Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

Lalo Mir: “Estoy consternado con los femicidios… los varones no somos parte del problema, somos el problema” En un video que se volvió viral, el locutor les pide a los varones que cuestionen sus conductas y se involucren.

Violencia de género

Por Mariana Iglesia 20/02/2021

«Estoy consternado con los femicidios, 48 en lo que va el año, más de uno por día. Y el femicidio de Ursula -Bahillo, asesinada por su ex, al que ella había denunciado- es múltiplemente vergonzoso por lo anunciado y por lo previsible». Inconfundible, la voz de Lalo MIr en este video casero es de enojo. El locutor les habla a los varones, a su violencia, y los invita a reflexionar, a modificar sus conductas. 

«Y ahí están las mujeres manifestándose, y pidiendo a los gritos… y los hombres les tiran balas de goma. Es desgarrador», dice Lalo en el video que se volvió viral. Habla de la ciudad de Rojas, donde vivía Ursula, que protestó frente a la comisaría, que no sólo no hizo nada para defender a la joven de 18 años sino que reprimió la protesta,

«Está claro que al sistema lo manejamos los hombres. Las Madres del Dolor, las Madres del Paco, Mamá cultiva, Ni Una Menos, las Madres de Plaza de Mayo, antes las Abuelas…. madres, siempre mujeres… ¿Dónde estamos los padres, los hombres? ¿Qué nos pasa? No tengo respuestas… ¿Qué sentimos? ¿Cómo nos podemos involucrar?», se pregunta el locutor.

Nuevas masculinidades. Hay varones que debaten su nuevo rol ante el avance del feminismo.

Nuevas masculinidades. Hay varones que debaten su nuevo rol ante el avance del feminismo.

Desde hace unos años a esta parte, son cada vez más los varones que hablan de nuevas masculinidades, que se plantean y cuestionan sus lugares de privilegio, las actitudes y acciones de sus pares. Las desigualdades de género son por demás evidentes: los varones tienen mejores trabajos, mejores sueldos, son los que llegan a puestos de mayor decisión, mientras las mujeres son las que históricamente se ocupan de las tareas domésticas no remuneradas que les quitan tiempo para su propio desarrollo.

En las sociedades machistas y patriarcales los varones son los que tienen más poder y dinero, los que controlan, los que someten, y esa es la causa principal de la violencia de géneros. Cada día hay un femicidio en Argentina desde hace al menos una década. Los asesinos son siempre varones, sus parejas, sus ex. La violencia de género les pertenece. 

«¿Qué onda los amigos de los asesinos? ¿Los del grupo del whatsapp, los del picado, los de la pizza y la cerveza? ¿Seguiremos mandándonos memes y chistes estúpidos que denostan a las mujeres? ¿Qué onda si te llama y te dice ‘me mandé una macana’… Esa es la frase recurrente de los femicidas denunciados, protegidos… ¿Una macana? Como si fuera la travesura de un pendejo…», sigue Lalo Mir.

¿Qué pueden hacer los varones para poner fin a las violencias contra niñas y mujeres? Bajo esta consigna, la Iniciativa Spotlight, una alianza de las Naciones Unidas y la Unión Europea contra los femicidios, en 2020 lanzó la campaña #AmigoDateCuenta.

Campaña Amigo Date Cuenta

Campaña Amigo Date Cuenta

“Tenemos que animarnos a cuestionar el machismo que circula entre nosotros. Romper con las violencias, no con la amistad”, era justamente el lema de la campaña: es que hay amigos que son testigos de esas situaciones y por no romper los “códigos de la amistad” no intervienen.

«Hubo un tiempo en que las mujeres eran sólo máquinas de parir, la fábrica que aseguraba soldados a la guerra y mano de obra a las industrias ¿Lo sigue siendo? Yo creía que habíamos llegado a un punto más evolucionado, pero parece que no. Si no damos ese paso nosotros los varones, el asunto no tiene ni tendrá solución. No somos parte del problema, somos el problema -concluye Lalo MIr-. Prometo seguir pensando y actuando y los invito a formar parte de esta avanzada que solo lucha por un poco más de amor y de humanidad, es posible, lástima tanto dolor y necedad».     

«Es excelente que Lalo Mir haya salido con esa posición y esperemos que se sumen otros comunicadores sociales», dice a Clarín el psiquiatra Enrique Stola, especialista en género e impulsor de iniciativas que apuntan al trabajo con varones. 

«En general, los varones heterosexuales y parte de los varones gay se sienten muy alejados cognitivamente y afectivamente de quienes ejercen violencia de género extrema. Y no visualizan, no reconocen ni se ponen a pensar la violencia cotidiana que estos varones heterosexuales y gays sostienen. Esas violencias cotidianas son sostén y combustible ideológico de la violencia de género extrema«, explica.

«Si uno interpreta esa conducta cuando los ve horrorizados por los femicidios o las torturas que se realizan contra las mujeres, trans, travestis, es como si dijeran ‘no las queremos golpeadas, no las queremos asesinadas, pero que sigan subordinadas’ -sigue Stola-. La mayoría de los varones cis y parte de la comunidad gay no se plantea transformar la relación vincular y social que implica la subordinación de las mujeres, trans y travestis. Las compañeras feministas hacen un correcto cuestionamiento ético a los varones: les dicen ‘Háganse cargo, modifiquen su conducta’. Ese cuestionamiento apunta a lo racional, pero en la práctica cotidiana lo que viven es el goce por el ejercicio del poder y la dominación».

"Los ayudadores"

«Los ayudadores»

Stola pone como ejemplo otra campaña de la Iniciativa Spotlight de 2020: #YoMeOcupo, que con mucha ironía plantea que los varones deben asumir su responsabilidad en las tareas del hogar y de cuidado: «Los ayudadores, esos buenos tipos que dicen ‘¿Por qué no me lo dijiste? Me lo hubieras pedido…’. Es lo que ocurre en los hogares heterosexuales: el hombre expropia a la mujer su tiempo, porque la mujer es la que se hace cargo de las tareas de cuidado. Y al hacerse cargo de esas tareas no puede ocupar su tiempo en su carrera personal y eso es violencia. Esa violencia es uno de los pilares de este entramado social que da sostén al patriarcado a través de múltiples acciones del dispositivo de dominación masculina».

Campaña YO ME Ocupo.

Campaña YO ME Ocupo.

¿Qué se puede hacer? Desde el Estado y algunas organizaciones no gubernamentales hay un puñado de iniciativas. Incluso durante la pandemia y el aislamiento aumentaron las consultas de los varones que piden ayuda o que son enviados por la Justicia a hacer talleres.

«Es necesario que haya una política hacia los varones para que dejen de ser patriarcales y que sean estimulados en otras prácticas -asegura Stola-. El Estado tiene que colaborar para que todos los grupos que están diseminados en el país y que son activistas de cambio pero que no tienen voz en los medios empiecen a tenerla y así ver que se forma un activo de varones que puede impactar culturalmente y producir transformaciones. Un instrumento fundamental es la Educación Sexual Integral, que por eso es resistida por todos los grupos machistas».  

https://www.clarin.com/sociedad/lalo-mir-consternado-femicidios-varones-parte-problema-problema-_0_1NKcu0TDo.html

Un nuevo abordaje para la violencia machista

(Poner el foco en la formación de los varones)

Por Sonia Santoro

Los femicidios de Úrsula Bahillo y de Guadalupe Curual pusieron en carne viva una cicatriz que no deja de sangrar. Sabemos que en un día habrá otra asesinada más porque las estadísticas así lo dicen. El foco, desde hace un tiempo, empieza a apuntar sus luces a una zona hasta no hace mucho oscura, siempre velada, protegida: los varones. ¿Qué hacemos con ellos? ¿Qué con la masculinidad dominante que sustenta los hechos más crueles de violencia de género? “Si no hay políticas feministas para los varones lo que hay son políticas machistas”, dice el psiquiatra feminista Enrique Stola. Como otros especialistas coincide en la necesidad de insistir con la formación –temprana y a lo largo de la vida– consciente en cuestiones de género

