Una sociedad que cuestiona a la madre pero absuelve al padre: las críticas públicas a Pampita por la crianza de sus hijos reabren el debate

por enriquestola

El escándalo mediático por las acusaciones de su ex niñera colocó a la modelo en el centro de los cuestionamientos sobre su maternidad. Y todo esto mientras Benjamín Vicuña quedaba al amparo de cualquier crítica de la opinión pública. La doble exigencia a la mujer y la imagen de hombre proveedor. La opinión de dos especialistas.

Por Lorena Lalín. Publicado en INFOBAE, Teleshow, 9 de enero 2020.-

https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2020/01/09/una-sociedad-que-cuestiona-a-la-madre-pero-absuelve-al-padre-las-criticas-publicas-a-pampita-por-la-crianza-de-sus-hijos-reabre-el-debate/

Pampita junto a Viviana Benítez en su casamiento
Pampita junto a Viviana Benítez en su casamiento

La maternidad es la más importante de todas las profesiones. Exige más conocimientos que cualquier otro asunto relacionado con el hombre, señalaba la activista feminista estadounidense Elizabeth Cady Stanton a mediados del siglo XIX, en tiempos donde la mujer intentaba ganar mayor espacio profesional. Si bien con el paso de las décadas muchos derechos exigidos son una realidad concreta -aunque otros tantos siguen en el haber-, todavía hoy la mujer continúa bajo una sociedad patriarcal que establece en la madre la responsabilidad absoluta de crianza de sus hijos, provocando fuertes crisis profesionales en quienes también intentan desarrollar su costado laboral.

Días atrás, el caso de Carolina Ardohain abrió un debate poco antes desarrollado. Una niñera que -con sus argumentos- realiza una serie de reclamos ante su empleadora, quien además de ocuparse de tres niños sostiene una carrera profesional desde hace dos décadas.

A ella se le exige públicamente que responda sobre el tiempo que le dedica a sus hijos, que sostenga la maternidad sin errores ni espacios vacíos. Debe explicar, además, dónde se quedan sus niños cuando realiza sus viajes, ya sean por trabajo o por placer. Y por supuesto, también tiene que lidiar con los parámetros del éxito que marca su mercado laboral, tanto en su rol de modelo como conductora de televisión.

Ahora bien, esta sociedad patriarcal no le recrimina al padre de esos niños la misma responsabilidad que le endilga a la madre. Así, mientras Pampita era juzgada por millones de espectadores en pleno litigio con Viviana Benítez, Benjamín Vicuña se encontraba en Chile desde hacía varias semanas, realizando una serie en su país natal, lejos de los conflictos que pusieron en el tapete a su ex mujer, y a miles de kilómetros de sus hijos. A salvo, al fin, de cualquier reproche.  Pero entonces, ¿por qué la sociedad aún reclama que la mujer afronte las exigencias tanto en la maternidad como en su desarrollo profesional, mientras que al hombre se le permiten fallas y ausencias en la paternidad, sin reclamos ni pedido de justificaciones, a la vez que se desarrolla en el plano laboral?

“Las sociedades siguen estando organizadas en función de los intereses y la mirada masculina: todavía existe la imagen de hombre proveedor, donde lo más importante es que aporte económicamente al grupo familiar -señala el médico psiquiatra Enrique Stola, especialista en temáticas de género, en diálogo con Teleshow-. Mientras tanto, hay una fuertísima exigencia a las mujeres, donde no solo deben aportar económicamente sino que además deben ser el sostén de sus hijos e hijas”.

“Hoy se exige que las mujeres cumplan ese doble rol de trabajar fuera y dentro de la casa, además de ser excelentes madres y no equivocarse en nada. Al hombre no se lo cuestiona en su rol paterno porque en una sociedad patriarcal son ellos los juzgadores que no irán en contra de sus propios intereses, ni tampoco lo van a discutir las mujeres colonizadas por el machismo que sostienen la mirada masculina. Pero en realidad, tanto la ausencia o presencia de la madre, como la del padre, son muy importantes en la educación de los hijos”.

