Acosta

La visita de Enrique Stola se da un mes y medio después de dos hechos que colocaron en la discusión pública de Ecuador la brutalidad de la violencia de género. El primero fue la violación grupal a Marta, por parte de su amigos; a semana seguida, el feminicidio de Diana Carolina, ocurrido frente a la Policía y varias personas que miraron y filmaron cómo su ex pareja la acuchillaba hasta matarla. La respuesta de la sociedad se expresó en marchas en varias ciudades del país, y en los medios de comunicación con la realización de programas y debates tratando de encontrar explicaciones a lo sucedido, muchos de estos desviaron el problema hacia un tema de “presencia de extranjeros venezolanos” –ya que el asesino de Diana es venezolano–, otros hablaron de la violencia de la sociedad, evitando profundizar en la violencia de género hacia las mujeres, como algo que tiene origen en el machismo.

Un panelista en un debate sobre violencia de género motivado por un periodista reconocido de Ecuador dijo que hay más hombres asesinados que feminicidios. Con este argumento decía que la violencia de género hacia las mujeres era exagerada y que se debía hablar de toda la violencia en general en la sociedad. Con este mismo argumento varios grupos expresaron que no se debe decir “ni una menos”, sino “nadie menos”. ¿Qué opinas de esto?

– Lo primero que me surge cuando escucho a estos tipos decir eso, es que son ignorantes y no los soporto. Lo que hacen estos machos es decir “estamos en contra de toda violencia, somos buenos, no queremos ninguna violencia”.

En realidad si uno quiere resolver una situación de violencia y tener una buena estrategia, tiene que hacer un buen diagnóstico, una buena caracterización de esa violencia. Uno no puede resolver una violencia armada política diciendo: “estamos en contra de toda la violencia”, hay que tener una estrategia política. Uno no puede resolver una violencia obstétrica diciendo estamos en contra de toda violencia, debemos ver los mecanismos de dominación en los lugares donde las mujeres van a parir. Si vemos la violencia en las escuelas, no podemos decir estamos en contra de la violencia, hay que hacer un análisis de la institución escolar para ver cómo se expresa la violencia social en la escuela. De la misma forma si hay violencia contra las mujeres tenemos que hacer un análisis de contexto para ver cómo se produce ese tipo de violencia.

Entonces la violencia de género, es violencia machista y está dirigida hacia las mujeres, porque hay una estructura social, económica y cultural que es gestionada por los varones y avala esta violencia contra las mujeres. Las mujeres no tienen en ningún lugar del mundo una estructura social, económica, política y cultural que avale su violencia contra los hombres. No existe esa matriz y nunca ha existido.

Los hombres son asesinados por otros hombres. Los hombres son los que deciden las guerras. Los hombres son violados por otros hombres, son castigados y torturados por otros hombres. La violación es una práctica sexual masculina avalada por la cultura . Se viola en manada, individualmente y se comparte con otro para que se de cuenta qué pasó con la mujer que fue violada. Es violada esa ama de casa que está encerrada en su casa, atendiendo a sus hijos, que es católica y está con su esposo súper católico que nunca se va a fijar si ella tiene deseos o no de tener relaciones, y cuando hay sexo sin deseo –aunque haya consentimiento– es violación. Repito cuando hay sexo sin deseo es violación.

Entonces la violación es una práctica sexual masculina, que no todos los hombres la practicamos pero que nuestra cultura la sostiene.

 

***

 

Enrique Stola, es uno de los médicos que participó activamente en el debate por el Aborto Legal en la Argentina, sus interés ha sido desmentir muchos de los argumentos de los grupos religiosos. Uno de ellos: el síndrome post aborto.

 

Quienes se oponen a la despenalización del aborto hablan de un “síndrome post aborto” que viven todas las mujeres que abortan. ¿Tú como médico puedes confirmar que este síndrome existe?

– Eso es mentira. Cuando hay sintomatología las producen ellos, hacen una presión ideológica tan fuerte, tan culpabilizante sobre las mujeres, que son ellos los que producen esto.

Cuando un embarazo no deseado concluye en un aborto, por que no es deseado y la mujer ejerce su libertad, no va a tener efectos psicológicos. No es cierto que el aborto en sí produzca efectos psicológicos negativos. Lo que produce efecto psicológicos negativos en las mujeres que quieren abortar es la represión y la terrible presión, por parte de grupos, instituciones o familiares. Si esa presión no existe, los efectos no existen.

La situación de aborto no es ninguna situación agradable, nadie va a un cirujano contento, pero los mayores efectos se dan por la presión social hacia la mujer.

 

Pero estos grupos han afirmado que es este síndrome está comprobado científicamente.

– No hay sustentos científicos para esto. Es como los que sostienen que solo hay hombre y mujer, que solo existe el binarismo y que no hay otras realidades. Esta gente es muy mentirosa, lo hemos visto en los debates por la despenalización del aborto en Argentina, esta gente miente permanentemente, falsean datos, son muy mentirosos. Así que es difícil discutir, porque no discute de buena fe, siempre están mintiendo.

 

En Ecuador hay cifras muy altas de violación sobre todo a niñas menores de 14 años y adolescentes, por lo que la Asamblea está discutiendo aumentar la causal violación para un aborto no punible. ¿Cuáles son los efectos de un embarazo que no consentiste, no deseaste?¿Cuáles son los efectos en la salud mental de una mujer un embarazo que no desea?