Días atrás Lalo Mir difundió un video diciendo que los hombres “no son parte, son el problema”. Cada vez son más los hombres que empiezan a alzar la voz y a hacerse cargo; los que sienten vergüenza ajena; los que siempre se sintieron incómodos de ser parte de la gran cofradía de machos y ahora lo dicen. Las campañas que apuntan a que tomen conciencia de sus abusos o violencias de todo tipo y a intervenir cuando es otro el que lo hace también se multiplican. La Fundación Avon fue una de las primeras con su campaña #Cambiáeltrato, también Gillette interpeló con jugando con su slogan histórico ¿Esto es lo mejor que puede llegar a ser un hombre?, y luego siguieron varios organismos, como el municipio de Moreno, por ejemplo, con sus videos de la línea El silencio es complicidad. También tenemos leyes importantes como la de educación sexual integral (ESI) y la ley Micaela de capacitaciones en la temática a funcionarios y funcionarias de la administración pública. Pero todavía falta, no es suficiente, hay que hacer más, mucho más.

Los últimos femicidios además tienen un componente desestabilizante: los femicidas son jóvenes. ¿Por qué si muchos pibes están más conscientes y activos en relación a la violencia de género esto sigue pasando? “Estos jóvenes repiten patrones muy instalados, porque son socializados de acuerdo con los mandatos de la masculinidad hegemónica. Por ejemplo, en el caso del femicidio de Guadalupe, en Villa La Angostura, le repetía ‘sos mía o de nadie más’. Modelos aprendidos que indican que esos varones siguen pensando a las mujeres como objetos de su pertenencia. Y es que son jóvenes que crecieron y que habitan en una sociedad que todavía ‘tolera’ formas de violencia contra mujeres, que todavía es cómplice y desestima esas violencias, que muchas veces incluso promueve formas de discriminación contra mujeres y diversidades pero también contra varones que no se sienten cómodos respondiendo a los mandatos de la masculinidad heterocispatriarcal”, explica Victoria Vaccaro, especialista de Programa de la Iniciativa Spotlight por el UNFPA. Para contribuir con la eliminación de la violencia de género hay que involucrar a los varones en los debates, en las luchas y en los reclamos, dice Vaccaro. “Hay que interpelarlos, pero sin agredir; invitarlos a ser parte de la solución y que puedan asumir su responsabilidad en relación al tema. Esto especialmente entre aquellos que reconocen la necesidad del cambio pero no saben cómo involucrarse. Sensibilizarlos para la igualdad y enfrentarlos con sus privilegios pero también con los costos de la masculinidad hegemónica para ellos mismos (en relación a su salud, su esperanza de vida, los suicidios, etc). En este sentido, es fundamental la ESI, el rol de las familias, los medios y los espacios de varones existentes para acompañar a los que se van sumando”.

En relación a los varones violentos, plantea, las medidas punitivas son necesarias pero no suficientes: “Existe la necesidad imperiosa de fortalecer y mejorar las no punitivas, como los grupos de ayuda, los grupos psicoeducativos, los espacios de reflexión, los centros de varones y las líneas de atención”. También menciona la necesidad de mejorar las alertas, la evaluación de riesgos y la implementación de medidas que actúen sobre aquellos varones que tienen denuncias y perimetrales pero no las cumplen. Por ejemplo, las notificaciones de las restricciones no pueden depender de las mujeres.

Enrique Stola, psiquiatra feminista, llama la atención acerca de diferenciar entre varones violentos del resto. “Cuando salió el spot Los Ayudadores –relata–, un spot que tiene que ver con la educación informal que apuntaba a situaciones ultracotidianas y que mostraba cómo las mujeres se están haciendo cargo de cosas que los hombres deberían hacer… Esta es una actitud que socialmente no es reconocida como sostenedora de la violencia de género en general. Entonces a los varones les resulta muy difícil unir sus prácticas cotidianas con la violencia de género extrema. Los varones disocian con esa frasecita ‘no todos somos iguales’, también los medios operan fortaleciendo esta división porque cuando hablan de violencia de género solamente hablan de la violencia de género extrema. Entonces todos estamos en contra de la violencia de género extrema, pero no dicen que están en desacuerdo con la subordinación de las mujeres en el plano social, que es el caldo de cultivo”.

En estos días se conoció que para obtener la licencia de conducir habrá que completar un curso sobre “masculinidades, violencias de género, identidad de género y patriarcado”. Consultado por eficacia de estas medidas o de cursos obligatorios, Stola considera que “sirve en la medida en que ese curso sobre violencia no sea una serie de definiciones de power point sino que sean cursos que lleven a que los varones tengan que implicarse con algún nivel en sus historias personales. Si el curso apunta solo a lo cognoscitivo no va a servir, tiene que apuntar a lo afectivo cognitivo”. Lo mismo con leyes como la ley Micaela: “Los funcionarios y las funcionarias tienen que poner el cuerpo para poner entender cómo es la dinámica social y como ellos desde su historia aportan positiva o negativamente a esa dinámica machista. Más cuerpo y menos power point”.

Los cursos obligatorios, que muchos hacen a regañadientes, funcionan igual si logran trabajar con la subjetividad, plantea Stola: “Si logramos que un porcentaje de varones que concurren a los cursos de la Ley Micaela, por ejemplo, se impliquen emocional y emotivamente vamos a lograr un gran número de varones con rol activo para poder modificar la realidad. No van a ser todos”. Hay expectativa de que se deje de producir femicidios ya pero, dice el especialista, “es una expresión de deseo”; “la dinámica machista y de dominación masculina plantea otra realidad. Es triste pensar que muchas mujeres que hoy están pensando cómo organizar su vida van a terminar asesinadas.”

Liliana Carrasco coordina grupos de varones que ejercen violencia de género, en la Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires y en la Dirección de Políticas de Género de San Martín. Además, es integrante de la Red de equipos de trabajo y estudio en masculinidades. Para ella hace falta poner el acento en las dos puntas: prevención, por un lado, y sanción a quienes ejercen violencia, por el otro.

Cuando habla de prevención se refiere a “niveles primarios”. “Por supuesto que la ESI formaría parte de todo el proceso. Educación con respecto a visibilizar las situaciones de violencia dentro de la familia. A través de todas las técnicas y espacios que habilitan esos intercambios Para que sea visible la violencia. Hay formas de traer luz sobre lo que es una dinámica familiar donde hay situaciones de violencia sin llegar a golpes, insultos”. También se refiere a la Ley Micaela como un punto de partida importante, pero como Stola, considera que hay que “fortalecer los esquemas de capacitación y sensibilización. No es una charla de dos horas y está capacitado. Hace falta tomar seriamente la propuesta”

En cuanto a las sanciones a los que ejercieron violencia, explica, “tiene que ver no solamente con si transgrede una medida de restricción y va preso. Hay que pensar también en la posibilidad concreta del sistema. El nivel de transgresión de los varones que ejercen violencia es altísimo. Entonces, lo punitivo no sería solamente la cárcel. Hay que pensar acciones que los inhabilitan en lo cotidiano. Por ejemplo, no poder sacar el carnet de conducir si tiene causa de violencia”. Por otro lado, dice que “necesitamos equipos especializados en violencias machistas y apoyos institucionales”. Hasta que eso no ocurra y evalúen el proceso socioeducativo del hombre que ejerce violencia, “ese señor no puede sacar registro, no puede viajar, no puede transitar… hace falta limitarles la vida cotidiana, porque ese es el punto ciego que nadie ve en la vida de las mujeres. Las mujeres que sufren violencia tienen limitada su vida cotidiana todos los días. Ellos no están teniendo consecuencias por los actos cometidos, eso merece un límite social, judicial, cotidiano”.

