Enrique Stola: Feminismos, DD. HH., Igualdad como principio de la acción y Libertad

Profundo malestar ante toda situación de dominio capitalista-socio-cultural-moderno/colonial, la dominación masculina y las trampas de la cultura patriarcal-machista-racista.

¡Los hombres NO sufren violencia de género!

Cualquier situación de violencia que querramos resolver implica caracterizar adecuadamente a la misma. Afirmar que “toda violencia es igual” o la moralina de “toda violencia es mala” es no tener un correcto diagnóstico y conocimiento de qué tipo de violencia nos ocupa, lo que va a impedir la elaboración de certeras estrategias para resolverlas.

No es lo mismo trabajar para evitar la violencia institucional en una cárcel que tomar medidas para erradicar la violencia obstétrica, o idear un plan para eliminar la violencia en los eventos deportivos, el bullying, o la violencia contra las mujeres o hacia el colectivo LGTBII

Es muy claro que las organizaciones machistas-masculinistas con sus consignas de adhesión a la dominación masculina quieren instalar la creencia de que los hombres también sufren violencia de género:

Es frecuente la pregunta ¿Hay hombres que sufren violencia por parte de mujeres? La respuesta es Si. ¿Hay mujeres violentas? Si. ¿Y que tiene de raro o cuál es la noticia de que haya mujeres violentas? Ninguna. Reconocerlo es romper estereotipos macho-sexistas que nos dicen que una mujer debe ser “delicada, comprensiva, no violenta, no agresiva, sensible” y algunas idioteces más.

Al pertenecer las mujeres al género humano tienen todos los atributos del llamado ser humano, por lo que mujeres, hombres y otras identidades pueden ejercer la misma intensidad de violencia, pero NO ejercer ni sufrir las mismas violencias.

¿Puede un hombre sufrir violencia obstétrica? No. ¿Puede un hombre sufrir violencia política por ser hombre? No. Y así con otras violencias. Pero siendo las mujeres pertenecientes al mismo género humano, hay un conjunto de variables que ellas no poseen por el solo hecho de ser mujeres.

Lo que no tienen las mujeres en ninguna parte del mundo es un sistema socio-económico-cultural que privilegie la figura femenina por sobre la masculina. Ellas carecen de una estructura mundial desde la cual gerenciar todos los poderes y riquezas por propio derecho. Tampoco poseen el poder de imponer una visión femenina y organización del mundo, designar el lugar que deben ocupar los hombres, sentirse sus dueñas y contar con una organización del tiempo y espacio que privilegie sus intereses. Más aún, no pueden disponer del cuerpo de los hombres, violarlos masivamente, dictaminar cómo deben ir vestidos, las limitaciones que los machos tendrían en el espacio público femenino y tampoco poseen una justicia con “valores universales” que las beneficien. Por eso cuando una mujer ejerce violencia contra un hombre solo se usa la categoría que prescribe el código penal pues no hay contexto socio-económico-cultural que de apoyo y sostén a la violencia femenina.

En nuestro mundo solo existen sociedades patriarcales con ejercicio de la dominación masculina en donde las mujeres están en una posición de subordinación respecto a los varones y, por lo tanto, desde el sistema simbólico patriarcal las violencias machistas simbólica, psicológica, física, económica, etc., ejercida contra ellas tienen aval social: eso es la violencia de género, eso es la violencia machista al servicio de disciplinar a las mujeres y mantenerlas en situación de subordinación.

La narrativa que el sistema simbólico patriarcal y el pensamiento hegemónico androcéntrico han impuesto hasta el momento es establecer una analogía entre violencia de género (VG) y violencia de género extrema (VGE), siendo que ésta última es sólo un instrumento de la primera. Esa maniobra patriarcal oculta las otras violencias contra las mujeres y fundamentalmente hace muy difícil detectar los indicadores de la violencia simbólica que es el más eficaz de los instrumentos de la dominación masculina.

Machos, mujeres y otras personas colonizadas por el machismo, ya es hora de que acepten lo que los feminismos hicieron evidente: desde su nacimiento las mujeres son las que sufren Violencia de Género y millones de ellas no llegan a la vejez por el solo hecho de ser mujeres.

¡Que difícil es separarse de un hombre violento!

La mayoría de las personas que hemos vivido el deseo o la experiencia de separarnos de alguien, podemos recordar las idas y vueltas en la decisión de hacerlo, las culpas, la angustia por la ruptura del vínculo y por todas las variables que teníamos que tener en cuenta: presencia o no de hijas e hijos, lugar donde vivir, reacción de nuestra red afectiva y social, impacto económico, evaluación del afecto, sexualidad, etc.

Lo anterior se complejiza cuando en la pareja heterosexual la mujer sufre violencia de género extrema. La sociedad es rápida en juzgar negativamente a la mujer que siendo victima de violencia de género extrema no pone distancia del macho-golpeador. Para entender esta realidad hay que conocer los estudios de género feministas los que, aunque son descalificados ponen muy nerviosos a los líderes religiosos y al Polo Dominante Machista (PDM) en general.

Las sociedades humanas son patriarcales con dominación masculina donde ellos gestionan los poderes existentes.

Las mujeres y LGTBII están en una posición de asimetría y subordinación en relación a los macho-dominantes. Como dice Almudena Hernando, el orden patriarcal se fue construyendo en base a la disociación razón-emoción dando diferentes modos de construir la identidad y subjetividad según sea hombre o mujer. Así éstas han sido especializadas como sostenedoras afectivas de los hombres, la diferencia se ha jerarquizado y la dominación masculina ha puesto los cuerpos femeninos al servicio de los deseos del dominador.

La violencia simbólica es la que ordena la realidad de nuestro mundo de acuerdo a la visión masculina y es la primer violencia que sufren las mujeres en su socialización.

Las mujeres que sufren violencia de género extrema, ya sea psicológica, física, económica, sexual, etc., que desean, necesitan y deben separarse, padecen de agravantes que dificultan las adecuadas tomas de decisiones. En general sufren un desgaste psico-físico de meses y años. El ataque persistente del macho-violento con la existencia intercalada de momentos de paz que refuerzan los miedos, la baja en la autoestima y dudas en el propio criterio de realidad, van agotando los mecanismos de alerta y configurando un cuadro de Estrés Postraumático Crónico (EPC) que tiene serias consecuencias en la salud física y mental. Muchas veces el EPC se asocia Depresión. Las mujeres sienten que todo el poder lo tiene su dominador, que ellas como personas no tienen ningún valor, muchas están anestesiadas afectivamente, con la idea de “por mi no me importa, que me haga lo que quiera, solo quiero que mis hijos puedan estar bien”, otras le pedirán al golpeador “solo te pido que no me pegues en la cabeza” o ”no me pegues delante de los chicos” o “cuando me mates no lo hagas con…”, o relatan “cada vez que llego de trabajar a mi casa estoy entregada, si quiere puede matarme, no me importa” o “mi familia ya se cansó de mi, ya no me creen que es cierto que me quiero separar, que esto no va, pero no puedo”. Inducidas al suicidio, llegan a concretarlo creyendo que es lo mejor para sus hijos e hijas.

