¿POR QUÉ EL PODER MACHISTA MATA?

por enriquestola

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¿POR QUÉ EL PODER MACHISTA MATA?
Reportaje de Natalia Bulacio

09 OCT 2014, 07:50. Por: Natalia Bulacio.

“El colectivo machista se encuentra inquieto, temeroso de perder sus privilegios”, dice el médico psiquiatra Enrique Stola, y agrega que algunos varones matan a la que no se resiste y también a la que dice que “NO”. No son enfermos, solo ejercen al máximo su poder.

¿Por qué el poder machista mata?

Los diarios renunciaron a hablar de “crimen pasional” cuando una mujer moría a manos de su pareja. Ya se ve más usual la sanción al patriarcado cuando se habla de feminicidio. Hay algunas campañas viralizadas por las redes sociales y algunas capacitaciones en los centros públicos con las que se busca sensibilizar al personal. Pero los horrores no cesan. Todo esfuerzo por parte de organizaciones y del Estado mismo es bien visto, pero no siempre contemplado en los presupuestos de las áreas sociales, nunca como prioridad de las gestiones.

En Mendoza se visibilizaron mediáticamente tres casos muy llamativos en apenas cuatro meses. El primero: un policía que mata a la madre y al sobrino de su exmujer, previa amenaza y acoso. El segundo: un hombre que mata a su exmujer en su espacio de trabajo y luego se suicida (ella quería divorciarse, él no). El tercero: un juez le da una feroz golpiza a su pareja porque dudó al responder si lo seguiría amando con el paso de los años. Ejemplos de que la violencia atraviesa cualquier capa social, oficio o profesión.

Pero no son sólo casos. Detrás de ellos hay historias y una trama social que denuncia la urgencia en la concientización de la sociedad sobre la violencia hacia las mujeres, además de poner a la luz las falencias de los mecanismos que buscan proteger sus vidas, a veces –la mayoría de las veces– sin éxito.

Enrique Stola es médico cirujano, psiquiatra, psicólogo clínico y psicodramatista (MN 50747, MP 61237). Intervino en numerosos casos de abusos sexuales infantiles y fue perito de parte en el caso de Andrea Soledad Zapata. Comprometido con las causas que involucran los derechos vulnerados de las mujeres, el especialista echa luz sobre la necesidad de repensar las acciones de los varones y sus imposibilidades de frenar los instintos de muerte. Ellos buscan disciplinar con violencia. Cuando los golpes (verbales o físicos) no alcanzan para ese fin, sobreviene la muerte.

¿Qué les pasa a algunos varones que no soportan el rechazo de una mujer?

El marco de las relaciones humanas es la sociedad patriarcal, en donde toda la estructura social y cultural sostiene y privilegia la figura masculina por sobre la femenina y otros cuerpos feminizados. Esto implica poder masculino, dominación masculina, machismo cotidiano, o sea una multiplicidad de gestos, lenguaje, creencias, conductas, avisos publicitarios y hábitos que nos recuerdan que la mujer es heterodesignada (los hombres hemos definido cuál es el lugar que debe ocupar) y que los hombres nos designamos a nosotros mismos.

Los últimos 200 años han sido muy fuertes, gracias a las luchas de las mujeres feministas, en cambios sociales y culturales pacíficos (sin hombres muertos), que han producido mujeres que ocupan o quieren ocupar el espacio público y ejercer sus derechos humanos y civiles sin tutelas machistas. Es ahí donde actualmente el colectivo machista se encuentra inquieto, temeroso de perder sus privilegios. Así, los integrantes más desestabilizados aparecen como emergentes del grupo y sostienen una violencia de género extrema con la que intentan disciplinar a las mujeres víctimas. No son enfermos, solo ejercen al máximo su poder, su creencia (creencia social) de que el cuerpo de niños, niñas y mujeres les pertenece. Terminan matando a la que no se resiste y también matan a la que dice “no”.

¿Cuánto hay de patológico en estos hombres que deciden matar a esas mujeres que los rechazan?

No son enfermos. No son monstruos. Solo varones que tienen aval social para ejercer su poder y que lo hacen hasta el extremo de matar a su pareja.