Se trata de elaborar un conjunto de medidas para que sea menos accesible la posibilidad del femicidio. “Hoy a un hombre que quiere matar le resulta sencillísimo hacerlo”, dice. Por eso la evaluación de potencial de letalidad de los varones es fundamental: “Tiene que ser el abc de quienes trabajan con varones. Establecer qué tan peligroso es y aumentar las medidas de protección a la víctima, pero también inhabilitarle aspectos de la vida cotidiana. Un varón que no acepta una decisión judicial imaginate el nivel de impunidad que maneja. Que tenga registro de que lo que hace tiene consecuencia. Hoy el límite es ‘si mata va preso’, pero ya la mató. O si incumple diez veces, tal vez le ponen una tobillera”.

¿Cuánto tiempo falta para dejar de contabilizar femicidios cada día? Cómo saberlo. Lo que sí se sabe es que el sistema tiene que cambiar, no solo el sistema judicial que llega tarde y mal, ni los sistemas de seguridad, lo que tiene que cambiar está mucho antes de que un hombre, un adolescente, un joven se sienta con el derecho de someter y violentar a una niña, adolescente o mujer. 

https://www.pagina12.com.ar/329345-poner-el-foco-en-la-formacion-de-los-varones

«Las red institucional y social que Úrsula no tuvo»

El psiquiatra Enrique Stola nació en Rojas y habla de una red de complicidades machistas de juecxs, fiscalxs, abogadxs y fuerzas de seguridad que hace que para las víctimas de violencia sea mejor irse de la ciudad que vivir en ella.

Publicado en Cosecha Roja, 10 de febrero de 2021,

http://www.cosecharoja.org/la-red-institucional-y-social-que-ursula-no-tuvo/

Nací en Rojas y ya como psiquiatra atendí en la zona varios años, continuando mi trabajo desde la Capital Federal, por lo que conozco bastante la realidad de esos pequeños pueblos de la Provincia.

Impactado por el asesinato de Ursula pienso que es raro que no haya más femicidios, pues, salvo excepciones, jueces/zas de paz, jueces/zas de Junín (B), fiscales, fuerzas de seguridad y abogadxs, carecen de formación en género, en violencia de género extrema y de sensibilidad para asistir a las mujeres agredidas.

A lo largo de los años he recomendado a varias mujeres irse a vivir a otros lugares poniendo así distancia con el macho violento porque jamás iban a tener protección, no solo de las instituciones sino tampoco de la población que con la matriz machista que les caracteriza están siempre dispuestos a tratar de loca y mentirosa las mujeres que denuncian. Esto explica que los violentos circulen tanto tiempo sin sanción social, disculpados por redes de amigos y vecinos, por profesionales, políticos y curas.

En un caso dramático tuve que impulsar una red de apoyo con compañeras feministas de varias ciudades para lograr que una joven y sus hijos huyeran desde Rojas a vivir a otra provincia. El macho-juez de paz protegía al violento junto con la policía y una prestigiosa-machista abogada local. Cuando critiqué al funcionariado y abogados muchas voces salieron en defensa de lo indefendible atacando a la víctima. Ésta joven mujer pudo rehacer su vida libre de violencia.

Lo que le pasó a Úrsula puede volver a suceder en Junín, Colón, Rojas, General Arenales, Salto o Pergamino, ya que los violentos han sido socialmente cobijados hasta el momento mientras la policía y la llamada justicia están siempre dispuestas a sospechar de las víctimas. No sólo las instituciones deben hacer una autocrítica.

Para las mujeres bonaerenses acceder a la Justicia de la Provincia de Buenos Aires es un proceso difícil y doloroso, ya sea que denuncien violencia machista contra ellas o incesto paterno-filial.

El asesinato de Ursula, como la mayoría de los asesinatos machistas, podría haberse evitado.

http://www.perfil.com/noticias/policia/el-femicida-de-ursula-la-mato-de-quince-puñaladas-quiso-escapar-pero-la-acuchillo-en-torso-y-cuello.phtml

“El patriarcado está produciendo nuevas masculinidades permanentemente”

Publicado en Diario Femenino, Argentina, junio 6, 2020 21:19

 

El patriarcado está produciendo nuevas masculinidades

Enrique Stola reflexionó en una charla con Diario Digital Femenino sobre las nuevas masculinidades, el capitalismo y la estimulación de la práctica prostituyente como forma de reconocerse como varones, el rol de la pornografía en la educación de niños y adolescentes, y la resistencia de las instituciones a la aplicación de la ESI.

Ilustració de Portada: Luis Cruces Gómez

Lenny CáceresPara ampliar la charla de zoom propuesta por Monique Altschul de MEI (Fundación Mujeres en Igualdad), con Marta Fontenla, Susana Chiarotti, y muchas compañeras, más introdujiste una mirada distinta acerca de la masculinidad hegemónica. Vos hablas del capitalismo financiero, de cómo al salir la mujer a trabajar, más la lucha de las mujeres, al hombre le queda  un fantasma de macho y que crea la recompensa simbólica ¿Podés ampliar esa idea?

Enrique Stola: Es un aporte de Beatriz Gimeno, de España, lo del fantasma que queda en los hombres. Y lo otro  es otro aporte de Quijano, Tony Negri, etc., y de otros autores. En el año 73, en Chile se instala el golpe de Estado y todo el país avanza hacia un Estado puramente neoliberal. Tiene su contraparte con la Tacher y eso implicó dos cuestiones. Por un lado, iban cayendo los países socialistas y terminaba de caer con el muro de Berlín. El avance de la tecnología significó que fue cayendo la clase industrial. Con ellos, antes de la década del ’70,  los obreros y los capitalistas estaban localizados con sus fábricas en determinados territorios, regulaban el capitalismo y la plusvalía. A partir de que empieza a destruirse la clase obrera industrial, este avance de los que manejan el capitalismo financiero tienen mucha más ganancias. Se acabó el socialismo. Se dejan de mantener los Estados de Bienestar.  Se rompe el pacto que había en occidente  y se empieza a disminuir el salario. Y por otro lado, se busca mano de obra cada vez más barata. Las migraciones aumentan en todo el mundo, van en aumento y todo esto se empalma con la lucha de las mujeres por salir de sus casas para sostener sus hogares, con autonomía.

LCSi, el ingreso del macho proveedor no era tanto y las mujeres empiezan a ser parte de esa mano de obra barata también, ¿no?

ES: Pasan a ser parte de esa mano de obra barata, las mujeres del tercer mundo. Pasan a formar parte de lo que después se llama el Cuarto mundo en Europa, o sea, siguiendo con las actividades de cuidado y de servicio, por lo que en la década del ’70 se rompe la configuración básica del capitalismo de que a cada hombre le corresponde una mujer, entonces esto unía al macho de alta clase con el macho más marginal del mundo, porque hasta al más marginal también le correspondía una mujer. Esa configuración vincular se rompe fundamentalmente con la acción de las feministas y  la revolución sexual. Esta revolución sexual que generaron jóvenes y  jóvenas con un contenido político que le dieron ellas, las feministas. Se rompió también ese acuerdo que había entre machos, que a cada macho le correspondía una mujer y las mujeres que les servían a los machos, es decir, las mujeres en situación de prostitución.

LC: Ahí también se rompe hacia adentro de las familias, La masculinidad hegemónica necesita otras dominaciones, ¿no?