Las mujeres tienen miedo, una profunda soledad e impotencia, una ilusoria luz de esperanza en que el dominante puede cambiar –cosa que nunca va a suceder- y se sienten totalmente culpables de la violencia que padecen sufriéndola con mucha vergüenza.

El Estrés Postraumático Crónico, la desesperanza, la dependencia psíquica y/o económica les impide tomar decisiones rápidas y sostenidas en el tiempo. No las condenemos por su sufrimiento

La mayoría de ellas no tiene contención económica, afectiva, social ni legal.

Las mujeres asesinadas y suicidadas parecerían ser los cuerpos que el Polo Dominante Masculino sacrifica para enseñarle a la mitad de la sociedad, o sea a las mujeres y colectivo LGTBII, que los machos no renuncian a la dominación y que la igualdad no es posible. Pero todas y todos sabemos que las estrategias y acciones liberadoras del movimiento de mujeres son imparables.

Publicado por la agencia TELAM 11.11.2016 

http://www.telam.com.ar/notas/201611/170073-que-dificil-es-separarse-de-un-hombre-violento.html

Niñas y niños víctimas-testigos de la violencia de género.

Niños y niñas son víctimas de violencia del progenitor o padrastro y testigos de la violencia contra la madre. Generalmente están presentes cuando la madre es sometida a agresiones verbales o violencia física por parte de su pareja.

Ya sea que exista violencia dirigida a esos pequeños cuerpos, o presencien la agresión verbal y la violencia física contra su mamá, la escuchen en su dolor e imaginen si se están en otra habitación, se producirá inevitablemente tensión corporal en los niños. Es un estado de alerta que expresa la puesta en acción de los mecanismos normales del estrés. Si las escenas se repiten se va constituyendo un estrés postraumático, primero agudo y luego crónico.

Niñas y niños sienten un profundo dolor cuando su madre es atacada. La angustia los inunda junto con la sensación de soledad y desamparo pues el hombre que dice quererlos ataca al ser que aman y a la vez son abandonados afectivamente por él. Nadie los contiene en esos momentos. El macho-violento se mueve en el espacio pisando la alegría y la vida, inyectando terror y soledad.

Reitero: aunque la violencia no vaya dirigida a niños y niñas, estos no saben lo que puede suceder, cuales son los límites y a la vez temen que esa terrible energía que sostiene los gritos, amenazas, insultos y golpes se desencadene sobre sus cuerpos.

¿Los hombres violentos que agreden a las madres aman a sus hijos e hijas? NO: los macho-golpeadores no aman incondicionalmente a sus hijxs. No saben de qué se trata el amor incondicional y por lo tanto jamás pueden sentir-vivirlo. Sin embargo, religiones, juezas, jueces y funcionariado judicial sostienen el prejuicio machista que dice que un macho-progenitor «siempre es un padre que quiere lo mejor para sus hijxs» En el plano judicial estos hombres seguirán tratando de someter a su ex pareja, hijos e hijas con la complicidad de abogadxs y funcionarixs judiciales. Estxs dejan de lado los Derechos del Niño cuando sólo los califican de “testigos de violencia” como si lo fueran de un choque  entre autos. Borran de un plumazo el historial de sufrimiento que tienen los niños y niñas y los obligan a revinculaciones forzadas con el macho-progenitor-violento. Quizás sea ésta la pedagogía que el Estado aplica para que niños y niñas aprehendan lo que es vivir en una sociedad patriarcal y machista.

Suicidio de macho-violentos

Desde hace siglos el movimiento de mujeres está llevando adelante un proceso de liberación que va cobrando en los últimos años velocidad y mayor eficacia. El polo dominante masculino, aunque comienza a desestructurarse, reacciona en forma casi coordinada a partir de sus privilegios y los conocimientos que les dan sus experiencias en el ejercicio del poder socio-económico-cultural. Lo hacen con discursos adecuados al momento diciendo “NiUnaMenos” y es claro que la mayoría de los hombres no las quieren muertas pero sí dominadas. Para mantener esto último, intelectuales de todos los colores políticos e ideológicos escriben sobre las violencias tratando de desdibujar la identificación específica de lo que es la violencia de género o machista y los líderes religiosos avanzan calificando de “ideología de género” a los conocimientos que han permitido a las mujeres identificar el porqué de su posición de subordinación. Mientras tanto, la mayoría del colectivo Psi integrado por profesionales de la psicología, psiquiatría, psicoanálisis y otras corrientes tratan de patologizar cada femicidio y con ello ocultar la dominación social masculina que les da sentido. En paralelo los creativos de la publicidad y las empresas “que le hacen bien al país” generan contenidos que estimulan a las mujeres a mantenerse en los roles estereotipados que el capitalismo neoliberal-sexista-racista necesita mientras periodistas conservadores y “progres” tratan de ser políticamente correctos en los debates y a la vez limitar la discusión de cada femicidio como un hecho “aislado y lamentable” y todavía siguen usando el tan famoso “crimen pasional” para describir la agresión machista. Porque a la violencia de los machos, y esa parece ser la consigna, hay que limitarla en su tratamiento solo a la violencia de género extrema (VGE) mientras las demás violencias masculinas y especialmente la SIMBÓLICA no entran en discusión.

Y así en cada pueblo los intendentes y dirigentes de los clubes luchan para mantener los “concursos de belleza” y aunque estén violando derechos de las mujeres, adolescentes y niñas para reforzar estereotipos, lo hacen ocultando sus miradas-pensamientos machistas detrás de argumentos imbéciles como “es nuestra cultura o siempre lo hicimos”.

En cada hogar donde hay VIOLENCIA DE GENERO EXTREMA la mujer, niños y niñas están siendo sometidas, torturadas y la agresión que reciben es cotidianamente legitimada por una sociedad que avala la dominación masculina. Y los hombres con menos autocontrol ejercen más violencia llegando al femicidio. Todo macho que amenaza de muerte puede llegar a asesinar y todo asesino puede llegar a suicidarse.

Una pregunta muy frecuente: ¿porqué se suicidan luego de asesinar a la pareja o ex pareja y muchas veces a hijos e hijas?