–Cuando se la obliga a la mujer a tener ese hijo lo vive terriblemente mal porque es una situación traumática, porque tiene que parir, por que muchas veces no está en condiciones psicológicas, ni económicas de sostenerlo, porque empieza a funcionar toda esa maquinaria ideológica que dice que si has parido tienes que ser una “buena madre”. Esa mujer siente que una parte de ella no quiere a ese hijo, que lo rechaza. Yo recuerdo una vez en Perú fui allí por una misión humanitaria y observé a una mujer con un chiquito y me sorprendió la distancia afectiva que había con su hijo. Las encargadas del área de derechos humanos me informaron que esa mujer había sido violada por las fuerzas gubernamentales y le habían obligado a tener un hijo, pero además, por tener un hijo producto de violación, había sido rechazada por su comunidad, por su familia. Así que fíjense la cantidad de castigos que recibe una mujer por quedar embarazada.

La mayor parte de estos machos violadores, que violan a las mujeres, no se hacen cargo de esos pibes , muy pocos reciben algún tipo de castigo y luego andan por la vida haciendo su vida, mientras las mujeres son las que sufren las múltiples calamidades.

 

Además de la judialización que impide que las mujeres aborten ¿Cuáles son las razones para que exista tanta oposición al aborto, por qué la sociedad condena a las mujeres que deciden abortar?

– La sociedad mira mal a las mujeres. Las mujeres están en el campo de la sospecha desde que los monoteísmos –las tres religiones monoteístas– dominan gran parte de la humanidad, y esto es entrelazado con las concepciones machistas.

Las mujeres siempre están en el campo de la sospecha y lo vemos cuando van a denunciar un abuso sexual que se ha producido contra sus hijos o hijas, y la carga de sospecha en el poder judicial es sobre la mujer. Lo vemos en las lecturas bíblicas, la mujer siempre está en el lugar de la sospecha y todo lo que haga la mujer puede ser cuestionado.

A partir del Concilio de Nicea , del año 325, la Iglesia Católica fue cada vez, reforzando el control sobre las mujeres. Este es un dato histórico, irrebatible, ningún cura pude decir que no es así. En esto está el castigo a la mujer por el placer sexual, si es que tiene relaciones, el castigo por las decisiones que puede tomar.

La condena social a las mujeres que deciden es producto de la misoginia que tiene el mundo. Contra esto, los feminismos están luchando. Cuando digo los feminismos, hablo del producto de las diferentes estrategias de acuerdo al marco cultural que se da en las mujeres para liberarse.

 

Otro tema de la despenalización del aborto es el tema del efecto que puede tener la sanción judicial ¿cuál es el efecto que tiene la sanción penal en la mente de las mujeres para tomar sus decisiones?

– No es cualquier mujer la penalizada por el aborto. Son las mujeres pobres o de clase media baja las penalizadas. Las mujeres ricas, de la burguesía del Ecuador, muy católicas y que también van a la marcha en contra del aborto, salen del país o se hacen el aborto aquí con buenos médicos y en buenas condiciones. Lo mismo pasa con las mujeres de la burguesía latinoamericana, que cruzan a otro país, se hacen el aborto y se acabó.

Entonces la penalización es para las mujeres pobres. Lo mismo que la condena a muerte por parte del Estado, porque aquí y en otros países latinoamericanos salvo en Uruguay, hay condena de muerte para las mujeres pobres que abortan en condiciones no adecuadas. Es un nivel de crueldad muy grande.

Por otro lado lo que pasan estas mujeres es un nivel estrés post traumático, depresión, se sienten culpables, son culpabilizadas por el vecindario, la comunidad. Es terrible cómo le hacen pagar a las mujeres que abortan o incluso que han tenido abortos espontáneos. Muchas veces tienen abortos espontáneos, no tienen ellas ningún control voluntario sobre el proceso de gestación, se produce el aborto espontáneo y son cuestionadas, judicializadas. Esa es la crueldad de los cristianos de hoy.

 

¿Qué implica el poder tomar una decisión para cambiar la estructura? ¿Cuál es el papel del aborto en el cambio de estructura patriarcal? ¿Por qué este tema es importante dentro de la lucha general?

– Cuando hay una ley que permite el divorcio en el matrimonio, las iglesias pierden control de cuerpos. Cuando hay una ley como, en el caso de Argentina, la Ley de Identidad de Género, donde la persona que pertenece al movimiento LGTBIQ puede cambiar su identidad, si no se siente de acuerdo con el cuerpo que tiene y necesita ser reconocido socialmente de otra forma, se presenta al registro civil, sin necesidad de hacerse operaciones, sin necesidad de pasar por el psicólogo o el psiquiatra, es ese derecho que la persona tiene para auto percibirse y que eso se exprese en un documento oficial. Cuando sale una ley como esa, la Iglesia pierde cuerpos y deja de controlar cuerpos y vidas.

Cuando el aborto es legal las mujeres tienen libertad para decidir sobre sus cuerpos. Es decir, que no es el Estado el que decide por ellas, las iglesias y la dominación masculina pierde el control del cuerpo de las mujeres. Por eso es tan importante y por eso se oponen tanto al aborto, porque tiene que ver con el control del cuerpo de las mujeres como elemento de reproducción de esta diferencia, de jerarquización, por un lado, pero también la mujer como fuerza productiva no solo de trabajo, si no también de seres humanos.

Henri Lefebre, filósofo francés, decía que todo proyecto revolucionario tiene que tener dos objetivos a los que no se puede renunciar, uno de ellos es: hay que reapropiarse del propio cuerpo. El cuerpo de las mujeres todavía hoy lo detenta el Estado y las iglesias. Reapropiarse del propio cuerpo, del propio espacio y hacer de ese espacio un lugar de placer y creo que eso están aportando los feminismos. En la medida que las mujeres se liberen, el movimiento LGTBIQ, todes, todas y todos vamos a ser más libres.

LINK ORIGINAL: Wambra Radio

Entornointeligente.com

La definición de patriarcado, machismo y feminismo para no confundirse más

Un especialista en género explicó qué es el machismo, el patriarcado y el feminismo. Los conceptos, uno por uno, explicados en esta nota.