ES: Si, pero fíjate que se tienen que modificar las leyes, aparecen las leyes de divorcio en casi todos los países, cada vez la mujer conquista más derechos, dejan de estar legalmente en situación de minoridad, se rompe toda la configuración capitalista que se vivía en aquel momento. Echan mano a las mujeres, a los negros, a los pobres.

LCTambién a los niños, niñas y adolescentes por medio de la prostitución, ya sea para consumir o sea para educar

ES: Se produce otra cosa con el capitalismo. Hasta la década del 70, los militantes decíamos que los pobres eran ejército de reserva del capitalismo. Decíamos eso porque el capitalismo entraba en crisis y expulsaba gente, pero luego salía de la crisis y volvía a retomarlos. Pero a partir de esta ruptura de acuerdo en occidente, del capital y los trabajadores, y la caída de los países socialistas, etc, el capitalismo vuelve a entrar en crisis, expulsa gente pero ya no los vuelve a retomar. Con lo cual va aumentando en todo el mundo la situación de los cuerpos indeseables, de los marginados y los pobres que dejan de ser el ejército de reserva y  pasan a ser los indeseables. Aún hoy lo vemos con absoluta claridad en todo el mundo.

LC: Esta estructura capitalista y esta masculinidad hegemónica que se hace más fuerte en aquellos tiempos, siguen teniendo grandes sostenes.

ES: Las transformaciones que se van produciendo en la sociedad implican una reacomodación del dispositivo  de dominación masculina. Entonces, ellos siguen siempre dominando pero con otro marketing, digamos. En cada momento histórico con otro marketing  y tratando de reacomodarse. Esto golpeó fuertemente esa masculinidad hegemónica que no es más que un modelo machista  y patriarcal, pero también, además, hay un montón de variaciones y hay un hilo que los comunica más allá de las variaciones. Hay una complicidad que se transmite a través de los cuerpos y de las miradas de los machos que hace que  el tema siga siendo operativo para  la dominación masculina. Aquello que era muy importante para ser hombre, como el mandato de ser el proveedor que sostiene a la familia se terminó. Entonces el capitalismo y el patriarcado tienen que dar alguna compensación, porque teóricamente siempre tenemos compensaciones simbólicas a partir de los mitos de los sistemas de creencias que en cada momento histórico la sociedad tiene. Se terminó esa idea de “soy un buen hombre porque sostengo a mi familia, los proveo y nunca les hago faltar nada”, aunque no los vea nunca, aunque trabaje todo el día, aunque tenga que tener amante…

LC: Ya que mencionas lo de las creencias ¿Qué papel juegan las instituciones religiosas en estas cuestiones?

ES: Las instituciones religiosas son la expresión de la matriz cristiana que ha conformado nuestra sociedad  y que impregna la socialización de los cuerpos, ya que las mujeres en su gran mayoría, siguen siendo socializadas para la subordinación y los cuerpos de los varones en su gran mayoría siguen siendo socializados para la dominación.

LCAhí hay una gran contradicción ya que la iglesia católica, por ejemplo, tiene la idea del pecado y no entraría para los varones.

ES: Lo que pasa que el cristianismo no es para los hombres. El cristianismo es para el sometimiento de las mujeres. Esa es la matriz cristiana. Es para el sometimiento de las mujeres y  para que los varones puedan dominar con el consentimiento de un dios. Para que los capitalistas puedan explotar a los cuerpos por estar generando trabajo. Y esto tiene que ver con lo que ha sido el cristianismo o las diferentes corrientes cristianas en el desarrollo del capitalismo. Cómo rompieron a las comunidades para generar esa unidad que se llama la familia. En el comienzo de la revolución industrial, por ejemplo, en las familias antes vivían muchas personas en una casa, y se encargaron de ir imponiendo a la sociedad de que eso estaba mal. En realidad lo que necesitaban era que ese grupo familiar, de hombre y mujer, mujer totalmente sometida en el espacio doméstico que no tuviera politicidad y delegara todo su poder al hombre, y ese hombre se iba a encargar de lo público y de sostenerlo.

No les convenía que vivieran en comunidad porque eso era político. Eso se acabó en occidente por lo menos. Esta es la resistencia que siempre hubo por suerte, en toda América Latina, en el África, pero lo cierto que como modelo la figura fundamental occidental se rompió.

LCY en estos tiempos la masculinidad hegemónica hace unos esfuerzos denodados para sostenerse ¿y qué está pasando con las nuevas masculinidades entonces? ¿Cómo se combaten?

ES: Retomo el llamado de atención que nos hizo en un panel hace un tiempo atrás la licenciada Eleonor Faur, algo que ella viene sosteniendo desde hace tiempo  es que el patriarcado está produciendo nuevas masculinidades permanentemente, entonces no se es igual que el abuelo, no se es igual que su padre, mis hijos serán diferentes. Estas son nuevas formas de ser varones y además el patriarcado propone por medio del marketing formas de masculinidades. En algún momento fue el hombre metrosexual, el hombre que se cuidaba, el que se depilaba de acuerdo a la estética pornográfica. La cuestión es que sea una masculinidad que tenga una decisión política claramente, porque hablamos de poder cuando hablamos de masculinidades. Entonces si tiene una decisión política tiene que ser anti patriarcal y cuestionar absolutamente todo el sistema de dominación que se basa en el patriarcado. Si hablamos de nuevas masculinidades tenemos que agregarle la palabrita anti patriarcal o alguna palabra que defina que es una cuestión política porque si no nuevas masculinidades puede englobar todo y nada a la vez.

LCExiste un temor desde los feminismos y es que el patriarcado se disfrace o algunos varones hegemónicos con masculinidades hegemónicas entren para seguir dominando o para inmiscuirse en las temáticas de las mujeres como es la lucha feminista.

ES: Es un temor lógico y es  algo que las mujeres tienen que prever porque el sistema de dominación masculino cambia de tácticas y de estrategias para sostenerse como tal. Cuando los compañeros dicen: en nuestro país la compañera no quiere que participemos con ella, tienen razones fuertes y justificadas en no aceptar porque no creo que nosotros tengamos que meternos en las organizaciones femeninas. Porque los hombres tenemos toda la sociedad para actuar. Abramos espacios en donde discutamos de feminismos en los lugares donde no se discute el feminismo. Vayamos a esos lugares donde el feminismo todavía no llegó  y si hay compañeras pongámosla en contacto con las compañeras feministas activistas. Tenemos mucho para hacer. También trabajemos sobre nuestra interioridad rompiendo esa unión que tenemos con el dispositivo de dominación masculina, renunciemos a dominar, renunciemos a los privilegios. Todo el cambio que se ha producido en el sistema económico, ¿qué satisfacción le puede dar a los hombres para que los hombres sigan sintiéndose hombres? Porque aún no se ha desarrollado una educación que permita la libre expresión de los  sexos y que los hombres vivan y valoricen lo que es la igualdad democrática.

LCLas herramientas las tenemos. Esta la ESI, pero hay una resistencia muy fuerte desde estas masculinidades y de estas instituciones para negarla, para no permitirla.

ES: Las herramientas las tenemos. Educación sexual  integral, tenemos una cantidad bibliográfica y de modelos que las feministas nos están ofreciendo permanentemente en todos los campos de  la vida. Es  decir, la oferta está. Las instituciones religiosas que son expresión de esta matriz cultural de dominación que es el cristianismo, el patriarcado, el capitalismo y  otras dominaciones que hay, se oponen fuertemente a la ESI porque  inevitablemente va a tener impacto en la conformación de nuevas configuraciones vinculares que van a ser igualitarias y democráticas. Y estos tipos vienen violando los cuerpos en todas las formas desde hace siglos.

LC: Prefieren que los pibes y las pibas se eduquen con pornografía y no en términos de igualdad.  Desde las emociones y los vínculos. 