En este marco socio-económico-cultural donde el ser macho tiene entrenamiento y legitimación social, cada varón-dominante que se reconoce como dueño y señor de una mujer siente que ese vínculo le otorga un lugar en el mundo masculino, le permite reconocerse a si mismo como macho que cumple la expectativa social de tener mujer y familia y a la vez su red social da validez a su comportamiento. Su violencia es siempre autojustificable y si alguno tiene dudas ahí están las propagandas y el discurso hegemónico en el imaginario social que muestran claramente para qué sirven las mujeres. Pero las mujeres hace tiempo vienen de alguna forma diciendo-haciendo NO a esa dominación que da sentido a la vida de tantos hombres. Llega un momento en el que ellas deciden separarse o ellos lo perciben así, es entonces cuando el femicidio se consuma seguido inmediatamente del suicidio porque para el macho-dominante pierde sentido la vida,

Son muchos los hombres que asesinan a mujeres, a hijos e hijas y luego se suicidan. No lo hacen por temor a la cárcel ni por miedo a una condena social. Ellos han estado legitimados en su conducta desde siempre ¿qué miedo van a tener?. Lo que les preocupa y angustia es la pérdida de sentido de sus vidas al no poder ejercer la dominación sobre esa mujer-objeto que les permitía mantenerse psicológicamente estructurados. En la sociedad patriarcal las mujeres son el soporte afectivo de los varones y les dan seguridad. Que ellas sean el. soporte afectivo no significa que esos hombres las amen. Son un objeto necesario y al serlo cobran valor afectivo para el psiquismo de quien domina. El goce del ejercicio de la dominación sobre una mujer no es amor.

Estados y gobiernos machistas condenan a muerte a mujeres obligándolas a someterse a abortos sépticos. Machos que se resisten todo lo que pueden a la paridad política y al ejercicio del poder por parte de mujeres que representen los intereses de las mismas. Comunidades regidas por machos. Familias patriarcales. Religiones lideradas y dominadas por machos. Configuraciones vinculares que expresan la dominación masculina. Golpes, violaciones y asesinatos de adolescentes y mujeres. Suicidio de los asesinos.

Si queremos alcanzar una sociedad justa y lograr un stop a la matanza de mujeres necesitamos mucho más feminismo en todos los espacios sociales.

Una palabra que produce orgasmo en los machos: hembrismo

El término hembrismo es una creación de «teóricos» y activistas machistas que intentan con esa designación homologar ciertas conductas de las mujeres al machismo. Con esa maniobra de ocultamiento intentan borrar de la conciencia la histórica asimetría entre hombres-dominantes-con-aval-socio-económico-cultural y las mujeres-subordinadas quienes son consideradas por el discurso hegemónico como minorías políticas.

Los patriarcados tienen sexo y son masculinos. El machismo es esa puesta en acción cotidiana, con patrones antiguos o recreados y adaptados a las pautas comunicacionales actuales, siempre con el mismo sesgo sexista e imbricado en el sistema de dominación masculina actualmente derivado del capitalismo patriarcal. Las acciones machistas nunca son aisladas sino que siempre están en consonancia con el sistema que las propone y alimenta, el que funciona como aliado y refuerza la «legitimidad» o «legalidad» de las acciones dominantes.

Todas las sociedades son sistemas de dominación con diferentes concepciones ideológicas y pautas culturales. De lo que se sigue que todas y todos tenemos entrenamiento desde la temprana socialización en los roles dominador/dominado que se ponen en juego en determinadas acciones sociales y relaciones vinculares.

Cuando una mujer o grupo de mujeres manifiesta ideas, actitudes o conductas discriminatorias negativas para con un hombre o grupo de hombres lo hace desde su experiencia histórica como grupo oprimido y desde su experiencia vital con los hombres dentro de la estructura de dominación masculina. Ellas no cuentan con ninguna estructura socio-económico-cultural que «legitime» o «legalice» sus conductas. Solo se expresan desde la resistencia.

Cuando escucho decir a un macho «pero hay mujeres dominantes», «hay mujeres agresivas» o «hay mujeres muy violentas» lo que se me ocurre como respuesta es ¡chocolate por la noticia!. Las mujeres integran lo que las clasificaciones designan como ser humano por lo que a ellas les caben sus características, pero los machos parecen no recordarlo.

No se necesita instrucción ni inteligencia para deducir que hombres, mujeres y otrxs tenemos biológicamente capacidades que nos posibilitan ser dominantes, agresivos-as, violentos-as y ejercer distintas formas de poder, generalmente al «modo» masculino. La cultura de clase, género, sexualidad, raza-etnia y nuestras resistencias a la dominación se encargan de modelar el habitus y en el mismo espacio-tiempo es posible modificarlo gracias al ejercicio de nuestra autonomía, de nuestra libertad, de la consciencia de la necesidad de sostener ideas críticas que subviertan el orden patriarcal y el concretar acciones igualitarias, individuales y comunitarias, en relación a nuestros objetivos existenciales y al sentido que le imprimimos a nuestras vidas.

La presencia de mujeres en el poder político mundial no significa demasiado si no son portadoras de los particulares intereses del conjunto de las mujeres y otros cuerpos feminizados. El nefasto modelo masculino de ejercicio del poder político-económico-cultural debe dar paso a nuevas configuraciones democráticas e igualitarias. Los feminismos podrán concretarlo.

Cuerpos de mujeres-monjas y los machos de la iglesia

La revista “Análisis”[1] dio a conocer el 26/8/2016 su investigación de malos tratos, tratos degradantes y posible reducción a la servidumbre sobre mujeres-monjas en un convento de la ciudad de Nogoyá[2], perteneciente a la orden de las Carmelitas Descalzas de la iglesia católica. Horas mas tarde la justicia allanó el convento, por primera vez en la historia de esta secta, encontrando diversos instrumentos para martirizar los cuerpos. Ex víctimas de dichos sistemas[3] aportaron sus testimonios[4]. Varios macho-obispos y voceros eclesiales salieron a criticar a periodistas, a la justicia,[5] argumentando a favor del maltrato y el final fue con un video en Facebook donde las mujeres monjas[6] del convento negaron lo que la prensa sostuvo. Al maltrato reglamentado le llaman “disciplina”

Uno de los hechos que caracteriza a una secta es que en algún momento, ya sea por su ideología o sus prácticas internas, entra en conflicto con el entorno social.

Estamos hablando de las Carmelitas Descalzas[7], una de las tantas sectas que tiene en todo el mundo la iglesia católica, la que tiene su “santa sede” en el Estado Vaticano[8] surgido en 1929 de un acuerdo firmado con Benito Mussolini[9] conocido como Tratado de Letrán[10]

El gobierno del Estado Vaticano y la iglesia católica tienen un mismo líder que los conduce: el Papa: “La forma de gobierno del Estado es la monarquía absoluta. El Jefe del Estado es el Sumo Pontífice, que tiene plenos poderes legislativo, ejecutivo y judicial Durante el período de sede vacante, dichos poderes son ejercidos por el Colegio de cardenales”[11] De lo anterior se desprende que es un gobierno de machos, siendo el macho-papa quien representa a su dios en la tierra y los macho-cardenales los que también deciden y reglamentan cómo van a vivir las mujeres dentro de sus sectas y órdenes religiosas.