 

El psiquiatra especialista en género, Enrique Stola, traza un perfil del hombre que permanece afincado en estas creencias. El patriarcado tiene sexo, es masculino y es bajo esa mirada que se organizan las diferentes sociedades en el mundo. Mientras tanto el machismo como su expresión extrema surge del sistema de creencias, actitudes y conductas que recrean el poder, la dominación masculina y la subordinación femenina. Machismo son esas conductas, mensajes y acciones cotidianas que ubican a los varones en una situación de supremacía en relaciones a las mujeres y otras personas feminizadas por el patriarcado.

El estereotipo del varón machista


El estereotipo de varón machista es occidental, blanco, heterosexual y propietario. Esas son las condiciones básicas en el imaginario social para expresar y ejercer poder. Cada día es más claro para la sociedad que son las mujeres las que lideran la lucha antipatriarcal. Ellas son las que sufren la asimetría socio-económica-cultural. Además,  sus necesidades tienen poca o nula respuesta de las instituciones republicanas de los Estados de toda América. El movimiento de mujeres viene diciendo NO y ese NO suena y resuena cada vez más fuerte. Esto produce la contraofensiva de los macho-activistas. Ya sea en Argentina o en cualquier país donde las mujeres conquistan y fortalecen derechos e irrumpen en el espacio público. Allí los machos circulaban impunemente.

A muchos varones es inútil explicarles que los derechos de las mujeres nunca pueden perjudicarlos porque ellos con su mentalidad machista evalúan como perjudicial la pérdida de sus históricos privilegios. Ese colectivo machista está conformado por los hombres que tratan consciente y activamente de sostener, cualquiera sea el costo que les imponga el patriarcado, la dominación masculina y la subordinación de las mujeres. Cuentan con el acompañamiento de esas mujeres colonizadas por el patriarcado, que gozan por extensión de los privilegios masculinos y que tienen palabras descalificatorias hacia la lucha de sus congéneres.

“A ellas no se les entiende…”


Quienes integran esos grupos machistas van desde los que con aire de ingenuidad afirman y preguntan “A ellas no se las entiende, ¿y ahora que quieren?”; o los “humoristas” que con poca inteligencia solo relatan chistes sexistas, homófobos, racistas y clasistas; o los macho-explicadores que aconsejan a las mujeres ”pará chiquita, yo te voy explicar lo que es la vida”, o intentan decirle a las feministas cómo deben comportarse mientras ponen cara de expertos en la liberación femenina, hasta los que ejercen violencia de género extrema contra las mujeres, golpeando, violando y asesinando.

“Hembristas”, “Feminazis”, “Feministas radicales”…


Encontramos también a los que intentan dividir a las feministas con el amplio movimiento de mujeres acusándolas de “hembristas”, “feminazis”, “feministas radicales”. También se usan términos como “gestapo feminista”, “fanáticas feministas”, “feministas que odian a los hombres”. Además,  aconsejan que “las feministas deben cuidar que su brazo fundamentalista no se los coma”. En general son “varoncitos” que antes no hablaban de las injusticias sufridas por las mujeres pero, desde hace un tiempo, no pierden oportunidad de intervenir. Sus afirmaciones ocultan la histórica y mundial asimetría estructural que existe en beneficio de los hombres, mientras que con sus gestos “benévolos” tratan de mostrar que quieren lo mejor para la humanidad (o sea ellos) y proponen un discurso supuestamente ético y siempre mentiroso. Queda claro que estos machos solo cambiarán o aceptarán la nueva realidad por el sostenido NO de las mujeres.

La inmensa mayoría de varones está aún muy atrás de la pacífica revolución feminista y esa lejanía mantiene la dramática realidad de la violencia hacia las mujeres y su máxima expresión, los femicidios, pues es en esa masa de hombres y de mujeres colonizadas por el patriarcado el contexto en donde se juegan las violencias contra las mujeres, niñas y niños.

También son políticamente muy fuertes los varones prostituyentes; los que alquilan cuerpos de mujeres pobres convirtiendo sus deseos de ser padres en derecho y los que con poder político y religioso impiden que las mujeres decidan sobre sus cuerpos.

En nuestra sociedad hay hombres que simpatizan con la lucha de las mujeres. Muchos profundizan esa empatía modificando creencias y conductas logrando configuraciones familiares más democráticas e igualitarias.

Tres mujeres saudíes se lanzan contra el machismo a través de la música


 

Fuente: Clarín


El 8M las mujeres conmemoran la cotidiana lucha por su liberación

“El 8 de marzo es eludía en que las mujeres conmemoran la cotidiana lucha por su liberación, no solo de la dominación masculina sino de toda estructura de dominación patriarcal, socio-económica-cultural y política. Al respecto opinó para Télam Enrique Stola, médico psiquiatra, especializado en violencia de género. Publicado el 8.03.2019 https://www.telam.com.ar/notas/201903/338925-el-8m-las-mujeres-conmemoran-la-cotidiana-lucha-por-su-liberacion.html

La agenda feminista está cargada de temas pues cada día las mujeres nos muestran nuevas afectaciones a sus vidas producto de la sociedad patriarcal, la dominación masculina y el machismo.

Todas las personas nos vamos desarrollando dentro de fuertes estereotipos sociales que sostienen a la sociedad patriarcal, siendo los varones socializados en nuestra masculinidad en el rol de dominador.

Desde pequeños estamos viendo avisos con mujeres en posiciones denigrantes con títulos como “Chicas nuevas”, “Todo servicio”, “Adolescentes traviesas”, “Excítate en Tribunales”, lo que nos estimula la creencia de que como futuros hombres vamos a tener un grupo de mujeres a nuestra disposición, que serán diferentes a las que formarán parte de nuestra red afectivo-social.