ES: Exactamente. El otro día la escuchaba a la compañera Gil Lozano  que decía que el papa estaba en contra de la trata. Y es cierto. Yo sé que el papa verbaliza que está en contra de la trata y que el papa ha ayudado a muchas mujeres en situación de trata. Les ha dado una mano enorme a mujeres en situación de trata cuando él era obispo acá en Buenos Aires, es cierto. Pero también es cierto que cuando el Vaticano y el papa liberan la frase “con mis hijos no te metas”, esta consigna que recorre América latina y América central  en contra de la Educación Sexual Integral  y en contra de los Feminismos, ahí le está dando una gran mano a los sostenedores de la trata, a la prostitución  y a los hombres prostituyentes,  a los agresores sexuales, a violadores. Porque todos quedan ocultos tras las buenas familias.

LC: Y en el tema del Sistema Prostituyente hay un sostén increíble y que no viene solo de un grupito de compañeras reglamentaristas, viene de una línea política internacional tal cual vos lo decís.

ES: Queda sostenida por los machos, no por la compañeras reglamentaristas. Los hombres, como bien dice Beatriz Gimeno, cuando queda esta recompensa de ser los que sostenían el  hogar. ¿Cómo me reconozco como varón? Me reconozco como varón en muchas situaciones. Me reconozco como varón con un grupo que me reconoce como tal, cuando estamos acosando a una mujer en la calle, diciéndole los piropos y  esas idioteces que son acoso sexual. Me reconozco como varón cuando  en la cancha  canto consignas misóginas, homofóbicas.

O sea que hay una cantidad de prácticas que son infinitas en donde los varones se reconocen como varones con los varones. Pero hay una que está produciendo mucho dinero, un gran negocio del neoliberalismo y produce mucho dinero, y con solo cinco, diez, cincuenta dólares  por un completo y es la práctica prostituyente. Si siempre existió la práctica prostituyente de la alta clase media, esto incorporó a todos los pobres del mundo. Los varones de clase media baja que perdieron la posibilidad de sostener a la familia, hoy encontró un espacio donde el Feminismo todavía no entró como dice Beatriz Gimeno, esa media hora prostituyente en donde el hombre paga y  se siente dueño de esa mujer.

LCEn ese segundo, en ese cuarto, en ese momento, en ese espacio el tipo es dueño de ese cuerpo y hace lo que quiere y la mujer no tiene derecho a nada.

ES: Y sale de ahí sintiéndose macho.

LC: Y ahí vuelca toda su violencia, adicciones  y demás

ES:  Esto significa un altísimo porcentaje, se mide en término de producto bruto, el impuesto de mujeres pobres que son transferidas de países pobres a los países que son desarrollados, de tipos que consumen  prostitución, consumen mujeres y nos les interesa absolutamente nada sobre la situación de esa mujer, porque todos dicen que ellas están ahí porque les gusta.

LC: Es el discurso patriarcal, para terminar, hay una negación y nos instan a plantear el no mezclar prostitución con trata porque no es lo mismo. En los términos de explotación sexual podríamos decir que es lo mismo.

ES: Pongámonos en el lugar del macho prostituyente y desde esa mirada no existe trata ni prostitución reglamentada, existen mujeres que están a su disposición. Hablemos del macho prostituyente y dejemos de poner el acento en las mujeres. Veremos después cómo proteger a aquellas mujeres en situación de prostitución.

LC: Y poner el acento en las acciones o factores que sostienen esta masculinidad hegemónica

ES: Hoy tres factores importantes, no los únicos,  que la sostienen y es importante remarcar. La estimulación de la práctica prostituyente, la pornografía donde se educan niños y adolescentes y las instituciones religiosas, con consignas que hacen resistencia activa contra la ESI

Enrique Stola: “Hay varones que aprendieron el discurso políticamente correcto del feminismo, pero ocultan el sostenimiento del machismo”

Por Marcela Espíndola Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires. Boletín Nº 20, marzo de 2020

El Observatorio de Género de la Justicia en la Ciudad de Buenos Aires entrevistó a Enrique Stola, psiquiatra especializado en violencias. Feminismos, nuevas masculinidades y los artilugios del patriarcado para perpetuarse, fueron algunos de los tópicos de nuestra charla.

 ¿Cuál es el aporte que hace el feminismo al varón y viceversa?

En la medida que los feminismos son una perspectiva de liberación para las mujeres, las mujeres tienen un punto de vista privilegiado sobre nuestra conducta, por lo tanto los señalamientos que nos vienen haciendo, en la medida que los tomamos, lo que nos va posibilitando es que seamos cada día más libres y mejoremos nuestra calidad de vida y la calidad de los afectos.

¿Y qué aportan los varones al feminismo o a las mujeres?

La verdad que eso me cuesta encontrarlo. Algunos estudiosos varones han señalado particularidades de cómo los varones nos movemos, nos relacionamos, etc., pero eso lo han estudiado profundamente las investigadoras feministas, así que yo no encuentro los varones hagamos un aporte a la teoría feminista. Si nos remontamos a algunos filósofos y sociólogos, y tomamos a Bourdieu, Foucault, etc., de sus elaboraciones el feminismo ha tomado algunas cuestiones que le han servido pero no eran personas que se proponían aportar el feminismo, así que yo creo que hoy los varones, de alguna forma, «ganamos» porque estamos actuando y gozando de los privilegios masculinos, podemos obtener en algunos aspectos una vida más fácil que las mujeres, pero si vamos renunciando a ello porque incorporamos criterios feministas somos más libres y vivimos mejor. Así que parecería que desde el lugar donde estemos siempre «ganamos».

Hace poco decías en una entrevista de El Ciudadano Web que «los varones te escuchan y reflexionan, pero los varones no cambian porque hagamos cursos ni seminarios, sino por los fuertes posicionamientos de las mujeres y del colectivo que generan cambios sociales». ¿Lo seguís sosteniendo?

¡Si! Eso es lo que históricamente ha sucedido. Ahora, si miramos con microscopio, vemos a algunos individuos varones, que se mueven con buena fe y son afectuosos, y que se ponen a leer y a escuchar atentamente lo que dicen sus nietas, o sus hijas, muchos de ellos están produciendo cambios desde la mejor onda, desde la buena fe. Ahora, a otros varones, solamente uno puede atenerse a limitar daños. Son las mujeres las que dicen «No, esto hay que modificarlo”, o “Esto se debe modificar, entramos en el espacio público y le decimos NO a los acosadores”, y los acosadores que antes actuaban impunemente en el espacio público y ahora tienen miedo que cualquier mujer les haga pasar una vergüenza terrible, entonces se callan la boca. Pero no es que hayan cambiado internamente, o que estén respetando a las mujeres, solo modifican la conducta y se reacomodan.

¿Cuál es la relación entre estereotipos de género y la violencia?

Hace poco estaba leyendo un libro sobre el cuerpo en el capitalismo de una feminista y en él decía que en el desarrollo del capitalismo, los hombres poderosos y los hombres trabajadores generaron una sociedad en el que el cuerpo de la mujer era donado a cada hombre, tenía derecho a ser dueño de una mujer y esto lo que ha facilitado evidentemente es el fortalecimiento de la hermandad en el ejercicio del poder masculino y esto hace que cuando en el Poder judicial hay un tipo que está acusado de violencia, por ahí puede encontrarse con la mirada de un secretario de un juzgado o un juez y establecer un nivel de complicidad en la mirada que se da precisamente en la fratría masculina. Entonces, los estereotipos replican y mantienen cotidianamente esa jerarquización de la diferencia en relación a los machos que ejercen sus privilegios y las mujeres o los cuerpos feminizados por el patriarcado que son subestimados, como pueden ser los integrantes del movimiento LGTBIQ+. Esto es un sostenimiento de la violencia simbólica y es modelar los cuerpos y establecer una forma de relacionarse de los cuerpos en donde la violencia garantiza la dominación en sus múltiples formas.