En la década del 80 la iglesia católica de Argentina protagonizó una durísima lucha para impedir el divorcio vincular[12], es decir, para negar la separación legal de los cuerpos. Años mas tarde, en la década del 2000, la dogmática movilización de sus grupos más conservadores dirigidos por el macho-cardenal Bergoglio fue para evitar la unión legal de los cuerpos sin distinción de sexos: la sanción del matrimonio igualitario reclamado por gran parte de la sociedad civil. En la actualidad todavía tenemos el gran tema de la despenalización del aborto, donde la iglesia, uno de los soportes del patriarcado capitalista, tiene una fuerte incidencia en que los cuerpos de las mujeres, fundamentalmente el de las económicamente pobres, estén hipotecados pues ellas no pueden libremente abortar en condiciones saludables. Tampoco pueden abortar sin consecuencias legales todas las demás mujeres sin distinción de clases. Si todo lo anterior sucede en una sociedad civil donde los cuerpos luchan por el ejercicio y ampliación de derechos mientras la iglesia no renuncia a limitarlos y a imponer sus creencias, sin importarle la de cada una de las ciudadanas y ciudadanos, tenemos que poder imaginar lo que sucede en sus pequeñas sectas, sus órdenes religiosas conformadas por las mujeres y controladas por sus macho-gobernantes.

Analizando la historia y la actualidad cultural y política es posible demostrar que la iglesia y los diversos grupos que la conforman no cambian por su propia dinámica interna sino que lo hacen porque sus concepciones y prácticas entran en conflicto con lo que demanda la sociedad civil, ya sea por su propia dinámica de cambio o por medio de las instituciones que posee. Ejemplo: la exigencia de Naciones Unidas al Estado Vaticano para que implemente acciones de protección a niños y niñas y renuncie a la complicidad con sus integrantes pedófilos. Fueron muy ilustrativas para la toma de consciencia de la comunidad internacional el que se hicieran público, entre otras, las maniobras pro-pedófilas en Boston[13] o de “Los Legionarios de Cristo”[14] en México.

La estructura y funcionamiento de secta siempre tiene consecuencias negativas para sus integrantes. Recordemos que las jóvenes entran a los conventos con solo 18 años de edad, sin experiencia en la vida, con un cerebro inmaduro y adolescente y un cuerpo marcado por la asimetría cultural que valoriza la figura masculina y subordina la femenina. Imaginemos por un instante que no hay graves conflictos psicológicos y que su entrada a esas órdenes se debe fundamentalmente a la “llamada de dios”. Estas adolescentes creen en un dios que las ama y que también aplica castigos y además ellas están dentro de esta poderosa organización internacional que postula que su máximo macho-jefe es el representante de su dios en la tierra. Los macho-padres-de-la-iglesia y sus textos sagrados les indican que deben obedecer a su macho-jefe-espiritual y a todo lo que ellos dispongan, por lo que el sometimiento (regla de obediencia) a las normas y a la autoridad de la secta es una de las condiciones para pertenecer y mantenerse como “esposa de Cristo”. Resumiendo, entran a una secta teniendo ya jerarquías en su psiquismo y estas se fortalecen y se justifican afectiva y racionalmente por lo decidido por el macho-representante-de-dios y sus colaboradores. ¿Puede existir una autoridad más fuerte que esa? Bourdieu[15] señala que los dominados aprenden a ver la realidad con las categorías del dominador. En sus respuestas a la prensa los macho-obispos intentaron hacer la analogía entre “se castigan por un ratito los viernes” con las personas que en la sociedad civil hacen dietas alimentarias. Es mentiroso el argumento ya que aunque haya personas que por sus creencias tengan conductas agresivas con sus cuerpos, gozan de una libertad que no tienen quienes están sometidas a una institución que sostiene el castigo como regla y además se presenta como la autoridad moral y espiritual en el psiquismo y la vida de cada una de las mujeres integrantes.

Las “madres superioras”, título que suelen tener las mujeres que dirigen estos lugares y sectas, tienen una responsabilidad legal pero deben también ser consideradas víctimas de este sistema machista de sometimiento de las mujeres dentro de la iglesia católica. Suele hablarse de la perversión de algunas de ellas, pero no nos confundamos, los perversos son los macho-obispos-cardenales-papas que establecen como deben vivir estas mujeres monjas o consagradas, el tipo de penitencias, castigos y los días en los que ellas deben recibirlos, mientras estos señores gozan de total libertad de movimiento, del poder simbólico en la sociedad civil, poder político, económico, jubilaciones de privilegio y de sus sexualidades sin que nadie los controle. Lo que sufren todas las integrantes de estas órdenes religiosas es violencia machista, violencia de género institucional.

Las mujeres que integran estas sectas católicas tienen conductas de sobre-adaptación para sentirse aceptadas por la comunidad religiosa y por la mirada de quien dirige, lo que es ser aceptada por su dios. Amor a su dios, culpa, sometimiento y miedo atraviesan sus cuerpos. Temen que por sus errores las expulsen, por lo que el castigo auto-inflingido es en realidad un castigo inducido por la institución, sea esta de encierro o no. ¿De qué libertad para auto-castigarse hablan los macho-obispos-cardenales-papa? Permanecer es aceptar todas las reglas y la disciplina, la penitencia y el martirio de la carne no solo no están prohibidos sino que están incentivados por la iglesia.

Siempre se producen crisis psicológicas en relación al propio sentido de vida. Aquellas que deseen irse, como en toda secta, no verán facilitada la concreción de su deseo. La culpa y la coerción serán los instrumentos que más impactarán en el psiquismo de quien decide romper el pacto. ¿Es esto porque la mujer-monja-directora perversamente lo estipula? No, por características personales las “madres superioras” pueden maximizar el castigo pero es por la propia dinámica de las sectas que creen que quedarse y pertenecer es lo mejor que puede pasarle a cualquiera de las integrantes. Reitero: perversas son las reglas y las creencias que los macho-dirigentes sostienen como política hacia las mujeres en su espacio de dominación.

Las mujeres monjas pueden llegar a sufrir depresión, estrés post traumático, angustia, ansiedad y enfermedades físicas producto del maltrato o trato degradante. Cuando se liberan de estas sectas tienen que hacer un nuevo proceso de aprendizaje de relaciones sociales, a relacionarse con personas de otros sexos y sexualidades, a estar en diferentes grupos, a hablar los temas cotidianos de la vida. Deben entrenarse nuevamente en roles sociales, lo que es difícil y les lleva mucho tiempo hacerlo.