¿Cuánto hay de formación, de crianza autoritaria, que se ejerce diariamente para someter al otro?

La humanidad vive en sociedades en las que el ejercicio de la dominación modela la matriz social. En esa gran matriz se van dando diferentes configuraciones vinculares, todas condicionadas por un aprendizaje social del rol dominador-dominado.

La educación formal nos mantiene en la ilusión de la igualdad, mientras que la práctica cotidiana y las configuraciones familiares facilitan la estereotipia de roles sociales, el cómo deben ser la mujer y el hombre, el sexismo cotidiano.

Complejos sistemas interrelacionados en donde el cuerpo de las mujeres es atravesado por una multiplicidad de discursos y acciones condicionantes y subordinantes de la figura masculina. Revisar permanentemente los propios posicionamientos y ejercer la libertad e igualdad es un camino posible para desplazarse a lugares que permitan construir una sólida identidad y subjetividad independiente.

Hemos escuchado que algunos varones se suicidaron “por amor” o porque “no soportaban la soledad”. ¿Por qué algunos matan y otros “deciden” morir?

En los hombres violentos el suicidio altruista, el suicidarse para no matar a alguien, no abunda. Lo frecuente es que asesinen a su pareja o expareja y traten de sobrevivir. O maten a los hijos de la mujer (sean propios o no) como forma de dañarla en lo que más ama. ¿Morir por amor? Un mito del amor romántico, esa gran trampa cultural para las mujeres. Si mueren es por otra serie de conflictos que no pueden resolver, entre los cuales el vincular es solo uno.

Algunos varones reconocen con preocupación el aumento en las cifras por feminicidio. ¿Existe algo así como “la vergüenza de género”?

Creo que lo que llamamos tener “vergüenza ajena”, vergüenza por la conducta de los otros, es un sentimiento que puede aparecer ante la intuición honesta pero que no es privativo de un género determinado. Me parece un buen síntoma que algunos hombres la sientan, pero sería mejor que dedicaran su tiempo a reflexionar sobre sus propias conductas machistas en lo cotidiano, en el hogar, en sus relaciones vinculares, etcétera.

¿Cómo llegaste a ser un médico psiquiatra y feminista?

La formación médica es técnica. Me formé también en el campo de las ciencias sociales, la psicología y actualmente curso mi doctorado en Filosofía.

Definirme como feminista fue un largo proceso de cambios internos y ejercicio de la libertad hasta conceptualizar que, como militante político y de derechos humanos, era en el feminismo en donde me sentía con todas las posibilidades de desarrollo pleno en una práctica de vida y social igualitaria y libre.

El aporte teórico de las mujeres feministas me resulta apasionante y, como contrapartida, los aportes teóricos de varones que no tienen lectura ni mirada feminista me aburren soberanamente. La reacción del colectivo de hombres machistas y mujeres colonizadas hacia los feminismos es para mí un indicador de por dónde es posible vivir la libertad e igualdad. Soy, en primera instancia, un hombre feminista y, a partir de ese lugar, la igualdad y libertad no admiten negociación alguna.

Why does male chauvinistic power kill?                                                                                                    09th October 2014, 07.50 / By Natalia Bulacio

‘’Collective male chauvinism is ill at ease, afraid of losing its privileges ‘’, says psychiatry Enrique Stola, and adds that that some men kill those women who do not fight back and those ones who say ‘’no’’. They are not ill, they just exercise their power to the most.

Newspapers refused to speak about crime of passion when a woman died in the hands of her partner. Penalties to patriarchy are more common now when talking about femicide. Some campaigns are viralised by both social networks and some training in public centers by which they try to raise awareness among their staff. Horror does not stop, though. All the effort made by the organization and the state itself is considered acceptable, but it is not always contemplated in social areas budgets and never as priority of public managements.

Three highly striking cases were viralised by the media in only four months in Mendoza. The first one was the case of a policeman who murdered his mother-in-law and his ex-wife’s nephew before threatening to do so and harrying. In the second case a man murdered his wife in her work place and then, he committed suicide (she wanted to divorce him but he did not). In the third case a judge beat his partner strongly because she hesitated when responding if she still loved him with the passing of time. These cases exemplify that violence goes through any social class or profession.