Siempre decís públicamente que te consideras un varón feminista. ¿Los varones pueden ser feministas?

Esto lo estuve hablando con un antropólogo amigo en Madrid, y él me decía, que cuando un hombre está haciendo una acción que sostiene la violencia contra las mujeres o sostiene la estructura injusta contra las mujeres, es un sujeto del patriarcado, y cuando yo estoy actuando políticamente en función de los criterios feministas soy un sujeto del feminismo, dice. Yo no sé si es tan así. Yo creo que el feminismo es un posicionamiento político y existencial también. Es una forma de encarar la vida, los vínculos, de ver a las sociedades, de ver a la naturaleza. Entonces, desde ese punto de vista es posible que un varón sea feminista. Ahora, si un varón no puede ser feminista, esto no va a cambiar nunca. Es que si las mujeres feministas y si los hogares que están bajo esa estructura feminista, no van a producir varones feministas, y si no logramos que los varones tengan un posicionamiento político y hegemónico feminista, acá la sociedad no va a cambiar nunca. Se va a mantener siempre un grupo de mujeres que va a estar en lucha permanente y si los varones no pueden ser feministas, tengo que interrogarme sobre las reales posibilidades de cambio social.

¿No crees que esto a veces es difícil para el movimiento feminista teniendo en cuenta que hay muchos varones que adquieren el discurso feminista, sobre todo en los partidos políticos, y que sostienen prácticas machistas?

Lo vemos permanentemente. Tipos que están en función de mantener la dominación masculina. El otro día escuchaba un discurso de Malcom X, que hablaba sobre los negros y la liberación, y los negros que trabajaban para la sumisión, pero también hablaba de los blancos que codo a codo trabajaban por esa causa. Creo que cuando hay potentes alianzas, la transformación fuerte es posible, en cambio, si cada vez nos sectorizamos más, vamos mal. Es inevitable que nos encontremos con varones que sean terriblemente oportunistas. Hay varones que por el nivel cultural aprendieron el discurso políticamente correcto pero ocultan el sostenimiento del machismo. Pero ahí están las compañeras que tienen un fuerte olfato para detectarlos y bajarlos de un hondazo. A veces se generan problemas, porque he visto en algunas organizaciones, que estos tipos lo utilizan para seducir a algunas mujeres, generar conflictos en el grupo y a veces cuesta desenmascararlos.

¿Masculinidades tóxicas o violentas?

Entiendo que el término «tóxico» le puede servir a algunas personas para describir algunas situaciones, pero yo me opongo a ese término, porque es un término que acá en Argentina lo comenzó a utilizar Stamateas, que de feminista no tiene nada. Débora Tajer hace un análisis sobre eso muy interesante. Yo no lo uso, me parece feo, y oculta la dominación masculina. Pareciera que un macho se acerca a otro y lo intoxica de cosas que no quiere hacer, y no, hay historia, formación de estructuras, fuertes intereses, y no tienen que ver con ese término médico de toxicidad. Hay un aprendizaje de masculinidad que nuestras sociedades patriarcales lo ofrece como modelo y es violenta, y a veces, no es violenta en términos físicos, pero que es violenta en términos psicológicos o de sostenimiento de los estereotipos. El patriarcado siempre lo reproduce. Las masculinidades que debemos generar tienen que ser contrahegemónicas, anti patriarcales y con lectura feminista. Sobre todo porque la lectura feminista es fresca, creativa, y va denunciando y mostrando los permanentes reacomodamientos de la dominación masculina, por eso es sumamente creativa. Y no sólo denuncia esa dominación de género sino las múltiples dominaciones sobre los cuerpos de las mujeres, dentro de la cuestión capitalista, lo que es el trato que reciben las mujeres, en cuanto a lo laboral, a lo salarial, derechos que no se reconocen. En fin, una multiplicidad de lecturas sobre la realidad que hacen las feministas, que realmente enriquecen. Las lecturas de los machos sobre las masculinidades que no tienen feminismo, es muy notable, son aburridas y en realidad ocultan el tema de la dominación masculina.

Sin entrar en detalles del Caso Báez Sosa (caso que conmocionó a la opinión pública argentina en el que un joven murió producto de la golpiza que recibió por un grupo de varones) ¿podríamos hacer un análisis desde la perspectiva feminista?

Por supuesto que este es un caso terrible, pero si tomamos el mes de enero, en ese mes hubo 34 femicidios en Argentina, directos y/o vinculados, y los medios de comunicación sólo hablan de este grupo. Y creo que hablan sólo de esto, porque este grupo rompió ciertas normas morales que la élite blanca viene tratando de sostener desde 1492 hasta la fecha, tratando de mostrarse como el ejemplo de la moral, buenas costumbres, etc. Creo que esto ha impactado y ha monopolizado, porque en el fondo está respondiendo a un reacomodamiento de fuerzas masculinas y de miradas masculinas. Me impacta y me duele que pibes tan jóvenes estén ejecutando este crimen, pero también me duele el ocultamiento en la agenda de lo que pasan las familias de estas mujeres que fueron asesinadas y sus hijos. La agenda de las noticias es masculina, los medios y las instituciones están respondiendo a esa agenda masculina y de clase.

Hace poco escribí un pequeño artículo sobre esto. No es el deporte el responsable sino la masculinidad hegemónica que le da al rugby cierta identidad ligada a la violencia, a las clases sociales altas y a la indiferencia sobre el sufrimiento. Allí donde pueda expresarse la masculinidad hegemónica lo va a hacer de forma violenta, dominante hacia todos los que estén en una posición de subordinación, incluso sus congéneres. Y leyendo los comentarios en las redes sociales, y según la clase social de la que venían, por un lado, cuestionaban la supuesta pertenencia de clase de los rugbiers, y por el otro, cuestionaban al grupo de machos blancos que estando alguien en el suelo le patean la cabeza cuando se sabe que “los grupos de machos blancos no hacen eso”.

Marcela Espíndola es Licenciada en Comunicación Social (UCSE). Diplomada en Género y Comunicación. Diplomada en Asesoría Parlamentaria (UTN). Se especializó en comunicación política con perspectiva de género y en comunicación institucional multimedia. Fue asesora parlamentaria, de prensa y comunicación en el Congreso de la Nación y en la Legislatura de Ciudad de Buenos Aires. Integra desde su fundación Periodistas de Argentina en Red – Por una Comunicación No Sexista (PAR). Desde 2015 hasta la fecha es la Directora Ejecutiva de Ciclofamilia (www.ciclofamilia.com.ar) organización que trabaja en temas de movilidad familiar, género y equidad vial, y de la que es co-fundadora.

 

Medicalizando la Violencia de Género o Machista

Un objetivo de los últimos 60 años del dispositivo de dominación masculina ha sido «medicalizar» la violencia machista extrema: «si un hombre viola, abusa o mata es un enfermo y si se comprueba que lo hizo (y que no es una falsa acusación de la mujer) entonces, nosotros, los hombres de buena familia no tenemos responsabilidad alguna sobre esos hechos criminales, porque no somos todos iguales y las mujeres deben aprender a diferenciar los enfermos de los varones normales».
Hábilmente estos machos comenzaron a ampliar la terminología, ahora no son solo enfermos, sino que el macho que domina es una masculinidad «tóxica» con lo que desaparece la voluntad de dominio, y ese vínculo donde el macho manipula y ejerce violencia psicológica pasa a ser «vínculo tóxico» y se convierte en algo aislado sin conexión con la estructura socio-economica-cultural-racial y de género donde se juegan los vínculos, y ya que estamos nos actualizamos y a esa violencia que las feministas llaman Violencia de Género o Violencia Machista, la que hacen los hombres enfermos, de masculinidad tóxica y, por supuesto, con vínculos tóxicos (¡se encuentran con cada loca!), a esta situación la vamos a llamar Pandemia. Y con esto cerramos el círculo. «La pandemia que viven las mujeres la hacen los hombres enfermos (que se juntan con enfermas), hombres con masculinidad tóxica y en la que ambos sostienen vínculos tóxicos».
Compañeres: los machos violentos no son enfermos. La Violencia de Género o Violencia Machista no es una enfermedad por lo tanto no es una pandemia, es una violencia que está al servicio de la estructura de dominación patriarcal, no existe la masculinidad tóxica y no existen los vínculos tóxicos. Dejemos de medicalizar, dejemos de sintonizar con el Poder médico y el Discurso-patriarcal-hegemónico. Enrique Stola.