La activa negativa a reconocer la situación de maltrato que viven como mujeres-monjas dentro de estas órdenes me recordó las palabras de otras mujeres que fueron rescatadas por estar sometidas a explotación sexual. Algunas me contaron que lo primero que hicieron fue defender una ilusoria autonomía “estoy aquí porque quiero” y solo luego de unas horas o días pudieron darse cuenta del sometimiento en el que vivían. Pensemos en las mujeres que sufren violencia psicológica, económica, obstétrica o extrema ¡cuánto les cuesta reconocerla!

Los patriarcados son, como bien dice Julieta Paredes[16], la matriz de todas las dominaciones. En el espacio dominado por Occidente (Europa-EEUU), las iglesias y fundamentalmente la católica, cumplen un rol sustantivo en el disciplinamiento de los cuerpos, las sexualidades y la explotación de aquellos. Los cuerpos de las mujeres y los cuerpos feminizados son racializados, subordinados y cruelmente devastados en función de los intereses de los macho-dominantes. Lo sucedido, la visibilización de lo que sucede con las mujeres-monjas que no cuentan con clara protección de la sociedad civil y están a merced de la autoridad macho-eclesiástica ha sido un gran paso dado por la sociedad argentina.

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Se han escrito con minúsculas palabras que suelen ir en mayúsculas, por ejemplo dios.

Este escrito se hizo a partir de un reportaje publicado por la revista Análisis.  http://www.revistaanalisis.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=240719 Reportaje completo: 31/08/2016 “Responsables son los machos de la Iglesia”, afirmó Enrique Stola.

[1] Martirio, humillación y tortura física: este jueves en la revista ANÁLISIS, los castigos a las carmelitas descalzas de Nogoyá http://analisisdigital.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=240414

[2] Provincia de Entre Ríos, Argentina

[3] “Me tuve que escapar y si volvía me terminaba suicidando dentro del monasterio”, relató una ex monja de otra congregación http://analisisdigital.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=240476

[4] Una ex novicia confirmó maltratos físicos y el uso de cilicios en los conventos religiosos http://www.revistaanalisis.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=240787

[5] http://www.infobae.com/politica/2016/08/25/la-iglesia-critico-el-allanamiento-a-un-convento-de-nogoya-denunciado-por-torturas/

[6] http://www.infobae.com/sociedad/2016/09/01/las-carmelitas-descalzas-de-nogoya-rompieron-su-voto-de-silencio-para-desmentir-las-torturas/

[7] http://www.carmelitasdescalzas.net/Inicio/

[8] http://www.vaticanstate.va/content/vaticanstate/es/stato-e-governo/organi-dello-stato.html

[9] benito mussolini biografia

[10] http://www.vaticanstate.va/content/dam/vaticanstate/documenti/leggi-e-decreti/TratadoentrelaSantaSedeeItalia.pdf

[11] http://www.vaticanstate.va/content/vaticanstate/es/stato-e-governo/organi-dello-stato.html

[12] Fabris, Mariano D. “El Episcopado Argentino y la sanción del divorcio vincular” http://historiapolitica.com/datos/biblioteca/catolicismo%20espyarg_fabris.pdf

[13] Excelentemente mostradas en la película “Spotlight” ó “En primera plana” http://www.filmaffinity.com/ar/film384270.html

[14]http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/05/140502_vaticano_iglesia_tortura_onu_ch

[15] Bourdieu, Pierre, “La dominación masculina” http://porelpanyporlasrosas.weebly.com/libros-on-line/libro-completo-la-dominacin-masculinapierre-bourdieu

[16] Feminismo Comunitario, Bolivia

“El rostro de un golpeador”

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-280085-2015-08-25.html

ENTREVISTA A ENRIQUE STOLA
“El rostro de un golpeador” Página 12 25.08.2015
Por Soledad Vallejos
En los casos de femicidio, en especial cuando median antecedentes de denuncias judiciales e intervenciones por violencia machista, la emoción violenta no existe, explicó el psiquiatra y psicólogo clínico Enrique Stola. En casos como el del femicidio de Claudia Schaefer, en el que hubo instancias institucionales dando cuenta de episodios de violencia contra ella, es imposible alegar un rapto de violencia porque esos antecedentes son “muestras sobradas de que hay intención de matar”. “El tipo que golpea furiosamente no sabe cuál va a ser el golpe mortal, pero sí ya tiene tomada la decisión de matar. Suponiendo que vos seas un tipo que te ponés ciego cuando te enloquecés, te ponés violento, se supone que hace muchos años debías haber recurrido a tratamientos psiquiátricos o neurológicos para que no ocurriera, y que nunca deberías haber ejecutado violencia contra la mujer, contra el cuerpo de la mujer que es tu pareja. Te hubieses hecho tratar. Sin embargo, viniste ejecutando acciones en contra de esa persona, tratando de destruir ese cuerpo y lo lograste. Lo único que hacen estos hombres es concretar su fantasía, porque durante años o meses han venido golpeando ese cuerpo y amenazando de muerte. En algún momento iban a llegar a matar. Puede haber estado planificando esa muerte o no, pero decidida, estaba. También hay casos de hombres que tienen esa muerte decidida pero no la pueden ejecutar porque la mujer logra medidas de protección o escapa”, señaló.

El especialista, que años atrás fue perito de las víctimas en el juicio por abuso contra el cura Julio César Grassi, también observó una recurrencia en la resonancia mediática del femicidio de Martindale. “En este tipo de casos, recurrir a la descalificación de la víctima es típico de los abogados contratados para defensas de victimarios de clase media y clase alta. Esos abogados, que están bien pagos, por supuesto, suelen hacer estrategias para destruir a la mujer. Si está muerta, procuran destruir su imagen; si está viva, liquidarla judicialmente.”

–En este caso en particular, durante estos días el abogado defensor de Farré, Gustavo Alvarez, en distintas entrevistas se dedicó a atacar a la víctima.

–Sí, eso de “ella no cuidaba a los chicos”, “lo ponía nervioso a él por no cuidarlos”, “era agresiva y tampoco lo cuidaba a él”. También, el argumento de que ella lo usaba para ascender socialmente. Es terrible el nivel de descalificación, de machismo. Los casos de violencia generalmente son de años o meses intensos, estos tipos siempre intentan controlar a la víctima, controlar el cuerpo de la víctima, hasta que llegan a destruirlo en el caso de los asesinos. De este señor, el abogado ponderaba el amor por sus hijos, pero claramente no le interesaban cuando le pegaba a la madre de sus hijos delante de ellos. Tampoco le importó matarla.