Mientras tanto la revolución tecnológica nos coloca con un solo click en contacto con la pornografía. A falta de Educación Sexual Integral ahí tenemos la poderosa forma actual de educarnos, ahí está la estética y performance machista que nos dice cómo hay que ser sexualmente con las mujeres, quedándonos mucho mas claro que ellas están a nuestro servicio y cómo podemos ejercer nuestro rol prostituyente.

Y aprenderemos a no hacernos preguntas ni cuestionamientos sobre como surge esa innumerable cantidad de servidumbre-mujeres que irán cambiando de acuerdo a las “necesidades” de nuestro mercado, el de los machos. No nos preguntamos pues ya conocemos la respuesta que nos conforma y circula: “siempre fue así”, “les gusta”, “están ahí porque lo quieren”. No nos interesa conocer nada sobre esos congéneres que nos proveerán de desconocidas mujeres a través de las redes de Trata-con-fines-de-explotación-sexual.

Pero eso no es todo. ¡Queremos ser padres! Entonces aquí está nuestra sociedad patriarcal colocando a nuestro servicio, con muy buen marketing y a precios accesibles, una cantidad de mujeres-jóvenes-pobres que podemos alquilar y luego, si somos famosos, nos permitirá aparecer como padres “amorosos”, daremos reportajes, mostraremos a nuestros hijos y nunca aparecerá la-mujer-madre-que-lo-parió, la que quizás esté siendo alquilada nuevamente, seremos entonces la imagen de la felicidad y muestra de que la vida tiene reservada cosas lindas para los hombres.

Y hay mas explotaciones del cuerpo femenino. Es en conmemoración de la lucha femenina que el 8 M existe, día en que las mujeres conmemoran la cotidiana lucha por su liberación, no solo de la dominación masculina sino además de toda estructura de dominación patriarcal, socio-económica-cultural y política. Ellas se liberarán y lo que parece que los varones no sabemos es que cuando ellas lo logren todas, todes y todos seremos libres y viviremos en una sociedad realmente democrática.

Análisis: Qué es el machismo: estereotipos, patriarcado y mujeres colonizadas

El psiquiatra especialista en género, Enrique Stola, traza un perfil del hombre que permanece afincado en estas creencias. Publicado en Clarín  8-03-.2019 https://www.clarin.com/sociedad/machismo-estereotipos-patriarcado-mujeres-colonizadas_0_8573LjaM_.html

El patriarcado tiene sexo, es masculino y es bajo esa mirada que se organizan las diferentes sociedades en el mundo. Mientras tanto el machismo como su expresión extrema surge del sistema de creencias, actitudes y conductas que recrean el poder, la dominación masculina y la subordinación femenina. Machismo son esas conductas, mensajes y acciones cotidianas que ubican a los varones en una situación de supremacía en relaciones a las mujeres y otras personas feminizadas por el patriarcado. El estereotipo de varón machista es occidental, blanco, heterosexual y propietario, condiciones básicas en el imaginario social para expresar y ejercer poder.

Cada día es más claro para la sociedad que son las mujeres las que lideran la lucha antipatriarcal porque son las que sufren la asimetría socio-económica-cultural a la vez que sus necesidades tienen poca o nula respuesta de las instituciones republicanas de los Estados de toda América.

El movimiento de mujeres viene diciendo NO y ese NO suena y resuena cada vez más fuerte, lo que produce la contraofensiva de los macho-activistas, ya sea en Argentina o en cualquier país donde las mujeres conquistan y fortalecen derechos e irrumpen en el espacio público, lugar donde hasta hace un tiempo los machos circulaban impunemente.

A muchos varones es inútil explicarles que los derechos de las mujeres nunca pueden perjudicarlos porque ellos con su mentalidad machista evalúan como perjudicial la pérdida de sus históricos privilegios. Ese colectivo machista está conformado por los hombres que tratan consciente y activamente de sostener, cualquiera sea el costo que les imponga el patriarcado, la dominación masculina y la subordinación de las mujeres. Cuentan con el acompañamiento de esas mujeres colonizadas por el patriarcado, que gozan por extensión de los privilegios masculinos y que tienen palabras descalificatorias hacia la lucha de sus congéneres.

Quienes integran esos grupos machistas van desde los que con aire de ingenuidad afirman y preguntan “A ellas no se las entiende, ¿y ahora que quieren?”; o los “humoristas” que con poca inteligencia solo relatan chistes sexistas, homófobos, racistas y clasistas; o los macho-explicadores que aconsejan a las mujeres ”pará chiquita, yo te voy explicar lo que es la vida”, o intentan decirle a las feministas cómo deben comportarse mientras ponen cara de expertos en la liberación femenina, hasta los que ejercen violencia de género extrema contra las mujeres, golpeando, violando y asesinando.

Encontramos también a los que intentan dividir a las feministas con el amplio movimiento de mujeres acusándolas de “hembristas”, “feminazis”, “feministas radicales”, “gestapo feminista”, “fanáticas feministas”, “feministas que odian a los hombres”; o aconsejan que “las feministas deben cuidar que su brazo fundamentalista no se los coma”. En general son “varoncitos” que antes no hablaban de las injusticias sufridas por las mujeres pero, desde hace un tiempo, no pierden oportunidad de intervenir. Sus afirmaciones ocultan la histórica y mundial asimetría estructural que existe en beneficio de los hombres, mientras que con sus gestos “benévolos” tratan de mostrar que quieren lo mejor para la humanidad (o sea ellos) y proponen un discurso supuestamente ético y siempre mentiroso. Queda claro que estos machos solo cambiarán o aceptarán la nueva realidad por el sostenido NO de las mujeres.

La inmensa mayoría de varones está aún muy atrás de la pacífica revolución feminista y esa lejanía mantiene la dramática realidad de la violencia hacia las mujeres y su máxima expresión, los femicidios, pues es en esa masa de hombres y de mujeres colonizadas por el patriarcado el contexto en donde se juegan las violencias contra las mujeres, niñas y niños.