Cuarentena en Argentina

Hay básicamente dos cuarentenas, una con privilegios y otra sin ellos. Está la de quienes tenemos espacio, podemos mantener la “distancia social” con alimentos, asistencia sanitaria y red social con la que nos conectamos por medio de internet y, si tenemos alguna necesidad, podemos llamar a estas empresas que explotan migrantes y en bicicleta o en moto nos traerán lo que necesitemos. La otra cuarentena es la que viven aquellas personas que carecen de espacios adecuados en sus viviendas (cuando la tienen), que no poseen dinero para sobrevivir, que les falta comida y el acceso a la salud les es muy difícil. Las angustias y ansiedades son por motivos diferentes, las conductas egoístas surgen en ambas cuarentenas pero hay algo que las iguala: todas las personas tenemos un número para este sorteo, podemos contagiarnos y morir, aunque algunes por clase/raza/etnia/identidad-sexual/género tienen más chances que otres. Los medios de comunicación nos recuerdan a cada minuto nuestra finitud, muchas personas recién “toman conocimiento” que se pueden morir en breve tiempo y gran parte de las consultas que me hacen tienen esa base: vivencia de desamparo, soledad, miedo al contagio, miedo a la muerte. 

Devenir mujeres: el aporte delas teóricas feministas para los varones.

Publicado en «Ciudad Violeta», revista digital de la Defensoría del Pueblo de CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), Edición 1, 2020, página 15-16, defensoria.org.ar

Un 8 de marzo de 1910 y por propuesta de Clara Zetkin, gran activista feminista, se proclamó en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas el Día Internacional de la Mujer y recién en 1975 la ONU celebró el Año Internacional de la Mujer.

La resistencia y lucha de las mujeres contra el orden patriarcal, la dominación masculina, la explotación laboral, sexual, el racismo, el sexismo y todas las formas de violencia machista estuvo y está activa, produciendo cada día nuevos reclamos y propuestas que siempre mejoran la vida humana y el buen vivir.

¿Que podemos decir muchos hombres en éste día celebrando a este resistente y desobediente movimiento?

Las historias personales de mujeres de diferentes latitudes nos hablan de los obstáculos para sostener una vida satisfactoria e inevitablemente, en relación a sus dolores, aparecen los privilegios masculinos que cercenan sus derechos.

Un método científico como es el estadístico nos muestra que en todos los ítems las mujeres están peor que los varones en todo el mundo y, en aquellas posiciones en donde parecen liderar (tener mayor formación universitaria) esa realidad se diluye cuando se insertan en las estructuras laborales en donde por el mismo trabajo pasan a ganar menos que los varones, además de que para obtener trabajos deben soportar preguntas que nunca nos harán a nosotros, como por ejemplo “¿pensás tener hijos?”

La democratización de la sociedades que todes gozamos está directamente ligada a los avances que las mujeres han logrado. Ese gran movimiento feminista conformado de varias corrientes y perspectivas, resulta una interpelación permanente a las políticas que aplican los machos, que son quienes dominan en esta sociedad patriarcal-capitalista.

En Argentina las mujeres vienen ocupando ciudades con multitudinarias asambleas e irrumpieron con fuerza en el espacio público con sus reclamos y sus fuertes NO a las conductas intrusivas masculinas, generando un clima de cambio social que impregna cualquier espacio vincular, resultando así un alivio para la vida de todes aquelles que sienten placer por el ejercicio de la libertad y las relaciones saludables.

A los varones nos queda una gran posibilidad y es devenir mujeres, devenir en esa minoría política que cuestiona el orden patriarcal establecido, y debemos reconocer que han sido las teóricas feministas las que nos facilitaron la comprensión sobre cómo ese orden también nos perjudica.

Devenir mujeres es sumarse activamente como varones al análisis y el cuestionamiento de los modos en que dominamos, de los privilegios que nos adjudicamos y a la vez sostener un activo renunciamiento a los roles que la matriz de dominación masculina nos ha inculcado.

Devenir mujeres es denunciar y modificar cotidianamente la jerarquización de la diferencia entre nosotros y las .mujeres + cuerpos disidentes.

Devenir mujeres es hacernos cargo de nuestra afectividad, generar políticas y roles de cuidado que por lo menos en Nuestra-América hemos delegado en las mujeres desde el 1492 a la fecha.

Devenir mujeres es optar políticamente por relaciones igualitarias, por relaciones humanas democráticas y respetuosas del deseo de cada una de las personas y de sus decisiones.

El gran movimiento que las mujeres han generado es una revolución social increíblemente novedosa pues no lleva a la eliminación de los dominadores sino a generar la posibilidad también para ellos (nosotros) de una existencia afectivamente satisfactoria y socialmente digna por lo que en este día solo nos resta dar un infinito agradecimiento a cada mujer que lucha por sus derechos.

 

La justicia y la revictimización continua de las mujeres

Según el Observatorio de las violencias de género «Ahora que sí nos ven», en lo que va del año una mujer fue asesinada cada 23 horas. Sobre la cantidad de femicidios que se registraron en la última semana, cifras que no tienden a disminuir, opinó para Télam Enrique Stola, médico psiquiatra, especializado en psicología clínica.

Enrique Stola

Por Enrique Stola, TELAM, 13/03/2020 OPINIÓN

Tanto el asesinato en la provincia de Entre Ríos de Florencia Fátima Acevedo así como la desaparición de Claudia Repetto en la ciudad de Mar del Plata, son fuertes indicadores no solo de la crueldad machista sino también de la mediocridad y la falta de empatía del funcionariado judicial interviniente con la terrible realidad de la violencia de género extrema.

Todavía hoy las mujeres en situación de víctimas deben soportar cuando denuncian, ya sea en sede policial o judicial, a funcionaries (hay honrosas excepciones) que las consideran sospechosas o con una condición psicológica que las ubica casi en el papel de «cómplices» de su propio victimario.

Esta inadecuada conducta está legitimada por miembros del Poder Judicial como el Dr. Jorge García, Procurador General de la Provincia de Entre Ríos cuando dijo en su última conferencia de prensa que «cada perverso o psicópata que somete a su víctima es igual que en los casos de abuso sexual, hay víctimas que están predispuestas a estas situaciones», afirmación que culpabiliza a las víctimas y además coloca erróneamente en el plano de la patología a esa inmensa cantidad de machos violentos, hijos sanos del patriarcado, que producimos en nuestra sociedad.

Y pregunto:

¿Qué es lo que pasa con fiscales y juezas-jueces que cuando un varón hostiga y amenaza de muerte a una mujer o a alguien integrante de LGTBIQ+ no le dan entidad a esas acciones y no toman medidas efectivas de protección sabiendo que hay grandes posibilidades que el sujeto denunciado actúe la amenaza?.

¿Es que no saben que un macho violento que viola una perimetral está dispuesto a seguir cruzando límites?.

¿No pueden establecer esa perimetral junto a otras medidas que posibiliten que haya una protección real y no la ficción de seguridad que desde sus despachos intentan crear?