–¿Por qué señala esta estrategia de descalificar a la víctima como algo específico de sectores con más dinero para pagar una defensa? ¿Por qué en casos de víctimas y victimarios pobres no se encuentra esa recurrencia?

–En otros sectores sociales, no tienen dinero para pagar un abogado y la defensa queda a cargo de defensores oficiales. En general, los defensores oficiales la estrategia que tienen es garantizar el debido proceso, no destruir a las víctimas. En cambio, la estrategia de los otros abogados tiene por objetivo destruir a las víctimas en nombre de garantizar el proceso. Y hacen eso con muchas chicanas judiciales, van alargando los plazos. Logran que el victimario goce de prisión domiciliaria y van alargando los tiempos, porque los días que pase en la domiciliaria se van contando como días en prisión en caso de que sea condenado. Así, tratan de ir descontando tiempo de pena permanentemente. Por otro lado, en el caso de Farré, estos días se habló mucho de la fotografía del hombre esposado y ensangrentado. Dicen que con la foto se muestra el estado de conmoción que tenía. Si ese es el objetivo de por qué le sacaron la foto, la cuestión es por qué y quién lo hizo. A él lo llamaron por el nombre y puso la cara para que lo vieran. Pero un tipo conmocionado se queda en el molde, quiere ocultarse. Lo hemos hablado con colegas desde que se conoció esa foto: es el rostro que vio cualquier mujer que sufre violencia machista. No es el rostro de la emoción violenta, es el rostro de un golpeador, nada más: del que amenaza y destruye.

“Los dominadores no renuncian a dominar”

ENTREVISTAS 4 agosto, 2016 Marcha

Por Noor Jimenez Abraham – @noor_j_abraham / Foto por Tadeo Bourbon

“Yo aprendí a arreglar mi cama desde muy pequeño, a cocinar, a hacer compras, a autoabastecerme, a no funcionar como un discapacitado hogareño que espera que la mujer, por ser mujer, lo esté sirviendo”.

Enrique Stola es médico, socio-psicodramatista y psiquiatra, se define como feminista: “las prácticas machistas, que son esas prácticas cotidianas que muestran la jerarquía masculina en relación a la femenina y a otros cuerpos feminizados, van cambiando de acuerdo a las modificaciones socio-económico-culturales y a las tecnologías, pero no dejan de ser efectivas porque el eje es el mismo desde hace siglos, lo que va cambiando es la modalidad”.

Stola da cuenta de que la dominación masculina está absolutamente en todos los países y en todo el mundo ya que todos los sistemas privilegian la figura masculina, y asevera que los datos de Naciones Unidas con respecto a que el 99% de las propiedades están en manos de los hombres y solo el 1% en manos de mujeres, muestra la situación de desigualdad; afirma que se puede demostrar científicamente, con criterio estadístico, que las mujeres están en desventaja con respecto a los varones en todos los países del mundo.

En esta charla, Stola hizo referencia a que los hombres feministas todavía se mueven con los privilegios que les da la sociedad y que la diferencia entre un hombre feminista y una mujer feminista son las luchas de las mujeres y las teóricas feministas a través de quienes varios de ellos han abierto los ojos, porque al ver la desigualdad de género se les plantea un dilema ético, un imperativo para la acción.

Reyes

En cuanto a la actitud de las propias mujeres frente al feminismo, Stola cita a Donna Haraway y su planteamiento de un punto de vista epistemológico, un conocimiento privilegiado en aquellas personas o grupos sociales que están en una posición de subordinación y que siendo dominadas pueden ver aspectos de la realidad que los dominadores no ven; esto les da la posibilidad de generar prácticas o estrategias que van sacando el velo a la dominación en la medida que luchan por su liberación: “Esto lo vienen haciendo muchas mujeres desde hace siglos”.

En relación a las mujeres que son colonizadas por la ideología patriarcal, Stola hace referencia a Pierre Bourdieu, autor del libro “La dominación masculina”, y a sus manifestaciones de que las personas dominadas aprenden a ver la realidad con las categorías de observación del dominador. Esta es la razón por la que “muchas mujeres están colonizadas y defienden posiciones machistas; porque el machismo atraviesa absolutamente todos los cerebros, impregna todas las redes neuronales, independientemente de los sexos, ya que el cerebro femenino y el masculino son iguales”.

Sobre su historia, Enrique Stola cuenta que tuvo la posibilidad de estar en una situación de subordinación en cuanto a clase social, por pertenecer de niño a una franja media baja, trabajadora. Hijo de padre obrero y de madre docente, se crió en un pequeño pueblo “que me ubicaba en un lugar donde podía ver cómo se daba la dominación política”. Dice que en su hogar trabajaban su mamá y su papá y que ambos hacían absolutamente todas las tareas. “Mi padre era un tornero mecánico, cocinaba, lavaba, limpiaba, al igual que mi madre, co-gestionaban el hogar”. Agrega que su situación personal le permitía experimentar las circunstancias en otras familias donde el hombre era atendido tal un rey, circunstancia que continúa observando en cualquier clase social y en todos los niveles educativos.

“Nada más parecido a un machista de derecha que un machista de izquierda”

En su diálogo con Marcha, Stola afirma que el punto de quiebre fue durante su militancia revolucionaria, en los años ´70, cuando una compañera, en la ciudad de Córdoba, le contó muy enojada que había ido a una heladería y un hombre le había dicho algo muy desagradable; ella le contó que le había pegado con su mano el helado mientras él estaba justo tomándolo para revolvérselo en la cara: “Esa actitud de esa compañera me impactó muchísimo y me hizo ver claramente lo que era la cuestión del acoso”.

Recuerda que se enroló en el feminismo sobre todo al comprobar que lo que eran las fuerzas revolucionarias, las fuerzas de izquierda y de centro izquierda, planteaban una lucha en la que las mujeres ponían el cuerpo al igual que los varones pero en cuanto a derechos “esto era para resolverlo cuando se transformara la sociedad”.

Mandatos y casamientos

En relación al casamiento, Stola recomienda no casarse nunca, en referencia a la institución -no a la conformación de pareja-, dado que considera que no fue creado para la libertad sino para el control de la sociedad, de la sexualidad y de las mujeres.

Según su mirada, tanto hombres como mujeres tienen que renunciar a mandatos, y pone el énfasis en que existe uno muy fuerte para las mujeres en cuanto a que se les pide ser comprensivas, algo así como educadoras permanentes; observa que existen mujeres que tienen parejas heterosexuales y que de alguna forma están llevando adelante ese mandato. “Yo creo que los hombres tienen que educarse solos y que es el No sostenido, el No empoderado, lo que modifica las relaciones”.