También son políticamente muy fuertes los varones prostituyentes; los que alquilan cuerpos de mujeres pobres convirtiendo sus deseos de ser padres en derecho y los que con poder político y religioso impiden que las mujeres decidan sobre sus cuerpos.

En nuestra sociedad hay hombres que simpatizan con la lucha de las mujeres. Muchos profundizan esa empatía modificando creencias y conductas logrando configuraciones familiares más democráticas e igualitarias.

Enrique Stola: “El patriarcado es la matriz de todas las dominaciones”

Enrique Stola: “El patriarcado es la matriz de todas las dominaciones”

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Enrique Stola se define, desde mediados de los años 80, como feminista. Serlo, explica, “es una definición política, como muy bien lo explica la filósofa Diana Maffía, y una posición existencial”. Además siempre militó en espacios políticos y como activista por los Derechos Humanos en las cotidianas situaciones de injusticia social. Es psicoterapeuta en su trabajo profesional. Tiene la especialidad en Psicología Clínica, en Psiquiatría y usa el socio-psicodrama como un gran instrumento para trabajar en talleres y seminarios los temas que le ocupan: “Patriarcado, machismo y violencia de género contra las mujeres, niñes y LGTBIQ”. Estos días se encuentra en España y se ha tomado su tiempo para hablar con La Giganta.

–¿Qué actividades profesionales está realizando en Argentina?

–Consultorio privado y actuar solidariamente en casos de víctimas mujeres o adolescentes que luchan por justicia en el Poder Judicial.

¿Y aquí en España?

Solo el placer por reducir las exigencias cotidianas que tengo en Argentina y el encuentro con feministas y otras personas que quiero. A veces coordino algunos talleres.

FOTO: INFOBAE.

–En su trabajo perita el abuso que, según su visión, “es una práctica cultural que se produce en todo el mundo”. Aquí en España y en muchos países están los “negacionistas” que defienden que no existe una violencia estructural contra la mujer. ¿Qué les diría?

–¿Qué se les puede decir a los “negacionistas”, los que en general son activos machistas o mujeres colonizadas? Me niego a perder mi tiempo con ellos así como, por ejemplo, no respeto a los abogados-privados de machos-violentos-abusadores-o-violadores, ni de criminales de Lesa Humanidad. Sí hablo con los varones de buena fe y que empatizan con el sufrimiento y situación de mujeres y LGTBIQ.

Es muy fácil demostrar que la gestión de los poderes en el mundo lo tienen los machos, que las estructuras del Estado patriarcal responden a esa mirada masculina que organiza el mundo y que hay un sentido del “sentido común” absolutamente hegemónico el que favorece el sostenimiento de la dominación masculina.

Los machistas niegan la existencia de violencia estructural porque no aceptan reconocerse como dominadores y porque, desde su misoginia y sexismo, consideran el actual orden patriarcal como natural…

–¿Cuándo se comienza a “estudiar”, visualizar o hablar de la violación?

–Gracias a las feministas de la década de los 60 [del siglo XX] y en un contexto en donde la juventud se expresó por primera vez en el mundo como sector social, se logró visualizar la violencia que sufrían las mujeres en sus casas, la violación en el matrimonio y el incesto paterno-filial.

Puede decirse que en Argentina hubo tres casos de violencia machista que produjeron un “antes y un después”. En referencia a las agresiones sexuales tuvimos, en 1990, el “Caso María Soledad Morales”, adolescente de 17 años asesinada en la provincia de Catamarca. Este crimen permitió visibilizar a las agresiones sexuales seguidas de muerte, la complicidad de los poderes del Estado provincial y significó la caída del poder de la familia feudal gobernante.

La violencia de género se hizo visible en 1988 a partir del asesinato de Alicia Muñiz (33 años) por el excampeón mundial de boxeo Carlos Monzón.

Los casos de abuso sexual comenzaron a salir a la luz cuando en el 2002 el cura Julio César Grassi fue acusado por dos niños víctimas. Estuve en este caso desde el comienzo y se llevó mas de 10 años de mi vida. Era el cura con mayor poder político, económico y mediático de Argentina, mayor que el del presidente de la Conferencia Episcopal, el jesuita arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio, luego conocido como Francisco.

El caso dividió al país. Parte de la burguesía, junto con diarios como La Nación, Ámbito Financiero y Grupo Infobae, apoyaron económica y mediáticamente al cura; los mejores y más caros estudios de abogados penalistas actuaron en su defensa. Este caso es el que claramente demostró la complicidad de Francisco-que-es-Bergoglio en la protección de curas-abusadores-sexuales. Fui el terapeuta de “Gabriel”, víctima por el que el abusador-cura-Grassi fue condenado en todas las instancias a 15 años de prisión. El fallo quedó firme en marzo de 2017 (¡15 años después de la denuncia!) y Francisco-que-es-Bergoglio no lo pudo salvar.

Tres veces entraron personas a mi departamento en el centro de Buenos Aires y una vez recibí una golpiza (2006) que me produjo un estrés postraumático por varios años, pues las agresiones siguieron hasta finales de 2008, momento en que declaré en el juicio. He sufrido a la mafia católica y la denunciaré siempre. Grassi sigue siendo cura así como lo sigue siendo Christan Von Wernich, cura preso por ser criminal de Lesa Humanidad. Francisco-que-es-Bergoglio nunca recibió en Buenos Aires a víctimas de abuso eclesiástico.

FOTO: Grito del Sur.

–Usted afirma que los violadores no son enfermos. ¿Qué son pues?