But these are not only cases. A social correlation and stories that reveal the urgency of the society’s awareness of violence to women lie behind them. Besides, this sheds light on the failures of the mechanisms that try to protect their lives, sometimes –most of the times- unsuccessfully.

Enrique Stola is a surgeon, a psychiatrist, a clinic psychologist and a psychodramatist (MN 50747, MP 61237). He intervened in numerous cases of child abuse and was Party Expert in the case of Andrea Soledad Zapata. Involved in causes regarding violated women’s rights, Enrique Stola shows the need of rethinking men’s actions and their inability to stop death instincts. They try to discipline with violence and when physical or verbal blows do not meet this purpose, death comes.

What happens to those men who cannot stand being rejected by a woman?

The frame of human relationships is the patriarchal society in which the social and cultural structure supports and grants a privilege to the masculine figure over both the feminine one and other feminised bodies. This implies male power , male domination, daily male chauvinism – in other words- a multiplicity of gestures, language, beliefs, behaviours, advertisements and habits that remind us that women are ‘hetero-designated’ (we men have decided what place they have to take ) and that we men designate ourselves.

Thank to the feministic women’s fight, the past 200 years have been very hard regarding peaceful social and cultural changes (with no dead men). This has produced women who occupy or want to occupy the public space and want to exert their human and civil rights without male chauvinistic guardianship. It is there where the collective male chauvinism finds itself ill at ease at present and scared of losing its privileges. And so, the most destabilised members appear as group resultants and hold extreme gender violence with which they try to discipline female victims. They are not ill, they just exert their power to the most and also their belief (social belief) that boys, girls and women’s belong to them. They end up murdering not only the woman who does not resist but also the one who says ‘no’.

How much pathology is there in these men who decide to kill those women who reject them?

They are not ill. They are not monsters. They are just men who have a social guarantee to exert their power and do it to the extent of killing their partners.

How much is there of background, of outhoritarian upbringing which is daily exerted to submit the other?

Humanity lives in societies in which   exercising domination shapes the social matrix. In that big matrix, different link configurations appear. They are all   conditioned by social learning of dominant-dominated roles.

Formal education maintains the illusion of equality in people while daily practice and family configurations favour stereotypes of social roles, the what men and women must be like, daily sexism. Consequently, complex interrelated systems in which the female body is pierced by a multiplicity of not only discourses but also conditioning and subordinating actions of the masculine figure. Constantly reviewing our own positions and exerting freedom and equality is a possible way to reach places which allow us to construct a solid identity and independent subjectivity.

We have heard that some men committed suicide’ because of love’ or because ‘they could not stand loneliness ‘. Why is it that some become murderers and others ‘decide’ to die?

Altruistic suicide among violent men (committing suicide so as not murdering someone) do not abound. They frequently murder their partners or ex-partners and then, they try to survive. Or they can murder their wives’ children (who are also their own children or not) with the aim of hurting these women in what they love the most. Dying for love? That huge cultural trick for women is a myth of romantic love. If they die is due to other kind of conflicts they cannot resolve, among which the link thing is just one.

It is said that some men admit with concern the increase in the number of femicide. Does something like ‘gender shame’ exist?

I believe that what we call ‘vicarious shame’, the shame caused by other people’s behaviour , is a feeling that can appear due to honest intuition but it is not only associated to a certain gender. I think it is a good symptom that some men feel it, but it would be better if they devoted their time to reflect on their own daily male chauvinist behaviour, at home, in their link relationships, etc.

How do you end up being a feministic psychiatrist?

Medical training is technical. I was also trained in the field of social sciences, psychology and currently I am taking my Doctorate in Philosophy.

Defining myself as feminist has been a long process of internal changes and practice of freedom till becoming aware that as a political and human rights activist, it was in feminism where I felt myself with all the possibilities of whole development in a social, egalitarian and free life practice.

I found the theoretical contribution of feminist women fascinating while technical contributions of men who have neither reading nor feminist view bore me to death. The reaction of the collective of sexist men and women colonised to feminism is for me an indicator of where it is possible to live freedom and equality. I am firstly a feminist man and, from there, equality and freedom admit no negotiation.