Hombres feministas

“Los hombres que se dicen feministas tienen que actuar coherentemente y ahí donde hay un grupo de mujeres feministas o un acto o cualquier situación que implique exposición, mandarse a guardar, pasar a segundo plano y callarse la boca, tienen que ser las mujeres las que coordinen, los hombres colaboramos”, afirma Stola en relación a hombres que tienen un discurso políticamente correcto, aceptable emocionalmente para el grupo, pero que utilizan los recursos valorizados y jerarquizados para dominar y ocupar el espacio.

Se refiere también a la marcha #NiUnaMenos y a su impacto para el colectivo masculino porque “ahí las mujeres aparecieron con sus dolores, con sus broncas, con sus alegrías, con el ejercicio de sus derechos e irrumpieron en el espacio público, que es un espacio público masculino”.

De acuerdo a la observación de Stola, muchos varones se dedicaron a tener discursos políticamente correctos durante las primeras 72 horas cercanas a la movilización, pero pasado ese tiempo, cesó el efecto: “En esas marchas en las que participaron grupos políticos identificándose como tales yo creo que hubo mucho macho suelto oportunista”.

Repartir poder

Stola define su posición como feminista a partir de mujeres feministas, y detalla que se considera en permanente aprendizaje. Cuenta que no trabaja en el tema de las nuevas masculinidades porque cuando los hombres reflexionan sobre lo bueno que es poder llorar o abrazar generalmente ya están en una actitud de cambio. Se manifiesta en cuanto al piropo como un instrumento del acoso en el espacio público que muestra que son los hombres los que van señalando qué mujer tiene que tener qué características que merezcan el aplauso de ellos o la reprobación.

En relación a la crítica sobre que sus expresiones dejan todo el peso de las transformaciones a las mujeres, Stola agrega: “si estamos dentro del sistema capitalista, los grandes capitalistas no entregan absolutamente nada salvo que quienes están sometidos por el capitalismo luchen para modificar la realidad. Esos capitalistas no van a hacer un curso sobre ética y cómo ser un buen capitalista”.

“Históricamente los hombres hemos cambiado porque las mujeres han dicho que No, los dominadores no entregan las cosas porque sí, los dominadores no permitieron que las mujeres voten porque sí, por su propia reflexión ética. Fue la lucha de las mujeres la que consiguió el ejercicio del voto para las mujeres. Así fue en todo el mundo. Los dominadores no renuncian a dominar, pero es la lucha de las mujeres en todos los planos lo que hace que tengan que modificarse y aceptar ir repartiendo recursos y poder”.

*Doctora en Ciencias de la Comunicación Social

Traducción al italiano de Anita Silviano

Una intervista al medico Enrique Stola che ci racconta la storia e il percorso di questo uomo femminista.

«I dominatori non rinunciano a dominare»

“Ho imparato a mettere in ordine la mia camera da letto nel mio piccolo, a cucinare, a fare la spesa, a essere autosufficiente, a non funzionare come un disabile, che aspetta che la donna perché tale, lo serva”.

Enrique Stola è medico, socio-psicodrammatista, psichiatra e si definisce femminista, «le pratiche sessiste, che sono pratiche quotidiane,mostrano la gerarchia maschile in relazione al femminile e agli altri corpi femminizzati che stanno cambiando in base alle modifiche socio-economiche-culturali e alle tecnologiche ma che non lasciano di essere efficaci perché l’asse è lo stesso da secoli: quello che sta cambiando è la modalità”.

Stola si rende conto che il dominio maschile è assolutamente in tutti i paesi e in tutto il mondo, poiché tutti i sistemi favoriscono la figura maschile e afferma che i dati delle Nazioni Unite rispetto al 99% delle proprietà sono in mano degli uomini e solo l’1% nelle mani delle donne, mostrano la disuguaglianza; afferma che si può dimostrare scientificamente, con criterio statistico, che le donne sono in posizione di svantaggio rispetto agli uomini in tutti i paesi del mondo.
Stola fa anche riferimento agli uomini femministi, che però ancora si muovono dentro i privilegi dati dalla società e che la differenza tra un uomo femminista e una donna femminista sono le lotte delle donne e le teoriche femministe attraverso le quali diversi di loro hanno aperto gli occhi, perché nel vedere la disuguaglianza di genere si pone un dilemma etico, un imperativo per la azione.
Per quanto riguarda l’atteggiamento delle stesse donne di fronte al femminismo, Stola cita Donna Haraway e il suo impianto dal punto di vista epistemologico, una conoscenza privilegiata in quelle persone o gruppi sociali che sono in una posizione subordinata e, che essendo dominate, possono vedere aspetti della realtà, che i dominatori non vedono; questo dà a esse la possibilità di creare pratiche o strategie che alzano il velo alla dominazione nella misura in cui lottano per la loro liberazione: “ Questo è ciò che fanno molte donne da secoli”.
In relazione alle donne che sono colonizzate dalla ideologia patriarcale, Stola si riferisce a Pierre Bourdieu, autore del libro “La dominazione maschile” e alle sue manifestazioni che fa sì che le persone dominate imparino a vedere la realtà con le categorie del dominatore. Questa è la ragione per cui “ molte donne sono colonizzate e difendono le posizioni machiste, perché il sessismo attraversa tutti i cervelli, permea tutte le reti neurali, indipendentemente dal sesso, perché il cervello maschile e quello femminile sono uguali”.
In riferimento alla sua storia, Enrique Stola, racconta che è stato anch’esso in una condizione di subordinazione, in termini di classe sociale, perché da bambino è appartenuto a una fascia medio bassa, lavoratrice. Padre operaio, madre insegnante, è cresciuto in una piccola città “ che mi ubicava in un luogo dove potevo vedere come agiva il dominio politico.” Stola racconta che in casa lavoravano sia mamma sia papà ed entrambi svolgevano tutti i compiti. . «Mio padre era un macchinista, cucinava, lavava, puliva, come mia madre, co-gestivano la casa.» Aggiunge che la sua esperienza personale gli ha permesso di sperimentare le circostanze in altre famiglie in cui l’uomo è trattato come un re, un fatto che continua a osservare, in ogni classe sociale e a tutti i livelli d’istruzione.

“Nulla di più somigliante a un machista di destra è un machista di sinistra”

Nel suo dialogo con Marcha, Stola dice che il punto di svolta è stato durante la sua militanza rivoluzionaria negli anni ’70, quando una compagna, nella città di Cordoba, gli raccontò arrabbiata che era andata in una gelateria e un uomo lo aveva detto qualcosa di molto sgradevole; lei lo aveva colpito con la mano con la quale teneva il gelato mentre le stava davanti, imbrattandogli il viso: “ Il comportamento di quella compagna mi colpì molto e mi fece vedere chiaramente il tema della molestia”.
Ricorda che aderì al femminismo, soprattutto, per vedere che erano le forze rivoluzionarie, le forze di sinistra e di centro sinistra, che impostavano una lotta in cui le donne ponevano il loro corpo, proprio come gli uomini, ma in quanto a diritti “ questi sarebbero stati riconosciuti quando la società si sarebbe trasformata”.