–Es común calificarlos de enfermos, pero ese calificativo responde al discurso hegemónico machista. Lo real es que son conscientes de lo que hacen. Algunos de ellos pueden ser psicópatas –que no es un a enfermedad sino una estructura de personalidad–, otros pueden presentar indicadores de perversión, pero lo cierto es que la patologización de esa conducta no explica las miles de agresiones sexuales que se producen a toda hora y en todo el mundo, en la aparente tranquilidad del hogar hasta en los conflictos bélicos que actualmente existen.

Los machos no soportan sentirse señalados por su machismo. Ellos siempre quieren que se psicologice la vida, se psiquiatricen y privaticen las acciones contra mujeres, niños y niñas y LGTBIQ; de esa forma, para ellos el patriarcado “no existe”, habría solo individuos a los que pueden calificar de “monstruos”, alejados de la normalidad de lo que son los hombres; o los que agreden pueden ser un grupo de “monstruos”, o de “anormales”, o “loquitos”.

El patriarcado es la matriz de todas las dominaciones, dicen las compañeras del Feminismo Comunitario de Bolivia. Y cuando hablamos de patriarcado y de prácticas culturales estamos señalando la violencia instrumental que se sostiene socialmente al servicio de la dominación masculina.

–¿Por qué ese abuso de un cuerpo ajeno?

–Porque el patriarcado es dominio de cuerpos y espacios. De acuerdo a cada momento histórico, las modalidades de dominación y explotación cambian. Cambian los paradigmas, aparecen nuevas variables de dominación que cruzan los cuerpos, tecnologías al servicio del poder, pero hay una constante desde hace siglos en la mayoría de las sociedades complejas y es la dominación masculina que atraviesa todos los cuerpos existentes. Leer a Pierre Bourdieusirve para entender este proceso.

“El patriarcado es dominio de cuerpos y espacios”

–En España sabrá usted del caso “La Manada” (2016): una violación colectiva en Pamplona que, jurídicamente, no se ha visto como tal. ¿Cómo se puede “comprender”, desde el punto de vista clínico o psicológico, estos hechos? Los padres de ellos aseguraban “que eran buenos chavales…”.

–El Poder Judicial es el espacio más conservador de la estructura de los estado-nación. Son los guardianes de la forma machista de interpretar el derecho y el castigo. Claro que, gracias a las lucha de las feministas, del amplio movimiento de mujeres y LGTBIQ, hay notables resquebrajamiento en lo que antes era un bloque unificado, dogmático y machista.

Las leyes, generalmente, van por detrás del avance social. Hay violación donde hay un cuerpo sin libertad ni deseo sometido al poder y al deseo del otro. En las violaciones en grupo (dos o más personas) a los agresores los une el ejercicio del machismo lo que es decir ejercicio de poder. Los sostiene un fuerte sexismo y la misoginia.

El homoerotismo los conecta y se autoafirman y valorizan como machos e integrantes del grupo en ese repudiable acto. La mujer agredida es un objeto ritual compartido que facilita que entre ellos se encuentren con la mirada y el goce que los hace sentir poderosos. No les importa lo que siente la mujer sino ver penes erectos penetrando, observando y sintiéndose observados. No lo hacen por imitación y en algunas estructuras grupales alguno puede hacerlo por miedo al castigo del líder del grupo si desobedece. Participar da un sentimiento de pertenencia en una conducta aprobada por todos.

“Las leyes, generalmente, van por detrás del avance social”

–Usted habla de la “sociabilización del varón”. ¿En qué consiste?

–Se habla de masculinidad y feminidad. Las intelectuales feministas han analizado muy bien los mecanismos de subjetivación y producción de estereotipos sociales. Los hombres somos socializados generándonos, desde el nacimiento, actitudes y conductas en consonancia con lo que sabemos que el hombre dominante debe poseer. No cualquier hombre ni cualquier dominio.

El prototipo en Occidente y sus cuerpos-territorios dominados es el de macho blanco, heterosexual, con capacidades físicas a destacar, individualista, cristiano y, como dice Rita Segato, portador de un mandato de masculinidad que debe ser cumplido. Con capacidad de ser dueño de cuerpos y espacios, jefe de hogar en lo privado y macho-circulando en el espacio público.

FOTO: Grito del Sur.

–La mujer parece que es un sujeto pasivo que solo puede esperar benevolencia por parte del hombre. ¿Está también socializada?

–Las mujeres y LGTBIQ son socializadas para la subordinación. La feminidad es fundamentalmente una creación patriarcal, es el producto de la acción simbólica que produce materialidad sobre el cuerpo de las mujeres y que, durante siglos, las llevó a responder a las necesidades físicas, afectivas, económicas y estéticas de la mirada y el orden masculino. Cuerpos y tiempos coaptados por la dominación que se autoadjudicaron con el nombre de derechos lo que eran y son privilegios, e impregnó de virtud lo que fue y es el sometimiento y domesticación de las mujeres.

Por otro lado, el orden patriarcal descalificó, trató y trata como mujeres a los cuerpos y sexualidades disidentes, a aquellas y aquellos que no se ajustaban ni ajustan a la heterosexualidad obligatoria ni a la identidad y expresión de género que todo macho suponía y supone como “natural”. Pero en todas las culturas siempre hubo mujeres que se resistieron y resisten, que no aceptaron ni aceptan ese mandato de subordinación y que están llevando a cabo junto a sus congéneres, junto a cuerpos y sexualidades diversas, una acción revolucionaria y pacífica.

Soy optimista y me adhiero totalmente a la consigna que señala que “el patriarcado va a caer”. Henri Lefebvre dice que todo proyecto revolucionario debe tener varias condiciones, entre ellas hay dos básicas: apropiarse del propio cuerpo, apropiarse del propio espacio y constituirlos en un espacio de placer. Eso están haciendo las feministas y nos lo están enseñando para la vida.

“Las mujeres y LGTBIQ son socializadas para la subordinación”

–Quizá la sociedad tiene que ser la que comience a denigrar estos comportamientos tajantemente. En ese supuesto, ¿se dejarían de cometer violaciones?