¿Porqué son las mujeres amenazadas las que deben asegurarse su propia protección, dejar sus casas, usar botones antipánico, tener guardia policial que altera la vida de ellas y sus hijes y no se pone todo el peso institucional sobre los varones violentos? Que sean ellos los que usen dispositivos que permitan controlar sus movimientos para que sean detenidos al mínimo acercamiento a la zona de exclusión.

Pero estas medidas ante la emergencia no alcanzan ya que es necesario que el Poder Ejecutivo genere un dispositivo que intervenga, antes de que un posible asesinato se produzca, sobre el victimario y su red social así como con las víctimas de violencia machista.

Tenemos pactos internacionales con rango constitucional, la Ley 26.485 de «Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en lo ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales» y la Ley 26.061 «Protección Integral de los derechos de Niñas, Niños y Adolescentes», pero a la mayoría de los funcionarios judiciales, jueces y juezas, no se les cae una idea cuando se trata de proteger a mujeres, trans, travestis y niñes ante la violencia machista.

*Médico psiquiatra (MN 50747).

Femicidio en Catamarca: “No es gente enferma, sino que tiene una formación machista importante” Dos médicos psiquiatras consultados por Clarín reflexionan sobre los femicidios luego del crimen que se conoció este lunes.

Clarín, 2 de marzo de 2020

Naim Vera, de 19 años, asesinó a su novia Brenda Micaela Gordillo.

«La mayoría de los asesinos es gente normal, que está entre nosotros, en una conferencia, en el supermercado, en una heladería», afirma el médico psiquiatra Enrique Stola. «Se trata de gente normal, que no es enferma ni psicótica, sino que tiene una formación machista importante, que siente que el cuerpo de la mujer les pertenece«.

¿Cómo explicar un crimen en el que un joven de 19 años asfixió a su novia y quemó sus restos en una parrilla? «Habla de la juventud, inmadurez e ignorancia de un pibe violento que no tuvo tiempo de desarrollarse, de crecer y que, de repente, se vio desbordado por la situación, pero no por haberla matado, sino por querer salvarse«.

El profesional hace foco en el femicidio de Brenda Micaela Gordillo, de 24 años, a manos de su novio Naim Vera, de 19, que confesó haber quemado en una parrilla los restos de la víctima antes de arrojar algunas partes del cuerpo en un contenedor de basura y otras, a la ruta.

Los padres del femicida Naim Vera pidieron perdón a la familia de la joven asesinada

Stola piensa que estamos equivocados «si pensamos que violentos así no nos podemos cruzar en cada momento en nuestra vida diaria. Yo vengo de una conferencia de cien personas, por ejemplo, y las estadísticas indican que en un grupo que asiste a una charla como ésa, entre el 30 y el 60 por ciento de las mujeres asistentes sufrió alguna agresión, acoso o abuso sexual«.

El especialista, que señala que se vive en una sociedad patriarcal y machista, está convencido de que no se detecta al violento o al acosador a simple vista. «Podemos ser engañados, sino basta con leer en las noticias recientes sobre el comportamiento de un acosador serial como es el cantante Plácido Domingo quien, detrás de su imagen señorial esconde a un ser horrible«.

Casos como el que conmocionó a la provincia de Catamarca «tiene como responsables a gente de a pie, no son monstruos, ni bestias, ni enfermos -enfatiza-, se trata de los machos que nuestra sociedad está produciendo cada día«.

Pero, ¿cómo se llega a semejante nivel de violencia?, se le vuelve a consultar, a lo que Stola responde que tiene que ver con «la precarización de la vida producto de las frustraciones personales,que generan primero impotencia y luego una violencia inusitada».

Los tiempos de empoderamientos femenino, del lugar que la mujer fue ganando y recuperando en estos tiempos «no es bienvenido por los hombres violentos, que no soportan que la mujer sienta que tiene los mismos derechos, o que tenga conciencia de su posibilidad de decir que no, o advierta que ya no necesita estar atada a un hombre».

Asiente Nora Leal Marchena, médica psiquiatra que, en sintonía con Stola, subraya en la peligrosidad del hombre inseguro, «al que le brota un nivel de violencia desmesurada cuando le cambian los roles y surge el disciplinamiento social. Es decir que, cada vez que aparezca una mujer asesinada, aparecerá un macho que en su casa dice ‘Te va a pasar lo mismo’.«.

Leal Marchena remarca «el altísimo nivel de violencia, pero hasta en lo más sencillo y cotidiana, como es frenar cuando el semáforo pasa de amarillo a rojo y vemos todos los días cómo se acelera para ganar un segundo. Tenemos que preguntarnos qué pasa con los vínculos sociales o en qué quedaron«.

Puntualmente en el caso de Catamarca, «cuesta entender una reacción atroz sin conocer a la persona, pero acá hubo bronca, saña, celos y lo que viene después es ‘cómo hago para salvarme‘, para intentar entender que el asesino podía deshacerse de un cuerpo quemándolo en la parrilla».

La profesional hace foco en lo infrecuente de que «un joven de 19 años mate y mate de esa forma, con semejante nivel de violencia. ¿Qué habrá pasado por la cabeza de ese chico? ¿Qué nivel de frustración arrastra? Y también es importante destacar el instante de lucidez de su entorno, aparentemente de su padre y abogado, quienes lo llevaron a la comisaría para que confiese».

Leal Marchena concluye que «el asesinato de esta jovencita, como el de Fernando Báez Sosa, sólo hablan del desastre fenomenal que estamos atravesando, donde el espiral de violencia aumenta porque el Estado está ausente y se incrementa la violencia por mano propia y, también, por la anulación de la persona. No existe la persona, se la atropella

 

https://www.clarin.com/sociedad/femicidio-catamarca-gente-enferma-formacion-machista-importante-_0_6u0ZA5uG.html?fbclid=IwAR1HvlwxP-GVJyuoq0JGpyEsmyP0u4JFlsgmAwdApjlXuJIYLotCu7hP3-Y

Todos los puentes

Textos e intervenciones de Lautaro Rivara sobre geopolítica, historia, pensamiento y actualidad de Nuestra América y el mundo

Ahora y Siempre

Newsletter de lesa humanidad y memoria

Cuestionando(nos) El Patriarcado

Un espacio para reflexionar sobre el machismo que habitamos

Resistir-Desobedecer-Participar-Transformar

Este blog es un espacio de compatir, reflexionar y proponer modos de pensar, sentir y actuar desde una concepción de ciudadanía comprometida y transformadora socialmente.

afribuku

cultura africana contemporánea

El Quinto Patio

Un vistazo a la realidad, en pocas palabras...

Proyecto Brandaris

Por una cultura más crítica y plural.

Orbita Diversa

Asociación feminista, intercultural, arcoíris. Promovemos la diversidad de forma integral a través del intercambio.

Tres Esperanzas

La mejor excusa para compartir al respecto de las artes que giran en torno a la creación literaria y la ficción.

THE REBEL PIXIES

cuerpo rebelde, corazón rebelde, mente rebelde, espíritu rebelde

Antigloria

Just another WordPress.com site

BodhiRoots

articulando el porvenir en base al pasado

Mujeres sabias y brujas

Las militancias no se predican, se practican

Afroféminas

Afroféminas es una revista on líne que nació en 2014 para dar voz y visibilizar a las mujeres afrodescendientes/negras en España. Su objetivo es ser un medio digital donde se hable de literatura, opinión, poesía y periodismo para establecer un diálogo desde la perspectiva de la mujer racializada.​​

Francesca Gargallo

La calle es de quien la camina, las fronteras son asesinas

El derecho y el revés

El objetivo de este blog es contribuir al debate jurídico con personas que no están seguras de tener razón.