Mandati e matrimoni

In relazione al matrimonio, Stola raccomanda di non sposarsi, riferendosi all’istituzione – non alla configurazione di coppia – dato che afferma che esso non fu creato per la libertà ma per il controllo della società, della sessualità e delle donne.
Secondo il suo sguardo, sia uomini sia donne devono rinunciare mandati, e sottolinea che ce n’è uno molto forte per le donne che chiede alle donne di essere comprensive, qualcosa come delle educatrici permanenti […] “ Io penso che gli uomini debbano educarsi da se stessi e che sia il Non appoggio, il Non potenziamento, ciò che modifica le relazioni”.

Uomini femministi.

«Gli uomini che si definiscono femministe devono agire coerentemente e dove vi è un gruppo di donne femministe, un agire o qualsiasi situazione che implichi esposizione, stare a guardare, passare in secondo piano e tenere la bocca chiusa: sono le donne che coordinano, gli uomini devono collaborare”, dichiara Stola in relazione agli uomini che hanno un discorso politicamente corretto, accettabile emotivamente dal gruppo ma che utilizzano le risorse valorizzate e gerarchizzate per dominare e occupare lo spazio.
Si riferisce anche alla marcia ‪#‎NiUnaMenos‬ e il suo impatto per il collettivo maschile perché » qui, le donne partecipano con le loro sofferenze, le loro lotte, le loro gioie, con l’esercizio dei loro diritti e irrompono nello spazio pubblico, che è spazio maschile”.
Secondo l’osservazione di Stola, molti uomini si sono dedicati a tenere discorsi politicamente corretti durante le prime 72 ore vicino alla mobilitazione ma con il passare del tempo, l’effetto è cessato: “ In queste marce nelle quali hanno partecipato gruppi politici, che si identificano come tali, io penso che ci siano molti machisti opportunisti”.

Ripartire il potere.

Stola definisce la sua posizione come femminista da donne femministe e afferma che si considera in costante apprendimento. Afferma che non lavora al tema delle nuove mascolinità perché quando gli uomini riflettono su quanto sia ottimo piangere o abbracciare, generalmente sono già in cammino per il cambiamento. In riferimento al ‘complimento’ in strada lo considera come una molestia nello spazio pubblico che mostra che sono gli uomini che decidono quali caratteristiche debbano avere le donne per meritare il loro plauso o la loro riprovazione.
Per quanto riguarda la critica che le sue espressioni lascino tutto il peso delle trasformazioni alle donne, Stola dichiara: “ Se siamo dentro il sistema capitalista , i grandi capitalisti non consegnano assolutamente nulla, salvo che chi è sottomesso al capitalismo lotti per modificare la realtà. Questi capitalisti non fanno corsi di etica né di come si diventi buoni capitalisti”.
“Storicamente noi uomini siamo cambiati perché le donne hanno detto No […] I dominatori non rinunciano al dominio ma è la lotta delle donne a tutti i livelli che fa sì che si modifichino e accettino di ripartire risorse e potere.

Macho-oportunistas en el #NiUnaMenos 2016

Compartiendo con ustedes: en la marcha ‪#‎NiUnaMenos‬ 2016 realizada en Buenos Aires vi «mucho macho-oportunista». Lo cierto es que mi cuerpo estuvo tenso durante varias horas al observar, quizás desde el prejuicio o desde una mirada con experiencia, a muchos hombres a los que, en mi fantasía, les colocaba el cartel de «sospechosos». Salía de esa sensación a ver los rostros de tantas mujeres que estaban allí con firmeza, dolor, alegría y también al ver cuerpos masculinos que transmitían una genuina empatía con los reclamos. Recuerdo que en el 2015 muchas mujeres insultaban a Cristina Fernández. En este 2016 vi a muchas insultar a Mauricio Macri. La validez o no de introducir consignas que pueden crear según una mirada división y según otra mirada una inevitable denuncia, es un tema que deben resolver las mujeres. Sí me molesta cuando son los hombres los que impulsan los cánticos.
Sobre Avenida de Mayo había una pareja formada por un hombre y una mujer. Pasaban columnas de mujeres con consignas muy sentidas como, por ejemplo, «se va a acabar,se va a acabar, esa costumbre de matar»- En un momento un grupo de hombres y mujeres comienza a cantar «Macri, basura, vos sos la dictadura» y el hombre de la pareja dice «¡Por fin una consigna como la gente!… y se suma al coro. Este tipo era y es lo que califico de macho-oportunista.

Señoras abogadas y señores abogados

¿Tomarían ustedes un caso de Derecho Internacional sin tener formación en la materia?. ¿Se harían cargo un caso de impuestos ante el Gobierno Nacional sin ser especialistas en la temática?; ¿Defenderían a un cliente por una acusación penal sin tener un acabado conocimiento del Código que rige y de los instrumentos periciales adecuados para esos casos? Ustedes podrán poner más ejemplos sobre situaciones en las que no se involucrarían por no tener una sólida formación.

Si lo anterior es así, pueden decirme ¿porqué diablos –estoy usando un término débil- toman como clientas a mujeres que son víctimas de violencia machista si ustedes no tiene idea de qué es la violencia de género ni el abuso sexual contra niños y niñas?

Ustedes desconocen cómo opera la institución judicial en términos patriarcales y no saben cuestiones básicas acerca de la dominación masculina. No pueden detectar- porque se identifican y tienen los mismos códigos– las conductas machistas de fiscales, jueces y juezas. Se involucran desconociendo la complejidades de los abusos sexuales contra niños y niñas y como el abuso es usado también para agredir-castigar a las madres. No tienen la más pálida idea de cómo opera la violencia institucional y la sospecha sobre la palabra y la conducta de las mujeres porque ustedes también sospechan sobre ellas.

Se podría hacer un gran listado de todo lo que desconocen y el sufrimiento que ustedes producen en las víctimas-clientas cuando como abogados y abogadas negocian con la parte agresora tratando de quedar bien con jueces y juezas entregando para ello la dignidad, el tiempo y los hijos e hijas de quienes ingenuamente los contrataron.

Realmente son ustedes malas personas, tan malas como esos macho-abogados y macho-abogadas que defienden a los macho-violentos o macho-abusadores y cuya estrategia es tratar de destruir a las mujeres, niñas y niños.

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