–Mientras persista el individualismo y se entronice el egoísmo; mientras domine el actual paradigma-civilizatorio-neoliberal precarizando la vida; mientras que la etnia blanca siga decidiendo que un cuerpo de mujer o persona gestante (me refiero como persona gestante a hombre trans o travesti) pueda ser alquilado o prostituido por otro cuerpo dominante, las violaciones podrán disminuir gracias a la lucha feminista y a la Educación Sexual Integral, pero no terminar.

–Aquí en España existe la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. ¿Qué legislación existe en su país? Desde algunos sectores consideran que no es necesario y que estas normativas perjudica al hombre… ¿Qué opina usted?

–Argentina tiene una serie de leyes que apunta a garantizar derechos: la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres (2009), especifica tipos de violencia: física, psicológica, sexual, económica, patrimonial, simbólica y sus modalidades, doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica y mediática. La Ley de Identidad de Género (2012) es la primera de identidad de género del mundo que, conforme las tendencias en la materia, no patologiza la condición ‘Trans’ (género autopercibido).

La Ley de Matrimonio Igualitaria (2010) también permite la adopción monoparental o en pareja, cualquiera que sea la identidad sexual del adoptante.

La Ley Micaela (2018) establece el Programa Nacional Permanente de Capacitación en Género y Violencia contra las Mujeres con el objetivo de “capacitar y sensibilizar” a todos los funcionarios públicos. Abarca los tres poderes del Estado, desde el presidente hasta toda la Administración pública.

En fin, buenas leyes gracias a la lucha feminista y LGTBIQ, pero en un Estado patriarcal con su justicia hegemónicamente machista. Es claro que el macho-activismo se queja en Argentina, como en España o cualquier país donde las mujeres conquisten derechos. Es inútil explicarles que los derechos de las otras nunca pueden perjudicarlos, porque ellos evalúan como perjudicial el perder históricos privilegios. Ningún dominador renuncia a serlo por hacer cursos sobre género o por participar en clases de ética. Estos machos solo cambiarán o aceptarán la nueva realidad por el sostenido NO de las mujeres. Con ellos es un tema de poder, no de educación.

–Precisamente, las mujeres de su país han dado una lección al heteropatriarcado luchando por su derecho al aborto que, finalmente, a nivel legal, no ha llegado a materializarse… ¿Por qué ese empecinamiento por infantilizar a la mujer y no permitir que ella decida sobre su propio cuerpo y circunstancias?

–Las feministas argentinas, el amplio movimiento de mujeres y LGTBIQ (excluyo aquí al llamado gay capitalismo) tienen una gran historia de lucha, organización y producción teórica. Desde 1986 se realiza anualmente el Encuentro Nacional de Mujeres. Representa un espacio de encuentro y discusión sobre valores, principios y formas de organización por y para mujeres.

Este espacio permite a las participantes tener acceso a herramientas de aprendizaje, empoderamiento, articulación y retroalimentación, para lograr trasladar la práctica y conocimientos adquiridos a sus respectivas comunidades. Son encuentros autónomos, autoconvocados, democráticos, plurales, autofinanciados, federales y horizontales.

Se ha realizado hasta la fecha 33 encuentros, el último en Trelew, una ciudad de 100.000 habitantes de la Patagonia, adonde asistieron 60.000 mujeres de todo el país. Manifestaciones por el “Ni-una-Menos”, por las huelgas internacionales de mujeres y por la despenalización y legalización del aborto movilizaron a cientos de miles de mujeres en el país. Pero todavía el peso de la terrible iglesia católica es muy fuerte con un Gobierno que, si bien abrió el debate, no lideró la posición en defensa de los derechos de las mujeres, lo que permitió que ganara el conservadurismo.

Pero se está dando en Argentina lo que se llama “la revolución de las hijas”, miles de adolescentes y jóvenes que crecieron ganando derechos, que incorporaron las enseñanzas y experiencia de las feministas y que, por primera vez, sintieron en sus cuerpos lo que es el peso institucional del patriarcado y el rol de la iglesia católica. Veremos en los próximos tiempos profundos cambios.

“Donde hay una mujer luchando por mejorar sus condiciones y las de sus compañeras, esa mujer es una feminista”

–La violencia contra la mujer ¿es “igual” en todas partes?

–Los patriarcados no se manifiestan de la misma forma en todos lados por lo que la violencia tiene modalidades diferentes y, por lo tanto, la resistencia de las mujeres, cuerpos y sexualidades disidentes genera disímiles estrategias y objetivos a corto, mediano y largo plazo, lo que da lugar a diferentes feminismos. Julieta Paredes y Cristina Guzmán dicen que allí donde hay una mujer luchando por mejorar sus condiciones y las de sus compañeras, esa mujer es una feminista.

Creo que la mayoría de los feminismos desean que se concrete para las mujeres la posibilidad de una vida sin violencia en una vida social comunitaria y justa. Aquí es importante leer a Almudena Hernando en La fantasía de la individualidad; es lo que considero el estudio antropológico feminista más sólido sobre qué es el patriarcado y cómo afecta el ser y estar de hombres, mujeres y otres.

–Como periodista me he encontrado con titulares que victimizan todavía más y dudan, incluso, de las propias víctimas. ¿Cuál es la responsabilidad de los medios de comunicación?

–Los medios de comunicación le deben a la sociedad un gran debate en el que sí o sí deben participar las feministas, ya sea como periodistas, comunicadoras sociales, psicólogas, filósofas, criminólogas, y de todas las profesiones que abordan la problemática de violencia de género.

Son necesarios sólidos criterios y protocolos sobre cómo comunicar en casos relacionados a las diferentes violencias que sufren mujeres y LGTBIQ. Actualmente muy pocos medios son cuidadosos, la agresión afecta a la víctima y a la totalidad de sus relaciones afectivas. La mayoría no tiene en cuenta a la familia y amigues.