“Hay elementos en la sociedad que estamos deconstruyendo, que todavía insisten en el imaginario. Uno de ellos es el concepto de que los hijos son de la madre, y que por ese motivo ella es la única responsable“, sostiene la psicóloga María Rosa Nicatore. Luego de advertir que este “concepto ubica a los niños en lugar de objetos, cuando la responsabilidad y su crianza del niño es compartida”, Nicatore reafirma la importancia del proceso de desconstrucción que se desarrolla en la actualidad: “Es un proceso de volver a construir con los elementos que quedaron disponibles, no es una destrucción de lo que estaba”.

La mujer está siempre en situación de examen. Como profesional, mujer o madre le van a exigir más que al hombre, incluso sexualmente se le va a exigir más. Pero quien está exigiendo es lo masculino, esta forma de organización social en función de los intereses del hombre -añade Stola-. Muchísimas mujeres logran romper con ese mandato de exigencia que la sociedad machista le impone, pero muchas veces tienen que trabajar la culpa que surge por no estar cumpliendo esta exigencia de ser supermujeres en cada uno de los momentos de la vida”.

Ambos profesionales coinciden en la obligación de que las mujeres den respuestas por todas sus decisiones, y al ser ubicada en ese lugar, queda “expuesta, juzgada y mirada”. La terapeuta señala que nadie se pregunta qué pasa con esos hijos que observan ese comportamiento hacia su madre: “Los niños son olvidados, nadie se pregunta qué han de sentir cuando lean este juzgamiento público”.

Nicatore resalta una nueva mirada, propia de estos tiempos. “En este caso (el conflicto de Pampita con su niñera) hubo pronunciamiento a favor y otro en contra, y esto es algo positivo:hace unos años hubieran sido solo críticas. Sin embargo, se pronunciaron muchas voces defendiendo el derecho a la intimidad de la modelo, aunque no tantas hablando del derecho de una mujer a compartir su tiempo con su maternidad”.

“Hay una visión de que no importa lo que pase en la vida de una mujer: tiene que sufrir como una madre, tiene que dar la vida por sus hijos, tiene que renunciar a todo por la familia. Esos mandatos siguen estando muy vigentes, y se expresan también en muchos de los cuestionamientos que le hace la sociedad a las mujeres que tienen vidas púbicas”, alerta Stola.

Muchos profesionales han intentado a lo largo de las décadas romper con los mitos de la “madre todopoderosa” y el rol de la mujer ha sido analizado desde distintas disciplinas. “Donald Winnicott -prestigioso pediatra, psicólogo y psiquiatra inglés de principios del siglo XX- sostenía que la madre tenía que ser lo suficientemente buena. Y una madre lo suficientemente buena es una madre que puede también tener un espacio entre ella y todas sus vivencias -agrega la psicóloga-. En todo caso, serán sus hijos quienes podrán pedir cuenta de eso cuando sean grandes

Nicatore enfatiza la importancia de la realización personal y profesional de las mujeres, que permitan poder sostener una vida propia más allá de la figura de sus hijos: “¿Por qué suponer que lo mejor para un niño es quedar al cuidado de su madre, bajo su ala de su madre? En realidad, un apego excesivo favorece la aparición de diversas patologías”.

Stola aporta una mirada novedosa: considera que sería importante que las mujeres con perfil público comiencen a negarse de hablar o rendir explicaciones cuando son consultadas sobre su vida privada. “Así como la lucha de las feministas ha logrado hacer que se valorice el ‘no’ en diversos aspectos de la vida social de las mujeres, aquellas que tienen una alta exposición social también deberían decir: ‘No vamos a acceder a las preguntas que nos hacen los machirulos periodistas o las periodistas que tienen una visión machista de la vida, no vamos a aceptar dar respuesta a aquellas preguntas que nos colocan en una situación de alto nivel de exigencia’”, argumenta.

Vivimos en una sociedad que en muchos aspectos sigue queriendo a la mujer en la casa, con un rol fijo y preestablecido, porque esto genera certidumbres, cuando en realidad la vida consiste en transitar incertidumbres. Es un modelo patriarcal y autoritario; así no es la vida”, afirma Nicatore: “Para deconstruir hay que derribar las certezas que a lo largo de la historia determinaron las conductas esperadas para cada uno de nosotros y para cada género en particular”.

 

Stola es determinante en su conclusión: “Ninguna mujer debe dar explicaciones sobre cómo lleva adelante su vida, cómo cría a sus hijos, cómo utiliza su tiempo, cuánto le dedica a su vida profesional, a sus hijos, a su grupo familiar, a su pareja o a su amante”.