“Los medios de comunicación le deben a la sociedad un gran debate en el que sí o sí deben participar las feministas, ya sea como periodistas, comunicadoras sociales, psicólogas, filósofas, criminólogas, y de todas las profesiones que abordan la problemática de violencia de género”

–Para usted, los piropos y el acoso ¿también son un instrumento de poder?

–Los piropos y el acoso hacia las mujeres son instrumentos de control y sometimiento. Muchos hombres viven esta calificación y el límite que las mujeres vienen poniendo como un atentado a su “caballerosidad”, cuando en realidad es un límite a la impunidad con la que ellos circulaban en el espacio público.

Hay que recordarles que la amabilidad, la solidaridad, los gestos cordiales, la gentileza, la sonrisa y la palabra de halago en un vínculo existente no tienen género y lo puede realizar cualquier persona. ¿Porqué si la concreta un hombre a otro hombre o a una mujer se llama “caballero”? ¿Alguna palabra designa la acción de una mujer dejando paso al hombre?

Con el término caballero ya los machos se autootorgaron un plus de superioridad. En realidad en nuestras sociedades patriarcales esa palabra significa “yo sé tratar a la mujeres, a ella como una dama o a aquella como lo que es, una puta”. Los caballeros designan el lugar de la mujer, o es dama o es puta; o es dama por lo tanto blanca, burguesa o pequeño-burguesa, o es una negra y puta. Hay que desconfiar de los autodenominados caballeros. He trabajado toda mi vida para no serlo.

–Ha defendido que, gracias a teóricas feministas, como por ejemplo Rita Segato, se han realizado estudios y conceptos que, sin ellas, no se habrían visualizado. ¿Cuáles son esos conceptos? ¿Y esas mujeres indispensables?

–Nuestra-América es un continente que, desde 1492, viene sufriendo la matriz colonial de poder, la explotación del viejo mundo y nunca dejó de resistirse, a pesar de que las clases dominantes con mentalidad europea siguen su tarea de expoliación, hoy con criterios e intereses neoliberales. El cristianismo, como religión, y la lustración, con sus complementarios rostros de conocimientos y muerte, produjeron lo que se llama colonización del ser y del saber.

Las mujeres, el movimiento LGTBIQ, los pueblos y naciones indígenas, los movimientos sociales, las y los desheredados de la tierra, han generado espacios de lucha y resistencia, con algunos hombres y muchas mujeres que están produciendo teoría y generando nuevas categorías de conocimiento.

Dentro de esa revitalizante corriente que recorre de norte a sur nuestro continente tenemos, entre muchas otras, a teóricas y/o militantes como Diana Maffía, María Luisa Femenías, Yuderkys Espinosa Miñoso, Rita Segato, Julieta Paredes, Marcela Lagarde, María Galindo, Breny Mendoza, María Lugones, Alba Carosio, Sonia Sánchez, Silvia Rivera Cusicanqui, Elena Moncada, Dora Barrancos, Ochy Curiel, Ángela Davis, etc.

“No tengo respuesta a cómo lograr que el dolor producido por la injusticia social, de género, de raza y sexual termine ni cuando puede eso acontecer, si es que es posible”

–¿Y qué lecturas o trabajos recomendaría?

–Si tengo que recomendar lectura a alguien que recién se acerca a hacer un abordaje teórico diría, para comenzar: La dominación masculina, de Pierre Bourdieu; La fantasía de la individualidad: la construcción socio-histórica del sujeto moderno, de Almudena Hernando Gonzalo; La colonialidad: la cara oculta de la modernidad, de Walter D. Mignolo; Sexualidades migrantes: género y transgénero, de Diana Maffía; La prostitución, de Beatriz Gimeno; Crítica de la colonialidad en ocho ensayos, de Rita Segato.

–¿Cuándo se acabará –o los hombres estarán preparados– para que acabe este despropósito contra las mujeres?

–Si bien los estados son patriarcales y la dominación masculina, lo cual facilita el goce de privilegios a los hombres, el problema no son en sí ellos sino la actual estructura-patriarcal-neoliberal y el racismo-género-clase-sexismo-sexualidad como categorías organizadoras de las sociedades complejas.

La existencia de poderes tan grandes, corruptos y criminales (como ejemplo, el capitalismo financiero) que operan como espacios de decisión política, ocultos a la visión común, deben hacernos reflexionar sobre si nuestra confianza en el Estado tiene sustento material o solo es la creencia en que, desde esa estructura, se puede dar respuesta al dolor y a la vida.

“Mi proyección de futuro es seguir colaborando con las mujeres feministas y movimiento LGTBIQ”

Quizás debamos recorrer también otros caminos, no solo revisar nuestras creencias y subjetividad sino fortalecer los espacios grupales e incentivar el debate sobre cómo queremos lograr un buen vivir. No tengo respuesta a cómo lograr que el dolor producido por la injusticia social, de género, de raza y sexual termine ni cuando puede eso acontecer, si es que es posible.

¿Y qué falta para que los hombres se unan al camino de la igualdad?

–La dominación masculina ya no tiene la solidez de años atrás. Esto permite que haya hombres o grupos de hombres que, de buena fe, empatizan con los cambios sociales y la lucha de las mujeres. Algunos pocos profundizan esa empatía leyendo textos feministas y modifican creencias, actitudes y conductas que expresan el sostenimiento de los estereotipos sexistas impuestos por la cultura. Pero, lamentablemente, la inmensa mayoría de varones están aún muy atrás de la revolución pacífica feminista y eso es un serio problema, pues es esa masa de hombres y de mujeres colonizadas por las creencias machistas el contexto en donde se juegan las violencias.

FOTO: Grito del Sur.
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